Luto por partida doble

don williams

Este verano está siendo muy triste para el mundo del country. Exactamente un mes después de la muerte de Glen Campbell, ayer saltaba la noticia de que otro de los grandes, el texano Don Williams, nos había dejado a los 78 años de edad. Nacido en mayo de 1939, aquí podéis ver su reseña biográfica completa. Su suave voz de bajo barítono le valió el apodo de gigante gentil de la música country. Su carrera profesional estuvo jalonada de éxitos –más de 40 singles, de los que 17 llegaron al número 1– y su último trabajo fue el álbum Reflections (2014). Kyle Young, presidente del Salón de la Fama de la Música Country, dijo sobre Williams -miembro de aquella institución desde 2010- nada más conocer la noticia:”Su música siempre será un bálsamo para tiempos turbulentos”.

Escuchemos el único single suyo que consiguió el premio de la Academia de la Música Country, Tulsa Time (1978). El protagonista deja su ciudad natal de Tulsa, Oklahoma, para buscar fortuna en California. Pasa el tiempo y la suerte no le sonríe, así que se plantea retrasar el reloj a la franja horaria de Tulsa.

Ahora, otras dos canciones que han aparecido en un momento u otro en el blog. En It must be love (1979), el narrador describe sus sentimientos de enamorado.

I Believe in You (1980) es una magnífica balada en la que el cantante dice creer sólo en “el amor, en los bebés, en la magia, en la música y en ti”.

Su último Top 10 en las listas fue Lord Have Mercy on a Country Boy, que salió al mercado en 1991 como single de su disco True Love. Aquí, un chico de campo no consigue adaptarse a la ciudad y le pide a Dios que tenga piedad de él.

Su último single llevaba por título I’ll Be Here in the Morning y pudimos disfrutarlo en su álbum Reflections.

Como una mala pasada del destino, casi al mismo tiempo fallecía a los cincuenta años Troy Gentry, componente del dúo Montgomery Gentry, en un accidente de helicóptero, cuando se dirigía a un concierto en una pequeña localidad de Nueva Jersey. El dúo Montgomery Gentry entró en el Grand Ole Opry en 2009.

Escuchemos uno de sus mayores éxitos, Something to be Proud of. El narrador recuerda los días en que su padre le contaba los logros de su vida, “algo de lo que sentirse orgulloso”.

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El abuelo de la música country

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Si no fuera por el banjo, no cabe duda de que el country, el folk o el bluegrass perderían gran parte de su esencia. Por eso, y con motivo de la publicación en Estados Unidos de su biografía, escrita por su bisnieto Mike Doubler con el título Dixie Dewdrop: The Complete Uncle Dave Macon Story, hoy nos vamos a fijar en uno de los primeros virtuosos de este instrumento.

Nos referimos, sí, a Uncle Dave Macon, apodado The Dixie Dewdrop (“La gota de rocío de Dixie”). Nacido en 1870 como David Harrison Macon en un pequeño pueblo de Tennessee, su padre había sido capitán confederado en la Guerra de Secesión. Cuando contaba 13 años, su familia se trasladó a Nashville –que todavía, claro, no era la capital de la música country– para regentar un hotel, frente al cual su padre sería asesinado años después.

Nuestro protagonista fundó entonces una compañía de transporte de ganado en otra ciudad de Tennessee, que se vio obligado a cerrar tras la Primera Guerra Mundial por la competencia de los camiones y el ferrocarril.

Macon actuaba aquí y allá a su aire, sin plantearse dedicarse a ello de forma profesional. Tras la quiebra de su empresa, parecía el momento propicio y así fue como, a sus más de 50 años, nació la leyenda de uno de los mejores intérpretes de banjo de todos los tiempos. En palabras del historiador de la música Charles Wolfe, “si la gente llama a Jimmie Rodgers el padre de la música country, entonces Uncle Dave Macon debería ser el abuelo de la música country“.

Tras unirse al intérprete de fiddle Sid Harkreader, su destreza llegó a oídos de los dueños del Ryman Auditorium (lo que sería la sede del Grand Ole Opry, institución de la que formaría parte hasta su muerte y de la que sería su primera superestrella), y ya en 1927 formó su propio grupo, The Fruit Jar Drinkrers.

Había hecho algunas grabaciones para Vocalion en 1924, pero su carrera discográfica tomó impulso en 1930 cuando firmó con Okeh Records. En 1935 realizó para Bluebird Records sus famosas grabaciones con otros pioneros del country, The Delmore Brothers.

En total, hay registradas unas 170 grabaciones de Dave Macon entre los años 1924 y 1938. Nuestro hombre siguió al pie del cañón hasta semanas antes de su muerte en 1952 y, como prueba de su popularidad, a su funeral asistieron más de 5.000 personas, entre ellas Roy Acuff, Bill Monroe o el director del Grand Ole Opry, George D. Hay. Con carácter póstumo, el Salón de la Fama de la música country le abrió sus puertas en 1966.

Escuchemos ya algunas de sus grabaciones más emblemáticas.

En Way Down the Old Plank Road, grabada para Vocalion en 1926, Sam McGee lo acompaña a la guitarra.

Otro de sus grandes éxitos fue Soldier’s Joy, con Sid Harkreader al violín o fiddle.

Keep My Skillet Good and Greasy es un buen ejemplo de sus canciones optimistas, que le servían para luchar contra la depresión que le acechó toda la vida.

En la letra de Sail Away Ladies se dice que no vale la pena sentarse y llorar, solo hay que navegar y olvidarnos de nuestros problemas.

Una de las canciones gospel más conocidas es Rock of Ages. “Roca de los siglos cortada para mí, déjame esconder mi rostro en ti”, dice la letra. Aquí, Uncle Dave Macon la toca al banjo.

Durante la Guerra de Secesión, se hizo muy popular Richmond is a Hard Road to Travel, que hacía referencia a la dificultad de tomar Richmond –segunda capital de los Estados Confederados–. Uncle Dave Macon adaptó la letra a Jordan Am a Hard Road to Travel, aludiendo a la dificultad de cruzar el Jordán.

En 1940 Hollywood hizo una película ambientada en el Grand Ole Opry, titulada precisamente así, Grand Ole Opry, en la que Uncle Dave Macon interpretaba con su hijo Dorris a la guitarra Take Me Back to My Old Carolina Home. Os dejo con esta escena.

Hawkshaw Hawkins, el halcón del country

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Harold Hawkins nació en 1921 en Virginia Occidental. Tras la Segunda Guerra Mundial firmó un contrato con King Records, donde gozó de una notable popularidad con temas como Pan American o Dog House Boogie, y entró en el Grand Ole Opry. Cuando su carrera estaba en lo más alto, murió en el accidente aéreo de 1963 que también le costó la vida a Patsy Cline y Cowboy Copas cuando se dirigían a un concierto.Escuchemos su único número 1, Lonesome 7-7203, que fue, además, su última grabación. Compuesta por Justin Tubb, el single de Hawkins salió solo tres días antes de su fatal accidente. En esta balada un chico cambia su número de teléfono tras separarse de su novia: no puede soportar que siempre que lo llaman sea para preguntar por ella. A él le gustaría que su chica apuntara su nuevo número por si un día cambia de opinión y quiere volver a su lado. ¿Dónde podría localizarlo? Pues en “Solitario 7-7203”.

El compositor, Justin Tubb, señaló que habría sido más apropiado que la cantara una chica, ya que el hombre suele ser el que se tiene que ir tras una ruptura, y por eso se la ofreció en primer lugar a Jean Shepard, la mujer de Hawkshaw. Sin embargo, el sello pensó que el tema ayudaría a relanzar la carrera de éste y, desde entonces, curiosamente, las versiones más conocidas han sido cantadas por hombres.

El actor y cantante Burl Ives la grabó en 1967.

Tony Booth, un representante del sonido Bakersfield, consiguió un gran éxito con su versión de 1972.

El single de debut de Darrell Clanton, en 1983, fue este Lonesome 7-7203.

 

Still Doing Time. John Moffat y Michael P. Heeney, 1981

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Este tema fue grabado por primera vez por George Jones, quien conseguiría alcanzar lo más alto de las listas con su sentida interpretación. La canción casaba con la vida de Jones en aquel momento: estaba hundido por su adicción al alcohol y todo hacía presagiar un fatal desenlace. Pero, gracias a la que luego sería su mujer, Nancy Sepulvado, se recuperó, en una historia que recuerda a la de Johnny Cash y June Carter.

Pues bien, la canción habla de un hombre preso de la bebida en un bar. Intenta olvidar su pasado y compara su situación con el cumplimiento de una condena. La carrera artística de Jones no se resintió y los primeros años 80 fueron de lo más fructíferos.

La versión original del cantante se incluye en su álbum Still the Same Ole Me (1981).

Escuchemos el directo de Daryle Singletary, una de las voces más prometedoras del country actual.

 

Disco del mes (agosto)

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El mes de agosto, por razones obvias, no es muy dado a traernos novedades discográficas reseñables, pero la que glosamos hoy es de gran calidad.

El álbum Not Dark Yet, primera colaboración de las cantautoras y hermanas Allison Moorer (1972) y Shelby Lynne (1968), salió a la venta el pasado 18 de agosto, editado por los sellos Thirty Tigers y Silver Cross Records. Consta de 10 canciones, todas, excepto la última, versiones de otros cantantes. Su sonido intimista se ve subrayado por la producción del británico Teddy Thompson, procedente del mundo del folk.

La canción que da título al disco, Not Dark Yet, es una versión de un tema que Bob Dylan escribió en 1997 a George Harrison, quien ya se encontraba enfermo de cáncer, y que incluyó en su disco Time Out of Mind. El narrador adquiere plena conciencia de que su final se acerca: “He seguido el río, he llegado al mar, he caído al fondo de un torbellino de mentiras. Ya no busco nada en los ojos de nadie, a veces mi carga es más de lo que puedo soportar. No está oscuro aún pero está llegando”.

Every Time You Leave es una versión de un tema de los Louvin Brothers y, desde luego, hace justicia al original. Aquí, el narrador no puede soportar que su pareja le abandone, pero una y otra vez está dispuesto a perdonarla y acogerla de nuevo, porque es la única forma que encuentra de seguir viviendo.

El disco se cierra con una composición original de Moorer y Lynne. En palabras de Moorer, Is It Too Much habla del profundo vínculo entre dos personas, que trasciende todas las cosas, y de cómo el amor hace que cada uno lleve la carga del otro de buen grado.

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If Hollywood Don’t Need You. Bob McDill, 1982

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Uno de los artistas country más prolíficos, Don Williams, popularizó el tema que vamos a escuchar hoy. Lo escribió Bob McDill, uno de los mejores compositores de principios de los 80, de quien no hace mucho escuchamos Song of the South.

La letra recuerda levemente a otra alejada del country, escrita por Burt Bacharach en 1968 y popularizada por Dionne Warwick, Do You Know the Way to San Jose. En la canción que nos ocupa un chico llama por teléfono a su novia desde Texas. Esta se ha ido a Hollywood a perseguir su sueño y su novio le recuerda que, si Hollywood no la necesita, él sí. La canción aborda una vez más uno de los clásicos del country, la preferencia del medio rural frente al urbano.

Don Williams la presentó en su álbum Listen to the Radio (1982).

Os dejo con la versión de Levi Lowrey, antiguo miembro de Zac Brown Band, que ha iniciado una carrera en solitario.

Merle Travis, el trovador de las minas

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Merle Robert Travis nació en un pueblo minero de Kentucky en 1917. Su infancia le inspiraría algunos de sus éxitos más sonados, como Sixteen Tons o Dark as a Dungeon. De familia pobre, ni siquiera pudo comprarse una guitarra, por lo que aprendió a tocarla con una que le hizo su hermano. Su estilo asombraba a todo el mundo y, a los 20 años, era ya toda una institución en el mundo del folk, cuando el country ni siquiera se llamaba country. Sin ir más lejos, Chet Atkins era un devoto admirador suyo.

Tras un breve lapso en el que sirvió como marine durante la Segunda Guerra Mundial, reanudó su carrera y alcanzó entonces sus mayores éxitos: Divorce Me C.O.D., No Vacancy (ya escuchada aquí) o So Round, So Firm, So Fully Packed, que escucharemos luego.

Otro de sus grandes éxitos fue Sixteen Tons, cuya popularidad se la debemos, sin embargo, a la versión de Tennessee Ernie Ford de 1955. Su carácter pionero se afianza si recordamos que uno de los primeros LPs o discos de larga duración en la historia del country fue suyo, Folk Songs of the Hills (1947).

En 1953 Travis apareció en la película De aquí a la eternidad interpretando su éxito Re-enlistment Blues. En 1970 entró en el Salón de la Fama de los Compositores de Nashville y siete años después en el de la Música Country. Falleció en 1983 de un ataque al corazón.

Entre su numerosa producción, vamos a escuchar su segundo single en alcanzar el primer puesto de las listas. Merle Travis escribió So Round, So Firm, So Fully Packed en 1947 con la colaboración de Cliffie Stone y Eddie Kirk. El narrador se inspira en varios eslóganes publicitarios para alabar a su chica. Así, “tan redondos, tan firmes, tan perfectamente empaquetados” hace referencia a un anuncio de Lucky Strike y, cuando dice “simplemente pregunta al hombre que posee una”, se refiere a otro anuncio de los automóviles Packard. “Tiene una pausa tan refrescante” alude, a su vez, a un anuncio de Coca-Cola de los años 40. Esta es la versión original de Merle Travis de 1947.

A ese mismo año pertenecen las dos versiones que vamos a escuchar ahora. La primera es obra de Johnny Bond.

Os dejo con la de Ernest Tubb.

Eddy Arnold la grabó en dos ocasiones, en 1954 y dos años después. Escuchemos esta última.

 

Breathe. Faith Hill, 1999

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Hace un par de meses os hablabla del álbum de Shania Twain Come on Over, uno de los más vendidos en la historia del country-pop. Al igual que aquel, este que os traigo hoy podría encuadrarse en ese estilo aunque, en ocasiones, más parezca lo segundo que lo primero. Fue, también, todo un éxito de ventas, con más de ocho millones de copias en Estados Unidos. Editado por Warner Bros. Nashville, produjo cuatro singles, que escucharemos más abajo, y bendijo a Faith Hill, en el quinto disco de su carrera, con el Grammy al mejor álbum country.

El tema que le da título apareció como single anticipatorio un mes antes de que el álbum al completo viera la luz. Compuesta por Stephanie Bentley y Holly Lamar, Breathe es una balada de amor en la que a una mujer le basta oír respirar a su pareja para desvanecerse. El single llegó al número 1.

Otro número 1 fue The Way You Love Me, un tema compuesto por Michael Dulaney y Keith Follesé.

En Let’s Make Love Faith Hill hace un dúo con su marido Tim McGraw. La canción fue escrita por Marv Green, Chris Lindsey, Bill Luther y Aimee Mayo. La grabación también aparece en el disco de grandes éxitos de Tim McGraw, y la pareja mereció un Grammy por su interpretación.

El último single fue If My Heart Had Wings, obra de Fred Knobloch y Annie Roboff. “Si mi corazón tuviera alas –dice la letra– volaría hacia ti para estar a tu lado mientras sueñas”.

 

Seven Year Ache. Rosanne Cash, 1981

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Aunque la hija del gran Johnny Cash había debutado en el mundo de la música tres años antes de este tema, se puede considerar que con su segundo álbum –tercero, si contamos uno que editó en Munich con escasa repercusión– fue su verdadero pasaporte a la fama. A este álbum pertenece la canción de hoy.

Su título juega con una expresión popular en inglés, Seven Year Itch, que hace referencia a que a los siete años de matrimonio la felicidad disminuye y la infidelidad acecha (extremo, este último, que se popularizó a raíz de la obra de teatro y posterior adaptación cinematográfica protagonizada por Marilyn Monroe La tentación vive arriba, cuyo título original es The Seven Year Itch).

Cash sustituyó “Itch” –”comezón” o “escozor”– por “Ache” –”dolor”–. La canción es, en cierto modo, autobiográfica, ya que se la inspiró una pelea con su marido de entonces, Rodney Crowell, y habla de una pareja que se distancia progresivamente.Rosanne tardó casi seis meses en escribirla, pero el tiempo mereció la pena: fue uno de sus mayores éxitos en los 80 y uno de sus singles más vendidos –su primer número 1– y alabados por la crítica, que la distinguió con derecho a carrera propia, lejos de la poderosa tutela de su padre.

Escuchemos ya a Rosanne Cash en 1981.

La cantante canadiense Carole Laure, alejada del country, la versionó en su disco Western Shadows (1989).

Volviendo al terreno country, Trisha Yearwood la incluyó en Inside Out (2001).