Ringo. Don Robertson y Hal Blair, 1964

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Vamos hoy con una canción cuya letra, en lugar de cantada, está recitada. Fue todo un éxito para Lorne Greene, que la grabó por vez primera. Sus autores, Robertson y Blair, relatan aquí la historia de un forajido ficticio; aunque en la realidad existió un bandido llamado Johnny Ringo, la canción no guarda relación con su vida.

El narrador lo encuentra moribundo y lo lleva a su finca para que se restablezca. Allí, es testigo de su pericia con las armas de fuego. Pasado el tiempo, el narrador se dedica a la carrera judicial mientras el otro prosigue sus andanzas delictivas. Llega el momento en que los dos se enfrentan en un duelo y, aunque el abogado tampoco anda escaso de puntería, Ringo no tarda en desarmarlo, pero le perdona la vida. Cuando se está marchando, recibe un disparo certero que termina con su vida, y la gente se figura que el pistolero ha sido el abogado y lo considera un héroe. La historia recuerda mucho a la película de John Ford El hombre que mató a Liberty Valance y probablemente los autores se inspiraran en ella para escribir el tema.

Escuchemos primero a Lorne Green (que, por cierto, fue uno de los protagonistas de la serie Bonanza, que se emitió durante 14 temporadas) en 1964.

El hecho de que Greene hubiera nacido en Canadá, cerca de la zona francófona del país, hizo que al año siguiente se atreviera a grabar una versión en francés del tema.

Este no fue el único idioma en que se interpretó la canción. En 1965 Waldemar Müller, conocido por su nombre artístico de Ferdy, la grabó en alemán con el título Die Ballade von Ringo.

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