Fred Rose, el descubridor de Hank

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Hoy os traigo a uno de los primeros compositores que se dedicó profesionalmente al country –hasta entonces los temas eran interpretados y compuestos por una misma persona o bien eran temas tradicionales de autor anónimo– y que, para más inri, fundó un sello discográfico esencial para conocer la génesis de este estilo.

Me refiero a Fred Rose, nacido en 1898 y muerto en 1954, solo dos años después que su pupilo Hank Williams. Durante su infancia se ganó la vida cazando propinas en St. Louis y más tarde en Chicago. Luego, en los años 20, empezó a componer para otros artistas, por ejemplo para Sophie Tuker, una actriz y cantante alejada del country.

El paso a la música western lo dio en 1936, cuando Tex Ritter grabó su composición We’ll Rest at the End of the Trail. Después de unos años en Hollywood, creando música para los westerns musicales de los llamados “cowboys cantantes” –Gene Autry, Roy Rogers o Ray Whitley–, se estableció en Nashville, donde se asoció con Roy Acuff. Junto con esta estrella fundó el sello Acuff-Rose, que alistaría a Hank Williams en sus filas. Cuando en 1945 Rose dejó el sello para centrarse en su faceta de compositor, su hijo se hizo cargo de la empresa hasta los años 80, en que él y Acuff la vendieron.

La figura de Rose fue tan importante para la música country que, cuando se creó el Salón de la Fama en 1961, sus primeros elegidos fueron Hank Williams, Jimmie Rodgers y Fred Rose. También es miembro, a título póstumo, del Salón de la Fama de Compositores desde 1985.

Con el pseudónimo Floyd Jenkins, escribió el clásico del bluegrass Fireball Mail, interpretada por su socio y amigo Roy Acuff. La canción habla de un ficticio tren que alcanzaba tal velocidad, que lo llamaron “El Correo Bola de Fuego”.

Años más tarde, la grabó Hank Snow.

Escuchemos ahora el mismo tema en clave bluegrass e instrumental. Al banjo, Earl Scruggs y, a la guitarra, Lester Flatt.

Como hemos visto, Rose cuidó sobre todo a los artistas en sus facetas de compositor o productor, pero, aunque su voz no brillara en exceso, sacó también unos pocos discos. Uno de ellos fue Tender Hearted Sue, que grabó en 1945 con el nombre artístico de The Rambling Rogue. El tema aparece en el recopilatorio Kings of Western Swing Vol. 2 (2004).

 

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Como hermanos (XXI): Bailes Brothers

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Brother in old town of Prague

Los Bailes Brothers (no confundir con los Bailey Brothers, de los que os hablé en una entrada anterior) fueron cuatro hermanos procedentes de Virginia Occidental. Se llamaban Homer (1922-2013), Johnnie (1918-1989), Walter (1920-2000) y Kyle (1915-1996).

Asiduos del Grand Ole Opry desde 1944 gracias a la recomendación de Roy Acuff, ya llevaban años volcados en estos menesteres antes de ingresar en esa institución. Johnnie fundó el grupo Happy Valley Folks en 1939; en 1944, iniciaron su carrera discográfica en Acuff-Rose; y, al año siguiente, ficharon por Columbia, donde grabaron sus canciones más conocidas. Después recalaron en King Records, se separaron en 1949, y cada uno siguió actuando por su lado hasta los años 80 (Johnnie y Walter, es cierto, formaron un grupo góspel en los 50). La última vez que se reunieron los cuatro para un álbum fue en 1977.

I Want to be Loved (But Only By You) es una balada de 1947 escrita por Savannah Churchill. Esta es la grabación de los Bailes Brothers.

Dust on the Bible data de 1947. Fue una canción muy popular en su época, que llegó a grabar el mismísimo Hank Williams. El narrador visita a unos amigos y se sorprende de que tengan la Biblia abandonada y cubierta de polvo. Escuchemos la original de los Bailes Brothers.

En el tema góspel I’ve got my one way ticket to the sky, el protagonista se alegra de tener su billete de ida al cielo, donde caminará junto a Dios, le dará la mano a su madre y su padre y vivirá en la mansión que el Señor le tiene preparada.

Otro tema góspel es Jesus, Hold My Hand, donde un hombre pide a Jesús que le coja la mano y le conduzca hacia su reino.

Termino por hoy con un tema escrito oportunamente al término de la Segunda Guerra Mundial, Searching for a Soldier’s Grave. El protagonista busca desesperadamente la tumba de su amigo muerto para rendirle homenaje.

 

 

El tercero en discordia

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En una entrada anterior os informaba de la ceremonia de este año del Salón de la Fama de la Música Country, celebrada el pasado 16 de mayo y en la que entraron tres nuevos miembros. Hablemos hoy sucintamente de su historia.
Allá por 1961 la Asociación de Música Country tuvo la idea de crear esta institución, que también alberga un museo con sede en Nashville. Desde el citado año se han venido sumando miembros al Salón de la Fama –a excepción de 1963, cuando ningún candidato obtuvo los votos suficientes–, siempre con un nexo en común: reconocer la contribución al avance de la música country en cualquiera de sus facetas (comercial y creativa). Hasta el día de hoy este selecto grupo cuenta con 130 miembros, de los cuales 16 son mujeres (solo un 12%). Y una curiosidad: Roy Rogers ingresó dos veces, en 1980 como componente del grupo Sons of the Pioneers y, en 1988, en solitario (ver aquí biografía de Roy Rogers).
Los primeros miembros que alcanzaron este honor fueron Jimmie Rodgers, Hank Williams y Fred Rose. De los dos primeros ya hemos hablado en alguna ocasión (aquí podéis ver sus reseñas biográficas), de modo que nos centraremos en el tercero en discordia, Fred Rose.
Mientras que Williams y Rodgers eran intérpretes de música country, Rose fue un compositor y editor, menos conocido, por tanto, para el gran público. Nacido en 1897 o 1898, es uno de los pocos hijos del siglo XIX miembros del Salón. Al principio de su carrera, escribió varios éxitos de música ligera, sobre todo de vodevil, en el Tin Pan Alley neoyorquino. A partir de los 40 empezó a adquirir importancia en la música country a raíz de su aparición en el Grand Ole Opry, acompañando a la estrella del momento, Roy Acuff. Junto con él formó la discográfica Acuff-Rose, que alcanzó un gran éxito tras el fichaje del gran Hank Williams y que persistiría en el mercado hasta 1985. Como cazatalentos, propició que Capitol Records firmara con The Louvin Brothers o que Rosalie Allen fuera contratada por RCA Victor; y otra prueba de su vista comercial es que fue, con Gene Autry, el artífice del tema Be Honest With Me, candidato al Oscar y éxito de ventas en 1941, una pieza de la banda sonora de Ridin’ on a Rainbow.
Sobrevivió un año a su principal fichaje, Hank Williams, y falleció en diciembre de 1954, por lo que su entrada en el Salón de la Fama fue a título póstumo.
Entre sus muchas canciones sobresale el clásico Blue Eyes Cryin’ in the Rain, Kaw-Liga, junto a Hank Williams, o Texarkana Baby (todos ellos escuchados aquí). Revisemos algunos de sus otros éxitos.
Wait for the Light to Shine, cantada por Hank Williams.

Afraid, interpretada aquí por Willie Nelson en su álbum Moonlight Becomes You (1993).

We’ll Rest at the End of the Trail fue una de sus primeras composiciones de los años 30. Escuchémosla en la voz de Jimmy Wakely.

Mel Tillis, veterano de Okinawa

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Lonnie Melvin Tillis nació en Florida en 1932. De niño sufrió un brote de malaria que le dejó como secuela un característico tartamudeo que, sin embargo, nunca le ha afectado a la hora de cantar. Se alistó como voluntario en el ejército y fue destinado a la base americana de Okinawa (Japón), que los EE.UU. conservarían hasta 1972 y, junto con la de Guam, fue la que más utilizaron durante la guerra de Vietnam.
Fue allí, en esa base, donde Tillis exteriorizó sus inquietudes musicales. Formó el grupo The Westerners; al volver a su país, se presentó a una audición para la compañía Acuff-Rose; y se trasladó a Nashville.
Aunque en ocasiones grabara sus propios temas, lo conocemos más por su faceta de compositor. De hecho, su primer éxito le llegó en 1957 con una canción, I’m tired, que escribió para Webb Pierce. Sus mayores éxitos fueron Detroit City, popularizado por Bobby Bare y ya escuchado aquí, y el primero de Kenny Rogers, Ruby, Don’t Take Your Love to Town, que también hemos oído aquí.
Su carrera en solitario despegó en los años 70, cuando sus propias interpretaciones entraron en las listas de éxitos. En los 80 se centró nuevamente en la composición, con temas para George Strait, Ricky Skaggs y Randy Travis, entre otros. En 1976, ingresó en el Salón de la Fama de los Compositores; en 2007, en el de la Música Country; y en 2012 obtuvo la medalla de las Artes de manos de Barack Obama.
Escuchemos, en primer lugar, I Ain’t Never (1972), su primer número 1. Fue escrita por el propio Tillis en colaboración con Webb Pierce. La verdad es que su letra no es lo que se dice muy profunda, ya que el narrador se limita a repetir una y otra vez que “no he visto nunca una chica como tú”. Esta es la versión de Mel Tillis.

Os dejo con la de Webb Pierce, grabada unos años antes, en 1959.

En 1973 John Fogerty la incluyó en su disco The Blue Ridge Rangers.

Y cerramos la entrada de hoy con otro de sus éxitos, Good Woman Blues (1976), compuesta por Ken McDuffie e incluida en el álbum de Tillis Love Revival. Trata sobre un tipo que tiene mucho éxito con las mujeres (“Tengo más mujeres en California de las que puede transportar un tren de mercancías”), y que está encantado de conocerse. El tema también conquistó el primer puesto de las listas.