Luckenbach, Texas. Chips Moman y Bobby Emmons, 1977

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Si hay un lugar en el mundo que debe su fama a la música country, es esta pequeña localidad del estado de la estrella solitaria. Fue fundada a mediados del siglo XIX por inmigrantes alemanes, a partir de los años 60 del pasado siglo se despobló, y hoy es prácticamente una ciudad fantasma, con su saloon, una tienda de souvenirs y la oficina de correos, que ya no está operativa. Un festival anual de country anima la vida hacia el mes de abril.
Su relación con la música country surgió a raíz de la grabación del álbum Viva Terlingua (1973) y, sobre todo, con la canción que os traigo hoy, escrita por Chips Moman y Bobby Emmons (fallecido el pasado mes de febrero) y grabada por Waylon Jennings y Willie Nelson. Curiosamente, ninguno de ellos había visitado antes Luckenbach, que finalmente acogería un directo de Waylon allá por 1997.
La canción, que salió como single del disco Ol’ Waylon (1977), aborda una historia de amor que hace aguas por culpa de la vida excesivamente acomodada de la pareja. Para salvar la relación, el chico propone que ella venda su anillo de diamantes, él se comprará unos vaqueros desvaídos y se irán a Luckenbach, Texas, donde está la esencia del amor y nadie siente ningún dolor.
La letra está repleta de guiños a la historia de la música country: se cita el éxito Blue Eyes Cryin’ in the Rain, escrito por Fred Rose (ya escuchado aquí), las canciones tristes de Hank Williams, a un compositor coetáneo, Mickey Newbury, y también a ellos mismos, Waylon y Willie, emblemas de los tipos sin preocupaciones de Luckenbach. También hay referencias a personajes reales, como los Hatfield y McCoy, dos familias que se vengaron de viejos litigios en la época de la Guerra Civil Americana.
Escuchemos la versión original. La más famosa. La de Jennings y Nelson.

Mark Chestnutt la cantó en un concierto en 2009 en Brownsville, Texas.

Waylon, acompañado por los demás miembros de The Highwaymen, Willie Nelson, Kris Kristofferson y Johnny Cash, la cantó en 1990 en un concierto en Long Island (Nueva York).

Esta versión fue grabada en Luckenbach por Kenny Chesney y Kid Rock.

Roy Drusky, uno de los grandes representantes del sonido Nashville, también la interpretó.

Os dejo para acabar con la versión de Johnny Russell.

El discreto encanto de la música

britten

Es cruel que la música sea tan hermosa. Tiene la belleza de la soledad del dolor, de la fuerza y la libertad. La belleza de la decepción y del amor no satisfecho. La cruel belleza de la naturaleza y la eterna belleza de la monotonía.

It is cruel, you know, that music should be so beautiful. I has the beauty of loneliness of pain, of strength and freedom. The beauty of disappointment and never-satisfied love. The cruel beauty of nature and everlasting baeuty of monotony.

Benjamin Britten

Shotgun Willie. Willie Nelson, 1973

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Un año antes de que saliera este disco, Willie Nelson rompió con la RCA y empezó a trabajar para Atlantic Records, que le publicó este. El álbum supuso un cambio de estilo en la carrera de Nelson, que evolucionó desde el más conservador sonido Nashville hasta el “outlaw country”, lo que lo encumbró entre el público más joven. En palabras del artista, este fue el disco que “aclaró mi garganta”.
Comercialmente, no funcionó demasiado bien, pero con el tiempo se ha convertido en un álbum de culto y hoy se ve como una interesante cesura en su trayectoria. De poco más de 30 minutos de duración, se grabó en los estudios de Nueva York en febrero de 1973 y apareció en junio de ese mismo año, producido casi en su totalidad por Arif Mardin. Entre el extenso personal que trabajó en él, destaca Waylon Jennings a la guitarra.
Aquí tenéis el tema que da título al disco, Shotgun Willie. Fue escrito por un Nelson falto de inspiración, que aprovechó ese desmayo para la letra: “No puedes hacer un disco si no tienes nada que decir, no puedes tocar música si no tienes qué tocar”.

Una de las canciones más conocidas del disco es Whiskey River, obra de Johnny Bush y Paul Stroud, que habla del consuelo que encuentra el narrador en un río de whiskey: “Estoy bañando mi mente llena de recuerdos en la sequedad de su alma”.

Otra composición de Willie Nelson es Slow Down Old World. Se trata de una canción de ritmo lento, que se corresponde con el título: “Ralentiza tu ritmo, mundo, no hay prisa porque mi vida ya no es mía”.

Stay All Night (Stay a Little Longer) es una canción escrita en los años 40 por los máximos representantes del western swing, Bob Wills y Tommy Duncan. Nelson la recuperó para este álbum.

Otro tema de Bob Wills es Bubbles in My Beer, esta vez en colaboración con Tommy Duncan y Cindy Walker. La letra habla de un tipo que reflexiona sobre los fracasos de su vida, contemplando las burbujas de su cerveza en un bar en medio de la algarabía general.

Leon Russell compuso la siguiente canción, You Look Like the Devil.

And the winner is…

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Hace poco más de dos meses se anunciaban los ganadores de los premios Grammy, que tocan todos los palos musicales. Ahora le toca el turno a una ceremonia netamente dedicada al country, los Premios de la Academia de la Música Country (ACM), que se fallan este domingo 19 de abril en el AT&T Stadium de Arlington, Texas. La ceremonia será retransmitida por la CBS, tal como lleva haciendo las últimas 17 ediciones, a través de la so-called “pantalla del cowboy de diamantes”. Puro western, ¿verdad?
Es la primera vez que Arlington organiza estos premios, que hasta ahora se habían oficiado en los estados de California y Nevada. Además, este año hay un aliciente extra: su cincuenta aniversario, que se verá magnificado por un festival que empieza justamente hoy –17 de abril–, y que contará con las apariciones estelares de varias estrellas actuales del country –Miranda Lambert, Dierks Bentley, Ronnie Milsap, Dwight Yoakam y muchos otros– en una gala conducida por Garth Brooks y Trisha Yearwood. Luke Bryan y Blake Shelton serán, el domingo, los anfitriones de los premios.
Por número de candidaturas, encabeza la lista Miranda Lambert, con ocho; Dierks Bentley, con siete; y Florida Georgia Line, con cinco.
Os dejo ya con las nominaciones, que se dieron a conocer el pasado 30 de enero, y, cómo no, con mis predicciones.
Artista de año
Jason Aldean
Garth Brooks
Luke Bryan
Miranda Lambert
Florida Georgia Line
En la pasada edición, el premio fue para George Strait, en homenaje a su retirada. Mi opción para este año es Garth Brooks por su vuelta a los escenarios.
Vocalista Masculino del año
Jason Aldean
Dierks Bentley
Luke Bryan
Eric Church
Brad Paisley
Blake Shelton
Brad Paisley se lleva la palma en esta categoría, con cinco; seguido por Jason Aldean, con dos; y Blake Shelton, con uno. Mi papeleta lleva el nombre de Dierks Bentley.
Vocalista Femenina del año
Brandy Clark
Miranda Lambert
Martina McBride
Kacey Musgraves
Carrie Underwood
Miranda Lambert lo ha ganado los últimos cinco años. Le siguen en el medallero Carrie Underwood y Martina McBride, con tres cada una. Dado que el disco de este año de Lambert lo ha vuelto a “clavar”, me inclino por ella para conquistar el “trofeo del sombrero”.
Dúo vocal del año
Brothers Osborne
Dan + Shay
Florida Georgia Line
Maddie & Tae
The Swon Brothers
Creo que se lo llevará Florida Georgia Line por tercer año consecutivo. Ninguno de los otros nominados ha ganado aún en esta categoría y, además, Florida Georgia Line se mantiene con la buena forma del año pasado.
Grupo Vocal del año
Lady Antebellum
Little Big Town
Rascal Flatts
The Band Perry
Zac Brown Band
La práctica totalidad de los nominados tiene sus opciones, pero yo me decanto por Little Big Town, que este año ha sacado el excelente disco Painkiller.
Artista Novel del año
Sam Hunt
Thomas Rhett
Cole Swindell
Mi favorito es el más joven de la terna, Thomas Rhett, de 25 años, que este año ha conseguido un disco de oro por su single Make Me Wanna, del disco It Goes Like This.
Álbum del año
Old Boots, New Dirt. Jason Aldean
Pain Killer. Little Big Town
Platinum. Miranda Lambert
Riser. Dierks Bentley
The Outsiders. Eric Church
Me inclino porque Miranda Lambert reeditará aquí su Grammy al mejor álbum country. ¿Será Platinum el agraciado?
Single del año
American Kids. Kenny Chesney
Automatic. Miranda Lambert
Dirt. Florida Georgia Line
Drunk On A Plane. Dierks Bentley
I Don’t Dance. Lee Brice
Probablemente gane Automatic, de Miranda Lambert, que ya consiguió este premio en la CMA (Asociación de Música Country).
Canción del año
American Kids. Kenny Chesney. Compuesta por Rodney Clawson, Luke Laird, Shane McAnally
Automatic. Miranda Lambert. Compuesta por Nicolle Galyon, Natalie Hemby, Miranda Lambert
Drink A Beer. Luke Bryan. Compuesta por Jim Beavers, Chris Stapleton
Follow Your Arrow. Kacey Musgraves. Compuesta por Brandy Clark, Shane McAnally, Kacey Musgraves
Give Me Back My Hometown. Eric Church. Compuesta por Eric Church, Luke Laird
I Hold On. Dierks Bentley. Compuesta por Dierks Bentley, Brett James
Sería justo que el tema de Dierks Bentley I Hold On, que se presentó en agosto de 2013 como single de Riser, triunfara en esta disciplina.
Vídeo del año
American Kids. Kenny Chesney
Cop Car. Keith Urban
Drunk On A Plane. Dierks Bentley
I’m Not Gonna Miss You. Glen Campbell
Somethin’ Bad. Miranda Lambert con Carrie Underwood
Parece que la última canción de Glen Campbell, I’m not gonna miss you, tiene las de ganar, aunque nunca se sabe. El vídeo está dirigido por James Keach y producido por su amigo Julian Raymond.
Acontecimiento Vocal del año
Lonely Tonight. Blake Shelton con Ashley Monroe
Meanwhile Back At Mama’s. Tim McGraw con Faith Hill
Somethin’ Bad. Miranda Lambert con Carrie Underwood
The South. The Cadillac Three con Florida Georgia Line, Dierks Bentley & Mike Eli
This Is How We Roll. Florida Georgia Line con Luke Bryan
La perfecta interpretación de Tim McGraw, acompañado por su pareja en la vida real Faith Hill, hace que Meanwhile Back at Mama’s merezca el laurel en esta categoría.

El conductor de mulas

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El blues tuvo mucho que ver en el posterior desarrollo del country. Hoy vamos a recordarlo con un ejemplo incontrovertible. Jimmie Rodgers, padre de la música country, compuso un total de trece Blue Yodels (en la entrada sobre este cantautor y guitarrista escuchamos ya el número 1, T for Texas).
Hoy “pincharemos” el Blue Yodel número 8, también conocido como Muleskinner Blues, escrito por Rodgers y George Vaughan. La primera estrofa proviene de un blues de la época, Labor Blues, obra de Tom Dickson de 1928 en la que se narra la historia de un obrero negro que renuncia a su trabajo porque su jefe (blanco) no le paga a tiempo y él necesita el dinero para su nueva chica de Mississippi. Os dejo con ella.

Rodgers se basó en este tema para su Muleskinner Blues, grabado el 11 de julio de 1930. Eso sí cambió la anécdota por la de un tipo de Tennessee que pide trabajo como mulero y se “vende” ante su nuevo empleador con sus muchas habilidades. Tan seguro está de su potencial, que se compromete a trabajar gratis si las mulas “no le hacen caso”.

Roy Acuff, gran admirador de Rodgers, grabó el tema en 1939, seis años después de la muerte de este.

Bill Monroe escogió la canción para su debut en el Grand Ole Opry en 1939. La grabó al año siguiente, y fue uno de sus mayores éxitos.

Woodie Guthrie la incluyó en su álbum Muleskinner Blues: The Asch Recordings (1944) quitándole el componente racial y en las versiones posteriores prácticamente no volvería a aparecer.

Entre sus innumerables versiones, destaca la de Merle Haggard en su disco Same train, a different time (1969).

La versión de Dolly Parton le valió una nominación al Grammy en 1971.

Escuchemos a un gran guitarrista, Jerry Reed.

Ahora, Rhonda Vincent en clave bluegrass, acompañada por el sempiterno banjo de The Rage (2005).

Una de las últimas grabaciones de este clásico del country ha sido la de Marcus Singletary en Sings Country Music Standards (2013).

Mel Tillis, veterano de Okinawa

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Lonnie Melvin Tillis nació en Florida en 1932. De niño sufrió un brote de malaria que le dejó como secuela un característico tartamudeo que, sin embargo, nunca le ha afectado a la hora de cantar. Se alistó como voluntario en el ejército y fue destinado a la base americana de Okinawa (Japón), que los EE.UU. conservarían hasta 1972 y, junto con la de Guam, fue la que más utilizaron durante la guerra de Vietnam.
Fue allí, en esa base, donde Tillis exteriorizó sus inquietudes musicales. Formó el grupo The Westerners; al volver a su país, se presentó a una audición para la compañía Acuff-Rose; y se trasladó a Nashville.
Aunque en ocasiones grabara sus propios temas, lo conocemos más por su faceta de compositor. De hecho, su primer éxito le llegó en 1957 con una canción, I’m tired, que escribió para Webb Pierce. Sus mayores éxitos fueron Detroit City, popularizado por Bobby Bare y ya escuchado aquí, y el primero de Kenny Rogers, Ruby, Don’t Take Your Love to Town, que también hemos oído aquí.
Su carrera en solitario despegó en los años 70, cuando sus propias interpretaciones entraron en las listas de éxitos. En los 80 se centró nuevamente en la composición, con temas para George Strait, Ricky Skaggs y Randy Travis, entre otros. En 1976, ingresó en el Salón de la Fama de los Compositores; en 2007, en el de la Música Country; y en 2012 obtuvo la medalla de las Artes de manos de Barack Obama.
Escuchemos, en primer lugar, I Ain’t Never (1972), su primer número 1. Fue escrita por el propio Tillis en colaboración con Webb Pierce. La verdad es que su letra no es lo que se dice muy profunda, ya que el narrador se limita a repetir una y otra vez que “no he visto nunca una chica como tú”. Esta es la versión de Mel Tillis.

Os dejo con la de Webb Pierce, grabada unos años antes, en 1959.

En 1973 John Fogerty la incluyó en su disco The Blue Ridge Rangers.

Y cerramos la entrada de hoy con otro de sus éxitos, Good Woman Blues (1976), compuesta por Ken McDuffie e incluida en el álbum de Tillis Love Revival. Trata sobre un tipo que tiene mucho éxito con las mujeres (“Tengo más mujeres en California de las que puede transportar un tren de mercancías”), y que está encantado de conocerse. El tema también conquistó el primer puesto de las listas.

Norte y Sur (XIV)

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Ya sabemos que la historia oficial no suele acordarse de los auténticos protagonistas, los soldados anónimos que perdieron su vida o quedaron lisiados, así que, en esta nueva entrega de la serie, nos centraremos en los generales que estuvieron al mando de las tropas de cada bando, y que escribieron páginas heroicas en los anales de Estados Unidos.
Escuchemos, en primer lugar, The List of the Generals, escrita por Joe English, que pertenece al CD The Irish Volunteer: Songs of the Irish Union Soldier. Su letra concentra buena parte de la historia unionista, ya que cita a multitud de generales del Norte, como Benjamin Butler, que tomó Nueva Orleans y luego fue uno de los colaboradores más estrechos de Ulysses Grant en la Casa Blanca. También se hace referencia al general Gordon, héroe de Gettysburg, la batalla que cambió el curso de la guerra tras la inapelable derrota del general Lee. En esta grabación de 2012, David Kincaid la interpreta en una taberna de la capital histórica de la Confederación, Richmond.

El tema se basa en una antigua tonada irlandesa, The Spanish Lady, que aquí escuchamos cantada por The Dubliners.

Otro de los generales más importantes, esta vez del bando contrario, fue Thomas Jonathan Jackson, llamado Stonewall (“Muro de piedra”) por lo difícil que resultaba atravesar sus filas. Como curiosidad, hay un cantante de country también llamado Stonewall Jackson (n. 1932), a quien sus padres bautizaron así por la admiración que profesaban al general sureño. Quien, por cierto, no llegaría a ver el final de la guerra, ya que murió de un disparo accidental en 1862, cuando sus tropas lo confundieron con el enemigo. Tenía 38 años.
Os dejo con Stonewall Jackson’s Way, que expone los métodos que lo hacían tan temible a ojos de sus enemigos. Parece que el poema que dio lugar a la letra fue escrito por John Williamson Palmer, aunque hay otra teoría más romántica que señala que el poema se halló en el abrigo de un soldado muerto en las batallas del valle de Shenandoah, en concreto en la primera batalla de Winchester.
Os dejo con la versión de Bobby Horton.

Ahora, la interpretación anterior de Tennessee Ernie Ford.

Por último, la First Brigade Band hizo una versión más orquestal.

Highwayman. Jimmy Webb, 1977

el mirage
Esta canción, más allá de sus valores musicales, es muy importante en la historia de la música country, ya que su título sirvió de inspiración a un potente grupo, The Highwaymen, formado por cuatro de los grandes: Johnny Cash, Willie Nelson, Kris Kristofferson y Waylon Jennings, en activo entre 1985 y 1995.
Jimmy Webb, su creador, fue el alma de los grandes éxitos de Glen Campbell (Galveston, Wichita Lineman, By the time I get to Phoenix), y trabajó, asimismo, con personalidades de la talla de Art Garfunkel, Linda Ronstadt, Frank Sinatra, Barbra Streisand, Dionne Warwick o John Denver. Desde 1986, es miembro del Salón de la Fama de los Compositores.
La principal gracia de este tema es que el narrador es un muerto que va recordando sus diversas reencarnaciones. Es un hombre de la carretera que antaño vivió como salteador de caminos, “con una espada y una pistola a su lado” –en alusión a Jonathan Wild, miembro del hampa londinense del siglo XVIII que acabó en la horca–. “Las doncellas –relata– perdían sus joyas en sus manos y los hombres derramaban su sangre”. Después fue marinero en una goleta; cuando el barco naufragó, le dieron por muerto. Por último, trabajó como constructor de diques, hasta que un día resbaló en Boulder, Colorado, cayó al cemento y le enterraron “en una tumba que no conoce sonido” –se refiere, en este caso, a la presa Hoover, construida durante la Gran Depresión y tristemente célebre por los muchos accidentes laborales que hubo en ella–. Aun así, su espíritu vive, y volará en una nave espacial por el universo hasta que alcance la paz o “simplemente sea una gota de lluvia, pero siempre estaré ahí”.
Escuchemos la primera grabación del tema, que debemos a su propio autor, Jimmy Webb. Apareció en el disco El Mirage.

Glen Campbell la grabó en 1978, pero su sello Capitol, empeñado en que cambiara de registro, no quiso sacarla. Finalmente, la publicó en su álbum Highwayman (1979).

La versión más conocida, con diferencia, es la del grupo del que os hablaba al principio, The Highwaymen, que reportó a Webb un Grammy a la mejor canción country en 1985 y permaneció nada menos que 20 semanas en lo alto de las listas.

El grupo Arbouretum la versionó en 2011 para su cuarto álbum, The Gathering.

Good Hearted Woman. Waylon Jennings, 1972

GOOD HEARTED WOMAN
1972 fue un año muy ajetreado para Waylon Jennings. Sacó dos álbumes: Ladies Love Outlaws y este que vamos a escuchar, producido por Ronnie Light, comercializado por RCA Records y reeditado seis años más tarde. Y aún le dio tiempo a grabar otro más, que aparecería al año siguiente, Lonesome, On’ry and Mean.
El período de grabación de nuestro disco se dilató bastante en el tiempo, entre 1969 y 1971. Willie Nelson, a quien Jennings había conocido en Phoenix, Arizona, colaboró en algunas pistas.
En primer lugar, escuchemos la canción que le da título, Good hearted woman, escrita conjuntamente por Waylon y Willie tres años antes de que saliera el disco. Su single original llegó al número 3 de la lista Billboard y ambos lo grabarían a dúo en 1975. La canción habla de una pareja: la mujer ama ciegamente al hombre, pero a este le gusta demasiado la vida nocturna y “tiene maneras que ella no entiende”.

Una de las composiciones más conocidas de Gordon Lightfoot es Same Old Lover Man, en la que un hombre pide perdón a su pareja y reconoce que, aunque ha actuado como un tonto, “ha nacido para creer y no para engañar”.

Otro de los grandes compositores del country, Harlan Howard, es el responsable de One of My Bad Habits. Aquí, el protagonista enumera una serie de vicios que debe dejar: de fumar “porque se ahoga”, de beber “porque le afecta a la mente”, a su mujer porque “no deja de mentir”. La canción concluye: “Eres uno de mis malos hábitos, te voy a dejar si puedo”.

Sweet Dream Woman, escrita por Chip Taylor y Al Gordoni, fue el otro gran éxito del disco, junto con Good Hearted Woman.

La que sigue es la única escrita por el propio Jennings, Do No Good Woman. El narrador bebe los vientos por una mujer que no le hace ningún bien, y reflexiona: “Señor, por qué diablos hiciste a las chicas…”