Disco del mes (noviembre)

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Este mes os traigo como disco destacado un recopilatorio del grupo Zac Brown Band, llamado Zac Brown Band Greatest Hits… So Far.
El grupo, que toma su nombre de su fundador, empezó a tocar en Atlanta, Georgia, y se presentó en 2002. No son pocos los que arguyen que aún es pronto para este recopilatorio –solo tienen en su haber tres discos de estudio–, pero hay que señalar que la decisión ha partido de la productora y que, además, están preparando otro disco con nuevo material para 2015. El de ahora apareció el 10 de noviembre de la mano de Atlantic Records con 14 temas, todos ellos singles de Zac Brown Band con enorme éxito: nueve de ellos han sido número 1 en las listas Billboard o Country Airplay.
Escuchemos la canción con la que se abre el disco, Chicken Fried, escrita por Zac Brown y Wyatt Durette. El orden de aparición es cronológico, con pequeñas excepciones, por lo que ésta es la más antigua: su grabación se remonta a 2003, y fue escrita años antes. Más tarde, el grupo volvió a grabarla y se convirtió en single en 2008, pasando a ser la más exitosa del grupo. Su letra aconseja disfrutar de todas las pequeñas cosas que la vida tiene que ofrecer: el pollo frito, la cerveza fría, ver los melocotones crecer (se ambienta en Georgia, la tierra de los melocotoneros), el vino casero, la radio puesta o unos vaqueros bien ajustados.

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Merle Haggard, un gran representante del sonido Bakersfield

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Merle Haggard nació en California en 1937. Sus padres eran oriundos de Oklahoma, de donde tuvieron que emigrar por el azote de la Gran Depresión. Su padre murió cuando Haggard tenía siete años, y su madre afrontó la responsabilidad de criar sola a sus hijos. Fue su hermano quien le regaló su primera guitarra, que aprendió a tocar de manera autodidacta.
Haggard cometió una serie de delitos menores y, a los 14 años, huyó de casa rumbo a Texas junto con un amigo. Allí siguió delinquiendo, fue arrestado, enviado a reformatorios juveniles e incluso a la cárcel.
En los años 60 se centró y decidió dedicarse por entero a la música. Firmó su primer contrato con Tally Records y se interesó por el sonido Bakersfield, iniciado por Buck Owens. Durante la década de los 70, continuó su éxito con canciones como Carolyn, Always Wanting You o The Roots of My Raising. Posteriormente, su carrera decayó en favor de figuras emergentes como George Strait o Randy Travis. En 1994, entró en el Salón de la Fama del Country, y una de sus últimas apariciones públicas fue en la gala de los Grammy del año pasado, cuando interpretó otro de sus grandes clásicos, Okie from Muskogee (1969).
Escuchemos su primer número 1, I’m a Lonesome Fugitive (1966), escrito por Liz y Casey Anderson. La canción, que al principio se llamaba The Fugitive, es un ejemplo consumado del outlaw country, con el que se asocia a Haggard. Se trata de una autobiografía ficticia: un fugitivo solitario, cuyo hogar es la carretera, se ha pasado la vida huyendo. Una vez se saltó la ley y pasó dos años a la sombra. Ahora le gustaría asentarse, pero no le dejan, y tampoco se puede permitir el lujo de amar a nadie. Os dejo con su grabación, aparecida en el sello Capitol a finales del citado año.

El guitarrista Roy Buchanan nos regaló esta versión.

Uno de los pioneros del rock and roll, Gene Vincent, autor de Be Bop-A Lula, versionó también el clásico de Haggard.

He aquí el directo de Dale Watson en un concierto que ofreció en Ámsterdam.

Finalmente, Jerry Lee Lewis la interpretó en su álbum Golden Country and Western Hits 2.

De bien nacidos…

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Hoy se celebra en Estados Unidos el Día de Acción de Gracias, toda una institución que, al coincidir en jueves, permite a los americanos disfrutar por estas fechas de unas minivacaciones de 4 días.
Son días familiares, más incluso que los de Navidad, que para ellos se reducen a una exaltación comercial. Su origen se remonta a las fiestas que celebraban los campesinos al final de la cosecha para agradecer la misma. Aunque los historiadores no se ponen de acuerdo al respecto, se cree que la primera vez que se conmemoró fue en Florida en el siglo XVII, es decir, aún bajo dominio británico. El día siguiente a esta fiesta se conoce como el Viernes Negro, cuando se abre la “veda” para las compras navideñas.
Con este motivo, he seleccionado hoy unas cuantas canciones country, que resultan muy apropiadas, y es que todas ellas tienen algo en común: dan las gracias por todo lo que ilumina nuestra vida.
En primer lugar, os dejo con This, de Darius Rucker, escrita por él mismo junto con Frank Rogers y Kara DioGuardi en 2010. El narrador se muestra agradecido porque tiene un bebé durmiendo en su cuna, su esposa se ríe en sus brazos, suena la lluvia en el tejado y el juego está a punto de empezar. Por todo ello, se considera un hombre afortunado.

Unos años antes, en 2001, y solo unas semanas después del 11-S, apareció Blessed, que fue grabada por Martina Mc Bride y escrita por Troy Verges, Hillary Lindsey y Brett James. Aquí, la cantante dice que es bendecida cada vez que le besa el sol, oye a sus hijos reír o simplemente cuando se sienta en el porche, pensando que vive en un lugar maravilloso.

En 1999, Diane Warren compuso I Could Not Ask For More, aunque el éxito llegaría a la canción dos años después en la voz de Sara Evans.

Escrita por Darrell Scott, It’s a Great Day to be Alive, también alcanzó el éxito algunos años después de ser compuesta, gracias al single de Travis Tritt aparecido en 2000. Es un canto que concluye con que este es un gran día para estar vivo.

Por último, escuchemos a Willie Nelson en I’m Alive, incluida en su álbum Moment of Forever, de 2008. La canción fue escrita por Dean Dillon y Kenny Chesney y en ella se afirma que no vale la pena decir que la vida es dura. Aunque te haya dejado cicatrices, debes estar contento de estar vivo.

Pues nada, después de escuchar estas canciones ya podéis preparar el pavo y el pastel de calabaza.

Kris Kristofferson, un yankee en Oxford

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De ascendencia sueca, Kristoffer Kristofferson nació en Texas en 1936. Fue educado en la tradición militar de su abuelo y su padre y, a mediados de los años 50, ingresó en el ejército alcanzando el rango de capitán. Era un buen estudiante y, gracias a una beca que obtuvo en el instituto donde estudiaba, pudo ir a Oxford, lo que le valió, entre sus seguidores británicos, el sobrenombre del título.
A mediados de los años sesenta, abandonó el mundo castrense y se trasladó a Nashville para dedicarse a la música country. Encontró trabajo como barrendero en los estudios Columbia, donde Johnny Cash se fijó en sus dotes para la composición. Su éxito le llegó, no obstante, años más tarde. En 1967, firmó con Epic Records y sacó su primer single. En los años siguientes, compuso sus canciones más emblemáticas: For the Good Times, Sunday Morning Coming Down, Me and Bobby McGee o Help Me Make it Through the Night.
En 1973, en lo más alto de su carrera, se casó con la estrella country Rita Coolidge, e intervino en la película Pat Garrett y Billy el Niño (Sam Peckinpah, 1973), y, más tarde, en Alicia ya no vive aquí (Martin Scorsese, 1974), Ha nacido una estrella (Frank Pierson, 1976), por la que obtuvo un Globo de Oro, o La puerta del cielo (Michael Cimino, 1980). En 1985, su carrera se revitalizó tras unirse profesionalmente a Waylon Jennings, Willie Nelson y Johnny Cash para formar el grupo The Highwaymen, con el que sacó uno de los álbumes icónicos de la música country, Highwayman.
En 2004 entró en el Salón de la Fama de la Música Country y, en la actualidad, se encuentra rodando una miniserie llamada Texas Rising, cuyo estreno está previsto para el año que viene.
Hace poco más de veinte días, en el blog La Guitarra de las Musas, que os recomiendo a todos, escuchamos una de sus grandes canciones, For the Good Times (cuya entrada podéis visitar aquí). Para no repetir, y dado que Kris Kristofferson tiene en su haber muchos temas de altura, escuchemos aquí Sunday Morning Coming Down, una canción de 1969 que cuenta con multitud de versiones.
El protagonista afronta una resaca un domingo por la mañana. La cerveza que ha tomado para desayunar no le ha sentado nada mal, y se ha tomado otra de postre. Para Kristofferson, esta es una canción muy especial, ya que le abrió muchas puertas y le permitió dejar de trabajar para ganarse la vida.
Os dejo con su versión, perteneciente al disco de debut Kristofferson (1970).

Johnny Cash la incluyó en The Johnny Cash Show.

El primero en grabarla fue Ray Stevens (1969), en su LP Have a Little Talk with Myself.

Jerry Lee Lewis nos obsequió con esta versión de 2010 para su álbum Mean Old Man.

La última vez que se grabó fue en el disco Remember Me Vol. 1, de Willie Nelson (2011).

The Carroll County Accident. Bob Ferguson, 1968

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La historia que cuenta esta canción se refiere a un accidente de coche en el condado de Carroll, Maryland, no muy lejos de Baltimore, por situarnos mejor en el mapa. Es un condado donde nunca pasa nada –lo dice la canción, no yo–, y por eso el accidente es considerado un gran acontecimiento. Walter Browning, un hombre felizmente casado, y que goza de buena posición en su comunidad, pierde la vida y no se le encuentra el anillo de boda en el dedo. La dueña del coche sobrevive, y testifica que Walter le paró diciendo que se encontraba mal y que lo acercara a la ciudad. El narrador de la canción –luego sabremos que es su hijo– va al lugar del siniestro y encuentra el anillo escondido en la guantera. Se deshace de él para preservar la respetabilidad de su padre, ya que es una prueba inequívoca de su infidelidad. Finalmente, las autoridades del condado levantan un monumento de mármol al difunto.
Escuchad la grabación original de Porter Wagoner en RCA de 1968, que consiguió el Premio de la Asociación de la Música Country al año siguiente.

Dolly Parton la grabó en su álbum In the Good Old Days (1969).

Mama Tried. Merle Haggard, 1968

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Escuchemos hoy una de las grandes canciones del country, o, para no pecar de grandilocuencia, de Merle Haggard, que es, sí, uno de los maestros del género. No es una canción enteramente autobiográfica, aunque las experiencias personales de Haggard –arrestado en varias ocasiones a lo largo de su vida– le inspiraron algunos fragmentos.
Trata de un chico, huérfano de padre –Haggard también lo era–, que comienza una vida delictiva y termina en prisión. “A pesar de todas las enseñanzas dominicales –dice– me dirigía hacia el mal hasta que mamá no pudo retenerme más”. El narrador se lamenta por el dolor que ha causado a su madre, tras ser condenado a cadena perpetua, sin derecho a libertad condicional, cuando sólo tenía 21 años. El culpable es solo él. Su madre, queda claro, intentó educarle mejor.
Os dejo con la grabación original de Merle Haggard en 1968.

The Grateful Dead la cantó en el festival de Woodstock en 1969.

Este mismo año The Everly Brothers la grabaron para su álbum Roots.

Joan Baez la interpretó en 1969, aunque su versión no vio la luz hasta 1993 en Rare, Live and Classic.

Para terminar, la versión de otro de los representantes del outlaw country, Johnny Cash.

Man Against Machine. Garth Brooks, 2014

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Una de las figuras más importantes del country de los 90 anunció su retirada en 2001. Tras su último disco, Scarecrow, anunció que se dedicaría a su familia y prometió que volvería cuando su hija menor, Allie, se graduara.
Fiel a su palabra, Garth Brooks ha vuelto este año por todo lo alto, con una gira y un nuevo disco de estudio, Man Against Machine, que apareció el pasado día 11 a través de Pearl Records y RCA Records Nashville.
Las ventas iniciales han supuesto una pequeña desilusión para el artista, aunque, como él mismo ha declarado, la calidad se impondrá con el tiempo y el éxito llegará solo. El álbum, de 60 minutos de duración, contiene 14 canciones, y es la primera vez que una de ellas le da título. Este es también el primer disco de Brooks que sale en formato digital.
Por el momento, hemos podido disfrutar de un single, People Loving People, escrita por Michael Busbee y Lee Thomas Miller, y para la semana que viene está anunciada la salida del segundo, Mom, obra de Don Sampson y Wynn Varble. Escuchemos esta última canción en un anticipo que el propio Brooks ofreció en el programa Good Morning, America. Se trata de una versión de Brooks de la original, grabada el año pasado por Bonnie Tyler en su disco Rocks and Honey.

Elvis vive

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No en Estados Unidos, sino en Kenya. En 1977, el mismo año en que Elvis Presley moría, en otro continente nacía el rey africano de la música country, Elvis Otieno, Sir Elvis, como le llaman sus fans.
Sus padres le pusieron ese nombre en homenaje al rey del rock. Su padre era predicador en una iglesia Pentecostal de Kenya y tocaba música gospel. A los siete años, la familia se trasladó a Noruega, donde Otieno empezó a interesarse de verdad por este arte.
Durante un viaje a Estados Unidos, asistió a un concierto de la estrella del country Shania Twain que le cambió la vida. En 2003 dejó su trabajo de ingeniero en Noruega, volvió a su país natal y decidió dedicarse de manera profesional al country. Según ha declarado, sus artistas favoritos son Garth Brooks, Toby Keith y Alan Jackson. Aunque la industria del country todavía es muy incipiente en Kenya, quién sabe si algún día Nairobi desplazará a Nashville como capital del country.
Aquí tenéis una muestra de su talento. La canción Second Violin, una composición propia, fue grabada en un programa de TV de Kenya en agosto de este mismo año.

Elvis también ha interpretado canciones clásicas de otros compositores, como este Forever and ever, amen de Randy Travis.

Tom T. Hall, el contador de historias

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Nuestro cantante de hoy nació en 1936 en Kentucky. A los ocho años, su padre le regaló una guitarra, tres más tarde afrontó la muerte de su madre y, poco después, el accidente de caza de su padre, que le imposibilitó para trabajar.
Tom dejó la escuela y se empleó en una fábrica de tejidos. Su gran pasión era la poesía, y con el tiempo se convirtió en un gran narrador, lo que le valió el sobrenombre de “el contador de historias”.
Durante su adolescencia formó un grupo de corta duración, The Kentucky Travellers. A finales de los 50 se enroló en el ejército y, tras licenciarse, en 1961 empezó propiamente su carrera musical. Se mudó a Nashville, donde firmó con un modesto sello, New Key Publishing. Su éxito le llevó a ascender con la Mercury Records (1967) y, al año siguiente, escribió su canción más recordada, que escucharemos después.
Durante la década de los 70, siguió cosechando éxitos, tanto como compositor para otros como cantando sus propias canciones, The year that Clayton Delaney died –Clayton Delaney fue su profesor de música cuando era niño–, I love, Country is, (Old Dogs, Children and) Watermelon Wine. En 1971 entró en el Grand Ole Opry. Finalmente, se retiró como cantante en 1986, aunque siguió componiendo para otros (a lo largo de su vida, ha escrito canciones para Johnny Cash, Bobby Bare, Loretta Lynn, George Jones o Alan Jackson, entre otros). En 2008 entró en el Salón de la Fama de la Música Country, y, por último, ha destacado en su faceta como novelista, con obras como The Acts of Life, Homewords o Christmas and the Old House.
Su mayor éxito fue el que vamos a escuchar, Harper Valley PTA. La canción habla de la hipocresía de una típica localidad de provincias americana. La historia empieza cuando una niña llega del colegio con una nota en la que la dirección del centro advierte que su madre, viuda, es un mal ejemplo por llevar ropas inapropiadas y beber con otros hombres. La madre aprovecha una de las reuniones del colegio para poner las cartas sobre la mesa: a uno de los asistentes, Bobby Taylor, le recrimina que él le ha pedido una cita en más de una ocasión; a otra, la viuda Jones, le pide que tenga la decencia de cerrar las persianas cuando esté con sus amantes; a Shirley Johnson le dice que le huele el aliento a ginebra; al señor Baker le pregunta irónicamente la razón por la que su secretaria tuvo que abandonar la ciudad… Y, después de todo, ¿se atreven a decirle que no vale como madre?
La canción hace referencia a una serie de televisión muy popular en aquellos tiempos, Peyton Place, basada en la película homónima y en la que se abordaba la vida escandalosa de una pequeña e hipócrita ciudad. En 1968, Jeannie C. Riley grabó el single del tema en el sello Plantation Records, que vendió nada menos que seis millones de copias el primer año.

Esta es la versión de Loretta Lynn.

Otra de las grandes del country, Dolly Parton, la versionó también.

Aunque por su temática casi todas sus intérpretes han sido femeninas, entre las múltiples versiones encontramos, por ejemplo, la de Billy Ray Cyrus, una de las voces masculinas que la han cantado en su disco Trail of Tears.