El Hank Williams cajun

d.l. menard

Hoy os voy a hablar de una de las principales figuras de la música cajun de Louisiana, que falleció hace escasos seis meses a los 85 años de edad.

Doris Leon Menard, conocido como D.L., nació en 1932 en una familia de granjeros. A los 16 años empezó a interesarse por el folk de su estado natal, la música cajun. Su admirado Hank Williams, a quien tuvo la fortuna de conocer en 1951, dos años antes de la muerte de este, ejerció una influencia inolvidable sobre su obra; y siempre se enorgulleció de que lo llamaran “el Hank Williams cajun“.

Se unió al grupo Elias Badeaux and his Louisiana Aces, que se acabaría desmantelando en 1967, cuando la carrera de Menard seguía en plena ebullición. Como “embajador” de la música cajun, tocó en lugares tan distantes como Sudamérica o Asia. Ricky Skaggs dijo de él: “D.L. no imita a Hank pero tiene su sinceridad desde el fondo del corazón y la gente tiende a recordar a Hank cuando canta D.L.”.

En 2009 entró en el Salón de la Fama de la música de Louisiana, y un año más tarde consiguió una nominación a los Grammy en la categoría de mejor álbum zydeco y música cajun por su trabajo Happy Go Lucky, el último antes de despedirse de los escenarios.

Su composición más famosa data de los años 60 y lleva por título La porte en arrière. Inspirada en Honky Tonk Blues, de Hank Williams, según el estudioso Barry Jean Ancelet llegó a vender medio millón de unidades con ella. Narra la historia de un perdedor que siempre entra en los sitios “por la puerta trasera”. D.L. recordaba así su génesis: “La historia me vino de pronto cuando estaba trabajando en una gasolinera y escribí la canción en unos pocos minutos. Creo que mucha gente podrá identificarse con ella”. Esta es la versión de Menard en una interpretación en directo de 2009.

Zachary Richard la incluyó en Mardi Gras (1977).

En 1993 D.L. fue nominado a los Grammy como mejor álbum folk por Le Trio Cadien, disco en el que intervinieron Ken Smith, Eddie LeJeune y él mismo. El instrumental Mamou Two Step pertenece a ese trabajo.

Doug Kershaw nos regalaría una versión llena de vitalidad del citado tema.

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Un estándar del bluegrass

old salty dog blues

Hoy vamos a escuchar una canción folk de principios del siglo XX que ha sido grabada por artistas de country, blues o bluegrass y que hoy pasa por ser una canción muy popular dentro de este último estilo. Su título, Old Salty Dog.

Su autoría se ha atribuido a diferentes autores, que en realidad se limitaban a hacer nuevos arreglos, ya que los orígenes de la melodía hay que buscarlos en la tradición popular. Lo cierto es que la primera grabación que se conserva del tema es la de Papa Charlie Jackson en 1924. Hay diferentes teorías para explicar el significado de Salty Dog. La más plausible es la de “persona favorita”, cuyas connotaciones sexuales derivaron al concepto de “compañero de cama”. En el momento en que empezó a circular esta canción, a los perros con pulgas se les rociaba sal para librarles de ese parásito y, como este elemento era más bien escaso en las poblaciones rurales, el tratamiento solo se podía aplicar al perro favorito de cada casa. Así fue como surgió esta expresión, que se aclara en el estribillo: “Déjame ser tu ‘salty dog’ o no seré tu hombre en absoluto”.

La grabación más antigua que escucharemos es la de Allen Brothers, un dúo compuesto por los hermanos Austin y Lee, en 1930.

Zeke y Wiley Morris, de los Morris Brothers, ejecutaron (y registraron) el arreglo más conocido de la canción en 1935; y son los que suelen figurar como sus compositores. Tres años después la grabarían para el sello Bluebird.

En una de sus últimas sesiones de grabación, el bluesman Leadbelly la grabó en 1948.

Probablemente la grabación más famosa de este tema sea la de Flatt & Scruggs con la voz de Benny Sims, cuya primera versión data de 1952.

Escuchemos a uno de los mejores intérpretes de banjo, Béla Fleck, junto a Earl Scruggs.

Ricky Skaggs, en una actuación en directo en 2010.

Este vídeo corresponde a una interpretación de Nashville Jam en el programa Music City Roots en 2015.

Por último, os dejo con The Earls of Leicester, que homenajea este clásico en el programa Woodsongs Old Time Radio Hour.

Todos tenemos algo de Johnny en nosotros

FILE PHOTO: French singer Johnny Hallyday waves to fans attending a ceremony to promote his new album "Jamais seul" (Never alone) at the Virgin Megastore in Paris

El pasado 6 de diciembre nos despertamos con la muerte de uno de los cantautores franceses más internacionales, Jean-Philippe Léo Smet. Tenía 74 años, y, naturalmente, era más conocido por su nombre artístico, Johnny Hallyday. Su muerte llega solo un mes después de que saliera un disco-homenaje en el que quince artistas interpretaban sus temas más famosos, con un título, Quelque chose en nous de Johnny, que celebraba su mítica canción Quelque chose de Tennessee.

Johnny pasó sus primeros años en Londres con su tía, después de que su padre los abandonara y su madre se viera incapaz de hacerse cargo de él. Fue entonces cuando tomó el apellido de su tío, el artista de variedades americano Lee Halliday.

A lo largo de su dilatada carrera, que se prolongó durante casi seis décadas, Hallyday se convirtió en todo un icono del rock francés, siguiendo primero los pasos de Elvis Presley, y vendió más de 100 millones de discos.

Aunque se centró en el rock y el pop, en su ingente discografía nos encontramos con un disco dedicado al country y al folk, Country-Folk-Rock (1972), otro de country-rock, La terre promise (1975), y otro dedicado a la capital de la música country, Nashville 84 (1984), que contiene Drôle de métier y Spécial Enfants du rock. En los últimos años se instaló en Los Ángeles, una ciudad que conocía como la palma de su mano.

Su primera actuación tuvo lugar en 1956, a los 13 años, cuando interpretó La ballade de Davy Crockett.

Escuchemos ahora una de sus canciones más populares, Quelque chose de Tennessee, de su disco Rock’n’Roll Attitude (1985). Este canto a la libertad y a la vida empieza con una parte recitativa sacada de La gata sobre el tejado de zinc, de Tennessee Williams, y su estribillo repite: “Todos tenemos en nosotros algo de Tennessee, esa voluntad de prolongar la noche, ese deseo loco de vivir otra vida, ese sueño interior escrito con sus palabras, esa fuerza que nos empuja al infinito”.

Del disco Nashville 84, concretamente de Drôle de métier, escuchemos Nashville Blues. La canción fue compuesta por Felice y Boudleaux Bryant y Pierre Billon.

El álbum La Terre Promise fue grabado en Nashville y contiene algunas adaptaciones en francés de clásicos del country. Escuchemos, como botón de muestra, el inmortal tema de Kris Kristofferson Help me make it through the night, adaptado al francés por Long Chris con el título Reste avec moi cette nuit.

Por último, os dejo con Ma main au feu, compuesta por Michel Mallory y que aparecía en el disco Country-Folk-Rock (1972). El protagonista refiere una serie de situaciones por las que no estaría dispuesto a poner la mano en el fuego.

River of Country cumple 1000 entradas

candles

Casi cuatro después de que este blog iniciara su andadura, ha llegado el día de soplar 1000 velas. Para celebrar este pequeño paso para el hombre, he preparado una selección de canciones –no todas country– que tienen en su título la palabra “mil”.

Comencemos con las canciones ajenas a nuestro género de cabecera. Ya sabéis que aquí toda la buena música es bienvenida, y que otras veces, y con infinito placer, he abordado el folk, el blues, el R&B, el bluegrass o, en menor medida, el jazz. Vamos con ellas.

Un grupo insignia de la música doo-wop, que medró en los años 50 y 60, fue The Heartbeats. De ellos escucharemos A thousand miles away, que salió al mercado en 1957. La canción, escrita por William Miller y James Shepard, sería recuperada para la banda sonora de American Graffiti (1973).

Seguimos con el doo-wop. Corría 1960 y Kathy Young tenía solo 15 años cuando grabó esta canción, A Thousand Stars, que la catapultó al éxito. Los coros son del grupo The innocents.

Como ejemplo del pop de los 60 figura, en un lugar preeminente, Bobby Vee. The night has a thousand eyes (1962) fue uno de sus mayores éxitos. Escrita por Benjamin Weisman, Dorothy Wayne y Marylin Garrett, en la letra el narrador advierte a su pareja de que no le sea infiel porque la noche tiene mil ojos y él se enterará.

Ahora vamos con un poco de rhythm and blues. Este tema alcanzó el número 1 de la lista de este género. Aunque Land of 1000 dances, compuesta por Chris Kenner, es de 1962, la versión más famosa se la debemos a Wilson Pickett, que la incluyó cuatro años más tarde en su álbum The exciting Wilson Pickett.

Entramos en el siglo XXI con A thousand miles, una canción pop que supuso el debut de Vanessa Carlton. Aparece en su disco Be Not Nobody (2002).

Y nos acomodamos ya en el fértil terreno country con Lefty Frizzell y I love you a thousand ways (1959), en la que el protagonista está dispuesto a probar su amor de mil maneras diferentes.

Años más tarde Willie Nelson nos regaló una versión de este tema.

Webb Pierce y Mel Tillis escribieron A Thousand Miles Ago en 1959 y ambos la grabaron de forma independiente en el curso de sus carreras. Mientras va en un tren de mercancías, un tipo se pregunta por qué su amada le dejó hace mil millas. Os dejo con las dos grabaciones; la de Webb Pierce es de 1959.

Mel Tillis la grabó en 1962.

En su álbum This Time (1993), Dwight Yoakam incluyó su propia composición, A Thousand Miles from Nowhere.

En el segundo álbum de Lee Brice, Hard 2 Love (2012), sonaba Seven Days a Thousand Times, obra del mismo Brice, Billy Montana y Jon Stone. El narrador rememora los siete días de felicidad que gozó con su novia unas vacaciones, y afirma haberlos revivido mil veces.

 

El primer afroamericano del Grand Ole Opry

deford bailey

La entrada de hoy va a estar dedicada a un pionero del country o, más bien, del country-blues.

DeFord Bailey nació en 1899. Antes de la guerra de Secesión, sus abuelos habían sido esclavos. De pequeño aprendió a tocar la armónica, de la que se convirtió en un gran virtuoso. Practicaba con ella a todas horas: en su niñez sufrió de polio y pasaba en cama largos períodos de tiempo.

A los 18 años se trasladó a Nashville, donde solía tocar como aficionado. Fue descubierto por uno de los fundadores de las emisiones del Grand Ole Opry y, en 1927, tres años después de que esta institución abriera sus puertas, se estrenó allí. Convirtió su tema de cabecera Pan American Blues (que luego escucharemos) en la melodía que abría el programa radiofónico. Un año más tarde grabó ocho pistas para RCA Victor en Nashville, en lo que se cree fueron las primeras grabaciones realizadas en la capital de la música country.

Hasta 1941 Bailey fue una presencia constante en el Opry, pero dejó de aparecer por allí por un conflicto de intereses que afectaba a una discográfica, que no le permitía actuar en la radio. Su carrera se eclipsó. Murió en el olvido en Nashville en 1982.

Años después de su muerte empezó a reivindicarse su figura y se presentó una selección de sus grabaciones en los discos The Legendary DeFord Bailey (1998) o Harmonica Genius: DeFord Bailey (2011). También su vida fue objeto de un documental, DeFord Bailey: A legend lost (2005), el mismo año en que fue nombrado a título póstumo miembro del Salón de la Fama de la música country.

Escuchemos ya algunas de sus grabaciones, con la armónica como instrumento estrella. En primer lugar, su grabación más conocida, Pan American Blues. Se trata de una melodía que imita el movimiento de la locomotora de un tren a toda velocidad. El Pan-American existió realmente: trazaba su recorrido entre Cincinatti (Ohio) y Nueva Orleans entre los años 1921 y 1971.

Otra muestra de su habilidad con la armónica es este John Henry, un tema del folklore muy popular en aquella época.

El condado de Tennessee al que pertenece Nashville, Davidson, da nombre a Davidson County Blues.

Ahora una grabación de blues en la que podemos escuchar su voz, Black Man Blues.

Termino con Muscle Shoals Blues, dedicada a Muscle Shoals (Alabama).

 

Danny Boy, la esencia de Irlanda

danny boy

Pocas veces un solo título se identifica tanto con un país como en el caso de Danny Boy e Irlanda.

Sin embargo, ¿quién diría que su letra no fue escrita por un irlandés sino por un inglés? ¡La música no tiene fronteras! Su autor fue, en efecto, un abogado británico que destacó en su faceta como compositor –se cree que escribió la letra de nada menos que 3.000 canciones populares–. Se llamaba Frederic Weatherby y la alumbró en Bath (Inglaterra) en 1910, si bien su popularidad le llegó dos años más tarde, cuando su cuñada irlandesa, que había emigrado como tantos compatriotas a Estados Unidos, le envió la melodía de Londonderry Air, una nostálgica tonada muy popular en Irlanda. Weatherby adaptó la letra a esa música y la publicó, finalmente, en 1913.

No se sabe con certeza quién fue el creador de la melodía, aunque se suele citar el nombre de Rory Dall O’Cahan, quien vivió allá por el siglo XVII.

El tema se hizo muy popular y en 1915 se grabó por primera vez. Teniendo en cuenta el contexto en el que prosperó, durante la Primera Guerra Mundial y los años que condujeron a la independencia de Irlanda (1921), la interpretación más extendida es que habla de un anciano padre que despide a su hijo, que va a partir a la guerra, y le insta a volver cuando haya teminado y rece una oración ante su tumba. Aunque no es una canción expresamente religiosa, raro es que no suene en los funerales irlandeses.

Considerada un himno no oficial por parte de muchas comunidades de estadounidenses y canadienses de ascendencia irlandesa, como la melodía nació en el condado de Derry (Irlanda del Norte), también es muy apreciada allí, especialmente en el ámbito deportivo.

Escuchemos ya algunas grabaciones de esta canción por relevantes figuras de la música country.

Aunque las primeras grabaciones de Danny Boy fuera de Europa ya habían tenido lugar en los años cuarenta merced a Glenn Miller o Bing Crosby, entre otros, el primer cantante de country que se fijó en ella fue Slim Whitman en 1955.

Conway Twitty fue el primero en incluirla en un disco de larga duración. Su versión pertenece a Saturday Night (1959).

Johnny Cash grabó Danny Boy en dos ocasiones: una en Orange Blossom Special (1965) y otra hacia el final de su vida en American IV: The Man Comes Around (2002). Escuchemos la segunda de ellas.

Jim Reeves la grabó como single en 1961.

La versión de Ray Price pertenece a su disco homónimo, Danny Boy (1967).

Glen Campbell grabó un álbum con varios temas folk en The Artistry of Glen Campbell (1972); entre ellos se incluía Danny Boy.

Una de las últimas canciones que grabó Elvis Presley antes de morir fue esta en febrero de 1976.

La conexión bluegrass de Papillon

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Papillon es una novela autobiográfica de un exconvicto francés, Henri Charrière, publicada en Francia en 1969. Cuenta la historia de un preso, apodado Papillon por el tatuaje que tenía de una mariposa, condenado a trabajos forzados por un crimen que no ha cometido, con su consiguiente fuga. Los hechos que relata están novelados hasta el punto de que resulta discutible la veracidad de todos ellos. Lo cierto es que se convirtió en un best-seller, con más de un millón de ejemplares vendidos. La industria cinematográfica se fijó en ella para su adaptación, cuatro años después, con Steve McQueen y Dustin Hoffman en los principales papeles.

Pues bien: en 2015, el compositor francés de origen napolitano Stéphane Sanseverino sacó un álbum conceptual llamado Papillon, en el que musicalizaba la trama de la novela. Como cabría esperar, gozó de un relativo éxito en los países francófonos, Francia y Bélgica. Admirador confeso de Django Reinhardt, la influencia de este se deja notar en el disco. La historia comienza en 1931, cuando Papillon fue condenado, y se extiende hasta 1944, fecha en la que su último intento de fuga tuvo éxito. Cuando apareció el disco, Sanseverino lo definió como un “karaoke literario”; en cada canción, aborda un capítulo del libro. Desde luego, no se le puede negar originalidad a la idea. Se trata de un álbum muy agradable al oído, que se beneficia de la aportación de intérpretes de bluegrass de gran valía como Christophe Cravero al violín, Chistian Seguret a la mandolina, Jean-Marc Delon al banjo o Jidé Jouannic al contrabajo. Escuchemos ya algunos de sus temas.

El primer single fue Votez Papillon, en el que el protagonista hace un resumen de su historia.

Os dejo ahora con Jambe de Bois. Sanseverino, antes de establecerse en Francia, viajó mucho por Europa –especialmente por Europa oriental– para absorber las músicas autóctonas de cada país, interesándose en particular por la romaní o gitana. Quizá por ello en este tema se aprecia también un aire orientalizante. La letra refiere los excesos del sistema penitenciario de aquella época.

Ahora, Le procès, en el que describe el proceso judicial en el que –según él– fue condenado injustamente.

En el siguiente ejemplo, That Loneliness is Mine, Sanseverino combina el inglés y el francés para exponer su total determinación de escapar de la cárcel. La citada influencia de Reinhardt es aquí muy visible.

Por último, escuchemos Le costume bleu, que habla del traje azul con el que Papillon empezará una nueva vida una vez alcanzada la libertad.

 

Una noche histórica

ibma 2017

Hoy voy a dar cuenta de la 28ª edición los premios de la asociación internacional de bluegrass, que tuvieron lugar el pasado 28 de septiembre en Raleigh (Carolina del Norte).

Lo más destacado de esta edición fue que, tras más de un cuarto de siglo, una mujer, Molly Tuttle, obtuvo el premio a la mejor guitarrista bluegrass. Nacida en California hace 24 años, Tuttle lleva prácticamente la mitad de su vida dedicada a la música. Su padre, profesor, le enseñó a tocar la guitarra, y a los 11 años ya estaba actuando por ahí.

Como ejemplo de su trabajo, escuchemos Good Enough, de su disco Rise, aparecido en junio.

El palmarés quedó como sigue:

Artista del año: Earls of Leicester. El grupo, cuyo último trabajo lleva por título Rattle & Roar (2016), consigue este premio por tercer año consecutivo.

Grupo vocal del año: Flatt Lonesome. Triunfaron ya en esta categoría el año pasado. Su último disco ha sido Runaway Train (2015).

Grupo instrumental del año: Michael Cleveland y Flamekeeper.

Canción del año: I am a Drifter de Volume Five. Obra de Donna Ulisse y Marc Rossi, pertenece al disco Drifter (2016).

Álbum del año: Balsam Range, Mountain Voodoo. Balsam Range, grupo fundado en 2007, no es nuevo en la plaza del bluegrass: en 2014 recibieron ya los premios de Artista del Año y Grupo Vocal del Año.

Vocalista femenina del año: Brooke Aldridge.

Vocalista masculino del año: Shawn Camp.

Artista emergente del año: Volume Five.

Grabación gospel del año: I Found a Church Today, de los Gibson Brothers.

Grabación instrumental del año: Fiddler’s Dream de Michael Cleveland.

Acontecimiento grabado del año: I’ve Gotta Get a Message to You, de Bobby Osborne, Sierra Hull, Alison Brown, Rob Ickes, Stuart Duncan, Trey Hensley, Todd Phillips, Kenny Malone, Claire Lynch y Brian McDowell. Se trata de una nueva versión bluegrass de un tema popularizado por los Bee Gees en 1968.

En 2017 se cumplen 50 años de la aparición de la canción más conocida de The Osborne Brothers, Rocky Top (ya escuchada aquí). Por ello, la asociación del bluegrass invitó a ambos hermanos –de 79 y 85 años, respectivamente– a interpretarla en la gala. Escuchémosles acompañados de los músicos anteriormente citados.

Intérprete de banjo del año: Noam Pikelny.

Intérprete de bajo del año: Alan Bartram.

Intérprete de dobro del año: Josh Swift.

Intérprete de fiddle del año: Patrick McIvinue.

Intérprete de guitarra del año: Molly Tuttle.

Intérprete de mandolina del año: Sierra Hull.

 

Jesse McReynolds, Mandolin Man

jesse mcreynolds

Jesse Lester McReynolds nació en 1929 en Virginia, en una familia devota de la música tradicional (su abuelo participó en las primeras grabaciones de country, las de Bristol de 1927).

Su carrera estuvo indisolublemente ligada a la de su hermano Jim, dos años mayor que él y con quien empezó a actuar en 1947 con el nombre The McReynolds Brothers. Siendo ya uno de los mejores dúos de bluegrass, en 1951 se unieron a Larry Roll, adoptaron el nombre artístico The Virginia Trio e hicieron sus primeras grabaciones, una colección de canciones góspel. Demasiado joven todavía para participar en la Segunda Guerra Mundial, sí que fue llamado a la de Corea, donde coincidió con un bisoño Charlie Louvin –el de The Louvin Brothers–, con quien fundaría Dusty Roads Boys, un grupo que solía actuar para las tropas allí destacadas.

Jesse no descuidó su carrera artística en Corea. Siempre que tenía un permiso, aprovechaba para seguir grabando discos. A su vuelta, los McReynolds continuaron tocando juntos, ya con el nombre de Jim & Jesse, hasta la muerte de Jim en 2002 (ver entrada Hasta que la muerte los separó), cuando continuó su carrera en solitario. El mayor éxito de ambos llevaba por título Diesel on My Tail (1967).

Jesse, uno de los mejores mandolinistas que haya existido jamás, fue apodado Mandolin Man. En 1964 ingresó con su hermano en el Grand Ole Opry, de donde es hoy su miembro más veterano tras la muerte de Ralph Stanley en junio de 2016.

Como muestra de su maestría a la mandolina, escuchemos su interpretación de una conocida canción de Roy Acuff, Night Train to Memphis.

En 2012 participó en el festival de bluegrass de Nashville y, junto a The Virginia Boys, interpretó Deep Elem Blues. Se trata de una canción cuya primera grabación data de los años 30.

Por último, esta actuación de Standing on the Mountain es de 2015. La narra un hombre que pide matrimonio a una muchacha que finalmente no se presenta a la boda. “Acabo de ver a un pájaro hablando con un oso, se estaban riendo de cómo me dejó plantado”, dice.

El bluegrass entra en el Opry

dailey

Tras dos años –2015 y 2016– de puertas cerradas en el Grand Ole Opry, la institución ha incorporado en lo que llevamos de 2017 a dos nuevos miembros, Crystal Gayle, noticia de la que ya os di cumplida cuenta aquí, y, dos meses después, al dúo de bluegrass Dailey & Vincent, del que os voy a hablar hoy.

Jamie Dailey y Darrin Vincent actuaban como artistas invitados en el Grand Ole Opry en diciembre del pasado año, cuando fueron sorprendidos por la invitación de Marty Stuart, que ya forma parte de este selecto grupo. La ceremonia efectiva tuvo lugar el 11 de marzo, cuando Jeanny Seely, otra veterana del Opry, que este año celebrará medio siglo como miembro, actuó de maestra de ceremonias.

Durante el acto, los nuevos miembros tuvieron palabras de agradecimiento para otros dúos de bluegrass y de country que les han precedido en este honor, como Jim & Jesse, The Louvin Brothers o los Osborne Brothers. En su discurso, Dailey señaló la gran responsabilidad que supone ser miembro del Opry y reflexionó sobre la verdadera misión del artista: “La gente del público puede estar enferma, pasando por malos momentos, problemas financieros, quién sabe. Nuestro trabajo es salir al escenario e intentar que al final del espectáculo se sientan mejor que cuando entraron; ese es nuestro trabajo donde quiera que vayamos”.

El dúo ha recibido varias nominaciones a los Grammy y ha sido seleccionado tres veces como artistas del año por la Asociación Internacional de Bluegrass. Unos días después de ingresar formalmente en el Opry, como si de una fiesta sin fin se tratara, sacaron nuevo disco, Poets & Patriots.

Aunque estemos en pleno verano, adelantémonos a la Navidad y escuchemos Beautiful Star of Bethlehem, la canción que les lanzó a la fama. El tema pertenece a Christmas Grass Vol. 2 (2004).

Ahora, un ejemplo de gospel-bluegrass, By the Mark, tema que fue merecedor del premio a la mejor grabación gospel por la Asociación Internacional de Bluegrass en 2008. La letra dice: “Conoceré a mi salvador por la marca donde estuvieron los clavos”.

Escuchemos la canción con la que cerraron la velada en el Grand Ole Opry, I´ll Go to My Grave Loving You, que ya constituyera un éxito para The Statler Brothers, un grupo que ejerció gran influencia sobre ellos y a los que versionaron en un disco. Escuchemos la interpretación de Dailey & Vincent en su disco Sing the Statler Brothers (2010).

Finalmente, vamos a disfrutar de un tema extraído de su último disco, Poets and Patriots, That Feel Good Music. En su letra se cita el clásico del bluegrass Cotton Eyed Joe (aquí la podéis escuchar), como un ejemplo perfecto de la música que te hace sentir bien.