City Lights. Bill Anderson, 1958

city lights
El compositor Bill Anderson entró con buen pie en esto del country. Escribió este tema con tan solo 19 años y se lo ofreció a una figura que estaba despuntando en aquel entonces, Ray Price. La canción, que podría encuadrarse en el estilo honky-tonk, encierra en su interior el verdadero espíritu de la música country: el protagonista no acaba de entender la atracción que ejerce la vida urbana –las luces de ciudad– sobre algunas personas: “Pintan un bonito cuadro de un mundo feliz y brillante, pero es solo una máscara para la soledad que hay detrás de esas luces de ciudad… porque es solo un lugar para que los hombres lloren cuando las cosas salen mal, un lugar para escapar y esconderse tras esas luces de ciudad”.
Esta es la versión original de Ray Price, que grabó en la primavera de 1958. El single fue número 1 durante varias semanas.

Connie Smith la versionó en Born to Sing (1964). Fijaos en que su versión está adaptada al sonido Nashville que triunfaba en los 60.

La interpretación de Mickey Gilley en 1975 también escaló al primer puesto de las listas.

Mel Tillis la incluyó en New Patches (1988).

Aquí tenéis la versión de su autor, Bill Anderson, que también tuvo una prolífica carrera como intérprete.

Tal como soy… voy a Ti

just as i am
Hoy vamos a disfrutar de un himno góspel titulado Just As I Am, escrito como un poema por Charlotte Elliott e impreso por vez primera en la publicación Christian Remembrancer, de la que Elliott era editora.
Elliott era de naturaleza enfermiza y, en una ocasión en la que sus padecimientos la tenían especialmente deprimida, se dirigió al reverendo suizo Henri A. Cesar Malan y le confesó que no sabía cómo iba a presentarse ante Dios. Este le contestó que la mejor forma de ir hacia Él era tal como uno es, idea que le inspiró su Just As I am, al que luego pondría música William D. Bradbury.
Elliott escribió unos 150 himnos religiosos, que fueron publicados en su Invalid’s Hymn Book. Casi todos ellos comparten el leitmotiv de la fe como esperanza para sobrellevar el dolor crónico y la enfermedad.
Aquí, el narrador pide a Dios que le acepte en su reino tal como es, aunque reconoce que tiene muchas imperfecciones. Su mensaje lo hace especialmente atractivo para las ceremonias protestantes de bautizos masivos en el río que hemos visto en alguna ocasión en el cine.
Tennesee Ernie Ford la incluyó en Sings 22 Favorite Hymns (1983).

Johnny Cash la versionó en Hymns by Johnny Cash (1959) y en Sings Precious Memories (1975).

Willie Nelson lo hizo en Red Headed Stranger (1975).

Escuchemos a Bill Anderson. Su versión pertenece a I Can Do Nothing Alone (1967).

En 2005 apareció un disco de varios artistas que versionaban diversos clásicos del góspel, More Gospel Music. John MacAnally interpretaba aquí este tema.

In Memoriam: Roy Clark

Roy Clark performing at the Star of the Desert arena at Stateline, Nevada, America - 1997
Ayer conocíamos la noticia de la muerte de Roy Clark (aquí podéis ver su biografía) a los 85 años de edad. Miembro del Grand Ole Opry desde 1987 y del Salón de la Fama de la Música Country desde 2009, destacó sobre todo como estrella televisiva merced a su programa Hee-Haw, que presentó junto a Buck Owens y se mantuvo en pantalla entre 1969 y 1997. Su carrera se inició a los 17 años, cuando apareció por primera vez en el Opry y tocó con Hank Willams.
Aunque también tocaba el banjo y la mandolina, fue la guitarra el instrumento con el que se sintió más cómodo: “Cuando toqué sus cuerdas por primera vez, algo se encendió dentro de mí”. Hoy decimos adiós a uno de los más afables embajadores de la música country, cuya sonrisa era irresistible: “Creo firmemente en el poder de la sonrisa. Es muy poderosa”, dijo en una ocasión.
Escuchemos algunos de sus éxitos.
En 1982 consiguió un Grammy por su versión instrumental de Alabama Jubilee, una alegre canción que fue compuesta hace más de cien años. Veamos este vídeo de Roy Clark en el show de Porter Wagoner en 1969.

Sirva el siguiente tema como homenaje también a Charles Aznavour, que nos dejó hace poco más de un mes. Fue él quien la escribió junto con Georges Gavarentz. Clark incluyó Yesterday When I was Young en su álbum homónimo de 1969. En esta magnífica balada, el narrador recuerda con nostalgia sus años jóvenes.

Uno de los primeros éxitos de Roy fue la versión de The Tips of My Fingers. La escribió Bill Anderson en 1960 y él la interpretó tres años después. El protagonista se lamenta de que, tras tener el amor de su pareja en la punta de los dedos, dejó que se le escapara de las manos.

Otra de sus canciones más características es Thank God and Greyhound, escrita en clave de humor por John Edward Nix y Larry Kingston. Aquí, un hombre enumera todos los defectos de su pareja y concluye: “Gracias a Dios y a Greyhound (compañía de autobús muy conocida en Estados Unidos), te has ido”.

I Never Picked Cotton habla de la inutilidad de ganarse la vida con el trabajo físico en el campo, ya que hay otras oportunidades más suaves en la ciudad. En el estribillo se dice: “Nunca recogí algodón, pero mi madre, mi hermana y mi hermano sí, y mi padre murió joven en la mina”.

Mud on the Tires. Brad Paisley, 2003

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El tercer trabajo de Brad Paisley, de 45 años, fue Mud on the Tires. Lo editó Arista Nasville, sello al que se ha mantenido fiel desde su debut en 1999.

Paisley comenzó su carrera reivindicando el country neotradicionalista, en la línea de George Strait. En este disco, uno de los que mejor le han funcionado comercialmente, confirmó su habilidad para moverse entre los diversos subgéneros del country: honky-tonk, western swing, bluegrass o country-pop. Y, además, alumbró los cuatro singles que vamos a escuchar a continuación. El primero fue Celebrity, obra del mismo Paisley. El autor reflexiona irónicamente sobre el significado de la celebridad en nuestros días. El narrador expresa su deseo de ser famoso, pero reconoce que no posee ninguna habilidad especial. “Algún día seré famoso, pero ¿tengo algún talento? Bueno, no, pero en estos días no lo necesitas gracias a los reality shows. No puedo esperar a demandar a mi padre, a destrozar un Ferrari de camino a rehabilitación”.

El siguiente single fue Little Moments, de Brad Paisley y Chris DuBois. La letra habla de la necesidad de atesorar esos pequeños momentos que componen una relación. Paisley confesó que la inspiración le vino de su mujer.

Whiskey Lullaby, un dúo con Alison Krauss, se alzó con el premio a la mejor canción del año de la Asociación de música country. El tema fue escrito por Bill Anderson y Jon Randall, quienes se inspiraron vagamente en el divorcio de este último. Se trata de una balada con aires de tragedia griega, centrada en la separación de una pareja. Él bebe para intentar olvidarla y acaba muriendo alcoholizado. Ella, que no puede soportar la culpa, sigue sus mismos pasos y muere también. Finalmente, los entierran uno al lado del otro.

El disco se abre con la canción que le da título, Mud on The Tires. Fue compuesta por Brad Paisley y Chris DuBois, y resultó el último single en aparecer. El narrador consigue un préstamo para comprar un Chevrolet y le propone a su novia que salgan a celebrarlo, para que el coche coja “un poco de barro en los neumáticos”.

Otra de las canciones del disco (que no llegó a salir como single) es The best thing I had going, escrita por Jerry Salley y Chris Stapleton. Cuando Stapleton, que lleva un par de años monopolizando la escena country, empezó en este negocio, lo hizo como compositor, y he aquí uno de sus primeros temas en colaboración. Paisley lo interpreta en clave bluegrass.

 

No Shoes, No Shirt, No Problems. Kenny Chesney, 2002

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Aunque había aterrizado en la escena country tiempo atrás, con este álbum, el sexto de su carrera, Kenny Chesney consiguió uno de sus mayores éxitos comerciales, gracias sobre todo a su voz, ya que a veces las letras no estaban a la altura. El disco, publicado por la discográfica BNA en 2002, consta de 12 temas y de él se extrajeron los cinco singles que vamos a escuchar a continuación.

El primero fue Young. Compuesta por Craig Wiseman, Naoise Sheridan y Steve McEwan, es una canción nostálgica en la que el narrador recuerda sus años de juventud, cuando deseaban ser mayores; ahora, lamenta que hayan pasado.

The Good Stuff fue compuesta por Craig Wiseman y Jim Collins. Comienza tras una pelea. El hombre busca consuelo en un bar, donde el dueño, que perdió a su mujer víctima del cáncer, le aconseja que no eche a perder su matrimonio y pida disculpas a su mujer. La verdad es que la letra no es demasiado original, ¿no?

A Lot of Things Different es una canción mitad recitada, mitad cantada. El narrador echa la vista atrás y concluye que debería haber hecho muchas cosas de forma diferente.

En 2001, uno de sus autores, Bill Anderson (la escribió con Dean Dillon), la grabó en su disco A Lot of Things Different.

En Big Star, escrita por Stephony Smith, se describe el camino al éxito de una muchacha que ha cumplido su sueño de convertirse en una gran estrella.

El último single que vio la luz fue el que le dio título, No Shirt, No Shoes, No Problems. El tema fue escrito por Casey Beathard y es uno de los más veraniegos y alegres del álbum. El protagonista, tras una semana muy ajetreada en el trabajo, sueña con unas vacaciones en las que no tenga ni jefes, ni relojes ni estrés.

 

Una estrella en alza

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En alguna ocasión os he comentado que en la música country actual no todo es música que coquetea con el pop para concitar el mayor número de adhesiones. También hay solistas y grupos que mantienen la esencia del country clásico. Chris Stapleton es uno de los primeros nombres que se me vienen a la cabeza, pero, desde luego, no el único.

Hoy os voy a hablar de Mo Pitney, un joven cantante –tiene solo 24 años y lleva tres dedicado plenamente a la música– nacido en Illinois. Su talento se manifestó de forma precoz: a los 6 años ya tocaba la batería y a los 12 la guitarra, sin que la escayola que tenía en ese momento coerciera su arte. Formó un grupo de bluegrass con sus amigos y sus ansias por seguir aprendiendo le llevaron a tocar el banjo. Cuando descubrió la música de Keith Whitley y de otros neotradicionalistas, supo que ese estilo era el suyo.

Un amigo le animó a trasladarse a Nashville, donde sedujo a las discográficas que apostaban por los jóvenes talentos. En 2014 fichó por Curb Records y, en octubre de 2016, apareció su disco de debut, Behind This Guitar, en el que se incluían sus dos primeros singles, Country y Boy and a Girl Thing. Este año ha aparecido el tercer single del álbum, Everywhere.

Su primer single, Country, vio la luz en 2014. Pitney la escribió en colaboración con dos veteranos, Bill Anderson y Bobby Tomberlin, y en su letra definió el magnetismo que ejerce la música country.

Su segundo single, Boy and a Girl Thing, es obra del propio Pitney junto a Don Sampson. La letra describe el primer amor de una pareja adolescente.

En febrero de este año pudimos disfrutar de su tercer single, Everywhere. Os dejo con él.

Escuchemos ahora la canción que da título al disco, Behind This Guitar, de carácter autobiográfico: “Tras esta guitarra sólo un chico que tenía un sueño en su corazón, un tipo que no puede creer que haya llegado tan lejos”.

En junio de 2014 Mo Pitney fue invitado al Grand Ole Opry y una de las canciones que interpretó fue Clean Up on Aisle 5. La letra nos presenta a un hombre que se encuentra casualmente con su ex pareja y no puede evitar que las lágrimas afloren a sus ojos. Tiene un aire al clásico Crying, de Roy Orbison.

 

Disco del mes (julio)

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Este mes Charley Pride, uno de los grandes veteranos del country, ha sacado a sus 79 años un nuevo disco, Music in my Heart.

Pride fue el primer cantante negro en abrirse camino en esto del country y el pasado año cumplió nada menos que medio siglo sobre las tablas. Seis años después de su último trabajo, Choices, Music City Records presentó el pasado 7 de julio esta obra, en la que, a diferencia de tantas figuras actuales del country, Pride, ganador de tres Grammys, se mantiene fiel al sonido del country tradicional.

El autor confía en que sus fans no tengan que esperar tanto tiempo para disfrutar de su próximo lanzamiento, en el que ha estado trabajando simultáneamente y que posiblemente salga a la luz el año que viene.

Producido por Billy Yates, entre los compositores que han colaborado en Music in my Heart destacan Bill Anderson, Johnny Matthis, Tommy Collins y Ben Peters.

El tema con el que se cierra el álbum es precisamente el que le da título. Se trata de una canción de ritmo alegre, una celebración del amor que siente, que hace que tenga “música en el corazón”.

En You Lied to Me, escrita por Bill Anderson, el narrador recrimina a su pareja que lo abandonara diciéndole que con el tiempo la olvidaría. No ha sido así.

La letra de You’re Still in These Crazy Arms of Mine hace referencia al clásico de los 50 Crazy Arms, de Ray Price (que podéis escuchar aquí). El cantante evoca un amor de juventud y celebra que su amada esté todavía en sus brazos.

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Jan Howard, la mujer de la aflicción constante

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Su nombre de soltera era Lula Grace Johnson y, a raíz de su matrimonio con el compositor country Harlan Howard, fue conocida como Jan Howard.
Nacida en Missouri en 1929, tras una niñez marcada por la pobreza se casó a los 15 años de edad. Su carrera comenzó a finales de los 50, sin demasiado éxito. Uno de sus primeros trabajos fue la grabación de la maqueta de I Fall to Pieces, canción co-escrita por su marido, que luego popularizaría Patsy Cline.
En los años 60 empezó a ser conocida y se convirtió en un icono del sonido Nashville y en una estrella muy prometedora del country. Una de sus canciones más recordadas está asociada a un hecho luctuoso. Su hijo fue reclutado para combatir en la guerra de Vietnam y Jan le dedicó una canción en parte recitada, My Son, en la que la madre de un soldado escribe una carta a su hijo deseando su pronto regreso. Tan solo dos semanas después de que apareciera el tema, su hijo murió en la guerra, y cuatro años después su otro hijo se suicidó. Esas tragedias hicieron que Jan Howard se retirara progresivamente de los escenarios.
Nuestra protagonista no se limitó a interpretar composiciones ajenas, sino que escribió para otros artistas; por ejemplo It’s all over but the crying para Kitty Wells o I never once stopped loving you para Connie Smith. También colaboró con Bill Anderson, con quien alcanzó un gran éxito con For Loving You (1967).
Tras la reciente muerte de Ralph Stanley, Howard es el miembro de mayor edad del Grand Ole Opry con 87 años (Jesse McReynolds y Stu Philips también tienen esa edad, pero nacieron unos meses más tarde). Jan ingresó en esa institución en 1971, y en cierta ocasión recordaba la infuencia que ha ejercido sobre ella: “Cuando tenía 7 u 8 años teníamos una radio a pilas pero la única vez que mi padre la encendía era para las noticias y los sábados por la noche para escuchar el Grand Ole Opry“.
Escuchemos el que fue su mayor éxito en solitario, Evil on your Mind. Escrita por su marido Harlan Howard, la grabó en Jan Howard Sings Evil on Your Mind (1966). Es un tema desenfadado en el que un marido le insiste a su mujer en que vaya a visitar a su hermana. Ella, de natural suspicaz, se pregunta si esa obstinación no esconderá el deseo de serle infiel: “Creo que tienes el mal en tu mente”.

Skeeter Davis la versionó ese mismo año en My Heart’s in the Country.

El tema se prestaba a la réplica, y el encargado fue el actor y cantante Burl Ives, quien en su Evil off my Mind asegura que sus motivaciones no tienen nada de maliciosas.

 

Adiós a una mujer que abrió nuevos caminos

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El domingo nos despertábamos con una triste noticia para el country: la muerte de toda una pionera, Jean Shepard, a los 82 años de edad. En River of Country ya me ocupé de su figura (aquí podéis consultar la entrada que le dediqué).
Históricamente, en los años 40 y 50, el country parecía un terreno abonado para los artistas masculinos. Jean Shepard, junto con Kitty Wells, contribuyeron a que esto dejara de ser así, y abrieron el camino para otras mujeres como Loretta Lynn, Lynn Anderson, Tammy Wynette, Patsy Cline o Dolly Parton, que se hicieron un merecido hueco en la industria.
En 1955, se convirtió en la primera artista femenina en llegar al Grand Ole Opry, institución de la que formaría parte durante 60 años. Su gran oportunidad le llegó cuando cantó junto a Hank Thompson, quien quedó tan impresionado que convenció a Capitol Records para que le hiciera un contrato. Otro de los hitos de su carrera fue editar en 1956 uno de los primeros álbumes conceptuales de la música country, Songs of a Love Affair, también escuchado aquí.
A ese disco le siguieron nada menos que 24 de estudio y más de 70 singles. Shepard siempre abogó por mantener la música country “pura”, sin influencias del pop. Así, en una entrevista concedida en noviembre de 2015 decía sin ambages que “el country de hoy ya no es country y soy muy firme sobre ello. Se lo diré a cualquiera que quiera oírlo y a los que no también. La música country de hoy no es genuina”. Un poco antes, en 2013, y en respuesta a unas desafortunadas declaraciones de Blake Shelton en las que “ninguneaba” la música country tradicional, Jean salió a la palestra para defender el gran legado de la época dorada. En 2014 publicó su autobiografía, Down Through the Years, en la que diseccionaba la música country en los tiempos en que esta estaba repleta de sueños y sabiduría. Aunque la enfermedad del Parkinson se la haya llevado, siempre podremos escuchar sus canciones.
Su primer single fue Crying Steel Guitar Waltz (1952), cuyo título hace referencia al sonido lastimero, parecido a un llanto, de la steel guitar. La canción fue escrita por Shorty y Dolly Long.

Al año siguiente llegó uno de sus grandes éxitos, A Dear John Letter, un dúo junto a Ferlin Husky. Una mujer escribe a un soldado que ha partido a la guerra para anunciarle que se ha casado con su hermano.

Cuando Bill Anderson, el compositor de la siguiente canción, Slippin’ Away, fue homenajeado por sus 50 años de música country, Jean Shepard cantó este tema, que ya había convertido en un éxito en 1973. Una pareja asiste impotente a la desintegración de su amor: “Siento cómo se escapa entre los dedos, lentamente, en unos pocos días más se habrá ido”. Llama la atención la espléndida voz que conservaba a tan avanzada edad.

Connie Smith, la última mujer en entrar en el Salón de la Fama

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Constance June Meador nació en Indiana en 1941, aunque creció en Virginia Occidental, un estado que gusta mucho del country. Los sábados por la noche no se perdía el Grand Ole Opry y, tras participar en varios concursos locales de country, la RCA se fijó en ella y la contrató en 1964, año en que grabó su primer y único número 1, Once a Day (que luego escucharemos).
Al año siguiente, vio cumplido su sueño de entrar en la institución que tanto había significado para ella durante su infancia. Los años 60 fueron su década, y la presión de las discográficas fue cada vez más dura. Intentó alejarse de todo ello refugiándose en la música gospel, que tenía un público más reducido, aunque sin descuidar el country. A finales de los 70, se retiró parcialmente de los escenarios hasta que volvió con energías renovadas en 1998, poco después de casarse con Marty Stuart, uno de los grandes de este género. Su último álbum hasta la fecha lleva por título Long Line of Heartaches (2011).
Para George Jones era su cantante preferida; Dolly Parton dijo de ella: “Solo hay tres cantantes femeninas en el mundo, Barbra Streisand, Linda Ronstadt y Connie Smith. El resto de nosotras solo estamos fingiendo”; y Elvis Presley la tenía en muy alta estima y poseía toda su discografía.
En 2012, entró a formar parte del Salón de la Fama de la música country, uniéndose así a un selecto grupo de artistas femeninas como Loretta Lynn –para Smith su cantante de country favorita–, Kitty Wells, Dolly Parton o Patsy Cline, entre otras.
Vamos con su single de debut, Once a Day, el primer single femenino de la historia del country que alcanzó el número 1. Escrita por Bill Anderson especialmente para ella, la letra habla de una mujer que no ha superado su ruptura y, aunque intenta limitar su sufrimiento a “una vez al día”, no le es posible. Connie fue nominada a la mejor vocalista femenina en la primera entrega de los Grammy en que se concedió este premio.

Posteriormente, la misma Smith la interpretó en francés con el título Pas Souvent (1966), convirtiéndose así en una de las pocas cantantes country que ha cantado en otro idioma que no sea inglés.

Loretta Lynn, en su álbum Songs from my Heart (1965).

El mismo año, David Houston la incluyó en Sings Twelve Country Hits (1965).

Os dejo con George Jones en I’m a People (1966).

Uno de los pocos cantantes country hispanos, Trinidad López III, conocido como Trini Lopez –nació en Dallas de ascendencia mexicana– la versionó en Welcome to Trini Country (1968).

Martina McBride la recuperó para su álbum de versiones sobre clásicos del country Timeless (2005).

Por último, veamos y escuchemos a Rhonda Vincent en una actuación en directo en 2010.