Norte y Sur (VI)

guerradesecesion
Si el último día de esta serie os hablaba de Bonnie Blue Flag, hoy vamos a escuchar otra significativa canción del bando Confederado: Bright Sunny South. En este caso, no es posible determinar su origen. La letra está contada desde el punto de vista de un joven soldado que ha sido enviado a la guerra (“antes de que hubieran pasado los días de mi infancia”) y ha dejado atrás a su familia. Le aflige la separación de su madre, evoca las palabras de su progenitor (“Hijo, sé valiente pero muestra piedad siempre que puedas, nuestros corazones están contigo”) y aún puede ver las lágrimas de su hermana en el momento de la partida.
Escuchemos la sentida versión del grupo Bittersweet and Brier, en su álbum Hard Times-Songs of the Civil War.

Este es Dock Boggs al banjo.

En 1984, Doc y Merle Watson la incluyeron en su álbum Down South.

Ahora disfrutemos del tema en clave bluegrass con The Union Station (2002), un grupo formado por la gran violinista Allison Krauss, Dan Tyminski, Jerry Douglass, Ron Block y Barry Bales.

La última vez que se grabó fue en 2013, cuando Sam Amidon, de 33 años, la incluyó en su disco Bright Sunny South, cambiando levemente la letra.

River of Country for President

premios-20blogs Este blog participa en la IX edición de los premios 20blogs del diario 20 minutos en la categoría de música, donde hay otros 221 candidatos (en total se han presentado 7.221 concursantes, récord hasta la fecha). Podéis votar hasta el 2 de marzo y, a la manera de las elecciones, donde cada partido te envía la papeleta a casa, yo haré lo propio. El enlace donde podéis ejercitar vuestro “derecho” es:
http://lablogoteca.20minutos.es/river-of-country-48989/0/
Para poder votar hay que estar registrado previamente. Lo podéis hacer en este enlace.
http://www.20minutos.es/usuarios/registro/
Una vez registrados, podéis depositar vuestro sufragio en cada una de las 20 categorías del concurso (hay un premio por categoría y otro al blog más votado). Sin duda, tendréis la oportunidad de descubrir muchos blogs interesantes antes de tomar la decisión final. Veréis que cada blog tiene asociadas unas estrellas en la parte superior: este no es el voto sino una apreciación subjetiva. Para votar, hay que hacerlo en el recuadro preparado a tal efecto. El 20 de marzo tendrá lugar la comunicación de los finalistas y yo saldré al balcón presidencial con mi fiddle y mi stetson para daros las gracias por vuestro apoyo.
Como siempre, termino la entrada con música, aunque esta vez no sea country. They like Ike forma parte del repertorio de Call me Madam, un musical de Irving Berlin de 1950, y se apropió de la campaña presidencial de Dwight D. Eisenhower, alias Ike, en las elecciones de 1952.

Thank God, I’m a country boy. John Matin Sommers, 1974

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En la música country hay canciones para todos los gustos: algunas de carácter triste y otras que levantan el ánimo. Esta que os traigo hoy pertenece al segundo grupo.
Thank God I’m a Country Boy fue escrita en un momento de absoluta dicha para su autor, que intentó trasladar este sentimiento a la canción. Grabada por primera vez por John Denver, alcanzó lo más alto de las listas en 1975. La letra describe la vida en una granja, que, aunque monótona, permite al narrador ser un chico de campo, con una mujer, un fiddle y pasteles en el horno cuando se pone el sol. “La vida –nos dice– no es más que un divertido acertijo”. Su padre fue quien le legó el fiddle: “Lleva una buena vida, toca el fiddle con orgullo y da gracias porque eres un chico de campo”.
John Denver la incluyó en su disco Back Home Again (1974).

Dolly Parton hizo su propia versión, cambiando el título a Thank God I’m a Country Girl en un vídeo de 1977.

Billy Dean revitalizó este clásico en 2004.

Esta es la versión del grupo sudafricano Die Campells.

Scott y Seth Avett formaron en 2000 el grupo Avett Brothers.

El príncipe irlandés de la música country, Johnny Hogan, nos ha dejado esta versión, llena de energía.

Seguimos en Irlanda, donde Fiddler Adam la versionó en su disco Easy Country Charm.

A lo grande

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Estábamos en la casa que había alquilado en County Kerry, después de cenar, escuchando a Jim Reeves y fumando hierba. Le gustaba mucho la música country, y tenía varios discos de Reeves. La hierba le gustaba todavía más.

Marcos Ordóñez, Big Time: la gran vida de Perico Vidal (Libros del Asteroide, 2014). Sobre Perico Vidal y Robert Mitchum.

At Folsom Prison. Johnny Cash, 1968

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Uno de los mejores discos en directo que ha dado la música country ha sido este At Folsom Prison, que Johnny Cash grabó en un concierto en esa prisión de California el 13 de enero de 1968.
El álbum es uno de los más emblemáticos de Johnny y, en parte, le valió el sobrenombre de El hombre de negro, que le acompañaría el resto de su carrera, ya que solía cantar canciones de tema sombrío vestido de ese color.
A Cash siempre le había atraído la idea de actuar en una cárcel, pero sus productores se mostraban reacios a la idea. Todo cambió cuando se fue a la Columbia, bajo la supervisión de Bob Johnston, quien le animó a cumplir su sueño.
Muchos años antes, Cash había visto un drama carcelario, Inside the walls of Folsom Prison (1951), de Crane Wilbur, que le inspiraría el single Folsom Prison Blues (ya escuchado aquí). Se dirigió a Sacramento (California), donde el entonces gobernador del Estado Ronald Reagan se entusiasmó con la idea. En sus dos actuaciones, Johnny estuvo acompañado por Carl Perkins –que cantó su éxito Blue Suede Shoes– y los Statler Brothers –que hicieron lo propio con Flowers on the Wall–. A los cuatro meses, salió el disco, que se convirtió unánimemente en un éxito de crítica y público –en 2003, año de la muerte de Cash, había vendido más de tres millones de discos– y, en 1968, alcanzó el primer puesto de los álbumes country. Ha sido reeditado, además, en multitud de ocasiones: en 1999, y, merced a su éxito, prácticamente cada año hasta 2013.
Dark as a dungeon, de Merle Travis, es un tema sobre la dura vida en las minas de Tennessee. Al final, el cantante advierte que, como esta actuación está siendo grabada, los presos no pueden decir “hell” o “shit”, ni nada parecido.

I still miss someone es obra del propio Cash y su padre, Roy.

T. J. Arnall escribió Cocaine Blues. La historia habla sobre un hombre que mata a su mujer bajo la influencia del whisky y la cocaína y es condenado a 99 años en la penitenciaría de San Quintín.

Escuchemos ahora una de las canciones sobre trenes más conocidas, Orange Blossom Special. Fue escrita en 1938 y ha conocido multitud de versiones.

The Long Black Veil fue un éxito para Lefty Frizzel en 1959. Ya hemos escuchado su versión. Os dejo ahora con la del “hombre de negro”.

Premios desde el Más Allá

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Cuando empezaron a entregarse los premios Grammy en 1958, Hank Williams ya llevaba cinco años muerto, pero eso no le ha impedido cosechar algunos galardones, el último de ellos este año, en la categoría de mejor álbum histórico, por una compilación de Omnivore Records llamada The Garden Spot Programs, 1950.
Williams tiene una especial querencia por la categoría de mejor álbum histórico, establecida en 1979, ya que, en 1998, otra recopilación suya, The Complete Hank Williams, consiguió este premio.
El disco que comentamos hoy, aparecido en mayo de 2014, se compone de 24 pistas, inéditas en su mayoría desde su grabación en Nashville en 1950 por Williams y su grupo The Drifting Cowboys. Entre las versiones, se encuentran Lovesick Blues, Mansion on the Hill o I Don’t Care if Tomorrow Never Comes, así como otras que nunca vieron la luz, como Mind Your Own Business o I’ll be a bachelor till I die.
Escuchemos Mansion on the Hill.

Otro de los temas remasterizados es I Don’t Care if Tomorrow Never Comes.

Por último, los avances de la técnica hicieron posible que en 1989 Hank Williams Jr. apareciera acompañado de su padre cantando una de sus canciones, There’s A Tear in My Beer, que le valió el Grammy a la mejor colaboración vocal de country.

Los cowboys cantantes

singing cowboys Con la explosión del cine sonoro, Hollywood se esforzó por aprovechar el tirón de la incipiente música country o, más específicamente, de su subgénero, la música western. Así comenzaron a surgir los llamados “singing cowboys” que, a lomos de un caballo, entonaban melodías sobre la vida en los campos y el camino. Se trataba de producciones de serie B, que alcanzaron gran popularidad hasta la década de los 40. Escuchemos la primera canción de este tipo, When the Work’s All Done This Fall, grabada por Carl T. Sprague en 1925 –antes, pues, de que comenzara el sonoro– para la RCA Victor. La historia narra las ansias de un joven cowboy, Charlie, por visitar a su madre al terminar sus tareas como guardián de ganado. Sin embargo, se produce una estampida y, cuando está intentando reagrupar el ganado, el buen hijo sufre una caída mortal. En la inscripción sobre su tumba se lee: “Charlie murió al amanecer de una caída; no visitará a su madre cuando acabe el trabajo este otoño”. Esta canción fue grabada también por Marty Robbins y figura en el disco Saddle Tramp (1966). El primer singing cowboy que apareció en una película sonora fue Ken Maynard, en Sons of the Saddle (1930). Escuchemos Cowboy’s Lament en la voz de Maynard, que luego se convertiría en un gran éxito con el título The Streets of Laredo. “El rey de los cowboys” fue Roy Rogers, que intervino en más de 100 películas. Escuchemos su interpretación de Don’t Fence Me In, de Cole Porter, en Hollywood Canteen (1944). Otro de los grandes clásicos es Gene Autry, a quien ya dediqué una entrada el pasado 1 de abril (aquí podéis verla). Y una última celebridad: Tex Ritter, que puso voz a High Noon, el oscarizado tema principal de Solo ante el peligro. Ritter actuó en unas 40 películas entre los años 30 y la primera mitad de los 40, para dedicarse luego en exclusiva a grabar discos. Os dejo con Rye Whiskey, que interpretó en Song of the Gringo (1936). Rodeo Boy es un tema de El héroe de Texas, (1937), que protagonizó junto con Rita Hayworth.

Amarillo by morning. Terry Stafford, 1973

Amarillo City Limits
La de hoy podría considerarse la “canción de los rodeos”, una tradición muy popular en la que se mide la destreza de los vaqueros o cowboys con el ganado. Este clásico de la música country fue obra de Terry Stafford y Paul Fraser y la idea de escribirla surgió, precisamente, en un rodeo. 
El single original apareció en 1973 y unos meses después fue reeditado. La canción está dedicada a Amarillo, Texas, una de las ciudades ganaderas por excelencia de ese estado. La letra se centra en un habitante de San Antonio, Texas, de carácter aventurero (“lo único que tengo es lo que llevo puesto, no soy rico pero, Dios, soy libre”), que se dirige hacia Amarillo para participar en el rodeo local y en la feria del condado. En el camino le pasa de todo: le roban la montura en Houston, le rompen la pierna en Santa Fe, pierde a su mujer y a su amante en el camino pero, aun así, persiste en llegar Amarillo por la mañana y aguantar como mínimo ocho segundos montado sobre un toro.   
Escuchemos la versión original de Terry Stafford. 

Chris LeDoux la grabó en su disco Life As a Rodeo Man (1975). 

La versión más famosa, y en mi opinión la mejor, llegó de la mano de George Strait, que en 1983 la colocó en el número 4 de las listas. Aparece en el álbum Strait from the Heart

El cantante de 46 años Kenny Chesney es el responsable de esta versión. 

Ahora, el violinista Jason Roberts acompañado del grupo Asleep at the Wheel

El hispano John Arthur Martínez también se lanzó a grabarla. La versión pertenece a su disco Lone Starry Night y en ella incluyó versos en español. 

Norte y Sur (V)

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¿Qué estados sureños formaron la Confederación o, como se conoce en inglés, los Confederate States of America, CSA? La canción de hoy, Bonnie Blue Flag, nos lo cuenta.
El primero de ellos fue Carolina del Sur, que el 20 de diciembre de 1860, tras la victoria de Abraham Lincoln en las elecciones de noviembre, decidió separase de la Unión. Siguieron su estela Mississippi, Florida, Georgia y Louisiana en enero de 1861, mientras que Texas lo hizo en febrero de aquel año. Todos estos estados se separaron, pues, antes de que Lincoln tomara posesión del cargo –el 4 de marzo– y de que oficialmente estallara la guerra. Después de Fort Sumter, proclamaron la Secesión los restantes: Virginia, Arkansas, Tennessee y Carolina del Norte. En 1863, una parte de Virginia que no estaba de acuerdo con la Secesión formó el estado de Virginia Occidental, que todavía pervive. Aunque Kentucky y Missouri no abandonaron el Congreso de la Unión, hubo significativos sectores pro Confederados en ambos estados.
El título de la canción, “La bandera azul esbelta”, se refiere a la bandera de la Confederación, una estrella blanca sobre fondo azul. Fechada en 1861, es obra del irlandés Harry McCarthy, que utilizó la melodía de The Irish Jaunting Car. Su popularidad fue tal, que llegó a rivalizar con Dixie entre las canciones sureñas.
La letra cita a Davis y Stephens, presidente y vicepresidente, respectivamente, de esta comunidad de estados que nunca gozaría de reconocimiento internacional. Y un apunte final: desde luego, el tema no podía faltar en el cine, y, en este sentido, aparece en la banda sonora de Centauros del desierto (1956), Misión de audades (1959) o El bueno, el feo y el malo (1966), Dioses y generales (2003).
Una de las versiones más famosas es la que hizo Tennessee Ernie Ford.

Escuchemos ahora la versión del Second South Carolina String Band.

Veamos la escena en que es interpretada por el elenco de Dioses y generales (2003).

Tom Roush, que se ha especializado en grabar temas propios del siglo XIX, incluyó este tema en su disco Echoes in Time.

De vencedores y vencidos

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Un año más se han entregado los Grammy en el Staples Theatre de Los Ángeles. En cierto modo, los ganadores han sido los esperados, en una ceremonia autocomplaciente con la industria que ha reconocido los temas más populares, esto es, los que más han vendido. Pero lo más vendido no siempre es lo mejor, claro.
Los grandes triunfadores, no ya del género country, sino de la noche, han sido los que más han sonado en las emisoras de radio. De Stay with me, el británico Sam Smith, de 22 años, ha colocado más de tres millones de copias sólo en Estados Unidos, y ha sido la octava canción más vendida en Reino Unido. Puestos a premiar lo comercial, tampoco podía faltar el álbum de la banda sonora de Frozen, con casi cuatro millones de copias hasta enero de 2015 en Estados Unidos.
Y, tras esta introducción o lamento, centrémonos en el country. Los ganadores han sido:
Mejor álbum country: Platinum, Miranda Lambert. Discográfica RCA Nashville. Lambert partía como una de las favoritas con cuatro nominaciones. Tras The Outsiders, de Eric Church, era el segundo disco más vendido de entre los nominados.
Mejor canción country: I’m not Gonna Miss You. Glen Campbell y Julian Raymond. Discográfica Big Machine Records. Se trata de un sentido homenaje a un hombre, Glen Campbell, que ha dado mucho a la música country y que actualmente sufre Alzheimer. La canción también está nominada para los Oscar del próximo 22 de febrero. Es el sexto Grammy que gana Campbell en competición, quien, en 2012, se llevó uno especial al conjunto de su carrera.

Mejor actuación en solitario: Something in the Water. Carrie Underwood. Discográfica Sony Nashville. Entre los cuatro premios específicos del country, este es el que el que menos tiene que ver con el género. Es una mediocre canción pop, interpretada por la excelente voz de Carrie Underwood, quien consigue con ella el sexto Grammy de su carrera en su faceta country y el séptimo contando el de artista revelación en 2006. La artista no asistió a la ceremonia por su avanzado estado de gestación.

Mejor actuación en grupo: Gentle on My Mind. The Band Perry. Discográfica Big Machine Records. Otro homenaje a Glen Campbell, autor en 1968 de esta canción, que se incluye además en el documental sobre su vida, I’ll Be Me. A la tercera fue la vencida. The Band Perry ya habían sido nominados en la ceremonia de 2011 por el single If I Die Young y, en 2012, como mejor artista novel.

Rosanne Cash ha hecho pleno en el subgénero de Americana, con tres de tres por su magnífico trabajo The River and the Thread y su single A Feather’s Not A Bird.

Por último, el gran perdedor de la noche ha sido Eric Church, que se ha ido de vacío a pesar de sus cuatro candidaturas. Su álbum ha sido el más vendido del año en música country. De contradicciones están las sepulturas llenas…