What a Crying Shame. The Mavericks, 1994

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Vamos hoy con un grupo country-rock, The Mavericks, que fusiona los sonidos country más tradicional con los Tex-Mex (si queréis profundizar más en sus claves, os recomiendo All you ever do is bring me down, que apareció en La Guitarra de las Musas).

Este que os traigo es su tercer álbum de estudio, editado a través de la filial de MCA en Nashville. Produjo cinco singles y, para su realización, contó con numerosos músicos invitados: guitarristas, compositores y todo tipo de instrumentistas (fiddle, steel guitar, congas, piano, órgano…), lo que le dio ese aire tan variado y atractivo. Una de sus grandes virtudes es el toque rock, que The Mavericks imprime magistralmente, sin traicionar las raíces country de este grupo fundado en Miami.

El tema con el que se abre el disco es There Goes my Heart. Compuesto por Kostas y Raul Malo, en su letra el protagonista se lamenta de la pérdida de su pareja.

Kostas y Malo repiten en la composición del siguiente tema, What a Crying Shame que, aunque gozó de cierto éxito en Estados Unidos, triunfó sobre todo en Canadá.

En la grabación de I Should Have Been True, The Mavericks introduce el western swing gracias a la rica instrumentación de uno de los compositores, Stan Lynch –el otro es, de nuevo, Malo–. En esta balada, el narrador se arrepiente de no haber sido fiel a su mujer.

O What a Thrill fue compuesta por Jesse Winchester, un estadounidense que se nacionalizó canadiense en protesta por Vietnam. El protagonista se entusiasma aquí al pensar en su chica.

Cinco años antes, James House la grabó para su álbum de debut.

Uno de los nombres más conocidos que intervinieron en el disco es el de Bruce Springsteen, quien compuso All that Heaven Will Allow. Sin duda, la versión de The Mavericks hacía justicia a la de The Boss.

Escuchemos la versión original de Bruce Springsteen en Tunnel of Love (1987).

Disco del mes (enero)

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La cosecha de discos aparecidos en enero no ha sido muy pródiga. El pasado viernes salió al mercado Road Less Traveled, de Lauren Alaina, de la mano de su discográfica Mercury Nashville en colaboración con Interscope Records.

Se trata del segundo disco de estudio de esta joven cantante de 22 años –el de debut, Wildflower, salió a la luz cuando todavía no había cumplido los 17–. Entre medias publicó un EP en el que aparecían algunos de los temas de este disco.

El álbum, que se puede encuadrar en el country-pop, consta de 12 canciones, que Alaina ha contribuido a escribir. De momento ha aparecido un single, el que da título al disco.

Road Less Traveled es obra de Meghan Trainor, Jesse Frasure y la propia Alaina. La canción habla de la necesidad de no ceder a la presión y tener personalidad propia o, como dice la canción, “confía en tu corazón rebelde y toma la carretera menos transitada”.

En la siguiente, Same Day, Different Bottle, participaron Caitlin Smith y Dan Couch junto con la propia Alaina. En su letra una mujer aconseja a su pareja que deje la bebida.

En Painting the Pillows, escrita por Lindsay Jack Rimes y Alex Masters, se comparan las lágrimas de la narradora por su novio con cuadros sobre la almohada.

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Stones in the Road. Mary Chapin Carpenter, 1994

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Hoy escucharemos extractos del quinto trabajo de una de las mejores compositoras de country en activo, Mary Chapin Carpenter, quien con este Stones in the Road se aupó, por primera y única vez en su carrera, a lo más alto de las listas.
Editado por Columbia en 1994, Carpenter ganaría por él dos Grammys al año siguiente: Mejor álbum country y Mejor actuación femenina en una canción country por Shut Up and Kiss Me (que luego escucharemos).
No se puede negar que este proyecto es hijo casi en exclusiva de Chapin, como prueba el hecho de que todas las canciones, hasta un total de 13, fueran escritas por ella, que asumió también la co-producción.
Shut Up and Kiss Me fue su primer single. La instrumentación incluye la guitarra de Lee Roy Parnell y el piano, que toca Benmont Tench, miembro fundador de Tom Petty and the Heartbreakers.

Posteriormente, salió Tender When I Want to Be, en el que la narradora afirma ser fuerte y tierna cuando quiere.

House of Cards describe el lugar donde creció –una pequeña ciudad– como un lugar aparentemente perfecto en el que, sin embargo, todo el mundo guardaba secretos que, en caso de descubrirse, harían que todo se desmoronara como un castillo de naipes.

El último single del álbum fue Why Walk When We Can Fly. Aun reconociendo que el mundo dista mucho de ser un sitio ideal, la letra invita a sobreponerse a las dificultades. “En este mundo hay mucho dolor, mucha culpa, mucha vergüenza, mucho frío, mucha aflicción… pero hay mucho terreno por ganar. ¿Por qué caminar si puedes volar?”

Por último, vamos con el tema que da título al disco, Stones in the Road. Está narrada desde la perspectiva de una persona acomodada que no se para a pensar en los que lo están pasando mal, a quienes no considera más que “piedras en el camino”. “Les damos un dólar y esperamos que nuestros ojos no se encuentren”, dice. La canción apareció en la banda sonora de la película Bye, Bye Love (1995).

Dos años antes que Carpenter, Joan Baez la había grabado en Play Me Backwards (1992).

 

Not a Moment Too Soon. Tim McGraw, 1994

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El álbum de debut de Tim McGraw tuvo una recepción comercial más que discreta, pero su siguiente trabajo, que os traigo hoy, fue un éxito total. Llegó al primer puesto de las listas y se colocó como el álbum country más vendido del año. Fue, sin duda, la auténtica carta de presentación de este artista. Editado por Curb Records, alumbró nada menos que cinco singles, en los que se aprecia la influencia del rock sureño.
Indian Outlaw fue el primero de ellos. Escrito por Tommy Barnes, Gene Simmons y John D. Loudermilk, los estereotipos con que caracteriza a los indios soliviantaron al público de la época.

El segundo single que apareció es más propio del country tradicional, y su letra cuenta una historia más elaborada. Don’t Take the Girl fue compuesta por Craig Martin y Larry W. Johnson. La historia sigue la relación a lo largo del tiempo entre un chico y una chica. Empieza en la niñez, cuando él le pide a su padre que no se lleve a la niña de pesca porque quiere estar junto a ella. Luego pasan diez años: los jóvenes amantes disfrutan del cine cuando les sorprende un ladrón y el chico le da todo su dinero con tal de que no se lleve a la chica. Transcurren cinco años. Los protagonistas ya se han casado y esperan su primer hijo. El bebé nace bien, pero surgen complicaciones en el parto y la vida de la mujer corre peligro. Su marido reza a Dios para que no se lleve a la chica (“Quítame el aliento que me diste, quítame este corazón del pecho, con gusto tomaría su lugar si me dejas, llévame de este mundo pero por favor no te lleves a mi chica”). La canción termina repitiendo la primera estrofa, para ilustrar que la vida y las historias de amor son como un ciclo que nunca termina.

Down on the Farm es una composición de Jerry Laseter y Kerry Kurt Phillips. Se trata de un tema alegre que rinde homenaje a las fiestas en las zonas rurales, que superan siempre a los “encorsetados” saraos de la ciudad.

El tema que da título al disco, Not a Moment Too Soon, fue compuesto por Wayne Perry y Joe Barnhill. El protagonista se siente agradecido a su pareja porque su amor le salvó “justo a tiempo”. El single llegó al número 1 de las listas.

Refried Dreams recupera el típico ambiente del honky-tonk, en el que un hombre se lamenta en un bar por el abandono de su novia. La composición de Jim Foster y Mark Peterson incluye sonidos propios del pop.

Termino con It doesn’t get any countrier than this, la única de las que vamos a escuchar que no salió como single. Jerry Vandiver y Randy Archer, sus autores, tiran de metáfora para perfilar la apasionada relación de dos amantes: “Hace que arranque el motor de mi tractor con solo un beso, sé que no creció en una granja pero sabe cómo actuar detrás de un granero”. No puede ser más country.

 

Disco del mes (diciembre)

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El disco destacado de este mes tiene como protagonista a una joven promesa del country, Kane Brown, de solo 23 años, quien el pasado 2 de diciembre sacó su primer álbum de estudio de larga duración, Kane Brown (ya había debutado con dos EPs).
Su nombre os sonará por su asociación con uno de los grupos bro-country del momento, Florida Georgia Line, que lo señaló para participar en su gira, así como por las versiones que ha hecho de artistas consagrados como George Strait.
La génesis de este disco se sitúa a finales de enero de este año, cuando Kane firmó un contrato con la RCA Nashville. El álbum, de 11 pistas –siete co-escritas por él–, tiene un sabor autobiográfico, sobre todo por uno de los temas incluidos, Learning, en el que habla de los abusos que sufrió en su infancia.
Con 45.000 unidades vendidas sólo el primer fin de semana, el disco se ha convertido en el mejor debut country de los últimos dos años, un hito extraordinario teniendo en cuenta que empezó colgando vídeos en las redes sociales.
El primer single, que vio la luz en junio, lleva por título Ain’t No Stoppin’ us now (“No hay quien nos pare”). La canción anticipa la diversión de que disfrutará el narrador en una jornada playera. Ahora que estamos en pleno invierno no parece el momento más oportuno de publicar esta canción, pero, en descargo de la discográfica, hay que precisar que tuvieron la precaución de adelantar el single al verano.

El último, a su vez, es Thunder in the Rain. A medio camino entre el country y el pop, la canción compara la relación con su pareja con una tormenta de truenos y relámpagos.

Por último, escuchemos Learning, el tema al que aludía antes, encuadrado en el country rap, un subgénero que se ha puesto de moda en los últimos tiempos. En su letra, Brown nos muestra su conflictiva niñez, sin exhibir ningún resentimiento: “Estoy aprendiendo a dejarlo marchar, el perdón es algo que debemos conocer; si te aferras al odio para siempre, te terminará haciendo daño en el alma”.

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Easy Come, Easy Go. George Strait,1993

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La popularidad de George Strait se disparó a principios de los 90. Protagonizó la película Pure Country en 1992 y al año siguiente nos regaló los oídos con este disco, en el que ahondaba en su empeño por recuperar el country más tradicional. El álbum, de poco más de media hora de duración, fue editado por MCA Records.
Stay out of my arms es su primera canción. Escrita por Jim Lauderdale, el protagonista aconseja a su nueva novia que no se involucre demasiado, porque acaba de salir de una mala relación y no está preparado para comenzar otra.

El tema que da título al disco, Easy Come, Easy Go, fue compuesto por Aaron Barker y Dean Dillon. Aquí, el narrador sostiene que lo mejor es dejarlo cuanto antes y quedar en paz con su pareja antes de que sea demasiado tarde.

La animada Lovebug fue escrita por Wayne Kemp y Curtis Wayne como un guiño al sonido Bakersfield. El protagonista reconoce sentirse presa del “virus del amor”. ¡No puede evitarlo!

En realidad, esta de Strait es una versión del éxito de George Jones que vio la luz en Lovebug (1965). Escuchemos esta interpretación en directo, con Johnny Paycheck acompañándole en el plano vocal.

Y, ahora, vamos con una canción más lenta. En I’d like to have that one back, compuesta por Aaron Barker, Bill Shore y Rick West, un tipo se arrepiente de haber dejado marchar al amor de su vida.

The Man in Love with You, de Steve Dorff y Gary Harju, es una confesión de los defectos y limitaciones del cantante (“no soy el héroe que salvará el día, no soy la llave que abre todas las puertas, nunca podré hacer milagros”), pero a su pareja le asegura que siempre será “el hombre enamorado de ti”.

 

This Time. Dwight Yoakam, 1993

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Escuchemos hoy extractos del quinto álbum de Dwight Yoakam, que puso punto final a los casi tres años sabáticos que este artista se tomó entre octubre de 1990 y marzo de 1993.
La espera mereció la pena. Yoakam ahondó en este trabajo en su vertiente más tradicional y nos brindó una perfecta fusión entre el honky-tonk, el rock, el pop y el soul. A esta amalgama contribuyó que el disco estuviera producido por Pete Anderson, un gran guitarrista que además es toda una institución en la producción –ha trabajado con figuras de la talla de Lucinda Williams, Roy Orbison, Buck Owens o, más recientemente, Mark Chesnutt–. Editado por el sello Reprise –que había sido fundado por Frank Sinatra en 1960–, del álbum salieron nada menos que cinco singles, y Dwight vendió más de 3 millones de copias en Estados Unidos. Escuchemos ya algunos de sus temas.
Se abre con Pocket of a Clown, escrito por él mismo y que se recuerda, sobre todo, por incluir un coro de doo-wop (aunque, en mi opinión, habría sido mejor eliminarlo). En la letra el protagonista se siente diminuto y triste como en el bolsillo de un payaso: “Dentro de la memoria del pasado viven los amores que no duraron y los dulces sueños empiezan a desvanecerse realmente rápido”.

Otra de sus composiciones en solitario es A Thousand Miles from Nowhere, en la que el narrador confiesa su indiferencia por el mundo tras su reciente ruptura. El tema fue utilizado en los títulos de crédito de la película Red Rock West, en la que Dwight Yoakam tenía un papel secundario.

La canción que da título al disco, This Time, es la única de las que vamos a escuchar que no apareció como single. Escrita por Yoakam junto con Kostas Lazarides, un compositor country de origen griego, se centra en un tipo que, aunque sabe que su relación no tiene futuro y solo le traerá sufrimiento, no puede evitar continuar con la misma. “Esta vez será la última que gritaré su nombre, que jugaré a su juego, que soportaré este dolor”.

La que sigue es, a su vez, la única en cuya composición no intervino Yoakam. Ain’t that Lonely Yet fue escrita por Kostas Lazarides y James House y habla de un hombre que ha dejado a su mujer, y esta le acosa con notas y llamadas para que vuelva. Él se mantiene firme.

Fast as You es uno de los temas más rock del disco. Comparte inquietudes con el anterior: un hombre dominado por su pareja fantasea con recuperar su libertad y vengarse así de ella. “Quizá algún día sea fuerte, quizá algún día serás tú la que llore, quizá algún día yo también rompa corazones”.

Por último, escuchemos otra colaboración entre Yoakam y Kostas, Try not to look so pretty, en la que el primero demuestra sus excelentes dotes vocales.

Disco del mes (noviembre)

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El 18 de noviembre aparecía en el mercado el quinto disco de High Valley, un grupo compuesto por dos hermanos canadienses, Brad y Curtis Rempel, que ahora han dado el paso al mercado estadounidense. El álbum, que lleva por título Dear Life –la canción con la que se abre el disco–, supone el debut de los hermanos con Warner Music Nashville y Atlantic.
El primer single ha sido Make You Mine, un tema que el dúo ha recuperado de su trabajo anterior, County Line (2014). Hasta la fecha ha sido el mayor éxito del grupo en EE.UU. La canción fue escrita por Brad Rempel, Ben Stennis y Seth Mosley (que también produce este disco) y cuenta con la colaboración especial de Ricky Skaggs, que le da un toque bluegrass. Con su inclusión apostaron sobre seguro, ya que ya había sido todo un fenómeno en Canadá. Es uno de esos temas que levanta el ánimo. Habla de la felicidad que siente el narrador ante la perspectiva de hacer suya a su novia: “Eres un aleluya, un domingo por la mañana, todo lo que necesitaba y quería, bajo este cielo de luna pálida te voy a hacer mía”.

Escuchemos ahora la canción que le da título. Sobre la génesis de Dear Life, Brad dijo que la idea surgió de una conversación que tuvo con su mujer acerca de cómo nos aferramos a nuestra “querida vida”. La otra mitad del grupo, Curtis, agregó: “Siento que realmente habla a todo el mundo. Todos tenemos esa carta a la vida que nos ronda y queremos dejar nuestra marca”.

Por último, escuchemos un ejemplo de la vertiente más country-pop del disco, Young Forever, todo un himno al anhelo de la eterna juventud. El single se presentó en septiembre de forma promocional.

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It’s Your Call. Reba McEntire, 1992

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Vamos hoy con un disco repleto de baladas country, y quién mejor para interpretarlo que una de las voces más emotivas de este estilo, Reba McEntire, quien lo definió como la segunda parte de su trabajo anterior, For My Broken Heart (1991). De 10 pistas, el álbum fue editado por el sello MCA y se ha convertido en uno de los más vendidos de Reba (3 veces multi-platino).
La canción que le da título, It’s Your Call, fue escrita por Liz Hengber, Bruce Burch y Shawna Harrington-Burkahrt, y nos presenta a una mujer que, tras descubrir que su pareja tiene una amante, le dice que tome una decisión y escoja entre las dos.

Uno de los dúos más conocidos del country pertenece a este disco. Me refiero a The Heart Won’t Lie, que McEntire hizo junto con Vince Gill. La canción fue escrita por Kim Carnes y Donna Weiss e, inicialmente, la idea era que Reba la interpretara con Kenny Rogers. Sus voces no sonaban bien juntas y finalmente recurrieron a Gill.

Take it Back es un tema compuesto por Kristy Jackson con un leve toque de soul. Aquí, una mujer, engañada por su pareja, quiere recuperar su independencia.

En Baby’s Gone Blues, una colaboración entre Pat Bunch, Mary Ann Kennedy y Pam Rose, la protagonista se lamenta, al más puro estilo blues, de que su novio le haya abandonado.

Este tema ya fue grabado por Patty Loveless en su álbum If My Heart Had Windows (1987).

Para terminar, escuchemos una magnífica balada escrita por Gary Harrison y Tim Mensy titulada Straight from You. Una mujer teme que su pareja quiera romper con ella –ha oído rumores, rumores–, pero necesita escucharlo “directamente de él”.

Disco del mes (octubre)

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Tras dos años en barbecho, desde que en 2014 sacara su disco The Big Revival, Kenny Chesney, de 48 años, vuelve a la primera plana con Cosmic Hallelujah, que vio la luz el 28 de octubre. Su intención inicial era que apareciera a principios de julio y llevara por título Somewhere in Town, pero lo pospuso para incluir una colaboración con Alicia Beth Moore, conocida como Pink, que trabaja sobre todo el pop. Producido por Columbia Nashville en colaboración con Blue Chair, Cosmic Hallelujah consta de 12 pistas, dos de las cuales, que vamos a escuchar aquí, han salido ya como singles.
El primero fue Noise, obra de Kenny Chesney, Shane McAnally, Jon Nite y Ross Copperman, que pudimos escuchar el pasado mes de marzo. La letra reflexiona sobre el ruido presente en nuestras vidas, que a veces nos impide disfrutar plenamente: “Sí, gritamos hasta quedarnos sin voz/ en las calles, en la multitud no hay nada más que ruido/ ahogando los sueños de este chico de Tennessee/ intentando hacernos oír en todo este ruido”. Chesney no pretende moralizar, sino poner de manifiesto una realidad.

El segundo single es la colaboración a la que aludía antes. Setting the World on Fire apareció el 28 de julio. Escrita por Copperman, Josh Osborne y Matt Jenkins, la letra narra el encuentro pasional de una pareja que promete que va a “incendiar el mundo”.

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