I’m Satisfied With You. Fred Rose, 1947

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Vamos hoy con una de las grabaciones de Hank Williams que vieron la luz póstumamente, debido a la gran demanda que generó su prematura muerte a los 29 años de edad.
Escrita por Fred Rose, Hank la grabó en su segunda sesión del 4 de agosto de 1947 (aquí podéis ver la entrada que dediqué a la primera). La razón por la que no se editó en su momento fue, probablemente, que su estilo no cuadraba con el honky-tonk triunfante en la época, sino que, en cierta medida, se adelantaba a su tiempo hasta el punto de rozar el rockabilly. Como indica el título, el narrador se muestra satisfecho con su pareja tal y como es y no quiere que cambie.
Esta es la grabación original de Hank Williams, que apareció en un single en 1954.

George Strait la incluyó en su disco Right or Wrong (1983).

El noruego J. T. Lauritsen y su grupo Buckshot Hunters hicieron una versión blues de este tema en su álbum My Kind of Bues (1999).

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All I Got is Gone. Ernest Stoneman, 1934

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En los primeros tiempos, el blues jugó un papel muy importante para el desarrollo del hillbilly –de hecho, al hillbilly se le solía considerar el “blues de los blancos”–, y la canción de hoy constituye un perfecto ejemplo de la fusión entre el country (o hillbilly) y el blues.

Su autor es Ernest Pop Stoneman (aquí podéis consultar su reseña biográfica). El narrador, imbuido del pesimismo de la época, se lamenta de que todo lo que tenía ha desaparecido. Aunque la letra es ficticia, Stoneman se podía sentir identificado con ella, pues él mismo experimentó las consecuencias de la Depresión, y, en cierto modo, le pasó lo que al protagonista, que “todo lo que tenía desapareció” después de que, en los años 20, fuera uno de los artistas más comerciales.

Ernest Stoneman la grabó el 9 de enero de 1934.

Os dejo ahora con la versión de The New Lost City Ramblers, incluida en su disco Songs from the Depression (1959).

Mac y Jenny Traynham son un dúo que revitaliza canciones antiguas. Su versión de All I Got is Gone aparece en Never Grow Old (2008).

Lee Ann Womack, la evolución en el country

lee ann womack

Hace 51 años nacía en Texas Lee Ann Womack. Su padre le insufló su amor por el country y, tras estudiar piano, se matriculó en una de las primeras universidades que ofrecían grados en este género. Allí formó parte del grupo Country Caravan y, a mediados de los 90, irrumpió con fuerza en la industria y consiguió un contrato con Decca Nashville. Con ellos sacó su disco de debut Lee Ann Womack (1997), que tuvo un considerable éxito. El cierre de ese sello hizo que fuera transferida a MCA Nashville, al que se mantuvo fiel durante 10 años.

Su canción más conocida –vendió más de 3 millones de copias– y la que le lanzó al estrellato fue la radicalmente positiva I Hope You Dance (2000), que podéis volver a escuchar aquí. Su mensaje es que nunca hay que perder la ilusión por la vida, y constituyó todo un éxito incluso fuera de los círculos estrictamente musicales: Womack la interpretó en la ceremonia de entrega del Nobel de la Paz en Oslo en 2000 y, más recientemente, en 2014, en el funeral de la escritora Maya Angelou.

Aunque en sus inicios se caracterizó por un sonido country puro, con el cambio de siglo Womack evolucionó hacia un estilo más pop. No sería ese el único signo de su renovación: en 2014 introdujo en su álbum The Way I’m Living un sonido entre country y Americana que le ha granjeado los aplausos de la crítica.

Vamos a escuchar dos muestras de su trayectoria. El primer single que sacó en 1997 llevaba por título Never Again, Again. Womack estaba muy orgullosa del mismo y no pudo evitar cierta decepción cuando solo escaló al puesto 23 de las listas. La critica valoró su trabajo muy positivamente, y comparó a la artista con leyendas como Tammy Wynette o Loretta Lynn. Escrita por Monty Holmes y Barbie Isham, nos presenta a una mujer incapaz de echar de su vida a su pareja, aunque sabe que le va a romper el corazón otra vez.

Su último single hasta la fecha es All the Trouble, perteneciente a su último disco The Lonely, the Lonesome and the Gone, que salió veinte años después que aquel. Aquí, Lee Ann Womack nos ofrece un tema de Americana con tintes de blues en el que la narradora reconoce haber tenido todos los problemas a los que podía hacer frente y confía en un final feliz para su vida.

 

Rosanne Cash, la hija del maestro

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Rosanne Cash nació en 1955, justo cuando su padre, Johnny, emprendía sus primeras grabaciones. Su debut frente a los micrófonos tuvo lugar en 1974, versionando un tema de Kris Kristofferson, Broken Freedom Song, dentro del álbum de su padre The Junkie and the Juicehead Minus Me.

Rosanne escribió Love Has Lost Again que, en 1976, Johnny grabó en su disco One Piece at a Time.

Su primer álbum en solitario, de 1978, apareció en un modesto sello, Ariola Records. Tuvo una pobre distribución, pero sirvió para atraer la atención de Columbia Records, que se ocupó ya de su siguiente trabajo, Right or Wrong (1980). Bajo el paraguas de Columbia encadenó varios álbumes de campanillas, como Seven Year Ache (1981), con el que se desligó de la figura paterna y se abrió un hueco en la industria. Aquí podéis escuchar la canción que da título a ese disco.

De esa misma década datan Somewhere in the Stars (1982), Rhythm & Romance (1985) o King’s Record Shop (1987). En los años 90, puso tierra de por medio tras divorciarse de Rodney Crowell –con el que se había casado en 1979– y abandonó Nashville para instalarse en Nueva York. Exploró el rock, el pop, el blues o el folk, y convenció a la crítica con su visión del género Americana. En su larga carrera, Rosanne Cash ha trabajado para los sellos Capitol Records, Manhattan Records y Blue Note Records y, en 2015, recogió los frutos de su trabajo del año anterior: tres Grammys por The River and the Thread (aquí podéis ver la entrada que le dediqué). A finales de ese año, entró también en el Salón de la Fama de los Compositores de Nashville.

Escuchemos un tema de Interiors (1990), uno de sus discos más aclamados. On the Surface es un dúo que interpretó junto a su marido de entonces, Rodney Crowell. Es casi una canción autobiográfica. Habla de una relación que está haciendo aguas (Cash y Crowell se divorciarían dos años después): “Aunque en la superficie todo va bien, nadie nota cómo se atenúa la luz”. La canción es obra de Rosanne Cash y Jimmy Tittle.

Ganadores de los Grammy 2018

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Una de las citas anuales más importantes para el mundo de la música son los premios Grammy, que en la madrugada del pasado domingo celebraron su tradicional entrega de premios, la número 60 ya y dos meses después de que se anunciaran las candidaturas. El escenario elegido fue el Madison Square Garden de Nueva York, tras unos años en Los Ángeles.

En total, se entregaron nada menos que 84 galardones, y la verdad es que los que tienen que ver con lo nuestro, el country, no supusieron ninguna sorpresa, ya que la mayoría los acaparó el hombre del momento, Chris Stapleton. He aquí los ganadores:

Mejor actuación solista: Either Way, de Chris Stapleton. Los dos temas del disco de Stapleton que se han hecho con el Grammy dan idea de la calidad del mismo.

Mejor canción: Broken Halos, de Chris Stapleton.

Mejor álbum: From a Room Vol. 1, de Chris Stapleton. Este trabajo, que salió en mayo de 2017, lleva meses dando que hablar, y le queda cuerda para rato. Nos hallamos ante un clásico instantáneo del country.

Mejor actuación en dúo/grupo: Better Man, de Little Big Town. Apareció en octubre de 2016, y como la fecha para las nominaciones se abrió el 30 de septiembre de ese año, ha entrado en esta competición. Se trata de una canción country-pop que, a pesar de gozar de cierta fortuna en los premios a los que ha optado, en mi opinión no ofrece nada especial.

Teniendo en cuenta que el género conocido como Americana se encuentra en auge y que, en cierto sentido, se funde con el country, os dejo también la relación de ganadores en esta disciplina:

Mejor álbum: The Nashville Sound, de Jason Isbell & the 400 Unit. El premio ha recaído sobre este álbum, editado en junio de 2017.

Mejor actuación de raíces americanas: Killer Diller Blues, de Alabama Shakes. Se trata de un blues que ya fue grabado por Memphis Minnie en los años 40.

Mejor canción de raíces americanas: If we were Vampires, de Jason Isbell.

Mejor álbum bluegrass: En esta categoría se ha producido un empate –algo bastante inusual, pero de lo que hay algunos precedentes– entre Laws of Gravity, de Infamous Stringdusters, y el álbum en directo All the Rage: In Concert Vol 1, de Rhonda Vincent.

Como muestra de cada uno de estos álbumes, os dejo estas pistas:

En primer lugar, Gravity, que pertenece a Laws of Gravity:

Del segundo ganador escuchamos Run Mississippi, un tema dedicado al río sureño por excelencia.

Finalmente, Reba McEntire se ha hecho con otro Grammy –el tercero de su carrera y tras 24 años de sequía– por su último trabajo en el terreno del góspel, Sing it Now: Songs of Faith & Hope, que apareció en febrero de 2017.

 

Bienvenidos a 2018

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¡2017 ha tocado a su fin! Acojamos ya con ilusión este 2018 al que, como no podía ser de otra manera, daremos la bienvenida con la mejor música. Hoy os traigo cuatro ejemplos –dos de ellos bastante recientes, una muestra de country-blues y otra de blues– que confirman lo mucho que disfruta el mundo de la música en Año Nuevo, con todo lo que esa fecha conlleva: celebraciones, propósitos anuales que probablemente olvidaremos tras unas pocas semanas, la vuelta a la rutina de siempre…

Comenzamos el recorrido con una grabación de Sam Hopkins, más conocido por su nombre artístico de Lightning Hopkins, a quien la revista Rolling Stone consideró uno de los 100 mejores guitarristas de todos los tiempos. Happy New Year salió como single en noviembre de 1953 de la mano del sello Decca Records y es un ejemplo de primera del country-blues de los 50.

Charles Brown grabó para King Records el tema Bringing in a Brand New Year (1961), toda una celebración ante la llegada del nuevo año.

El rey del blues B.B. King la versionó en su álbum A Christmas Celebration of Hope (2001).

En el capítulo dedicado al country más actual escuchemos, en primer lugar, New Year’s Day, de Charlie Robison y su álbum Good Time (2004). El narrador se prepara para iniciar una nueva vida, lo que le recuerda un poco a lo que siente en Año Nuevo.

Por último, os dejo con un ejemplo de rock sureño de la mano de Robert James Richie, conocido como Kid Rock. En 2012 aparecía su álbum Soul Rebel, en el que se incluye Happy New Year. Aquí, el protagonista enuncia una serie de propósitos para el nuevo año pero, antes de ponerlos en práctica, se dispone a celebrar el día por todo lo alto…

Dobro significa bueno en cualquier lengua

dobro

Aparte de instrumentos típicos como la guitarra, el violín o la batería, la música folk y el bluegrass se sirven de instrumentos propios como el banjo, la mandolina o el dobro, al que está dedicada la entrada de hoy.

El dobro es simplemente una guitarra de resonancia con un sonido más trémulo, más cercano al del banjo que al de la guitarra. En el bluegrass suele tocarse en posición horizontal con las cuerdas hacia arriba, mientras que en el blues se toca igual que una guitarra.

Es curioso que los inventores de un instrumento tan americano –léase estadounidense– como este vinieran de un lugar tan distante como Eslovaquia. Los hermanos Dopyera eran, en efecto, hijos del Imperio Austro-Húngaro. Poco antes del estallido de la Primera Guerra Mundial, la familia emigró a California. En su país natal se ganaban la vida haciendo violines y, una vez asentados en Estados Unidos, un empresario llamado Beauchamp les encargó que fabricaran un instrumento con un sonido más fuerte que el de la guitarra para que destacara más en una orquesta.

Así, los Dopyera inventaron un resonador que, acoplado en el cuerpo de una guitarra, le daba un sonido peculiar, como de lamento. Todo esto ocurría en 1928, pero el instrumento no fue bautizado hasta el año siguiente, cuando los hermanos fundaron la compañía Do Bros. –iniciales de Dopyera Brothers–, lo que propició que el nuevo instrumento se empezara a conocer como dobro. Da la casualidad de que dobro en eslovaco (y en otras lenguas eslavas) significa “bueno”, por lo que el lema de la compañía vino rodado: “Dobro significa bueno en cualquier lengua”. En homenaje a sus inventores, en Trnava (Eslovaquia), hay un pequeño museo llamado Salón de la Fama del Dobro.

Escuchemos ya a algunos de los mejores intérpretes del dobro de la historia. En primer lugar, os dejo con Josh Graves, artífice de su popularización a partir de 1950 tras incluirlo en Flatt & Scruggs, en el tema Carroll County Blues.

Gene Wooten en Beyond the Sunset.

Mike Auldridge interpreta el clásico del siglo XIX Lorena.

Bashful Brother Oswald, también conocido como Pete Kirby, fue un asiduo del Grand Ole Opry hasta su muerte. Aquí interpreta The End of the World.

En el capítulo de intérpretes vivos, traigo dos ejemplos. En primer lugar, Jerry Douglas, que atesora nada menos que 14 Grammys. En el disco recopilatorio Bluegrass Today (2003) se incluía Hey Joe, un tema versionado en múltiples ocasiones, entre otros por el gran Jimmi Hendrix.

Del mismo artista, Little Martha, perteneciente a su disco Lookout for Hope (2002). La composición fue escrita por Duane Allman en 1971.

Por último, Rob Ickes toca el dobro en Angeline the Baker, acompañado a la mandolina por Andy Leftwich. El tema pertenece al álbum Rob Ickes: Contemporary Dobro Artistry (2008).

El rey del Zydeco

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En la entrada de hoy profundizaremos en la íntima relación que se da entre la historia de los pueblos y la música que estos crean.

La música zydeco fue cultivada en Louisiana por los criollos franceses que llegaron a esa región en el siglo XVII. Suele cantarse en dialecto criollo francés –en ocasiones, incomprensible incluso para los propios franceses– y fusiona elementos de blues y rhythm and blues con melodías criollas típicas de la zona. Nació como una música de celebración. Los trabajadores se reunían tras finalizar la cosecha y las tareas del medio rural e improvisaban canciones con los instrumentos que tenían a mano: acordeón, fiddle, triángulos y, en ocasiones, hasta utensilios de cocina como cucharas o una especie de rallador, que daría lugar a un nuevo instrumento, el washboard.

La fiesta solía celebrarse el sábado por la noche y, para el baile, se vaciaba la habitación de muebles y se vendían productos típicos de Louisiana como gumbo, cerveza casera o limonada por unos pocos centavos.

A principios de los años 80 del pasado siglo la tradición de la música zydeco declinaba a ojos vista, y un grupo, The Treasures of Opelousas, decidió crear el Festival Zydeco con el fin de perpetuarla.

Uno de sus máximos exponentes fue Clifton Chenier, conocido como El rey del Zydeco y de quien se dice que dio nombre a este estilo. En 1973 un documental sobre su figura, Hot Pepper, exploró los nuevos caminos que había abierto en el género. En 1983 ganó un Grammy por su álbum I’m Here y, en 1989, entró a formar parte póstumamente del Salón de la Fama del Blues (había fallecido dos años antes). Actualmente la música zydeco está asistiendo a una nueva edad de oro, hasta el punto de que los Grammy le reservan desde 2007 una categoría especial, Mejor Álbum de Música Zydeco o Música Cajun.

Uno de los primeros trabajos de Clifton Chenier fue Release Me, que aparece en el álbum Zodico Blues and Boogie (1955).

Vamos ahora con Josephine Par Se Ma Femme (Josephine is not my wife), en King of the Bayous (1970).

Os dejo con Walking to Louisiana, incluido en Bon Ton Roulet (1981).

Escuchemos su versión del clásico de Hank Williams Jambalaya, que grabó en el festival de jazz de Montreux (Suiza). Pertenece a su disco The King of Zydeco (1985).

En 2016 la Librería del Congreso resolvió preservar su disco Bogalusa Boogie (1976) por su trascendencia para el género. Escuchemos el tema que le da título.

 

La canción de la penitenciaría

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Hoy os voy a hablar de una canción folk interpretada por un músico de blues con una curiosa historia detrás.
El músico atiende al nombre de Huddie William Ledbetter, más conocido como Leadbelly, nacido en Louisiana en 1889. En su juventud, sorteó más de una vez las rejas por su carácter pendenciero. Al fin, en 1918 fue encarcelado por primera vez, acusado de asesinato. No llegó a cumplir íntegramente su pena, tanto por su buena conducta como porque, según cuenta la leyenda, el entonces gobernador de Texas lo indultó merced a la admiración que profesaba a su música. Pocos años después, en 1930, y en su Louisiana natal, pasó otra temporada a la sombra, esta vez por intento de homicidio.
Allí, los folkloristas John y su hijo Adam Lomax, que como en la película Un rostro en la multitud iban recorriendo prisiones a la caza de talentos locales, lo descubrieron. Fue entonces cuando entró en escena la canción que vamos a escuchar, Goodnight Irene, que Leadbelly cantó para ellos y que, en cierto modo, lo salvó por segunda vez de su condena (los Lomax recomendaron al gobernador su libertad, que ellos mismos supervisarían, y Leadbelly llegó a ser su chófer), si bien la razón oficial fue de nuevo su buen comportamiento.
Se cree que el tema fue compuesto a finales del siglo XIX por Gussie L. Davis. Leadbelly la aprendió de sus tíos, y, en cualquier caso, fue él quien la grabó por primera vez y reescribió su letra, de modo que se suele considerar de su autoría. A esta grabación seguirían otras como Cotton Fields, Midnight Special o In the Pines, todas ellas escuchadas en River of Country. Goodnight Irene es una canción de amor en la que el protagonista asegura que no dudaría en quitarse la vida si su mujer lo dejara.
Escuchemos, en primer lugar, la original de Huddie Ledbetter Leadbelly, en una de sus múltiples grabaciones, esta de 1935.

Tras la muerte de Leadbelly, el grupo folk The Weavers, del que formaba parte el legendario Pete Seeger, recuperó el tema en 1950.

Frank Sinatra la incluyó en su repertorio ese mismo año, siendo uno de los pocos temas folk que grabó en su vida.

Dos estrellas del country, Ernest Tubb y Red Foley, hicieron su propia versión también en 1950.

Uno de los grandes exponentes del sonido Nashville, Jim Reeves, la grabó en Girls I Have Known (1958).

Esta es la versión del grupo folk más famoso de los años 60, Peter, Paul and Mary.

Johnny Cash la incluyó en The Original Sun Sound of Johnny Cash (1964).

Sirva esta versión como homenaje a Leon Russell, fallecido el pasado 13 de noviembre. Su versión pertenece al disco Hank Wilson’s Back (1973).

Ry Cooder, acompañado al acordeón por Flaco Jiménez, la grabó para su Chicken Skin Music (1976).

Por último, os dejo con Boxcar Willie en Boxcar´s Best (1997).

It’s Your Call. Reba McEntire, 1992

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Vamos hoy con un disco repleto de baladas country, y quién mejor para interpretarlo que una de las voces más emotivas de este estilo, Reba McEntire, quien lo definió como la segunda parte de su trabajo anterior, For My Broken Heart (1991). De 10 pistas, el álbum fue editado por el sello MCA y se ha convertido en uno de los más vendidos de Reba (3 veces multi-platino).
La canción que le da título, It’s Your Call, fue escrita por Liz Hengber, Bruce Burch y Shawna Harrington-Burkahrt, y nos presenta a una mujer que, tras descubrir que su pareja tiene una amante, le dice que tome una decisión y escoja entre las dos.

Uno de los dúos más conocidos del country pertenece a este disco. Me refiero a The Heart Won’t Lie, que McEntire hizo junto con Vince Gill. La canción fue escrita por Kim Carnes y Donna Weiss e, inicialmente, la idea era que Reba la interpretara con Kenny Rogers. Sus voces no sonaban bien juntas y finalmente recurrieron a Gill.

Take it Back es un tema compuesto por Kristy Jackson con un leve toque de soul. Aquí, una mujer, engañada por su pareja, quiere recuperar su independencia.

En Baby’s Gone Blues, una colaboración entre Pat Bunch, Mary Ann Kennedy y Pam Rose, la protagonista se lamenta, al más puro estilo blues, de que su novio le haya abandonado.

Este tema ya fue grabado por Patty Loveless en su álbum If My Heart Had Windows (1987).

Para terminar, escuchemos una magnífica balada escrita por Gary Harrison y Tim Mensy titulada Straight from You. Una mujer teme que su pareja quiera romper con ella –ha oído rumores, rumores–, pero necesita escucharlo “directamente de él”.