La canción de la venganza

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A estas alturas, a nadie se le escapa que el country se nutre de una serie de temas que podríamos calificar de recurrentes. Uno de ellos es la venganza, y hoy escucharemos uno de sus mejores botones de muestra, I did what I did for Maria.
Curiosamente, esta emblemática canción no fue compuesta en Estados Unidos, sino que sus autores fueron dos jóvenes ingleses, Mitch Murray y Peter Callander. Se convirtió en un éxito inmediato para Tony Christie tanto en Reino Unido como en Irlanda. La canción, de 1971, nos presenta a un hombre al que van a ejecutar al día siguiente tras vengarse por el asesinato de su mujer. No muestra ningún arrepentimiento: “Fuera en el patio están preparados para mí pero voy a mi Señor sin miedo porque hice lo que hice por María. Quita un ojo por un ojo, una vida por una vida, alguien debe morir por la muerte de mi mujer”.
Escuchemos la versión original de Tony Christie.

El tono western del tema hizo que Marty Robbins, el artista más íntimamente asociado a este género, se quedara prendado de ella. La versionó en El Paso City (1976).

Escuchemos a un grupo de pop-rock británico, Paper Lace, que la grabaron en Paper Lace (1974).

El sudafricano Peter Vee la incluyó en Peter Vee Sings (1971), popularizándola en su país.

Viajemos ahora a Bélgica, donde Marc Dex nos presentó una versión en neerlandés con el título Een Droom met Maria.

 

El himno nacional de la música Cajun

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Hoy vamos a escuchar una conocidísima grabación cajun –nombre que recibe la música tradicional de Luisiana, generalmente cantada en una corrupción del francés–. Me refiero a Jole Blon, derivación del galo Jolie Blonde, y, a modo de introducción, os invito a visitar ahora la entrada que dediqué a este tipo de música el 1 de mayo de 2014.
Jole Blon es un vals cajun en el que el fiddle se alza como el instrumento protagonista. Sus orígenes se remontan a 1929, cuando los pioneros de la música cajun, Les Breaux Frères o Breux Brothers, la grabaron por primera vez con el título Ma Blonde est Partie. Aquí tenéis este resto arqueológico.

Aunque durante los años 30 el tema siguió gozando de cierta popularidad en Luisiana, fueron las versiones country, a partir de la década siguiente, las que contribuyeron a su visibilidad. Harry Choates, el conocido como rey del fiddle cajun, hizo en 1946 una memorable grabación, cuyo éxito le indujo a realizar una nueva versión en inglés que alcanzó el cuarto puesto de la lista Billboard. Según cuenta la leyenda, Choates vendió los derechos por 100 dólares y una botella de whisky. Murió totalmente alcoholizado a los 28 años.
Escuchemos, pues, su primera grabación de Jole Blon en ambas versiones, la francesa y la inglesa.

Ese mismo año Moon Mullican obtuvo su primer éxito con esta versión.

Roy Acuff la grabó en 1947 con el título Our Own Jole Blon.

La versión de Red Foley con The Cumberland Valley Boys (1947) se llamó New Jolie Blonde y alcanzó el número 1 de las listas.

La primera grabación de Waylon Jennings, que prefirió la versión en francés, fue la de este tema. Corría el año 1958, y en ella se dejaron caer también Buddy Holly a la guitarra y King Curtis al saxofón.

Joan Baez en I Live One Day at a Time (1970).

Ahora, un grupo icónico de la música cajun, The Balfa Brothers, cuya grabación forma parte del álbum The Balfa Brothers Play Traditional Cajun Music (1967).

Doug Kershaw la tituló Sweet Jole Blon en The Cajun Way (1969).

The Flatlanders la incluyeron en One Road More (1972) como Jolé Blon.

Bruce Springsteen ha reconocido en alguna ocasión la influencia de Harry Choates, y en una gira en 1981 le dio un luminoso matiz rock.

 

La canción de la penitenciaría

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Hoy os voy a hablar de una canción folk interpretada por un músico de blues con una curiosa historia detrás.
El músico atiende al nombre de Huddie William Ledbetter, más conocido como Leadbelly, nacido en Louisiana en 1889. En su juventud, sorteó más de una vez las rejas por su carácter pendenciero. Al fin, en 1918 fue encarcelado por primera vez, acusado de asesinato. No llegó a cumplir íntegramente su pena, tanto por su buena conducta como porque, según cuenta la leyenda, el entonces gobernador de Texas lo indultó merced a la admiración que profesaba a su música. Pocos años después, en 1930, y en su Louisiana natal, pasó otra temporada a la sombra, esta vez por intento de homicidio.
Allí, los folkloristas John y su hijo Adam Lomax, que como en la película Un rostro en la multitud iban recorriendo prisiones a la caza de talentos locales, lo descubrieron. Fue entonces cuando entró en escena la canción que vamos a escuchar, Goodnight Irene, que Leadbelly cantó para ellos y que, en cierto modo, lo salvó por segunda vez de su condena (los Lomax recomendaron al gobernador su libertad, que ellos mismos supervisarían, y Leadbelly llegó a ser su chófer), si bien la razón oficial fue de nuevo su buen comportamiento.
Se cree que el tema fue compuesto a finales del siglo XIX por Gussie L. Davis. Leadbelly la aprendió de sus tíos, y, en cualquier caso, fue él quien la grabó por primera vez y reescribió su letra, de modo que se suele considerar de su autoría. A esta grabación seguirían otras como Cotton Fields, Midnight Special o In the Pines, todas ellas escuchadas en River of Country. Goodnight Irene es una canción de amor en la que el protagonista asegura que no dudaría en quitarse la vida si su mujer lo dejara.
Escuchemos, en primer lugar, la original de Huddie Ledbetter Leadbelly, en una de sus múltiples grabaciones, esta de 1935.

Tras la muerte de Leadbelly, el grupo folk The Weavers, del que formaba parte el legendario Pete Seeger, recuperó el tema en 1950.

Frank Sinatra la incluyó en su repertorio ese mismo año, siendo uno de los pocos temas folk que grabó en su vida.

Dos estrellas del country, Ernest Tubb y Red Foley, hicieron su propia versión también en 1950.

Uno de los grandes exponentes del sonido Nashville, Jim Reeves, la grabó en Girls I Have Known (1958).

Esta es la versión del grupo folk más famoso de los años 60, Peter, Paul and Mary.

Johnny Cash la incluyó en The Original Sun Sound of Johnny Cash (1964).

Sirva esta versión como homenaje a Leon Russell, fallecido el pasado 13 de noviembre. Su versión pertenece al disco Hank Wilson’s Back (1973).

Ry Cooder, acompañado al acordeón por Flaco Jiménez, la grabó para su Chicken Skin Music (1976).

Por último, os dejo con Boxcar Willie en Boxcar´s Best (1997).

Un revulsivo contra la esclavitud

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Hablemos hoy de uno de esos temas herederos de la tradición popular cuyos orígenes se pierden en la nebulosa de los tiempos. Me refiero a Michael, row the boat ashore, una canción ya conocida en tiempos de la Guerra Civil o Guerra de Secesión. Ignoramos el nombre de su autor o autores, pero no se nos escapa que este espiritual negro empezó a cantarse por los esclavos de la isla de Santa Elena, en Carolina del Sur (colonia fundada, por cierto, en el año 1566 por un asturiano, es decir, uno de los primeros asentamientos europeos de lo que hoy es Estados Unidos).
La canción, consuelo para los esclavos que trabajaban en las plantaciones, no tardó en convertirse en un símbolo para los abolicionistas. Recopilada en 1867 en el libro Slave Songs of the United States –obra de Charles Pickard Ware, William Francis Allen y Lucy McKim Garrison–, esta tonada folk sería revitalizada en los años sesenta del pasado siglo por el movimiento de los derechos civiles.
Se trata de una canción de corte religioso y, como suele ocurrir en los temas de tradición popular, la letra no presenta una única versión. En todas ellas se invoca al arcángel San Miguel para que preste su ayuda a los esclavos en su esfuerzo por llevar remando la barca hasta la orilla, y cita también el río Jordán, lugar donde, según la Biblia, fue bautizado Jesucristo.
The Highwaymen fue un grupo folk de cinco miembros, una de cuyas cumbres fue su versión de este tema, con el título Michael (1960).

El que ha sido considerado el artista británico de más éxito antes de los Beatles, Lonnie Donegan, consiguió un gran éxito en el mercado de su país en 1961.

Pete Seeger, redescubridor de la música popular americana, la incluyó en sus discos en varias ocasiones, la primera en el álbum en directo Sing Out with Pete! (1961).

Escuchemos ahora una versión en clave rock, interpretada por Johnny Rivers en Johnny Rivers Rocks the Folk (1965).

El cantante hispano Trini Lopez la incorporó a The Folk Album (1965).

Peter, Paul and Mary la interpretaron en Around the Campfire (1998).

La cantante israelí Rika Zaraï hizo una versión en francés, Michaël est de retour (1964).

Muere el arquitecto del blues

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Uno de los responsables de que el blues despegara comercialmente y se hiciera tan popular a partir de los años 50 fue el legendario Philip Chess, fundador, junto a su hermano Leonard, de Chess Records. Nacido en Polonia como Fiszel Czyz, Chess nos dejó el pasado 18 de octubre en su casa de Arizona, a los 95 años de edad.
Chess Records constituyó todo un hito por difundir la música de blues afroamericana en un país todavía muy segregado en la década de los 50. Entre el elenco de artistas que trabajaron para este sello, sobresalen Muddy Waters, John Lee Hooker, Al Hibbler o Howlin’ Wolf, entre otros. Además, acogió a Chuck Berry, pionero del rock and roll que, por cierto, cumplió 90 años el mismo día que murió Phil. Este solía decir de su amigo que el auténtico inventor del rock and roll había sido él y no Elvis.
El nombre de Chess Records traspasó las fronteras de Estados Unidos. En Gran Bretaña, Mick Jagger y Keith Richards, los padres de The Rolling Stones (cuyo nombre proviene de una de las primeras canciones que grabó Muddy Waters, Rollin’ Stone), eran muy fans, y lo primero que hicieron al llegar a Estados Unidos fue grabar 2120 South Michigan Avenue, en recuerdo de la dirección que la compañía tenía en Chicago.

Muchos de vosotros conoceréis la película Cadillac Records (2008), a propósito de nuestro sello. Pues bien: inexplicablemente, Philip no aparece en su metraje, ya que todo el protagonismo recae en su hermano Leonard, fallecido en 1969. Es cierto que este supervisaba la línea más blues del sello, mientras que Phil se dedicaba a la parte jazz y doo-wop y atendía a los asuntos financieros. Sin embargo, según el hijo de Leonard, Marshall, ambos eran igual de importantes: “Era una relación puramente simbiótica y de sinergias”. No sería la primera vez que Philip quedara a la sombra de su hermano; en 1987, el Salón de la Fama del Rock and Roll acogió a Leonard por la creación de Chess Records, sin mencionar a Phil.
Estos “olvidos” se subsanarían en otra cinta no tan conocida sobre Chess Records, Who Do You Love (2008), así como con el premio honorífico que ambos hermanos, Leonard a título póstumo, recibieron en 2013 por la Academia Nacional de Ciencias y Artes de Grabación.
Escuchemos ya algunas de las grabaciones de Chess Records. Empezamos por el que probablemente sea el primer disco que editó Chess Records en 1950, compuesto por My Foolish Heart y Bless You (en la cara B), interpretadas por Gene Ammons and His Sextet. En este vídeo podemos disfrutar de las dos.

The Four Tops fue un cuarteto de doo-wop fundado en los años 50. De su etapa con Chess Records, os dejo este memorable Could it Be You (1956).

De Muddy Waters escuchamos su primera grabación para Chess Records, cuyo título sirvió de inspiración para la creación de los Rolling Stones. Me refiero, ya lo dije antes, a Rolling Stone (1950).

En 1951 Chess Records fichó a Chester Arthur Burnett, universalmente conocido como Howling Wolf. He aquí Wolf is at your Door (1952).

Jimmy Rogers –no confundir con el precursor del country Jimmie Rodgers– también figuró en su nómina. Aquí va What Have I Done (1958).

Para finalizar, os diré que Phil siempre contó con el apoyo de su mujer Sheva, con la que estuvo casado 70 años y que cerró los ojos el pasado mes de abril. En 1968, los hermanos terminaron vendiendo el sello a General Recorded Tape (GRT) por 6,5 millones de dólares.

La gran noche del Bluegrass

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El pasado 29 de septiembre se celebraron los International Bluegrass Music Awards, que se vienen entregando desde 1990. Los premios homenajean a las mejores grabaciones bluegrass del año y a sus personalidades musicales más destacadas.
En el curso de la misma también se anuncian los nuevos miembros del Salón de la Fama de la Música Bluegrass, que este año han sido Bill Nowlin, Marian Leighton Levy, Ken Irwin –los tres fundadores del sello discográfico Rounder hace ya 45 años– y el guitarrista Clarence White. En las categorías competitivas, los triunfadores indiscutibles fueron el grupo The Earls of Leicester (aquí podéis ver la entrada que les dediqué) y Flatt Lonesome. He aquí los premios:
Artista del Año: The Earls of Leicester.
Vocalista masculino del año: Danny Paisley.
Vocalista femenina del año: Becky Buller.
Grupo Vocal del Año: Flatt Lonesome.
Grupo Instrumental del Año: Frank Solivan y Dirty Kitchen.
Canción del año: You’re the One, Flatt Lonesome.

Esta última versiona una canción original de Dwight Yoakam.

Álbum del año: Runaway Train, de Flatt Lonesome.
Grabación gospel del año: All Dressed Up, Joe Mullins y los Radio Ramblers.

Grabación instrumental del año: Fireball, Special Consensus, con Rob Ickes, Trey Hensley y Alison Brown.

Artista Emergente del Año: Mountain Faith.
Grabación del año: Longneck Blues, Junior Sisk y Ronnie Bowman.
Intérprete de Banjo: Chalie Cushman.
Bajista del Año: Barry Bales.
Intérprete de Dobro: Jerry Douglas.
Intérprete de Mandolina: Sierra Hull.
Intérprete de fiddle: Becky Buller.
Guitarrista del año: Bryan Sutton.

Hasta que la muerte los separó

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Hoy os voy a hablar no de un matrimonio, como sugiere el título de la entrada, sino de dos hermanos que formaron un tándem inseparable en la música bluegrass: Jim y Jesse McReynolds.
Herederos de una rica tradición musical –su abuelo había participado, al frente del grupo The Blue Mountain Moonshiners, en las legendarias sesiones de Bristol de 1927, las primeras grabaciones de música country (ver entrada 15 febrero de 2014)–, los hermanos McReynolds nacieron en Virginia y empezaron a trabajar juntos en 1947. En 1952 ficharon por Capitol Records y adoptaron el nombre con el que serían conocidos el resto de su carrera, Jim and Jesse.
Después de que el segundo volviera de servir en la guerra de Corea, reanudaron su actividad artística (Jesse tocaba la mandolina y Jim ponía la voz y tocaba la guitarra). Acompañados por la formación The Virginia Boys, en la que no faltaba ninguno de los instrumentos típicos del bluegrass –banjo, fiddle y contrabajo–, su popularidad fue en aumento y, en 1964, fueron nombrados miembros del Grand Ole Opry (hoy, Jesse McReynolds, a sus 87 años, es el miembro vivo más viejo de esta institución).
La muerte de Jim en 2002 puso fin a la colaboración artística más larga entre hermanos en la historia de la música country, ¡nada menos que 55 años! Escuchemos ya algunas de sus grabaciones.
Comenzamos por un clásico de la música gospel, Where the Soul of Man Never Dies, en la que el narrador anhela ir a la tierra “donde el alma del hombre nunca muere”, porque allí “no hay tristes despedidas, los ojos no estarán cegados por las lágrimas y la noche más oscura se convertirá en día”.

Ahora, Cotton Mill Man, que describe las duras condiciones de vida de un algodonero de Alabama: su hija murió en el parto porque no tenían dinero para llamar a un médico, comían comida en lata mientras sus jefes se alimentaban con filetes, no podían permitirse ir a la escuela… En el estribillo, el narrador pide a Dios que, en vista de la vida que ha llevado, no deje que su hijo siga sus pasos como algodonero.

The Ballad of Thunder Road había aparecido ya en la banda sonora de la película Camino de odio (1957), cantada por Robert Mitchum, también autor de su letra. En 1967 el dúo Jim and Jesse revitalizó este tema con música de Jack Marshall para su disco Diesel on my Tail. Un chico y su padre se dedican a destilar alcohol (el padre) y a llevar la carga para venderla ilegalmente (el hijo). Las fuerzas de la ley van tras el camión y, en la persecución, este se sale de la carretera: “El diablo se llevó el licor y al chico de las montañas ese día”.

De un álbum en colaboración con Charlie Louvin, Jim and Jesse and Charlie (1982), surgió North Wind, con la que me despido por hoy.

La madrina del rock and roll

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El nacimiento del rock and roll se suele situar a mediados de los 50, pero, como hemos tenido ocasión de ver en este blog, años antes algunos temas presagiaron las posibilidades que podía ofrecer. No deja de ser curioso que una de las artistas que más influiría en el rock and roll posterior se dedicara sobre todo al gospel (la música religiosa es lo último que uno asociaría a este estilo).
Hoy vamos a hablar de Rosetta Tharpe, una de las primeras que grabó música gospel y utilizó la guitarra eléctrica allá por los años 30. Rosetta Nubin nació en una pequeña localidad de Arkansas en 1915, en el seno de una familia que se dedicaba a recoger algodón y, en sus ratos libres, a la música. Su madre colaboraba en la iglesia baptista de su pueblo, tocando la mandolina, y así fue como nuestra protagonista se empezó a interesar por la música. A los 19 años se casó con un predicador, Thomas Thorpe, y, aunque se divorció de él poco después, decidió mantener su apellido como nombre artístico, cambiando Thorpe por Tharpe.
De 1938 datan sus primeras grabaciones. Un hito en su carrera fueron los conciertos que ofreció en 1938 en el Carnegie Hall y en el Cotton Club de Harlem. Hasta el final de su vida, en 1973, siguió dando conciertos y codeándose con grandes de la música como Mahalia Jackson. En efecto, Sister Rosetta Tharpe, como era conocida, ejercería gran influencia sobre numerosos artistas de rock and roll posteriores. Jerry Lee Lewis, uno de sus mayores admiradores, se sorprendía de que una mujer que cantaba música religiosa fuera de las primeras artistas rock de la historia. Johnny Cash, el gran Johnny Cash, la citó en su discurso de entrada en el Salón de la Fama del Rock and Roll como su cantante de gospel preferida. Y uno de los miembros del grupo The Jordanaires, que trabajaba con Elvis Presley, habló sobre la especial predilección del cantante por ella: “A Elvis le encantaba Rosetta Tharpe”.
En 2007 entró a formar parte, a título póstumo, del Salón de la Fama de la música blues, y un año más tarde Gayle Wald publicó su biografía.
Escuchemos ya algunas de sus interpretaciones. En primer lugar, escuchemos That’s All, una grabación histórica en directo en el Carnegie Hall (diciembre de 1938), con Albert Ammons al piano.

El mismo año grabó Rock Me.

This Train es un tema de autor desconocido que Sister Rosetta Tharpe grabó en 1939. Fue otro tema precursor del rock.

Os dejo con The Lonesome Road, una grabación de 1941.

Strange Things Happening Everyday fue grabada en 1944. Cuando salió como single de la mano de Decca, se convirtió en la primera canción gospel en llegar a la lista Race Records, luego conocida como Rhythm and Blues. Según un artículo del periódico británico The Guardian –12 de junio de 2011–, esta podría ser una de las primeras canciones rock de la historia. Tharpe ya utilizaba aquí la guitarra eléctrica, mientras que Sammy Price tocaba el piano y el bajo.

Precious Memories es un himno gospel escrito por J.B.F. Wright en 1925 y grabado luego por multitud de artistas. Trata de “los preciados recuerdos que inundan mi alma”. Esta es la versión de Tharpe en 1948.

En Up Above my Head (1948), un dúo que grabó Tharpe con Marie Knight, se dice: “Allá arriba, escucho música en el aire”.

Anticipémonos medio año a la Navidad y escuchemos, para acabar, su interpretación de Silent Night en 1949.

Una cinta amarilla en el viejo roble

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La canción de hoy bebe de la tradición oral. Durante la Guerra de Secesión, las mujeres solían ponerse un lazo o una cinta amarilla en el pelo como muestra de fidelidad a sus maridos en el frente. La costumbre, importada probablemente de Inglaterra, inspiraría, por ejemplo, la película de John Ford La legión invencible (She wore a yellow ribbon, 1950), con John Wayne. The Andrews Sisters, un dúo muy popular alejado del country en los años 40, grabó She wore a yellow ribbon. Escuchémosla.

La canción que vamos a escuchar ahora es posterior. Tie a Yellow Ribbon Round the Ole Oak Tree llegó al número 1 en casi todos los países angloparlantes, Estados Unidos, Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda. En 1971 el periodista Peter Hamill, del New York Post, anticipó una historia sobre esta tradición y cuando, en 1973, apareció la canción compuesta por Irwine Levine y L. Russell Brown, el periodista les puso una demanda por plagio, ya que la letra era muy similar a su historia. No prosperó, ya que había versiones anteriores con la misma trama.
El tema habla de un ex convicto que, al salir de prisión, se dirige a su hogar en autobús. Le dice a su mujer que la señal para saber que le acepta de nuevo es que ate una cinta amarilla en el viejo roble (si no la ve, se olvidará de todo y se echará la culpa a sí mismo). Cuando llega a su destino, para su sorpresa, hay atadas un centenar de cintas en el viejo roble.
El éxito de la canción hizo que el gesto que describe se utilizara en la vida real: por ejemplo, en la crisis de los rehenes en la embajada estadounidense en Irán, como muestra del clamor popular para que fueran liberados, o, más recientemente, en las protestas que hubo en Hong Kong a favor de la democracia en 2014.
La primera versión es la de Tony Orlando & Dawn, en estilo pop. Tony Orlando estaba a punto de retirarse cuando le sonrieron la fortuna y la fama gracias a este clásico. En la grabación también cantan Telma Hopkins y Joyce Vincent Wilson.

Aunque no surgió como una canción country, su éxito hizo que el mismo año fuera grabada por Johnny Carver, que lleva retirado desde la década de los 70.

Connie Francis también se quiso subir al carro y grabó una canción-respuesta, The Answer, narrada desde el punto de vista de la mujer que se pregunta si debería poner una cinta amarilla en el viejo roble.

Los condes actualizan el Bluegrass

the earls of leicester
El bluegrassver entrada 30 enero 2014– se nutre de las raíces del country; y, aunque en la actualidad se encuentre un tanto desplazado por la corriente más pop de este género, los grupos que se dedican a él lo hacen con verdadera pasión.
Es el caso de The Earls of Leicester (Los condes de Leicester), una formación nacida en 2013 cuyo nombre homenajea al dúo del guitarrista Lester Flatt (Lester y Leicester se pronuncian igual) y el intérprete del banjo Earl Scruggs. Creado por Jerry Douglas, gran admirador suyo, hasta la fecha ha sacado dos discos: The Earls of Leicester (2014), Grammy al mejor álbum bluegrass, y Rattle & Roar, que salió el pasado 15 de julio.
El 27 del mismo mes la Asociación Internacional de Música Bluegrass dio a conocer sus candidaturas. The Earls of Leicester parte con tres: artista del año, grupo vocal del año y grupo instrumental del año. A título individual, algunos de sus componentes también han alcanzado este reconocimiento: Jerry Douglas como intérprete de dobro, Shawn Camp como vocalista masculino, Barry Bales como intérprete de contrabajo y Charlie Cushman como intérprete de banjo. Si queréis saber si ganarán, atentos a la ceremonia del próximo 29 de septiembre.
Escuchemos ya algunas de sus actuaciones.
Lester Flatt, en colaboración con Bill Monroe, escribió Why Did You Wander.

He aquí su interpretación de Big Black Train en el teatro Ryman de Nashville en 2014. La canción, compuesta por Stanley Johnson y George Sherry, es la que abre su primer disco.

En el festival FreshGrass tocaron Don’t Let your Deal Go Down, que debemos a Louise Certain, George Sherry, Gladys Stacey y Wayne Walker.

Tom James y Jerry Organ compusieron I’ll Go Stepping Too (algo así como “Yo también me apunto”), incluida en el disco de debut de The Earls of Leicester.

Lester Flatt escribió en los 50 Get in Line Brother, un tema de carácter religioso en el que aconseja a los pecadores portarse bien.

Escuchemos la grabación de Flatts & Scruggs en 1951.

Los hermanos Stanley, Ralph y Carter, compusieron Who will Sing for Me. Escuchemos a The Earls of Leicester en una actuación de 2013.

Os dejo ahora con el tema instrumental Shucking Corn, cuyos acordes fueron escritos por Louise Certain, Buck Graves y Gladys Stacey.

Tom James y Marijohn Wilkin escribieron On my Mind, una nostálgica canción en la que el narrador echa de menos a su amada.

Por último, escuchemos el tema de Tompall Glaser I Don’t Care Anymore, que también aparece en el álbum The Earls of Leicester.