Gene Watson, el cantante de cantantes

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El protagonista de hoy nació en Palestina, no la de Oriente Medio sino la de Texas, hace 71 años. En la década de los 60, emprendió su carrera musical, que compaginó al principio con un trabajo en un taller de automóviles en Houston. Se movía en sellos muy modestos hasta que, en 1974, Capitol Records se fijó en él y le ofreció grabar un álbum, Love in the Hot Afternoon, que lo catapultó a la fama.
Tras este éxito, sus grabaciones –Where Love Begins, Paper Rosie, Should I Go Home o Farewell Party– siguieron gozando de gran popularidad. En 2002 entró en el Salón de la Fama de la Música Country de Texas. Actualmente sigue en activo y, en 2014, sacó un nuevo CD, My heroes have always been country, con versiones de los grandes del género (Merle Haggard, Ray Price, Lefty Frizzell…), que lo mantiene de gira por la geografía estadounidense.
Escuchemos Fourteen Carat Mind, su único número 1. Incluida en el álbum Old Loves Never Die, fue compuesta en 1981 por Dallas Frazier y Larry Lee. Cuenta la historia de una femme fatale que, literalmente, despluma a todo hombre que se enamora de ella, y nunca se da por satisfecha porque “tiene una mente ocupada por catorce quilates”. Ahora que la relación ha terminado, recuerda cómo se conocieron: ella miraba hambrienta los escaparates de las joyerías y él, como un tonto, pensó que podría complacerla.

El grupo de bluegrass The Osborne Brothers, compuesto por Sonny y Bobby Osborne, hizo una agradabilísima versión de este tema en su álbum Hillbilly Fever.

A country boy can survive. Hank Williams, Jr., 1982

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El título lo dice todo: “Un chico de campo puede sobrevivir”. Y es que esta canción es algo más que una canción: es toda una declaración de intenciones.
Fue escrita por el hijo de Hank Williams en 1981, como parte del disco The Pressure is on, y salió como single en enero del año siguiente, convirtiéndose automáticamente en un éxito (llegó al número 2 de la lista Billboard). Williams Jr. la incluyó en su álbum recopilatorio America (The Way I See It), de 1990.
La letra exalta la vida en el campo, en contraposición a la de la ciudad. Si vas al centro, te atracan, pero en el campo se puede arar la tierra, elaborar tu propio vino, cultivar tus tomates; y nadie puede matar de hambre a los campesinos, aunque “los tipos de interés suban y la bolsa baje”. Él tenía un amigo que vivía en Nueva York al que enviaba vino casero a cambio de fotos de las noches de Broadway, y le apuñalaron para robarle 43 dólares.
Esta es la original de Hank Williams Jr.

Os dejo con la versión de Blake Shelton en 2008.

Escuchad ahora la interpretación de Jason Aldean y Tyler Farr en un concierto en Springfield en 2014.

Craig Morgan y Joe Nichols en el Grand Ole Opry (2008).

En 1999 Chad Brock, en colaboración con George Jones, versionó este tema.

Termino por hoy con una variante de esta canción: tras los atentados del 11-S, Hank reescribió la canción con el título America Will Survive, y también entró en las listas.

Los premios más comerciales

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La revista Billboard se fundó en 1894. En un principio no estaba especializada en música sino en espectáculos circenses y otros actos de ocio y cultura. La temática musical se adueñó de sus páginas en las décadas de los 40 y 50 del pasado siglo y, desde entonces, es considerada la revista musical por antonomasia de Estados Unidos. Sus listas con lo más vendido y lo más radiado forman parte de la historia.
En 1989 se crearon los premios Billboard, que reconocen en sus candidaturas a los artistas que más han vendido (los premiados ya sí que son subjetivos; si no, la ceremonia no tendría ninguna emoción). Desde entonces se han venido entregando anualmente con la excepción de 2007-2010.
El MGM Grand Garden Arena de Las Vegas acogió el pasado 17 de mayo la fiesta de este 2015, en la que se repartieron hasta 41 galardones. La gran triunfadora de la noche fue la ex figura del country Taylor Swift, que se llevó ocho estatuillas. Y, aunque esta velada no corone particularmente a la música country, sí que hay tres categorías que atañen a este estilo: Top Country Artist, Top Country Song y Top Country Album. Además, en esta edición se ha dado la circunstancia de que la ganadora de la Top Christian Song también ha sido una canción country, Something in the Water, de Carrie Underwood, cuya letra describe los cambios que se producen en la vida de una persona a raíz de su bautismo (“seguí al predicador al río y ahora estoy cambiada, soy más fuerte, debe haber algo en el agua”). Su premio se suma al Grammy que ya obtuvo el pasado mes de febrero, si bien su mayor recompensa, qué duda cabe, ha sido la aceptación del público: hasta la fecha, el single ha vendido cerca de 900.000 copias sólo en Estados Unidos. Escuchémosla.

La mejor canción del año ha sido Burnin’ It Down –algo así como “Aplacando la pasión”–, de Jason Aldean. Encuadrada en el country-pop, fue escrita por Rodney Clawson, Chris Tompkins y los miembros de Florida Georgia Line, Tyler Hubbard y Brian Kelley. El cantante se ha referido a ella como “baby making music”.

Por cierto que la canción pertenece al álbum ganador del Top Country Album Old Boots, New Dirt, el sexto ya de Aldean.
El premio al mejor artista country fue a las manos de Florida Georgia Line, que privó así a Jason del pleno en las categorías country.
Finalmente, entre las actuaciones que amenizaron la gala, Faith Hill y Little Big Town se lucieron con la interpretación del éxito de estos últimos Girl Crush (“Colado por la chica”).

Él era el blues

LAS VEGAS - AUGUST 16:  Recording artist B.B. King performs at his B.B. King's Blues Club at the Mirage Hotel & Casino August 16, 2010 in Las Vegas, Nevada.  (Photo by Ethan Miller/Getty Images)

LAS VEGAS – AUGUST 16: Recording artist B.B. King performs at his B.B. King’s Blues Club at the Mirage Hotel & Casino August 16, 2010 in Las Vegas, Nevada. (Photo by Ethan Miller/Getty Images)

El 14 de mayo de 2015 comenzó una nueva era. Si las fechas históricas se miden en “antes de Cristo” o “después de Cristo”, las musicales se deberían fijar según las fases de “antes y después de B. B. King”. Tal fue la influencia de Riley Ben King, nacido, como buen bluesman, en el delta del Mississippi y criado en una plantación de algodón. Sus gustos musicales se concretaron cantando gospel en el coro de una iglesia evangélica, lo que canalizaría su carrera. Después de la guerra, decidió dedicarse de lleno al blues y se fue a vivir con un primo de su madre, el también bluesman Bukka White. Poco después empezó a trabajar en un programa de radio y se le empezó a conocer como el Blues Boy de Beale Street, luego Blues Boy a secas y, finalmente, B. B. King. Escuchemos consecutivamente sus dos primeras grabaciones en el sello Bullet Records, una discográfica de Nashville de corta duración. Primero, Miss Martha King (1949). Ahora, Your Baby Packs Up and Goes (1949). Ambas pasaron sin pena ni gloria, y solo tras firmar con RPM Records, un sello capitaneado por Sam Phillips –quien había descubierto a talentos como Jerry Lee Lewis, Johnny Cash, Carl Perkins o el gran Elvis Presley–, empezó a probar las mieles del éxito. En 1951, Three O’Clock Blues, un blues compuesto en 1946 por Lowell Fulson, llegó al número 1 en las listas de R&B (Rhythm and Blues). Escuchemos también Rock me baby, en la versión que aparece en Now appearing at Ole Miss (1980), uno de sus múltiples álbumes en directo (si bien el tema había aparecido como single en 1964). Uno de los grandes logros de B. B. King fue el de transmitir la pasión por el blues a todo el mundo, gracias a la frenética actividad de sus conciertos en directo. Por poner un ejemplo, en 1956 ofreció nada menos que 342 actuaciones, es decir, prácticamente todos los días del año el blues que fluía por sus venas saltó al corazón de su público, que se fue enriqueciendo a medida que los grandes artistas de rock, así Eric Clapton, declaraban la influencia del gigante de Mississippi. La siguiente canción, uno de sus clásicos más recurrentes, se titula The Thrill is Gone (“La energía se ha terminado”), pero ya veréis que eso es absurdo: la fuerza que desprende la música de B. B. King sigue vigente hoy como ayer. El tema pertenece a su disco Completely Well (1969) y, como la mayor parte de sus éxitos, no es de su cosecha, sino que fue escrito por Rick Darnell y Roy Hawkins en 1951. Su interpretación le valió el primero de los quince Grammy que atesoró en su carrera. El rey del blues también dedicó una canción a su guitarra, Lucille. La historia es bien conocida: en 1949, tocando en un local, dos hombres se pelearon y chocaron accidentalmente con una lámpara de queroseno. Hubo que desalojar la sala y, cuando B. B. King salió a la calle, se dio cuenta de que se le había olvidado su guitarra, una Gibson, por lo que, sin pensárselo dos veces, entró por ella (¡le había costado 30 dólares!). La llamó Lucille –a esa y a todas las guitarras que vinieron después–, pues la mujer por la que se estaban peleando los hombres llevaba ese nombre. Este homenaje quedaría incompleto sin una de sus grabaciones más conocidas, Everyday I have the blues, que incluyó por primera vez en su LP de debut Singing the Blues (1956) y que se convirtió en otro de los clásicos de su repertorio, con grabaciones tan sonadas y enardecidas como las del Live At the Regal (1969) y Live in Cook County Jail (1971). Una vez más, la canción es anterior: fue escrita en 1935, aunque B. B. King se basaría en la versión de Memphis Slim de 1947.

Desperado. Eagles, 1973

desperado
Hoy nos centraremos en un disco, el segundo del grupo americano The Eagles, que está a medio camino entre el rock y el country. Inspirado en el Viejo Oeste, y de carácter conceptual, fue grabado en Londres y apareció en el mercado en abril de 1973 a través del sello Asylum; en Estados Unidos, fue distribuido por Atlantic Records.
Desperado, la canción que le da título, no llegó a salir como single, pero se ha convertido en uno de los referentes del grupo. Fue compuesta por Don Henley, vocalista, y Glen Frey. Habla de la soledad que sienten los cowboys y emplea el término desperado, que surgió en el siglo XVII en las tierras fronterizas entre Estados Unidos y el Imperio español, como sinónimo de forajido o bandido. La última estrofa resume sus intenciones: “Desperado, ¿por qué no recobras tus sentidos? Baja de tus verjas y abre la puerta. Mejor que dejes que alguien te ame antes de que sea demasiado tarde”.

A diferencia de la anterior, Tequila Sunrise sí que apareció como single. También fue compuesta por Henley y Frey, y trata en este caso del indeclinable vacío tras despertar con resaca de tequila.

Outlaw Man, que canta Frey, fue una contribución de David Blue, que no pertenecía al grupo. Está narrada por un fuera de la ley que describe su forma de vivir: “la autopista es mi legado, en una mano llevo la Biblia, en otra, un arma. Mujer, no trates de amarme, no intentes comprender. La vida de un forajido es una vida en la carretera”.

Bernie Leadon, uno de los fundadores del grupo, compuso Twenty One, sobre las expectativas vitales de un joven de 21 años.

El tema con el que se abre el disco es Doolin Dalton, obra de Don Henley, Glenn Frey, J.D. Souther y Jackson Browne. La canción cuenta el duelo entre Bill Doolin y Bill Dalton.

El otro histórico del grupo, Randy Meisner, se unió a Leadon, Henley y Frey para escribir este Saturday Night, que canta, suavemente, Don Henley, quien se lamenta de las noches de sábado perdidas.

Los albores del country-rock

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Hacia finales de la década de los 60, el country, con muchos años de historia a sus espaldas, se hermanó con el rock, que había surgido en los años 50. Así nació el country-rock.
Uno de sus primeros cultivadores fue el gran Ricky Nelson (luego Rick Nelson), que había sacado su primer álbum en 1957. En 1966, adelantándose a su tiempo, publicó Bright Lights and Country Music, en el que barnizó de rock exitosos temas de nuestro género. Aunque el álbum no llegó a las listas country, injustamente en mi opinión, sí que marcó un antes y un después en su evolución. Hoy vamos a escuchar parte de este disco, primero los temas originales y después las versiones de Nelson.
En primer lugar, el tema que da título al disco, Bright Lights and Country Music, un original de Bill Anderson coescrito con Jimmy Gately en 1965. La letra habla de la influencia positiva que ejercen las luces brillantes y la música country para olvidar los desengaños amorosos. Con todos vosotros, Bill Anderson.

Os dejo ahora con la versión de Ricky Nelson.

El autor de la siguiente canción, Doug Kershaw, creció rodeado de la tradición cajun de Nueva Orleans. Junto con su hermano Rusty, grabó este Louisiana Man en 1961, donde desgrana la vida típica de un hombre de Louisiana que va a pescar al bayou, vende las pieles de los animales que caza, se esfuerza por mantener a su familia numerosa…

Comparadla ahora con la versión de Ricky Nelson.

Otro de los temas versionados por Nelson fue Kentucky means paradise, escrito por Merle Travis en 1947, y que se resume en una exaltación de la vida en ese estado.

De nuevo, Ricky Nelson.

Truck Driving Man, el himno de los camioneros, fue escrita por Terry Fell en 1954.

Ricky Nelson lo condujo así.

Otro Nelson, en este caso Willie, escribió Hello Walls en 1962 y la incluyó en su álbum …And Then I Wrote. La canción habla de la soledad: un hombre que ha sido abandonado le cuenta sus problemas a las paredes, la ventana, el techo, que, naturalmente, le contestan solo con el eco.

La versión de Ricky Nelson, cuatro años después.

La única canción específicamente escrita para el disco fue You just can’t quit, con la que Ricky Nelson se reveló como un escritor de canciones country de primer nivel. Aquí dice que, por muchas adversidades que te presente la vida (aunque se rían de ti, tus amigos desaparezcan o te hagan sentir como un payaso), no puedes abandonar.

Mountain Music. Randy Owen, 1981

mountain music
Una de las bandas más populares de los 80 fue Alabama. Tomaron el nombre de su estado natal, aunque habían iniciado su andadura mucho antes, en 1969. Durante muchos años, Randy Owen y sus primos Teddy Gentry y Jeff Cook pondrían voz y emociones al rock sureño.
Su éxito les llegó de la mano de la RCA, cuando Owen compuso este Mountain music (1981), que se publicó como single en enero de 1982 y llegó a lo más alto de las listas. La compañía del fiddle, ya lo escucharéis, es memorable. Según recordaba el autor en su libro de memorias Born Country (2008), tardó tres años en dar forma a este tema, con el que pretendía aunar todos sus recuerdos de juventud. La letra hace referencia a la música de montaña que tocaban sus abuelos, cuando nadaba para “demostrar que era un hombre”, se divertía buscando un escondite “cajun” en el río, o se pasaba el día vagueando, como un fiel amigo de la naturaleza, o jugando al béisbol usando como bate las losas del aserradero. También cita dos clásicos de la literatura sureña, Las aventuras de Huckleberry Finn y Tom Sawyer.
Os dejo con la versión original de Alabama.

En 2009, Full House Band la versionó en un concierto en Carolina del Sur.

La estrella de hoy Luke Bryan la interpretó en Cincinnati, Ohio, en agosto de 2014.

Escuchemos finalmente a Tim Elliott en Lynchburg, Virginia (2015).

Earl Thomas Conley, el pensador del country

earl thomas conley
En 1941 nacía Earl Thomas Conley en Ohio. A los 14 años, se mudó con su hermana a Dayton, en el mismo estado, y, tras finalizar sus estudios, se alistó en la armada, donde permaneció hasta 1968. Al reincorporarse a la vida civil, movido por un incuestionable talento musical que bebía de los grandes –Merle Haggard o George Jones entre otros– se trasladó a Nashville, pero el éxito se le resistió en los primeros compases y vivió temporalmente en Hunstsville, Alabama.
Allí firmó su primer contrato con el sello independiente GRT, en 1974. Cinco años más tarde, su carrera despegó con las alas de la Warner Bros. Records, que cambiaría por Sunbird. Aupado al estrellato en los años 80, hilvanó nada menos que 18 números 1 en esa década, sólo superado por Ronnie Milsap y el grupo Alabama. Durante los 90, el público le dio la espalda y, desencantado, abandonó la música, a la que, no obstante, ha vuelto en los últimos años con giras regulares, si bien su último disco, Perpetual Emotion, data ya de 1998. Precisamente este mes de mayo se ha embarcado en una gira que le llevará por Alabama, Texas, Wisconsin, Illinois o Kentucky, tras el concierto que dio en Nevada la semana pasada.
Uno de sus mayores éxitos fue Holding Her and Loving You, por la que fue nominado al Grammy a la mejor actuación vocal country masculina en 1983. La canción pertenece al álbum Don’t Make it Easy for Me y fue escrita por Walt Aldridge y Tom Brasfield. El narrador se encuentra dividido entre dos mujeres. La primera fue buena con él cuando los tiempos eran difíciles, por lo que le cuesta abandonarla, aunque reconoce que a su pareja actual la ama más. “Lo más difícil es abrazarla a ella y amarte a ti”.

En 1998 Clay Walker hizo una versión de este tema.

La faceta de Conley como compositor ha hecho que numerosos artistas se hayan fijado en su obra, como Blake Shelton, que grabó All Over Me en su álbum de debut Blake Shelton (2001).

He stopped loving her today. Bobby Braddock y Curly Putman, 1980

he stopped Hoy vamos a escuchar una de las más bellas historias de amor de todos los tiempos y, todo hay que decirlo, también de las más tristes. Apareció en abril de 1980, primero como single y luego como parte del álbum de George Jones I Am What I Am. Según su productor, Billy Sherrill, a Jones no le gustaba nada: creía que nadie querría escuchar una canción tan deprimente y, además, consideraba que la melodía se parecía demasiado al éxito Help Me Make it Through the Night, de Kris Kristofferson (que podéis escuchar aquí). Aunque a regañadientes, se decidió a grabarla, y menos mal; porque, a juzgar por el éxito que cosechó –fue su primer número 1 después de seis años– y de los premios que mereció, claramente se equivocaba. En efecto, Jones ganó el Grammy en 1980 a la mejor interpretación masculina, y ese mismo año la canción fue distinguida con el premio de la Academia de Música Country al mejor single y a la mejor composición. La Asociación de Música Country lo nombró mejor vocalista masculino tanto en 1980 como en 1981. Desde 2008, el tema forma parte del acervo musical de la Biblioteca del Congreso, y, cuando Jones murió en 2013, la canción reapareció en las listas y las ventas del single se multiplicaron. Billy Sherrill se había enamorado literalmente de la canción. Tal fue su impacto, que no pudo dormir la primera noche que la escuchó. Se empeñó en que la grabara su estrella George Jones, que en aquel momento atravesaba un mal momento por sus problemas con el alcohol y las drogas. La letra habla de una separación. El hombre no se resigna y promete amar a su pareja hasta el final: sigue guardando las viejas cartas –en las que ha subrayado cada “te amo”– e idolatrando su retrato. Finalmente, “hoy” ha dejado de amarla, pero no por propia voluntad, sino porque “han puesto una corona de flores en su puerta”. Es decir, que ha cumplido su promesa de amarla hasta la muerte. Esta es la original de George Jones. En 2006, Josh Turner la interpretó en su concierto Country Songs of the Year. Lee Ann Rimes la cantó en el Grand Ole Opry en 2011. Como he apuntado, George Jones murió en 2013, y Alan Jackson la cantó en su funeral en mayo de ese año. En la entrega de premios de la CMA, la Country Music Association, en noviembre de 2013, el mismo Jackson la cantó a dúo con George Strait.