You Ask Me To. Billy Joe Shaver y Waylon Jennings, 1973

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Aprovechando que la temporada cinematográfica está bullendo con las películas candidatas a los Oscar (candidaturas anunciadas la semana pasada), hoy vamos a escuchar un clásico del country que aparece en la banda sonora de Hell or High Water (estrenada en España como Comanchería y que opta a 4 galardones).

La música de esta cinta incluye nombres como Nick Cave, Townes van Zandt o Chris Stapleton, pero aquí vamos a señalar la recuperación de un tema escrito hace más de 40 años por Waylon Jennings y Billy Joe Shaver, dos exponentes del outlaw country. El tema de You Ask Me To es la fe ciega en el amor. El protagonista haría cualquier cosa que le pidiera su pareja. Aunque de estilos totalmente diferentes, el mensaje que transmite recuerda a una canción de Edith Piaf de finales de los 40, Hymne à l’amour, en la que la artista afirma: “Bien pueden reírse de mí, haría cualquier cosa si tú me lo pidieras”.

La versión original de Waylon Jennings, que es la que aparece en la película, pertenece al disco Honky-Tonk Heroes (1973).

Para celebrar su 40 cumpleaños, Elvis Presley sacó en enero de 1975 el disco Promised Land, en el que versionó esta canción, que había grabado en diciembre de 1973.

El otro compositor, Billy Joe Shaver, la incluyó en su álbum Gypsy Boy (1977) con la colaboración especial de Willie Nelson.

Shaver, Nelson, Jennings y Kris Kristofferson la grabaron de nuevo en Honky-Tonk Heroes (2000).

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El cine rinde tributo a una diva del country

Original Cinema Quad Poster - Movie Film Posters

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La primera artista femenina que llegó al Salón de la Fama de la Música Country en solitario (Sara y Maybelle Carter lo habían conseguido antes como miembros de un grupo) fue Virginia Patterson Hensley, universalmente conocida como Patsy Cline.
Su figura fue –lo es todavía– tan importante para la música country que, siguiendo la estela del biopic sobre Loretta Lynn Quiero ser libre (1980), el director Karel Reisz filmó en 1985 Sweet Dreams, con Jessica Lange como Patsy Cline (nominada al Oscar por este papel); Ed Harris como su segundo marido, Charlie Dick; y Ann Wedgeworth como su madre. Fue producida por la HBO, creada solo dos años antes.
El título está extraído de uno de los grandes éxitos de Cline (cuya entrada podéis ver aquí), y es su propia voz la que realza la banda sonora, que se sirve de las versiones originales que ella misma grabó.
La película se centra en el período entre 1956 y su muerte en un accidente aéreo a la edad de 30 años, en 1963, justo en la cima de su carrera. Patsy Cline está casada con un hombre mayor, Gerald Cline. Su monótona vida da un giro cuando conoce al vivaz Charlie Dick, con quien se casará en segundas nupcias y vivirá una tempestuosa relación. Tras ver la película, Dick dijo que era una buena obra de ficción, pero no del todo fiel a la hora relatar su matrimonio con Patsy. Charlie moriría en 2015 a la edad de 81 años, pero la verdadera estrella, aquí, es la música de Patsy Cline. Escuchemos, pues, fragmentos de su banda sonora.
La primera canción que aparece es San Antonio Rose, un éxito de los años 30 de Bob Wills. Escuchémosla en la voz de Patsy Cline.

En un momento del guion, se reconoce la importancia de Hank Williams en el country: su productor, al ver la ambición de Cline, le dice: “Así que quieres ser como Kitty Wells”, a lo que Cline responde: “Diablos, no, quiero ser como Hank Williams”. Este es su Lovesick Blues cantado por Patsy.

Ahora, su interpretación de un clásico de Bill Monroe, Blue Moon of Kentucky.

Al inicio del metraje, Patsy Cline consigue un gran éxito con Walking After Midnight (aquí tenéis la entrada que dediqué a este tema). Otro de los grandes éxitos de Patsy de los que ya me he ocupado en River of Country es I fall to Pieces (que podéis escuchar aquí). Y en esta banda sonora tampoco podía faltar la imperecedera Crazy. No está de más volverla a escuchar.

Un fiel retrato de Hank Williams

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Hoy comentaremos un biopic de Hank Williams rodado en los últimos meses de 2014 y estrenado recientemente en Estados Unidos. I Saw the Light, que así se llama la cinta, toma su título de la canción gospel homónima de Hank Williams, que este escribió casi al principio de su carrera, en 1948.
El guion se centra en el primer matrimonio de Hank con Audrey Williams y los subsiguientes problemas de salud a los que el cantante tuvo que hacer frente y que lo llevaron al callejón sin salida del alcohol y las drogas. Le da vida el británico Tom Hiddleston –lo hace francamente bien–, interpretando, además, los éxitos de Hank de manera muy competente (la primera canción que escuchamos es Cold, Cold Heart, en la que Hiddleston anuncia el festival de buenas versiones que nos depara el metraje).
Escrita y dirigida por Marc Abraham, I saw the light se basa en una biografía sobre Hank Williams publicada en 1994. Junto a Hiddleston, quien trabajó la parte musical con Rodney Crowell, Elizabeth Olsen, como Audrey, brilla con luz propia. A su vez, el productor y mentor de Hank, Fred Rose (Bradley Whitford), de quien ya os he hablado en entregas anteriores, articula toda la narración mediante entrevistas diseminadas aquí y allá.
La ambientación está muy cuidada y los hechos se ajustan a la realidad. Una escena, por ejemplo, describe la famosa entrevista que ofreció Hank Williams a James Dolan, y también se cuenta el momento en que el jefe de los estudios MGM, Dore Schary, intenta que la estrella se dedique al cine.
Escuchemos ya algunos fragmentos de la banda sonora del filme, publicada por Legacy Recordings.
Move it on over fue el primer éxito importante de Hank Williams, en 1947, así como una de las precursoras del rock and roll.

Os dejo con Tom en colaboración con Saddle Spring Boys interpretando I’m so Lonesome I Could Cry (1949).

Why don’t you love me (1950) es otra de las canciones que preludió el rock and roll.

En Hey goodlooking, Hiddleston hace una versión de la que hasta Hank Williams se habría sentido orgiulloso.

La película se cierra con Jambalaya (1952), que suena en los títulos de crédito.

Ochenta años después…

tumbleweed
Hoy vamos a retrasar los relojes hasta 1935. Aquel año se estrenó un western que incluía uno de los mayores clásicos de la música country de esa década, junto con That Silver Haired Daddy of Mine (ya escuchado aquí). Me refiero a Tumbling Tumbleweeds, una de las primeras grabaciones de Gene Autrey que superó el millón de unidades vendidas.
La canción fue escrita en 1930 por el canadiense Bob Nolan, que no la patentó hasta 1934, cuando el grupo Sons of the Pioneers la grabó junto con Roy Rogers (Rudy Vallee le había puesto ya voz en 1933, pero su interpretación no fue registrada).
Nolan trabajaba de caddie en Los Ángeles, California, cuando se le encendió la bombilla. El título alude a las sorrascas o rodadoras, esas plantas con forma de bolas que van rodando por el desierto, mecidas por el viento y sin rumbo fijo, tan típicas de las películas del Oeste. El autor plantea una obvia analogía con la vida de los cowboys, siempre a la deriva. Originariamente, la canción se llamó Tumbling Leaves y tenía una estrofa más, pero un ejecutivo de la discográfica Sam Fox Music la eliminó, sin el consentimiento de su autor, al entender que no sonaba lo bastante a western.
No sería esa la última vez que los patrones le tomaran el pelo. En 1959, extrañado por los exiguos beneficios que le reportaba un tema tan popular, contrató los servicios de un abogado, que descubrió que la editora que a la sazón explotaba los derechos, la Williamson Music, estaba “amañando” las cifras y le pagaba solo un pequeño porcentaje de lo que le correspondía. Nolan les demandó y ganó el pleito, pero, como la ley no permitía revisar las ventas anteriores a siete años, nunca llegó a recibir todo lo que la canción había generado.
La película homónima de 1935, protagonizada por Gene Autrey, catapultó a la fama la canción, que también sonaría en cintas posteriores como West of the Santa Fe (1938), Silver Spurs (1943), Hollywood Canteen (1944) o Don’t Fence Me In (1945).
Escuchemos ahora algunas versiones de este clásico, cuya letra ha sido considerada por la Asociación de Escritores Western como una de las 100 mejores del siglo. “Me encontrarán solo pero libre como las plantas del desierto. Las preocupaciones del pasado quedarán atrás, no hay ningún lugar donde ir, pero yo encontraré el camino, yendo a la deriva como las plantas del desierto”.
Esta es la original de Sons of The Pioneers –grupo formado por Bob Nolan, Tim Spencer y Roy Rogers–, que la convirtieron en su canción de cabecera.

La popularidad le llegó, como hemos dicho, cuando Gene Autrey, el cowboy cantante, la interpretó en Tumbling Tumbleweeds (1935).

Slim Whiteman alcanzó un gran éxito con esta personal reinterpretación en 1956.

La versión de Frankie Laine pertenece a su álbum Call of the Wild (1962).

Marty Robbins la grabó en su disco All Around Cowboy (1979).

La última película

la última película
Hoy os invito a que veáis por primera vez –si no la habéis visto– o a que volváis a ver, en caso de que lo hayáis hecho ya, una de las grandes películas de los 70, que, además, presenta una banda sonora country de excepción. Me refiero a La última película, de Peter Bogdanovich (1971). Basada en una novela de Larry McMurtry, guionista de Brokeback Mountain y autor de La fuerza del cariño, la historia se desarrolla a principios de la década de los 50 y narra la vida cotidiana en un pueblo de Texas (McMurtry es de allí y conocía bien el ambiente).
Los personajes se hallan en la encrucijada del paso de la adolescencia a la edad adulta, y se enfrentan como todo el mundo a la soledad, el amor, los celos…, todo ello con el fondo de la amistad que une a los dos protagonistas, Sonny (Timothy Buttons) y Duane (Jeff Bridges), que se disputan las atenciones de Jacy (la debutante Cybill Shepherd). Los más veteranos lidian, a su vez, con el recuerdo de la juventud perdida, así Sam el León, Ruth Popper o los padres de Jacy. La película tuvo ocho candidaturas a los premios Oscars y recibió dos estatuillas por sus interpretaciones secundarias. En 1990, Bogdanovich dirigió Texasville, una secuela también basada en una novela de McMurtry, que se centra en la vida de los personajes treinta años después de La última película. Y sus seguidores esperamos ávidos She’s Funny That Way, que el cineasta terminó de rodar en 2014 y que, en principio, se estrenará en Estados Unidos este verano.
La banda sonora fluye de manera natural en la cinta. Percibimos las canciones –nada menos que 17– cuando alguno de los personajes pone la radio, y entre ellas sobresale el clásico de Hank Williams Cold, cold heart (ya escuchada aquí), y otras canciones muy populares en la época, de Pee Wee King, Lefty Frizzell, Hank Snow, Jo Stafford y muchos otros.
Texas fue un inmenso granero de honky-tonk en la época, y no es de extrañar, por tanto, la propensión de la banda sonora por este estilo. He aquí la grabación original de Slow Poke (1951), de Pee Wee King, Redd Stewart y Chilton Price.

La siguiente canción, You belong to me, también fue escrita por Wee, Stewart y Price, aunque la versión que escuchamos en la cinta es la más popular de Jo Stafford. Un apunte: en realidad, y al igual que la anterior, You belong to me fue escrita por Price en solitario, pero este incluyó en los créditos a King y Stewart para tener más publicidad y que se vendiera mejor. A juzgar por las ventas, acertó.

Os dejo con Give More More More (Of Your Kisses), interpretada por Lefty Frizzell y escrita por el propio Frizzell en colaboración con Ray Price y Jimmy Beck.

Why Don’t You Love Me (Like You Used to Do), de Hank Williams, aparece en los créditos finales y salió como single en 1950.

Ahora, una balada country de Hank Snow, A Fool Such As I en una interpretación que hizo Snow en 1965.

Por último, Rose, Rose, I love You, que triunfó en 1951. Escuchémosla en la voz de Frankie Laine.

El single más vendido de los años 30

that silver haired
Hace poco más de un mes os hablaba de los “cowboys cantantes” –entrada del 12 de febrero–, que causaron sensación en el cine de los años 30 y repercutieron muy notablemente en la evolución de la música country.
El más importante de todos ellos fue Gene Autry, autor, junto con Jimmy Long, de la canción que vamos a escuchar hoy. That Silver-Haired Daddy of Mine (“Ese padre mío de cabellos rubios”) ostenta el honor de ser el primer single que vendió nada menos que cinco millones de copias, por lo que se suele considerar el primer disco de oro de la historia.
En un principio, el disco de oro lo entregaba la propia compañía a aquellos discos que habían vendido al menos un millón de unidades. La RCA le dio el primero de ellos a la grabación de Glenn Miller Chattanooga Choo Choo (1942), pero la canción que vamos a escuchar hoy se adelantó unos cuantos años a esa hazaña, si bien no sería reconocida con un disco de oro “físico”.
En la actualidad, y desde que las certificaciones las otorga la RIAARecording Industry Association of America–, la exigencia es algo más “laxa”: 500.000 discos para el de oro y un millón para el de platino.
Escuchemos la grabación original de 1931, editada por Vocallion. La letra está dedicada al anciano padre del narrador. Este se lamenta de todas las penas que ha causado a su progenitor –más teniendo en cuenta que la madre murió y este tuvo que hacerse cargo de la familia– y concluye diciendo que si Dios le concediera el poder de volver atrás las páginas del tiempo, daría todo lo que posee con tal de expiar su culpa.

Su verdadero éxito advino a raíz de su inclusión en las películas que protagonizó Autry, Tumbling Tumbleweeds y The phantom Empire, ambas de 1935. Veamos una secuencia de la primera de ellas.

He aquí la versión de Jim Reeves.

Johnny Cash la incluyó en su disco The Last Gunfighter Ballad (1977).

Uno de los mejores dúos del country es el que formaron Phil y Don, los Everly Brothers, que la grabaron en Songs our Daddy Taught Us (1958).

La versión de Marty Robbins aparece en el recopilatorio Under the Western Skies, con 4 CDs.

En 2007 tres leyendas vivas del country, Willie Nelson, Merle Haggard y Ray Price (este último ya fallecido) se reunieron en el disco The last of the breed, y nos regalaron esta otra versión.

Persiguiendo el viento

the song
Hoy os voy a hablar de una película sobre el universo de la música country, que se estrenó en Estados Unidos el pasado 26 de septiembre. Concedámoslo, la historia que narra no tiene nada de novedoso –se podría decir que es tan vieja como el Antiguo Testamento–, pero el trío protagonista –Alan Powell (Jed), Ali Faulkner (Rose) y Leslie Nicol-Thomas (Shelby)– lo hace bien, la dirección es correcta, y, en fin, que merece la pena verla.
El protagonista, Jed King, aplomado por la fama de su difunto padre, el también músico David King, se convierte en una estrella del country, siempre de aquí para allá. La novedad estriba en los pasajes que el protagonista recita del Cantar de los Cantares y el Libro del Eclesiastés escrito por el rey Salomón (Salomón era hijo del rey David y en la película el protagonista, Jed, es hijo de David King: la simbología es bastante evidente).
La banda sonora constituye el principal atractivo de la cinta. Ha salido un disco con sus 11 temas originales, así como con nuevas versiones de clásicos que también aparecen en la película, entre ellos Turn, Turn, Turn, escrito por Pete Seeger y curiosamente inspirado también en el Eclesiastés. Algo muy apropiado, ya que el actor principal, Alan Powell, pertenece a un grupo de música cristiana originario de Nashville, Anthem Lights, que ha publicado tres álbumes hasta la fecha.
Os dejo con The Song (Awaken Love), la canción que da título a la película. Escrita por Jill Paquette deZwaan, en la ficción lo hace Jed, que se la dedica a su mujer.

Al igual que la anterior, All I Wanna Be también es de deZwaan y en la película la interpretan Alan Powell y Leslie Nicol-Thomas.

El director, Richard Ramsey, compuso junto con Vincent Emmet el tema Chasing after the wind, cuya letra abunda en una idea que se repite a lo largo de todo el metraje: la vida es vanidad y, en ocasiones, no hacemos más que ir “persiguiendo el viento”.

De los mismos autores es End of the Matter. Con estas palabras termina el libro del Eclesiastés: “Escuchemos el fin del asunto, teme a Dios y cumple sus mandamientos…”.

Los cowboys cantantes

singing cowboys Con la explosión del cine sonoro, Hollywood se esforzó por aprovechar el tirón de la incipiente música country o, más específicamente, de su subgénero, la música western. Así comenzaron a surgir los llamados “singing cowboys” que, a lomos de un caballo, entonaban melodías sobre la vida en los campos y el camino. Se trataba de producciones de serie B, que alcanzaron gran popularidad hasta la década de los 40. Escuchemos la primera canción de este tipo, When the Work’s All Done This Fall, grabada por Carl T. Sprague en 1925 –antes, pues, de que comenzara el sonoro– para la RCA Victor. La historia narra las ansias de un joven cowboy, Charlie, por visitar a su madre al terminar sus tareas como guardián de ganado. Sin embargo, se produce una estampida y, cuando está intentando reagrupar el ganado, el buen hijo sufre una caída mortal. En la inscripción sobre su tumba se lee: “Charlie murió al amanecer de una caída; no visitará a su madre cuando acabe el trabajo este otoño”. Esta canción fue grabada también por Marty Robbins y figura en el disco Saddle Tramp (1966). El primer singing cowboy que apareció en una película sonora fue Ken Maynard, en Sons of the Saddle (1930). Escuchemos Cowboy’s Lament en la voz de Maynard, que luego se convertiría en un gran éxito con el título The Streets of Laredo. “El rey de los cowboys” fue Roy Rogers, que intervino en más de 100 películas. Escuchemos su interpretación de Don’t Fence Me In, de Cole Porter, en Hollywood Canteen (1944). Otro de los grandes clásicos es Gene Autry, a quien ya dediqué una entrada el pasado 1 de abril (aquí podéis verla). Y una última celebridad: Tex Ritter, que puso voz a High Noon, el oscarizado tema principal de Solo ante el peligro. Ritter actuó en unas 40 películas entre los años 30 y la primera mitad de los 40, para dedicarse luego en exclusiva a grabar discos. Os dejo con Rye Whiskey, que interpretó en Song of the Gringo (1936). Rodeo Boy es un tema de El héroe de Texas, (1937), que protagonizó junto con Rita Hayworth.

Tiempo de necesidades

sounder
Es difícil encontrar una película tan honesta como la que os recomiendo hoy, cuya banda sonora se funde a la perfección con la historia. Se titula Sounder (1972), la dirigió Martin Ritt y se ambienta en las regiones del Sur de Estados Unidos durante la Gran Depresión. En la película, especifican que la acción se desarrolla en Louisiana en 1933, aunque el libro en que se basa, obra de William Armstrong, no es tan preciso con las coordenadas. Fue en esta zona donde eclosionó el country y su hermano mayor, el blues, que acapara la banda sonora de Henry Saint Clair Fredericks, más conocido por su sobrenombre artístico de Taj Mahal, ganador años más tarde de dos Grammys por sendos álbumes de blues y que, además, tiene un pequeño papel en la película. El tema principal, casi un leitmotiv en la cinta, es un gospel-blues sobre los difíciles tiempos de la Depresión en las regiones rurales de Estados Unidos. Se trata de Needed Time, que contó con la colaboración de Sam Lightnin’ Hopkins, que también lo canta. Os dejo con ella. Escuchad ahora la versión de Taj Mahal. Otra gran versión se la debemos a Eric Bibb, que actualmente reside en Helsinki. Merece mucho la pena. Escuchemos ahora una pieza totalmente instrumental, Jailhouse Blues, del citado Taj Mahal, que no es sino un suave lamento. Su estilo recuerda al de otro grande del blues, Ry Cooder, y es que, no en vano, fueron compañeros profesionales a principios de los 60. La banda sonora se editó en formato CD en 1997 y es, al igual que la película, altamente recomendable.