Country Boy. Alan Jackson, 2008

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Alan Jackson podría personificar hoy el country, tanto por su ingente producción como por el gran éxito que ha cosechado.Vamos a escuchar una de las perlas de su trayectoria, de su álbum de 2008 Good Time. Country Boy se convirtió en su vigésimo quinto número 1, toda una hazaña para un artista de cualquier estilo, no solo del country. Su título hace referencia a uno de los lugares más manidos del country –no, no se puede decir que peque de exceso de originalidad–: las cualidades, siempre positivas, que adornan a los chicos de campo. De hecho, este tema se ha utilizado en otras ocasiones, como en Thank God I’m a Country Boy, de John Denver, A Country Boy Can Survive de Hank Williams Jr. o Country Boy, de Ricky Skaggs, ya escuchadas aquí.

Cuando salió, algunos críticos dijeron que no estaba a la altura de un artista como Alan Jackson, precisamente por lo trivial de la letra, pero no se puede negar que el acompañamiento musical y su ritmo animado le hacen subir enteros.

Os dejo ya con Country Boy en la versión original de Jackson.

Escuchemos ahora un directo del mismo Jackson acompañado por tres pesos pesados del country, George Strait, Dierks Bentley y Brad Paisley.

 

 

 

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Modern Day Drifter. Dierks Bentley, 2005

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2005 fue un año memorable para Dierks Bentley: entró en el Grand Ole Opry y sacó su segundo disco (y uno de los que ha gozado de más éxito, con un millón y medio de copias vendidas).

Modern Day Drifter, editado por Capitol Nashville, consta de 11 temas, tres de los cuales no fueron escritos ni co-escritos por Bentley. Produjo tres singles: Lot of Leaving to Do, Come a Little Closer y Settle for a Slowdown.

Desde su mismo título (“Vagabundo de la era moderna”), Bentley nos deja claro el tema sobre el que giran las canciones: la febril inquietud del “héroe”, que le impide asentarse en un lugar, lo que nos evoca las obsesiones de dos de sus mayores influencias artísticas, Merle Haggard y Waylon Jennings.

El primer single, Lot of Leavin’ Left to Do, es obra de Dierks Bentley, Deric Ruttan y Brett Beavers. El narrador ahonda en la clave del disco: “Si pensabas que me voy a quedar tengo noticias para ti, todavía me queda mucho camino por recorrer” (¿a quién no se le viene a la cabeza, al escucharla, el clásico de Bob Dylan Don’t Think Twice, It’s Alright?).

Junto a Brett Beavers, Dierks Bentley escribió Come a Little Closer, un tema lento en el que el narrador invita a su pareja a acercarse un poco más y “hacer que siga girando el mundo”.

El último single fue Settle for a Slowdown. El protagonista ve con desesperación cómo el amor de su vida emprende una huida hacia delante, y lo único que anhela es que se detenga y se quede a su lado.

En Good Man Like Me, compuesta por Del McCoury e interpretada por Bentley en clave bluegrass, un hombre no consigue adaptarse a vivir solo después de que su pareja le haya dejado en busca de su libertad. Para intentar convencerla de que vuelva, le dice: “¿Dónde vas a encontrar a un buen hombre como yo?”

Good Things Happen es una canción de amor de Jamie Hartford en la que el protagonista pide a su pareja que le espere para estar juntos, porque “cuando tú estás pasan cosas buenas”.

Disco del mes (mayo)

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Vamos hoy con una cara nueva en esto del country. El disco destacado de este mes es obra de Trent Harmon, nacido en Mississippi hace 27 años. Nuestro hombre se dio a conocer en la última edición del concurso de jóvenes talentos American Idol, cuyo premio incluía un contrato con Big Machine Records, sello donde, en efecto, ha visto la luz el disco del que os voy a hablar.

Aunque el concurso tuvo lugar en 2016, las dificultades económicas del sello han retrasado el parto dos años, si bien Harmon sacó un EP de corta duración en 2016. El retraso no le ha venido nada mal, ya que, de este modo, ha tenido más tiempo para escribir nuevas canciones y facturar un disco más personal.

You Get ‘Em All salió al mercado el pasado 18 de mayo. De las 11 canciones que lo componen, Harmon aparece en los créditos de ocho de ellas. Su interpretación –¡asombroso el parecido de su voz con la de Keith Urban!– le da un toque soul a todo el álbum. A buen seguro, será de los que tengamos en cuenta entre los mejores del año.

En primer lugar, escuchad la balada que da título al disco y que salió como single en febrero. En You Get ‘Em All, escrita por Trent Harmon, Justin Ebach y Jordan Minton, el narrador no guarda rencor a su pareja tras su ruptura y espera que todo lo bueno que tenía su vida se lo haya llevado ella.

Harmon ha recuperado There’a a Girl de su EP anterior. Obra de Harmon, Jimmy Robbins y Laura Weltz, aquí el protagonista se pregunta por qué los hombres son capaces de hacer cualquier cosa por conseguir a su chica.

Vamos ahora con Falling, escrita por Keith Urban, Dallas Davidson y Brett James. Harmon le da su consabido toque soul.

Chandelier es una versión de la canción de Sia Furler y Jesse Shatkin de 2014.

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Between Here and Gone. Mary Chapin Carpenter, 2004

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El disco de hoy es obra de una cantautora que, aunque ha sido considerada country, trasciende las fronteras del género. Sus influencias son muy heterogéneas, y cabría encuadrarla mejor en la música Americana.

El octavo álbum de Mary Chapin Carpenter, tras su anterior trabajo Time*Sex*Love* (2001), fue grabado en Nashville, en los estudios de Columbia, y cosechó excelentes críticas y una simpática acogida comercial: llegó al quinto puesto de la lista Billboard. Todas sus canciones, 12 en total, fueron escritas por la propia Mary, coproductora del disco junto a Matt Rollins. Escuchemos ya algunos de sus temas más representativos.

El disco se abre con What Would You Say to Me, que, además, fue el primer single.

Este es River, que gustó mucho a la crítica.

Otro de sus singles llevaba por nombre Beautiful Racket.

El tema que le dio título es Between Here and Gone, inspirada en la muerte del músico Dave Carter.

Grand Central Station es una canción escrita como tributo a las víctimas del 11-S.

Disco del mes (abril)

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Esto se está convirtiendo en una tradición. Como ya ocurriera el año pasado con God’s Problem Child (aquí podéis ver la entrada), Willie Nelson ha vuelto a sacar un nuevo álbum en vísperas de su cumpleaños (85).

En efecto, el 27 de abril salió al mercado Last Man Standing, editado por Legacy Records, con once canciones escritas por Nelson y su fiel colaborador Buddy Cannon. Este, además, se ha encargado de producir el álbum, al igual que hizo con el que salió el pasado otoño, en el que Willie grabó varias canciones con sus hijos, Lucas y Micah.

Willie empezó a hablar de Last Man Standing el pasado mes de febrero, y en marzo calentó motores en el festival anual de country que mantiene en su rancho a las afueras de Austin, Texas, con el nombre de Luck Reunion. Escuchemos ya los tres singles que han aparecido.

El tema que da título al disco es Last Man Standing, cuya frase de apertura incide con humor en el tema de la mortalidad que introdujera ya en su disco anterior: “No quiero ser el último hombre que quede… Espera, a lo mejor sí”. La letra hace referencia a la muerte de sus amigos Waylon (Jennings), Ray (Price), Merle (Haggard) y Harlan (Howard), preguntándose quién será el siguiente.

Otro de los temas es Me and You. Aquí, Willie reflexiona sobre la locura del mundo actual, en el que no puede confiar en nadie excepto en “ti y en mí”.

Por último, escuchemos Something You Get Through. Habla de la muerte de un ser querido como de algo que no se supera nunca, sino que se sobrelleva con mucho esfuerzo.

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Disco del mes (marzo)

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Casi un lustro hemos tenido que esperar para disfrutar del nuevo trabajo de Scotty McCreery, de sólo 24 años –debutó a los 17–, el cuarto ya de su carrera.

En efecto, el pasado 16 de marzo aparecía Seasons Change, producido por Frank Rogers, Derek Wells y Aaron Eshuis, y editado por Triple Tigers, de Sony, sello con el que fichó en agosto del pasado año.

En este tiempo apartado de los escenarios, McCreery no se ha quedado de brazos cruzados. Ha terminado sus estudios, se ha prometido, ha publicado un libro, ha actuado por todo el mundo y, en fin, ha aprendido más de sí mismo de lo que nunca habría imaginado, tal como ha dicho.

Las 11 pistas que lo componen han sido co-escritas por él, una novedad en su carrera. Su título, Seasons Change (“Cambian las estaciones”), no puede ser más apropiado. En palabras de Scotty McCreery, “es como un diario de mis últimos años. Cuando las cosas no van bien, he aprendido a esperar a que cambien las estaciones. Si quieres saber quién soy y en qué momento me encuentro, escucha este álbum. Siento que es una conversación con cualquiera que lo escuche. Así de personal es”.

En mayo de 2017 nos llegó, como anticipo del disco, Five More Minutes, un tema que McCreery dedicó a su abuelo, fallecido en 2015. En la canción, escrita por Frank Rogers, Monty Criswell y el propio McCreery, este nos habla de sus recuerdos. Desearía disponer de cinco minutos más para disfrutar de ellos.

Ahora escuchemos In Between. Scotty se apoyó en Frank Rogers, Jessi Alexander y Jonathan Singleton para escribirla. La letra habla de la indecisión que siente el narrador, dada su excesiva juventud.

Wherever You Are es obra de McCreery, Rogers y Dan Isbell. Aquí, el cantante promete acompañar siempre a su pareja, donde quiera que ella esté.

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Honkytonkville. George Strait, 2003

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Hoy vamos con un disco de una leyenda viva del country, George Strait, concretamente su vigésimo segundo álbum, editado por MCA Nashville en 2003. Honkytonkville constituye una prueba más de lo buen cantante que es Strait, quien, aunque no escribió ninguno de los temas que lo componen, se apoyó en lo más granado de la industria del momento.

Se abre con She Used to Say That to Me, escrita por Jim Lauderdale y John Scott Sherrill. El narrador tiene una conversación con la nueva pareja de su anterior novia, en la que le advierte de que esta le dirá que nunca le dejará. Pero a él también se lo decía…

Escuchemos ahora el tema que da título al disco, Honkytonkville. Obra de Buddy Brock, Dean Dillon y Kim Williams, aquí el narrador intenta superar su ruptura en la “ciudad de los bares honky-tonk, sobre la colina de los Taburetes”.

Tell me something bad about Tulsa, de Red Lane, data de mediados de los 80. George Strait la recuperó para este álbum. Se trata de un canto de amor a Tulsa (Oklahoma), donde el narrador reta a que alguien le diga algo malo sobre esa ciudad, seguro de que no lo van a encontrar.

El tema ya había aparecido en el álbum Out Among the Stars (1986), de Merle Haggard.

El hijo de Merle, Noel, la versionó para su disco de debut One Lifetime (1997).

El tema que gozó de más éxito en este Honkytonkville fue Cowboys Like Us, que llegó al segundo puesto de las listas. Compuesta por Bob DiPiero y Anthony Smith, habla de los cowboys de nuestro tiempo que, en vez de cabalgar, van “sobre caballos de acero con ruedas”.

El último single fue Desperately, de Bruce Robison y Monte Warden. El protagonista anhela desesperadamente estar con su amada, que le acaba de dejar.

Disco del mes (febrero)

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El pasado mes de septiembre moría en un accidente de helicóptero Troy Gentry, la otra mitad del grupo Montgomery Gentry. Tenía 50 años. En 2015 su otro componente, Eddie Montgomery, sufrió la pérdida de su hijo, de 19 años, por una sobredosis.

Poco antes de la muerte de Troy, el dúo había terminado de grabar el noveno disco de su carrera, Here’s to You. Tras el luto, Eddie lo ha sacado a la luz, a modo de homenaje a su compañero, quien hace años le insistió en que, si alguna le pasaba algo a alguno de los dos, el otro debía seguir adelante con el grupo.

Average Joy’s Entertainment lo presentó en sociedad el pasado 2 de febrero. Su primer single, que interpreta el difunto Gentry, lleva por título Better Me y es obra de Josh Hoge, Randy Montana y Jamie Moore. El protagonista quiere ser mejor persona y cree que lo está consiguiendo.

Escuchemos el tema que cierra el disco, All Hell Broke Loose, de Keith Dozier y Adam Fears. En esta ocasión es Eddie Montgomery quien se pone al micrófono. El narrador se define como un demonio y de su pareja dice que es un ángel. Cuando se enamoran, “se desatan los infiernos”.

Entre las 12 canciones que componen el disco, sobresale King of the World, compuesta por Troy Jones. De sabor sureño, el protagonista describe el modo de vida de la región. Le gusta tanto, que se siente el rey del mundo.

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Mud on the Tires. Brad Paisley, 2003

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El tercer trabajo de Brad Paisley, de 45 años, fue Mud on the Tires. Lo editó Arista Nasville, sello al que se ha mantenido fiel desde su debut en 1999.

Paisley comenzó su carrera reivindicando el country neotradicionalista, en la línea de George Strait. En este disco, uno de los que mejor le han funcionado comercialmente, confirmó su habilidad para moverse entre los diversos subgéneros del country: honky-tonk, western swing, bluegrass o country-pop. Y, además, alumbró los cuatro singles que vamos a escuchar a continuación. El primero fue Celebrity, obra del mismo Paisley. El autor reflexiona irónicamente sobre el significado de la celebridad en nuestros días. El narrador expresa su deseo de ser famoso, pero reconoce que no posee ninguna habilidad especial. “Algún día seré famoso, pero ¿tengo algún talento? Bueno, no, pero en estos días no lo necesitas gracias a los reality shows. No puedo esperar a demandar a mi padre, a destrozar un Ferrari de camino a rehabilitación”.

El siguiente single fue Little Moments, de Brad Paisley y Chris DuBois. La letra habla de la necesidad de atesorar esos pequeños momentos que componen una relación. Paisley confesó que la inspiración le vino de su mujer.

Whiskey Lullaby, un dúo con Alison Krauss, se alzó con el premio a la mejor canción del año de la Asociación de música country. El tema fue escrito por Bill Anderson y Jon Randall, quienes se inspiraron vagamente en el divorcio de este último. Se trata de una balada con aires de tragedia griega, centrada en la separación de una pareja. Él bebe para intentar olvidarla y acaba muriendo alcoholizado. Ella, que no puede soportar la culpa, sigue sus mismos pasos y muere también. Finalmente, los entierran uno al lado del otro.

El disco se abre con la canción que le da título, Mud on The Tires. Fue compuesta por Brad Paisley y Chris DuBois, y resultó el último single en aparecer. El narrador consigue un préstamo para comprar un Chevrolet y le propone a su novia que salgan a celebrarlo, para que el coche coja “un poco de barro en los neumáticos”.

Otra de las canciones del disco (que no llegó a salir como single) es The best thing I had going, escrita por Jerry Salley y Chris Stapleton. Cuando Stapleton, que lleva un par de años monopolizando la escena country, empezó en este negocio, lo hizo como compositor, y he aquí uno de sus primeros temas en colaboración. Paisley lo interpreta en clave bluegrass.

 

Unleashed. Toby Keith, 2002

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Vamos hoy con el séptimo álbum de estudio de Toby Keith y su mayor éxito comercial, con más de cuatro millones de copias vendidas. Fue editado por Dreamworks Nashville, propiedad de Steven Spielberg, quien atravesaba un momento financiero óptimo y se lanzó a esta aventura. El sello no duró mucho, cierto, pero se forró gracias a sus dos grandes estrellas, Toby Keith y Randy Travis.

El primer single que salió fue una canción patriótica, a rebufo del 11-S, titulada Courtesy of the Red, White and Blue (The Angry American) y obra del propio Keith. La canción fue muy controvertida, ya que algunos consideraban que era una especie de aval del country a la política de venganza llevada a cabo por EE.UU. tras el ataque. Antes de que Toby Keith la grabara, solía tocarla en conciertos para levantar la moral de las tropas.

Who’s Your Daddy es otro tema escrito por Toby Keith. Aquí, un hombre anima a su pareja a que olvide sus inhibiciones y se divierta con él.

El tercer single, Rock You Baby, fue compuesto por Toby Keith y Scotty Emerick. Va de un hombre que conoce a una mujer deprimida en un bar. Ella ha roto y ahora puede pasar página con el amor que él le ofrece.

El último de los singles que vamos a escuchar es Beer for my horses. Keith colaboró aquí con otra leyenda del country, Willie Nelson. Compuesta por Toby Keith y Scotty Emerick, la letra nos presenta a un grupo de hombres que, como si fueran cowboys, se toman la justicia por su mano y, ante la incapacidad del sistema judicial para que un delincuente pague por sus delitos, lo linchan y lo celebran en un saloon, pidiendo “whisky para mí, cerveza para mis caballos”.