George Strait, el rey del country con más números 1

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George Harvey Strait nació en 1952 en una pequeña localidad de Texas. Cuando tenía 4 años, sus padres se divorciaron. Su hermana se fue a vivir con la madre, y él y su hermano se quedaron con el padre.
Sus gustos no se orientaron hacia el country hasta más tarde. De adolescente su grupo preferido eran Los Beatles y, como aficionado, tocaba en una banda de rock and roll. Durante los 70 despegó su carrera en el country, tras responder a un anuncio que solicitaba a un nuevo miembro para una banda de este género, que no tardaría en liderar y que rebautizaría como Ace in the Hole.
Aún era pronto para empezar a ganar dinero, y compaginó su afición con la dirección del rancho familiar (es titulado en Agricultura). En 1981, MCA se quedó impresionado con su trabajo en la banda y le contrató para su discográfica. Desde entonces, se mantendría fiel a este sello.
De aquel año data su primer éxito, Unwound (ya escuchado aquí). Sus dos primeros álbumes, Strait Country y Strait from the Heart, fueron una auténtica revolución en la industria del momento (por cierto, los títulos hacen un juego de palabras entre “Strait”, apellido del cantante, y “Straight”, directo). La década de los 80 fue muy fructífera para su carrera y le otorgó la fama de que goza actualmente y que le ha valido el sobrenombre de “rey del country”. Durante la siguiente década su popularidad continuó en lo más alto, y fue entonces cuando llegó su álbum de mayor éxito, Pure Country (1992), con más de 6 millones de unidades vendidas. Las canciones de este disco aparecen en la película homónima dirigida por Christopher Cain e interpretada por el cantante.
Colaborar con él era todo un honor y así lo hicieron Tim McGraw, Faith Hill, Kenny Chesney y Alan Jackson, entre otros. George Strait ha tenido una de las carreras más constantes de todos tiempos, colocando entre 1981 y 2013, ininterrumpidamente, uno o varios de sus singles en las listas del country, hasta el punto de que puede presumir de más de 60 números 1, más que ningún otro artista.
Las ventas le colocan, además, en los primeros puestos de los artistas de este estilo: sólo en Estados Unidos, ha vendido unas 70 millones de unidades, y 100 si tenemos en cuenta los vendidos en el resto del mundo. En 2006 entró en el Salón de la Fama de la Música Country. Finalmente, el pasado año se retiró definitivamente de la música con una multitudinaria gira que se cerró en Arlington, en su Texas natal. Sólo ese concierto recaudó la cifra récord de 18 millones de dólares, unos 15 millones de euros.
Al contrario que la carrera de otros artistas, la de George Strait terminó, pues, por todo lo alto.
Escuchemos uno de sus innumerables números 1, Check Yes or No, perteneciente a su disco Strait Out Of the Box (1995). La canción fue escrita por Danny Wells y Dana Hunt y trata de alguien que se casa con su novia del instituto. George Strait se interesó por la historia, ya que ese fue su caso personal: se fugó con la que sería su mujer, Norma Strait, y, cuatro décadas más tarde, sigue casado con ella.

Veamos ahora cómo suena una canción country versionada por un representante pop de sólo 18 años, Austin Mahone, que hoy causa furor entre las adolescentes. La grabación es de un concierto en directo en Los Ángeles, el pasado mes de julio.

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Norte y Sur (II)

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Hoy nos vamos a centrar en un aspecto esencial de cualquier guerra: el factor humano. Según diversos estudios, en la de Secesión lucharon aproximadamente 2.750.000 soldados, de los que unos 2 millones nutrían las filas del Norte –los yankees, de uniforme azul– y el resto las del Sur –los rebeldes, de uniforme gris.
Al final de la contienda se estima que más de 600.000 soldados de ambos bandos perdieron la vida. Fue la guerra más sangrienta del siglo XIX, tras las guerras napoleónicas en Europa.
Los orígenes de la primera canción que os traigo –Southern Soldier– se remontan a los últimos años de la guerra en la región de los Apalaches, en las Carolinas. Esta melodía folk fue revitalizada en el disco del mismo nombre grabado por Second South Carolina String Band en 1997. La letra presenta a un soldado que se despide de su mujer, su hijo y su anciana madre para luchar por la causa del sur.

Escuchemos ahora Rebel Soldier, el lamento de un soldado confederado que se encuentra lejos de su hogar, solo tiene “una manta por mortaja” y siente nostalgia por todo lo que ha dejado atrás.
Johnny Rebel –alter-ego de Clifford Joseph Trahan– hizo esta versión.

Esta otra, obra de Waylon Jennings, apareció en un disco compilatorio de 1991, Songs of the Civil War.

Bobby Horton, nacido en 1948, se ha dedicado a recopilar canciones de la guerra civil americana.

Los soldados de la Confederación eran conocidos coloquialmente como Johnny Reb. Así precisamente se titula la siguiente canción, que, a diferencia de las anteriores, no data de los tiempos de la guerra, sino que es posterior. Johnny Horton la popularizó en un disco de 1959. Es un homenaje a todos los soldados “rebeldes” que lucharon hasta el final.

En 1966 Johnny Cash la grabó en su álbum Johnny Cash Sings Ballads of the True West.

Coat of Many Colors. Dolly Parton, 1971

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Esta la canción favorita de Dolly Parton y con la que más intensamente se identifica, según ha reconocido ella misma. Llegó al número 4 en las listas y el single fue editado por RCA, producido por Bob Ferguson; además, dio título al álbum que sacó Dolly ese año.
En sus memorias, publicadas en 1994, la estrella cuenta el origen de esta composición: la escribió en 1969 durante una gira con su compañero profesional de entonces, Porter Wagoner, y, como no tenía papel a mano, se sirvió de un recibo de lavandería de uno de los trajes de Wagoner. Este recibo se conserva actualmente en el museo de su parque temático, Dollywood.
El tema, que grabaría dos años más tarde, presenta tintes autobiográficos. Habla de una niña pobre que luce orgullosa un abrigo que le ha hecho a mano su madre, con retales de diversos colores (Parton nació en el seno de una familia pobre y eran 12 hermanos). A medida que la madre cose las piezas del abrigo, le cuenta la historia del Génesis sobre el manto que regaló Jacob a su hijo José, que despertó la envidia de sus hermanos (casualmente, Jacob también tuvo 12 hijos). La niña va toda ilusionada al colegio y los demás niños se ríen de ella por la mala calidad de la prenda. Ella les explica que su abrigo vale mucho más que todas sus ropas por el amor que ha puesto su madre en cada puntada. Parton concluye diciendo que “uno es pobre sólo si lo elige ser”. En 2012, la canción entró en la lista de Grabaciones de la Biblioteca del Congreso.
Sin más, os dejo con este tema emblemático.

Shania Twain versionó la canción en su disco Just Because I’m a Woman: Songs of Dolly Parton (2003)

Por último, escuchemos a Emmylou Harris en un programa en directo en la televisión alemana en 1977.

I’ve Got a Tiger By the Tail. Buck Owens, 1965

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Seguro que os suena el libro 1001 álbumes que debes escuchar antes de morir. Pues bien, el disco que os traigo hoy aparece en el libro.
Con un fantástico trabajo de Don Rich a la guitarra y el fiddle, fue grabado a finales de 1964 en los estudios de Capitol Records, Hollywood, salió a la venta en 1965, y llegó al número 1 en la lista Billboard de álbumes country. Toma su nombre de una de las mejores canciones de Buck Owens, I’ve Got a Tiger By The Tail, ya escuchada aquí y con la que precisamente se abre el disco.
En 1995, el sello Sundazed lo reeditó en formato CD con dos bonustracksAct Naturally y This Ol’ Heart– que se añadían a las 12 pistas originales del vinilo y se habían grabado en 1963 en Bakersfield, California.
Trouble and Me es una agradabilísima composición de Harlan Howard en la que dice que “los problemas y yo somos viejos conocidos”.

Al disco pertenece también un clásico entre las baladas western, The Streets of Laredo, que tiene infinidad de versiones y trata sobre un cowboy moribundo que sabe que “ha hecho mal” y, por ello, se resigna a la muerte. Esta es la versión del álbum que canta Doyle Holly, uno de los miembros de Buck Owens and his Buckeroos.

Cryin’ Time es una composición de Owens que Ray Charles haría suya dos años más tarde. Escuchemos el inconfundible estilo del sonido Bakersfield.

Y, ahora, un tema instrumental proveniente de un lejano país, Polonia. A Maiden’s Prayer fue adaptado al western swing por Bob Wills. Aquí podemos comprobar el excelente trabajo al fiddle de Don Rich.

El disco se cierra con una canción original de Chuck Berry, Memphis Tennessee, que cuenta con un gran número de versiones, entre ellas esta de Buck Owens.

Tiempo de necesidades

sounder
Es difícil encontrar una película tan honesta como la que os recomiendo hoy, cuya banda sonora se funde a la perfección con la historia. Se titula Sounder (1972), la dirigió Martin Ritt y se ambienta en las regiones del Sur de Estados Unidos durante la Gran Depresión. En la película, especifican que la acción se desarrolla en Louisiana en 1933, aunque el libro en que se basa, obra de William Armstrong, no es tan preciso con las coordenadas. Fue en esta zona donde eclosionó el country y su hermano mayor, el blues, que acapara la banda sonora de Henry Saint Clair Fredericks, más conocido por su sobrenombre artístico de Taj Mahal, ganador años más tarde de dos Grammys por sendos álbumes de blues y que, además, tiene un pequeño papel en la película. El tema principal, casi un leitmotiv en la cinta, es un gospel-blues sobre los difíciles tiempos de la Depresión en las regiones rurales de Estados Unidos. Se trata de Needed Time, que contó con la colaboración de Sam Lightnin’ Hopkins, que también lo canta. Os dejo con ella. Escuchad ahora la versión de Taj Mahal. Otra gran versión se la debemos a Eric Bibb, que actualmente reside en Helsinki. Merece mucho la pena. Escuchemos ahora una pieza totalmente instrumental, Jailhouse Blues, del citado Taj Mahal, que no es sino un suave lamento. Su estilo recuerda al de otro grande del blues, Ry Cooder, y es que, no en vano, fueron compañeros profesionales a principios de los 60. La banda sonora se editó en formato CD en 1997 y es, al igual que la película, altamente recomendable.

El mejor comienzo

jamey johnson
En más de una ocasión he hablado sobre la progresiva pérdida de identidad del country en un océano pop cada vez más opresivo.
Hoy os traigo una isla en ese océano. Sin previo aviso, el 1 de enero de 2015 la nueva promesa del country Jamey Johnson, que debutó en 2005 a la edad de 29 años, ha presentado su single Alabama Pines con el fin de promocionar su nuevo sello, Big Gassed Records. Si el proyecto tiene éxito, podría abrir la senda a otros artistas-emprendedores.
Alabama Pines es una balada que muestra el apego del autor a su estado natal. Sus tintes autobiográficos se presienten cuando recuerda que se mudó a Nashville y descubrió que aún seguía viviendo entre los pinos de Alabama. Una canción nostálgica a la que su voz añade calidez.
En una reciente entrevista, Johnson se ha mostrado encantado con su nuevo hogar, que le da total libertad y le permitirá ir publicando sus nuevas creaciones sin necesidad de tener un álbum completo.

Barbara Mandrell, la novia de la steel guitar

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Nació en 1948 y, desde muy pequeña, mostró sus talentos musicales: a los nueve años ya tocaba el acordeón y la steel guitar. Su padre, Irby, apoyó incondicionalmente la carrera musical de su hija e incluso fue su primer representante. Este talento natural –no tardó en aprender a tocar el banjo, el dobro y el saxofón– llamó la atención del sagaz productor Chet Atkins, quien le dio su primera oportunidad junto con su amigo Joe Maphis, que le contrató para tocar en su salón de baile; allí conoció a Johnny Cash y a Patsy Cline, con los que salió de gira.
Se enamoró del batería de la Mandrell Family Band, Ken Dudney, pero sus padres se opusieron a la relación, ya que a la sazón Barbara sólo tenía 14 años (se casarían cuando Dudney volviera de Vietnam, varios años más tarde). Su primer contrato con una discográfica –Columbia Records– fue en 1969, y allí permaneció hasta 1975. Sin embargo, su verdadero éxito llegaría después. Se retiró, relativamente joven, con su último disco, It Works For Me, de 1997.
Escuchemos I was country when country wasn´t cool (“Era country cuando el country no estaba de moda”), uno de sus mayores éxitos y uno de sus temas más recordados. Data de 1981 y pertenece a su disco Barbara Mandrell Live. Fue escrita por Kye Fleming y Dennis Morgan y, para grabarla, contó con la colaboración de George Jones, a quien se cita en la letra y que se une a Mandrell al final.
La canción puede enmarcarse en la corriente del neocountry, una vuelta a las raíces del country de principios de los 80, de la que la banda sonora de Cowboy de ciudad (Urban Cowboy, 1980) sería un buen ejemplo.
Tal como anticipa el título, la letra supone toda una reivindicación de la música country: la protagonista solía vestir Levis y camisas de franela cuando no se llevaban, escuchaba el Opry cuando los demás se enganchaban al rock and roll y el rhythm and blues, y se embelesaba con Roy Rogers –un actor-cantante de música western– y George Jones en la radio del coche.
Os dejo con la versión original de Barbara Mandrell y la citada aparición de George Jones.

En 2009, Reba McEntire cantó la canción en directo. En esta ocasión, también George Jones aparece al final de la misma.

Ahora escuchemos a las dos, Mandrell y McEntire, en la gala que celebraba el 70 aniversario del Grand Ole Opry en 1996.

Norte y Sur (I)

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Este 2015 conmemoramos los 150 años del fin de la Guerra Civil Americana –la Guerra de Secesión–, en la que se enfrentaron dos ideologías opuestas: quienes defendían la preeminencia de las decisiones de los estados individuales (conocidos como la Confederación o simplemente el Sur) y, por otro lado, los que querían que todos los estados tuvieran una legislación común (conocidos como la Unión o simplemente el Norte).
Entre los temas de fricción entre los estados estaba el de mantener esclavos. El Sur los necesitaba para que su economía, eminentemente agrícola, siguiera funcionando. Sin embargo, el nuevo presidente, Abraham Lincoln, se oponía a que la esclavitud se extendiera a los nuevos territorios anexionados a Estados Unidos. El terreno estaba abonado para que estallara la guerra. Solo hacía falta un detonante, y este fue el ataque de las tropas confederadas al fuerte Sumter, el 12 de abril de 1861.
Como este es un blog de música, escucharemos en diferentes entregas canciones muy populares en la época, muchas de las cuales han sido revitalizadas por artistas country. Empezaremos con los himnos de cada bando.
Así como en el Sur la canción más popular es pública y notoria, en el Norte hubo varias. Una de ellas, que proviene de una antigua canción gospel, es Battle Hymn of the Republic, que en ocasiones era cantada por soldados de ambos bandos. Escuchémosla en la voz de Johnny Cash.

Otra de las canciones más representativas del Norte fue Battle Cry of Freedom (1862). Escuchemos la versión de la banda de música del Regimiento de Cuerda número 97.

En el Sur, Dixie –también conocida como I wish I was in Dixie– fue la canción estrella. Compuesta por Daniel Decatur Emmet, que había nacido en Ohio, un estado del Norte, fue adoptada como himno oficioso por la Confederación. Se dice que era una de las preferidas de Lincoln y, al final de la guerra –que, como sabemos, ganó la Unión–, éste mandó tocar Dixie en los jardines de su residencia como gesto de reconciliación.
Escuchemos la versión del Second South Carolina String Band. La canción es una alabanza al Sur. El narrador desea estar en Dixie con sus campos de algodón, porque allí “los viejos tiempos no se olvidan”, y promete vivir y morir en Dixie.

Escuchemos otra versión canónica del himno de la Confederación.

La letra fue adaptada poco después para hacer referencia a la causa del Norte y se convirtió en To Arms in Dixie. Tennesse Ernie Ford incluyó una versión de la misma en su álbum Songs of the Civil War.

Man in Black. Johnny Cash, 1971

Johnny_Cash-Man_In_Black_(The_Very_Best_Of_Johnny_Cash)-Frontal ¿Quién dijo que el country no hacía canciones protesta? La de hoy es una de las mejores muestras de lo contrario. Johnny Cash alcanzó un gran éxito con esta canción, quizá uno de sus mayores (sin perjuicio de sus conocidísimas I Walk the Line y Ring Of Fire, ambas escuchadas aquí). De hecho, a partir de este momento Johnny Cash será conocido como El hombre de negro. Cash escribió esta canción en un fin de semana de febrero de 1971, tras mantener una conversación con los estudiantes de la universidad Vanderbilt, en la que hablaron de los problemas de la sociedad de la época (en cierto modo universales). Utilizando la metáfora de los trajes negros, que solía lucir en sus conciertos, la letra explica por qué lo hace y, a medida que va desgranando sus razones, pone de relieve las fallas del sistema. Viste de negro por los pobres y los desheredados que viven en el lado sin esperanza de la ciudad, por el prisionero que hace tiempo que ha pagado por su crimen pero sigue ahí porque es una víctima más de los tiempos, por los que nunca han oído ni leído las palabras que dijo Jesús acerca del amor y la caridad, por los enfermos y ancianos, por las vidas que pudieron ser -una referencia a la guerra de Vietnam, ya que añade que cada semana perdemos a un centenar de jóvenes-, por los miles que han muerto creyendo que Dios estaba de su lado y por los que han muerto creyendo que nosotros estábamos de su lado. En definitiva, que le gustaría llevar un arcoíris todos los días pero, hasta que las cosas vayan mejor, será el hombre de negro. Según Rosanne, la hija de Johnny, esta canción tiene un significado especialmente profundo. En sus palabras, “refleja la tristeza, las convulsiones, la noche oscura del alma por la que pasaba frecuentemente”. Ésta es la original de Johnny Cash.

Dado que está tan íntimamente ligada a la carrera de Cash, es difícil encontrar a otro artista que la grabara. Escuchemos esta versión de Raul Malo (un nativo de Florida de ascendencia cubana) en un homenaje a Cash en 2013, con motivo del décimo aniversario de su muerte.