Todos tenemos algo de Johnny en nosotros

FILE PHOTO: French singer Johnny Hallyday waves to fans attending a ceremony to promote his new album "Jamais seul" (Never alone) at the Virgin Megastore in Paris

El pasado 6 de diciembre nos despertamos con la muerte de uno de los cantautores franceses más internacionales, Jean-Philippe Léo Smet. Tenía 74 años, y, naturalmente, era más conocido por su nombre artístico, Johnny Hallyday. Su muerte llega solo un mes después de que saliera un disco-homenaje en el que quince artistas interpretaban sus temas más famosos, con un título, Quelque chose en nous de Johnny, que celebraba su mítica canción Quelque chose de Tennessee.

Johnny pasó sus primeros años en Londres con su tía, después de que su padre los abandonara y su madre se viera incapaz de hacerse cargo de él. Fue entonces cuando tomó el apellido de su tío, el artista de variedades americano Lee Halliday.

A lo largo de su dilatada carrera, que se prolongó durante casi seis décadas, Hallyday se convirtió en todo un icono del rock francés, siguiendo primero los pasos de Elvis Presley, y vendió más de 100 millones de discos.

Aunque se centró en el rock y el pop, en su ingente discografía nos encontramos con un disco dedicado al country y al folk, Country-Folk-Rock (1972), otro de country-rock, La terre promise (1975), y otro dedicado a la capital de la música country, Nashville 84 (1984), que contiene Drôle de métier y Spécial Enfants du rock. En los últimos años se instaló en Los Ángeles, una ciudad que conocía como la palma de su mano.

Su primera actuación tuvo lugar en 1956, a los 13 años, cuando interpretó La ballade de Davy Crockett.

Escuchemos ahora una de sus canciones más populares, Quelque chose de Tennessee, de su disco Rock’n’Roll Attitude (1985). Este canto a la libertad y a la vida empieza con una parte recitativa sacada de La gata sobre el tejado de zinc, de Tennessee Williams, y su estribillo repite: “Todos tenemos en nosotros algo de Tennessee, esa voluntad de prolongar la noche, ese deseo loco de vivir otra vida, ese sueño interior escrito con sus palabras, esa fuerza que nos empuja al infinito”.

Del disco Nashville 84, concretamente de Drôle de métier, escuchemos Nashville Blues. La canción fue compuesta por Felice y Boudleaux Bryant y Pierre Billon.

El álbum La Terre Promise fue grabado en Nashville y contiene algunas adaptaciones en francés de clásicos del country. Escuchemos, como botón de muestra, el inmortal tema de Kris Kristofferson Help me make it through the night, adaptado al francés por Long Chris con el título Reste avec moi cette nuit.

Por último, os dejo con Ma main au feu, compuesta por Michel Mallory y que aparecía en el disco Country-Folk-Rock (1972). El protagonista refiere una serie de situaciones por las que no estaría dispuesto a poner la mano en el fuego.

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Disco del mes (noviembre)

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Podríamos decir que Blake Shelton, el autor del álbum de este mes, sigue en estado de gracia. Con su undécimo trabajo, Texoma Shore, que salió al mercado el 3 de noviembre de la mano de Warner Bros. Nashville, ha conseguido que crítica y público caigan rendidos a sus pies, hasta el punto de colocar, a mediados de mes, hasta seis temas simultáneamente en el Top 60.

El disco ha sido producido por su fiel compañero Scott Hendricks, quien ha colaborado con Shelton en sus últimos seis trabajos. Su título hace referencia al lugar donde se grabó, un lago entre Texas y Oklahoma (este último el estado natal de Shelton), que, en un alarde de imaginación, recibe el nombre de Lago Texoma.

El primer single vio la luz en septiembre con el título I’ll Name the Dogs, un tema muy alegre obra de Josh Thompson, Ben Hayslip y Matt Dragstrem que se nos presenta como una original declaración de amor. Cuando vivamos juntos, dice la letra, “tú pones el nombre a los niños y yo se lo pongo a los perros”.

Pocos días antes de que el disco saliera al mercado, At the House fue lanzada digitalmente. Craig Wiseman y Jamie Moore son sus autores.

Escuchemos ahora Why Me. En la letra, escrita por Ashley Gorley, Ross Copperman y Dallas Davidson, el protagonista se pregunta por qué su pareja lo ha elegido precisamente a él.

La única canción del disco en la que Blake Shelton echó una mano con la letra lleva por título Turnin’ Me On, inspirada en su pareja actual y coescrita con Jesse Alexander y Josh Osborne. El cantante se siente particularmente orgulloso de ella.

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Centenario de Merle Travis

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Un 29 de noviembre de hace un siglo nacía en Kentucky Merle Travis, uno de los mejores guitarristas del siglo XX (ver aquí su biografía).

Cien años después de su nacimiento todavía podemos disfrutar de su habilidad con la guitarra, como muestra el siguiente ejemplo. Cannonball Rag fue compuesta por Kennedy Jones pero fueron las grabaciones de Merle las que la elevaron a la categoría de arte, y, así, el propio Travis suele aparecer en los créditos como autor de la misma. Esta versión pertenece a su disco instrumental Strictly Guitar (1968).

Una de sus composiciones más conocidas es Sixteen Tons, en la que cuenta la historia de un minero y su arduo trabajo –Travis nació en una comunidad minera, hecho que determinó muchas de sus canciones–. Aunque él también la grabó, en este caso la versión más conocida es la de Tennessee Ernie Ford de 1955.

Travis fue una figura muy influyente y en ciertos aspectos pionera en la historia de la música: él fue de los primeros que grabó un disco de larga duración, Folk Songs of the Hills (1947). De este álbum vamos a escuchar That’s All.

Los aficionados al cine recordarán Re-Enlistment Blues, un tema compuesto por James Jones, Fred Karger y Robert Wells que aparecía en la película De aquí a la eternidad (1953). Aquí Merle Travis toca la guitarra.

Otro grande de este instrumento, Chet Atkins, era un apasionado del trabajo de Merle Travis, con el que tuvo la dicha de trabajar. Os dejo con I´ll See You in my Dreams, escrita en 1924 por Isham Jones. Merle Travis la grabó en dos ocasiones, una en Strictly Guitar (1968) y otra en su álbum en colaboración con Atkins, The Atkins-Travis Show (1974). El enlace que sigue corresponde a este último.

Termino con uno de sus postreros trabajos antes de su muerte en 1983. Ese año pudimos gozar de su colaboración con Joe Maphis Country Guitar Thunder, del que, como botón de muestra, os traigo la animada pieza instrumental Alabama Jubilee.

 

25 años sin Roy Acuff

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La primera superestrella del Grand Ole Opry, Roy Acuff, moría tal día como hoy hace 25 años. Aunque ya hablé de él en su biografía –que podéis repasar aquí, donde además disfrutaréis de uno de sus temas más conocidos, The Great Speckled Bird–, con motivo de esta efeméride recordaré de nuevo su figura y la influencia que ha ejercido sobre la música country.

Sus inicios musicales fueron tardíos. En su juventud empendió una carrera deportiva en el campo del baseball y quiso jugar con los New York Yankees. La abandonó a principios de los años 30 y probó suerte en el Grand Ole Opry, donde fue rechazado hasta su inclusión definitiva en 1938.

En 1988 celebró su medio siglo en la institución. Todo ese tiempo dio para que se convirtiera en una de las grandes personalidades del country. Durante la guerra, los soldados estadounidenses desplazados en Alemania y Japón escuchaban sus discos en los ratos libres. En 1942 fundó su propio sello discográfico junto a Fred Rose, con Hank Williams entre sus filas. Este lo alabó en estos términos en una entrevista que concedió en 1952: “… Roy Acuff es el mejor ejemplo de lo que entiendo por sinceridad. Es el mejor cantante que haya conocido nunca la música. Si le contratas, no te tienes que preocupar de cuánto público asistirá. Para atraer el poder en el Sur, eran Roy Acuff y luego Dios”, sentenciaba. Acuff era su ídolo y Fred Rose su inspiración.

En 1962 Roy hizo historia al convertirse en el primer artista vivo que ingresaba en el Salón de la Fama de la música country (los primeros habían sido Hank Williams y Jimmie Rodgers, ambos a título póstumo). Su figura es tan esencial para la industria, que uno de los personajes de la película Nashville, de Robert Altman, se inspiró en él.

Las canciones sobre trenes siempre han tenido un lugar destacado en el country y las de Roy son un buen ejemplo de ello. En los balbuceos de este blog escuchamos ya Wabash Cannonball (aquí podéis ver la entrada). Cuando el Salón de la Fama del Rock and Roll elaboró una lista con las canciones más relevantes del género, esta grabación de 1936 figuraba en ella.

Os dejo ahora con otra canción de trenes, Night Train to Memphis, un éxito para Acuff en 1943.

¿Todavía queréis más? Pues escuchad primero Fireball Mail, un clásico del bluegrass sobre un tren correo que va como un bólido. Acuff lo grabó en 1942.

Ahora, Wreck of the Old 97, dedicado a un accidente ferroviario por exceso de velocidad que tuvo lugar en 1903, casualmente el año del nacimiento de nuestro protagonista.

En 1941 Roy Acuff grabó The Precious Jewel, cuya letra evoca la muerte de la novia del narrador cuando solo tenía 16 años y a la que se refiere como “una joya aquí en la tierra y una joya en el cielo”.

Termino con un tema gospel, Where the Soul Never Dies, donde el narrador confía en ir algún día a un lugar donde no haya tristes despedidas, donde todo sea amor y el alma nunca muera.

Adiós a un artesano del country

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De nuevo tenemos que hablar de otra pérdida que nos toca muy de cerca a los amantes de la música country. El pasado domingo fallecía en Florida Mel Tillis (aquí podéis ver su biografía) a los 85 años de edad.

Su carrera artística comenzó tras su paso por el ejército, donde estuvo destinado en Okinawa. Fue compositor y cantante. Dentro de su primera faceta escribió multitud de éxitos para artistas de postín y su gran oportunidad le llegó precisamente cuando una de sus composiciones, I’m tired, escrita junto a Ray Price, fue grabada por Webb Pierce en 1956. Tillis la grabó unos años más tarde en su álbum Heart over Mind (1962). El protagonista busca desperadamente al amor de su vida y asegura estar “cansado de vivir así”.

Este éxito le llevó a fichar primero por un modesto sello, Cedarwood, y luego por el más importante Columbia Records, donde se probó como cantante con The Violet and the Rose (1958), en la que presenta un contraste entre el azul –color que asociamos a la tristeza– de las violetas con el rojo pasión de las rosas.

Una de sus mejores composiciones (en colaboración con Danny Dill) llegó a lo más alto en la voz de Bobby Bare en 1963. Me refiero a Detroit City, que Mel grabaría en Big ‘n’ Country (1970). El narrador, que ha ido en busca de una nueva vida en la industrial y deshumanizada Detroit, se siente decepcionado y ansía volver a su casa sureña. “La gente allá en casa cree que soy importante en Detroit, por las cartas que escribo creen que me encuentro bien. Pero por el día lavo coches, por la noche recorro bares, ojalá pudieran leer entre líneas”, espeta.

Otra de sus composiciones más emblemáticas fue Ruby, Don’t Take Your Love to Town, que Kenny Rogers grabó en 1969. Os dejo con la interpretación que hizo Mel Tillis del tema en 1976. La canción trata de un soldado de Vietnam –”esa loca guerra asiática”– que llega paralítico a su país y ruega a su novia que no lo abandone.

Aunque, como hemos visto, Mel empezó a grabar su propio material a finales de los 50, fue en los 70 cuando vio la luz la mayor parte de sus éxitos. Escuchemos Good Woman Blues, que salió al mercado en 1976 y se convirtió en su segundo número 1. Este tema fue escrito por Ken McDuffie y habla de un mujeriego empedernido.

El mismo año conquistó su siguiente primer puesto con Heart Healer. El narrador está entusiasmado con su nueva pareja, a la que califica de sanadora de corazones.

Su último número 1 fue Southern Rains en 1980, un tema escrito por Roger Murrah en el que el protagonista afirma que lo que más le gusta de la tierra de Dixie son las lluvias sureñas.

2007 fue para él el año de los reconocimientos: ingresó de manera oficial en el Grand Ole Opry y dos meses después se anunció su entrada en el Salón de la Fama de la música country. Su último trabajo fue You Ain’t Gonna Believe This (2010).

Mel Tillis ha muerto pero su legado se mantendrá vivo, gracias en parte a su hija Pam Tillis, que también se dedica a esto del country.

Premios de la Asociación de la Música Country 2017

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Cincuenta y una. Esas son las ediciones que la Asociación de la Música Country lleva premiando lo más destacado del género. El pasado 8 de noviembre –madrugada del 9 en España– se dieron a conocer los galardones correspondientes a esta edición, cuyas nominaciones se anticiparon ya el 4 de septiembre. La ceremonia, capitaneada por décimo año consecutivo por Brad Paisley y Carrie Underwood (¡no se puede decir que no tengan experiencia en estas lides!), tuvo lugar, como es habitual, en el Bridgestone Arena de Nashville.

El acto estuvo dedicado a recordar las tragedias que han comocionado la geografía estadounidense estos últimos meses, desastres naturales como los huracanes y tormentas que han asolado Puerto Rico, Texas y Florida, o la matanza de Las Vegas durante un concierto de música country de Jason Aldean en el que fallecieron 58 personas. También hubo un recuerdo especial a dos personalidades del country que nos han dejado este año: Glen Campbell, enfermo de Alzheimer desde hacía varios años y en cuyo homenaje sonó Wichita Lineman, y Troy Gentry, componente del dúo Montgomery Gentry, víctima de un accidente de helicóptero de camino a una actuación.

Miranda Lambert sumaba el mayor número de candidaturas, pero los únicos que repitieron galardón fueron Chris Stapleton y Brothers Osborne. Aquí tenéis la relación de premios de este año:

Artista del año: Garth Brooks ha ganado por sexta vez en esta categoría. La primera fue casi al principio de su carrera, en 1991.

Vocalista masculino del año: Chris Stapleton se alzó con el premio por tercer año consecutivo.

Vocalista femenina del año: El año pasado Miranda Lambert se quedó a las puertas, pero éste ha regresado a lo más alto (y van siete).

Álbum del año: From a Room Vol. 1, de Chris Stapleton. El segundo álbum de Stapleton ha sido honrado al igual que su primer trabajo, Traveller, hace dos años.

Single del año: Blue Ain’t Your Color, de Keith Urban. El australiano sacó esta canción en agosto de 2016 dentro de su álbum Ripcord. Fue escrita por Hillary Lindsey, Clint Lagerberg y Steven Lee Olsen.

Canción del año: Better Man, escrita por Taylor Swift e interpretada por Little Big Town. El premio se otorga al compositor de la canción, pero como Taylor Swift no estaba presente en la ceremonia, lo recogieron sus intérpretes.

Artista novel del año: Jon Pardi. Este californiano de 32 años, con dos álbumes de estudio en su haber, fue el único que estrenó su palmarés en la velada.

Dúo vocal del año: Por segundo año consecutivo, Brothers Osborne se proclamaron vencedores en esta categoría.

Grupo vocal del año: Little Big Town. Otros que repiten: es su sexto año consecutivo en el podio.

Vídeo musical del año: It Ain’t My Fault, de Brothers Osborne. El segundo premio de este dúo les llovió por este single, extraído de su disco Pawn Shop, que vio la luz el pasado mes de enero. En el vídeo, los ladrones que roban la tienda llevan máscaras de presidentes de Estados Unidos.

Acontecimiento musical del año: Funny how time slips away, de Willie Nelson y Glen Campbell. Una de las últimas grabaciones de Campbell –que aparece en su último disco Adiós (2017)– fue este tema junto a Willie Nelson.

Músico del año: Mac McAnally. Este guitarrista alcanza su noveno premio en esta categoría, igualando así el récord establecido por Chet Atkins. McAnally ha dejado claro, no obstante, que él no está en absoluto a la altura de Chet…

Disco del mes (octubre)

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El disco que voy a resaltar este mes –Every Little Thing– a punto estuvo de no ver la luz. Su autora, Carly Pearce, de 27 años, empezó con mucha energía en esto de la música, pero no conseguía dar el salto al terreno profesional. El mercado no confiaba en ella y su primer contrato discográfico, con Sony Music Nashville, no llegó a buen puerto.

No se rindió y, aunque forzada a abandonar el mundo de la música durante un tiempo, su colaboración como artista invitada en un single hizo que el productor Busbee se fijara en ella, y en 2016 firmó un contrato con Big Machine Records. De la mano de este sello apareció el pasado 13 octubre su álbum de debut, Every Little Thing, y con él la perspectiva de una muy prometedora carrera.

Escuchemos el primer single del disco, que le da nombre. Every Little Thing, escrito por Carly Pearce, Emily Shackleton y Busbee, salió al mercado en febrero de este año. Es una balada en la que cobran protagonismo los instrumentos propios del bluegrass, como el dobro o el contrabajo. La narradora, tras una ruptura sentimental, recuerda todas las pequeñas cosas que hacían de su pareja alguien especial.

El resto de los que vamos a escuchar han sido singles promocionales del disco. En el primero de ellos, If my name was Whiskey, escrito por Pearce, Busbee y Shane McAnally, la narradora se lamenta de que su pareja, alcohólico, la deje a un lado por sus problemas con la bebida. Desearía que su nombre fuera Whiskey para atraerlo a su compañía.

Color es un tema compuesto por Carly Pearce, Busbee y Laura Veltz. Escuchémoslo.

Vamos con I need a ride home, de Ashley Gorley, Hillary Lindsey y Matt Jenkins. En esta nostálgica canción, la protagonista echa de menos su ciudad natal.

En Dare Ya, los compositores Carly Pearce, Joe Ginsberg y Allison Veltz desgranan el “reto” que propone la protagonista a su pareja: dejarse llevar e iniciar una relación con ella.

El tema que abre el disco ha salido como single promocional en último lugar. Lleva por título Hide the Wine, ha sido compuesto por Ashley Gorley, Hillary Lindsey y Luke Laird, y es el favorito de la propia Pearce. De corte country-pop, un hombre vuelve a casa tras una prolongada ausencia, y la mujer “esconde el vino” porque no confía lo bastante en sí misma para no caer de nuevo en sus redes.

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Nueva Orleans pierde a su hijo más ilustre

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Con la muerte de Antoine Fats Domino, desaparece uno de los últimos pioneros del rock and roll.

Domino nació en Nueva Orleans en 1928, en el seno de una familia numerosa –fueron nueve hermanos– y, a los 14 años, se vio obligado a abandonar la escuela. Su cuñado le enseñó a tocar el piano y, en 1949, consiguió su primer contrato discográfico con Imperial Records.

Durante los años 50 no hubo quien le tosiera y, con la sola excepción de Elvis Presley, fue el artista de rock and roll que más discos vendió en esa década. Tras dejar Imperial Records en 1963 y fichar por ABC-Paramount Records, su fama empezó a menguar, lo que no le supuso ningún problema: “Querían que cambiara y adaptara mi estilo. Yo me negué a cambiar; tenía que aferrarme al estilo que siempre había usado o no sería yo”. En 1986 entró en el Salón de la Fama del Rock and Roll y, en 1998, se convirtió en el primer artista de ese estilo en recibir la Medalla de las Artes de Estados Unidos (máxima distinción que otorga el presidente de Estados Unidos).

En el curso del huracán Katrina que asoló Nueva Orleans en 2005, se negó a abandonar su casa hasta que tuvo que ser rescatado de ella, tras perder todas sus pertenencias, incluida la citada medalla, que “canjeó” por una réplica que le entregó el presidente Bush durante un viaje a la zona. Desde entonces, prácticamente dejó de actuar en público.

Comenzamos nuestro repaso musical por esta gran figura con su primera grabación, Fat Man, en diciembre de 1949. Considerada una de las primeras grabaciones de rock and roll de la historia, fue la primera de ese género que vendió un millón de copias en Estados Unidos. Fue compuesta por un joven Fats Domino, a la sazón de 21 años, con la colaboración de Dave Bartholomew, diez años mayor que él y todavía vivo a sus 98. El dúo desarrollaría una fructífera colaboración a lo largo de los años. En la grabación, junto a Fats Domino al piano, intervienen Earl Palmer a la batería, Frank Fields al bajo y Ernest McLean a la guitarra.

Don’t you lie to me, un tema de 1940, fue grabado por Fats Domino en 1951.

Los orígenes de Careless Love se pierden en el jazz tradicional de Nueva Orleans. Se trata de un tema versionado infinidad de veces, en el que Fats Domino se fijaría en 1951.

A mediados de la década de los 50, llegó Ain’t That a Shame, uno de sus mayores éxitos. De nuevo con la colaboración de Dave Bartholomew, fue una de las pocas canciones que grabó fuera de su querida Nueva Orleans. Tanto fue el furor que causó en los años 50 y principios de los 60, que a George Lucas no le quedó otra que incorporarla a la banda sonora de American Graffiti (1973), cuyo argumento se centra en un grupo de jóvenes de esa época. Por cierto que este tema fue el primero que aprendió a tocar John Lennon.

Dave Bartholomew colaboró con Fats Domino también en este I’m in Love Again, que vio la luz como single en 1956.

La siguiente canción salió como la cara B del single anterior. My blue heaven fue escrita en 1924 para el teatro musical por Walter Donaldson y acabó siendo una de las más vendidas de esa década. Fats Domino revisitó este clásico, transformándolo en un tema de rock en 1956.

Hace ya tres años dedicaba una entrada a uno de los mayores éxitos de Fats Domino, Blueberry Hill (aquí la podéis ver). Aunque fue escrita a principios de los años 40, sin lugar a dudas la versión de Fats Domino de 1956 es la más conocida. La revista Rolling Stone la considera una de las 100 mejores de la historia.

Con su eterno colaborador, Dave Bartholomew, compuso I’m walking (1957).

Bobby Charles escribió en 1960 Walking to New Orleans y se la ofreció a su ídolo Fats Domino, para quien ya había trabajado en Before I Grow Too Old. Es uno de sus temas más reconocibles.

Escuchemos ahora dos homenajes de Fats Domino a un referente en la música country, Hank Williams. En primer lugar, Jambalaya, un single de 1961.

No sería la única vez que Fats Domino versionara a Hank. También lo hizo con Your cheating heart. Esta versión es de 1964.

Por último, escuchemos otra de sus incursiones en el country: su último single, Whiskey Heaven, que pudimos disfrutar en la banda sonora de La gran pelea (1980).

 

Una noche histórica

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Hoy voy a dar cuenta de la 28ª edición los premios de la asociación internacional de bluegrass, que tuvieron lugar el pasado 28 de septiembre en Raleigh (Carolina del Norte).

Lo más destacado de esta edición fue que, tras más de un cuarto de siglo, una mujer, Molly Tuttle, obtuvo el premio a la mejor guitarrista bluegrass. Nacida en California hace 24 años, Tuttle lleva prácticamente la mitad de su vida dedicada a la música. Su padre, profesor, le enseñó a tocar la guitarra, y a los 11 años ya estaba actuando por ahí.

Como ejemplo de su trabajo, escuchemos Good Enough, de su disco Rise, aparecido en junio.

El palmarés quedó como sigue:

Artista del año: Earls of Leicester. El grupo, cuyo último trabajo lleva por título Rattle & Roar (2016), consigue este premio por tercer año consecutivo.

Grupo vocal del año: Flatt Lonesome. Triunfaron ya en esta categoría el año pasado. Su último disco ha sido Runaway Train (2015).

Grupo instrumental del año: Michael Cleveland y Flamekeeper.

Canción del año: I am a Drifter de Volume Five. Obra de Donna Ulisse y Marc Rossi, pertenece al disco Drifter (2016).

Álbum del año: Balsam Range, Mountain Voodoo. Balsam Range, grupo fundado en 2007, no es nuevo en la plaza del bluegrass: en 2014 recibieron ya los premios de Artista del Año y Grupo Vocal del Año.

Vocalista femenina del año: Brooke Aldridge.

Vocalista masculino del año: Shawn Camp.

Artista emergente del año: Volume Five.

Grabación gospel del año: I Found a Church Today, de los Gibson Brothers.

Grabación instrumental del año: Fiddler’s Dream de Michael Cleveland.

Acontecimiento grabado del año: I’ve Gotta Get a Message to You, de Bobby Osborne, Sierra Hull, Alison Brown, Rob Ickes, Stuart Duncan, Trey Hensley, Todd Phillips, Kenny Malone, Claire Lynch y Brian McDowell. Se trata de una nueva versión bluegrass de un tema popularizado por los Bee Gees en 1968.

En 2017 se cumplen 50 años de la aparición de la canción más conocida de The Osborne Brothers, Rocky Top (ya escuchada aquí). Por ello, la asociación del bluegrass invitó a ambos hermanos –de 79 y 85 años, respectivamente– a interpretarla en la gala. Escuchémosles acompañados de los músicos anteriormente citados.

Intérprete de banjo del año: Noam Pikelny.

Intérprete de bajo del año: Alan Bartram.

Intérprete de dobro del año: Josh Swift.

Intérprete de fiddle del año: Patrick McIvinue.

Intérprete de guitarra del año: Molly Tuttle.

Intérprete de mandolina del año: Sierra Hull.

 

Matanza en Las Vegas

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Esta mañana nos hemos despertado con la peor noticia posible. En el festival de música country Route 91 Harvest, que se estaba desarrollando en un área al aire libre de Las Vegas (Nevada), un criminal ha acabado con la vida más de 50 personas, mientras que otros 200 han resultado heridos, de acuerdo con las autoridades locales.
Los disparos, procedentes del piso 32 del hotel Mandalay Bay, uno de los numerosos complejos turísticos y centros de entretenimiento de la zona, fueron efectuados por Stephen Paddock, de 64 años, abatido ya por la policía.
Cuando ocurrieron los hechos, a las 21:40 hora local (nueve más en España), Jason Aldean se encontraba en el escenario ante un auditorio lleno –las entradas estaban agotadas–. Era la última actuación del festival.
En su perfil de Instagram, Aldean ha escrito: “No puedo entender cómo ha pasado esto a gente que sólo quería disfrutar en lo que debería haber sido una noche de diversión”.
No hay palabras.