Los miembros más recientes del Grand Ole Opry

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El Opry sigue renovándose año tras año. Hoy nos vamos a centrar en los tres miembros que han ingresado esta temporada (el hecho de que entren tres artistas en un solo año es bastante infrecuente, sobre todo teniendo en cuenta que todavía no hemos concluido 2019). Fue precisamente a la vuelta de Navidades, el 11 de enero, cuando accedió el primero, Mark Wills, invitado el mes anterior por Vince Gill, miembro desde 1991. Con 46 años y siete álbumes a sus espaldas, es el más veterano de los tres.
Escuchemos su single de debut, Jacob’s Ladder (1996). El narrador, Jacob, recuerda que el padre de la que ahora es su mujer se oponía a su relación y él se veía obligado a trepar por una escalera hasta la habitación de su novia. Pasaron los años y con la llegada de un nieto el padre de la chica se reconcilia con el hombre y le cuenta a su nieto, lleno de orgullo, cómo su padre trepaba por la escalera para estar con su madre.

En 1998 apareció el single Don’t Laugh at Me, perteneciente al disco Wish You Were Here. Escrito por Steve Seskin y Allen Shamblin, habla de un hombre del que se han burlado toda la vida porque es diferente al resto y ha tenido muy mala suerte. “Soy gordo, soy flaco, soy alto, soy bajo, soy sordo, soy ciego pero ¿no lo somos todos?”, se pregunta y exige que lo respeten.

El siguiente nombre propio es el de Kelsea Ballerini, una de las mayores representantes del country-pop actual. Ésta fue invitada en marzo por Little Big Town (miembros desde 2014) y la ceremonia tuvo lugar el 16 abril. Con solo 25 años, se ha convertido en la miembro más joven del Opry. Su carrera empezó en 2014 y este mismo mes de septiembre ha sacado un nuevo single, Homecoming Queen?
Miss Me More, escrita por Ballerini, David Hodges y Brett McLaughlin, pertenece a su disco Unapologetically (2017). La letra habla de una mujer que acaba de romper con su pareja. Aunque creía que ese fracaso la iba a hundir, al contrario, le sirve para reafirmarse como persona: “Creía que te iba a echar de menos pero me echo más de menos a mí”.

Peter Pan está incluida en su disco de debut The First Time (2015). La protagonista compara a su pareja con Peter Pan, tras comprender que es un chico perdido que se pasa la vida persiguiendo estrellas y que nunca va a madurar.

Finalmente, el último miembro ha sido otra estrella en alza del country, Luke Combs, que fue invitado en junio por el veterano John Conlee, en el Opry desde 1981; Craig Morgan, desde 2008; y Chris Janson, que ingresó en 2018. Combs fue sorprendido en pleno concierto por esta invitación, mientras interpretaba su última canción, She Got the Best of Me. Al igual que Ballerini, Combs, a sus 29 años, es uno de los socios más jóvenes de este club y, de hecho, el miembro masculino más joven (el anterior era precisamente uno de sus “padrinos”, Chris Janson). La ceremonia en que se ha oficializado su introducción se celebró el pasado 16 de julio.
When it Rains it Pours es un tema de su disco de debut, This One’s for You. La ruptura con su pareja le trae al protagonista una racha de buena suerte en la vida: gana un concurso en la radio y le tocan unas vacaciones gratis, recibe 100 dólares en un “rasca y gana”, consigue la última plaza libre en un aparcamiento, la camarera le da su número de teléfono junto con la cuenta y además ya no tiene por qué ver a su suegra más.

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El silbato del tren (X)

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Wagon Wheel es una canción que Bob Dylan dejó inacabada y que 25 años después, en 2005, retomó y grabó Ketch Secor con su grupo Old Crow Medicine Show. El protagonista viaja a su hogar y le pide a su novia que le meza como si estuviera en un vagón de tren. Años después, en 2013, la versionó Darius Rucker. Bajo estas líneas vemos un vídeo del Grand Ole Opry en el que intervienen Rucker y Old Crow Medicine Show.

Puesto que las historias de trenes han cautivado desde siempre la imaginación y los ritmos de la música country, no es de extrañar que la primera grabación de este género que alcanzó la cifra de un millón de unidades vendidas, en 1924, tuviera que ver con ellos. Wreck of the Old 97, obra de Henry Whitter, describe un accidente ferroviario acaecido en 1903 en el que un tren correo descarriló por exceso de velocidad. El hecho de que no fuera un tren de pasajeros evitó que la tragedia fuera mayor, aunque fallecieron once de los 18 empleados que viajaban a bordo. Os dejo con la versión de Roy Acuff.

Otro accidente, esta vez ficticio, es el que cuenta Wreck of Number Nine, sobre un joven maquinista que recibe órdenes de conducir en una noche tormentosa. Su novia, con la que planea casarse pronto, se despide de él con lágrimas en los ojos y, en efecto, un accidente le cuesta la vida. La canción fue escrita por Carson Robison en 1927 y una de las grabaciones más conocidas es esta de Jim Reeves, que, curiosamente, perdió la vida de forma parecida, en un avión pilotado por él mismo durante una noche de tormenta.

Premios de la Asociación Internacional de Bluegrass 2019

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El pasado 26 de septiembre tuvo lugar en la capital de Carolina del Norte, Raleigh, la ceremonia de entrega de premios a lo más destacado de la temporada en música Bluegrass, que ha alcanzado ya su trigésima edición.

El premio más codiciado de la noche, el de Artista del Año, recayó en Joe Mullins & the Radio Ramblers, en su primera nominación.

El álbum de Del McCoury –presentador de la ceremonia junto a Jim Lauderdale– Del McCoury Still Sings Bluegrass se alzó con el de mejor álbum. Escuchemos una de sus canciones, Hot Wired, de 2018.

Alan Bibey fue considerado el mejor mandolinista del año –primera vez que gana en esta categoría–, mientras que el grupo vocal agraciado fue el debutante Sister Sadie.

Billy Strings, de 27 años, mereció el premio al mejor guitarrista, afianzándose como la estrella en alza que la revista Rolling Stone supo ver a principios de este año, a juzgar por su artículo Por qué Billy Strings es la estrella del bluegrass que no te puedes perder. También ganó, por cierto, el premio al Artista Novel del Año. Aunque sus compromisos le impidieron asistir a la gala, escuchad aquí la interpretación en su debut en el Grand Ole Opry de Dust in a Baggie.

Entre los que repitieron laureles, están la vocalista femenina Brooke Aldridge, tercera victoria consecutiva, y el vocalista masculino Russell Moore, sexta, aunque en este caso no consecutivas. Michael Cleveland obtuvo por duodécima vez el trofeo al mejor intérprete de fiddle y su grupo, Flamekeeper, el quinto al mejor grupo instrumental del año.

Missy Raines, con su versión instrumental del clásico de la familia Carter Darling (Pals) of Mine, incluido en su disco Royal Traveller, que vio la luz en septiembre del pasado año, dominó en la categoría instrumental del año.

La mejor grabación góspel coronó a Claire Lynch y su Gonna Sing, Gonna Shout, que habla de la celebración que habrá en el cielo cuando la cantante llegue a él.

Finalmente, Thunder Dan, compuesta por Josh Manning, se alzó con el premio a la mejor canción bluegrass. Pertenece al disco Front and Center, el cuarto trabajo de Sideline, que fue publicado en abril de 2018. A los miembros fundadores de este grupo –Steve Dilling al banjo, Skip Cherryholmes a la guitarra y Jason Moore al bajo– se han unido recientemente Bailey Coe a la guitarra, Troy Boone a la mandolina y Daniel Greeson al fiddle. La canción habla de un hombre que no soporta que le digan lo que tiene que hacer: cuando un predicador trata de convertirle, lo mata y, tras el juicio, se carga también al ayudante del sheriff.

 

El silbato del tren (IX)

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Hank Williams y Jimmie Davis escribieron Lonesome Whistle en 1951 y este último la grabó el 25 de julio de ese año con sus colaboradores habituales, Don Helms a la steel guitar, Jerry Rivers al fiddle, Sammy Pruett a la guitarra, Howard Watts al bajo y, probablemente, Jack Rook a la guitarra rítmica. La letra, que incluye trenes y prisiones –un hombre es encarcelado, condenado a trabajos forzados y escucha el silbato del tren– pudo servir de inspiración a Johnny Cash para su famoso Folsom Prison Blues, que ya escuchamos al principio de esta serie. Disfrutemos de Hank Williams.

Ahora, una melodía de carácter más alegre. Night Train to Memphis fue un éxito para Roy Acuff en 1943. En la canción el narrador invita a su novia a que tome el tren nocturno a Memphis para reunirse con él y promete que cuando vaya a recibirla a la estación será toda una fiesta.

Pan American es una canción de Hank Williams escrita como homenaje a Roy Acuff en 1947 (ya hemos escuchado otra, California Zephyr, pero en este caso las similitudes con el éxito de Acuff Wabash Cannonball son más evidentes). El tren del que habla la canción, el Pan American Clipper, existió de veras: pasaba por Louisville, Nashville, Cincinatti, Nueva Orleans y Montgomery. Os dejo con la versión de Hawshaw Hawkins.

Dave Loggins, un prolífico compositor country

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David Allen Loggins nació en Tennessee en 1947. Su padre tocaba el fiddle y, además, es el primo de Kenny Loggins, esto es, la música corría por sus venas. Empezó a tocar la guitarra y a escribir canciones ya en el instituto. En 1970 se trasladó a Nashville y dos años después le sonrió la suerte cuando el sello Vanguard le produjo su disco de debut, Personal Belongings (1972).
Aunque sus siguientes trabajos no tuvieron gran repercusión, se reinventó a sí mismo como compositor. En esta faceta, ha escrito canciones para Three Dog Night, Restless Heart, Reba McEntire, Wynonna Judd, Alabama, Kenny Rogers y muchos otros. En 1995 entró en el Salón de la Fama de Compositores de Nashville.
Su mayor éxito en las listas fue Please come to Boston, que vio la luz en 1974 en su disco Apprentice in a Musical Workshop. En la letra, escrita por él mismo, un hombre pide a su pareja que se vaya a vivir con él en distintos lugares –Boston, Los Angeles, Denver–, pero ella se niega: prefiere que se asiente y vuelva a Tennessee con ella. Su interpretación le valió una nominación al Grammy al mejor vocalista masculino.

Otro de sus temas más conocidos es Pieces of April, grabada para su disco David Loggins (1979). El narrador evoca aquí los buenos recuerdos de su primera relación primaveral.

En 1984 grabó un dúo con Anne Murray llamado Nobody Loves Me Like You Do, que mereció el premio al dúo vocal del año en 1985 de la Asociación de Música Country. Os dejo con él.

El silbato del tren (VIII)

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Roger Miller alcanzó gran popularidad con King of the Road (1964), todo un himno a la libertad. Cuenta la historia de un vagabundo que se desplaza viajando como polizón en los vagones de carga, y que, a pesar de no tener dinero, se considera feliz y “el rey de la carretera”. La canción ha tenido multitud de versiones: escuchemos, por ejemplo, la de George Jones en 1966.

En 1890 Charles Davis Tillman puso música a un himno góspel compuesto por el pastor baptista M. E. Abbey, Life is Like a Mountain Railway, en el que compara la vida con un ferrocarril de montaña por lo sinuoso y lleno de peligros. Pero no hay nada que temer porque Dios nos conducirá seguros a nuestro destino. Escuchemos la versión del grupo Seldom Scene en su álbum Act Four (1979).

Vamos ahora con otra canción góspel, en esta ocasión una actual. Josh Turner compuso Long Black Train en 2001 y la grabó dos años más tarde. Acababa de salir de la Universidad cuando la cantó en el Grand Ole Opry y produjo tal sensación, que las ovaciones fueron interminables y tuvo que hacer un bis. La inspiración le surgió en 1999, cuando estaba escuchando grabaciones no publicadas de Hank Williams e imaginó un tren como una metáfora de las tentaciones del Diablo. Así, la canción nos recomienda no subir al tren que conduce el Diablo, aunque te intente hechizar con su atractivo sonido y la belleza de sus formas.

Golden. Lady Antebellum, 2013

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El trío Lady Antebellum –compuesto por los vocalistas Hillary Scott y Dave Haywood y el instrumentalista Charles Kelley– venía pisando fuerte, sobre todo a raíz de su inmenso éxito Need You Now (ya escuchado aquí). Prueba de ello fue este álbum, su cuarto trabajo, que llegó a ser número 1, con más de 160.000 copias vendidas la primera semana, y que gozó igualmente del favor de la crítica.
En Golden, Lady Antebellum incorpora elementos del pop, lo que sirvió para ampliar su público, aunque, en el otro platillo de la balanza, en algunos cortes sea casi imposible reconocer el sabor del country. El disco produjo tres singles: Downtown, Goodbye Town y Compass.
Empecemos con la canción que le da título, Golden, escrita por Scott, Kelley, Haywood y Eric Paslay, que la grabaron al año siguiente junto a Stevie Nicks. Os dejo, sin embargo, con la original. En esta balada el narrador compara las gracias que adornan a su pareja con “algo dorado”.

El primer single que apareció fue Downtown, compuesta por Luke Laird, Shane McAnally y Natalie Hemby. Aunque en principio estaba pensada para que la interpretara Miranda Lambert, finalmente el trío se hizo con ella. La protagonista plantea a su novio que la lleve al centro (su melodía es bastante pegadiza, pero la letra resulta poco original).

Otro de los singles fue Goodbye Town, canción en la que Hillary Scott, Charles Kelley, Dave Haywood y Josh Kear abordan una ruptura en la que uno de los componentes de la pareja desea abandonar la ciudad porque todo en ella le recuerda su relación.

El tercer y último single fue Compass, compuesta por Mikkel Eriksen, Tor Erik Hemransen, Ammar Malik, Ross Golan, Daniel Omelio y Emile Haynie. Se trata de una de las canciones más alegres del disco, con un mensaje muy optimista, ideal para superar cuaquier trance con su consejo de “dejar que nuestro corazón sea nuestra brújula cuando estemos perdidos”.

El silbato del tren (VII)

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Seguimos el viaje con uno de los primeros éxitos de Johnny Cash, Hey Porter (1955). El narrador se encuentra muy ilusionado por volver a su hogar en tren y se dirige repetidamente al mozo para transmitirle su emoción. Esta es la versión de Marty Stuart.

Nada menos que 21 semanas se mantuvo esta canción como número 1 en las listas. Se trata de I’m Moving On (1950), de Hank Snow. Su éxito hizo que ese mismo año Snow se uniera al elenco del Grand Ole Opry. Hoy la escuchamos en la voz de Roy Acuff. La letra habla del deseo del protagonista de mantenerse siempre en movimiento.

En 1969 Jack Clement compuso I’ve Got a Thing About Trains, y Johnny Cash la grabó el año siguiente en Hello, I’m Johnny Cash. De corte nostálgico, el protagonista se lamenta de que actualmente los trenes hayan perdido el romanticismo de antaño.

Jimmie the Kid es un homenaje que Merle Haggard rindió a Jimmie Rodgers, en el que alude a su profesión de ferroviario que, en sus ratos libres, componía música country y se convirtió como sin quererlo en un gran maestro del yodel.

Girl on the Billboard. Hank Mills y Walter Haynes, 1965

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El subgénero de las “canciones de camioneros” nos dio un ejemplo muy notable con este tema de 1965 que hizo popular Del Reeves –fue su único número 1–, aunque el cantante fuera bastante popular en esa década.
Estas “canciones de camioneros” eran muy atractivas para el público, pues tenían un marcado sentido del humor y representaban un soplo de aire fresco ante las canciones de amor que proliferaban en la época del sonido Nashville. Sus autores, Hank Mills y Walter Haynes, la concibieron, en efecto, con un claro matiz festivo. La letra cuenta la historia de un camionero que todos los días hace la ruta de Chicago a Saint Louis, donde ve una valla publicitaria que muestra a una mujer con una encantadora sonrisa y ataviada con una mera toalla. Se enamora de ella (y, a juzgar por el número de accidentes en las inmediaciones, parece que no es el único) y, obsesionado con su imagen, un día decide desviarse de su camino para visitar al artista que diseñó la valla. Le pide los datos de la mujer que le sirvió de modelo y, para su desilusión, este le replica que no se trata de una mujer real. A renglón seguido, nos encontramos al camionero de vuelta en la carretera y recitando que “pronto encontrarán pequeños pedazos de su corazón desperdigados por ahí”.
Este es el original de Del Reeves, que apareció en febrero de 1965.

Dave Dudley, casi el iniciador del subgénero “camionero” con Six Days on the Road (1963) (ya escuchada aquí), también hizo su propia versión.

El grupo country canadiense The Road Hammers la grabó en 2006, hacia los inicios de su carrera. Ha sido su mayor éxito hasta la fecha.

Aaron Tippin la interpretó en 2009 para su disco In Overdrive.

Cómo no, este es el tipo de canción que requería una “answer song”. Así, en 1965 surgió I’m the Girl on the Billboard, donde la cantante, Joyce Paul, asegura ser la chica de la valla. Aunque le gustaría decir que es real, se enorgullece de su éxito con los hombres y será quien recoja los pedazos de corazón que deje el camionero. La letra también fue escrita por Hank Mills.

El silbato del tren (VI)

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Cambiamos de registro en nuestra serie con una canción góspel. Get on Board Little Children, también conocida como The Gospel Train, fue publicada en 1872 y, según algunas fuentes, pudo ser escrita por el ministro baptista John Chamberlain. Tiene multitud de versiones y una de las más conocidas es la de Tennessee Ernie Ford que vamos a escuchar ahora. El narrador recomienda a todos los niños que se suban sin más dilación al tren del evangelio que se aproxima por el recodo, pues “hay sitio para todos, la tarifa es barata, caben tanto los pobres como los ricos y no hay segunda clase”.

Great Nashville Railroad Disaster es una historia real sobre un accidente ferroviario que tuvo lugar en Nashville el 9 de julio de 1918. Fue el peor de la historia de esta ciudad y se llevó por delante la vida de al menos 101 personas y provocó 171 heridos, tras un choque frontal entre dos trenes, uno que había salido de Nashville y otro de Memphis. La grabó David Allan Coe en su álbum I’ve Got Something to Say (1980).

Escuchemos ahora Ghost Trains, obra de Famous Lashua que Hank Snow incluyó en su disco dedicado a los trenes Railroad Man (1963). El espíritu de la canción intenta captar la angustia de una pesadilla: un hombre cree ver trenes fantasma en el cielo nocturno hasta que estos se difuminan con la llegada del amanecer. La letra recuerda al clásico de la música western Ghost Riders in the Sky (1948).