Los Cheyenes. El ritmo del garaje. José Miguel Gala, 2019

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En diciembre del pasado año dábamos cuenta en este blog de un libro de José Miguel Gala sobre Townes van Zandt. Pues bien: el mismo autor publica ahora otra obra sobre un grupo de rock español, Los Cheyenes, del barrio barcelonés de Poble Sec, compuesto por los hermanos Roberto y Joselín Vercher (guitarra solista y bajo, respectivamente), José María Garcés (guitarra rítmica y coros) y Ramón Colom (batería).
El sonido de esta formación bebía de las bandas de rock británico de renombre en los años 60, como The Kinks o The Hollies. Su trayectoria fue breve –su gran momento discográfico estuvo comprendido entre 1965 y 1967–, pero en los tres EPs y dos singles que grabaron dejaron la impronta su buen hacer musical. Hoy, son un grupo de culto entre los aficionados al beat, al garaje, al sonido sixties, al R&B, etc.
El libro de Gala no es muy extenso –apenas 80 páginas–, y la verdad es que nos quedamos con ganas de más. Los Cheyenes fueron muy buenos, y el autor también lo es. Cuenta con un prólogo de Mike Stax, que edita la revista Ugly Things, fundada en 1983, y un epílogo de Alejandro Díez, Alex Cooper, quien ha estado al frente de los grupos Cooper y Los Flechazos.
El trabajo se adereza con abundante material documental, como fotos, afiches, recortes de prensa…, todo ello cortesía de Joselín Vercher, uno de los fundadores de la banda, y la tirada, ¡daos prisa en comprarlo!, es de solo 100 ejemplares.
Escuchemos primero uno de los grandes éxitos de Los Cheyenes, Válgame la Macarena, que fue grabada poco después del famoso Flamenco de Los Brincos. El tema pertenece a su primer EP, que apareció en 1965.

Otra muestra de su talento es No pierdas el tiempo, que apareció en un EP al año siguiente.

Aquí tenéis varias muestras del numeroso material gráfico con que cuenta la obra (cortesía de Joselín Vercher).

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Disco del mes (mayo)

caught upin the country

Ocho años después de su último trabajo (Take a Back Road), Rodney Atkins vuelve con Caught Up in The Country, aparecido el pasado 10 de mayo en Curb Records, la discográfica con la que firmó hace más de veinte años, cuando empezaba en esto de la música, y a la que todavía se mantiene fiel, una rareza en nuestros días. El disco consta de 12 pistas y ha sido producido por Ted Hewitt y Blake Bollinger. Lo que llama la atención de él es su unidad, pues casi todos los temas hablan de lo importante que es pertenecer a alguien o a algo para sentirse bien en esta vida.
El único single que ha aparecido hasta la fecha es el que da título al disco, Caught Up in the Country, en el que los legendarios Fisk Jubilee Singers intervienen en los coros. Este grupo se fundó en el último cuarto del siglo XIX y ha sabido mantener la tradición desde entonces, renovando a sus miembros, lógicamente. La letra retoma el tópico latino del “beatus ille” y se estructura como un panegírico de la vida el campo: “atrapado en el campo, el único lugar en el que quiero estar”, concluye.

Otra de las canciones que primero se dieron a conocer del disco es My Life, en la que escuchamos lo que sigue: “Me encantan mis ojos porque tú te miras en ellos, mi nombre porque tú lo dices, mi corazón porque tú lo robaste, mis besos porque tú los deseas, mi mente porque te apropias de ella a cada minuto y mi vida porque tú estás en ella”.

En la misma línea se sitúa Thank God for You. El protagonista va por la vida sin rumbo fijo y encuentra su camino gracias a su pareja. “Gracias a Dios que hay ángeles para los jóvenes salvajes rebeldes, mujeres que te alejan bailando del diablo, qué afortunado soy, gracias a Dios por ti”.

Figure Out You es un dúo que Atkins canta con su mujer, la también cantante Rose Falcon. En la letra, el protagonista se marca como objetivo conocer mejor a su pareja, cuya forma de ser le admira.

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Blaze, el outlaw country llega al cine

 

blaze foley
El próximo 24 de mayo se estrenará en España un biopic (#BlazeFilm) sobre Blaze Foley –cuyo nombre real era Michael David Fuller–, un artesano de la música country relativamente desconocido en España. Buen amigo de Townes van Zandt y admirador de Red Foley, tomó de éste su nombre artístico.
película, dirigida por Ethan Hawke, llegará a la gran pantalla de la mano tanto de Twelve Oaks Pictures (#12oakspictures) como de Elamedia Estudios (@elamedia) y está protagonizada por Ben Dickey, quien da vida al músico, y Alia Shawkat, que interpreta a su pareja, Sybil Rosen. Los papeles secundarios corren a cargo del ganador del Oscar Sam Rockwell, Charlie Sexton –como Townes Van Zandt– y Kris Kristofferson, en el papel del padre de Blaze.
Basada en el libro de memorias Living in the Woods in a Tree: Remembering Blaze, de Sybil Rosen, la cinta recrea la intensa vida de Foley desde su infancia en San Antonio (Texas) hasta su prematura muerte, a la edad de 39 años, en 1989, fecha en la que salió al mercado su disco más popular, Live at the Austin Outhouse (And Not There).
La película aspira a descubrir al gran público la figura de un gigante de la música y cuenta con una excepcional banda sonora que, sin duda, entusiasmará a los amantes del country y a los que todavía no lo son. Escuchemos algunos de los temas más inolvidables de este artista.
Una de las primeras canciones que escribió fue If I Could Only Fly (1977), que lanzó en single dos años después.

Otros dos grandes del outlaw country, Willie Nelson y Merle Haggard, la grabaron a dúo en Seashores of Old Mexico (1987).

Clay Pigeons pertenece al citado disco Live at Austin Outhouse.

John Prine versionó esta canción en Fair and Square (2005).

En Estados Unidos la película se estrenó en enero de 2018 en el festival de Sundance y, como parte de la promoción, el actor que encarna a Blaze Foley, Ben Dickey, nos regaló su propia versión del tema.

Disco del mes (abril)

when you're ready
El pasado 5 de abril dimos la bienvenida al álbum de debut de una figura emergente en el subgénero del bluegrass. A sus 25 años, Molly Tuttle ha llamado a las puertas del éxito con When You’re Ready, a través de su discográfica Compass Records. Esto no quiere decir que fuera una desconocida en el mundillo, pues ya cuenta en su haber con cuatro premios de la International Bluegrass Music Awards (uno de ellos, en 2017, fue el primero que obtenía una mujer como mejor guitarrista de bluegrass, que volvería a reeditar al año siguiente). Su pasión es, en efecto, la guitarra: empezó a tocarla a los 8 años y a los 11 se subió por primera vez a un escenario.
Este álbum, producido por Ryan Hewitt, consta de 11 pistas, todas ellas escritas o co-escritas por ella.

Una de las canciones, obra de Tuttle, Jewel y Steve Poltz, lleva por título Million Miles y en ella han colaborado Jason Isbell y Sierra Hull.

Take the Journey es una buena muestra de la maestría a la guitarra de Molly Tuttle. La letra habla de la necesidad de afrontar de manera optimista las circunstancias negativas de la vida: “Las estrellas están cayendo a tu alrededor, ¿quién te protegerá de tus miedos más profundos? Coge la mano de quien esté a tu lado”.


Termino con el tema que da título al disco, When You’re Ready.

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La Segunda República española en 50 lugares. Alberto de Frutos

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Hoy, 14 de abril, puede ser un gran día para hablar de la República. El libro La Segunda República española en 50 lugares (ed. Cydonia, 2019), obra del periodista y escritor Alberto de Frutos, es una brillante aproximación a esos cinco años que sacudieron el mundo, como diría John Reed. Lo que empezó siendo un sueño el 14 de abril de 1931 se despertó con la pesadilla de la Guerra Civil en el verano de 1936.
La obra plantea un original recorrido cronológico por aquellos lugares ligados a la República, desde Éibar, la primera población española que osó proclamarla, hasta el estadio de Montjuïc, sede de una utópica Olimpíada Popular que callaron las descargas de fusiles. Entre medias, Castilblanco, Arnedo, Casas Viejas o la casa de Calvo Sotelo en la calle Velázquez de Madrid, escenarios de miedo, cubas de sangre; pero también, naturalmente, la Casa de Campo, el bar Chicote, los pueblos de las Misiones Pedagógicas, los colegios electorales que celebraron el voto de la mujer en 1933 o el Teatro Rialto, lleno hasta la bandera –día sí, día también– con la película de Imperio Argentina Morena Clara.
La Segunda República española en 50 lugares –dice De Frutos (se apellida como yo, ¡qué extraño y qué coincidencia!)– no es una obra de corte político. Tiene más de cartografía sentimental o, si lo prefieren, de enseñanza de Juan de Mairena a propósito de lo que pasa en la calle”. A la postre, el diagnóstico sobre este período no es hostil ni favorable. Sencillamente, se cuentan los hechos sin desatender las circunstancias que los propiciaron en cada momento. Y ahí, creo, radica su principal mérito.
La obra, que inaugura la colección Viajes por la historia de la editorial Cydonia, es también una suerte de guía turística, oportunamente ilustrada, que nos invita a recorrer, con nuestros ojos del siglo XXI, los pueblos, monumentos y edificios que se citan, pues no en vano la mayoría de ellos siguen en pie.
Como no podía ser de otro modo, la cultura, el ocio y las artes en general se someten también a la lupa de este detective del pasado, que en uno de los capítulos recuerda a la estrella del cuplé Raquel Meller, el sueño de Chaplin para sus Luces de la ciudad, quien anunció su gira de despedida de Barcelona en el Teatro Tívoli allá por el año 1935. “Si José Padilla compuso la banda sonora de España, ella la orquestó con su garbo de relicario y su batir de alas precursoras de primavera”, sentencia De Frutos.
Empezamos con esta interpretación de la artista de Tarazona de El relicario, un pasodoble de Padilla de 1914 con letra de Armando Oliveros y José María Castellví.

En Morena Clara aparecía la copla El día que nací yo, con música de Juan Mostazo y letra de Antonio Quintero y Pascual Guillén. Esta es Imperio Argentina.

En 2001 apareció un álbum que recopilaba canciones de este período, Cantes, Cantos y Músicas de la Segunda República Española. A él pertenece Qué bonito está Madrid con banderas tricolor republicanas.

La proclamación de la República supuso un rayo de esperanza para un amplio sector de la población española. La marcha Ahí va eso, escrita por José María Martín Domingo y cantada por Eladio Cuevas, es una muestra de esa ilusión.

El advenimiento del sistema republicano también fue saludado fuera de nuestras fronteras. Este fue el caso de México, donde Guty Cárdenas grabó una ranchera dedicada al nuevo régimen, que grabó en los estudios Columbia de Nueva York en abril de 1931 con el título La República en España. Un año después, Cárdenas moriría en una taberna a causa de una pelea. Mucho se ha especulado sobre los motivos de esta trifulca. Unos dicen que fue por un asunto de celos, pero otra teoría, más que plausible, sostiene que un monárquico español entabló una discusión con el cantante por la ranchera de marras y acabó con su vida de un disparo. El asesino, Ángel Peláez Villa, resultó ser simpatizante del partido monárquico Renovación Española y, cuando volvió a España, luchó en la Guerra Civil del lado franquista.

Podéis adquirir el libro en Amazon o a través de la editorial

Disco del mes (marzo)

honky tonk time machine
En junio de 2014 George Strait se despidió definitivamente de las giras y los conciertos en directo y, aunque es cierto que ha reducido mucho su ritmo, no ha podido resistirse a abandonar los escenarios del todo; así, este año prevé dar algunos conciertos.
En cualquier caso, el rey del country, como es conocido, ha seguido grabando en estudio. El pasado día 29 apareció su trigésimo álbum, Honky Tonk Time Machine, en MCA Nashville, sello al que se ha mantenido fiel desde sus comienzos, allá por 1981.
Cuatro años hemos tenido que esperar desde su anterior trabajo, Cold Beer Conversation, pero la espera ha merecido la pena; sin duda, la música country actual debería aprender de este hombre. El álbum consta de 13 canciones en las que, fundamentalmente, ha colaborado con su hijo Bubba Strait y con otro de sus habituales, Dean Dillon.
En febrero apareció su primer single, Every Little Honky Tonk Bar, escrita por George y Bubba Strait y Dean Dillon.

Escuchemos ahora el tema que da título al disco, Honky Tonk Time Machine, compuesta por Bubba Strait, Brice Long y Bart Butler.

God and Country Music es obra de Luke Laird, Lori McKenna y Barry Dean, y en ella tiene una pequeña intervención su nieto de seis años, Harvey Strait. La letra sostiene que hay dos cosas que debemos salvar a toda costa: Dios y la música country.

Otro tema del disco es Código, que se desarrolla en México (de ahí su título en español). Escrita por George, Bubba Strait y Dillon, habla de las excelencias de Código, un tequila que hacen en Jalisco.

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Un batería muy prolífico

hal blaine

El 12 de marzo recibíamos la noticia de la muerte de Hal Blaine. Su dedicación a la batería fue tan extensa, que algunas fuentes hablan de que su trabajo puede escucharse en nada menos que 6.000 singles, 150 de los cuales llegaron al Top 10 y, de ellos, 40 al número 1.
Así que, a poco que indaguemos en su discografía es fácil encontrar algún tema de country en el que se pueda gozar de su arte; aunque, dada la ingente cantidad de grabaciones que hizo, lo cierto es que tocó todos los palos. Por eso, en esta entrada, escucharemos también canciones rock y pop que merecen ya el adjetivo de clásicas. Blaine tocó junto a Elvis Presley, Frank Sinatra, Sonny & Cher, The Byrds, Barbra Streisand y Simon y Garfunkel, entre muchos otros.
En cuanto a la música country, colaboró en repetidas ocasiones con John Denver. Por ejemplo, en Thank God I’m a Country Boy (1974), sobre las bondades de ser un chico de campo.

O en I’m Sorry (1975), que Denver estructura como una disculpa a su pareja, a la que tiene un tanto abandonada.

La cara B de la canción anterior es Calypso, que Denver escribió como homenaje a Jacques Yves Cousteau (Calypso era el nombre del barco en el que este hacía sus expediciones).

“Tú llenas mis sentidos como una noche en el bosque, como las montañas en primavera, como un paseo bajo la lluvia”. Así empieza Annie’s Song, en la que también se reconoce la perfección de Blaine a la batería.

Salgamos ahora del terreno country. Brian Wilson ha sido uno de los músicos que se ha apresurado en alabar la figura de Blaine al conocer su muerte: “Fue un gran músico y un gran amigo… Hal me enseñó muchas cosas y tuvo mucho que ver con nuestro éxito… fue el mejor batería de la historia”. Con él colaboró en la famosa Good Vibrations (1966).

También en el primer número 1 de los Beach Boys, I Get Around (1964).

The Byrds fue un emblemático grupo de rock de los 60 hasta su disolución a principios de la década siguiente. Uno de sus mayores éxitos fue Mr. Tambourine Man (1965).

Una de las canciones más conocidas de Frank Sinatra es Strangers in the Night. Lo que no es tan conocido es que Hal Blaine tocaba la batería en esta melodía.

Otro de los grandes clásicos del siglo XX, obra de The Carpenters, es Close to You.

También Simon and Garfunkel le deben parte de su popularidad. En Mrs. Robinson, canción que aparece en la banda sonora de la película El graduado (1967), toca Hal Blaine.

Otro de los temas más reconocibles de este dúo es Bridge Over Troubled Water, grabada en 1969. Hal Blaine también puso aquí su granito de arena.

Disco del mes (febrero)

over the moon
Siete años después de su último álbum, los Bellamy Brothers vueven a la primera línea con Over the Moon, que salió a la venta el pasado 15 de febrero. La dilatada carrera de este dúo de hermanos, David (1950) y Howard (1946), ha cumplido ya más de 40 años, desde que consiguieran el gran éxito de Let Your Love Flow (1976).
El álbum ha sido grabado en el estudio que tienen los hermanos en su Florida natal y, en su producción, ha colaborado Randy Hiebert. El lanzamiento ha coincidido con su participación en la gira de Blake Shelton y Lauren Alaina por diversos puntos de la geografía estadounidense. Todas las canciones son de nueva creación y han sido escritas por ellos mismos.
Sin duda, este año se presenta lleno de trabajo para los Bellamy Brothers, pues, aparte de este nuevo álbum y de la gira a que hacía referencia, también están grabando la segunda temporada de Honky Tonk Ranch, una serie de estilo documental sobre sus vidas, que habla de su música, su popularidad y sus giras.
Escuchemos, en primer lugar, el tema que da título al disco, Over the Moon. La letra nos presenta a un hombre maduro que creía que el amor ya no era para él pero que cae a los pies de su nueva amada.

Otro de los cortes del álbum es Dream the Dream, cuya letra dice que para ser feliz en esta vida lo que hay que hacer es “perseguir el sueño” y no preocuparse antes de tiempo por las posibles consecuencias.

Wings to Soar (For Those I’ve Wronged) es una melodía en la que el narrador pide perdón y comprensión a todos aquellos a los que ha hecho daño.

Termino con Just When I Got My Mind Together (My Body Fell Apart). Cuando el protagonista cambia de vida y empieza a sentirse bien consigo mismo, su cuerpo se desmorona fruto de los excesos del pasado.

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Muere Fred Foster, el mejor productor de country de todos los tiempos

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Ahí queda dicho. Puede que la afirmación del título parezca exagerada, pero no lo es si recordamos la cantidad de carreras emblemáticas que Fred Foster encauzó a lo largo de su extensa carrera –más de 60 años.
“El campeón del talento de Nashville”, como lo definió The New York Times, murió el pasado 20 de febrero en Nashville a la edad de 87 años. Nacido en 1931, a temprana edad sintió la vocación de la música y, a los 18 años, se trasladó a Washington, donde participó en la primera sesión de grabación de Jimmy Dean en 1953, que dio lugar a Bumming Around.
Se dice que cuando trabajaba en Mercury Records propuso a la dirección que contrataran a un joven de 20 años llamado Elvis Presley, pero RCA Records se les adelantó con un contrato más jugoso para la estrella emergente. Unos años después, en 1958, Foster fundó Monument Records y se aseguró el control exclusivo sobre los “fichajes”. Su olfato era infalible. Empezó contratando a Roy Orbison, a quien produjo sus grandes éxitos, Oh, Pretty Woman, Running Scared, Only the Lonely, Crying o Blue Bayou –luego versionado por Linda Ronstadt–, entre otros. Pocos años después, se hizo con los servicios de Dolly Parton y contribuyó a lanzar su carrera. “Vio algo en mí que nadie más vio”, señaló la artista en la ceremonia en la que Foster ingresó en el Salón de la Fama de la música country en 2016.
Además de productor, destacó también como compositor. Figura, por ejemplo, como co-autor del temazo de Kris Kristofferson Me and Bobby McGee, popularizado luego por Janis Joplin; y del mismo Kristofferson produjo Help me make it through the night. Uno de sus últimos trabajos fue hace poco más de diez años, cuando produjo el álbum de Willie Nelson en homenaje a la compositora Cindy Walker, You Don’t Know Me: The Songs of Cindy Walker (2006).
Comencemos escuchando su primera incursión en el mundo de la música, Bumming Around, de Jimmy Dean (1953).

El primer éxito importante de Roy Orbison fue Only the Lonely (1960), que se tuvo que conformar con el segundo puesto en las listas de ventas (Brenda Lee le quitó el primero con I’m Sorry). “Sólo los solitarios saben cómo me siento esta noche, sólo los solitarios saben por qué lloro”, dice el protagonista después de que su pareja le abandone.

Uno de los primeros éxitos de Dolly Parton fue Dumb Blonde (1967), escrita por Curly Putnam e incluida en el primer disco de Parton, Hello, I’m Dolly. La protagonista se queja de que la gente piense que es tonta sólo por el hecho de ser rubia. Os dejo con ella.

Otro tema de su álbum de debut es Something Fishy.

Escuchemos ahora una canción que Kris Kristofferson escribió en 1972, Why Me, Lord?, en la que se pregunta por qué ha sido elegido por Dios, por qué es objeto de tanta bondad.

Foster no solo se ciñó al country, como escucharemos con las siguientes muestras.
En 1963 creó una filial de Monument Records centrada en el rhythm and blues (R&B). Su nombre, Sound Stage 7. A este sello pertenece la grabación de Joe Simon de The Chokin’ Kind (1969).

Ahora, un instrumental al saxofón producido también por él. Obra de Boots Randolph, Yakety Sax (1963) se haría luego muy popular como sintonía de El Show de Benny Hill.

Para componerla, Randolph se inspiró en un tema de 1958, Yakety Yak, grabado por The Coasters con el estilo que imperaba entonces, el rockabilly.

En 2008 produjo la colaboración entre Willie Nelson y Ray Price que mereció un Grammy. Aquí versionaban un legendario tema escrito por Leon Payne en 1949 y grabado originalmente por Hank Williams. La letra está plagada de consejos para evitar caer por “la carretera perdida”. He aquí Lost Highway.