El country marca su territorio (XXXVII)

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106. My heart’s tonight in Texas. Hoy dedicaré las tres canciones a cómo trataron a Texas las primeras estrellas de la música country, la familia Carter y Jimmie Rodgers. Nuestro primer ejemplo, con un sabor folk muy acusado, pertenece a la sesión de grabación de los Carter del 11 de diciembre de 1934. Cuenta la historia de un amor imposible. Una pareja está enamorada, pero el padre de la chica insiste en que su hija se case con alguien de la alta sociedad y se lleva a la familia a Inglaterra, donde la espera un conde. La muchacha escribe cartas a su amado en Texas, diciéndole que su corazón sigue estando allí, al lado del plateado Río Grande.

Mucho después, el músico irlandés Andy Irvine hizo un homenaje a esta canción con su tema My heart’s tonight in Ireland (1996), incluido en el disco Rain on the roof.

107. My Texas Girl. En mayo de 1935, vio la luz este agridulce tema de la familia Carter en su disco Can the Circle Be Unbroken. Empieza contando la dicha de un enamorado al encontrar a su chica de Texas. Es feliz y sólo se preocupa de cabalgar en su pony, pero, de repente, los “ángeles se ponen celosos de su belleza y su sonrisa” y se la llevan. A partir de entonces, le acucia la tristeza y hasta los pájaros echan de menos a su amor.

108. Jimmie’s Texas Blues. Esta composición de Jimmie Rodgers hace una incursión en el blues, declarada influencia del country más tradicional. Rodgers fue descubierto por el productor musical Ralph Peer en 1927 y esta es una de las canciones que grabó para él dos años más tarde, en el seno de la discográfica Peer International. El autor empieza quejándose de lo mal que le ha tratado la vida, pero expresa su esperanza en Texas, donde las mujeres tienen “una alta opinión de él”. Escuchemos a este pionero del country blues.

Elvis Presley en el Grand Ole Opry

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Elvis Aaron Presley fue una gran estrella del rock and roll, pero también grabó canciones en otros estilos (pop, rockabilly, blues, gospel, rhythm and blues y, cómo no, country). En julio de 1954, realizó las primeras grabaciones para su primer single, compuesto por That’s all right y Blue moon of Kentucky.
Nacido en Mississippi, en el profundo Sur, llevaba el country en las venas y quiso probar fortuna en el Grand Ole Opry. A los 19 años, la noche del 2 de octubre de 1954, hace, pues, seis décadas, hizo su aparición en la llamada catedral de la música country. La canción que eligió para su bautismo de fuego fue, precisamente, Blue Moon of Kentucky, uno de los más populares himnos bluegrass que, además, acababa de grabar. De esta actuación no le quedaron al “rey” buenos recuerdos. Según las crónicas de la época, le recomendaron que “volviera a Memphis a conducir camiones”, y fue la última vez que el este templo contó con su presencia. Elvis no se dio por vencido y dos semanas después, el 16 de octubre, acudió al competidor del Opry, el Louisiana Hayride, un programa de radio ya desaparecido, y tras cosechar un sonoro éxito, firmó un contrato con ellos. A la vista de su carrera, no cabe duda de que el Grand Ole Opry cometió uno de los mayores errores de su historia. Por cierto que en agosto de 2012 su hija Lisa Marie Presley siguió sus pasos y debutó allí.
En la entrada del 27 de mayo escuchamos ya la versión de Elvis Presley de Blue Moon of Kentucky, así que hoy os dejo con la grabación de That’s all right, que fue la que interpretó en su primera actuación en el Louisiana Hayride.

La composición no es suya, sino del bluesman Arthur Crudup, que tituló That’s all right, mama la versión primigenia (1946).

El country marca su teritorio (XXXVI)

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103. All my ex’s live in Texas. En una entrada anterior de este viaje por los estados del country, hacía referencia a esta canción, cuyo título es muy similar a Who put all my ex’s in Texas, de Willie Nelson. Compuesta por Sanger D. Shafer, fue grabada por George Strait en 1987 para el disco Ocean Front Property, editado por MCA. La canción llegó al número 1 de la prestigiosa lista del Billboard. La letra nos cuenta que las ex parejas del protagonista viven todas en diferentes ciudades de Texas: Rosanna en Texarcana, Eileen en Abilene, Allison en Galveston y Dimple en Temple. No tiene nada en contra de Texas, pero, con tal de no cruzarse con ellas, ha decidido vivir en Tennessee…

104. Texas. Seguimos con George Strait. El hoy rey del country nació en Texas y, claro está, ha dedicado más de una canción a su estado natal. Esta canción –a veces conocida como If it wasn’t for Texas– habla de todas las cosas que serían diferentes de no ser por Texas: no habría El Alamo, ni fans de Willie Nelson, nadie nadaría en el río Grande y “Fort Worth nunca cruzaría mi mente”, en alusión a uno de los clásicos de su cosecha (Does Fort Worth ever cross your mind?, 1984).

105. Texas in 1880. No salimos de los 80. La canción que os traigo ahora es de 1988, y fue todo un éxito para el dúo formado por Radney Foster y Bill Lloyd. El tema, compuesto por el primero de ellos, apareció como el tercer single de su disco homónimo y llegó al número 18 de las listas. Tras disolverse en 1990, volvieron a reunirse en 2010 con un éxito más limitado.

Existe otra versión de Foster con Pat Green (2001), correspondiente al álbum Are you ready for the big show? Escuchémosla.

Lefty Frizzell, una guitarra hecha a medida

Lefty-Frizzell William Orville Frizzell, más conocido como Lefty Frizzell, nació en Texas en 1928. Su niñez y adolescencia transcurrieron en Arkansas. Gran admirador de Jimmie Rodgers, se convirtió en un virtuoso de la guitarra y hasta rivalizó en los honky-tonks con el mismísimo Hank Williams, con quien se semejó, además, en su vida turbulenta. Lo llamaban Lefty desde sus años de escuela, cuando derribó a un compañero con la mano izquierda. A los 19, fue acusado de violar a una menor y pasó unos meses en la cárcel, lo que no afectó a su carrera, ya que, al salir, firmó un contrato con la Columbia y varias de sus grabaciones alcanzaron lo más alto de las listas. En 1950 empezó a actuar en el Grand Ole Opry. Sin embargo, su excesiva afición a la bebida hizo que, a partir de finales de esa década, su carrera y su salud se resintieran. Siguió trabajando incansablemente, aunque con menor éxito, hasta el año de su muerte, 1975, a causa de un derrame cerebral. Su influencia en estrellas del country posteriores –como Merle Haggard, George Jones o Willie Nelson– fue enorme, y su hermano menor David, nacido en 1941, siguió sus pasos y aún hoy se encuentra en activo. Su guitarra, una Gibson J-200 de 1949 hecha especialmente para él por Paul Bigsby, era una auténtica prolongación de su sensibilidad y sus manos. Durante un tiempo, se conservó en el Salón de la Fama de la música country, y actualmente pertenece a la colección particular de la familia Frizzell. Una de sus mejores interpretaciones es Long black veil (1959), producida por Don Law, editada por Columbia Records, y escrita por Danny Hill y Marijohn Wilkin, que, además, tocaba el piano en la grabación original. La canción llegó al puesto 6 de las listas de country, y raro es el artista que no la ha grabado desde entonces. Así, nos encontramos con las versiones de Johnny Cash junto con Joni Mitchell, Sammi Smith, Emmylou Harris, Joan Baez, David Allan Coe o, más recientemente, en 2006, Bruce Springsteen. Con la historia que nos cuenta, se podría hacer una novela… o una película de humor negro: en una noche oscura se comete un asesinato, y se inicia la investigación pertinente para detener al culpable. La justicia procede interrogando al protagonista de la canción, a quien considera sospechoso. Aunque él no ha sido, se niega a presentar una coartada porque estaba con la mujer de su mejor amigo y prefiere morir a traicionarla. Finalmente, es ajusticiado, su amante presencia la ejecución y visita su tumba con un largo velo negro (de ahí el título). Y todo con tal de no descubrir su secreto…

El country marca su territorio (XXXV)

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100. That girl in Texas. Jon Wolfe nació en Tulsa, Oklahoma, y en el momento en que escuchó a su ídolo Garth Brooks decidió que él también quería ser cantante de country. Dejó su trabajo en Chicago y se dedicó por entero a su sueño. Hasta la fecha, ha publicado dos discos, en 2005 y 2010, y ha sido comparado con estrellas como Merle Haggard o Dwight Yoakam. La canción describe un viaje que emprende el protagonista para ir a visitar los honky-tonks, los rodeos, las colinas de San Antonio, el Río Grande, las interminables vallas de las granjas… Emblemas de Texas todos ellos, aunque, la verdad, su propósito es ver a su chica en Texas.

101. Texas was you. En noviembre de 2010 vio la luz My kinda party, el disco al que pertenece esta canción. Jason Aldean, de 37 años y muy popular en el country actual, obtuvo una candidatura a los Grammy por este álbum, que se ha convertido en el más vendido de su carrera. La canción de marras fue escrita por Neil Thrashner, Mobley y Martin, y su letra examina las relaciones amorosas del protagonista –cada una en un estado diferente–: la que más le duele y no puede superar es la que tuvo en Texas.

102. No place like Texas. El nombre del grupo Marley’s Ghost –formado por Dan Wheetman, Jon Wilcox, Mike Pheelan y Ed Littlefield– tiene connotaciones literarias: se refiere al fantasma del socio de Ebenezer Scrooge, que se le aparece en Un cuento de Navidad, de Charles Dickens. Marley’s Ghost se dedica a la música country tradicional, la conocida como Americana. El tema, de ritmo sugerente y lento, despacha que no existe un lugar más solitario que Texas –¡por algo es el estado de la estrella solitaria!– y que los sueños son sólo tristes canciones country.

Crying. Roy Orbison, 1961

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Esta balada con sabor country fue fruto de la colaboración entre Joe Melson y Roy Orbison, quien la lanzó al mercado en el sello Monument. La voz de barítono de Orbison daría a la posteridad el clásico Oh, Pretty Woman, tan recordado por la película de Garry Marshall.
Quizá la versión más fiel al espíritu de Crying, y con un sonido puramente country, sea la de Waylon Jennings de 1962, que no desmerece en absoluto del original y yo diría que incluso lo supera. Otra gran versión es la que firmó Don MacLean en 1978, que llegó al número 1 en las listas británicas. En 1987, como parte de la banda sonora de Hiding Out, Orbison grabó de nuevo la canción con la canadiense K.D. Lang, y ganó un Grammy en la edición de dicho año. Crying también se ha escuchado en la película Mullholland Drive, en una versión en español.
El tema repite obsesivamente el título de la canción, que se “cuela” en esta historia de amor no correspondido. Cuando el narrador no piensa en su amor, puede sobrellevar su pérdida, pero entonces la ve, y esa visión y el tacto de su mano le hacen llorar. Él la sigue queriendo, pero ella se limita a desearle lo mejor y le deja sin consuelo.
Escuchemos las que, en mi opinión, son las dos mejores interpretaciones; en primer lugar, la original de Roy Orbison.

Y, ahora, la de Waylon Jennings, que apareció solo unos años después.

Libertad y control

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La libertad es controlar tu propia vida. Tengo más control ahora que en el pasado y estoy aprendiendo el valor de decir no. Eso es muy importante.

Freedom is control in your own life. Ihave more control now tan in the past, and I’m learning the value of saying no. That’s very important.

Willie Nelson

El country marca su territorio (XXXIV)

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97. Singing Again in Texas. Esta canción habla sobre una carrera frustrada. El protagonista se va a Nashville a probar fortuna como letrista, pero no tiene éxito y, encima, conoce a una chica en Tennessee que le rompe el corazón. Con tantas desgracias, no tiene más remedio que volverse a Texas a cantar en un honky-tonk. El cantautor nacido en Oklahoma Jeremy Castle es el artífice de este tema.

98. Way down Texas way. ¿Qué sería de la música country sin los violines o fiddles? Esta canción nos ofrece una buena muestra de su importancia. Es obra de Asleep at the Wheel, un grupo fundado en Virginia en 1970 y que aún sigue en activo, aunque con otros miembros. El tema, de 1987, fue incluido en su LP Ten, editado por el sello Epic y con el que la formación consiguió su segundo Grammy (de un total de 9 hasta la fecha) al mejor instrumental country. Como dice la canción, “adiós, goodbye, amigos… me voy a Texas; allí tocan buena música de fiddle todas las noches”.

99. Dream on Texas Ladies. Seis años tenía Rex Allen Jr. cuando empezó a cantar. Le venía de familia: su padre era el cantante de country conocido como el cowboy de Arizona, y tal vez en su homenaje compuso el hijo el himno oficioso de este estado (entrada del 8 de mayo). El tema de hoy fue compuesto en 1984 y pertenece a su disco On the Move. Trata sobre el anhelo irrefrenable de las cowgirls texanas, que sueñan con los cowboys y los bebés que tendrán con ellos.

Porter Wagoner, Mr. Grand Ole Opry

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El cantante de country que hoy os presento nació en una pequeña localidad de Missouri en 1927. La depresión económica golpeó de lleno a su familia y lo apremió a trabajar de adolescente en una carnicería.
Su verdadera pasión era, sin embargo, la música, y, tras emplearse en una emisora local, fue descubierto por Si Siman, quien también hizo lo propio con Chet Atkins. Nuestro protagonista obtuvo su primer contrato con la RCA, y en los años 50 despegó su carrera.
En 1957 se unió al Grand Ole Opry, y, a mediados de los 60, comenzó una fructífera asociación con una joven Dolly Parton, que nos regaló grandes dúos antológicos. En 1982, Clint Eastwood contactó con él para ofrecerle un pequeño papel en su película El aventurero de medianoche, Honky-tonk man.
En octubre de 2007, a los 80 años y después de cinco décadas de permanencia ininterrumpida en el Grand Ole Opry, Porter Wagoner murió de cáncer de pulmón, con el deber cumplido y rodeado por su familia y su amiga de toda la vida Dolly Parton.
Uno de sus números 1 fue Misery loves company (1961), canción escrita por Jerry Reed y a la que la “steel guitar” de Wagoner le da un toque muy especial. Tal como sugiere el título, la letra habla de alguien que acaba de ser abandonado y busca la compañía de sus amigos para huir de la soledad. Os dejo con ella.

El country marca su territorio (XXXIII)

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94. Waltz across Texas. El disco Texas in my soul se beneficia de otra composición del incomparable Ernest Tubb: este vals que se desarrolla en Texas (estaba de moda dedicar valses a distintos estados: ya hemos escuchado los clásicos Kentucky Waltz o Tennessee Waltz). Años después, en 1979, First Generation Records publicó un recopilatorio con los éxitos de Tubb llamado The Legend and the Legacy, en el que Willie Nelson y el propio Tubb, que entonces tenía 65 años, cantaban este tema a dúo.
Escuchemos en primer lugar la grabación en solitario de Ernest Tubb.

Y ahora os dejo con el tratamiento que le dio Willie Nelson en este disco.

95. I’ve got Texas in my heart. En los años 60, irrumpió con fuerza una de las primeras estrellas de country femeninas. Me refiero a Loretta Lynn, sobre la cual, en 1980, se filmó la cinta biográfica Coal miner’s daughter, en referencia a que era hija de un minero de Kentucky y, en los medios de comunicación, se la conocía con ese sobrenombre. La letra hace referencia al impulso irresistible que siente la cantante de hacer las maletas y viajar a Texas, porque necesita ver caras conocidas, cielos azules, gozar de su tiempo soleado y recordar el olor de las monturas de cuero.

96. T for Texas. Termino la entrada de hoy retrocediendo a los orígenes de la música country con la figura de Jimmie Rodgers. La canción también recibe el nombre de Blue Yodel no. 1, lo que obedece a que fue el primero de los 13 temas que Rodgers grabó entre 1927 y el año de su muerte, 1933, y que incluían su característico yodel, una especie de estribillo tirolés similar al trino de los pájaros. Grabada el 30 de noviembre de 1927 en la iglesia baptista de Camden, New Jersey, bajo los auspicios del productor Ralph Peer, la canción no vio la luz hasta febrero del año siguiente, y vendió cerca de medio millón de unidades, una cantidad nada desdeñable para la época. Escuchemos a Jimmie Rodgers en su única incursión en el cine, en el corto de 10 minutos The Singing Brakeman (1929), donde canta esta y otras dos composiciones de su cosecha.

Muchos años después, en 1976, la banda de rock sureño Lynyrd Skynyrd hizo su propia versión de este clásico y la incluyó en su disco One More for The Road.

Os dejo ahora con otra versión, en esta ocasión de Waylon Jennings.

Por último, Johnny Cash también se apuntó a grabar este clásico. La canción pertenece a su disco Unearthed, que fue publicado póstumamente en 2003, apenas dos meses después de su muerte.