Qué razones necesitas para morir

charles whitman
A la vista del título de esta entrada, os estaréis preguntando si hoy os voy a hablar de I Dont’ Like Mondays, la canción de The Boomtown Rats que incluye esta frase en su letra. No, no lo voy a hacer, máxime teniendo en cuenta que esta no es una canción country.
Lo que sucede es que The Ballad of Charles Whitman aborda un tema similar y, curiosamente, el suceso que describe también tuvo lugar un lunes, concretamente el 1 de agosto de 1966. Está basada en un hecho real, una matanza en una universidad americana que acaparó los titulares informativos aquel verano.
El protagonista, Charles Whitman, era un estudiante de arquitectura de la universidad de Texas. Tenía 25 años y había pertenecido a los Boy Scouts y a los marines. La madrugada anterior a la masacre, acabó con la vida de su madre y su mujer, otra estudiante dos años menor que él. Tras asesinar a sus seres queridos, dejó escrita una nota en la que decía que no se entendía a sí mismo y que últimamente le habían asaltado “pensamientos irracionales”, amén de solicitar una autopsia para averiguar si, detrás de su comportamiento, había alguna razón biológica. En la mañana del 1 de agosto compró armas y munición, supuestamente para matar cerdos, y se dirigió a la universidad donde estudiaba; subió a una de las torres y empezó a disparar indiscriminadamente. Hora y media más tarde, dos de los agentes de policía destinados al lugar, Houston McCoy y Ramiro Martínez, consiguieron abatirle. El balance de víctimas ascendió a 14 muertos y 31 heridos. Cuando se le practicó la autopsia, salió a la luz que Charles sufría un tumor cerebral.
Otro estudiante de la misma universidad, Kinky Friedman, que más tarde se presentaría a las elecciones para gobernador del estado, decidió hacer una canción para inmortalizar estos hechos.
Escuchemos The Ballad of Charles Whitman, de Kinky Friedman.

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2 pensamientos en “Qué razones necesitas para morir

  1. Es llamativo el ritmo que tiene la canción, teniendo en cuenta lo que se narra en ella. Por un momento me ha hecho recordar los narcocorridos mexicanos, que también suelen tener un ritmo narrativo rápido y, en apariencia, desenfadado. Saludos.

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