La canción de la penitenciaría

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Hoy os voy a hablar de una canción folk interpretada por un músico de blues con una curiosa historia detrás.
El músico atiende al nombre de Huddie William Ledbetter, más conocido como Leadbelly, nacido en Louisiana en 1889. En su juventud, sorteó más de una vez las rejas por su carácter pendenciero. Al fin, en 1918 fue encarcelado por primera vez, acusado de asesinato. No llegó a cumplir íntegramente su pena, tanto por su buena conducta como porque, según cuenta la leyenda, el entonces gobernador de Texas lo indultó merced a la admiración que profesaba a su música. Pocos años después, en 1930, y en su Louisiana natal, pasó otra temporada a la sombra, esta vez por intento de homicidio.
Allí, los folkloristas John y su hijo Adam Lomax, que como en la película Un rostro en la multitud iban recorriendo prisiones a la caza de talentos locales, lo descubrieron. Fue entonces cuando entró en escena la canción que vamos a escuchar, Goodnight Irene, que Leadbelly cantó para ellos y que, en cierto modo, lo salvó por segunda vez de su condena (los Lomax recomendaron al gobernador su libertad, que ellos mismos supervisarían, y Leadbelly llegó a ser su chófer), si bien la razón oficial fue de nuevo su buen comportamiento.
Se cree que el tema fue compuesto a finales del siglo XIX por Gussie L. Davis. Leadbelly la aprendió de sus tíos, y, en cualquier caso, fue él quien la grabó por primera vez y reescribió su letra, de modo que se suele considerar de su autoría. A esta grabación seguirían otras como Cotton Fields, Midnight Special o In the Pines, todas ellas escuchadas en River of Country. Goodnight Irene es una canción de amor en la que el protagonista asegura que no dudaría en quitarse la vida si su mujer lo dejara.
Escuchemos, en primer lugar, la original de Huddie Ledbetter Leadbelly, en una de sus múltiples grabaciones, esta de 1935.

Tras la muerte de Leadbelly, el grupo folk The Weavers, del que formaba parte el legendario Pete Seeger, recuperó el tema en 1950.

Frank Sinatra la incluyó en su repertorio ese mismo año, siendo uno de los pocos temas folk que grabó en su vida.

Dos estrellas del country, Ernest Tubb y Red Foley, hicieron su propia versión también en 1950.

Uno de los grandes exponentes del sonido Nashville, Jim Reeves, la grabó en Girls I Have Known (1958).

Esta es la versión del grupo folk más famoso de los años 60, Peter, Paul and Mary.

Johnny Cash la incluyó en The Original Sun Sound of Johnny Cash (1964).

Sirva esta versión como homenaje a Leon Russell, fallecido el pasado 13 de noviembre. Su versión pertenece al disco Hank Wilson’s Back (1973).

Ry Cooder, acompañado al acordeón por Flaco Jiménez, la grabó para su Chicken Skin Music (1976).

Por último, os dejo con Boxcar Willie en Boxcar´s Best (1997).

It’s Your Call. Reba McEntire, 1992

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Vamos hoy con un disco repleto de baladas country, y quién mejor para interpretarlo que una de las voces más emotivas de este estilo, Reba McEntire, quien lo definió como la segunda parte de su trabajo anterior, For My Broken Heart (1991). De 10 pistas, el álbum fue editado por el sello MCA y se ha convertido en uno de los más vendidos de Reba (3 veces multi-platino).
La canción que le da título, It’s Your Call, fue escrita por Liz Hengber, Bruce Burch y Shawna Harrington-Burkahrt, y nos presenta a una mujer que, tras descubrir que su pareja tiene una amante, le dice que tome una decisión y escoja entre las dos.

Uno de los dúos más conocidos del country pertenece a este disco. Me refiero a The Heart Won’t Lie, que McEntire hizo junto con Vince Gill. La canción fue escrita por Kim Carnes y Donna Weiss e, inicialmente, la idea era que Reba la interpretara con Kenny Rogers. Sus voces no sonaban bien juntas y finalmente recurrieron a Gill.

Take it Back es un tema compuesto por Kristy Jackson con un leve toque de soul. Aquí, una mujer, engañada por su pareja, quiere recuperar su independencia.

En Baby’s Gone Blues, una colaboración entre Pat Bunch, Mary Ann Kennedy y Pam Rose, la protagonista se lamenta, al más puro estilo blues, de que su novio le haya abandonado.

Este tema ya fue grabado por Patty Loveless en su álbum If My Heart Had Windows (1987).

Para terminar, escuchemos una magnífica balada escrita por Gary Harrison y Tim Mensy titulada Straight from You. Una mujer teme que su pareja quiera romper con ella –ha oído rumores, rumores–, pero necesita escucharlo “directamente de él”.

Muere el arquitecto del blues

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Uno de los responsables de que el blues despegara comercialmente y se hiciera tan popular a partir de los años 50 fue el legendario Philip Chess, fundador, junto a su hermano Leonard, de Chess Records. Nacido en Polonia como Fiszel Czyz, Chess nos dejó el pasado 18 de octubre en su casa de Arizona, a los 95 años de edad.
Chess Records constituyó todo un hito por difundir la música de blues afroamericana en un país todavía muy segregado en la década de los 50. Entre el elenco de artistas que trabajaron para este sello, sobresalen Muddy Waters, John Lee Hooker, Al Hibbler o Howlin’ Wolf, entre otros. Además, acogió a Chuck Berry, pionero del rock and roll que, por cierto, cumplió 90 años el mismo día que murió Phil. Este solía decir de su amigo que el auténtico inventor del rock and roll había sido él y no Elvis.
El nombre de Chess Records traspasó las fronteras de Estados Unidos. En Gran Bretaña, Mick Jagger y Keith Richards, los padres de The Rolling Stones (cuyo nombre proviene de una de las primeras canciones que grabó Muddy Waters, Rollin’ Stone), eran muy fans, y lo primero que hicieron al llegar a Estados Unidos fue grabar 2120 South Michigan Avenue, en recuerdo de la dirección que la compañía tenía en Chicago.

Muchos de vosotros conoceréis la película Cadillac Records (2008), a propósito de nuestro sello. Pues bien: inexplicablemente, Philip no aparece en su metraje, ya que todo el protagonismo recae en su hermano Leonard, fallecido en 1969. Es cierto que este supervisaba la línea más blues del sello, mientras que Phil se dedicaba a la parte jazz y doo-wop y atendía a los asuntos financieros. Sin embargo, según el hijo de Leonard, Marshall, ambos eran igual de importantes: “Era una relación puramente simbiótica y de sinergias”. No sería la primera vez que Philip quedara a la sombra de su hermano; en 1987, el Salón de la Fama del Rock and Roll acogió a Leonard por la creación de Chess Records, sin mencionar a Phil.
Estos “olvidos” se subsanarían en otra cinta no tan conocida sobre Chess Records, Who Do You Love (2008), así como con el premio honorífico que ambos hermanos, Leonard a título póstumo, recibieron en 2013 por la Academia Nacional de Ciencias y Artes de Grabación.
Escuchemos ya algunas de las grabaciones de Chess Records. Empezamos por el que probablemente sea el primer disco que editó Chess Records en 1950, compuesto por My Foolish Heart y Bless You (en la cara B), interpretadas por Gene Ammons and His Sextet. En este vídeo podemos disfrutar de las dos.

The Four Tops fue un cuarteto de doo-wop fundado en los años 50. De su etapa con Chess Records, os dejo este memorable Could it Be You (1956).

De Muddy Waters escuchamos su primera grabación para Chess Records, cuyo título sirvió de inspiración para la creación de los Rolling Stones. Me refiero, ya lo dije antes, a Rolling Stone (1950).

En 1951 Chess Records fichó a Chester Arthur Burnett, universalmente conocido como Howling Wolf. He aquí Wolf is at your Door (1952).

Jimmy Rogers –no confundir con el precursor del country Jimmie Rodgers– también figuró en su nómina. Aquí va What Have I Done (1958).

Para finalizar, os diré que Phil siempre contó con el apoyo de su mujer Sheva, con la que estuvo casado 70 años y que cerró los ojos el pasado mes de abril. En 1968, los hermanos terminaron vendiendo el sello a General Recorded Tape (GRT) por 6,5 millones de dólares.

Un músico en la corte del rey Gustavo

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Esta mañana nos sorprendía la noticia de que el premio Nobel de Literatura recaía, por primera vez, en un compositor y cantautor, Robert Allen Zimmerman, más conocido como Bob Dylan, por “haber creado nuevas expresiones poéticas en la gran tradición de la canción americana”. No podía ser una decisión más acertada, pues el Comité Nobel reconoce la importancia de la letra de las canciones, algo sobre lo que siempre he hecho hincapié desde esta humilde tribuna, River of Country.
Este reconocimiento se viene a sumar a los que Dylan ha cosechado en sus más de 50 años de carrera, jalonados por cerca de 80 discos (el último, Fallen Angels, apareció en mayo de este año): 11 Grammys, un Globo de Oro, un Oscar, el Pulitzer, miembro del Salón de la Fama de Compositores, la medalla de EE.UU. de la libertad otorgada por Obama… Tampoco era un extraño en el paraíso sueco: en 2000 fue merecedor en ese país del Polar Music Prize, el llamado Nobel de la Música.
Aunque su nombre llevaba años sonando entre los candidados, el hecho de que no escribiera novelas o ensayos, sino canciones, hacía que la consecución del premio no pareciera muy probable.
Pionero del rock and roll y maestro del folk, en temas como Like a Rolling Stone, Blowing in the Wind o A Hard Rain’s a-Gonna Fall está muy presente el componente de crítica social. Sin embargo, el versátil Dylan se ha bandeado bien en todos los estilos (blues, gospel, rockabilly e incluso pequeñas incursiones en el jazz en su último disco).
La música country jugó un papel decisivo en los inicios de su carrera. Durante su infancia era oyente habitual de emisoras locales de country, lo que lo llevó a interesarse también por el folk. En su recopilatorio Biograph (1985), que incluía una entrevista con Cameron Crowe, decía: “El rock and roll para mí no era suficiente. Había grandes frases pegadizas y ritmos atrayentes pero las canciones no eran serias ni reflejaban la vida de una forma realista. Esto cambió cuando conocí la música folk. Las canciones tienen más desesperación, más tristeza, más triunfo, más fe en lo sobrenatural y sentimientos más profundos”.
Los grandes clásicos del country comparten con el folk esta verdad, y Dylan se lanzó de cabeza al género. Sin más, vamos a escuchar algunas de sus canciones country más significativas. A lo largo de su discografía, encontramos tres discos fundamentalmente country: John Wesley Harding (1967), Nashville Skyline (1969) y New morning (1970).
Del primero de ellos, escuchemos I’ll Be your Baby Tonight, en el que destaca el uso de la pedal steel guitar, uno de los instrumentos country por antonomasia.

El siguiente trabajo de Dylan, también para la Columbia, fue Nashville Skyline, una inmersión en toda regla en el country –el disco fue presentado en el programa de Johnny Cash–. Una de sus canciones más recordadas, Lay, Lady, Lay, iba a aparecer en la película Cowboy de medianoche, pero no llegó a tiempo para el montaje. Se trata de una bella canción de amor en la que el narrador se prepara para pasar una noche de pasión junto a su pareja: “Cualesquiera colores que tengas en la mente, yo te los mostraré y los verás brillar”.

Escuchemos ahora una de las tomas eliminadas del disco, One more night. El narrador habla de su soledad después su reciente ruptura y admite con resignación que “una noche más, se ven las estrellas y la luna brilla pero ninguna luz brillará sobre mí”.

If not for you pertenece a New Morning (1970). El protagonista enumera todo lo que le debe a su pareja: “Si no fuera por ti la lluvia se acumularía, el cielo caería y el invierno no tendría primavera”.

Por último, escuchemos You Ain’t Going Nowhere, incluida en Greatest Hits Vol. II (1971) pero escrita con anterioridad, coincidiendo con el festival de Woodstock de 1967. La canción aparece en la banda sonora de I’m Not There (2007), de Todd Haynes. La letra habla de la futilidad de la vida, repleta de hechos anecdóticos que no conducen a ninguna parte.

La ceremonia de entrega, presidida por el rey de Suecia, Carlos XVI Gustavo, tendrá lugar el próximo 10 de diciembre.

Moon Mullican, el rey de los pianistas hillbilly

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Aubrey Wilson Mullican nació en 1909 en Texas, en el seno de una familia de ascendencia irlandesa y escocesa. Ya de niño tocaba el órgano en la iglesia de su pueblo. Aunque su familia esperaba que se hiciera predicador, decidió dedicarse a la música country.
Durante los años 30 forjó su estilo con influencias del blues –Bessie Smith–, el country –Jimmie Rodgers– o el western swing –Bob Wills–. En los 40 trabajó como pianista con el grupo The Texas Wanderers y, en 1945, formó su propia agrupación, The Showboys. Su creciente popularidad hizo que firmara un contrato con la King Records y se convirtió en el artista más vendido de la compañía. En 1951 entró a formar parte del Grand Ole Opry.
Puede que allí entrara en contacto con Hank Williams, a quien, según parece, ayudó a escribir Jambalaya, si bien no figuró en los créditos por estar contratado con otra compañía. En los 60 prosiguió su actividad, y falleció de un infarto en 1967.
I’ll Sail My Ship Alone, de 1950, fue su mayor éxito. Escrita por Mullican junto con Henry Bernard, Lois Mann y Henry Thurston, el narrador se lamenta porque el barco de sueños que planeaba compartir con su pareja ya no será lo mismo. Su chica lo ha abandonado, por lo que tendrá que navegar solo y, cuando se hunda, le echará la culpa a ella. Os dejo con la versión original de Moon Mullican.

Esta canción ha sido grabada por multitud de artistas. Escuchemos algunas de ellas.
Patsy Cline la interpretó en su última sesión antes de su trágica muerte en un accidente aéreo en 1963.

Esta otra, de Hank Williams, no apareció hasta después de la muerte del cantante en el disco I Saw the Light (1956).

Jerry Lee Lewis, quien ha reconocido que Mullican ejerció una gran influencia sobre él, la grabó en 1958.

George Jones la incluyó por primera vez en su disco The George Jones Story (1967).

En 2001 Mac Wiseman la grabó para su álbum Most Requested.

Disco del mes (noviembre)

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Este mes ponemos el foco en Eric Church, un artista de 38 años bendecido por el éxito. Su quinto álbum, Mr. Misunderstood, apareció bajo el paraguas de EMI Records el pasado 3 de noviembre, y ya ha escalado al segundo puesto en las listas de álbumes country.
Consta de 10 canciones y podría haber tenido muchas más, tal es el ímpetu creativo de Church, quien, en los últimos días del pasado verano, compuso hasta 22 temas, de los que seleccionó estos diez. Y otro dato: las sesiones de grabación se desarrollaron también en un tiempo récord, entre finales de septiembre y principios de octubre. Apenas un mes después, Eric interpretó la canción que da título al disco en los premios de la Asociación de la Música Country, de la que di cumplida cuenta en su día, pistoletazo de salida para la aparición del álbum en los circuitos comerciales.
Producido por Jay Joyce, conjuga multitud de estilos, desde el country al rock, pasando por el folk y el gospel, y ha contado con la colaboración de cantantes de blues y soul como Susan Tedeschi, que interviene en Mixed Drinks about Feelings. Según el crítico Stephen Thomas Erlewine, “mientras otro country es provinciano, Church abraza el mundo sin renegar de su hogar”.
Escuchemos en primer lugar Mr. Misunderstood, que salió como single el 9 de noviembre. Escrita por Eric Church y Casey Beathard, el protagonista se define como un incomprendido por sus gustos, que no encajan con la corriente mayoritaria.

Cambiamos de registro y nos vamos al soul. Mixed Drinks about Feelings nos muestra a un hombre desesperado, que ya no ve sentido a seguir luchando, que “grita más alto que el dolor” y a quien lo único que le queda es “mezclar bebidas sobre los sentimientos y tú”.

Terminamos ya con Kill a Word, que cuenta con la colaboración de la virtuosa del banjo Rhiannon Giddens. Su imaginativa letra relata las palabras que exterminaría del diccionario: “Envenenaría ‘nunca’, dispararía ‘adiós’, golpearía ‘arrepentimiento’, aporrearía ‘miedo’ hasta convertirla en un montón de arena, ahogaría ‘solitario’ con mis manos desnudas”.

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La Emperatriz del Blues

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Una de las mejores definiciones del blues que he oído nunca aparece en la película Bessie, que se estrenó en España el pasado 1 de julio: “El blues no se trata de que la gente te conozca, sino de que tú conozcas a la gente”. Es lo que Ma Rainey, interpretada por Mo’Nique, le dice a una joven Bessie Smith (1894-1937), encarnada por Queen Latifah, antes de que esta decida dedicarse en cuerpo y alma al blues (aunque la colaboración entre Rainey y Smith comenzó en 1912, no se conservan grabaciones de ese momento).
Dirigida por Dee Rees para la HBO, Bessie se adentra en la biografía de esta pionera del blues: comienza cuando se queda huérfana de madre (su padre murió cuando era un bebé) y su hermana Viola (Khandi Alexander) se hace cargo de ella.
La cinta hace referencia a momentos históricos como la Prohibición en EE.UU. (la carrera de Smith se desarrolló sobre todo en esos años) y el segregacionismo (la artista nació en Tennessee y murió en Mississippi, dos de los estados con mayor población negra del país), y sobresale por su cuidada ambientación, que nos traslada a los tumultuosos años 20.
El primer contrato discográfico en solitario de Smith fue, en 1923, con Columbia Records, sello para el que realizó más de 160 grabaciones, en unos años en que las cantantes femeninas de blues estaban arrasando; en 1920, Okeh Records había fichado a Mamie Smith con gran éxito. Bessie se casó con Jack Gee, que se convertiría en su manager, pero el matrimonio no acabó bien por las infidelidades de ambos; uno de los amantes de la estrella fue Richard Morgan, con quien viviría hasta su muerte.
Empecemos ya con la selección musical. Una de las primeras canciones que grabó fue Cemetery Blues.

En el mismo disco en que apareció el tema que acabamos de escuchar, figuraba su mayor éxito, Downhearted blues (1923), que fue incluida en la Biblioteca del Congreso en 2002. Escuchémosla.

Saint Louis Blues (1925) tuvo tanto éxito, que cuando el cine sonoro dio sus primeros pasos la artista fue llamada a rodar una película homónima en 1929.

Alexander’s Ragtime Band, compuesta por Irving Berlin en 1911, fue una composición tremendamente popular durante el primer tercio del siglo XX. Bessie Smith la grabó en 1927.

Escuchemos ahora Nobody knows you when you’re down and out (1929).

En los aciagos años de la Depresión, Bessie Smith interpretó I need a little sugar in my bowl (1931), escrita por Clarence Williams, J. Tim Brimm y Dally Small. Cansada de sentirse sola porque su hombre la ha dejado, la narradora necesita un aliciente: “un perrito caliente entre mis muslos, un azucarillo en mi cuenco, un calor abrasador en el suelo”.

El estreno de Porgy and Bess, de George Gershwin, en el Colonial Theatre de Boston el 30 de septiembre de 1935 fue toda una revolución, ya que todos los actores eran de raza negra. Poco antes de morir en un accidente de tráfico, algo que no se menciona en la película, Bessie Smith hizo esta versión de su canción más famosa, Summertime.

Tal como dijo Frank Walker, el directivo de la Columbia que la descubrió, “cuando Bessie cantaba el blues, lo hacía de corazón. El blues era su vida”.

Leyenda del country, leyenda del jazz, leyenda del blues…

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La canción que os traigo hoy se propone el “más-difícil-todavía”, y sale airosa del empeño: fusionar tres de los grandes estilos de música del siglo XX.
Jimmie Rodgers, nacido en Meridian –Mississippi– en 1897, supo fusionar a la perfección el country con el blues, y tuvo un relevante papel en el nacimiento del rock and roll, que florecería a los veinte años de su muerte.
Por otra parte, en 1901 nació en Nueva Orleans otra leyenda, Louis Armstrong, que se convirtió por derecho propio en una figura fundamental del jazz.
Pues bien: en el tema de hoy, Standin’ On the Corner, grabado el 16 de julio de 1930, colaboraron estos dos gigantes de la música. Lo escribió Jimmie Rodgers, a la trompeta podemos escuchar a Louis Armstrong, y al piano a la segunda mujer de este, Lili Hardin Armstrong.
Rodgers se hizo famoso gracias a su serie Blue Yodels, y este tema en concreto cierra la serie Blue Yodel number 9. La historia se desarrolla en Memphis, donde un vagabundo “avisa” a un policía que le “agarra del brazo” de que él y los suyos no son bienvenidos.
Escuchemos el original de Jimmie Rodgers.

Muchos años después, en 1970, Louis Armstrong versionó de nuevo este clásico junto con otro de los grandes del country, Johnny Cash, en el programa The Johnny Cash Show.

Disco del mes (junio)

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Hoy estamos de estreno (o casi). El 9 de junio aparecía el segundo disco del grupo A Thousand Horses, oriundo de Carolina del Sur, un estado sureño donde los haya. Aunque se trata de su segundo álbum, es el primero de cierta envergadura, ya que el primero no fue sino un EP de 16 minutos de duración.
El grupo, formado por Michael Hobby, Bill Satcher, Zach Brown y Graham Deloach, se constituyó en 2010 en Nashville. Con influencias blues y soul, Southernality ha sido producido por Dave Cobb y publicado por el sello Republic Nashville. Consta de 13 temas, todos originales, que ofrecen una meditada visión del rock sureño. La recepción de la crítica, que no dudado en ensalzar la perfecta fusión entre country y rock, no ha podido ser mejor; y hasta la fecha ya han aparecido dos singles, Smoke, el pasado mes de enero, y This Ain’t No Drunk Dial –hoy mismo–.
Escuchemos Smoke, el single fundacional del grupo, que ha alcanzado el número 1 de la lista Country Airplay, que mide lo más escuchado en la radio. Es el primer single de debut que lo consigue desde el Chicken Fried de Zac Brown Band, en 2008.
La canción ha sido escrita por Michael Hobby, Ross Copperman y Jon Nite, y en ella el narrador compara a su chica con el humo: ambos son hábitos que no puede dejar y que le hacen sentir bien.

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Él era el blues

LAS VEGAS - AUGUST 16:  Recording artist B.B. King performs at his B.B. King's Blues Club at the Mirage Hotel & Casino August 16, 2010 in Las Vegas, Nevada.  (Photo by Ethan Miller/Getty Images)

LAS VEGAS – AUGUST 16: Recording artist B.B. King performs at his B.B. King’s Blues Club at the Mirage Hotel & Casino August 16, 2010 in Las Vegas, Nevada. (Photo by Ethan Miller/Getty Images)

El 14 de mayo de 2015 comenzó una nueva era. Si las fechas históricas se miden en “antes de Cristo” o “después de Cristo”, las musicales se deberían fijar según las fases de “antes y después de B. B. King”. Tal fue la influencia de Riley Ben King, nacido, como buen bluesman, en el delta del Mississippi y criado en una plantación de algodón. Sus gustos musicales se concretaron cantando gospel en el coro de una iglesia evangélica, lo que canalizaría su carrera. Después de la guerra, decidió dedicarse de lleno al blues y se fue a vivir con un primo de su madre, el también bluesman Bukka White. Poco después empezó a trabajar en un programa de radio y se le empezó a conocer como el Blues Boy de Beale Street, luego Blues Boy a secas y, finalmente, B. B. King. Escuchemos consecutivamente sus dos primeras grabaciones en el sello Bullet Records, una discográfica de Nashville de corta duración. Primero, Miss Martha King (1949). Ahora, Your Baby Packs Up and Goes (1949). Ambas pasaron sin pena ni gloria, y solo tras firmar con RPM Records, un sello capitaneado por Sam Phillips –quien había descubierto a talentos como Jerry Lee Lewis, Johnny Cash, Carl Perkins o el gran Elvis Presley–, empezó a probar las mieles del éxito. En 1951, Three O’Clock Blues, un blues compuesto en 1946 por Lowell Fulson, llegó al número 1 en las listas de R&B (Rhythm and Blues). Escuchemos también Rock me baby, en la versión que aparece en Now appearing at Ole Miss (1980), uno de sus múltiples álbumes en directo (si bien el tema había aparecido como single en 1964). Uno de los grandes logros de B. B. King fue el de transmitir la pasión por el blues a todo el mundo, gracias a la frenética actividad de sus conciertos en directo. Por poner un ejemplo, en 1956 ofreció nada menos que 342 actuaciones, es decir, prácticamente todos los días del año el blues que fluía por sus venas saltó al corazón de su público, que se fue enriqueciendo a medida que los grandes artistas de rock, así Eric Clapton, declaraban la influencia del gigante de Mississippi. La siguiente canción, uno de sus clásicos más recurrentes, se titula The Thrill is Gone (“La energía se ha terminado”), pero ya veréis que eso es absurdo: la fuerza que desprende la música de B. B. King sigue vigente hoy como ayer. El tema pertenece a su disco Completely Well (1969) y, como la mayor parte de sus éxitos, no es de su cosecha, sino que fue escrito por Rick Darnell y Roy Hawkins en 1951. Su interpretación le valió el primero de los quince Grammy que atesoró en su carrera. El rey del blues también dedicó una canción a su guitarra, Lucille. La historia es bien conocida: en 1949, tocando en un local, dos hombres se pelearon y chocaron accidentalmente con una lámpara de queroseno. Hubo que desalojar la sala y, cuando B. B. King salió a la calle, se dio cuenta de que se le había olvidado su guitarra, una Gibson, por lo que, sin pensárselo dos veces, entró por ella (¡le había costado 30 dólares!). La llamó Lucille –a esa y a todas las guitarras que vinieron después–, pues la mujer por la que se estaban peleando los hombres llevaba ese nombre. Este homenaje quedaría incompleto sin una de sus grabaciones más conocidas, Everyday I have the blues, que incluyó por primera vez en su LP de debut Singing the Blues (1956) y que se convirtió en otro de los clásicos de su repertorio, con grabaciones tan sonadas y enardecidas como las del Live At the Regal (1969) y Live in Cook County Jail (1971). Una vez más, la canción es anterior: fue escrita en 1935, aunque B. B. King se basaría en la versión de Memphis Slim de 1947.