Cuestión de adaptarse

steve lacy

El jazz es como el vino. Cuando es nuevo, es solo para expertos, pero cuando envejece, todo el mundo lo quiere.

Jazz is like wine.When it is new it is only for the experts, but when it gets older, everybody wants it.

Steve Lacy

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La última grabación del padre de la música country

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Nueva York, 17 de mayo de 1933. Jimmie Rodgers, conocido como el padre de la música country, enfermo ya de tuberculosis, enfermedad que acabaría con su vida, viajó a Nueva York para la que sería su última sesión de grabación el 24 de mayo de aquel año.

Intuyendo que su muerte estaba próxima, convenció a los directivos de su sello, RCA, para hacer una serie de grabaciones en sus estudios de Manhattan con el objetivo de ganar más dinero para la que pronto sería su viuda. No se le escapaba que Estados Unidos estaba inmerso en lo peor de la Depresión y que él era de los pocos cantantes que aún sorteaba la caída de ventas.

Durante sus últimos días, se encontraba tan débil que tuvo que tomarse varios descansos para completar su objetivo, y el ingeniero de sonido contrató a dos músicos para ayudarlo. Solo dos días después de grabar esta canción, Jimmie Rodgers moría a los 35 años.

Years Ago, también conocido como Fifteen Years Ago Today, salió al mercado seis meses después, concretamente el 20 de diciembre de 1933. El narrador recuerda con nostalgia su infancia feliz en Mississippi, y asume que sus malas decisiones hicieron que acabara triste y solo.

Esta es Years Ago (1933), con el característico yodel de Rodgers.

Jimmie Davis, cantante de country y gobernador

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Sabemos que James Houston Davis nació en 1899 por el censo, ya que ni sus padres recordaban la fecha exacta, según declaró él mismo al New York Times. Lo hizo en una localidad de Louisiana que hoy es una ciudad fantasma, en el seno de una familia de aparceros.

Su carrera musical se inició a principios de los años 30, siguiendo la estela de su ídolo Jimmie Rodgers (luego escucharemos una de sus primeras grabaciones). Poco después se afilió al partido demócrata y empezó a ocupar cargos públicos locales. Sin embargo, nunca abandonó la música. En 1939 compuso la que es, sin duda, su canción más conocida, You are my sunshine (aquí podéis ver la entrada que le dediqué en los albores de River of Country y aquí la canción), que, desde 1977, es una de las canciones oficiales del estado de Louisiana.

Su gran salto en política lo dio cuando se presentó a las elecciones a gobernador, que ganó ocupando el cargo entre 1944 y 1948 y entre 1960 y 1964. Aunque nunca renunció al mundo de la música –también grabó álbumes de góspel–, su época más fructífera fueron los 40. Murió a la edad de 101 años en su estado natal.

Escuchemos primero Red Nightgown Blues (1932). En la tradición del blues de dedicar canciones a hechos intrascendentes, Davis compuso “el blues del camisón rojo”.

Su primer single fue Nobody’s Darling But Mine (1937).

Esta canción ha merecido varias versiones. Escuchemos la de Merle Haggard en su disco Going Where the Lonely Go (1982).

Os dejo ahora con Patti Page.

Disfrutad de Rosemary Clooney, con un acompañamiento de altura: Merle Travis a la guitarra y Joe Maphis al fiddle, entre otros.

Por último, Slim Whiteman en I’m a Lonely Wanderer (1963).

Down on Penny’s Farm. The Bentley Boys, 1929

PENNYS FARM

La canción folk que vamos a escuchar hoy estaba de plena actualidad en el momento de su grabación, ya que resumía a la perfección las dificultades a las que se tenía que enfrentar un granjero. Muchas veces, estos tenían que hipotecar su propiedad y endeudarse con el banco y, además, estaban expuestos a que estos cerraran sus puertas sin previo aviso, por los llamados pánicos financieros, tan abundantes durante el siglo XIX y comienzos del XX (con la llegada de Roosevelt al poder se alivió un tanto la situación y la actividad financiera empezó a regularse). Cuando venían mal dadas, tocaba dar por perdidas las inversiones, buscar otro banco, endeudarse más todavía y confiar en que la cosecha bastara para pagar las deudas o, cuando menos, para aliviarlas. Sobre esta canción no se conocen muchos datos, pues los Bentley Boys –Bently, según otras fuentes– solo alcanzaron a grabar este trabajo para el sello Columbia. Sabemos, eso sí, que eran de Carolina del Norte, y que la canción fue grabada el 23 de octubre de 1929, sólo unos días antes de la caída de la bolsa de Wall Street, el conocido como Martes Negro, que castigó todavía más a los pequeños propietarios.

Os dejo ya con la versión original de 1929 según apareció en el recopilatorio de música folk Anthology of American Folk Music. Volume One: Ballads (1952).

En 1934 Gid Tanner y Riley Pucket presentaron otra versión con el título Tanner’s Farm.

El tema de los Bentley Boys inspiró a un joven Bob Dylan su Hard Times in New York Town (1962).

Tres años después, el mismo Dylan compuso Maggie’s Farm. Las similitudes ya no son tan evidentes por el antojo rock del ídolo, pero el tema de fondo sigue siendo las dificultades en una granja.

Más recientemente, fue versionado por Jim Kweskin y Geoff Muldaur en Penny’s Farm (2016).

 

¿El regreso del country californiano?

California

Hubo un tiempo en que California rivalizaba con Nashville en esto de la música country. Durante la Gran Depresión, muchos oriundos del centro de Estados Unidos –cuna de este estilo– se vieron obligados a emigrar a California y, claro, se llevaron sus influencias musicales consigo.

Así surgieron figuras tan importantes como Bob Wills, el principal representante del western swing, con su grupo The Texas Cowboys. Corriendo el tiempo, en California se desarrolló también el conocido sonido Bakersfield, con personalidades como Buck Owens o Merle Haggard, la estrella de country más famosa nacida en California. Incluso Dwight Yoakam, en los 90, desarrolló gran parte de su carrera en este estado.

Sin embargo, desde entonces no ha surgido nadie reseñable que trabaje el country en California (Jon Pardi y Brett Young nacieron allí, pero se han tenido que buscar las habichuelas en Nashville). Al menos hasta ahora, con la llegada de Sam Outlaw.

Natural de Dakota del Sur, donde nació hace 35 años, su familia se trasladó a California, concretamente a San Diego, cuando él tenía 10 años. Outlaw llama a su música “soCal country”, que se podría traducir como “country tan californiano”. Influido por Asleep at the Wheel, Bob Wills, Emmylou Harris y George Jones, en una entrevista declaró: “Crecí en los 90 pero la música que me gusta está anclada en los 40, 50 y 60. Todo se mezcla al final”. Con el sello Six Shooter Records ha sacado hasta la fecha dos discos: Angeleno (2015), nombre que reciben los residentes en Los Ángeles, y Tenderheart (2017). Ambos han cosechado premios en los UK Americana Awards. Escuchemos ya algunas de sus canciones.

El primer tema que sacó fue Cry For Me.

Os dejo ahora con Ghost Town. El título hace referencia a las ciudades fantasma, aquellas que surgen en respuesta a una actividad económica floreciente, como la fiebre del oro o el petróleo, y luego son abandonadas.

El título de Friends Don’t Let Friends Drink (and fall in love) es suficientemente explícito: los amigos no dejan que los amigos beban y se enamoren. Destaca la originalidad del vídeo que se distribuyó del tema, en el que un niño canta con la voz de Outlaw.

El tema que da título a su primer disco es Angeleno, que narra la historia de una mujer que se casa con un cowboy de Los Ángeles no por dinero (“un cowboy siempre está sin blanca”) ni por comodidad (“un cowboy nunca está en casa”), sino porque mira en su alma “que se alarga como un desierto y abraza como un océano”.

Su último trabajo fue Tenderheart. He aquí el tema que le da título, en el que el protagonista se define como “un corazón tierno que late por ti”.

Big Rock Candy Mountain. Harry McClintock, 1928

big rock

Hoy vamos a escuchar una canción que se adentra en el mundo de la fantasía y de los cuentos infantiles. Big Rock Candy Mountain fue escrita por Harry McClintock, conocido también por su sobrenombre artístico, Haywire Mac. McClintock llevó una vida muy aventurera: se fue de casa para unirse a un circo, vivió en África, trabajó como marino, estuvo en Filipinas coincidiendo con la guerra de 1898 –suministraba munición y víveres al ejército estadounidense– y residió en China en el momento de la rebelión Boxer. Tras volver a Estados Unidos, se puso a trabajar como obrero de ferrocarril en las montañas de Utah.

Cuando grabó su canción más conocida, esta Big Rock Candy Mountain –montaña de caramelo en forma de gran roca– los lugareños, a modo de broma, bautizaron con ese nombre una de las montañas de aquellos parajes, que hoy, gracias a él, se ha convertido en un destino turístico. Es probable que la fuente de inspiración de McClintock fuera la balada del siglo XVII Invitation to Lubberland.

McClintock la escribió a finales del siglo XIX, pero la grabó por primera vez en 1928. La letra describe la visión que un vagabundo tiene del paraíso: las gallinas ponen huevos pasados por agua, hay árboles que dan cigarrillos, los policías tienen patas de palo y sus perros tienen dientes de goma. El tema figuró en la banda sonora de O Brother Where Art Thou, de los hermanos Coen (2000).

Esta es la versión original de Harry McClintock de 1928.

Uno de los pioneros del country, Vernon Dalhart, la grabó poco después.

La versión que hizo Burl Ives en 1949 adquirió gran popularidad.

En los años 60 Johnny Cash la interpretó ante un grupo de niños.

Escuchad ahora a Tex Ritter.

Concluyo por hoy con el especialista en folk y bluegrass John Hartford.

 

 

 

El Huercasa Country Festival triunfa de nuevo

huercasa 2018

El pasado fin de semana –6, 7 y 8 de julio– tuvo lugar la quinta edición del festival de country organizado por la empresa Huercasa en Riaza (Segovia).

Empezó la noche del viernes de la mejor manera posible, con la presencia de Jamie Wyatt, que en febrero anduvo de gira por España y visitó Zaragoza, Barcelona y Madrid.

Cuando aún resonaban los ecos de su actuación, llegó The Cadillac Three, un grupo de rock sureño compuesto por Jaren Johnston, Kelby Ray y Neil Mason que ya carga con tres álbumes a sus espaldas.

El plato fuerte del día fue el concierto del veterano John Hiatt con su grupo The Goners, en el que sobresale Sonny Landreth a la guitarra. Miembro del Salón de la Fama de Compositores de Nashville desde 2008, Hiatt tocó gran parte de su disco Slow Turning para conmemorar los 30 años de su salida al mercado.

El sábado se abrió con Stephanie Quayle, que homenajeó a Dolly Parton. A continuación, llegó el turno del grupo de Austin (Texas) The Band of Heathens, que presentó su último EP Live Viva Satellite y, además, interpretó una versión de Hurricane, de Neil Young, y otra de Blue, de los Jayhawks. Contaron con la presencia del madrileño Álex Muñoz, que actualmente reside en Nashville y del que ya os he hablado aquí.

Cuando parecía que no sería posible superar el listón, llegó otro momento estelar para cerrar la jornada, de la mano de Steve Earle y su grupo The Dukes. Aparte de tocar diversos temas de su trayectoria, deleitaron a los aficionados con temas de su último trabajo, So you wanna be an outlaw. En el transcurso de su actuación, Earle hizo profesión de fe: “Creo con todo mi corazón que la música puede cambiar el mundo”, señaló cuando sonaban los primeros acordes de Christmas in Washington, de su disco El corazón.

Finalmente, el domingo la organización limitó su programa a la franja matinal, con talleres de Country Line Dance en la plaza mayor de Riaza.

Escuchemos ya algunas muestras del repertorio de los participantes.

Del último álbum de Jamie Wyatt, Felony Blues (2017), os dejo con Wasco, un tema dedicado a esta pequeña ciudad californiana.

El último single de The Cadillac Three es Dang If We Didn’t (2017). El sonido de este grupo ahonda en la tendencia actual del country, tan a menudo indisociable del rock.

El tema con el que se abre el álbum de John Hiatt Slow Turning –al que dedicó casi íntegramente su actuación– es Drive South.

De Stephanie Quayle escuchemos Drinking with Dolly (2016), el primer trabajo de esta cantante de 36 años.

Vamos ahora con la asombrosa The Hanging Tree, de The Band of Heathens.

La canción que da título al último álbum de Earle, So you wanna be an outlaw (2017), instruye a todo aquel que aspira a situarse al otro lado de la ley.

 

Fred Rose, el descubridor de Hank

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Hoy os traigo a uno de los primeros compositores que se dedicó profesionalmente al country –hasta entonces los temas eran interpretados y compuestos por una misma persona o bien eran temas tradicionales de autor anónimo– y que, para más inri, fundó un sello discográfico esencial para conocer la génesis de este estilo.

Me refiero a Fred Rose, nacido en 1898 y muerto en 1954, solo dos años después que su pupilo Hank Williams. Durante su infancia se ganó la vida cazando propinas en St. Louis y más tarde en Chicago. Luego, en los años 20, empezó a componer para otros artistas, por ejemplo para Sophie Tuker, una actriz y cantante alejada del country.

El paso a la música western lo dio en 1936, cuando Tex Ritter grabó su composición We’ll Rest at the End of the Trail. Después de unos años en Hollywood, creando música para los westerns musicales de los llamados “cowboys cantantes” –Gene Autry, Roy Rogers o Ray Whitley–, se estableció en Nashville, donde se asoció con Roy Acuff. Junto con esta estrella fundó el sello Acuff-Rose, que alistaría a Hank Williams en sus filas. Cuando en 1945 Rose dejó el sello para centrarse en su faceta de compositor, su hijo se hizo cargo de la empresa hasta los años 80, en que él y Acuff la vendieron.

La figura de Rose fue tan importante para la música country que, cuando se creó el Salón de la Fama en 1961, sus primeros elegidos fueron Hank Williams, Jimmie Rodgers y Fred Rose. También es miembro, a título póstumo, del Salón de la Fama de Compositores desde 1985.

Con el pseudónimo Floyd Jenkins, escribió el clásico del bluegrass Fireball Mail, interpretada por su socio y amigo Roy Acuff. La canción habla de un ficticio tren que alcanzaba tal velocidad, que lo llamaron “El Correo Bola de Fuego”.

Años más tarde, la grabó Hank Snow.

Escuchemos ahora el mismo tema en clave bluegrass e instrumental. Al banjo, Earl Scruggs y, a la guitarra, Lester Flatt.

Como hemos visto, Rose cuidó sobre todo a los artistas en sus facetas de compositor o productor, pero, aunque su voz no brillara en exceso, sacó también unos pocos discos. Uno de ellos fue Tender Hearted Sue, que grabó en 1945 con el nombre artístico de The Rambling Rogue. El tema aparece en el recopilatorio Kings of Western Swing Vol. 2 (2004).

 

Fireflies. Faith Hill, 2005

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Después de unos años coqueteando con el pop, Faith Hill volvió con este álbum a sus raíces country, recuperando así a sus fans más tradicionales. El éxito le sonrió: Fireflies se convirtió en su tercer álbum consecutivo que se colocaba en el primer puesto de los más vendidos.

Compuesto por 14 temas de country-pop, vio la luz en el sello Warner Bros. Nashville, siguiendo la estela de un trabajo anterior suyo, Breathe (aquí podéis ver la entrada que le dediqué). Vamos ya con los singles que aparecieron de este disco.

La canción con la que se abre lleva por título Sunshine and Summertime. Obra de Rodney Clawson, John Rich y Kylie Sackley, la letra es una sucesión de lugares comunes que asociamos con el verano.

Su primer single fue Mississippi Girl, escrita por John Rich y Adam Schoenfeld, sobre una mujer que, aunque ha triunfado en la música, no olvida sus orígenes humildes en Mississippi. Este fue su último número 1 en las listas.

En la letra de Stealing Kisses Lori McKenna habla sobre la monotonía de un matrimonio.

Ahora, un dúo con su marido, TimMcGraw, Like We Never Loved at All. Compuesto por Vicky McGehee, John Rich, Scot Sax, le reportó a Faith su último Grammy hasta la fecha en la categoría de mejor colaboración country.

Los compositores de The Lucky One fueron Brad y Brett Warren y Jay Joyce. La letra, muy optimista, habla de una mujer cuya vida parece un desastre pero que se considera afortunada porque tiene lo único que necesita: a su amado.