Blown Away. Carrie Underwood, 2012

Blown_Away_album_cover
El cuarto álbum de Carrie Underwood tardó más de un año en gestarse, pero el resultado fue muy satisfactorio. No solo recibió críticas muy positivas, sino que obtuvo un considerable éxito comercial: en su primera semana, vendió más de un cuarto de millón de unidades y hasta la fecha se estima que ha vendido cerca de cuatro millones de copias.
Un año después, y para rematar, también triunfó en la temporada de premios. Underwood ganó el Grammy a la mejor actuación en solitario por el tema que da título al disco y, además, sus compositores fueron distinguidos con el premio a la mejor canción country. Producido por Mark Bright, vio la luz en Arista Nashville. Escuchemos ya los singles que aparecieron.
El primero fue Good Girl, obra de Carrie Underwood, Chris DeStefano y Ashley Gorley. Aquí, la narradora advierte a una chica de que su novio no es bueno para ella.

Blown Away fue escrita por Chris Tompkins y Josh Kear, viejos conocidos de Underwood, para quien habían escrito ya otro de sus grandes singles. La historia que cuenta, con palabras de la propia Underwood, es la de un mago de Oz moderno. Un huracán azota Oklahoma y una niña se refugia en un sótano para salvar la vida. Desde siempre, ha sufrido a causa del alcoholismo de su padre, a quien es incapaz de despertar para alertarle del peligro, y secretamente desea que la lluvia y el viento acaben con todo. A la cantante le gustó tanto la canción, que bautizó al disco con su título.

Carrie Underwood, Hillary Lindsey y Josh Kear escribieron Two Black Cadillacs, cuya letra aborda una venganza, la que llevan a cabo dos mujeres que se enteran de que su pareja mantiene una relación con ambas a la vez.

Por último, disfrutemos de See You Again, de Underwood, Lindsey y David Hodges. La protagonista confía en encontrarse de nuevo con su ser querido, que acaba de fallecer.

Así se despidió del mundo Hank Williams

the log train
La última canción de la que se tiene constancia que escribió Hank Williams, semanas antes de su muerte, estaba dedicada a su padre, así que os voy a hablar un poco de él.
Elonzo Huble Williams, conocido por todos como Lon, nació en 1891. A los 24 años se casó con Jessie Skipper Williams, de solo 18 años. Cuando la Primera Guerra Mundial estaba a punto de acabar, fue llamado a luchar a los campos de Francia, donde sufrió una herida en la cabeza que le dejó secuelas no solo físicas sino también psicológicas: fue afectado por un mal muy común entre los soldados de la PGM, neurosis de guerra, e ingresado durante varios años. A la vuelta a Alabama, empezó a trabajar en una compañía de ferrocarril, en trenes que transportaban madera, y tuvo tres hijos. El menor de ellos fue Hank Williams, nacido en 1923.
Cuando Hank tenía seis años, la enfermedad de su padre se había agravado, y se manifestaba, además, en una parálisis facial, fruto de sus heridas de guerra. Entonces su mujer le internó en un hospital para veteranos, donde permaneció hasta 1938, por lo que Hank pasó gran parte de su infancia alejado de su padre. Aunque no convivieron juntos mucho tiempo, la figura paterna sí que ejerció una cierta influencia sobre él.
Por ejemplo, una de sus canciones de juventud –que no llegó a ser publicada– lleva por título I Wish I Had a Dad; y en esta que vamos a escuchar, The Log Train, rinde homenaje a la figura de su padre y a sus recuerdos de niñez, cuando este trabajaba en el ferrocarril. Llama la atención el sonido folk de la canción, en lugar del característico sonido country que era su seña de identidad. Según las notas que acompañan al recopilatorio Hank Williams: The Original Singles Collection (1990), esta fue la última canción que cantó en vida, en una reunión privada en las Navidades de 1952 (recordemos que murió el 1 de enero de 1953).
En la letra, Hank recuerda con nostalgia a su padre y termina diciendo: “Cuando vaya al cielo para quedarme siempre, escucharé el silbato del tren maderero”.
Aquí tenéis a Hank Williams interpretando The Log Train.

El grupo Girls, Guns and Glory hizo una espléndida versión en A tribute to Hank Williams Live (2015).

JAZZ con mayúsculas

take five
1 de julio de 1959. Tal día como hoy, hace 60 años, tuvo lugar una grabación histórica.
Hoy no vamos a hablar de country sino de jazz, aunque también acogeremos alguna versión realizada por figuras del country, sobre todo de bluegrass.
Esta es la historia del que se convertiría contra todo pronóstico en el single más vendido de la historia del jazz. Me refiero a Take Five, un tema escrito en un ritmo muy inusual para el jazz, 5/4, cuando lo normal es el de 4/4; y de ahí que el tema se llame Take 5.
Quizá el secreto de su éxito fuera que el disco en que apareció, Time Out, fuera “para todos los públicos” y no solo para los amantes recalcitrantes del jazz. El disco se grabó en tres sesiones –25 de junio, 1 de julio y 18 de agosto– y el tema en cuestión en la segunda. Se registró en los estudios de la Columbia en Nueva York, que, por cierto, estuvo a punto de no dar su visto bueno al trabajo, porque sus directivos no acababan de ver su potencial.
Take Five fue escrito por Paul Desmond, el saxofonista del cuarteto de Dave Brubeck, que fue quien la grabó por primera vez; y fue, de hecho, la única pieza del disco que no escribió el propio Brubeck. Al morir en 1977, Desmond legó los derechos de sus composiciones a la Cruz Roja que, desde entonces, ha estado ingresando gracias a Take Five unos 100.000 dólares anuales. En 2005, la Biblioteca del Congreso la eligió como una composición digna de ser preservada y recientemente fue incluida en el libro Los 1001 álbumes que debes escuchar antes de morir.
La grabación ha aparecido incontables veces en el cine y en la televisión, por ejemplo en Misterioso asesinato en Manhattan y Poderosa Afrodita, ambas de Woody Allen, o en series como Los Soprano o Los Simpson.
Escuchemos primero la versión original de Dave Brubeck.

Chet Atkins la tocó a la guitarra en su disco Alone (1973).

Escuchemos otra versión a la guitarra, obra de Tommy Jones.

La interpretación cantada de Carmen McRae fue tremendamente popular en los 60. Pertenece al disco Take Five Live (1961).

También el bluegrass se ha fijado en esta composición. El grupo String Cheese Incident la grabó en su disco Carnival ’99 (1999).

El virtuoso del banjo Ned Luberecki la incluyó en Take Five (1994).

Vamos ahora con un grupo de bluegrass japonés, Bluegrass 45. En su disco de debut, Run Mountain (1970), aparecía este clásico.

El grupo New York Ska Jazz Ensemble hizo un singular arreglo del tema en su álbum Step Forward (2008).

Por último, terminamos con Tito Puente, uno de los mayores representantes del jazz latino.