Alright Already. Byron Hill y JB Rudd, 1993

alright already

A mediados de los años 80 nació el grupo Restless Heart, encabezado por Larry Stewart. Tras unos años muy fructíferos, Stewart abandonó la formación en 1992 para emprender una carrera en solitario, más centrada en el country clásico.

Su mayor éxito le llegó un año después con este Alright Already, que alcanzó el quinto puesto de las listas. Luego la suerte le fue esquiva y, en 2004, volvió al redil de su grupo, del que sigue formando parte como cantante principal.

En la letra de esta canción, el protagonista se muestra sorprendido a la par que dolido porque, tras su reciente ruptura, su pareja haya rehecho su vida, en tanto que su corazón todavía se resiente.

Os dejo con la grabación de Larry Stewart que aparecía en su disco de debut Down the Road, grabado en 1992 (aunque salió al mercado el año siguiente).

 

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I Swear. Gary Baker y Frank J. Myers, 1993

i swear montgomery

Aunque el tema que vamos a escuchar hoy fue un gran éxito pop de los 90, la canción original, grabada por John Michael Montgomery unos meses antes, nació como una balada country; y, en los Grammy de 1995, mereció precisamente el premio a la mejor canción de este estilo. Se trata de la composición más conocida de Gary Baker y Frank J. Myers y, durante los años 90, no había boda en Estados Unidos en que no sonara, junto con Forever and Ever Amen (ya escuchada aquí). Creada en 1987, los autores no consiguieron interesar a ningún artista de renombre, hasta que llegó a oídos de Atlantic Records, sello que tenía en nómina al citado Montgomery.

Escuchémosle ya en su disco Kickin’ it up (1994). En la letra el protagonista jura a su pareja que siempre se mantendrá a su lado.

Como decía, unos seis meses después un grupo pop, All 4 One, que debutaba entonces y trabajaba en el mismo sello que Montgomery, hizo una versión que gozó de gran éxito en Europa.

Kenny Rogers la grabó en su álbum Always and Forever (2000).

If I Didn’t Have You. Skip Ewing y Max D. Barnes, 1992

Randy-Travis-Greatest-Hits-Volume-One

En 1992 Randy Travis llevaba 14 años en activo y tanto él como su discográfica, Warner Bros. Nashville, pensaron que había llegado el momento de sacar un álbum de grandes éxitos. Se pusieron a ello, y Travis se dio cuenta de que tenía material suficiente no para un disco sino para dos. Y, así, el mismo día sacó al mercado Greatest Hits Vol. 1 y Greatest Hits Vol. 2.

El tema que vamos a escuchar hoy pertenece al primero de ellos. Este contiene dos composiciones originales que no habían aparecido en discos suyos anteriores: este If I Didn’t Have You y An Old Pair of Shoes –el primero se convirtió en el décimo tercer número 1 de Travis–.

Con ecos del country más tradicional –en su día se dijo que bebía de las fuentes de George Jones–, el uso de la steel guitar añade atractivo al tema. El protagonista expresa lo afortunado que es por tener a su pareja: “Si no te tuviera, haría mucho tiempo que estaría vagando de ciudad en ciudad como una pluma en el viento y dando tumbos como un barco en el mar”, dice la letra.

Escuchemos ya el original de Randy Travis, que, además, era el tema que abría el disco.

Here’s a Quarter (call someone who cares). Travis Tritt, 1991

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A principios de los 90, despuntaba una nueva generación en el country dispuesta a revitalizar el género. Garth Brooks, Clint Black o Travis Tritt, a quien vamos a escuchar hoy, fueron algunos de sus representantes

.En su segundo álbum, It’s All About to Change (1991), el más vendido de su carrera, se incluía el tema que comentamos, escrito por él mismo. Su título hace referencia a las monedas de 25 centavos, en aquel entonces lo que costaba una llamada telefónica.La pareja del protagonista, que acaba de romper con él, se arrepiente de haberle dejado, pero el narrador ya no se fía de sus intenciones. La única solución que le ofrece es darle una moneda de 25 centavos para que llame a alguien interesado en iniciar una relación con ella.

Here’s a Quarter se convirtió en uno de los temas más populares de Travis Tritt, quien lo incluía en casi todos sus conciertos. Tenía, además, carácter autobiográfico. Lo escribió años antes de lanzarlo al mercado, en un momento en el que estaba tratando de superar su segundo divorcio, y eso que todavía rondaba la veintena. Un día llegó a casa y se encontró con que su mujer lo había abandonado y le había dejado los papeles del divorcio sobre la mesa. Mientras los leía, recibió una llamada de esta pidiéndole que no se precipitaran. Para canalizar el enfado que sintió en aquel momento, compuso esta canción en apenas quince minutos, sin intención de explotarla comercialmente. Sin embargo, la respuesta de su público fue muy favorable cuando la interpretó ante un pequeño auditorio, por lo que se decidió a incluirla en su siguiente álbum.

Os dejo ya con Travis Tritt en su disco It’s All About to Change.

Ol’ Red. James “Bo” Bohan, Don Goodman y Mark Sherrill, 1990

ol' red

Un crimen pasional, una historia carcelaria con fuga incluida y un perro. Estos son los elementos sobre los que bascula la letra de la canción que vamos a escuchar hoy. No se puede negar que su argumento es uno de los mayores atractivos de la misma, junto con un pegadizo estribillo que le llegó diez años después de ser grabada por primera vez.

La historia está narrada desde la perspectiva de un preso condenado por un crimen pasional a 99 años de cárcel en un penal de Georgia, cerca de la frontera con Florida. Con esos mimbres los compositores nos sitúan ya en el típico escenario sureño, que da pie a que nos imaginemos prisiones repletas de reclusos con grilletes en los pies, improbables fugas, perros persiguiendo a presos en los pantanos, etc.

Se hace amigo del alcaide, quien le encomienda que cuide a su perro. El alcaide está muy orgulloso de la ferocidad de Ol’ Red y confía en que nadie se atreva a fugarse estando el animal cerca. A sus reclusos les dice: “Venga, alguno de vosotros, ¿por qué no escapáis? Ol’ Red está desando tener algo de diversión. Coged mi farol, coged mi fusil, Ol’ Red os acorralará antes de que llegue la mañana”. Y, no obstante, el protagonista planea su fuga, para lo que le dice a su primo que le envíe a un perro hembra con la idea de aparear a Ol’ Red. El narrador fomenta el encuentro y, aprovechando la coyuntura, se fuga de la prisión sin mayores percances. “El amor me metió aquí y el amor me sacó”, termina diciendo.

El primero en grabar este tema fue George Jones en su disco You Outta Be Here With Me (1990).

Tres años después Kenny Rogers incluyó su propia versión en If Only My Heart Had a Voice.

Por último, en 2001 vio la luz la versión de Blake Shelton en su disco de debut. Con el tiempo, se ha convertido en una de sus canciones más conocidas y rara es la vez en que no la interpreta en sus conciertos a petición del público. El single llegó al número 14 de las listas y se convirtió en su segundo de platino tras Austin.

 

Burnin’ Old Memories. Larry Boone, Paul Nelson y Gene Nelson, 1989

burnin old

Kathy Mattea popularizó este tema y lo llevó a lo más alto de las listas, haciendo gala de una de sus señas de identidad: la fusión de distintos estilos musicales, como el folk, el country tradicional o la música celta. En este tema en particular se aprecian, además, elementos jazzísticos.

Pertenece a su disco Willow in the Wind, y con él siguió la cadena de grandes éxitos que jalonaron su carrera a finales de los 80. Su tono de western swing, con cierta nostalgia de pasado, le da un ritmo muy alegre, y al público no le fue difícil conectar.

Habla de la ilusión de la protagonista ante su nuevo amor, tras romper con otra pareja que le hizo pensar que nunca volvería a enamorarse: “Estoy quemando los viejos recuerdos con una nueva llama”.

Escuchemos ya la grabación de Kathy Mattea.

Chiseled in Stone. Vern Gosdin y Max D. Barnes, 1988

chiseled in stone

Hace poco más de tres años, la revista Rolling Stone publicó una lista con las 40 canciones country más tristes de todos los tiempos. Esta que vamos a escuchar aparecía hacia la mitad de la tabla.

Chiseled in Stone, obra de Vern Gosdin y Max D. Barnes, fue grabada por el primero en su disco homónimo. Su versatilidad vocal le valió el apelativo de “la voz” y su estilo ha sido comparado, yo creo que muy acertadamente, con el del mismísimo George Jones. El tema mereció el premio a la mejor canción en la Asociación de Música Country.

La letra comienza sobre seguro, con una típica discusión de pareja. Él se va al bar, donde un hombre mayor le dice que, aunque no lo crea, es afortunado porque la vida puede llegar a ser mucho más cruel: “No conocerás la tristeza hasta que no te enfrentes a la vida solo, no conocerás la soledad hasta que no esté cincelada en piedra”, le advierte, y uno ve ya la lápida que al final nos aguarda a todos.

Vamos con la grabación de Vern Gosdin de 1988.

Chris Young, flamante miembro del Grand Ole Opry desde este mismo mes, también la ha versionado.

 

Kids of the Baby Boom. David Bellamy, 1986

kids of the baby boom

La sensación de paz y estabilidad que propició el final de la Segunda Guerra Mundial (pese a conflictos como la Guerra de Corea o las escaladas de tensión durante la Guerra Fría), unida al retorno al hogar de los soldados, dio lugar a una explosión de la natalidad –el baby boom– prácticamente a escala mundial.

A este fenómeno se refiere este tema de los Bellamy Brothers, un dúo compuesto por los hermanos David y Homer. La canción describe acontecimientos que marcaron la vida de esta nueva generación: los cómics de los 50, el asesinato de Kennedy, la llegada del hombre a la Luna… En la letra también hay una referencia a la música rock que hacía furor entre los adolescentes de los baby boomers: “Teníamos compasión por el diablo y por los Rolling Stones“. La canción demostró ser un tanto profética, al advertir que todo ese optimismo y prosperidad, que parecían haberse anclado en la vida de esa generación, podía tocar a su fin: “Tenemos libertad, tenemos dinero, estamos contando nuestas ganancias demasiado pronto”. No deja de ser curioso que el tema apareciera solo un año antes del crash bursátil de Wall Street de 1987, el conocido como Lunes Negro.

Os dejo con la versión de los Bellamy Brothers, que pertenece a su disco Country Rap (1986) y que fue su último número 1 en las listas.

1982. James “Buddy” Blackmon y Carl “Vip” Vipperman, 1985

1982

A mediados de los 80 emergió en el mundo discográfico la figura de Randy Travis. Aunque ya llevaba unos años en activo, su disco de debut fue Storms of Life (1986), al que pertenece la canción que vamos a escuchar hoy.

Según Mark A. Humphrey, del portal Allmusic, se trata de uno de los debuts más impresionantes de la música country de esa época. Uno de sus coautores, el conocido intérprete de banjo Buddy Backmon, formó un grupo bluegrass de corta duración, Rocky Mountain Strings. Su otro compositor, Vip Vipperman, se encuentra actualmente colaborando en el próximo disco de Don Mcean, Botanical Gardens, de inminente salida al mercado.

El tema que nos ocupa salió como segundo single del álbum a finales de diciembre del año anterior –1985– y terminó alcanzando el sexto puesto en las listas de éxitos country. En la letra, el protagonista rememora un viejo amor que tuvo en 1982 y se arrepiente de no haber continuado la relación. Parece ser que la canción se iba a llamar en un principio 1962, pero la letra se adaptó para que se correspondiera con la edad de Travis, quien, en 1962, tenía poco más de dos años.

Escuchemos la versión original de Randy Travis.

Cajun Moon. Jim Rushing, 1985

cajun moon

Chet Atkins dijo en los años 80 que Ricky Skaggs, por sí solo, había salvado la música country. A juzgar por la canción que vamos a escuchar –y, en realidad, del álbum donde va incluida–, no le faltaba razón al bueno de Chet. La pericia de este todoterreno del country y el bluegrass no se reduce sólo a la mandolina, sino que también se atreve con el fiddle, la guitarra, el mandocaster –mandolina eléctrica– o el banjo.

A principios de los 80, Skaggs era capaz de convertir en oro todo lo que tocaba (y no me refiero solo a la certificación de sus discos en razón a sus ventas). De ahí que, a sus 30 años, se lanzara a un salto sin red a su primer disco en directo, Live in London, al que pertenece Cajun Moon.

Como era de esperar, reeditó el éxito y llegó al número 1 con su correspondiente disco de oro. La música, muy alegre, se corresponde con el tono de la letra: habla de un baile local en el sur de Estados Unidos al ritmo de la música cajun, propia de Louisiana, y cita el clásico Jolie Blonde, ya escuchado aquí. El estribillo repite: “Luna cajun, pepita de oro, río de luz en el bayou, eres como la lluvia sobre un amor que florece, así que brilla sobre mí, luna cajun”.

Escuchemos la grabación de Ricky Skaggs en Live in London, que salió como single en enero del año siguiente, 1986.