El blues os desea feliz año nuevo

feliz 2019

happy-new-year-2019

Carte de vœux - Bonne année 2019

 

frohes

Saludemos ya al año 2019, que se acaba de colar en nuestras casas y promete acompañarnos hasta que llegue el momento de tomar otra vez las uvas. Por delante tenemos doce meses para seguir escuchando la mejor música, y, en esta ocasión, vamos a estrenarnos con un poco de blues.
Charles Brown fue un cantante muy conocido a partir de los años 40. Encadenó una serie de éxitos y, a principios de los 60, estaba en el punto álgido de su popularidad. En 1996 entró en el Salón de la Fama del blues y tres años después en el del rock. Escuchemos la versión original de Bringing in a Brand New Year (1961), que grabó para King Records. La letra habla de los propósitos de año nuevo, como “cabalgar sobre las estrellas”, “navegar por un arcoíris” o “flirtear con la luna”.

El rey del blues B.B. King incluyó su propia versión en A Christmas Celebration of Hope (2001).

El sueco Bjarne Lundqvist también la grabó en su disco Här är min musik (2011).

Seguimos con el blues, ahora con uno de los grandes representantes del country blues, Samuel John Hopkins, conocido como Lightning Hopkins. De niño se empapó de estos sonidos y conoció al pionero del blues Blind Lemon Jefferson. Emprendió su carrera a mediados de los 40, pero el racismo imperante en EE.UU. le cerró muchas puertas hasta que el musicólogo Mack McCormick lo dio a conocer. Vamos con su Happy New Year, grabado en 1953. “Pensad que las Navidades han terminado y el año nuevo está en camino”, dice.

Anuncios

Todo en mundo quiere ir al cielo… pero nadie quiere morir

hymns loretta
La sugestiva frase que da título a esta entrada ha sido utilizada por varios compositores como tema de sus canciones. Os traigo tres ejemplos –dos de country y uno de blues–, independientes entre sí pero con esa idea en común.
Casi al principio de su carrera –fue su quinto trabajo–, Loretta Lynn escribió Everybody wants to go to heaven (but nobody wants to die) para su disco Hymns (1965). La propia Loretta volvió a versionarla en su más reciente Full Circle (2016), que ya escuchamos aquí. En la letra, la cantante brinda dos ejemplos bíblicos para demostrar esa máxima: el rey de Judea Ezequías no quería morir y Dios le dio otros 15 años de vida (según Isaías, 38, 5), y Jesucristo, aunque sabía que debía entregar su vida siguiendo el plan de su padre, fue valiente hasta que Judas le traicionó, y lloró porque no quería morir.

Jim Collins y Mary Dodson se sirvieron de la misma idea para escribir Everybody wants to go to heaven, que Kenny Chesney incluyó en su disco Lucky Old Sun (2008). Un predicador exhorta al protagonista a dejar el whiskey y las mujeres y llevar una vida más recta para poder entrar en el cielo. Sin embargo, aunque “todo el mundo quiere ir al cielo, nadie quiere ir ahora”.

Por último, a modo de bonus track, todo un clásico del blues que comparte el mismo título. La versión que vamos a escuchar se la debemos a Albert King –uno de los tres “kings” del blues junto a B.B. King y Freddie King–. Obra de Don Nix, apareció en su álbum Lovejoy (1971). Escuchemos ya Everybody wants to go to heaven.

Bienvenidos a 2018

new year fireworks

¡2017 ha tocado a su fin! Acojamos ya con ilusión este 2018 al que, como no podía ser de otra manera, daremos la bienvenida con la mejor música. Hoy os traigo cuatro ejemplos –dos de ellos bastante recientes, una muestra de country-blues y otra de blues– que confirman lo mucho que disfruta el mundo de la música en Año Nuevo, con todo lo que esa fecha conlleva: celebraciones, propósitos anuales que probablemente olvidaremos tras unas pocas semanas, la vuelta a la rutina de siempre…

Comenzamos el recorrido con una grabación de Sam Hopkins, más conocido por su nombre artístico de Lightning Hopkins, a quien la revista Rolling Stone consideró uno de los 100 mejores guitarristas de todos los tiempos. Happy New Year salió como single en noviembre de 1953 de la mano del sello Decca Records y es un ejemplo de primera del country-blues de los 50.

Charles Brown grabó para King Records el tema Bringing in a Brand New Year (1961), toda una celebración ante la llegada del nuevo año.

El rey del blues B.B. King la versionó en su álbum A Christmas Celebration of Hope (2001).

En el capítulo dedicado al country más actual escuchemos, en primer lugar, New Year’s Day, de Charlie Robison y su álbum Good Time (2004). El narrador se prepara para iniciar una nueva vida, lo que le recuerda un poco a lo que siente en Año Nuevo.

Por último, os dejo con un ejemplo de rock sureño de la mano de Robert James Richie, conocido como Kid Rock. En 2012 aparecía su álbum Soul Rebel, en el que se incluye Happy New Year. Aquí, el protagonista enuncia una serie de propósitos para el nuevo año pero, antes de ponerlos en práctica, se dispone a celebrar el día por todo lo alto…

Enjaulados (yXII)

enjaulado

Al igual que vimos con A Concert Behind Prison Walls, este concierto de Steve Earle tampoco salió como álbum, sino que fue emitido en televisión con el título To Hell and Back. Fue grabado en el correccional de Cold Creek (Memphis, Tennessee), donde el cantante había cumplido condena por delitos relacionados con su adicción a las drogas. En 2013 apareció en formato DVD.

El concierto, ofrecido en Cold Creek Correctional Facility (1996), formaba parte del acuerdo entre Earle y el Estado para concederle la libertad provisional, y en él incluyó buena parte de sus éxitos más recientes.

Escuchemos South Nashville Blues, que Earle ya había presentado en su álbum de ese año I Feel Alright. Cuenta el proceso de autodestrucción que le lleva a “no estar satisfecho hasta que le encierren otra vez”.

Por último, citaré otro álbum grabado en una prisión, al igual que los anteriores, pero no de música country sino de blues y soul (precisamente se mantuvo tres semanas en el número 1 de las listas de soul). Su artífice no podía ser otro que El rey del Blues, B.B. King, fallecido hace dos años. En 1971 aparecía Live in Cook County Jail, nombre de una prisión de Chicago. Aunque ensombrecido por la maestría de Live at the Regal (1963), se trata de uno de los mejores álbumes en directo de B.B. King.

Escuchemos uno de sus temas, How Blue Can You Get. El tema es un estándar del blues cuya primera grabación data de 1949 y cuenta con numerosas versiones; el propio B.B. King la había grabado en 1964. El narrador se pregunta hasta dónde puede llegar su tristeza.

Centenario de Charlie Christian

charlie_christian1
Charlie Christian no se dedicó al country, sino al jazz y al swing, pero hoy, 29 de julio, se cumplen 100 años de su nacimiento y merece nuestro modesto homenaje.
Nacido en el seno de una familia de músicos pobres en Texas, que poco después se trasladó a Oklahoma, su padre murió cuando él tenía 12 años, y lo único que le heredó fueron sus instrumentos musicales. Aprendió a tocar la guitarra, el saxo tenor y la trompeta, y en 1939 Benny Goodman lo contrató para su orquesta, iniciando así una carrera artística que apuntaló en su dominio de la guitarra eléctrica, instrumento relativamente nuevo en aquel tiempo.
Su figura ha ejercido una gran influencia sobre guitarristas como Eddie Cochran, B.B. King, Chuck Berry o Carlos Santana, entre otros. Incluso el trompetista Miles Davis reconoció su deuda con él… De modo que, ¿cuál es la razón de que sea tan poco conocido en la actualidad? La razón estriba en su prematura muerte: a finales de los 30, contrajo tuberculosis y, en marzo de 1942, murió sin haber cumplido los 26 años.
Escuchemos algunas de sus grabaciones más conocidas. Aunque en vida no sacó ningún disco, su obra ha sido recopilada en diversos álbumes, el más importante de los cuales lleva por título Solo Flight: The Genius of Charlie Christian (1972), que incluye algunas de las sesiones que hizo con Benny Goodman.
Rose Room fue uno de sus primeros trabajos con el sexteto de Benny Goodman. Compuesto por Art Hickman y Harry Williams, se grabó en octubre de 1939.

Escuchemos ahora Honeysuckle rose, un estándar del jazz compuesto por Fats Waller y Andy Razaf.

Esta es su versión de I Got Rhythm, de George Gershwin. Él toca la guitarra; Jerry Jerome, el saxofón.

En 1927 Hoagy Carmichael compuso Stardust. Así lo interpretó Charlie Christian con el sexteto de Benny Goodman. La grabación data de 1939.

Otro estándar del jazz que versionó fue Tea for Two, compuesto por Vince Youmans en 1925 para el musical No, No, Nanette. Jerry Jerome al saxo, Frankie Hines al piano y Oscar Pettifor al bajo.

Una de los primeros temas basados en un riff es Royal Garden Blues, de Clarence Williams (1919). En esta grabación de 1940, podemos disfrutar también de Benny Goodman y Count Basie.

Él era el blues

LAS VEGAS - AUGUST 16:  Recording artist B.B. King performs at his B.B. King's Blues Club at the Mirage Hotel & Casino August 16, 2010 in Las Vegas, Nevada.  (Photo by Ethan Miller/Getty Images)

LAS VEGAS – AUGUST 16: Recording artist B.B. King performs at his B.B. King’s Blues Club at the Mirage Hotel & Casino August 16, 2010 in Las Vegas, Nevada. (Photo by Ethan Miller/Getty Images)

El 14 de mayo de 2015 comenzó una nueva era. Si las fechas históricas se miden en “antes de Cristo” o “después de Cristo”, las musicales se deberían fijar según las fases de “antes y después de B. B. King”. Tal fue la influencia de Riley Ben King, nacido, como buen bluesman, en el delta del Mississippi y criado en una plantación de algodón. Sus gustos musicales se concretaron cantando gospel en el coro de una iglesia evangélica, lo que canalizaría su carrera. Después de la guerra, decidió dedicarse de lleno al blues y se fue a vivir con un primo de su madre, el también bluesman Bukka White. Poco después empezó a trabajar en un programa de radio y se le empezó a conocer como el Blues Boy de Beale Street, luego Blues Boy a secas y, finalmente, B. B. King. Escuchemos consecutivamente sus dos primeras grabaciones en el sello Bullet Records, una discográfica de Nashville de corta duración. Primero, Miss Martha King (1949). Ahora, Your Baby Packs Up and Goes (1949). Ambas pasaron sin pena ni gloria, y solo tras firmar con RPM Records, un sello capitaneado por Sam Phillips –quien había descubierto a talentos como Jerry Lee Lewis, Johnny Cash, Carl Perkins o el gran Elvis Presley–, empezó a probar las mieles del éxito. En 1951, Three O’Clock Blues, un blues compuesto en 1946 por Lowell Fulson, llegó al número 1 en las listas de R&B (Rhythm and Blues). Escuchemos también Rock me baby, en la versión que aparece en Now appearing at Ole Miss (1980), uno de sus múltiples álbumes en directo (si bien el tema había aparecido como single en 1964). Uno de los grandes logros de B. B. King fue el de transmitir la pasión por el blues a todo el mundo, gracias a la frenética actividad de sus conciertos en directo. Por poner un ejemplo, en 1956 ofreció nada menos que 342 actuaciones, es decir, prácticamente todos los días del año el blues que fluía por sus venas saltó al corazón de su público, que se fue enriqueciendo a medida que los grandes artistas de rock, así Eric Clapton, declaraban la influencia del gigante de Mississippi. La siguiente canción, uno de sus clásicos más recurrentes, se titula The Thrill is Gone (“La energía se ha terminado”), pero ya veréis que eso es absurdo: la fuerza que desprende la música de B. B. King sigue vigente hoy como ayer. El tema pertenece a su disco Completely Well (1969) y, como la mayor parte de sus éxitos, no es de su cosecha, sino que fue escrito por Rick Darnell y Roy Hawkins en 1951. Su interpretación le valió el primero de los quince Grammy que atesoró en su carrera. El rey del blues también dedicó una canción a su guitarra, Lucille. La historia es bien conocida: en 1949, tocando en un local, dos hombres se pelearon y chocaron accidentalmente con una lámpara de queroseno. Hubo que desalojar la sala y, cuando B. B. King salió a la calle, se dio cuenta de que se le había olvidado su guitarra, una Gibson, por lo que, sin pensárselo dos veces, entró por ella (¡le había costado 30 dólares!). La llamó Lucille –a esa y a todas las guitarras que vinieron después–, pues la mujer por la que se estaban peleando los hombres llevaba ese nombre. Este homenaje quedaría incompleto sin una de sus grabaciones más conocidas, Everyday I have the blues, que incluyó por primera vez en su LP de debut Singing the Blues (1956) y que se convirtió en otro de los clásicos de su repertorio, con grabaciones tan sonadas y enardecidas como las del Live At the Regal (1969) y Live in Cook County Jail (1971). Una vez más, la canción es anterior: fue escrita en 1935, aunque B. B. King se basaría en la versión de Memphis Slim de 1947.

Singing the blues. Melvin Endsley, 1956

La música popular americana no va por compartimentos estancos. Esta canción introduce con éxito el blues para poner de relieve los sentimientos de tristeza, fruto de las dificultades o simplemente de la mala suerte.
Melvin Endsley la escribió en 1956, cuando tenía 22 años. Tomó el título de una canción de 1927 de Bix Beiderbecke, con la que no guarda mayor relación, y que bautizó también el famoso disco del bluesman B. B. King de 1956.
No tardaron en aparecer las primeras versiones, entre ellas las de Guy Mitchell y Marty Robbins, que hacen dudar a los seguidores del country sobre cuál de ellas es mejor.
Tras cruzar el Atlántico, el británico Tommy Steele hizo de este tema, en enero de 1957, todo un número 1 en las listas británicas. La tonada es hoy utilizada con mucha guasa por los seguidores de diversos equipos de fútbol, que modifican ligeramente la letra. El Everton –rival del Liverpool– entona: “Nunca me apeteció más cantar el blues que cuando el Everton gana y el Liverpool pierde”. Y otros equipos hacen lo propio, utilizando su santo y seña y el de su rival.
La canción habla de lo de siempre en el blues: la tristeza que siente el narrador al perder a su amada. “Todo está mal y nada va bien y ni la luna ni las estrellas brillan ya”. Así que no le queda más remedio que cantar el blues.