Charlie Rich, una mezcla de estilos

Charlie Rich
Nacido en Arkansas, en una familia de granjeros, en 1932, Charlie Rich empezó a cantar gospel en su niñez. Durante la guerra de Corea formó parte de la fuerza aérea estadounidense y tuvo tiempo de dedicarse a su mayor pasión, la música, fundando su primer grupo, The Velvetones, del que también formaría parte su mujer, con la que estuvo casado 43 años.
Tras abandonar el ejército, empezó a trabajar con la Sun Records y allí tuvo la ocasión de conocer a Johnny Cash, entre otros. Tras un breve paso por la RCA fue contratado por Smash Records, pero sus singles seguían sin arrollar. Finalmente, en 1967, firmó con la Epic, donde su carrera subió ya como la espuma. En los años 70, gracias a sus éxitos The most beautiful girl y Behind Closed Doors, ganó dos Grammys y fue considerado uno de los mejores baladistas del sonido Nashville. Murió repentinamente tras asistir a un concierto que daban su hijo y Freddy Fender en 1995.
Escuchemos ahora su balada más conocida –y la que más vendió–, The most beautiful girl, que fusiona sabiamente el country y el pop. Escrita por Bill Sherril, Norris Wilson y Rory Michael Burke, Rich la cantó en 1973. He aquí su versión para el sello Epic.

La original, grabada con el título de Hey, mister, es de 1969 y la cantó Norris Wilson, uno de los compositores, pero pasó sin pena ni gloria.

Engelbert Humperdinck hizo una versión de este tema dándole un toque más pop.

En 1975 la cantante sueca de Abba Ani-Frid Lyngstad grabó una versión con letra de Stig Anderson llamada Vil du laana en man, que apareció en su disco Frida ensam.

Make the world go away. Hank Cochran, 1963

eddy-arnold-make-the-world-go-away-rca-victor-2 Esta balada country es uno de los máximos exponentes del sonido Nashville, ese tipo de música que fusiona el country más clásico con el sonido orquestal, y cuyas canciones solían incluir coros que suavizaban el sonido honky-tonk de finales de los 40 y principios de los 50. La letra y la música son obra de Hank Cochran, un compositor de gran popularidad en los años 60, que escribió, entre otros, para Patsy Cline, Ray Price o Eddy Arnold. El secreto del éxito de este tema –que ha conocido multitud de versiones– radica en su carácter melódico. El narrador pide a su amada que le quiera como antes, seguro de que, con su amor, hará que el mundo desaparezca para no tener que soportar el peso sobre sus hombros. El primero en grabarla fue Ray Price en 1963. Os dejo con su interpretación. Ese mismo año, el soul también se aproximó a este tema de la mano de Timi Yuro y su potente voz. En 1964, Jim Reeves versionó esta canción; fue la última que grabó antes del accidente de aviación que acabó con su vida. La versión más famosa es la que vais a escuchar ahora. Pertenece a Eddy Arnold, quien la grabó para la RCA en un single producido por Chet Atkins. Tiene el honor de ser la única que llegó al primer puesto de las listas country y se convirtió en una de las más representativas de Arnold. Elvis Presley probó con todos los géneros musicales: gospel, rock, country… En 1970 hizo una incursión en el country con su disco Elvis Country: I’m 10,000 Years Old, donde nos deleitó con esta versión tan suya. Por último, escuchemos la de los hermanos Donny y Mary Osmond, que la cantaron en 1975, cuando tenían 18 y 16 años respectivamente.

Teensville. Chet Atkins, 1960

teensville
El gran guitarrista y productor de country Chet Atkins decidió hacer en 1960 un disco que atrajera a los adolescentes interesados en el rock and roll, fusionándolo con otros estilos como el rhythm and blues, el rockabilly, el blues o el country. Así surgió Teensville, que se podría traducir como “ciudad para adolescentes”.
Como colaboradores de excepción, contó con la ayuda de los Everly Brothers, con quienes seguiría trabajando en el futuro. El disco, publicado en enero por RCA Victor y reeditado luego en diversas ocasiones en formato CD (1998, 2004 y 2010), consta de 12 canciones, tres de las cuales salieron además como singles ese mismo año –One Mint Julep, Teensville y Boo-Boo Skip Beat–.
En la entrada que dedicamos a Don Gibson (24 de septiembre), escuchamos su grabación original de Oh, Lonesome Me. Disfrutemos ahora de la versión de Chet Atkins.

One Mint Julep es una muestra de rhythm and blues, escrita por Rudy Troombs en 1951. Hace referencia a una bebida alcohólica muy popular en el sur de Estados Unidos: el julepe de menta, que, en su variedad más clásica, se resume como un cocktail de bourbon y menta fresca.

El instrumental que vamos a escuchar a continuación es un conocido blues llamado Night Train. Fue grabado por primera vez por Jimmy Forrest en 1951.

El eclecticismo que rodea el disco se constata, finalmente, en esta composición original del maestro Django Reinhardt, Djiango’s Castle, magistralmente interpretada por Atkins.

El banjo en su máxima expresión

bluegrass
Hablar de música bluegrass es hablar de su instrumento más popular, el banjo. Una de las mejores composiciones para este instrumento salió de la mente y la pluma de Earl Scruggs quien, en 1949, escribió Foggy Mountain Breakdown, una pieza instrumental llena de vitalidad.
En aquel momento Scruggs trabajaba junto a su eterno compañero Lester Flatt –ver entrada del 28 de abril–, y con él y los Foggy Mountain Boys, su grupo, la grabó y publicó en un single editado por Mercury Records.
Los amantes del cine probablemente recordéis este tema porque aparece en la banda sonora de la película de Arthur Penn Bonnie y Clyde (1967), en las escenas de persecuciones automovilísticas. Fue tal su éxito, que al año siguiente se reeditó en disco, esta vez bajo el paraguas de la Columbia. En 2002 asistimos a una nueva grabación que contó con la colaboración de Steve Martin, Randy Scruggs, Vince Gill o Marty Stuart, entre otros, y obtuvo un Grammy a la interpretación. Finalmente, la Librería del Congreso incluyó este clásico en su Registro de Grabaciones Nacionales por su contribución a hacer del banjo el instrumento esencial del bluegrass.
Escuchad primero la versión original de Foggy Mountain Breakdown, interpretada por Flatt y Scruggs:

Os dejo ahora con la interpretación que mereció el Grammy en 2002. Esta versión fue presentada en el show de David Letterman, un programa de máxima audiencia en Estados Unidos que este humorista lleva presentando ininterrumpidamente desde 1993 (lo hará hasta la próxima temporada, cuando lo suceda Stephen Colbert).

Este tema se inspiró, a su vez, en otra de las piezas emblemáticas del bluegrass instrumental, Bluegrass Breakdown (1945), compuesto por Bill Monroe. Aunque no se le reconoció en los créditos, contó con la colaboración de un jovencísimo Earl Scruggs. Escuchémoslo antes de despedirnos:

Patsy Cline, la mejor voz de contralto del sonido Nashville

Patsy Cline Virginia Patterson Hensley, o Patsy Cline si nos atenemos a su nombre artístico, nació en Virginia en 1932. De niña empezó a cantar en el coro de la iglesia junto con su madre –¿cuántos artistas country no empezaron así?– y se interesó por las grandes leyendas de la música. A Jimmie Dean no se le pasó por alto su calidad vocal, y le ofreció colaborar con él en un programa de radio. En 1955 consiguió su primer contrato con la Four Star Records. En aquel momento su éxito fue escaso, ya que las mujeres apenas tenían cabida en el country, pero, al menos, comenzó a actuar en el Grand Ole Opry. Un año más tarde conoció a quien sería su productor hasta el día de su muerte. Owen Bradley, de la Decca Records, la lanzó al estrellato, y enriqueció a la vez su sello con éxitos como Walking after Midnight, I fall to pieces y Crazy, su canción más emblemática, compuesta por Willie Nelson. En marzo de 1963, tras un concierto benéfico por un disc jockey que había fallecido en un accidente de tráfico, tomó un avión de regreso a Nashville, que se estrelló debido a las inclemencias meteorológicas. Cline tenía sólo 30 años. Os dejo con su último número 1, She’s got you (1962), escrito por Hank Cochran. Este se acercó una noche a casa de Patsy y le dijo que le había compuesto su siguiente número 1. Cline lo escuchó, y le gustó tanto que llamó a Bradley para grabarlo al día siguiente. El tema formaría parte de su LP Sentimentally Yours, su tercer y último disco. En 1977 su gran amiga Loretta Lynn hizo su propia versión en un disco-homenaje a Patsy Cline. Por último, escuchad la versión de LeAnn Rimes, cuya voz ha sido comparada por algunos con la de la propia Patsy Cline.

Abilene. Bob Gibson y John D. Loudermilk, 1963

abilene
Sirva la entrada de hoy como homenaje a un gran cantante de country que nos dejó hace menos de un mes –el 17 de septiembre– de un ataque al corazón. Me refiero a George Hamilton IV, nacido en 1937 en Carolina del Norte, que empezó su carrera en el pop y, tras instalarse en Nashville, cambió su registro al country.
En Estados Unidos hay dos ciudades con el nombre de Abilene: una en Texas –la más grande– y la segunda en Kansas, fundada con anterioridad y donde, por cierto, reposan los restos de Dwight D. Eisenhower. Bob Gibson, uno de los compositores de este tema, quiso dejar claro que su fuente de inspiración fue la ciudad ganadera de Kansas, así como la película Abilene Town (1946), con Randolph Scott. Aunque Gibson no sea hoy muy conocido, sí que lo fue en los años 60, entre otras cosas porque descubrió a una entonces desconocida Joan Baez en el festival de folk de Newport y porque escribió grandes éxitos para The Byrds, The Kingston Trio, Simon & Garfunkel o Peter, Paul and Mary, entre otros.
Abilene fue el mayor éxito de la carrera de George Hamilton IV, llegando al número 1 de las listas. Su letra tiene un aire nostálgico: el autor está solo, viendo pasar los trenes, y desea que le lleven a Abilene, la ciudad más bonita que ha visto y “donde las mujeres no te tratan mal”. Escuchemos su interpretación en la película Hootenanny Hoot, de 1963.

En 1964, un joven Waylon Jennings, de 17 años, nos deleitó con esta versión.

Johnny Cash, el hombre de negro

Johnny Cash
La semana pasada hablaba aquí sobre Faron Young. Pues bien, el artista del que os voy a hablar hoy, Johnny Cash, nació justo el día siguiente, el 26 de febrero de 1932… pero a cientos de kilómetros de distancia, en una pequeña localidad de Arkansas.
Tenía tres años cuando su familia se trasladó a Dyess, Arkansas, donde Roosevelt había organizado un programa para ganaderos azotados por la Gran Depresión, en el marco del New Deal. Para ayudar a la familia, Johnny empezó a trabajar en los campos de algodón. La muerte de su hermano mayor en 1944, como consecuencia de un accidente laboral, le marcaría toda la vida.
Su carrera musical se vio influida por el gospel y por la música irlandesa que escuchó en su adolescencia. En 1950 se alistó en la Fuerza Aérea Estadounidense y fue destinado en Alemania, donde permaneció hasta 1954, año en que regresó a Texas. Poco después se casó con Vivien Liberto, a la que había conocido mientras hacía prácticas en el ejército. Se divorciaron en 1966 debido al abuso de drogas y alcohol de Johnny y a sus continuos escarceos amorosos.
En 1954, Cash emprendió su carrera musical y se trasladó a Tennessee, donde intentó fichar por la Sun Records que, en un primer momento, se mostró reticente a contratarlo. Se cuenta que uno de sus directivos, tras escucharle cantar gospel, le dijo que eso no vendía y le aconsejó que se fuera a casa, pecara y volviera con una canción que pudiera vender.
Sea cierta o no esta leyenda, Cash consiguió el contrato y, uno tras otro, fue hilando sus mayores éxitos: I walk the line, Folsom Prison Blues o Hey, Porter. Dos años más tarde fichó por la Columbia, donde grabó, entre otros clásicos, Don’t Take Your Guns To Town.
En los años 60 conoció a June Carter y entró en relación con la familia Carter. Fue la época de Ring of Fire y también del deterioro de su imagen pública, tras pasar varias veces por comisaría por delitos menores, si bien se salvó de la condena. En 1965 tuvo nuevos problemas con la justicia: su coche se incendió y el fuego destruyó parte de un parque nacional de California, por lo que tuvo que pagar una sustanciosa multa.
Adquirió como costumbre comenzar todos sus conciertos con la lacónica frase: Hello, I’m Johnny Cash. En 1968 se casó con June Carter y, gracias a ella, comenzó a “ir por el buen camino”; su nuevo matrimonio fue, como gustaba de decir, un renacimiento. A principios de los 70 tenía su propio programa de televisión y empezó a cultivar una imagen que era la antítesis de su pasado.
En 1980 se convirtió en el miembro más joven del Salón de la Fama del Country. Durante los últimos 20 años de su vida gozó de un éxito mucho más templado, hasta que una enfermedad lo alejó de los escenarios en 1997, si bien siguió sacando discos.
Murió en septiembre de 2003, cuatro meses después de su mujer June. Tanto su hija Rosanne Cash –de su primer matrimonio– como su hijo John Carter –del segundo– y su hermano menor Tommy Cash se dedican actualmente a la música country.
Escuchemos una de sus primeras grabaciones, Get Rhythm (1956), que era la Cara B de I walk the line. Se trata de una canción de corte optimista sobre un limpiabotas que, gracias a su ritmo, lleva una vida feliz. Fue reeditada en 1969 y alcanzó el primer puesto en las listas canadienses.

En 2005 se estrenó la película biográfica sobre Johnny Cash Walk the line y su protagonista, Joaquin Phoenix interpretó esta canción entre otras.

Six days on the road. Earl Green y Carl Montgomery, 1963

six days on the road
Podríamos decir que la entrada de hoy, más que a una canción, está dedicada a un himno. He aquí el tema más representativo –ya que no el primero– en loor de los camioneros. En 1940 Cliff Bruner compuso Truck Driver’s Blues y, en 1954, Terry Fell escribió Truck Driving Man, que ya hemos escuchado aquí; pero fue esta, Six days on the road, la que abrió el camino para que todo cantante country que se preciara aportara su granito de arena a esta suerte de subgénero.
Editada por Golden Wing 3020, la canción fue un tremendo éxito para Dave Dudley, ya que se mantuvo 21 semanas en las listas de country (no olvidemos que numerosos oyentes de country tenían este oficio). Su letra capta a la perfección el aburrimiento que siente un camionero que ha estado conduciendo sin parar durante seis días, y que, por fin, llega a casa, donde lo espera su mujer. Se trata de una de las primeras canciones country que hace referencia explícita al consumo de pastillas; en concreto en el verso que reza: “Estoy tomando pastillas blancas para mantenerme totalmente despierto”.
Os dejo con la versión original de Dudley.

Y aunque en mi opinión ninguna puede competir con el original, abundan, cómo no, las versiones, entre ellas esta de Johnny Rivers de 1974.

O esta otra de Steve Earle, fechada en 1987.

Finalmente, escuchad la versión de Swayer Brown de 1997.