La primera sesión de grabación de Hank

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A lo largo de su breve trayectoria profesional, Hank Williams trabajó para dos sellos discográficos, Sterling Records y el más recordado, MGM Records.

Hoy vamos a fijarnos en el primero de ellos, un sello pequeño con sede en Nueva York que también contaba con un pequeño estudio de grabación en Nashville (y que no debemos confundir con el sueco Sterling Records, especializado en música clásica).

El descubridor de Hank, Fred Rose, le consiguió su primer contrato con Sterling. Dos meses después de la negativa del Grand Ole Opry de acogerle entre sus filas –hasta junio de 1949 no conseguiría entrar–, Hank, que a la sazón tenía 23 años, realizó para Sterling su primera sesión de grabación el 11 de diciembre de 1946. Grabó cuatro temas, que dieron lugar a la cara A y la cara B de sus dos primeros singles.

Aunque ninguno de estos trabajos entró en las listas de los más vendidos, sí que convencieron al productor Fred Rose, quien consiguió que Hank fichara por uno de los grandes, MGM Records, instituido en 1946 con el fin de editar las bandas sonoras de las películas de la Metro Goldwyn Mayer, pero que no tardaría en ampliar su repertorio. Escuchemos ya sus cuatro primeras grabaciones.

De aperitivo, su primer single, Never Again (Will I Knock on Your Door), que apareció en enero de 1947. Escrita por Hank Williams, fue la única de las cuatro sin tintes religiosos. Habla de un hombre que, harto de intentar que su relación funcione debido a las repetidas infidelidades de su mujer, promete no volver a llamar a su puerta nunca más.

En la cara B de su primer single aparecía Calling You, un tema de carácter religioso (hay que recordar que Williams creció en una comunidad profundamente religiosa de Alabama). Obra, una vez más, del propio Hank, el protagonista se pregunta si la gente no se da cuenta de que Dios nos está llamando desesperadamente: “Cuando te has desviado del redil y hay tribulación en tu alma, ¿no escuchas al bendito Salvador llamándote?”

En el segundo single, que grabó en la misma fecha y apareció en febrero del año siguiente, figuraba Wealth Won’t Save Your Soul, en la que Hank habla de la inutilidad de acumular riquezas en este mundo porque, no nos engañemos, estas no conseguirán salvar nuestra alma.

Y, en su cara B, When God comes and Gathers his Jewels nos presenta a un muchacho que asiste al funeral de un ser querido. El predicador le consuela diciendo: “Cuando Dios venga y se lleve sus joyas, la encontrarás allá arriba en el cielo, tan bella”.

 

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