El bluegrass pierde a uno de los grandes

ralph stanley
El pasado 23 de junio nos dejaba la mayor leyenda viva del bluegrass, estilo que ancla sus raíces en Kentucky (aquí podéis leer la entrada que dediqué a esta corriente). Me refiero, claro, a Ralph Stanley, que se nos fue a los 89 años.
Miembro del Salón de la Fama del Bluegrass desde 1992 y del Grand Ole Opry desde 2000 (era el socio de mayor edad tras la muerte de Little Jimmy Dickens en enero de 2015), esta última institución lo era todo para él. “En 1936 mi padre compró una radio. Mi hermano Carter y yo escuchánamos el Grand Ole Opry. Eso es lo que nos introdujo en la música”, declaró en cierta ocasión. Finalmente, en 2006 recibió la Medalla Nacional de las Artes.
Su formación musical estaba fuera de toda duda. En 1976 recibió un doctorado honorario de música por la universidad Lincoln y en 2014 otro por la de Yale, por lo que lo conocían como doctor Ralph.
Nacido en Virginia, sus primeras experiencias musicales fueron, al igual que las de otros artistas de la época, en el coro de su iglesia local. Ya desde su adolescencia se especializó en el banjo y su estilo tan peculiar influiría sobre muchos de sus compañeros de oficio. “No se puede reemplazar a Ralph Stanley –ha señalado Eric Gibson, de The Gibson Brothers–. Su voz suena como si hubiera estado aquí desde el comienzo de los tiempos”.
Tras la Segunda Guerra Mundial, se asoció con su hermano mayor Carter, con quien protagonizó un programa de radio y formó un grupo propio, The Clinch Mountain Boys. Sus primeros discos, que causaron sensación entre los seguidores del bluegrass, datan de 1947. The Stanley Brothers se convirtieron pronto en un referente a la altura de Bill Monroe, el padre de este estilo, y no hay festival de bluegrass que se precie donde no suenen hoy sus canciones.
Uno de sus temas más populares, Man of Constant Sorrow, se remonta a 1913, pero la versión que grabaron los hermanos en los años 50 la elevó a los altares. La muerte de Carter en 1966 fue un duro golpe para Ralph, que decidió seguir actuando en solitario. Como dijo en su autobiografía, publicada en 2009, “me repuse. Decidí que la música era todo lo que podía hacer, todo lo que quería hacer, todo lo que iba a hacer”.
A principios de este siglo su figura se puso otra vez de moda gracias a la película O Brother, Where Art Thou?, en la que interpretaba el tema O Death, que le valió un Grammy al año siguiente. Y murió con las botas puestas. Su último álbum, Ralph Stanley and Friends: Man of Constant Sorrow, es de 2015. En él colaboraron estrellas como Del McCoury, Dierks Bentley, Gillian Welch o David Rawlings. Escuchemos ya algunas de sus grabaciones.
Memories of Mother fue escrita por Carter Stanley en los años 50. Tras la muerte de su madre, el narrador recuerda los buenos momentos que pasó con ella.

Angel Band es otra composición original suya, esta vez de temática religiosa. El protagonista siente que el final de su vida se acerca y pide al coro de ángeles que lo lleven en sus alas nevadas a la casa inmortal.

Termino con la canción que he mencionado de O Brother Where Art Thou? Oh Death es un tema escrito por Jo Ann Kelly y Tony McPhee que invoca a la muerte: “Oh, muerte ¿por qué no prescindes de mí hasta otro año?”

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