Country Urbano (XXXIX)

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105. Twenty miles to Juarez. Ciudad Juárez es una ciudad de frontera mexicana –al otro lado está El Paso–, que en tiempos se llamaba Paso del Norte y cambió su nombre por el presidente Benito Juárez. Hoy empezamos con “el Kris Kristofferson de nuestra generación”, Bob Wayne, uno de los grandes representantes del outlaw country actual, que, en su álbum Back to the Camper (2014), contó con la colaboración de Elizabeth Cook en el plano vocal. La letra narra la huida desesperada de una pareja a lo “Bonnie y Clyde”. Un hombre que acaba de cometer un robo conduce hacia México para burlar a la policía. Por la carretera se encuentra con una enigmática mujer, que tiene manchas de sangre en el vestido, y la recoge. La policía está a punto de echarles el guante, pero consiguen escapar cruzando la frontera y, en un bar de un pueblo llamado Socorro, se reparten el botín. Ella se va “porque es una trotamundos, una jugadora, nunca dejará que la poseas”, y él es “un pecador, como una astilla, más frío que el invierno, un solitario, un rebelde”.

106. Acapulco. Uno de los principales destinos turísticos de México, junto con Cancún, es Acapulco. Johnny Duncan grabó esta canción en 1980 dentro de su álbum You’re on My Mind. Compuesta por Larry Collins y Mary Leath, su letra hace referencia a muchas ciudades de Estados Unidos en las que nieva, hiela, hay inundaciones y niebla, pero a nuestro narrador no le importa porque “el sol brilla en Acapulco” y gracias a eso puede sobreponerse a su reciente ruptura.

107. Mexico City. La capital de México cuenta con unos nueve millones de habitantes, o 21 si sumamos toda la aglomeración urbana. Es, por tanto, la mayor ciudad hispanoparlante del mundo. La cantante y compositora texana Jolie Holland, que ha sido comparada con la versión femenina de Tom Waits, escribió Mexico City para su álbum The Living and the Dead. En este tema de tintes literarios, Holland hace referencia a la generación beat, y cita a Jack Kerouac, que escribió el poema Mexico City Blues en 1959, y a su esposa Edie Parker.

El banjo en su máxima expresión

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Hablar de música bluegrass es hablar de su instrumento más popular, el banjo. Una de las mejores composiciones para este instrumento salió de la mente y la pluma de Earl Scruggs quien, en 1949, escribió Foggy Mountain Breakdown, una pieza instrumental llena de vitalidad.
En aquel momento Scruggs trabajaba junto a su eterno compañero Lester Flatt –ver entrada del 28 de abril–, y con él y los Foggy Mountain Boys, su grupo, la grabó y publicó en un single editado por Mercury Records.
Los amantes del cine probablemente recordéis este tema porque aparece en la banda sonora de la película de Arthur Penn Bonnie y Clyde (1967), en las escenas de persecuciones automovilísticas. Fue tal su éxito, que al año siguiente se reeditó en disco, esta vez bajo el paraguas de la Columbia. En 2002 asistimos a una nueva grabación que contó con la colaboración de Steve Martin, Randy Scruggs, Vince Gill o Marty Stuart, entre otros, y obtuvo un Grammy a la interpretación. Finalmente, la Librería del Congreso incluyó este clásico en su Registro de Grabaciones Nacionales por su contribución a hacer del banjo el instrumento esencial del bluegrass.
Escuchad primero la versión original de Foggy Mountain Breakdown, interpretada por Flatt y Scruggs:

Os dejo ahora con la interpretación que mereció el Grammy en 2002. Esta versión fue presentada en el show de David Letterman, un programa de máxima audiencia en Estados Unidos que este humorista lleva presentando ininterrumpidamente desde 1993 (lo hará hasta la próxima temporada, cuando lo suceda Stephen Colbert).

Este tema se inspiró, a su vez, en otra de las piezas emblemáticas del bluegrass instrumental, Bluegrass Breakdown (1945), compuesto por Bill Monroe. Aunque no se le reconoció en los créditos, contó con la colaboración de un jovencísimo Earl Scruggs. Escuchémoslo antes de despedirnos: