Adiós a un artesano del country

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De nuevo tenemos que hablar de otra pérdida que nos toca muy de cerca a los amantes de la música country. El pasado domingo fallecía en Florida Mel Tillis (aquí podéis ver su biografía) a los 85 años de edad.

Su carrera artística comenzó tras su paso por el ejército, donde estuvo destinado en Okinawa. Fue compositor y cantante. Dentro de su primera faceta escribió multitud de éxitos para artistas de postín y su gran oportunidad le llegó precisamente cuando una de sus composiciones, I’m tired, escrita junto a Ray Price, fue grabada por Webb Pierce en 1956. Tillis la grabó unos años más tarde en su álbum Heart over Mind (1962). El protagonista busca desperadamente al amor de su vida y asegura estar “cansado de vivir así”.

Este éxito le llevó a fichar primero por un modesto sello, Cedarwood, y luego por el más importante Columbia Records, donde se probó como cantante con The Violet and the Rose (1958), en la que presenta un contraste entre el azul –color que asociamos a la tristeza– de las violetas con el rojo pasión de las rosas.

Una de sus mejores composiciones (en colaboración con Danny Dill) llegó a lo más alto en la voz de Bobby Bare en 1963. Me refiero a Detroit City, que Mel grabaría en Big ‘n’ Country (1970). El narrador, que ha ido en busca de una nueva vida en la industrial y deshumanizada Detroit, se siente decepcionado y ansía volver a su casa sureña. “La gente allá en casa cree que soy importante en Detroit, por las cartas que escribo creen que me encuentro bien. Pero por el día lavo coches, por la noche recorro bares, ojalá pudieran leer entre líneas”, espeta.

Otra de sus composiciones más emblemáticas fue Ruby, Don’t Take Your Love to Town, que Kenny Rogers grabó en 1969. Os dejo con la interpretación que hizo Mel Tillis del tema en 1976. La canción trata de un soldado de Vietnam –”esa loca guerra asiática”– que llega paralítico a su país y ruega a su novia que no lo abandone.

Aunque, como hemos visto, Mel empezó a grabar su propio material a finales de los 50, fue en los 70 cuando vio la luz la mayor parte de sus éxitos. Escuchemos Good Woman Blues, que salió al mercado en 1976 y se convirtió en su segundo número 1. Este tema fue escrito por Ken McDuffie y habla de un mujeriego empedernido.

El mismo año conquistó su siguiente primer puesto con Heart Healer. El narrador está entusiasmado con su nueva pareja, a la que califica de sanadora de corazones.

Su último número 1 fue Southern Rains en 1980, un tema escrito por Roger Murrah en el que el protagonista afirma que lo que más le gusta de la tierra de Dixie son las lluvias sureñas.

2007 fue para él el año de los reconocimientos: ingresó de manera oficial en el Grand Ole Opry y dos meses después se anunció su entrada en el Salón de la Fama de la música country. Su último trabajo fue You Ain’t Gonna Believe This (2010).

Mel Tillis ha muerto pero su legado se mantendrá vivo, gracias en parte a su hija Pam Tillis, que también se dedica a esto del country.

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Nunca pises a una serpiente

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Raro es el día del calendario que no esté dedicado a algún colectivo. Hoy, 20 de noviembre, los protagonistas son los niños. Tal día como hoy, en 1989, se firmaba la Convención de Derechos del Niño y, desde entonces, UNICEF –organismo dependiente de la ONU– ha venido celebrando el Día Internacional de la Infancia. Esta convención tiene el privilegio de ser el tratado internacional que más países de la ONU han ratificado, un total de 192. Otro 20 de noviembre, este de 1959, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración de Derechos del Niño.

Tras esta breve introducción, asaltamos ya la parte musical. Hoy voy a dedicar la entrada a un guitarrista y compositor australiano de canciones infantiles, Donald Richard Spencer, conocido como Don Spencer, que ha consagrado su vida –ahora tiene 76 años– a los más pequeños, con más de 500 canciones en su haber.

A los 20 años, Spencer hizo un viaje por Kenya, donde nació su interés por la fauna salvaje, que inspira buena parte de sus temas. Escuchemos algunos de ellos, correspondientes a tres de sus discos, dos de 1988 y otro de 1989, todos bajo el sello ABC Music.

En primer lugar, la canción que da título a la entrada de hoy, Don’t Ever Step on a Snake, que apareció en Feathers Fur or Fins (1988). Os dejo con este sabio consejo: no pisar a una serpiente para evitar males mayores.

Please Don’t Call Me a Koala Bear pertenece al mismo disco. Aquí un koala se muestra molesto porque le llamen oso koala cuando en realidad no es un oso: “Es como si tu nombre fuera Tom y todo el mundo te llamara Dick”.

El disco al que pertenecen ambos temas lleva por título Feathers Fur or Fins y, en la pista homónima, Spencer inculca a los niños el amor por todos los animales, ya tengan “plumas, pelaje o aletas”.

El emú es un ave de gran tamaño no voladora cuyo hábitat natural se encuentra en Oceanía. El último extracto de Feathers Fur or Fins es Emu, en la que Spencer describe esta especie.

La siguiente canción está dedicada al llamado “pingüino hada”, la especie de pingüino más pequeño que existe, y a su particular “pavoneo”, como indica el título. Fairy Penguin Strut está incluida en Australian Animal Songs (1988).

En 1989 aparecía Australia for Kids, en el que se escuchaba Bob the Kelpie. La canción está dedicada a un perro pastor llamado Bob que se encarga de mostrarle a las ovejas “quién es el jefe”.

Por último, os dejo con Rain, de ese mismo trabajo. La letra expone los efectos beneficiosos de la lluvia para que la naturaleza siga su curso.

If I Didn’t Have You. Skip Ewing y Max D. Barnes, 1992

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En 1992 Randy Travis llevaba 14 años en activo y tanto él como su discográfica, Warner Bros. Nashville, pensaron que había llegado el momento de sacar un álbum de grandes éxitos. Se pusieron a ello, y Travis se dio cuenta de que tenía material suficiente no para un disco sino para dos. Y, así, el mismo día sacó al mercado Greatest Hits Vol. 1 y Greatest Hits Vol. 2.

El tema que vamos a escuchar hoy pertenece al primero de ellos. Este contiene dos composiciones originales que no habían aparecido en discos suyos anteriores: este If I Didn’t Have You y An Old Pair of Shoes –el primero se convirtió en el décimo tercer número 1 de Travis–.

Con ecos del country más tradicional –en su día se dijo que bebía de las fuentes de George Jones–, el uso de la steel guitar añade atractivo al tema. El protagonista expresa lo afortunado que es por tener a su pareja: “Si no te tuviera, haría mucho tiempo que estaría vagando de ciudad en ciudad como una pluma en el viento y dando tumbos como un barco en el mar”, dice la letra.

Escuchemos ya el original de Randy Travis, que, además, era el tema que abría el disco.

Danny Boy, la esencia de Irlanda

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Pocas veces un solo título se identifica tanto con un país como en el caso de Danny Boy e Irlanda.

Sin embargo, ¿quién diría que su letra no fue escrita por un irlandés sino por un inglés? ¡La música no tiene fronteras! Su autor fue, en efecto, un abogado británico que destacó en su faceta como compositor –se cree que escribió la letra de nada menos que 3.000 canciones populares–. Se llamaba Frederic Weatherby y la alumbró en Bath (Inglaterra) en 1910, si bien su popularidad le llegó dos años más tarde, cuando su cuñada irlandesa, que había emigrado como tantos compatriotas a Estados Unidos, le envió la melodía de Londonderry Air, una nostálgica tonada muy popular en Irlanda. Weatherby adaptó la letra a esa música y la publicó, finalmente, en 1913.

No se sabe con certeza quién fue el creador de la melodía, aunque se suele citar el nombre de Rory Dall O’Cahan, quien vivió allá por el siglo XVII.

El tema se hizo muy popular y en 1915 se grabó por primera vez. Teniendo en cuenta el contexto en el que prosperó, durante la Primera Guerra Mundial y los años que condujeron a la independencia de Irlanda (1921), la interpretación más extendida es que habla de un anciano padre que despide a su hijo, que va a partir a la guerra, y le insta a volver cuando haya teminado y rece una oración ante su tumba. Aunque no es una canción expresamente religiosa, raro es que no suene en los funerales irlandeses.

Considerada un himno no oficial por parte de muchas comunidades de estadounidenses y canadienses de ascendencia irlandesa, como la melodía nació en el condado de Derry (Irlanda del Norte), también es muy apreciada allí, especialmente en el ámbito deportivo.

Escuchemos ya algunas grabaciones de esta canción por relevantes figuras de la música country.

Aunque las primeras grabaciones de Danny Boy fuera de Europa ya habían tenido lugar en los años cuarenta merced a Glenn Miller o Bing Crosby, entre otros, el primer cantante de country que se fijó en ella fue Slim Whitman en 1955.

Conway Twitty fue el primero en incluirla en un disco de larga duración. Su versión pertenece a Saturday Night (1959).

Johnny Cash grabó Danny Boy en dos ocasiones: una en Orange Blossom Special (1965) y otra hacia el final de su vida en American IV: The Man Comes Around (2002). Escuchemos la segunda de ellas.

Jim Reeves la grabó como single en 1961.

La versión de Ray Price pertenece a su disco homónimo, Danny Boy (1967).

Glen Campbell grabó un álbum con varios temas folk en The Artistry of Glen Campbell (1972); entre ellos se incluía Danny Boy.

Una de las últimas canciones que grabó Elvis Presley antes de morir fue esta en febrero de 1976.

Premios de la Asociación de la Música Country 2017

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Cincuenta y una. Esas son las ediciones que la Asociación de la Música Country lleva premiando lo más destacado del género. El pasado 8 de noviembre –madrugada del 9 en España– se dieron a conocer los galardones correspondientes a esta edición, cuyas nominaciones se anticiparon ya el 4 de septiembre. La ceremonia, capitaneada por décimo año consecutivo por Brad Paisley y Carrie Underwood (¡no se puede decir que no tengan experiencia en estas lides!), tuvo lugar, como es habitual, en el Bridgestone Arena de Nashville.

El acto estuvo dedicado a recordar las tragedias que han comocionado la geografía estadounidense estos últimos meses, desastres naturales como los huracanes y tormentas que han asolado Puerto Rico, Texas y Florida, o la matanza de Las Vegas durante un concierto de música country de Jason Aldean en el que fallecieron 58 personas. También hubo un recuerdo especial a dos personalidades del country que nos han dejado este año: Glen Campbell, enfermo de Alzheimer desde hacía varios años y en cuyo homenaje sonó Wichita Lineman, y Troy Gentry, componente del dúo Montgomery Gentry, víctima de un accidente de helicóptero de camino a una actuación.

Miranda Lambert sumaba el mayor número de candidaturas, pero los únicos que repitieron galardón fueron Chris Stapleton y Brothers Osborne. Aquí tenéis la relación de premios de este año:

Artista del año: Garth Brooks ha ganado por sexta vez en esta categoría. La primera fue casi al principio de su carrera, en 1991.

Vocalista masculino del año: Chris Stapleton se alzó con el premio por tercer año consecutivo.

Vocalista femenina del año: El año pasado Miranda Lambert se quedó a las puertas, pero éste ha regresado a lo más alto (y van siete).

Álbum del año: From a Room Vol. 1, de Chris Stapleton. El segundo álbum de Stapleton ha sido honrado al igual que su primer trabajo, Traveller, hace dos años.

Single del año: Blue Ain’t Your Color, de Keith Urban. El australiano sacó esta canción en agosto de 2016 dentro de su álbum Ripcord. Fue escrita por Hillary Lindsey, Clint Lagerberg y Steven Lee Olsen.

Canción del año: Better Man, escrita por Taylor Swift e interpretada por Little Big Town. El premio se otorga al compositor de la canción, pero como Taylor Swift no estaba presente en la ceremonia, lo recogieron sus intérpretes.

Artista novel del año: Jon Pardi. Este californiano de 32 años, con dos álbumes de estudio en su haber, fue el único que estrenó su palmarés en la velada.

Dúo vocal del año: Por segundo año consecutivo, Brothers Osborne se proclamaron vencedores en esta categoría.

Grupo vocal del año: Little Big Town. Otros que repiten: es su sexto año consecutivo en el podio.

Vídeo musical del año: It Ain’t My Fault, de Brothers Osborne. El segundo premio de este dúo les llovió por este single, extraído de su disco Pawn Shop, que vio la luz el pasado mes de enero. En el vídeo, los ladrones que roban la tienda llevan máscaras de presidentes de Estados Unidos.

Acontecimiento musical del año: Funny how time slips away, de Willie Nelson y Glen Campbell. Una de las últimas grabaciones de Campbell –que aparece en su último disco Adiós (2017)– fue este tema junto a Willie Nelson.

Músico del año: Mac McAnally. Este guitarrista alcanza su noveno premio en esta categoría, igualando así el récord establecido por Chet Atkins. McAnally ha dejado claro, no obstante, que él no está en absoluto a la altura de Chet…

Here’s a Quarter (call someone who cares). Travis Tritt, 1991

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A principios de los 90, despuntaba una nueva generación en el country dispuesta a revitalizar el género. Garth Brooks, Clint Black o Travis Tritt, a quien vamos a escuchar hoy, fueron algunos de sus representantes

.En su segundo álbum, It’s All About to Change (1991), el más vendido de su carrera, se incluía el tema que comentamos, escrito por él mismo. Su título hace referencia a las monedas de 25 centavos, en aquel entonces lo que costaba una llamada telefónica.La pareja del protagonista, que acaba de romper con él, se arrepiente de haberle dejado, pero el narrador ya no se fía de sus intenciones. La única solución que le ofrece es darle una moneda de 25 centavos para que llame a alguien interesado en iniciar una relación con ella.

Here’s a Quarter se convirtió en uno de los temas más populares de Travis Tritt, quien lo incluía en casi todos sus conciertos. Tenía, además, carácter autobiográfico. Lo escribió años antes de lanzarlo al mercado, en un momento en el que estaba tratando de superar su segundo divorcio, y eso que todavía rondaba la veintena. Un día llegó a casa y se encontró con que su mujer lo había abandonado y le había dejado los papeles del divorcio sobre la mesa. Mientras los leía, recibió una llamada de esta pidiéndole que no se precipitaran. Para canalizar el enfado que sintió en aquel momento, compuso esta canción en apenas quince minutos, sin intención de explotarla comercialmente. Sin embargo, la respuesta de su público fue muy favorable cuando la interpretó ante un pequeño auditorio, por lo que se decidió a incluirla en su siguiente álbum.

Os dejo ya con Travis Tritt en su disco It’s All About to Change.

I’m Already There. Lonestar, 2001

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Los creadores del disco que vamos a escuchar hoy empezaron su andadura en 1992. Richie McDonald, John Rich –quien lo abandonó en 1998 para emprender una carrera en solitario–, Dean Sams y Michael Britt forjaron el grupo Texassee (por Texas, de donde eran oriundos, y Tennessee, estado al que pertenece Nashville), pero no tardaron en rebautizarlo como Lonestar.

Su quinto trabajo fue este I’m Already There. Aunque rechazan cualquier tipo de encasillamiento, lo cierto es que pasan por ser una exquisita formación de baladas, y en este trabajo encontramos varias. El disco ha alcanzado la categoría de álbum de platino, con más de un millón de copias vendidas.

A continuación escucharemos los cuatro singles que han salido del mismo.

El primero fue la canción que le da título. I’m Already There fue escrita por Gary Baker, Frank J. Myers y Richie McDonald. La letra de esta balada es muy sencilla: un hombre que se encuentra lejos de su hogar por razones de trabajo llama a casa para escuchar esas voces tan queridas. La crítica alabó la franqueza de un tema que canta a la vida misma. Pocos meses después de salir al mercado, tuvieron lugar los atentados del 11-S y la canción se puso otra vez de moda por ensalzar los valores familiares.

El segundo single, With Me, fue compuesto por Brett James y Troy Verges. Supone un cambio de registro respecto a la anterior. El grupo nos brinda aquí una animada muestra country-pop en cuya letra el protagonista describe las buenas sensaciones que siente cuando está con su pareja.

En el siguiente single, Not a Day Goes By, nos instalamos de nuevo en el terreno de las baladas. Sus compositores, Maribeth Derry y Steve Diamond, hablan de un hombre que no deja pasar un solo día sin dedicarle un pensamiento a su amada.

Por último, os dejo con Unusually Unusual, obra de Mark McGuinn. En este tema country-pop el narrador expone los rasgos de la personalidad de su pareja, “inusualmente inusual” a sus ojos.

 

Billy Joe Shaver, el despegue del outlaw country

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Hace 78 años nacía en Texas nuestro protagonista. Pasó la mayor parte de la niñez con su abuela, tras el divorcio de sus padres. De joven sufrió un accidente laboral en el que perdió dos dedos de la mano derecha, lo que retardó su dedicación a la música y le hizo enfocarse primero en su carrera como compositor. Así, multitud de artistas, como Waylon Jennings en su disco Honky-Tonk Heroes, Elvis Presley, Kris Kristofferson o Willie Nelson, grabaron sus canciones.

Por suerte, se recuperó lo bastante como para poder tocar la guitarra y grabar su propio material. Debutó con el álbum Old Five and Dimers Like Me, uno de los hitos del flamante género del outlaw country. Otros discos suyos fueron When I Get My Wings (1976) o Gypsy Boys (1977). En 2006 entró en el Salón de la Fama de la Música de Texas. Un año más tarde se vio involucrado en un tiroteo en un bar de Texas, incidente del que fue absuelto, ya que se entendió que había disparado en legítima defensa.

Escuchemos el tema que da título a su disco de debut, Old Five and Dimers Like Me (1973). Como dice el título, el narrador no tiene buen concepto de sí mismo, pues no encuentra ningún futuro y se define a sí mismo como carne de “tienda de todo a cien”.

El mismo año Waylon Jennings grabó su versión en Honky-Tonk Heroes.

Willie Nelson hizo lo propio en Me and Paul (1985).

Emmylou Harris la incluyó en All I intended to be (2008). Aquí la canta a dúo con John Starling.