Sara Evans, tras la estela de Harlan Howard

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Sara Lynn Evans nació en una pequeña ciudad de Missouri en 1971. A los 20 años se trasladó a Nashville, donde el gran compositor Harlan Howard se fijó en ella. Gracias a su mediación, consiguió un contrato con RCA Nashville.

En 1997 llegó la hora de la verdad con su álbum de debut, Three Chords and the Truth, un título que alude a la frase de Harlan Howard según la cual la música country son “tres acordes y la verdad”. De éxito discreto, cosechó, no obstante, los elogios de la crítica, lo que le allanó el camino para su siguiente trabajo, No Place that Far, del que luego escucharemos el tema homónimo.

Muy aplaudidos fueron también sus siguientes discos, Born to Fly (2000, el más vendido de su carrera), Restless (2003) y Real Fine Place (2005). En 2015, abandonó RCA Nashville después de casi 20 años “de servicio” y, tras un breve paso por Sugar Hill Records, fundó su propio sello, en el que el pasado mes dio a conocer su última obra, Words.

Su primer número 1, No Place That Far, apareció en el álbum del mismo nombre de 1998. Escrito por Sara Evans, Tom Shapiro y Tony Martin, en la versión que vamos a escuchar, la original, Vince Gill la acompaña al micrófono. La letra recuerda al conocido tema de Marvin Gaye Ain’t No Mountain High Enough. Aquí, la protagonista dice que no hay un lugar lo suficientemente lejano que le pueda separar de su amado.

El grupo irlandés Westworld la incluyó en Coast to Coast (2000).

 

 

Clay Walker, otro ejemplo de country neotradicionalista

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Ernest Clayton Walker nació en Texas en 1969. Cuando tenía nueve años, su padre le regaló una guitarra y así empezó su pasión por el country. A los 16 años, lo contrató George Jones y a los 19 empezó su carrera como cantante y se curtió con sus primeras giras.

Unos años después entró en la órbita del productor James Stroud, quien le consiguió su primer contrato con Giant Records, donde se mantuvo hasta el cierre del sello en 2001.

Walker fue uno de los nombres clave del country de los 90, con álbumes alabados tanto por crítica como por público, como Clay Walker (1993), If I Could Make a Living (1994), Hypnotize the Moon (1995) o Rumor Has It (1997).

Hoy, que parece haberse impuesto el country pop, la fama de Clay, más devoto de los sonidos tradicionales, no es la que era. En 1996 le diagnosticaron esclerosis múltiple, que hasta la fecha no se le ha manifestado, y comenzó una batalla para concienciar a la gente sobre esta enfermedad. Su último single, Right Now, apareció en 2015.

El tema que vamos a escuchar, Live Until I Die, pertenece a su disco de debut, Clay Walker (1993), del que salieron otros tres singles, que triunfaron en las listas. Escrita por el propio autor cuando tenía 17 años, se trata de un tema autobiográfico, uno de sus preferidos, inspirado en la granja de sus abuelos, donde desempeñaba todo tipo de labores. En la letra, el protagonista se enorgullece de su vida en el campo: “No me preocupo de cosas que no puedo cambiar, no quiero pensar en el mañana, no necesito nada de lo que el dinero pueda comprar, no tengo que suplicar, robar o pedir prestado, sólo quiero vivir hasta que me muera”.

 

Terri Clark, una canadiense enamorada del country

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En 1968 nacía en Quebec nuestra protagonista de hoy. Desde muy pequeña se entusiasmó con el country, en parte por tradición familiar: sus abuelos habían sido cantantes de este estilo en Canadá y habían llegado a trabajar con Johnny Cash y George Jones, y su madre hizo también sus pinitos en la música folk.

Su ilusión por trasladarse a Nashville se vio satisfecha en 1994. Al año siguiente, firmó su primer contrato con Mercury Records, sello en el que publicó seis álbumes: Terri Clark, Just the Same, How I Feel, Fearless, Pain to Kill y Life Goes On. Desde 2004 es miembro del Grand Ole Opry (es la primera mujer canadiense en conseguir ese honor). Su último trabajo lleva por título Some Songs (2014). El éxito de este disco, y de los otros dos que ha sacado en esta década, no es comparable sin embargo al que alcanzaron sus primeras obras, y eso que ahora presenta uno de los programas con mayor solera de country, Country Gold, tarea en la que sustituyó a Randy Owen, el legendario miembro de Alabama.

Su single de debut, Better Things to Do, que sigue la línea del country clásico, llegó al número tres de las listas. Se trata de un tema de 1995 escrito por Tom Shapiro, Chris Waters y la propia Clark, y pertenece a su primer disco, Terri Clark. Una mujer se niega a dejarse arrastrar por la tristeza a causa de una ruptura sentimental y afirma que “tiene mejores cosas que hacer”.

 

Tracy Lawrence, pasión por el country desde la cuna

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Tracy Lee Lawrence nació en 1968 en Texas, aunque creció en Arkansas –dos estados sureños donde el country corre por las venas de sus habitantes–. Siempre tuvo claro que quería dedicarse a este estilo, y se dice que escribió su primera canción, ayudado por su madre, a la tierna edad de cuatro años.

A los 16 entró en un grupo y a los 22 viajó a Nashville para probar fortuna. Debutó en 1991 con Sticks and Stones, que le dio su primer número 1. Su segundo disco, Alibis, del que luego escucharemos el tema homónimo, tuvo tanto éxito o más que el anterior. Su fulgurante carrera continuó durante el resto de esa década, pero se resintió un tanto en los albores del nuevo siglo (la última vez que una canción suya llegó a lo más alto de las listas fue hace 10 años con Find Out Who Your Friends Are). Sin embargo, ha seguido trabajando y su último disco, de 2013, lleva por título Headlights, Taillights and Radios.

Escuchemos Alibis (1993), aparecido en el disco del mismo nombre. La canción, obra de Randy Boudreaux, discípulo aventajado del gran Harlan Howard, fue su segundo número 1. El protagonista asume su falta de compromiso con su pareja, a la que solo ha ofrecido “coartadas, ojos que mienten y frases para salir del paso”.

 

Gary Allan, el representante actual del sonido Bakersfield

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A sus 49 años, Gary Allan Herzberg es uno de los pocos artistas country nacidos en California. Cuando todavía era un adolescente recibió varias ofertas de discográficas que rechazó para poder continuar sus estudios. Finalmente debutó en Decca Records con Used Heart for Sale (1996). Tras It Would Be You (1998), firmó con MCA Nashville, sello en el que sigue en la actualidad.

Allan siempre se ha mantenido fiel al sonido más tradicional del country, y el hecho de que se haya mostrado reticente a ceder ante el omnipresente pop ha provocado que las emisoras le hayan arrinconado un poco.

Su último disco hasta la fecha –el noveno– ha sido Set You Free (2013) y, desde entonces, ha estado trabajando en otro del que ya han salido tres singlesHangover Tonight, Do You Wish It Was Me y Mess Me Up–, todavía sin título ni fecha de publicación. Mientras tanto, este verano promociona sus trabajos en una gira que le llevará por todo Estados Unidos.

A lo largo de su carrera, Gary Allan ha conseguido cuatro números 1. Escuchemos el último de ellos, Every Storm Runs Out Of Rain, incluido en Set You Free (2013) y que escribió con Hillary Lindsey y Matt Warren. El narrador confía en que la vida, que hasta este momento le ha sido adversa, cambie para mejor, porque “toda tormenta se queda sin lluvia, al igual que la noche oscura se convierte en día”.

 

John Michael Montgomery, una estrella de los 90

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John Michael Montgomery nació en 1965. Sus primeros pasos en la música los dio con su hermano y un amigo, Troy Gentry, con quienes fundó el grupo Montgomery Gentry, que abandonaría para iniciar una carrera en solitario. Fichó por el sello Atlantic Records y, en 1992, su álbum de debut, Life’s a Dance le proporcionó un éxito inmediato, con unas ventas que rondaron los tres millones de unidades. Durante esa década, no dejó de sacar discos, y con el cambio de siglo firmó con Warner Bros. Records. Su carrera se resintió por su adicción a las drogas, aunque siguió en la brecha con sus trabajos Pictures y Letters from Home.

Su último disco, ya con su propio sello, fue Time Flies (2008), tras el cual se instaló en una especie de semirretiro: de vez en cuando se anima con alguna gira, pero no graba material nuevo.

I Love the Way You Love Me fue su primer número 1. Escrita por Victoria Shaw y Chuck Cannon, aparecía en Life’s a Dance (1993) y con ella ganó el premio al mejor single del año en la Academia de Música Country. El narrador celebra el amor que siente por su pareja.

El grupo irlandés Boyzone, compuesto por Keith Duffy, Stephen Gately, Mikey Graham, Ronan Keating y Shane Lynch, la versionó en su álbum Where We Belong (1998), transformándola en un éxito pop, con gran predicamento en Reino Unido e Irlanda.

 

Craig Morgan, un veterano del ejército dedicado al country

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Craig Morgan nació en 1964. Tras su paso por la milicia, empezó su carrera musical en 2000, cuando firmó con el sello Atlantic Records, donde se mantendría dos años antes de hacer lo propio con Broken Bow Records. Fue ahí donde cosechó sus mayores éxitos, con los álbumes I love it, My kind of livin’ y Little Bit of Life. En 2008 entró en el Grand Ole Opry. Tras un breve periodo en BNA Records –donde sacó That’s Why (2008)–, actualmente “sirve en las filas” de Black River Entertainment. Su último disco, A Whole Lot More to Me, vio la luz en 2016, y la próxima semana iniciará una gira por distintos puntos de Estados Unidos que le mantendrá ocupado todo el verano.

Escuchemos su único número 1, That’s what I love about Sunday (2004), perteneciente a su disco My Kind of Livin’, su trabajo más vendido. El hecho de que este single llegara a lo más alto de las listas fue todo un regalo para Broken Bow Records, un modesto sello independiente. Como indica su título, en la letra se desgranan todos los buenos recuerdos que traen al protagonista las actividades cotidianas de los domingos, como ir a la iglesia, la siesta en el columpio del porche… Obra de Adam Dorsey y Mark Narmone, esta balada country se inspiraba en situaciones que ambos habían experimentado en la vida real.

Wynonna Judd, un ejemplo de country-pop

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Christina Claire Ciminella –tal es su nombre real– nació en 1964 en Kentucky. Su interés por el country se despertó cuando era niña, y junto con su madre, con la que se lleva solo dieciocho años, formó su primer grupo de música, The Judds, en 1979.

Tuvieron bastante éxito: llegaron a ganar cinco premios Grammy y 15 de sus singles alcanzaron el número 1. Cuando la madre se hizo a un lado por problemas de salud, Wynonna continuó su carrera en solitario y en 1992 salió su primer álbum, Wynonna, al que pertenece She is his only need, que luego escucharemos.

Al año siguiente apareció su segundo álbum, Tell me why, otro de sus mayores éxitos. Durante la década de los 90 asistió a su época dorada y colaboró con artistas como Clint Black, con quien cantó a dúo A Bad Goodbye, Lynyrd Skynyrd, de quienes versionó su Free Bird, o Kenny Rogers, con el que colaboró en Mary, did you know. Aunque con menos brillo que cuando empezó, continúa al pie del cañón. Su último trabajo, aparecido el año pasado, lleva por título Wynonna and the Big Noise, y con él recorrerá la geografía estadounidense este verano.

Como apuntaba antes, vamos a escuchar aquí su primer single en solitario, She is his only need, que, además, fue su primer número 1. Se trata de una balada country pop escrita por Dave Loggins. Con una letra simple pero efectiva, narra la historia de una pareja cuyo amor permanece inquebrantable toda la vida.

Lorrie Morgan, miembro de una saga familiar en el country

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La pasión por la música country de nuestra protagonista le viene de familia: es la hija de George Morgan, cuya biografía ya apareció en River of Country.

Lorrie Morgan, cuyo nombre real es Loretta Lynn Morgan –en homenaje a Loretta Lynn–, nació en Nashville en 1959. A los 13 años debutó en el Grand Ole Opry, institución en la que entraría a la temprana edad de 25. Tras la muerte de su padre, cuando ella contaba con 16 años, se hizo cargo de su grupo y se consagró por entero al country. En 1979 sacó su primer single, Two People in Love, sin demasiado éxito. Los 90 fueron la década en la que más brilló, sobre todo a raíz de sus discos Something in Red (1991), Watch Me (1992) o War Paint (1994). Su último trabajo ha sido Letting Go… Slow (2016).

A lo largo de su carrera, Lorrie Morgan ha conseguido tres números 1. Escuchemos el primero de ellos. Five Minutes se coló en las listas en 1990, año en el que avasallaron las voces masculinas de Alan Jackson, Garth Brooks o Clint Black, entre otros. El tema fue escrito por Beth Nielsen Chapman el año anterior y Lorrie Morgan lo incluyó en su primer disco, Leave the Light On. La letra se centra en el final de una relación: la chica concede a su pareja un ultimátum de cinco minutos para recomponerla antes de abandonarlo.

Sammy Kershaw, un admirador de George Jones

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Hoy os presento a Samuel Paul Kershaw, nacido en Louisiana hace 59 años. Primo del intérprete del fiddle Doug Kershaw, su afición por la música empezó a temprana edad, cuando su abuelo le regaló una guitarra. En su adolescencia tuvo la suerte de conocer a los grandes del country del momento: su ídolo George Jones –a quien dedicó un disco-homenaje tras su muerte, Do You Know Me: A Tribute to George Jones–, Merle Haggard o Ray Price. Con todos ellos colaboraría en mayor o menor medida.

Su primer álbum, que le puso en el radar de la industria, llevaba por título Don’t Go Near the Water (1991). Su segundo trabajo, Haunted Heart, llegó dos años más tarde, y con él su primer single, She Don’t Know She’s Beautiful, que luego escucharemos, su único número 1.

En 2001 se casó con la cantante de country Lorrie Morgan, con quien ha grabado el disco de dúos I Finally Found Someone (2001). Hace unos años se involucró tímidamente en el mundo de la política, presentándose a las elecciones locales en dos ocasiones, que perdió. En 2008 entró en el Salón de la Fama de la Música de Louisiana. Su último trabajo hasta la fecha es The Blues Got To Me (2016).

Escuchemos su único número 1, She Don’t Know She’s Beautiful. Escrita por Bob McDill y Paul Harrison, pertenece a Haunted Heart (1993).