Revolution. Miranda Lambert, 2009

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El tercer álbum de Miranda Lambert, que apareció bajo el paraguas de Columbia Records Nashville, recibió críticas muy favorables y triunfó en la temporada de premios: ganó en la categoría de mejor álbum tanto en la Asociación de Música country como en la Academia de Música Country y fue nominado en la correspondiente edición de los Grammy. Constaba de 15 pistas, de las que Lambert escribió todas excepto cuatro, y de él salieron los singles que comento a continuación.
Dead Flowers fue escrita por Miranda Lambert en solitario. Fue el primero de los singles que interpretó en la gala de premios de la Academia de Música Country. En la letra, la protagonista compara su marchita relación con las flores muertas.

El siguiente en ver la luz llevaba por título White Liar, obra de Lambert y Natalie Hemby. Fue un gran éxito en su carrera y la artista donó el manuscrito de la canción al museo del Salón de la Fama de la música country y consiguió el premio al mejor vídeo en la Academia de música country. La letra habla de una mujer que descubre que su pareja le ha estado mintiendo para ocultar su infidelidad.

Escuchemos ahora The House that Built Me, compuesta por Tom Douglas y Allen Shamblin. Con más de dos millones de singles vendidos, constituyó el primer número 1 de su carrera. En esta balada la narradora visita la casa en la que pasó su niñez y se refiere a ella como “la casa que me hizo”.

Al igual que White Liar, Only Prettier fue escrita por Miranda Lambert y Natalie Hemby. El pop se adueña por momentos de la canción.

El último single fue Heart like Mine, escrita por Miranda Lambert, Ashley Monroe y Travis Howard. Aquí, la protagonista reconoce que su vida es un tanto desordenada, pero no le importa que la puedan criticar.

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Disco del mes (noviembre)

she remembers everything
Han tenido que transcurrir casi cinco años desde su último trabajo, The River and the Thread, para que podamos disfrutar de una nueva obra de Rosanne Cash.
El pasado 2 de noviembre, en efecto, vio la luz She Remembers Everything, anunciado ya a finales de septiembre y editado por Blue Note Records. Siguiendo la trayectoria marcada por sus últimos años, este álbum podría encuadrarse en la corriente Americana, con letras introspectivas, poéticas y muy personales. Y es que en su día, allá por los años 90, Cash abandonó la corriente del country-pop que define Nashville cuando se trasladó a vivir a Nueva York.
Producido por su marido, John Leventhal, ha contado con la colaboración de músicos de la talla de Kris Kristofferson, Sam Phillips o Elvis Costello. Escuchemos ya alguna de las 10 canciones de las que se compone el disco, todas ellas escritas o co-escritas por Rosanne Cash.
Empezamos con la que da título al disco, She Remembers Everything, en la que colabora Sam Phillips.

Otro de los temas lleva por título Everyone But Me, y en él la narradora intenta superar la muerte de sus padres.

Esta que vamos a escuchar es quizá la canción menos melancólica de su trabajo. En Not Many Miles to Go, Cash echa la vista atrás y se muestra agradecida por haber podido compartir la vida con alguien que la amaba.

El tema que abre el álbum es The only Thing Worth Fighting For, un examen de las desastrosas consecuencias de una relación fracasada que concluye con que, a pesar de todo, hay cosas por las que vale la pena luchar.

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Natural Forces. Lyle Lovett, 2009

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Lyle Lovett empezó a principios de los 80 y es todo un veterano en esto del country. En Natural Forces rompió en cierta medida con su trabajo anterior para regresar a su hábitat “natural”, un estilo más pausado, melancólico e introspectivo, al tiempo que versionaba temas de otros compositores.
El disco, editado por Curb Records, se componía de 11 canciones a propósito de las fuerzas de la naturaleza y la dicotomía campo/ciudad. Como os podéis imaginar, esta tendencia a nadar contracorriente en el country, cuando la mayor parte de los éxitos actuales son canciones movidas y pegadizas sin demasiada profundidad, ha hecho que Lovett haya pasado desapercibido para el gran público, pero la crítica está a partir un piñón con él.
El tema que da título al disco es Natural Forces y en él Lovett esboza una honesta declaración de intenciones. El protagonista inicia un viaje a la naturaleza y no se plantea volver a la vorágine de la ciudad.

Farmer Brown/Chicken Reel es un tema tradicional con arreglo de Lyle Lovett, en el que, partiendo de la anécdota de “cortar el gaznate a un pollo”, se construye una alabanza a las tareas del campo.

Pantry fue escrita por Lyle Lovett y April Kimble. Aquí, de forma muy original, el autor advierte a su mujer de que no le sea infiel con la gente del campo: “No me engañes con el pan de maíz, no me engañes con las judías, ni con el bacon cocinado con berzas”.

Cambiamos ahora a una canción de ritmo más lento, Whooping Crane, de Eric Taylor, en la que la metáfora de las grullas del título y de otras aves sirve al protagonista para exaltar la libertad.

Lovett versionó también una canción de Don Sanders, Bayou Song, nostálgica evocación de una infancia pasada en el bayou, esas zonas pantanosas del sur de Estados Unidos.

Townes van Zandt escribió Loretta en 1977 y la incluyó en un disco que sacó el año siguiente, Flyin’ Shoes. Aquí, Lyle Lovett hace su propia versión, sobre una muchacha de carácter alegre de la que está enamorado el narrador.

Fearless, Taylor Swift, 2008

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Aunque actualmente Taylor Swift sea una de las reinas del pop americano, se inició en el country, si bien dentro de su vertiente más pop. Se trasladó a Nashville a los 14 años con la intención de emprender una carrera en el country y sus primeros trabajos llamaron la atención de la industria discográfica y del público, que rápidamente la distinguió con su favor.
Hoy vamos a escuchar extractos de su segundo álbum, Fearless, que sacó cuando tenía solo 18 años y se convirtió en el álbum más vendido de 2009, lo que hizo de ella la cantante más joven en ostentar ese honor. Los premios también le sonrieron: mejor álbum del año en los Grammy, en la Asociación de la música country y en la Academia de la música country. Editado por Big Machine Records, Fearless constaba de 13 canciones –todas compuestas por ella, ya fuera en solitario o en colaboración– y produjo cinco singles, que vamos a escuchar a continuación.
El single anticipatorio del disco fue Love Story. Swift se inspiraba en una historia de amor universal, la de Romeo y Julieta, para hablarnos de un amor que no es bien visto por la sociedad pero acaba triunfando. Con el paso del tiempo, se ha convertido en una de las canciones más vendidas del disco, con más de seis millones de copias en todo el mundo.

Taylor Swift y Liz Rose escribieron White Horse, que consiguió el Grammy a la mejor canción country. Aborda una relación de la cantante que no llegó a buen puerto y describe la desilusión que le causó. “No soy una princesa, esto no es un cuento de hadas ni estamos en Hollywood”.

En You Belong with Me, escrita por Swift y Liz Rose, la narradora intenta convencer al chico del que está enamorada de que ella es la chica apropiada para él. Se trata de una canción más pop que country, que arrasó entre los adolescentes.

Taylor Swift escribió Fifteen en solitario. El título hace referencia al primer amor de los 15 años, que uno cree que va a ser eterno pero que normalmente no lo es.

El tema que da título al disco, Fearless, fue el último single en aparecer. Swift, Rose y Hillary Lindsay la compusieron en 2006. Su letra habla de cómo se imagina la protagonista que sería una primera cita perfecta.

Disco del mes (octubre)

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El pasado día 12 el australiano Morgan Evans sacó su segundo álbum de estudio, Things that We Drink to, el primero que edita en Estados Unidos, puesto que se trasladó de su Australia natal a Nashville en 2016.
La carrera de Evans se augura muy prometedora, a juzgar por las críticas que ha obtenido con este su primer trabajo en la cuna del country. El disco consta de once canciones y es una mezcla de country y pop. Ha sido editado por Warner Music Nashville y producido por Chris DeStefano. Aparte del material nuevo, también incluye algunos temas de su EP que salió en agosto.
Una de las mejores canciones es la que le da título, Things that we drink to. Evans la escribió como un homenaje a su mánager, Rob Potts, que murió en 2017 en un accidente de moto. En la letra, el autor vota por el optimismo: brinda por su amigo y se muestra esperanzado en sanar las heridas y superar el dolor.

El disco se abre con un tema que muestra la admiración de Evans por su país adoptivo. Se titula American y en ella afirma que su romance con una chica americana le ha hecho enamorarse del país. Sus autores son Morgan Evans, Chris DeStefano y Josh Osborne.

Vamos ahora con una de las canciones más personales del disco. Morgan y su mujer, Kelsea Ballerini, cantan a dúo la balada Dance with me.

El disco está repleto de temas con mensajes positivos y una de ellas es We Dream, en la que se dice que todo el mundo tiene algo en común: todos soñamos con una vida mejor. Así, hay que perseguir los sueños de cada uno y “escapar, liberarnos, caminar por calles de oro, convertir los cielos grises en azules y la esperanza en verdad”.

El artista ha incluido aquí Kiss Somebody, el primer single que grabó en Estados Unidos, obra suya, de Chris DeStefano y de Josh Osborne.

La última canción lleva por título Young Again. Haciendo su propia interpretación del lema latino Carpe Diem, Evans señala que hay que aprovechar los buenos momentos porque nunca volveremos a ser tan jóvenes como ahora. La letra contiene un guiño al clásico de Garth Brooks Friends in Low Places.

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Un poco de Hank en mí

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La frase del título podría aplicarse a casi todos los amantes del country, porque ¿quién no ha versionado los temas de Hank Williams? Pero es de Charley Pride de quien os voy a hablar hoy. En 1980, este sacó un disco- homenaje a su figura que llevaba por título There’s a little bit of Hank in me. Editado por RCA Nashville, estaba compuesto por 12 temas. El primero, a modo de pórtico, fue escrito expresamente para el disco y el resto eran versiones de sus temas más populares.
My son calls another man daddy fue escrita en 1949 por Jewel House y, al año siguiente, grabada por Hank. Cuenta la historia de un padre de familia que está en la cárcel y se lamenta de que su mujer tenga una nueva pareja y de que su hijo ya ni siquiera lo reconozca: “Mi hijo llama a otro hombre papá”. Esta es la versión de Charley Pride.

You Win Again es, en cierto modo, una canción autobiográfica, pues Hank Williams la escribió en el curso de su divorcio de su primera esposa, Audrey Williams, y la grabó solo un día después de que este se materializara. La canción habla de las continuas infidelidades de la mujer del narrador. Este sabe que debería haberse marchado, pero su error fue confiar en ella, así que “ella vuelve a ganar”.

Why Don’t You Love Me (1950) fue uno de los mayores éxitos de Hank Williams (alcanzó el número 1). El narrador se asombra de que su mujer no lo ame como antaño, ya que él no ha cambiado (“soy el mismo problema que tenías antes”, “mi pelo sigue siendo rizado y mis ojos siguen siendo azules”…). La versión de Hank Williams aparecía en La última película (1971); esta es la de Charley Pride.

Vamos ahora con uno de los temas que mejor retrata la soledad: I’m so Lonesome I could Cry. La letra pone varios ejemplos para describir ese sentimiento y concluye: “Estoy tan solo que podría llorar”. Cuando Elvis Presley la interpretó en uno de sus conciertos la presentó con estas palabras: “Me gustaría cantar una canción que probablemente sea una de las canciones más tristes que he oído”. En realidad, fue escrita por un joven de veinte años, Paul Gilley, que le vendió los derechos a Hank.

Junto con su productor Fred Rose, Williams escribió A Mansion on the Hill en 1947. Un hombre evoca la mansión en la colina que compartía con su amante antes de su separación.

Troubadour. George Strait, 2008

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Lleva tres años retirado del mundo de la música –su último álbum de estudio es de 2015 y su última gira data de 2014–, pero sigue siendo “el rey del country“. Y lo demuestra con el disco que vamos a escuchar hoy, Troubadour, que apareció en 2008 en el sello para el que ha trabajado toda su vida, MCA Nashville Records.
Considerado uno de sus mejores trabajos, Trobadour se compone de 12 canciones. Conquistó el premio al mejor álbum de la Asociación de la música country y, además, le reportó a Strait su primer Grammy, en la categoría de mejor álbum country. El cantante despliega toda su versatilidad y sale airoso en su reto de dar vida a varios estilos dentro del country.
I Saw God Today, obra de Rodney Clawson, Wade Kirby y Monty Criswell, ganó el premio al single del año en la Asociación de música country. La canción nos presenta a un padre que ha ido al hospital a conocer a su hija recién nacida y está tan orgulloso que dice que “ha visto a Dios hoy”.

La canción que da título al disco, Troubadour, es de Leslie Hatcher y Monty Holmes. En esta balada, el segundo single del álbum, el protagonista echa la vista atrás y se muestra satisfecho de su vida como trovador.

El tercer y último single fue River of Love, compuesta por Billy Burnette, Dennis Morgan y Shawn Camp. Se trata de una de las canciones más animadas del disco, en la que el narrador se confiesa atrapado en el río del amor.

Strait se atreve con todo, como lo prueba este western swing, West Texas Town, uno de los dos dúos que contiene el álbum junto con House of Cash. Escrita por Dean Dillon y Robert Earl Keen, Strait la interpreta con el primero de ellos, y se le ve la mar de cómodo. ¿Quizá porque es oriundo de Texas?

Un subgénero del country, muy popular en los años 70 y 80, se centraba en la vida de los camioneros, un público muy fiel a nuestro estilo. En Brothers of the Highway, Strait les hace un guiño.

Cambiamos ahora de registro a una balada lenta a ritmo de vals. It was me fue escrita por Buddy Cannon y Randy Hardison.

Escuchemos ahora al primero que cantó esta canción, Jamey Johnson, que la incluyó en su disco The Dollar (2006).

Disco del mes (septiembre)

wouldn't it be great
Como os decía el viernes, hoy vamos a escuchar extractos de otro disco aparecido este mes, obra de una mujer con mucha experiencia en esto del country. Hablo de Loretta Lynn, quien, a sus 86 años, sacó el pasado día 28 su disco Wouldn’t it be great de la mano de Sony Legacy.
La importancia de Loretta en la historia del country es incuestionable. Quizá no fuera la primera mujer que se dedicara a este género de forma profesional, pero sí fue quien visibilizó en sus letras los problemas a los que se enfrentaban las mujeres en la sociedad que le tocó vivir. Habló de temas tan controvertidos para su época como la píldora anticonceptiva, el divorcio o los malos tratos, que ella sufrió en sus carnes, como puede verse en la película sobre su figura Quiero ser libre.
Su último trabajo ha sufrido varios retrasos por los problemas de salud de Loretta (a saber, un derrame en mayo de 2017 del que ya se ha recuperado, y una caída en enero de este año en la que se rompió una cadera). Superados esos contratiempos, Lynn se ha mostrado muy ilusionada con su nuevo trabajo, producido por John Carter Cash –el hijo de Johnny Cash y June Carter– y por la hija de Lynn, Patsy Lynn Russell –quien, por cierto, escribe junto a su madre dos de los temas del álbum–.
Trece pistas lo articulan y en ellas se alternan nuevas versiones de temas ya grabados anteriormente por Loretta junto con otros originales.
Escuchemos el tema que da título al disco y que, al mismo tiempo, se ha convertido en su primer single, Wouldn’ it be Great. Escrito por Lynn en los años 80, ya lo había incluido en Just a Woman (1985), y posteriormente, junto a Dolly Parton y Tammy Wynette, en Honky Tonk Angels (1993). La protagonista desea que su pareja deje de beber y se dedique a ella por completo, y se pregunta si no sería maravilloso que la amara más que a la botella.

El segundo single lleva por título Ruby’s Stool y es un original de Loretta Lynn y Shawn Camp. Habla de los celos de la protagonista porque otra mujer –la Ruby del título– ha sacado a bailar a su novio mientras ella se queda sentada en su taburete…

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Willie Nelson lo hace “a su manera”

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Entre los discos destacados de este mes es difícil decidirse por uno solo, así que hoy os voy a hablar de un trabajo que, desde luego, no podía pasar desapercibido para River of Country, y en la siguiente entrada del álbum de otra leyenda viva del country.

Empezamos por la última obra de Willie Nelson (y su segundo disco de este año: cada vez trabaja más nuestro Willie). El pasado 14 de septiembre apareció My Way, una colección de once canciones en homenaje a Frank Sinatra. Producido por Buddy Cannon y Matt Rollins, ha visto la luz en Legacy Recordings. Ambos iconos, Willie y Frank, se profesaban mutua admiración e incluso trabajaron juntos en una serie de conciertos en un hotel de Las Vegas en 1980; además, grabaron una serie de anuncios para la NASA.

Para Willie Nelson, el Gran Cancionero Americano o Great American Songbook “es un pozo profundo, porque las buenas canciones nunca mueren. Si era buena hace 100 años, lo sigue siendo hoy”. No es la primera vez que Nelson dedica un disco en exclusiva al Great American Songbook. Ya lo hizo, por ejemplo, en Stardust (1978), Night and Day (1999) o, más recientemente, en Summertime: Willie Nelson Sings Gershwin (2016).

En nuestro disco encontramos, por ejemplo, un dúo con Norah Jones, con quien interpreta What is this thing called love, compuesta por otro de los grandes del siglo XX, Cole Porter. Hasta la fecha han aparecido tres singles, que son los primeros que vamos a escuchar.

Cuando se anunció la producción del disco, en julio pasado, pudimos disfrutar ya del primero de ellos, Summer Wind, escrita por Heinz Meier y Johnny Mercer. La canción había aparecido anteriormente en alemán con el título Der Sommerwind, pero fue la interpretación de Sinatra la que le dio fama.

A finales del mes siguiente, llegó I’ll Be Around, obra de Alec Wilder de 1942.

El tercer single lleva por título One for my baby (and one for the road), un clásico de Harold Arlen y Johnny Mercer que apareció en el musical The Sky is the Limit (1943) y que cantó por vez primera Fred Astaire. Posteriormente, Sinatra la grabó en varias ocasiones a lo largo de su carrera.

George e Ira Gershwin escribieron A Foggy Day para la película Señorita en desgracia (1937). Su letra hace referencia a esos días de niebla tan característicos de Londres: “Un día de niebla en Londres me tenía deprimido, pero de repente te vi y a través de la ciudad el sol brillaba por todas partes”, dice.

Otro clásico de la canción nostálgica es It was a very good year, de Ervin Drake (1961), en la que el protagonista recuerda con felicidad distintos momentos de su vida; ahora que ha envejecido, los considera “como el vino añejo”. La grabación de Sinatra le reportó en 1965 un Grammy a la mejor interpretación vocal. Os dejo con la versión de Nelson.

Termino por hoy con el tema más conocido de Sinatra, My Way, con letra de Paul Anka basada en la canción francesa Comme d’habitude, que popularizó Claude François. Sinatra la grabó en 1969 y, en 2018, Willie Nelson nos regala esta versión.

Carnival Ride. Carrie Underwood, 2007

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Los concursos televisivos que descubren jóvenes talentos son últimamente la mejor plataforma para los aspirantes a artista. Uno de los casos más sonados dentro del country es el de Carrie Underwood, quien triunfó en la cuarta edición de American Idol.

Si bien su disco de debut, Some Hearts, gozó de bastante éxito, su segundo trabajo, Carnival Ride, que hoy comentamos, está más anclado en el country. Tanto desde el punto de vista crítico como del comercial supuso todo un acontecimiento: vendió más de 500.000 copias solo la primera semana y durante su vida comercial más de tres millones solo en Estados Unidos. Carrie ganó dos Grammys con él y fue nominada por la Asociación y la Academia de Música Country.

Viaje de carnaval hace referencia a los constantes altibajos de la vida, que la hacen tan imprevisible y atractiva. El disco apareció en el sello Arista Nashville, se compone de 13 canciones y contó con la colaboración de compositores de renombre como Hillary Lindsay, Luke Laird o Troy Verges, entre otros. Escuchemos los cinco singles que aparecieron.

El primero, So Small, sirvió de anticipo al disco, puesto que apareció algunos meses antes de éste. El tema fue escrito por Underwood, Hillary Lindsey y Luke Laird y, en palabras de la primera, trata sobre cómo la gente da excesiva importancia a lo que en realidad no la tiene, motivo, en fin, de preocupaciones innecesarias.

Carrie se apoyó en Ashley Gorley y Kelly Lovelace para escribir All-American Girl. La letra habla de un padre que espera que su hijo sea un niño: cuando resulta ser una niña, se muestra no menos encantado.

Hillary Lindsey y Luke Laird volvieron a acompañar a Underwood en los créditos de Last Name, una de las canciones más exitosas del disco, que le proporcionó a Underwood un Grammy. Se trata de un tema country-pop sobre una chica que en una noche alocada se fuga a Las Vegas con un hombre al que acaba de conocer (ni siquiera sabe su nombre) y se casa con él. Al día siguiente, ya con más calma, se arrepiente de lo que ha hecho.

Just a Dream fue compuesta por Gordie Sampson, Steve McEwan y Hillary Lindsey. Una joven de 18 años se dirige a la iglesia vestida de blanco, suponemos que a su boda. Sin embargo, hacia el final descubrimos que está yendo al funeral de su marido, con el que se acababa de casar y que ha muerto en la guerra. La protagonista repite una y otra vez que espera que lo que le está pasando sea solo un sueño.

El último single, I Told You So, versionaba una canción de Randy Travis de 1987, incluida en su álbum Always and Forever. Aquí, un hombre que se ha separado de su pareja se plantea volver a su lado, pero se pregunta cómo reccionará ella: si le aceptará o le recriminará que se marchara. Escuchemos su interpretación de este tema.