Otra pérdida para el honky-tonk

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Sirva esta entrada como homenaje a Joe Sun, que falleció el pasado 25 de octubre a los 76 años de edad. Su verdadero nombre era James Joseph Paulsen. Durante su juventud tuvo varios empleos y su irrupción en la música resultó un tanto tardía para los estándares de la época.

Cuando contaba con 30 años, decidió trasladarse a Nashville, pero todavía tardaría un tiempo en conseguir la popularidad. En 1977 firmó con un modesto sello, Ovation Records, que un año después le editó su single de debut, Old Flames Can’t Hold a Candle to You. Tras ese éxito, encadenó otros como High and Dry, Blue Ribbon Blues, I’d Rather Go On Hurtin’ o Ready for the Times to Get Better. A mitad de los 80, puso el ojo en Europa, donde fue muy bien recibido: firmó con un sello francés de música country, Dixiefrog, y países como Austria, Suiza o Alemania le abrieron sus puertas y su corazón. Vamos ahora con algunas de sus canciones más emblemáticas.

En primer lugar, el tema con el que se estrenó en 1978, Old Flames Can’t Hold a Candle to You.

Blue Ribbon Blues pertenece a su primer álbum, Old Flames (1978).

Midnight Train of Memories fue compuesta por Dennis Knutson, Vicki Juma y él mismo.

Ready for the Times to Get Better, obra de Allen Reynolds, fue grabada por vez primera por Crystal Gayle. Os dejo con la versión de Joe Sun, que incluyó en su tercer álbum, Livin’ on Honky Tonk Time.

A ese mismo trabajo pertenece Bombed Boozed and Busted (1980), una animada canción honky-tonk en la que el narrador intenta sobreponerse a una reciente separación.

Termino con una de las mejores canciones del disco, la nostálgica Hank Bogart Still Live, Slow Motion, en la que el protagonista siente que se está moviendo a cámara lenta.

 

Reuben James. Alex Harvey y Barry Etris, 1969

reuben james

Situémonos. Año 1969, el debate racial está de plena actualidad en Estados Unidos (en abril de 1968 ha sido asesinado Martin Luther King). No es de extrañar, por tanto, que esta canción se hiciera un hueco en el panorama de aquel año, aunque componerla le llevó bastante tiempo a sus autores. La empezó Barry Etris, que tenía una vaga idea sobre la historia de un hombre a quien su hijo considera un héroe; cuando fallece, su hijo no entiende cómo los héroes pueden morir. Etris no conseguía captar el interés de ninguna discográfica, y entró en contacto con Alex Harvey, quien le ayudó a rehacerla.

Aunque no estaba acostumbrado a coescribir canciones, éste aceptó y, con gran inteligencia, transformó a ese héroe en un hombre negro, Reuben James, un aparcero a quien nadie a su alrededor considera y a quien culpan siempre de los pequeños hurtos que tienen lugar en la localidad. La historia sigue con una mujer soltera blanca del pueblo que muere al dar a luz: Reuben es el único que se ocupa del niño y se convierte en una figura paterna para él. La canción está narrada por este niño, ya adulto, durante el funeral por su tutor, al que solo acuden un predicador y él.

El primero en grabarla fue Kenny Rogers con su grupo The First Edition, en el álbum Ruby, Don’t Take Your Love to Town (1969).

Conway Twitty lo hizo al año siguiente en Hello Darlin’.

 

 

 

Hagas lo que hagas, hazlo bien

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Así reza el título de la canción de hoy, con la que seguimos en la estela de Ned Miller, de quien, en la última entrada, escuchamos ya From a Jack to a King. La de hoy, Do what you do, do well, no alcanzó las cotas de popularidad de aquella, pero tampoco le fue mal en las listas –llegó al puesto número 7.

El single apareció en 1965. Pertenecía a su tercer álbum, The Best of Ned Miller, ya bajo el paraguas de Capitol Records. La canción es toda una declaración de intenciones: un hombre recuerda el consejo que le dio su padre cuando era niño y al que ha intentado mantenerse fiel toda su vida. “(Mi padre) no podía mover una montaña ni derribar un gran árbol, pero se convirtió en un hombre poderoso con una simple filosofía: ‘Hagas lo que hagas, hazlo bien, da tu amor y todo tu corazón: hagas lo que hagas, hazlo bien’”.

Este es Ned Miller.

El caballero sureño, Sonny James, la grabó en Invisible Tears (1969).

Johnny Cash y su hermano menor, Tommy, la interpretaron en este directo de 1969.

Slim Whitman la versionó en The Collection (1970).

Charley Pride la incluyó en I’m Gonna Love Her on the Radio (1988).

 

Un éxito dormido

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No siempre un tema consigue la popularidad que merece cuando sale a la luz. Este fue el caso de la canción que vamos a escuchar hoy. Ned Miller, el autor de From a Jack to a King, publicó esta canción como single en 1957 –debutó con él– en Fabor Records a nivel local y en Dot Records a escala nacional. En ese momento, pasó inadvertida, en mi opinión injustamente. Sin embargo, Miller no se dio por vencido y cinco años después convenció a Fabor Records de que la reeditara.

El sello así lo hizo. Miller se encontraba en su mejor momento, tras haber trabajado brevemente para Capitol Records, que le había dado mayor notoriedad. Y la decisión no pudo ser más acertada, pues From a Jack to a King se convirtió en una de las canciones más escuchadas de 1963 y no solo en Estados Unidos, sino en otros mercados como el británico, el irlandés o el sudafricano, gracias ahí a la versión de Jim Reeves, que luego escucharemos.

La letra habla de un hombre que se siente como un rey por haber conquistado el corazón de su mujer. El título hace referencia a una baraja de cartas en la que el narrador asciende de Jack (sota en la baraja española, jota en la americana) a King (rey). Su temática resultaba idónea para acompañar la trama de la serie The Crown, y sus acordes suenan en su última temporada hasta la fecha, significando que el marido de la reina de Inglaterra ha ascendido, por su matrimonio, de miembro anónimo de la nobleza a Duque.

Os dejo con el original de From a Jack to a King, de Ned Miller.

Al año siguiente la grabó “el caballero Jim”, Jim Reeves.

Bill Anderson la versionó en su álbum Still (1962).

Ricky van Shelton la incluyó en Loving Proof (1988).

Mud fue un grupo de rock británico muy representativo de los 70. Su versión de From a Jack to a King está incluida en su álbum Mud Rock (1974).

El cantante sudafricano Ray Dylan la recuperó en Goele ou Country (2009).

 

Fist City. Loretta Lynn, 1968

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El papel de la mujer ha ido cambiando poco a poco, hasta ocupar plenamente esa habitación propia de la que hablaba Virginia Woolf. En el mundo de la música, Loretta Lynn fue una de las que más contribuyó a ese cambio.

En esta canción de tono autobiográfico, Lynn aborda el tema de las infidelidades (que no son culpa de la mujer, tal como insinuaban tantas canciones de los 50). A los 15 años, Loretta se casó con Oliver Lynn y su matrimonio, que duró 48 años, estuvo lleno de altibajos. El carácter contestatario de ella, unido al alcoholismo y a las continuas infidelidades de él, provocaron muchas peleas.

El tema se presenta como un aviso de Loretta hacia cualquier mujer que intente robarle a su marido. Les insta a alejarse de él si no quieren enfrentarse a sus puños. La inspiración le vino de su propia experiencia: cuando estaba de gira en Tennessee, le llegó el rumor de que una mujer andaba detrás de su marido, con quien ya había tenido una relación. Loretta escribió una carta acusadora a la amante, que se la enseñó a Oliver. Él le dijo entonces que no se metiera en sus asuntos y le dijo que las acusaciones eran ciertas.

El marido de Loretta no escuchó la canción hasta que ésta la interpretó en el Grand Ole Opry: “No llegará a ningún sitio”, opinó. Se equivocaba, pues el single conquistó el número 1 de las listas. Claramente, había subestimado a todas las mujeres que también sufrían infidelidades y que se lanzaron a comprarlo.

Os dejo con la versión de Loretta Lynn en su disco homónimo, que apareció en 1968. Años después, volvió a grabarla en Full Circle (2016). El productor, Owen Bradley, contó con un magnífico elenco en el terreno instrumental: Grady Martin a la guitarra, Pete Drake a la steel guitar, Floyd Cramer al piano y Buddy Harman a la batería.

El grupo The Little Willies, en el que participa Norah Jones, la incluyó en For the Good Times (2012).

Studio 102 Essentials (2008) es un álbum póstumo de Johnny Paycheck en el que aparecen varias grabaciones inéditas suyas. Una de ellas es Fist City.

 

 

 

Disco del mes (noviembre)

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El country ha asistido este mes –como suele ser tradicional en noviembre– al parto de multitud de discos. Entre todos ellos, vamos a destacar el séptimo trabajo del grupo de country-pop Lady Antebellum, que ha sido editado por el sello BLMG y lleva por título Ocean. Se trata de su primer álbum con esta discográfica, con la que firmaron el año pasado tras ser fieles toda su vida a Capitol Nashville.

Producido por Dann Huff, consta de 13 canciones, entre las que se encuentra una colaboración con el grupo Little Big Town llamada The Thing that Wrecks You. Uno de los miembros del trío, Charles Kelley, ha dicho del álbum: “El tema gira en torno a cómo sobrellevar nuestras almas y nuestra vida”.

En primer lugar vamos con What if I never get over you. Compuesta por Ryan Hurd, Sam Ellis, Laura Veltz y Jon Green, la canción habla de una ruptura que es casi imposible de superar. El single, todo un éxito comercial, ha vendido hasta la fecha cerca de 100.000 copias.

El tema que da título al disco, Ocean, es hasta el momento el segundo y último single extraído del álbum. Hillary Scott, la cantante, compara a su pareja con un océano en el que la protagonista quiere nadar. Esta balada está acompañada por Dave Haywood al piano.

A finales de octubre, el grupo sacó un vídeo para promocionar What I’m Leaving For, obra de Sam Ellis, Micah Premnath y Laura Veltz.

Ocean en Amazon

Ballad of Forty Dollars. Tom T. Hall, 1968

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Tom T. Hall era conocido como “el contador de historias”, y, sin duda, pocas de sus canciones son más características que esta de esa faceta suya. En su juventud, trabajó con su tía en un cementerio, y buscaba inspiración en las conversaciones con la gente que iba allí a despedir a sus seres queridos.

Así surgió esta canción, cuyo protagonista es un sepulturero contratado para cavar la tumba y hacer los preparativos del funeral. La letra tiene un tono humorístico. El narrador y sus compañeros observan desde la distancia (no tiene traje, no le gustan las charlas sobre el “fuego del Infierno” y tampoco le apetece entretenerse, porque, cuando termine el acto, tiene que ir a trabajar y cortar el césped) a la gente que asiste al funeral. Admiran el coche en el que llega uno de los familiares o el elegante vestido de la viuda. El final también tiene ese tono humorístico e irónico que solía caracterizar a Hall: el fallecido le debía cuarenta dólares que ahora, supone, tendrá que dar por perdidos.

La canción salió como single en octubre de 1968 a través del sello Mercury Records y se convirtió en su primer Top 10 en las listas de country. En la letra, cita la conocida marcha militar Taps, lo que sugiere que el fallecido era un veterano de guerra; aunque por el título puede que no la conozcáis, seguramente la hayáis escuchado en más de una ocasión. Aquí la tenéis.

Vamos ahora con el tema en cuestión. Escuchemos la versión original de Tom T. Hall en su álbum de debut homónimo, que apareció en 1969.

Johnny Cash y Waylon Jennings la cantaron a dúo en su disco Heroes (1986). Os dejo con su interpretación.

En 1969 la versionó Dave Dudley en su disco One More Mile.

 

Johnny Cash Sings the Songs that Made Him Famous. Johnny Cash, 1958

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En la anterior entrada escuchábamos extractos del disco de debut de Johnny Cash. Hoy seguimos con él y con su segundo álbum, que terminó de situarle en un lugar destacado en el country.

En Sings the Songs that Made Him Famous, Cash volvió a repetir con Sun Records –después de haber abandonado ese sello brevemente para firmar un lucrativo contrato con Columbia, donde sacó The Fabulous Johnny Cash–. Fue producido por Sam Phillips y Jack Clement, un compositor que escribió para Johnny las dos primeras canciones que vamos a escuchar.

Cash contó para este disco con la colaboración del grupo que acababa de formar, The Tennessee Three, que le acompañaría gran parte de su carrera y que, en gran medida, fue el artífice del sonido tan característico de sus canciones y de la popularidad del cantante. Sus miembros iniciales fueron Luther Perkins, Marshall Grant y el propio Johnny. Sin su influencia, el artista se reconocía perdido y la prueba es que, cuando en 1975 la Columbia le propuso dar un giro en su trayectoria, grabó un disco sin ninguno de ellos y el resultado fue un sonoro fracaso. A partir de entonces, no volvería a ensayar otros experimentos.

Vamos ahora con alguno de sus singles (hubo seis en total). En primer lugar, Guess Things Happen that Way, que, como os adelantaba, fue escrito por Jack Clement. En la letra, el protagonista se lamenta por la pérdida de su amada y concluye: “No me gusta pero supongo que las cosas son así”.

El disco se abre con otra composición de Jack Clement, Ballad of a Teenage Queen, que cuenta la historia de una chica de ambiente rural que deja a su novio tras ser descubierta por un cazatalentos de Hollywood. Pronto descubre que esa vida no le hace feliz y vuelve a su hogar con su novio de toda la vida.

Home of the Blues fue coescrita por Johnny Cash, Lillie McAlpin y Glenn Douglas Tubb, un primo de Ernest Tubb. El protagonista de esta melancólica canción es tan infeliz, que se siente en “el hogar de la tristeza”.

En Big River, el narrador advierte al gran río del título que sus lágrimas, después de haber sido abandonado, van a inundarlo.

Al igual que en su disco anterior, aquí también aparece una versión de una composición de Hank Williams. Escuchad la interpretación de Johnny Cash de I Can’t Help It (if I’m Still in Love With You).

El primer single del disco, así como la grabación más antigua del mismo, fue There You Go, que vio la luz como single en 1956. A la manera del aria de Rigoletto La Donna è mobile (“la mujer es voluble”), la canción habla de los frecuentes escarceos amorosos de la novia del protagonista.