Un concierto muy especial

costner
Ayer, en el marco del Festival Jardins de Pedralbes de Barcelona, el público disfrutó de un concierto de música country protagonizado por una gran figura del cine.
Me refiero a Kevin Costner, que, junto con su grupo Modern West, nacido hace nueve años, volvió a actuar en España, tras el buen sabor de boca que le dejó su anterior visita a nuestro país, en febrero de 2010. Entonces, tocó en el Palacio de Congresos de Madrid –del que el artista dijo que “fue uno de los mejores sitios donde he tocado nunca”– y en el Palau de la Música de Barcelona.
La presente gira comienza en España, y está previsto que después recale en Roma, Montecarlo y Berlín.
Kevin Costner no se plantea la música como una fuente de ingresos permanente, y confía en los beneficios que le reporta el cine. El artista, que tiene seis hijos, no quiere comprometer su vida familiar con los fatigosos trabajos de promoción que exige la música, aunque reconoce que ha recibido ofertas para hacer giras mundiales.
Costner y su grupo han grabado ya cuatro álbumes, el último de los cuales lleva por título Famous for killing each other: Music inspired by Hatfield’s and McCoy’s (2012).
Os dejo con la canción que da título a este disco, que interpretó en el Grand Ole Opry.

El hombre del trapecio

flying trapeze
Hoy os propongo ir al circo. ¡Es el mayor espectáculo del mundo…, después de la música country! ¿Queréis disfrutar de los imponentes elefantes y sacar conejos de la chistera? ¿Os apetece temblar con la danza del malabarista sobre el trapecio?
Porque el tema que os traigo, The daring young man on the flying trapeze, trata precisamente de eso. En 1867, se oyó esta canción popular en un circo británico, y no tardó en cruzar el charco a Estados Unidos, provista ya de una singular reputación.
La historia se basa en los logros alcanzados por el acróbata y trapecista francés Jules Léotard, y nos cuenta, de una forma un tanto humorística, las peripecias de un trapecista que, tras triunfar en sus exhibiciones circences, le roba la novia al narrador y termina convenciéndola para que trabaje con él en el espectáculo.
La canción fue utilizada en una escena de la película Sucedió una noche (1934), cuando los pasajeros de un autobús la cantan a coro. El éxito de la melodía hizo que, al año siguiente, el comediógrafo W.C. Fields protagonizara una película homónima.
Las versiones, como podéis imaginar, han sido infinitas. El tema se incluye en los repertorios de Walter O’Keefe, Eddie Cantor, Burl Ives o, más recientemente, Bruce Springsteen.
Escuchemos primero la grabación orquestal dirigida por el británico Henry Hall, en la voz de Len Berman.

Y, ahora, la versión de Eddie Cantor, que modifica ligeramente el final, diciendo que su amor ha vuelto volando a él.

La música nos lleva a todos sitios

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Lo dijo Robbie Robertson, el guitarrista del grupo de rock The Band. Su concierto de despedida, The Last Waltz, tuvo lugar en 1976, y Martin Scorsese lo filmó, añadiendo entrevistas con los miembros del grupo para una película que se estrenó en 1978, y que es, os lo aseguro, una obra maestra.
En dicho concierto actuaron artistas de la talla de Muddy Waters, Neil Diamond, Eric Clapton, Joni Mitchell o la estrella del country Emmylou Harris. Esta última intervino en una de las mejores canciones del grupo, Evangeline, que, según confesó más tarde el gran Levon Helm, otro de los miembros de The Band, fue escrita por Robertson la noche inmediatamente anterior al concierto.
Evangeline es ya un clásico sureño, que capta a la perfección el sonido de Luisiana. La acción nos sitúa en las orillas del río Mississippi, donde una chica, la que da nombre a la canción, espera la llegada de su amado, un tahúr que vive de jugar en los barcos que cruzan dicho río.
Os sugiero que prestéis especial atención a la música de violín o fiddle con que empieza el tema, que, sin duda, gana mucho con la actuación virginal de Emmylou.
Quitémonos los sombreros, y mandemos un cariñoso recuerdo a los únicos supervivientes de esta mítica banda, Garth Hudson y el citado Robbie Robertson.

Opiniones y certezas

Elvis es el músico más grande de todos los tiempos. Un héroe en América.
Elvis Presley? Oh, por favor.
I’m so lonesome I could cry. Es buenísima
Es genial. Una de las mejores canciones de todos los tiempos. Pero no es de Elvis, es de Hank Williams.
Hank, quién, ¿el vaquero?
Pero el músico más grande de todos los tiempos es Bill Monroe y punto, el padre de la música bluegrass.

Diálogo entre Élise (Veerle Baetens) y Didier (Johan Heldenbergh) en Alabama Monroe.
Os dejo con una canción de su excelente banda sonora, If I needed you, escrita por Townes van Zandt en 1972 y versionada años más tarde por Emmylou Harris y Don Williams. Escuchémosla tal como aparece en la película.

Basado en hechos reales

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En numerosas ocasiones los compositores se inspiran en hechos de la vida real para sus creaciones. Hoy voy a hablar de uno de esos casos.
El compositor se llamaba Vernon Dalhart. Su inspiración, Floyd Collins, un aventurero oriundo de Kentucky que gustaba de explorar cuevas. El 30 de enero de 1925, el tal Collins se adentró en las cuevas del Mammoth National Park (Kentucky) con objeto de descubrir una nueva entrada a este complejo subterráneo e incrementar así su atractivo turístico.
Tuvo mala suerte. Una roca de más de 10 kilos le cayó en el pie y quedó atrapado en la llamada Sand Cave. A partir de ese momento, se puso en marcha un dispositivo para rescatarlo y, durante los primeros días, un reportero de Louisville, Kentucky, le llevó comida a cambio de que satisficiera el interés de los curiosos mediante entrevistas exclusivas. El tema dio mucho que hablar, y estoy seguro de que a pocos de nuestros lectores se le escapará que la historia fue utilizada por Billy Wilder para El gran carnaval (1951), un cáustico retrato de la prensa más amarillista.
Floyd Collins acabó muriendo de sed e inanición en las profundidades, tras cortarse toda comunicación con él. Su cuerpo fue hallado el 17 de febrero y los médicos dictaminaron que llevaba al menos tres días muerto. Lo dejaron allí hasta el mes de abril, cuando mejoraron las condiciones para la recuperación de sus restos.
Mucho después, una historia parecida, la del espeleólogo Aron Ralston, inspiró la cinta de Danny Boyle 127 horas, con James Franco.
Escuchemos la versión de Vernon Dalhart grabada en octubre de 1925, apenas siete meses después de la muerte del espeleólogo:

Y aquí os dejo la versión de Fiddlin’ John Carson sobre el mismo tema, interpretada de forma más lenta:

El gran día puede ser esta noche

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Es lo que decía Irving Berlin en su canción Stepping out with my baby (“Saliendo con mi chica”), y es lo que sentirán los nominados a alguno de los premios Oscar, que se fallan esta noche. Este año no hay ninguna canción de género country que opte a la estatuilla a la mejor canción original; pero, si volvemos la vista atrás, hubo cuatro (o tres, si somos puristas) que no solo compitieron por el galardón, sino que lo ganaron. Fueron estas:
Do not forsake me oh my darling. En 1952 Fred Zinneman rodó un western ciertamente atípico sobre los conflictos de conciencia a los que se enfrenta un sheriff, Gary Cooper, cuando llega al pueblo el líder de una banda criminal. La película no tuvo buena acogida (dos pesos pesados como John Wayne y Howard Hawks la criticaron abiertamente), pero pocas veces una canción ha captado tan bien el significado de una historia en la que el deber acaba siendo un sinónimo del amor. El tema, también conocido como la Balada de High Noon, tiene música de Dimitri Tiomkin y letra de Ned Washington. Escuchemos la melodía de Tex Ritter tal como suena en la película:

I’m easy. Hubo que esperar a 1975 para ver laureada otra canción country. Fue gracias a Nashville, la película en la que Robert Altman homenajeó a la cuna del country. La canción I’m easy, de Keith Carradine, fue el único Oscar que recibió esta cinta, que sigue la vida de varios personajes relacionados con la industria country en la capital de Tennessee. El tema nos habla de un amante muy ingenuo que siente una gran admiración por su amada. Escuchémoslo:

Things have changed. Bob Dylan también ha hecho su particular incursión en el terreno country, fusionándolo con otros estilos como el rock o el folk. La película de Curtis Hanson Jóvenes prodigiosos (Wonder Boys, 2000) contaba con una banda sonora de excepción. Por cierto que el tema se usó en el anuncio que Chrysler emitió en la última Super Bowl el 2 de febrero.

The weary kind. Nueve años más tarde, ganó el Oscar esta canción del más puro estilo country, que aparece en la película Corazón salvaje (Crazy Heart), por la que Jeff Bridges también se llevó la estatuilla. El creador de la canción, Ryan Bingham, afirma en la letra que “este no es lugar para los tristes y exhaustos”, una versión libre de la cita bíblica del Evangelio según San Mateo, “venid a mí los tristes y cansados que Yo os aliviaré”. El tema lo ganó todo: el Oscar, el Globo de Oro y el Grammy.

Al tío Oscar le gusta el country (y II)

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La película Convictos en el aire, con Nicholas Cage y John Cusack, logró dos nominaciones en 1997. Una de ellas fue por su canción How do I live, compuesta por Dianne Warren e interpretada por Lee Ann Rimes. En el mismo año fue grabada también por Trisha Yearwood, logrando una gesta insólita: quedó como número 2 en EE.UU., en un año en el que Candle in the wind, de Elton John, arrasó por el homenaje a Diana, la princesa de Gales. En la ceremonia la canción no tuvo la suerte deseada, ya que el Oscar se lo arrebató My heart will go on, de la triunfadora de la noche, Titanic. Aquí tenéis la versión original de Lee Ann Rimes:

En 1998 la cinta de Robert Redford El hombre que susurraba a los caballos, una de las primeras apariciones de Scarlett Johansson, reportó una nominación a Allison Moorer y a Gwil Owen, los compositores de A soft place to fall. En esta ocasión la canción ganadora fue When you believe, de El príncipe de Egipto.

Dolly Parton consiguió su segunda nominación al Oscar en 2005 por la canción Travellin’ thru, que aparece en la película Transamerica y rinde homenaje al género bluegrass; pues, en su letra, cita el clásico Wayfaring stranger, que ya escuchamos en una entrada anterior. El tema fue candidato también al Globo de Oro y al Grammy a la canción procedente de una película, pero no consiguió el Oscar por culpa de It’s hard out here for a pimp, de Paul Beauregard, Jordan Houston y Cedric Coleman. Os dejo con la canción:

Y el último tema country que ha sido nominado a tan preciado galardón figuró en la banda sonora de Country Strong (2010). Aunque el argumento de la película pueda parecer un tanto manido, destaca su banda sonora, que se compone de temas tan sobresalientes como este Coming home, cantado por Gwyneth Paltrow. La canción fue compuesta por Tom Douglas, Hillary Lindsey y Troy Verges, y perdió la partida frente a We belong together, de Toy Story 3, compuesta por Randy Newman. Escuchémosla:

El country se escucha hasta en el espacio

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Cuando faltan pocas semanas para que el próximo 2 de marzo se desvelen los ganadores de la 86ª edición de los premios Oscar, le dedico un breve espacio a la película Gravity, que opta a 10 estatuillas, y que ayer ganó seis premios Bafta de la Academia Británica, entre ellos el de la banda sonora.
La razón es muy simple. Al comienzo de la cinta, se reconoce una canción del género más puramente americano: me refiero al tema Angels are hard to find, de Hank Williams Jr. (sí, el hijo del legendario Hank).
La canción aparece en dos álbumes de Hank Williams Jr.: Living proof, de 1974, y Pure Hank, de 1991, y su inclusión en la película de Cuarón no puede ser más apropiada; ya que habla de la soledad y el aislamiento, algo que, como bien sabéis, experimentan los protagonistas durante todo el metraje.
El tema se presenta como una oración a Dios, a quien el cantante pide un ángel al que amar e idolatrar. Aunque en esencia la canción se refiera a una mujer, podría ser aplicable a cualquier ser amado (por ejemplo, a la hija de Sandra Bullock). En resumen, Angels are hard to find trata sobre la necesidad de mantener la esperanza pase lo que pase.
El tema aparece dos veces durante la película: la primera, en la escena inicial, cuando Matt Kowalski (George Clooney) y Shariff (Paul Sharma) flotan en el espacio mientras la doctora Stone (Sandra Bullock) repara el telescopio Hubble, y la última cuando Kowalski remolca a Stone hacia la Estación Espacial Internacional. Os dejo con ella. Una buena canción es difícil de encontrar.

Alabama Monroe

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Mañana llega a las pantallas españolas la película belga Alabama Monroe. Dos días antes, unos cuantos elegidos pudieron disfrutar de su preestreno. Tras la proyección y como colofón a ésta, hubo una actuación antológica del grupo de bluegrass Bodega Bay, en un concierto celebrado en la librería 8 y1/2 (calle Martín de los Heros, Madrid).
Alabama Monroe cuenta una historia de amor aderezada con música bluegrass. Sin duda, la banda sonora habrá gustado a los americanos, que han distinguido a esta cinta con una candidatura a los premios Oscar en la categoría de película de habla no inglesa (está rodada en flamenco e inglés).
La historia se centra en una pareja; él, Didier, intérprete de banjo y admirador de la vida americana; ella, Élise, dueña de un salón de tatuaje. Cuando nace su hija, Maybelle, su vida se trastoca por completo.
En definitiva, una obra sobre gente real en situaciones reales, que consigue anclar a su butaca al espectador de principio a fin, gracias a un excelente montaje en el que abundan los flashbacks.
Su director, Felix van Groeningen (Gante, 1977), ha sacado lo mejor de un reparto en estado de gracia. La actriz Veerle Baetens obtuvo uno de los premios del Cine Europeo, y Johan Heldenbergh no se queda atrás. Fue este último quien escribió la obra de teatro en que se basa la película.
¿Y qué decir de la banda sonora? Pues que la ejecuta íntegramente The Broken Circle Breakdown Band, dirigido por Bjorn Eriksson.
Os dejo con un tema clásico de bluegrass que aparece en la película. Se titula Wayfaring stranger (“El forastero vagabundo”) y es conmovedor donde los haya. Os va a gustar.

Cine Country (y III)

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Quiero ser libre (1980). Está basada en la autobiografía de Loretta Lynn, una artista nació en el seno de una familia humilde (el título original, Coal Miner’s Daughter, hace referencia a que era hija de un minero) que logró convertirse en una estrella. La película obtuvo numerosos premios: Oscar a la mejor actriz, Sissy Spacek, y Globos de Oro a la mejor película musical y mejor actriz. Tommy Lee Jones interpreta a su marido.
Vidas sin barreras (1975). Un joven Jeff Bridges, de 25 años, protagoniza este western de comedia, en el que interpreta a un vagabundo que se dedica a robar ganado en compañía de un amigo, Sam Waterston. El ranchero al que roban contrata a un grupo de gente para acabar con ellos.
Nashville (1975). El gran director Robert Altman escogió las vicisitudes de la industria discográfica en Nashville, Tennessee, para ambientar su pequeña contribución al género country, que termina convirtiéndose en una sátira de la sociedad americana. Su canción I’m easy, interpretada por Keith Carradine, consiguió el Oscar y la película tuvo otras cuatro nominaciones.
Día de paga (1973). Toma un enfoque cínico para presentar la vida de un cantante de country, Maury Dann, de mal carácter, que manipula a todo el mundo a su alrededor y se involucra en la muerte de uno de sus fans. La interpretación de Rip Torn, así como el guión, convierten a este film en una pequeña joya.
The road to Nashville (1967). La excusa argumental de esta película es que una compañía de Hollywood quiere rodar una película sobre música country y envía a uno de sus miembros a buscar talentos. El principal reclamo es ver a estrellas reales del country como Porter Wagoner, Waylon Jennings, Webb Pierce, Marty Robbins, Connie Smith o los miembros de la familia Carter.

Mención aparte merece la serie de TV Nashville, de la que hablaremos más detenidamente en otro post. Comenzó en 2012 y, tras una exitosa primera temporada de 21 episodios, ha empezado a emitirse la segunda, que constará de 19 episodios y terminará previsiblemente en marzo. La serie ha sido creada por la guionista de Thelma y Louise, la oscarizada Callie Khouri, y narra la historia de una estrella del country, Rayna James, interpretada por Connie Britton, cuya carrera empieza a decaer. Su discográfica se plantea entonces el modo de relanzarla y plantea una gira con la estrella emergente del country Juliette Barnes, en la piel de Hayden Panettiere.