El rey del Zydeco

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En la entrada de hoy profundizaremos en la íntima relación que se da entre la historia de los pueblos y la música que estos crean.

La música zydeco fue cultivada en Louisiana por los criollos franceses que llegaron a esa región en el siglo XVII. Suele cantarse en dialecto criollo francés –en ocasiones, incomprensible incluso para los propios franceses– y fusiona elementos de blues y rhythm and blues con melodías criollas típicas de la zona. Nació como una música de celebración. Los trabajadores se reunían tras finalizar la cosecha y las tareas del medio rural e improvisaban canciones con los instrumentos que tenían a mano: acordeón, fiddle, triángulos y, en ocasiones, hasta utensilios de cocina como cucharas o una especie de rallador, que daría lugar a un nuevo instrumento, el washboard.

La fiesta solía celebrarse el sábado por la noche y, para el baile, se vaciaba la habitación de muebles y se vendían productos típicos de Louisiana como gumbo, cerveza casera o limonada por unos pocos centavos.

A principios de los años 80 del pasado siglo la tradición de la música zydeco declinaba a ojos vista, y un grupo, The Treasures of Opelousas, decidió crear el Festival Zydeco con el fin de perpetuarla.

Uno de sus máximos exponentes fue Clifton Chenier, conocido como El rey del Zydeco y de quien se dice que dio nombre a este estilo. En 1973 un documental sobre su figura, Hot Pepper, exploró los nuevos caminos que había abierto en el género. En 1983 ganó un Grammy por su álbum I’m Here y, en 1989, entró a formar parte póstumamente del Salón de la Fama del Blues (había fallecido dos años antes). Actualmente la música zydeco está asistiendo a una nueva edad de oro, hasta el punto de que los Grammy le reservan desde 2007 una categoría especial, Mejor Álbum de Música Zydeco o Música Cajun.

Uno de los primeros trabajos de Clifton Chenier fue Release Me, que aparece en el álbum Zodico Blues and Boogie (1955).

Vamos ahora con Josephine Par Se Ma Femme (Josephine is not my wife), en King of the Bayous (1970).

Os dejo con Walking to Louisiana, incluido en Bon Ton Roulet (1981).

Escuchemos su versión del clásico de Hank Williams Jambalaya, que grabó en el festival de jazz de Montreux (Suiza). Pertenece a su disco The King of Zydeco (1985).

En 2016 la Librería del Congreso resolvió preservar su disco Bogalusa Boogie (1976) por su trascendencia para el género. Escuchemos el tema que le da título.

 

Craig Morgan, un veterano del ejército dedicado al country

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Craig Morgan nació en 1964. Tras su paso por la milicia, empezó su carrera musical en 2000, cuando firmó con el sello Atlantic Records, donde se mantendría dos años antes de hacer lo propio con Broken Bow Records. Fue ahí donde cosechó sus mayores éxitos, con los álbumes I love it, My kind of livin’ y Little Bit of Life. En 2008 entró en el Grand Ole Opry. Tras un breve periodo en BNA Records –donde sacó That’s Why (2008)–, actualmente “sirve en las filas” de Black River Entertainment. Su último disco, A Whole Lot More to Me, vio la luz en 2016, y la próxima semana iniciará una gira por distintos puntos de Estados Unidos que le mantendrá ocupado todo el verano.

Escuchemos su único número 1, That’s what I love about Sunday (2004), perteneciente a su disco My Kind of Livin’, su trabajo más vendido. El hecho de que este single llegara a lo más alto de las listas fue todo un regalo para Broken Bow Records, un modesto sello independiente. Como indica su título, en la letra se desgranan todos los buenos recuerdos que traen al protagonista las actividades cotidianas de los domingos, como ir a la iglesia, la siesta en el columpio del porche… Obra de Adam Dorsey y Mark Narmone, esta balada country se inspiraba en situaciones que ambos habían experimentado en la vida real.

Rolling with the Flow. Jerry Hayes, 1977

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Hoy vamos a retrasar los relojes 40 años. En junio de 1977 triunfaba en la escena country el single de Charlie Rich Rolling with the Flow. El tema, escrito por un relativamente desconocido Jerry Hayes, nos presenta a un tipo que, a pesar de que ya no tiene edad para ello, se resiste a dejar su estilo de vida adolescente y se limita a “seguir rodando con la corriente”. Así se forja la ilusión de que nunca envejecerá.

En primer lugar, os dejo con el original de Charlie Rich en su disco Rollin’ with the Flow (1977).

Escuchemos ahora la versión que hizo Mark Chesnutt en 2007, que aparece en su disco del mismo nombre.

Precisamente en 1977, el año en que salió esta canción, moría Elvis Presley. Un cantante de voz asombrosamente parecida a la del Rey construyó su carrera sobre esa similitud, y su discográfica, con fines promocionales, no dudó en alimentar la leyenda de que “Elvis vive”, obligándolo por contrato a aparecer siempre enmascarado. Jimmy Ellis, que se hacía llamar Orion, había nacido en el mismo estado que Elvis, Mississippi –qué curioso, qué coincidencia–, aunque en otra ciudad. Su figura fue objeto de un documental, Orion: The Man who would be king (2015). Seis meses después de su muerte, en 1999, apareció un recopilatorio de 4 CDs con un sinfín de versiones de canciones de Elvis Presley bajo el título Who was that Masked Man? He aquí Rolling with the Flow.

La canción del navegante

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Hoy vamos a escuchar un tema folk procedente de uno de los países europeos con mayor tradición musical, Irlanda. En el siglo XIX se empezó a popularizar entre las gentes del mar una tonada con la que solían acompañar sus tareas: me refiero a Drunken Sailor. Su origen se puede rastrear en una canción en gaélico llamada Óró sé do Béatha Bhaile (“Óró, bienvenido a casa”). Escuchemos la versión del grupo Celtic Woman.

El tema que nos ocupa apareció recopilado por primera vez en 1824 en Baltimore, como una canción de trabajo típica marinera. Su letra, en clave humorística, da una serie de sugerencias para devolver a la sobriedad a un marinero ebrio: “¿Qué haremos con el marinero borracho? Afeitarle la tripa con una cuchilla oxidada, ponerle en un saliente de la cubierta y apuntarle con una manguera, ponerle en una barcaza hasta que esté sobrio, meterle en la cama con la hija del capitán”. Escuchemos algunas versiones del tema en orden cronológico.

Primero, la de Norman Luboff Choir en su disco Songs of the British Isles (1959).

Uno de los grandes del folk en Estados Unidos, Pete Seeger, la incluyó en American Favorite Ballads Vol. 4 (1961).

Una de las versiones más conocidas es la de los Irish Rovers, que solían tocarla en todos sus conciertos. Esta grabación pertenece a su recopilatorio de 1996 The Irish Rovers Gems.

The King’s Singers la interpretaron en Annie Laurie: Folksongs of The British Isles (1991). Aquí se acompañan por el guitarrista cubano Manuel Barrueco.

El grupo noruego Storm Weather Shanty Choir, capitaneado por Haakon Vatle, en Off to Sea Once More (2004).

Blaggards es un grupo de celtic rock que versionó esta canción folk en Standards (2005).

Vamos ahora con una curiosa formación que fusiona elementos celtas con rock. Son los húngaros Paddy and the Rats en su disco Rats on Board (2010).

El tema ha sido versionado en español por los Celtas Cortos en Introversiones (2010).

 

Wynonna Judd, un ejemplo de country-pop

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Christina Claire Ciminella –tal es su nombre real– nació en 1964 en Kentucky. Su interés por el country se despertó cuando era niña, y junto con su madre, con la que se lleva solo dieciocho años, formó su primer grupo de música, The Judds, en 1979.

Tuvieron bastante éxito: llegaron a ganar cinco premios Grammy y 15 de sus singles alcanzaron el número 1. Cuando la madre se hizo a un lado por problemas de salud, Wynonna continuó su carrera en solitario y en 1992 salió su primer álbum, Wynonna, al que pertenece She is his only need, que luego escucharemos.

Al año siguiente apareció su segundo álbum, Tell me why, otro de sus mayores éxitos. Durante la década de los 90 asistió a su época dorada y colaboró con artistas como Clint Black, con quien cantó a dúo A Bad Goodbye, Lynyrd Skynyrd, de quienes versionó su Free Bird, o Kenny Rogers, con el que colaboró en Mary, did you know. Aunque con menos brillo que cuando empezó, continúa al pie del cañón. Su último trabajo, aparecido el año pasado, lleva por título Wynonna and the Big Noise, y con él recorrerá la geografía estadounidense este verano.

Como apuntaba antes, vamos a escuchar aquí su primer single en solitario, She is his only need, que, además, fue su primer número 1. Se trata de una balada country pop escrita por Dave Loggins. Con una letra simple pero efectiva, narra la historia de una pareja cuyo amor permanece inquebrantable toda la vida.

Somedays are Diamonds. Dick Feller, 1976

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Aunque la versión más conocida de este tema es la de John Denver, que por supuesto escucharemos, en realidad fue compuesto algunos años antes. En 1976, el joven Dick Feller se intentaba abrir camino en esto del country –había conseguido vender alguna canción a Jerry Reed (Lord, My Ford) o al mismísimo Johnny Cash (Any Old Wind That Blows)– cuando escribió una de sus canciones más recordadas, Somedays are Diamonds, que él mismo grabó aquel año con un eco muy flojo.

La letra relata cómo se enfrenta alguien a la soledad después de haber vivido en pareja. El orgullo del protagonista le empuja a mentir diciendo que lo lleva bien, pero, como reconoce posteriormente, la realidad es muy otra: “Algunos días son como diamantes, algunos días son como piedra, algunas veces los tiempos duros no me dejan en paz, algunas veces el viento frío hace que me recorra el cuerpo un escalofrío”.

Escuchemos en primer lugar la versión original de Dick Feller, que aparece en su disco Somedays are Diamonds.

Bobby Bare la grabó en Down and Dirty (1980).

Sin embargo, quien le dio notoriedad fue John Denver, que la incluyó en Somedays are Diamonds (1981).

Vamos ahora con una versión alejada de la música country. Escuchemos la magnífica voz de Julie Andrews en Love Me Tender (1982).

El irlandés John Hogan se lució con esta interpretación.

Amos Lee participó en un disco cuya finalidad era introducir las canciones más populares de John Denver a una generación más joven. Así surgió The Music is You: A Tribute to John Denver (2013).

Y termino por hoy con otro irlandés, Marc Roberts. Su más reciente trabajo, A Tribute to John Denver (2015), incorporaba una versión de este tema.

Enjaulados (yXII)

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Al igual que vimos con A Concert Behind Prison Walls, este concierto de Steve Earle tampoco salió como álbum, sino que fue emitido en televisión con el título To Hell and Back. Fue grabado en el correccional de Cold Creek (Memphis, Tennessee), donde el cantante había cumplido condena por delitos relacionados con su adicción a las drogas. En 2013 apareció en formato DVD.

El concierto, ofrecido en Cold Creek Correctional Facility (1996), formaba parte del acuerdo entre Earle y el Estado para concederle la libertad provisional, y en él incluyó buena parte de sus éxitos más recientes.

Escuchemos South Nashville Blues, que Earle ya había presentado en su álbum de ese año I Feel Alright. Cuenta el proceso de autodestrucción que le lleva a “no estar satisfecho hasta que le encierren otra vez”.

Por último, citaré otro álbum grabado en una prisión, al igual que los anteriores, pero no de música country sino de blues y soul (precisamente se mantuvo tres semanas en el número 1 de las listas de soul). Su artífice no podía ser otro que El rey del Blues, B.B. King, fallecido hace dos años. En 1971 aparecía Live in Cook County Jail, nombre de una prisión de Chicago. Aunque ensombrecido por la maestría de Live at the Regal (1963), se trata de uno de los mejores álbumes en directo de B.B. King.

Escuchemos uno de sus temas, How Blue Can You Get. El tema es un estándar del blues cuya primera grabación data de 1949 y cuenta con numerosas versiones; el propio B.B. King la había grabado en 1964. El narrador se pregunta hasta dónde puede llegar su tristeza.