The End of the World. Arthur Kent y Silvia Dee, 1962

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La canción de hoy fue una propuesta que ya apareció hace casi dos años en La Guitarra de las Musas. Una canción triste… Efectivamente, lo es. Una de sus autoras, Silvia Dee (la misma que escribió Too Young, popularizada por Nat King Cole), se inspiró para escribirla en la muerte de su padre. La protagonista intenta lidiar con la pérdida del amor de un ser querido: “¿Por qué el sol sigue brillando, por qué el mar se precipita hacia la orilla, por qué los pájaros siguen cantando, por qué las estrellas resplandecen ahí arriba, es que no saben que es el fin del mundo porque ya no me amas?”
En la versión original de Skeeter Davis, Floyd Cramer la acompañaba al piano. El tema estuvo tan asociado a ella, que sonó en su funeral en 2004 en el Grand Ole Opry. También lo hizo en el Chet Atkins en 2001, y es que fue él quien produjo el single cuando trabajaba en la RCA. Davis escaló hasta el Top 10 en cuatro listas Billboard: Adult-Contemporary, Hot 100 Pop, Rhythm and Blues y Country.
Escuchemos la versión original de Skeeter Davis, grabada en junio de 1962.

Al año siguiente, Brenda Lee la incluyó en Let Me Sing (1963).

Dottie West la versionó en Feminine Fancy (1969).

Patti Page la incluyó por primera vez en Stand by your Man (1970).

La versión de Eddy Arnold apareció en el recopilatorio The World of Eddy Arnold (1973).

Este mismo año, 1973, apareció la versión de The Carpenters, interpretada por Karen en el disco Now & Then.

Ronnie Milsap la grabó para Kentucky Woman (1996).

Anne Murray en Country Croonin’ (2002).

La versión más reciente es la de Cindy Lauper, que la grabó en su álbum Detour, aparecido en mayo de este año.

La canción ha recorrido el ancho mundo en los vehículos de las más diversas lenguas. Escuchemos la versión en finlandés de este tema de Anne Mattila. Su título, Maailmain.

El grupo brasileño Roupa Nova la grabó en portugués como O sonho acabou.

Y, ¿cómo sonará esta canción en chino? La respuesta la tiene G.E.M. Tang.

Brenda Lee, Little Miss Dynamite

UNSPECIFIED - JANUARY 01:  (AUSTRALIA OUT) Photo of Brenda LEE  (Photo by GAB Archive/Redferns)

UNSPECIFIED – JANUARY 01: (AUSTRALIA OUT) Photo of Brenda LEE (Photo by GAB Archive/Redferns)


Brenda Mae Tarpley nació en 1944. Auténtica niña prodigio, a los cinco años ganó un concurso de talentos locales, lo que le abrió las puertas de la radio y la televisión. Tenía nueve años cuando murió su padre, y entró de lleno en el mundo de la música para sostener económicamente a su familia. Comenzó a trabajar con Red Foley en su programa Ozark Jubilee, y su primera gran incursión en la escena musical fue en 1956, cuando salió su primer single, una versión del conocido clásico de Hank Williams Jambalaya.
Ese mismo año la Decca Records le hizo un contrato, y al año siguiente grabó Dynamite, cuyo título –unido a su corta estatura– explica el apelativo con el que se la conocería a lo largo de su carrera, Little Miss Dynamite, que inspiró su autobiografía en 2002.
A finales de la década de los cincuenta, y durante los sesenta, su éxito no dejó de crecer (solo fue superada en ventas por Ray Charles, Elvis Presley y los Beatles). Sin embargo, su fama decayó en los 70 y 80. En los años 70, adoptó un estilo netamente country, al que pertenecen sus populares singles The Cowgirl and the Dandy y Broken Dust, ambos de 1980.
En 1997 entró a formar parte del Salón de la Fama de la música country, y todos los años es ella quien da a conocer a los nuevos miembros. Su último trabajo fue el álbum gospel Gospel Duets with Treasured Friends (2007). Actualmente vive en Nashville.
Sin duda, la canción más conocida de Brenda Lee es I’m Sorry (1960), un éxito descomunal cuando aún no había cumplido los 16. La Decca Records no estaba muy convencida de que funcionase comercialmente por su edad. Se equivocaron: no solo arrasó en Estados Unidos, sino también en el mercado británico, donde triunfó antes incluso que en su país de origen. El single fue reconocido con un disco de oro y la canción fue nominada a un Grammy. Incluida en su LP Brenda Lee (1960), se considera uno de los primeros ejemplos del sonido Nashville. La escribieron Donnie Self y Dub Allbritten, y su letra se centra en una mujer que lamenta el fin de una relación amorosa. “Siento haber sido tan tonta, no sabía que el amor podía ser tan cruel. Me dices que los errores forman parte de ser joven, pero eso no arregla el mal que se ha hecho”.
Escuchemos la versión original de Brenda Lee en 1960.

Ese mismo año Bobby Vee la incluyó en su álbum Bobby Vee Sing your Favorites.

Jane Morgan la versionó para su disco In My Style (1965).

Dottie West la grabó para Feminine Fancy (1968).

Por “pinchar” una versión que triunfó en Europa, escuchemos a Yvonne Prenosilova en checo. El título, Ron Slzy.

Floyd Cramer, uno de los arquitectos del sonido Nashville

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Nacido en Louisiana en 1933, Cramer creció en Arkansas. Su primer trabajo en el mundo del country le llegó a través del Louisiana Hayride, un programa de radio de su estado natal que alcanzó su apogeo en los años 50. En 1953 editó su primer single, y su primer LP, Honky-Tonk Piano, salió en 1957.
Chet Atkins lo introdujo en la corriente del sonido Nashville, y le fichó para su sello RCA, donde permaneció hasta principios de los 80. Como pianista, Cramer desarrolló un estilo muy particular, que supo interpretar el rumbo que tomaría el country de los 50, y su pericia hizo que trabajara con grandes como Patsy Cline, Brenda Lee, Jim Reeves o Eddy Arnold, entre otros. Como curiosidad, uno de los primeros y más famosos singles de Elvis Presley, Heartbreak Hotel, contaba con su presencia al piano, al igual que su versión de Are You Lonesome Tonight? Uno de sus últimos éxitos en las listas fue su versión del tema principal de la serie Dallas (1980). Falleció en 1997 y fue nombrado miembro del Salón de la Fama de la Música Country a título póstumo seis años después.
Vamos con una composición totalmente instrumental escrita por él mismo, Last Date. En primer lugar, escucharemos su versión original de 1960, que figura en el disco del mismo nombre y fue incluida en el Salón de la Fama de los Grammy.

Skeeter Davis le añadió letra –escrita junto a Boudleaux Bryant– y la grabó con el título My Last Date (With You) en su álbum Here’s the Answer (1961).

El guitarrista Duane Eddy la interpretó con el autor en 1963 en otra versión instrumental.

Conway Twitty le puso nueva letra y la tituló (Lost Her Love) On Our Last Date, grabándola en I Can’t Stop Loving You (1972). El narrador recuerda cómo dejó marchar a la ligera a su amada.

La versión de Emmylou Harris recuperaba la letra escrita por Conway Twitty. La grabó en 1982.

El amigo más fiel

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Se suele decir que el perro mostrará fidelidad a su dueño toda la vida, y esto es lo que sucedió con el perro que dio origen a la canción que vamos a escuchar hoy.
Su autor, Stuart Hamblen, era un gran aficionado a la caza. Según contó en diversas ocasiones, escribió este tema en el marco de una expedición en Sierra Nevada, una cordillera entre Nevada y California. Corría el año 1954 y, junto con un amigo, se adentró en esos bosques para practicar su deporte favorito. Les sorprendió una ventisca y buscaron refugio en una cabaña aparentemente abandonada. En realidad, estaba guardada por un perro, y Hamblen supuso que su dueño también estaría allí. Se trataba, efectivamente, de la cabaña de un explorador que había fallecido tiempo atrás y que seguía allí. Así nació This Ole House.
A partir de esta idea, Hamblen, especialista en música gospel, reflexionó sobre la muerte y lo efímero de la vida en este clásico del country gospel. En la misma cabaña, comenzó la canción con estos versos: “Esta vieja casa conoció a mis hijos, esta vieja casa conoció a mi mujer, esta vieja casa resonaba con risas”; pero, en la línea de las canciones gospel, no ve la muerte como algo negativo, sino como algo natural. Con el paso del tiempo, la casa ha envejecido (y su cuerpo también) y ya no puede ser reparada, al igual que su cuerpo. Cuando ve a un ángel mirando por un cristal roto de la ventana, se da cuenta de que “no siente dolor ni miedo” (la casa, en cambio, gime y tiembla cuando el viento nocturno extiende sus brazos). Y ya que “no va a necesitar la casa más”, se prepara para “encontrarse con los santos”.
Aunque el autor también la grabó, la de Rosemary Clooney en 1954 fue la versión que tuvo más éxito. La voz de bajo que la acompaña es la de Thurl Ravenscroft.

Escuchemos al compositor Stuart Hamblen en su grabación de 1954. Dos años después lo haría en su disco It is no secret.

Jimmie Dean la incluyó en Everybody’s Favorite (1963).

The Statler Brothers la versionaron en Flowers on the Wall (1966).

Shakin Stevens recuperó este clásico y le dio un toque rock que causó sensación en 1981.

Loretta Lynn hizo su propia versión en Van Lear Rose (2004).

Brenda Lee y Dolly Parton en Gospel Duets with Treasured Friends (2007).

Por último, escuchemos a Willie Nelson en Remember Me Vol. 1 (2011).

El talento de Carolina del Norte

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Un año más la Asociación de Música Country, en boca de la leyenda Brenda Lee, ha cumplido con la tradición, y en una ceremonia celebrada en Nashville el pasado 29 de marzo ha dado a conocer los nombres de los tres nuevos miembros de este año del Salón de la Fama de la Música Country, que suma ya 130 socios.
Como mandan los cánones, la investidura formal será a finales de año en la “Ceremonia de los Medallones”, donde se les hará entrega de la preceptiva placa de bronce.
En la categoría de veteranos, el agraciado ha sido Charlie Daniels, de 79 años, un virtuoso del fiddle conocido sobre todo por The Devil Went Down to Georgia (ya escuchada en la serie El country marca su territorio). En la de “No artista”, que homenajea a productores o personas relacionadas con el mundo discográfico en general, Fred Foster, de 84, ha merecido este honor, por impulsar con sus contratos las carreras de Dolly Parton, Roy Orbison, Kris Kristofferson (con quien escribió su éxito Me and Bobby McGee) o Willie Nelson, entre otros. Finalmente, en la categoría moderna el nuevo miembro es Randy Travis, de 57 años (aquí podéis ver su biografía y escuchar Three Wooden Crosses y, en este otro enlace, su Forever and Ever Amen). Curiosamente, estas tres figuras nacieron en Carolina del Norte.
Escuchemos aquí sendos temas del primero y el último.
De Daniels vamos con The South’s Gonna Do it Again, un tema correspondiente a su álbum Fire on the Mountain (1974). El título hace referencia a la frustración que a veces azota a los sureños, derrotados en la guerra de Secesión. La letra, sin connotaciones políticas, homenajea a distintos grupos del Sur; y, cuando el Ku Klux Klan se intentó apropiar de ella para una serie de anuncios en la radio, Charlie Daniels amenazó con demandarles y tuvieron que retirar la campaña.

Ahora le llega el turno a Randy Travis, que estuvo acompañado en el acto por su mujer y que sigue recuperándose de un derrame cerebral sufrido en 2013 que le dejó numerosas secuelas. Escuchamos de él On the Other Hand, escrita por Paul Overstreet y Don Schlitz y grabada por primera vez por Keith Whitley en su álbum L.A. to Miami (1985). Ese mismo año lo hizo Randy Travis en Storms of Life. Las dudas del narrador para abandonar a su pareja, ese es el tema.

Siempre estarás en nuestra mente

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Los compositores suelen quedar relegados a un segundo plano, eclipsados por la personalidad de los cantantes, a menudo de primera fila, que interpretan sus canciones.
Sin embargo, hay excepciones, y es de justicia rendir homenaje a una de ellas, Wayne Carson, que falleció el pasado lunes a la edad de 72 años. Nacido en Denver, Colorado, se interesó muy pronto por la música, escuchando discos de country de Merle Travis. En 1962 se trasladó a Nashville, donde conoció a Chet Atkins, quien le ayudó a abrirse camino como compositor.
Un buen puñado de artistas se han beneficiado de sus composiciones, como Conway Twitty, Elvis Presley, Willie Nelson, Brenda Lee, Eddy Arnold o los Beach Boys, por citar solo algunos ejemplos. Pero, sin duda, su trabajo más inolvidable fue la colaboración con Johnny Christopher y Mark James que alumbró Always On My Mind (1972), que pudisteis escuchar en la entrada que dediqué a Willie Nelson, en la que “pinchaba” tanto la versión de Elvis Presley como la de Nelson.
Escuchemos ahora la de Brenda Lee del mismo tema:

Unos años antes, cuando tenía 24, Carson escribió otro de sus mayores éxitos, The Letter (1967), número 1 para los Box Tops, un grupo de Memphis de blue-eyed soul (soul blanco). La letra habla de la alegría de un hombre que recibe una carta de su pareja, en la que le dice que no puede vivir sin él.

Joe Cocker, fallecido el año pasado, nos brindó otra versión de The Letter tres años después.

En 1967, los Box Tops grabaron otro tema de Carson, Neon Rainbow, un fastuoso elogio de la noche –“Las luces de la ciudad calientan las más frías noches, la gente sonríe con caras electrizadas y esas luces relampagueantes no dejan pregunta sin respuesta”–, como antítesis de la vida diurna, en la que “la gente ya no sonríe y nadie abre la puerta hasta que llega la noche”.

Conway Twitty grabó I see the Want To in Your Eyes (1974), que evoca la nostalgia por un amor perdido: “En tu sonrisa veo un deseo tranquilo y suave como las ascuas de un fuego antes violento”.

Carson también hizo sus pinitos como cantante y, en 1973, grabó el álbum Life Lines, si bien, como digo, se dedicó sobre todo a la composición, algo que no pasó desapercibido al Salón de la Fama de los Compositores de Nashville, que lo nombró miembro en 1997.

I’m sorry. John Denver, 1975

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1975 fue un año muy fecundo para John Denver, que hiló sus mayores éxitos: Thank God I’m a country boy, que escuchamos hace dos semanas, y el que comentamos hoy, I’m sorry, su último single que llegó al número 1, un caballo ganador perteneciente al disco Windsong (RCA Records).
El poeta de Colorado –había nacido en Nuevo México, pero era tan apasionado del estado de Colorado, que eligió como nombre artístico su capital, Denver– escribió un tema sobre el amor que siente un hombre hacia la mujer que lo ha abandonado. El narrador le pide perdón de todas las formas posibles: “Perdón por cómo son las cosas en China, perdón por las mentiras que te conté, perdón por las cosas que no dije, perdón por las cosas que di por sentadas, pero más que nada lo siento por mí mismo, porque ya no estás conmigo”, e intenta sobrellevar lo mejor que puede la situación: “Mis amigos me preguntan por ti, les digo que te va bien pero no saben que estoy muriendo por dentro”.
Aunque Brenda Lee obtuvo un gran éxito con otra canción llamada I’m sorry (1960), nada tiene que ver con esta composición.
Os dejo con la versión original de Denver.

Escuchemos ahora la de Dawn Brown y Randy Downey.

Este es George Possley.

Y, para acabar, la interpretación del clásico por una voz femenina, Babs.

I fall to pieces. Hank Cochran, 1960

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El primer número 1 que Patsy Cline consiguió en su carrera fue este I fall to pieces. La canción surgió de la colaboración entre Hank Cochran y Harlan Howard, y Patsy la incluyó en su disco Patsy Cline Showcase. También se publicó, aparte, en un sencillo de Decca Records, cuya cara B correspondía a Lovin’ in Vain.
Cochran y Howard se conocieron en California y decidieron hacer algo juntos. La primera versión de nuestro tema la grabó la mujer del segundo, Jan, y se la ofrecieron al productor de Decca Records, quien intentó encontrar al artista adecuado. Después de que Brenda Lee y Roy Druskin dijeran “no”, la estrella emergente del country Patsy Cline, que entonces tenía 28 años, se ofreció a grabarla en una histórica sesión con los coros de apoyo del legendario grupo de gospel The Jordanaires.
Patsy creía que dejarían en segundo plano su interpretación, y las relaciones con The Jordanaires no fueron muy amistosas. También, y según su amiga Loretta Lynn, quien también triunfaría en esto del country, se peleó con el productor de Decca Owen Bradley –el artífice del sonido Nashville– por el carácter pop que este quería imprimir a la canción. Sin embargo, la sangre no llegó al río y, con el tiempo, Patsy agradeció a Bradley sus sabios consejos y los miembros de The Jordanaires se convirtieron en unos de sus mejores amigos.
La canción pasó desapercibida al principio en las emisoras country, pero pronto una nueva estrategia de promoción la catapultó a la fama, y el tema tardaría mucho en apearse de las listas de los más vendidos.
Un leve accidente de coche de Patsy, en junio de 1961, paró un poco la promoción, pero, independientemente de estos altibajos, la artista se convirtió en un miembro habitual del Grand Ole Opry, uno de los mayores honores que podía merecer un cantante country.
I fall to pieces parte del fin de una relación. Ella no puede superarlo y, cada vez que alguien dice su nombre o pasa por su lado, se cae a pedazos. Él le repite una y otra vez que lo deje atrás y encuentre a alguien nuevo a quien amar, pero ella es incapaz de olvidar su amor y “fingir” que nunca lo ha conocido.

Kitty Wells, la primera estrella femenina del country

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Ellen Muriel Deason, luego conocida por su nombre artístico de Kitty Wells, nació en Nashville en 1919. Toda su familia –padre, madre y hermano– se dedicaba a la música, por lo que no es de extrañar que ella eligiera también ese camino y aprendiera a tocar la guitarra desde niña.
Se casó a los 18 años con una estrella del country, Johnny Wright, y formó un grupo musical con él, su cuñada y el marido de ésta. Fue entonces, en la década de los 40, cuando se cambió el nombre por iniciativa de su esposo, adoptando el de una canción folk llamada Sweet Kitty Wells.
En 1952 consiguió su primer éxito con It wasn’t God who made honky-tonk angels. Fue toda una sorpresa, casi una revelación: el mercado del country no concebía que una mujer pudiera vender tantos discos. A partir de ese momento, y hasta finales de los sesenta, su carrera subió como la espuma y se mantuvo como la única fémina en las listas, hasta la eclosión de Patsy Cline primero y Brenda Lee o Loretta Lynn después. Entre tanto, grabó con Red Foley otro éxito de la época, One by one.
El matrimonio de Kitty Wells, quien falleció a los 92 años de edad, fue excepcionalmente largo: su marido murió a los 97 y llegaron a celebrar su 70 aniversario.
Escuchemos ahora el otro single en solitario –aparte de It wasn’t God who made honky-tonk angels– que llegó a lo más alto de las listas en 1961, Heartbreak USA. Compuesta por Harlan Howard, la canción narra la historia de una mujer que suplica a su novio, que se ha marchado a tierras lejanas, que no se olvide de ella…

Red Foley, donde el gospel se une con el country

Red Foley
Lo apodaron Red porque era pelirrojo, pero se llamaba Clyde Julian Foley y había nacido en 1910 en una granja de Kentucky.
Desde niño tuvo muy claro que su vida estaría dedicada a la música. A los 9 años, ya improvisaba conciertos de banjo y guitarra para su familia. Trabajaba como acomodador de un teatro, y consiguió que le dieran una oportunidad como cantante en el escenario. Su personalidad le hizo dar el gran salto a la radio y, a los 20 años, empezó a trabajar en una emisora local de Chicago.
Su primera incursión cinematográfica tuvo lugar en 1941, junto a Tex Ritter, en la película The Pioneers, y al punto empezó a trabajar con la Decca Records, sello que lo acogería hasta su muerte, y con el que se estrenaría con Old Shep, un tema inspirado en un perro que tuvo de niño y que fue envenado por un vecino.
Todos sabemos que Nashville es hoy la meca de la música country pero, en puridad, esto es así desde que Red Foley hizo aquí una sesión de grabación en enero de 1945, momento en el que su carrera empezó a despegar.
Trabajó en una cadena de ámbito nacional, la NBC, y se convirtió en una de las figuras más importantes del Grand Ole Opry, donde ejerció como maestro de ceremonias. En 1951, conquistó su mayor éxito con Peace in the Valley, que se convirtió en la primera canción gospel en vender más de un millón de copias (años después, el mismísimo Elvis Presley la versionó, cosechando otro sensacional éxito). No obstante, en lo personal el año resultó nefasto para Foley, ya que su segunda mujer, Judy Martin, se quitó la vida.
El llamado por la crítica “Bing Crosby del granero” también alcanzó gran popularidad en el medio de comunicación que hacía furor en el momento; en 1954, le ofrecieron su propio programa de televisión, Ozark Jubilee, en el que descubrió a Brenda Lee, quien años después grabaría I’m sorry.
Nuestro hombre murió con las botas puestas. Al término de una actuación en Indiana junto a Hank Williams Jr., en 1968, le sobrevino un fallo respiratorio, y falleció la misma noche.
Es ahora el momento de escuchar su mayor éxito, Peace in the valley, en el que, con hondo lirismo, expresa su esperanza en la existencia de un valle donde el oso será gentil, el lobo se domesticará, el león se recostará al lado del cordero e incluso un niño podrá guiar a las bestias de la selva.