Enjaulados (VII)

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En la segunda parte de esta serie sobre cantantes country “encarcelados”, comentaremos algunos álbumes que fueron grabados en prisión.

Antes de que Johnny Cash elevara a la categoría de arte estos trabajos, asistimos a un curioso precedente. Desde 1957 Charles Lee Guy III pagaba su deuda con la sociedad en una cárcel de California, la misma que acogía a Spade Cooley por la muerte de su mujer, de la que ya hemos hablado. Charles Lee Guy III estaba acusado de matar al amante de su madre y, para hacer más llevaderas las horas, aprendió a tocar la guitarra y se dedicó a componer canciones. Capitol Records se interesó por él y sellaron un contrato que daría lugar al único disco de Guy en toda su vida, The Prisoner’s Dream, que salió al mercado en 1963.

La mayoría eran versiones archipopulares de antiguos temas country. Escuchemos, por ejemplo, la de Buck Owens de Cigarettes, Whiskey and Wild, Wild Women, un tema de los años 40 que grabara en 1972 con Buddy Allan.

Sin duda, los discos de Johnny Cash son los más conocidos en su género. El primero de ellos, At Folsom Prison (1968), fue grabado en dicha prisión de California, y contó con la colaboración de Carl Perkins, June Carter y The Tennessee Three. Constituyó un gran negocio para Columbia Records, que invirtió relativamente poco en su producción y alcanzó unas ventas imprevistas, que hoy superan los tres millones de discos.

Por no repetir los temas que incluí en la entrada que dediqué al álbum el 14 de febrero de 2015, escuchemos este otro, 25 minutes to go, compuesto por Shel Silverstein y grabado por él mismo en Inside Folk Songs (1962). La canción, de corte humorístico, está narrada desde el punto de vista de un preso que espera su ejecución por ahorcamiento. Están disponiendo la horca y solo le quedan “25 minutos para irse”.