… Y mañana Navidad

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River of Country os desea feliz Navidad invitándoos a descubrir el primero de los discos navideños de uno de los grupos de country más longevos del género, con casi 50 años a sus espaldas. Me refiero a los Statler Brothers, que, en 1978, sacaron al mercado Christmas Card.

A pesar de su nombre, no todos sus componentes eran hermanos –solo lo eran dos– y, además, no se apellidaban Statler sino Reid. Empezaron como una formación góspel y, aunque nunca perdieron sus esencias, las aclimataron al country y alcanzaron con él su verdadera popularidad; servían de grupo de acompañamiento a Johnny Cash. El disco vio la luz en Mercury Records, producido por Jerry Kennedy. Se compone de once temas, una mezcolanza de canciones tradicionales navideñas y otras escritas por ellos mismos. Centrémonos en estas últimas.

Comencemos con The Carols Those Kids Used to Sing, escrita por los hermanos Reid, Don y Harold. El narrador rememora las Navidades de su juventud. Sus recuerdos más vívidos son los de “los villancicos que solían cantar los muchachos”.

En Christmas to Me el protagonista describe lo que significan las Navidades para él y concluye con que nunca deberían ser tristes y deberían cumplirse todos los sueños.

Don Reid compuso I never spend a Christmas that I don’t think of you, una carta de amor a su novia en la que le asegura que nunca pasará una Navidad en la que no piense en ella.

I Believe in Santa’s Cause, escrita por Lew DeWitt y Buddy Church, habla de la importancia de creer en el espíritu de la Navidad, aunque la vida no nos lo ponga fácil.

 

 

Las mejores canciones country de cada década

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El título de esta entrada puede resultar un tanto ambicioso: con tanta producción, es de todo punto imposible elegir una sola canción por década. La lista que he preparado es, por tanto, muy subjetiva y probablemente mañana elegiría otras. Me he circunscrito al siglo pasado por aquello de que es difícil juzgar a nuestros contemporáneos como clásicos hasta que no pase el tiempo suficiente. Venga, sin más, vamos ya con la lista.

Años 30: Tumbling Tumbleweeds. La música country empezaba a hacerse popular en esa década gracias sobre todo a la difusión que ofrecía la radio. He elegido una canción de western music compuesta por Bob Nolan y lanzada a la fama por el grupo Sons of the Pioneers. La letra compara la vida de un cowboy con la de las plantas rodadoras del desierto, que van “dando tumbos”.

Años 40: Lovesick Blues. Para la siguiente os traigo un tema en nombre de Hank Williams. No lo compuso él –su origen habría que buscarlo en los años 20–, pero fue su primer single de éxito en 1947.

Años 50: El Paso. En 1959 Marty Robbins triunfó con este tema puramente “del oeste” en el que un cowboy se enamora de una chica mexicana, reta a un duelo a otro hombre que también flirtea con ella y lo mata. Pero su destino también es trágico, pues una bala lo alcanza cuando está despidiéndose de su amada.

Años 60: Ring of Fire. Se trata de una de las canciones más populares de Johnny Cash, en la que compara al amor con un anillo de fuego del que es imposible escapar.

Años 70: I Can Help. En 1974, Billy Swann compuso esta canción acerca de un hombre que ofrece su ayuda a la mujer de la que está enamorado. Su rica instrumentación, con el teclado y la guitarra acústica, hizo de ella el éxito más rotundo de Swann, cuya carrera no volvió a alcanzar estas cotas.

Años 80: Highwayman. The Highwaymen, un grupo formado por cuatro grandes, Willie Nelson, Kris Kristofferson, Merle Haggard y Johnny Cash, se mantuvo junto el tiempo suficiente para romper moldes en la música country de esta década. La canción está contada por varios personajes ya fallecidos –un salteador de caminos, un marinero, un constructor de la presa Hoover en los años 30 y un piloto de una nave espacial–, que recuerdan cada uno sus hazañas.

Años 90: Chattahoochee. Para la última década del siglo, he escogido una canción de corte muy alegre de Alan Jackson en la que el protagonista recuerda sus experiencias de juventud a orillas del río Chattahochee, cuyas aguas discurren por Georgia, Alabama y Florida.

 

Otra pérdida para el honky-tonk

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Sirva esta entrada como homenaje a Joe Sun, que falleció el pasado 25 de octubre a los 76 años de edad. Su verdadero nombre era James Joseph Paulsen. Durante su juventud tuvo varios empleos y su irrupción en la música resultó un tanto tardía para los estándares de la época.

Cuando contaba con 30 años, decidió trasladarse a Nashville, pero todavía tardaría un tiempo en conseguir la popularidad. En 1977 firmó con un modesto sello, Ovation Records, que un año después le editó su single de debut, Old Flames Can’t Hold a Candle to You. Tras ese éxito, encadenó otros como High and Dry, Blue Ribbon Blues, I’d Rather Go On Hurtin’ o Ready for the Times to Get Better. A mitad de los 80, puso el ojo en Europa, donde fue muy bien recibido: firmó con un sello francés de música country, Dixiefrog, y países como Austria, Suiza o Alemania le abrieron sus puertas y su corazón. Vamos ahora con algunas de sus canciones más emblemáticas.

En primer lugar, el tema con el que se estrenó en 1978, Old Flames Can’t Hold a Candle to You.

Blue Ribbon Blues pertenece a su primer álbum, Old Flames (1978).

Midnight Train of Memories fue compuesta por Dennis Knutson, Vicki Juma y él mismo.

Ready for the Times to Get Better, obra de Allen Reynolds, fue grabada por vez primera por Crystal Gayle. Os dejo con la versión de Joe Sun, que incluyó en su tercer álbum, Livin’ on Honky Tonk Time.

A ese mismo trabajo pertenece Bombed Boozed and Busted (1980), una animada canción honky-tonk en la que el narrador intenta sobreponerse a una reciente separación.

Termino con una de las mejores canciones del disco, la nostálgica Hank Bogart Still Live, Slow Motion, en la que el protagonista siente que se está moviendo a cámara lenta.

 

Hagas lo que hagas, hazlo bien

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Así reza el título de la canción de hoy, con la que seguimos en la estela de Ned Miller, de quien, en la última entrada, escuchamos ya From a Jack to a King. La de hoy, Do what you do, do well, no alcanzó las cotas de popularidad de aquella, pero tampoco le fue mal en las listas –llegó al puesto número 7.

El single apareció en 1965. Pertenecía a su tercer álbum, The Best of Ned Miller, ya bajo el paraguas de Capitol Records. La canción es toda una declaración de intenciones: un hombre recuerda el consejo que le dio su padre cuando era niño y al que ha intentado mantenerse fiel toda su vida. “(Mi padre) no podía mover una montaña ni derribar un gran árbol, pero se convirtió en un hombre poderoso con una simple filosofía: ‘Hagas lo que hagas, hazlo bien, da tu amor y todo tu corazón: hagas lo que hagas, hazlo bien’”.

Este es Ned Miller.

El caballero sureño, Sonny James, la grabó en Invisible Tears (1969).

Johnny Cash y su hermano menor, Tommy, la interpretaron en este directo de 1969.

Slim Whitman la versionó en The Collection (1970).

Charley Pride la incluyó en I’m Gonna Love Her on the Radio (1988).

 

Un éxito dormido

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No siempre un tema consigue la popularidad que merece cuando sale a la luz. Este fue el caso de la canción que vamos a escuchar hoy. Ned Miller, el autor de From a Jack to a King, publicó esta canción como single en 1957 –debutó con él– en Fabor Records a nivel local y en Dot Records a escala nacional. En ese momento, pasó inadvertida, en mi opinión injustamente. Sin embargo, Miller no se dio por vencido y cinco años después convenció a Fabor Records de que la reeditara.

El sello así lo hizo. Miller se encontraba en su mejor momento, tras haber trabajado brevemente para Capitol Records, que le había dado mayor notoriedad. Y la decisión no pudo ser más acertada, pues From a Jack to a King se convirtió en una de las canciones más escuchadas de 1963 y no solo en Estados Unidos, sino en otros mercados como el británico, el irlandés o el sudafricano, gracias ahí a la versión de Jim Reeves, que luego escucharemos.

La letra habla de un hombre que se siente como un rey por haber conquistado el corazón de su mujer. El título hace referencia a una baraja de cartas en la que el narrador asciende de Jack (sota en la baraja española, jota en la americana) a King (rey). Su temática resultaba idónea para acompañar la trama de la serie The Crown, y sus acordes suenan en su última temporada hasta la fecha, significando que el marido de la reina de Inglaterra ha ascendido, por su matrimonio, de miembro anónimo de la nobleza a Duque.

Os dejo con el original de From a Jack to a King, de Ned Miller.

Al año siguiente la grabó “el caballero Jim”, Jim Reeves.

Bill Anderson la versionó en su álbum Still (1962).

Ricky van Shelton la incluyó en Loving Proof (1988).

Mud fue un grupo de rock británico muy representativo de los 70. Su versión de From a Jack to a King está incluida en su álbum Mud Rock (1974).

El cantante sudafricano Ray Dylan la recuperó en Goele ou Country (2009).

 

Muere una pionera del country en España

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El 21 de octubre conocimos la noticia de la muerte de Judy Clericuzio, una mujer que situó al country en el lugar que le correspondía dentro de nuestras fronteras. Nacida en Washington en 1945, a raíz de la deriva política de su país en la guerra de Vietnam se estableció en España, primero en Benidorm, donde conoció a su compatriota Jack Jamison, que se convirtió en su pareja y con quien se asoció profesionalmente.

Su primer trabajo en España fue Don’t Pull My leg (1973). Después, se trasladaron a Madrid y se hicieron muy queridos en el barrio de Malasaña, donde residían en la actualidad. Fundaron el grupo Cañones y mantequilla y se especializaron en el baile típico countrycountry line dance–. La emergente industria musical de la Transición y de los años 80 sirvió como revulsivo a su carrera y con el tiempo se sucedieron trabajos como Once in a Blue Moon (1978), Una noche más (1989) o File Under Country, ya en este siglo.

Puede que la fascinación por el country en España sea todavía minoritaria pero, a buen seguro, lo sería todavía más de no ser por la figura de Judy Clericuzio.

A Una noche más pertenecen sus versiones de Ain’t Living Long Like This, de Rodney Crowell, y Walking after Midnight, que popularizó Patsy Cline en 1957.

Escuchemos ahora el tema que da título al disco, Una noche más.

A este mismo álbum pertenece su versión en español de The Gambler (El Jugador), de Kenny Rogers.

Su grupo Cañones y mantequilla asistió al Huercasa Country Festival de Riaza en su edición de 2017.

Vamos ahora con una coreografía country line dance elaborada por Ángela Inoges y Manuel Pérez para homenajear a Judy Clericuzio y su labor para llevar el country a todos los rincones de nuestro país. Para hacer For Judy, se sirvieron del tema de Kaitlin Butts Wild rose.

Judy también colaboró en el álbum Thanksgiving (2004) junto con Jack Jamison, con quien grabó Giving Thanks.

 

Sing Me Back Home. Merle Haggard, 1967

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Lo que podríamos etiquetar como género carcelario cuenta con bastantes ejemplos en la música country. Éste es uno de ellos. Su autor, Merle Haggard, hablaba por experiencia propia.

El trauma por la muerte de su padre lo marcó en su juventud: pasó por varios reformatorios e incluso por la cárcel, acusado de delitos menores; su condena más larga, en San Quintín, siguió a un robo frustrado.

La letra de Sing me Back Home nos presenta a un recluso que ve cómo los guardias conducen a otro reo a cumplir su sentencia de muerte. El narrador suele tocar la guitarra para pasar el rato, y el hombre que va a morir pide a los guardias, como último deseo, que permitan que su amigo “el guitarrista” le toque una canción que le recuerde a su hogar. El título lo dice todo: “Llévame cantando de vuelta a casa”. Entonces, el protagonista recuerda que un coro de góspel fue a la prisión la semana anterior para entretener a los presos y que el condenado a muerte se emocionó con una que solía cantar su madre.

La versión original de Merle Haggard y su grupo, The Strangers, apareció en 1967 y se convirtió en su tercer número 1 tras I’m a Lonesome Fugitive y Branded Man.

Los Everly Brothers la incluyeron en su álbum Roots (1968).

George Jones la incorporó a Kickin’ Out the Footlights Again (2006).

Don Williams la grabó en Reflections (2014).

Suzy Bogguss dedicó un disco a Merle Haggard en 2014 en el que versionó parte de su discografía. A Lucky pertenece su versión de este tema.

Working Man’s Poet: A Tribute to Merle Haggard, un álbum aparecido en 2014, reunió a varios artistas country para interpretar los temas más conocidos de Merle. El hijo menor de éste, Ben, de 26 años, que ha seguido los pasos de su padre, eligió Sing Me Back Home. Con ella se cierra el álbum.

 

 

 

 

 

De cómo un vals bluegrass se transformó en rock

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En la entrada anterior, os hablaba de las influencias que recibió Bill Monroe. Como es lógico, él también ejerció su crédito sobre otros artistas, y hoy pretendo hablaros de la huella que dejó en el rock.

Uno de sus temas más emblemáticos, Blue Moon of Kentucky, ha merecido varias versiones en este estilo. Sin ir más lejos, Elvis Presley lo interpretó en clave rockabilly para su primer single, cuya cara A era That’s All Right. Poco después, Elvis coincidió con Monroe y, temeroso de que no le hubiera gustado su versión, se disculpó ante él por el ritmo rápido que le había dado; pero, para su asombro, Bill le felicitó. Tenía razones para estar contento, al menos desde el punto de vista comercial, ya que la popularidad y las ventas de la versión de Elvis le reportaron pingües beneficios como autor.

Escuchemos primero la versión bluegrass de Bill Monroe, que apareció originalmente a principios de 1947.

Esta es la de Elvis Presley en 1954, cuando tenía solo 19 años.

Los Stanley Brothers se lucieron con un híbrido entre el bluegrass y el rock, con los instrumentos del primero y el vértigo del segundo. Éste fue el resultado.

Carl Perkins la versionó en The Rockabilly King from Tennessee.

John Fogerty comenzó su versión con el estilo de Monroe para, acto seguido, virar al rock.

En 1991 Paul McCartney la grabó como parte de su disco Unplugged.

The Kentucky Headhunters (“Los cazatalentos de Kentucky”) la presentaron en su álbum Rave On (1993).

 

El Bluegrass echa a andar

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El bluegrass nació en la región de los Apalaches, en torno a Kentucky, cuna de Bill Monroe, el padre de este estilo. Las influencias de la música folk y los instrumentos que los inmigrantes escoceses e irlandeses habían llevado a la región alentaron sus primeros pasos.

La influencia que Bill Monroe ejerció sobre la música posterior es incontestable –y escucharemos algún ejemplo en este sentido–, pero primero voy a ocuparme de sus ascendientes musicales.

Monroe nació en 1911 en el seno de familia entregada al arte de la música: su padre era un conocido bailarín de danzas regionales, mientras que su madre cantaba canciones folk y baladas tradicionales y tocaba el fiddle y el acordeón. El hermano de esta, que también tocaba el fiddle, fue su primera gran influencia. Tras la temprana muerte de sus padres, el joven se fue a vivir con su tío, quien se convirtió en su mentor. Años después de la muerte de éste, Monroe le dedicó una canción, hoy todo un clásico del bluegrass, titulada Uncle Pen, en la que exponía su admiración por la forma de tocar de su tío (“Tío Pen tocaba el fiddle, oh, Dios, cómo resonaba, lo podías escuchar hablar, lo podías escuchar cantar”).

Esta es la grabación de Bill Monroe en 1950 para Decca Records.

Porter Wagoner, también conocido como Mr. Grand Ole Opry, la grabó en 1956 en su álbum A Slice of Life.

Escuchad ahora el ritmo rápido y contagioso que le imprime otro de los grandes del bluegrass, Ricky Skaggs. El single está fechado en 1984.

Otra gran influencia sobre Bill Monroe fue la que ejerció Arnold Schultz, un violinista y guitarrista negro que pasa por ser el hombre que puso el blues en el bluegrass. A Bill le dio su primera oportunidad cuando le contrató para tocar con él, pero su muerte, cuando el joven contaba solo 20 años, frustró una colaboración más duradera. Schultz era un virtuoso de la guitarra y, para este instrumento, compuso Cannonball Rag, que luego grabaría Merle Travis. Como no existen grabaciones de Schultz, escuchemos la de Travis en Strictly Guitar (1968).

Y me despido con esta versión de Chet Atkins y Jerry Reed.

 

Los miembros más recientes del Grand Ole Opry

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El Opry sigue renovándose año tras año. Hoy nos vamos a centrar en los tres miembros que han ingresado esta temporada (el hecho de que entren tres artistas en un solo año es bastante infrecuente, sobre todo teniendo en cuenta que todavía no hemos concluido 2019). Fue precisamente a la vuelta de Navidades, el 11 de enero, cuando accedió el primero, Mark Wills, invitado el mes anterior por Vince Gill, miembro desde 1991. Con 46 años y siete álbumes a sus espaldas, es el más veterano de los tres.
Escuchemos su single de debut, Jacob’s Ladder (1996). El narrador, Jacob, recuerda que el padre de la que ahora es su mujer se oponía a su relación y él se veía obligado a trepar por una escalera hasta la habitación de su novia. Pasaron los años y con la llegada de un nieto el padre de la chica se reconcilia con el hombre y le cuenta a su nieto, lleno de orgullo, cómo su padre trepaba por la escalera para estar con su madre.

En 1998 apareció el single Don’t Laugh at Me, perteneciente al disco Wish You Were Here. Escrito por Steve Seskin y Allen Shamblin, habla de un hombre del que se han burlado toda la vida porque es diferente al resto y ha tenido muy mala suerte. “Soy gordo, soy flaco, soy alto, soy bajo, soy sordo, soy ciego pero ¿no lo somos todos?”, se pregunta y exige que lo respeten.

El siguiente nombre propio es el de Kelsea Ballerini, una de las mayores representantes del country-pop actual. Ésta fue invitada en marzo por Little Big Town (miembros desde 2014) y la ceremonia tuvo lugar el 16 abril. Con solo 25 años, se ha convertido en la miembro más joven del Opry. Su carrera empezó en 2014 y este mismo mes de septiembre ha sacado un nuevo single, Homecoming Queen?
Miss Me More, escrita por Ballerini, David Hodges y Brett McLaughlin, pertenece a su disco Unapologetically (2017). La letra habla de una mujer que acaba de romper con su pareja. Aunque creía que ese fracaso la iba a hundir, al contrario, le sirve para reafirmarse como persona: “Creía que te iba a echar de menos pero me echo más de menos a mí”.

Peter Pan está incluida en su disco de debut The First Time (2015). La protagonista compara a su pareja con Peter Pan, tras comprender que es un chico perdido que se pasa la vida persiguiendo estrellas y que nunca va a madurar.

Finalmente, el último miembro ha sido otra estrella en alza del country, Luke Combs, que fue invitado en junio por el veterano John Conlee, en el Opry desde 1981; Craig Morgan, desde 2008; y Chris Janson, que ingresó en 2018. Combs fue sorprendido en pleno concierto por esta invitación, mientras interpretaba su última canción, She Got the Best of Me. Al igual que Ballerini, Combs, a sus 29 años, es uno de los socios más jóvenes de este club y, de hecho, el miembro masculino más joven (el anterior era precisamente uno de sus “padrinos”, Chris Janson). La ceremonia en que se ha oficializado su introducción se celebró el pasado 16 de julio.
When it Rains it Pours es un tema de su disco de debut, This One’s for You. La ruptura con su pareja le trae al protagonista una racha de buena suerte en la vida: gana un concurso en la radio y le tocan unas vacaciones gratis, recibe 100 dólares en un “rasca y gana”, consigue la última plaza libre en un aparcamiento, la camarera le da su número de teléfono junto con la cuenta y además ya no tiene por qué ver a su suegra más.