Disco del mes (agosto)

all of it

El pasado 17 de agosto una de las grandes figuras del country actual, Cole Swindell, publicó su tercer álbum, All of it, en el sello donde fichó años atrás, Warner Bros. Records. Tras un período en el que se dedicó a componer solo para otros, el artista dio el salto a la interpretación hace un lustro. Al anunciar este disco de 12 pistas, Swindell echó la vista atrás y reflexionó sobre su crecimiento en estos términos: “Creo que ya he vivido más y he aprendido que no tengo por qué hacer siempre canciones fiesteras. La gente que me conoce más sabe que ese soy yo: el de las baladas o las canciones de rupturas. Ahora sé que la mejor canción gana”.

Entre los títulos que barajó Swindell para este trabajo se encuentra Reason to Drink, nombre de la gira en la que se encuentra inmerso ahora y nombre también de una de las canciones del disco. Finalmente optó por All of it, otro de los temas del disco.

En el álbum tampoco faltan las canciones de mera diversión. “No puedo olvidarme de ellas porque es lo que me trajo aquí, lo que los fans vieron de mí primero. Así que creo que es una mezcla de tristeza y diversión”, concluye. El productor, Michael Carter, es el mismo que le produjo sus dos discos anteriores.

En febrero vio la luz el primer single, Break Up in the End. Obra de Jon Nite, Chase McGill y Jesse Jo Dillon, en esta balada el narrador afronta con ilusión cualquier nueva relación, aunque sepa que, al final, la ruptura es inevitable.

Otra de la canciones del disco, la más animada, es Love You Too Late, escrita por Cole Swindell, Michael Carter y Brandon Kinney. Aquí, el protagonista se arrepiente de haber dejado marchar a su novia y se oye a sí mismo decir que la ama, cuando ya es demasiado tarde.

Junto con Ashley Gorley y Jesse Frasure, Swindell escribió The Ones Who Got Me Here, en la que el protagonista recuerda con nostalgia a “todos aquellos que le han traído hasta aquí”.

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Cindy Walker, la decana de las compositores country

cindy-walker

Cindy Walker nació en 1918 –el mes pasado habría cumplido 100 años– en una localidad de Texas. Desde niña estuvo en contacto con la música: su madre era pianista y su abuelo componía música para la iglesia. Si a esa “herencia” le añadimos su afición por la poesía, no es de extrañar que se dedicara a escribir canciones.

Los inicios de su carrera tuvieron mucho que ver con su valentía. Cuando tenía poco más de 20 años, fue a Los Ángeles acompañando a sus padres y, según sus palabras, “decidí que si alguna vez iba a Hollywood, le iba a intentar enseñar a Bing Crosby una canción que había escrito para él. Mi padre dijo: ‘Estás loca, chica’, pero paró el coche”. El hermano de Bing, Larry, mánager del crooner, accedió a escucharla y pensó que aquel debía cantarla. El sello de Crosby, Decca Records, le ofreció un contrato a la joven Cindy y allí se quedó los siguientes trece años.

Sus composiciones han sido grabadas por artistas de todas las épocas: Bob Wills, Gene Autry, Roy Orbison, Eddy Arnold, Ray Charles, Ernest Tubb o Jim Reeves, entre otros. Cuando entró en el Salón de la Fama de la música country, recordó: “Mi madre me dio este vestido y me dijo: ‘Este es el que quiero que lleves cuando entres en el Salón de la Fama’. Yo le dije: ‘Mamá, eso nunca pasará'”. Al final, ingresó en 1997 (su madre, que tanto le había ayudado en su carrera, no pudo verlo).

Su canción más famosa, You Don’t Know Me (1955), ha gozado de más de 50 versiones (aquí podéis ver la entrada que le dediqué). Walker murió en 2006, pocos días después de que Willie Nelson sacara un disco en su homenaje, You Don’t Know Me: The Songs of Cindy Walker. Aunque fundamente destacó como compositora, vamos a escuchar su mayor éxito como cantante. When My Blue Moon Turns to Gold Again llegó al número 5 de las listas en 1944, y curiosamente no la escribió ella, sino Wiley Walker y Gene Sullivan en 1940. En la nostálgica letra, la narradora recuerda con afecto los momentos felices de su relación y confía en poder reavivarlos de nuevo. Así, “su luna triste se convertirá otra vez en oro”.

Relentless. Jason Aldean, 2007

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Hoy vamos a escuchar varios extractos del segundo trabajo de Jason Aldean, editado por Broken Bow Records en 2007. Certificado como disco de platino, el trabajo vino a reforzar el tirón comercial de este cantante nacido en Georgia, que cuenta con otros tres discos de platino: su debut en 2005; Wide Open (2009); y Old Boots, New Dirt (2014). Por cierto, fue Aldean quien ofreció el concierto en Las Vegas antes del tiroteo que acabó con la vida de 58 personas el año pasado.

El siguiente tema de country-rock fue el primer single del disco. Johnny Cash –así se llama la canción– fue compuesta por Rodney Clawson, Vicky McGehee y John Rich, y grabada antes por Tracy Byrd. El narrador invita a su novia a unirse a él en un viaje por carretera, mientras en el coche suena música de Johnny Cash.

El segundo single fue Laughed Until We Cried, de Ashley Gorley y Kelley Lovelace. De carácter opuesto a la anterior, en esta balada el protagonista recuerda los buenos momentos de su vida.

El tema que da título al disco es Relentless, obra de James LeBlanc y John Paul White. En este tercer y último single, el narrador describe el amor de su pareja como implacable.

Ahora, un dúo con Miranda Lambert, Grown Woman. Escrita por Brett Ames y Hillary Lindsey, un tipo recrimina a su amante –la mujer del título– la crueldad con que le trata.

Otra de las canciones del disco es Back in this Cigarette, ideada por Joe Doyle y Michael Mobley. En su letra, un hombre se lamenta de su reciente ruptura, aunque ya no tiene remedio: “Es como volver a meter el humo dentro del cigarrillo”, dice.

All I Got is Gone. Ernest Stoneman, 1934

songs of the depression

En los primeros tiempos, el blues jugó un papel muy importante para el desarrollo del hillbilly –de hecho, al hillbilly se le solía considerar el “blues de los blancos”–, y la canción de hoy constituye un perfecto ejemplo de la fusión entre el country (o hillbilly) y el blues.

Su autor es Ernest Pop Stoneman (aquí podéis consultar su reseña biográfica). El narrador, imbuido del pesimismo de la época, se lamenta de que todo lo que tenía ha desaparecido. Aunque la letra es ficticia, Stoneman se podía sentir identificado con ella, pues él mismo experimentó las consecuencias de la Depresión, y, en cierto modo, le pasó lo que al protagonista, que “todo lo que tenía desapareció” después de que, en los años 20, fuera uno de los artistas más comerciales.

Ernest Stoneman la grabó el 9 de enero de 1934.

Os dejo ahora con la versión de The New Lost City Ramblers, incluida en su disco Songs from the Depression (1959).

Mac y Jenny Traynham son un dúo que revitaliza canciones antiguas. Su versión de All I Got is Gone aparece en Never Grow Old (2008).

Red Sovine o el country de camioneros

red sovine

Woodrow Wilson Sovine (1917-1980) era pelirrojo y por eso adoptó el sobrenombre de Red. Su carrera musical empezó a finales de los años 30, cuando se asoció con Johnnie Bailes. El grupo que formaron, The Singing Sailors, no tuvo demasiado éxito y cada uno se acabó yendo por su lado: Bailes se unió a sus hermanos –aquí podéis ver la entrada que dediqué a los Bailes Brothers– y Red continuó su carrera en solitario con un nuevo grupo, The Echo Valley Boys. Empezó a actuar en el Louisiana Hayride y conoció a la gran estrella del momento, Hank Williams, quien le abrió las puertas de MGM Records. Cuando Williams dio el salto al Grand Ole Opry, Sovine asumió la responsabilidad de llenar el hueco dejado por él en el Louisiana Hayride. Entonces Red se buscó a otro mentor: Webb Pierce, con quien grabó el dúo Why Baby Why, su primer número 1.

El terreno estaba abonado para que lo invitaran a formar parte del Grand Ole Opry, lo que sucedió poco después. Nuestro protagonista nunca olvidó la ayuda que le habían brindado para triunfar en la música y él se propuso hacer lo propio con jóvenes aspirantes: el caso más conocido fue el de Charley Pride, en aquel entonces jugador de béisbol y que terminaría siendo un emblema del country. A mediados de los años 60, empezó a grabar canciones de este género, donde los protagonistas solían ser camioneros –un público muy fiel a este tipo de música–. Sovine las recitaba, acompañadas por una melodía compuesta por él mismo. Entre ellas destacaría Giddy Up Go, Phantom 309 o Teddy Bear.

Escuchemos dos temas de su producción discográfica, uno del principio de su carrera y otro del final.

Uno de sus primeros éxitos fue Missing You (1955), escrita en colaboración con Dale Noe. Se trata de una balada en la que el protagonista echa de menos a su amada.

Dos años más tarde la grabó su amigo Webb Pierce. Escuchémosle.

La grabación de Jim Reeves apareció póstumamente en 1972.

Sovine también hizo multitud de versiones de canciones de otros artistas. Una de ellas fue Lay Down Sally (1978), que había sido escrita por Eric Clapton.

The Women Make a Fool Out of Me. Jimmie Rodgers, 1933

blue yodel

Entre 1927 y 1933 Jimmie Rodgers grabó un total de 13 canciones conocidas como blue yodels, que le convirtieron en una celebridad en la música country.

En este blog hemos escuchado T for Texas, Muleskinnner Blues y Standing on The Corner (número 1, 8 y 9, respectivamente). Hoy vamos a disfrutar de The Women Make a Fool Out of Me, el último de ellos.

Hace poco más de un mes hablábamos de la última sesión de grabación de Jimmie Rodgers. Sabedor de que tenía tuberculosis y su muerte era inminente, convenció a su sello para realizarla y ganar un dinero para legar a su mujer. El tema de hoy fue uno de los primeros que grabó en aquella sesión.

La letra habla de un muchacho con especial predilección por las mujeres, hasta el punto de que sus padres andan inquietos por su elevado número de ligues. “Amo a todas las mujeres por igual pero a ninguna lo suficiente para cambiarle el nombre (léase ‘para casarme con ella’)”.

Escuchemos la grabación original de Rodgers, efectuada el 18 de mayo de 1933 en Nueva York. Aparece en el recopilatorio de 1991 Jimmie Rodgers: The Last Sessions.

Ernest Tubb la incluyó en su disco The Legend and the Legacy (1979), en un dúo con Conway Twitty y Jerry Kennedy a la guitarra.

Merle Haggard la versionó dos veces a lo largo de su carrera: en Same Train, A Different Time (1969) y en Down Every Road (1996).

Este es Johnny Bush en Lillies White Lies.

Recientemente la han versionado Jimmy Hefferman y Jim Mitchell en su disco conjunto The Old Road to Home (2013).

El mago de las cuerdas

the wizard

Hoy os presento a un virtuoso que tocaba el banjo, la guitarra, el ukelele y casi cualquier cosa que tuviera cuerdas, por lo que fue conocido como El mago de las cuerdas.

Se llamaba Roy Smeck y nació en Pensylvania en 1900 como Leroy Smeck. Sus influencias musicales –de jazz, ragtime y música hawaiana– eran muy sólidas, pero no cantaba demasiado bien, por lo que orientó su carrera hacia las piezas instrumentales, donde sabía que podía brillar más.

Durante los años 20 y 30 fue tan popular, que hasta tocó en la presentación del presidente Roosevelt en 1933 e hizo giras por Europa (actuó también en la coronación de Jorge VI). En los inicios del cine sonoro se le pudo ver en cortometrajes como That Goes Double (1933) y, en los años 30, fundó su propio grupo, The Vita Trio.

En 1985 el documental sobre su vida The Wizard of the Strings fue nominado al Oscar. Murió a los 94 años y en 2001 fue nombrado miembro del Salón de la Fama del banjo.

Vamos ya con alguna de sus más de 500 grabaciones, que realizó para los principales sellos discográficos del momento: Victor Recordings, Decca Records o Edison Recordings (en el Salón de la Fama del Ukelele, del que también fue miembro, se conserva el cheque de 25 dólares que Thomas Alva Edison le pagó por sus grabaciones). Estas fueron recopiladas en su mayoría en The Magic Ukelele of Roy Smeck (2003).

Escuchemos su versión de Twelfth Street Rag, un ragtime compuesto en 1914.

Ahora, dos valses al ukelele. El primero de ellos lleva por título Music Box Waltz.

El segundo es Waltz of Yesteryear.

Los aficionados al cine conocerán el musical La calle 42 (1933), a cuya banda sonora pertenece Shuffle Off to Buffalo. Roy Smeck la adaptó al ukelele con este resultado.

Como dije antes, su formación musical era exquisita. Escuchemos su adaptación al ukelele de Melody in F, compuesta por Anton Rubinstein en el siglo XIX.

Otro de sus temas con este instrumento fue I Ain’t Got Nobody, versión de una canción compuesta en 1915.

Por último, escuchemos Bye Bye Blues, obra de Fred Hamm, Dave Bennett y Bert Lown de 1925.

Johnny Bond, intérprete de música western

JOHNNY BOND

Cyrus Whitfield Bond nació en 1915 en una pequeña granja de Oklahoma. Debutó a los 22 años en el grupo The Bell Boys, junto con Jimmy Wakely y Scotty Harell, con los que interpretaba temas de música western en una radio local. Después, darían el salto al show de Gene Autry, uno de los más populares de la época.

Como curiosidad, el grupo se sirvió de una triquiñuela para conseguir no uno sino dos contratos discográficos: grabaron para Decca Records con el nombre Jimmy Wakely Trio y para Columbia como Johnny Bond & the Cimarron Boys.

Bond no solo apareció en las ondas, también en muchas películas de los años 40. Aparte de su faceta como cantante, fue un prolífico compositor: entre sus cientos de canciones, destacan I Wonder Where You Are Tonight, Love Gone Cold, Your Old Love Letters, Tomorrow Never Comes, Those Gone, Left Me Blues o Cimarron.

Su popularidad empezó a declinar a finales de los 50 y principios de los 60, pero experimentó una segunda juventud a raíz de su fichaje por Starday Records. Durante la última década de su vida se centró en la producción en el sello que había fundado con su amigo Tex Ritter, Vidor Records. Murió en 1978 y en 1999 entró póstumamente en el Salón de la Fama de la Música Country.

Escuchemos Divorce Me C.O.D., todo un éxito para Merle Travis cuando este la grabó en 1946 –la había compuesto aquel mismo año con Cliffie Stone– y que Johnny Bond grabó al año siguiente, alcanzando el número 3 de las listas.

¿Qué tenía esta canción que daba suerte a todo aquel que la tocaba? Su letra, muy original, tuvo mucho que ver. Esta juega con varios acrónimos, que se van introduciendo de forma natural en la canción. Un hombre aconseja a su mujer que si quiere conseguir su libertad realmente rápido se divorcie de él “pagando al contado” (una forma de divorcio exprés muy recurrente en Estados Unidos en aquel tiempo).

Escuchemos ahora la versión original de Merle Travis.

Carl Smith la incluyó en I Want to Live and Love (1965).

If You’re Going Through Hell, Rodney Atkins, 2006

if you're

Aunque Rodney Atkins lleva en esto del country desde 1996, no empezó a saborear las mieles del éxito hasta varios años después.

En gran medida, la “culpa” la tuvo su segundo trabajo para Curb Records, que llegó a vender más de un millón de copias y fue certificado disco de platino. En 2010 fue reeditado con dos bonus tracks, Farmer’s Daughter y More Like Your Memory.

Escuchemos su primer single, If You’re Going Through Hell (Before the Devil Even Knows), escrito por Annie Tate, Sam Tate y David Berg. La letra anima a no desfallecer a todo aquel que lo está pasando mal en la vida.

Watching You, obra de Rodney Atkins, Steve Dean y Brian Gene White, habla de la disposición de los hijos a imitar los hábitos de sus padres, ya sean buenos o malos.

Rodney Atkins y Billy Kirsch escribieron Invisibly Shaken en 2003, y Rodney la grabó unos años más tarde en este álbum. La versión original la interpretó Lee Greenwood en Stronger than Time. El piano lleva el peso en esta balada acerca de una ruptura sentimental.

Cleaning This Gun (Come on in boy), escrita por Casey Bearthard y Marta Cannon-Goodman, se centra en un joven que ha de enfrentarse a los comentarios mordaces del padre de su novia, que lo considera inadecuado para ella. Pasan los años y él revive la misma situación con su hija y reacciona de igual forma.

These are my people fue compuesta por Rivers Rutherford y Dave Berg. Su letra está plagada de referencias a la vida sureña y, en concreto, cita varias canciones de Lynyrd Skynyrd.

In the Middle, de Rodney Atkins, David Berg, Sam Tate y Annie Tate, constituye otro canto a la vida sureña. Aquí, el narrador se muestra orgulloso de sus experiencias rurales.