Fifteen Years Ago. Raymond Smith, 1970

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Conway Twitty consiguió colocar más de 30 singles en lo más alto de las listas a lo largo de su trayectoria, algo completamente insólito en el panorama del country. Una de esas canciones lleva por título Fifteen Years Ago y en ella habla de una relación que acabó hace quince años y cuyo recuerdo reaviva un encuentro casual con un viejo amigo.

El compositor, Raymond Smith, la grabó para el sello Sugar Hill Records.

Conway Twitty, en Fifteen Years Ago (1970).

Ese mismo año la interpretaron los Statler Brothers en su álbum Bed of Roses.

Al año siguiente lo haría Charley Pride en From Me to You.

John Prine sacó un álbum de dúos en 2016 llamado For Better or Worse. En este clásico canta junto a Lee Ann Womack.

 

Otra pérdida para el honky-tonk

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Sirva esta entrada como homenaje a Joe Sun, que falleció el pasado 25 de octubre a los 76 años de edad. Su verdadero nombre era James Joseph Paulsen. Durante su juventud tuvo varios empleos y su irrupción en la música resultó un tanto tardía para los estándares de la época.

Cuando contaba con 30 años, decidió trasladarse a Nashville, pero todavía tardaría un tiempo en conseguir la popularidad. En 1977 firmó con un modesto sello, Ovation Records, que un año después le editó su single de debut, Old Flames Can’t Hold a Candle to You. Tras ese éxito, encadenó otros como High and Dry, Blue Ribbon Blues, I’d Rather Go On Hurtin’ o Ready for the Times to Get Better. A mitad de los 80, puso el ojo en Europa, donde fue muy bien recibido: firmó con un sello francés de música country, Dixiefrog, y países como Austria, Suiza o Alemania le abrieron sus puertas y su corazón. Vamos ahora con algunas de sus canciones más emblemáticas.

En primer lugar, el tema con el que se estrenó en 1978, Old Flames Can’t Hold a Candle to You.

Blue Ribbon Blues pertenece a su primer álbum, Old Flames (1978).

Midnight Train of Memories fue compuesta por Dennis Knutson, Vicki Juma y él mismo.

Ready for the Times to Get Better, obra de Allen Reynolds, fue grabada por vez primera por Crystal Gayle. Os dejo con la versión de Joe Sun, que incluyó en su tercer álbum, Livin’ on Honky Tonk Time.

A ese mismo trabajo pertenece Bombed Boozed and Busted (1980), una animada canción honky-tonk en la que el narrador intenta sobreponerse a una reciente separación.

Termino con una de las mejores canciones del disco, la nostálgica Hank Bogart Still Live, Slow Motion, en la que el protagonista siente que se está moviendo a cámara lenta.

 

Reuben James. Alex Harvey y Barry Etris, 1969

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Situémonos. Año 1969, el debate racial está de plena actualidad en Estados Unidos (en abril de 1968 ha sido asesinado Martin Luther King). No es de extrañar, por tanto, que esta canción se hiciera un hueco en el panorama de aquel año, aunque componerla le llevó bastante tiempo a sus autores. La empezó Barry Etris, que tenía una vaga idea sobre la historia de un hombre a quien su hijo considera un héroe; cuando fallece, su hijo no entiende cómo los héroes pueden morir. Etris no conseguía captar el interés de ninguna discográfica, y entró en contacto con Alex Harvey, quien le ayudó a rehacerla.

Aunque no estaba acostumbrado a coescribir canciones, éste aceptó y, con gran inteligencia, transformó a ese héroe en un hombre negro, Reuben James, un aparcero a quien nadie a su alrededor considera y a quien culpan siempre de los pequeños hurtos que tienen lugar en la localidad. La historia sigue con una mujer soltera blanca del pueblo que muere al dar a luz: Reuben es el único que se ocupa del niño y se convierte en una figura paterna para él. La canción está narrada por este niño, ya adulto, durante el funeral por su tutor, al que solo acuden un predicador y él.

El primero en grabarla fue Kenny Rogers con su grupo The First Edition, en el álbum Ruby, Don’t Take Your Love to Town (1969).

Conway Twitty lo hizo al año siguiente en Hello Darlin’.

 

 

 

Hagas lo que hagas, hazlo bien

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Así reza el título de la canción de hoy, con la que seguimos en la estela de Ned Miller, de quien, en la última entrada, escuchamos ya From a Jack to a King. La de hoy, Do what you do, do well, no alcanzó las cotas de popularidad de aquella, pero tampoco le fue mal en las listas –llegó al puesto número 7.

El single apareció en 1965. Pertenecía a su tercer álbum, The Best of Ned Miller, ya bajo el paraguas de Capitol Records. La canción es toda una declaración de intenciones: un hombre recuerda el consejo que le dio su padre cuando era niño y al que ha intentado mantenerse fiel toda su vida. “(Mi padre) no podía mover una montaña ni derribar un gran árbol, pero se convirtió en un hombre poderoso con una simple filosofía: ‘Hagas lo que hagas, hazlo bien, da tu amor y todo tu corazón: hagas lo que hagas, hazlo bien’”.

Este es Ned Miller.

El caballero sureño, Sonny James, la grabó en Invisible Tears (1969).

Johnny Cash y su hermano menor, Tommy, la interpretaron en este directo de 1969.

Slim Whitman la versionó en The Collection (1970).

Charley Pride la incluyó en I’m Gonna Love Her on the Radio (1988).

 

Un éxito dormido

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No siempre un tema consigue la popularidad que merece cuando sale a la luz. Este fue el caso de la canción que vamos a escuchar hoy. Ned Miller, el autor de From a Jack to a King, publicó esta canción como single en 1957 –debutó con él– en Fabor Records a nivel local y en Dot Records a escala nacional. En ese momento, pasó inadvertida, en mi opinión injustamente. Sin embargo, Miller no se dio por vencido y cinco años después convenció a Fabor Records de que la reeditara.

El sello así lo hizo. Miller se encontraba en su mejor momento, tras haber trabajado brevemente para Capitol Records, que le había dado mayor notoriedad. Y la decisión no pudo ser más acertada, pues From a Jack to a King se convirtió en una de las canciones más escuchadas de 1963 y no solo en Estados Unidos, sino en otros mercados como el británico, el irlandés o el sudafricano, gracias ahí a la versión de Jim Reeves, que luego escucharemos.

La letra habla de un hombre que se siente como un rey por haber conquistado el corazón de su mujer. El título hace referencia a una baraja de cartas en la que el narrador asciende de Jack (sota en la baraja española, jota en la americana) a King (rey). Su temática resultaba idónea para acompañar la trama de la serie The Crown, y sus acordes suenan en su última temporada hasta la fecha, significando que el marido de la reina de Inglaterra ha ascendido, por su matrimonio, de miembro anónimo de la nobleza a Duque.

Os dejo con el original de From a Jack to a King, de Ned Miller.

Al año siguiente la grabó “el caballero Jim”, Jim Reeves.

Bill Anderson la versionó en su álbum Still (1962).

Ricky van Shelton la incluyó en Loving Proof (1988).

Mud fue un grupo de rock británico muy representativo de los 70. Su versión de From a Jack to a King está incluida en su álbum Mud Rock (1974).

El cantante sudafricano Ray Dylan la recuperó en Goele ou Country (2009).

 

Fist City. Loretta Lynn, 1968

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El papel de la mujer ha ido cambiando poco a poco, hasta ocupar plenamente esa habitación propia de la que hablaba Virginia Woolf. En el mundo de la música, Loretta Lynn fue una de las que más contribuyó a ese cambio.

En esta canción de tono autobiográfico, Lynn aborda el tema de las infidelidades (que no son culpa de la mujer, tal como insinuaban tantas canciones de los 50). A los 15 años, Loretta se casó con Oliver Lynn y su matrimonio, que duró 48 años, estuvo lleno de altibajos. El carácter contestatario de ella, unido al alcoholismo y a las continuas infidelidades de él, provocaron muchas peleas.

El tema se presenta como un aviso de Loretta hacia cualquier mujer que intente robarle a su marido. Les insta a alejarse de él si no quieren enfrentarse a sus puños. La inspiración le vino de su propia experiencia: cuando estaba de gira en Tennessee, le llegó el rumor de que una mujer andaba detrás de su marido, con quien ya había tenido una relación. Loretta escribió una carta acusadora a la amante, que se la enseñó a Oliver. Él le dijo entonces que no se metiera en sus asuntos y le dijo que las acusaciones eran ciertas.

El marido de Loretta no escuchó la canción hasta que ésta la interpretó en el Grand Ole Opry: “No llegará a ningún sitio”, opinó. Se equivocaba, pues el single conquistó el número 1 de las listas. Claramente, había subestimado a todas las mujeres que también sufrían infidelidades y que se lanzaron a comprarlo.

Os dejo con la versión de Loretta Lynn en su disco homónimo, que apareció en 1968. Años después, volvió a grabarla en Full Circle (2016). El productor, Owen Bradley, contó con un magnífico elenco en el terreno instrumental: Grady Martin a la guitarra, Pete Drake a la steel guitar, Floyd Cramer al piano y Buddy Harman a la batería.

El grupo The Little Willies, en el que participa Norah Jones, la incluyó en For the Good Times (2012).

Studio 102 Essentials (2008) es un álbum póstumo de Johnny Paycheck en el que aparecen varias grabaciones inéditas suyas. Una de ellas es Fist City.