El rock sureño se queda huérfano

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Ayer nos veíamos sacudidos por la noticia de que Gregg Allman, miembro del mítico grupo The Allman Brothers Band, moría en su casa de Savannah, Georgia, a los 69 años. Su legado bien merece un homenaje.

Tanto en su carrera en solitario como con la banda que formó con su hermano Duane, Gregg Allman ayudó a definir el rock sureño, en su caso un rock elegante, que fusionaba elementos del blues e incluso del jazz.

Quien ayer se despidió del mundo había nacido en Nashville, y, cuando solo contaba dos años de edad, su padre fue asesinado por un autoestopista que le quiso robar el coche. En 1968, a punto de ser reclutado para la guerra de Vietnam, resolvió librarse de ella como fuera para proseguir su incipiente carrera musica –ya había creado con su hermano Duane The Allman Joys, que derivaría en la emblemática The Allman Brothers Band. Ni corto ni perezoso, se disparó en el pie para que le declararan no apto.

Tras la muerte de su hermano en un accidente de moto en 1971, con apenas 24 años, la banda no se desmembró, sino que siguió capitaneada por Gregg. Fue un duro golpe para él, ya que, según reconoció, su hermano era el alma del grupo. Allman compaginó su trabajo en la formación con una carrera en solitario que inició en 1973 con el álbum Laid Back.

Aunque la película Casi famosos es ficticia, su creador, Cameron Crowe, que trabajara en su juventud en la revista Rolling Stone siguiendo a los grupos de rock del momento, se inspiró fundamentalmente en The Allman Brothers Band para tejer su argumento. Tras su disco Low Country Blues (2011), Gregg ya tenía grabado su siguiente álbum, Southern Blood, cuya aparición está prevista para este año; y, en 2012, publicó su autobiografía My Cross to Bear.

Su disco de mayor éxito –el único que alcanzó el número 1–, y uno de los más country rock de su carrera, fue Brothers and Sisters (1973). Escuchemos Rambling Man, escrita e interpretada por Dickey Betts, el guitarrista del grupo, que se inspira en una vieja canción de Hank Williams, Ramblin’ Man (1951). Gregg Allman es quien toca el órgano y acompaña en la voz.

Varios artistas de country se han atrevido a versionar canciones suyas, como Midnight Rider, perteneciente a su álbum Idlewild South (1970). Disfrutemos de la espléndida versión que hizo Waylon Jennings de este tema.

A finales de los 70, llegaría Enlightened Rogues. De este álbum vamos con I need your love so bad, que observa una mayor querencia al blues.

Otra muestra de country rock llegó con el disco Where it all begins (1994). De él pincharemos No one to run with, escrita por Dickey Betts y John Prestia e interpretada por The Allman Brothers Band.

Un músico en la corte del rey Gustavo

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Esta mañana nos sorprendía la noticia de que el premio Nobel de Literatura recaía, por primera vez, en un compositor y cantautor, Robert Allen Zimmerman, más conocido como Bob Dylan, por “haber creado nuevas expresiones poéticas en la gran tradición de la canción americana”. No podía ser una decisión más acertada, pues el Comité Nobel reconoce la importancia de la letra de las canciones, algo sobre lo que siempre he hecho hincapié desde esta humilde tribuna, River of Country.
Este reconocimiento se viene a sumar a los que Dylan ha cosechado en sus más de 50 años de carrera, jalonados por cerca de 80 discos (el último, Fallen Angels, apareció en mayo de este año): 11 Grammys, un Globo de Oro, un Oscar, el Pulitzer, miembro del Salón de la Fama de Compositores, la medalla de EE.UU. de la libertad otorgada por Obama… Tampoco era un extraño en el paraíso sueco: en 2000 fue merecedor en ese país del Polar Music Prize, el llamado Nobel de la Música.
Aunque su nombre llevaba años sonando entre los candidados, el hecho de que no escribiera novelas o ensayos, sino canciones, hacía que la consecución del premio no pareciera muy probable.
Pionero del rock and roll y maestro del folk, en temas como Like a Rolling Stone, Blowing in the Wind o A Hard Rain’s a-Gonna Fall está muy presente el componente de crítica social. Sin embargo, el versátil Dylan se ha bandeado bien en todos los estilos (blues, gospel, rockabilly e incluso pequeñas incursiones en el jazz en su último disco).
La música country jugó un papel decisivo en los inicios de su carrera. Durante su infancia era oyente habitual de emisoras locales de country, lo que lo llevó a interesarse también por el folk. En su recopilatorio Biograph (1985), que incluía una entrevista con Cameron Crowe, decía: “El rock and roll para mí no era suficiente. Había grandes frases pegadizas y ritmos atrayentes pero las canciones no eran serias ni reflejaban la vida de una forma realista. Esto cambió cuando conocí la música folk. Las canciones tienen más desesperación, más tristeza, más triunfo, más fe en lo sobrenatural y sentimientos más profundos”.
Los grandes clásicos del country comparten con el folk esta verdad, y Dylan se lanzó de cabeza al género. Sin más, vamos a escuchar algunas de sus canciones country más significativas. A lo largo de su discografía, encontramos tres discos fundamentalmente country: John Wesley Harding (1967), Nashville Skyline (1969) y New morning (1970).
Del primero de ellos, escuchemos I’ll Be your Baby Tonight, en el que destaca el uso de la pedal steel guitar, uno de los instrumentos country por antonomasia.

El siguiente trabajo de Dylan, también para la Columbia, fue Nashville Skyline, una inmersión en toda regla en el country –el disco fue presentado en el programa de Johnny Cash–. Una de sus canciones más recordadas, Lay, Lady, Lay, iba a aparecer en la película Cowboy de medianoche, pero no llegó a tiempo para el montaje. Se trata de una bella canción de amor en la que el narrador se prepara para pasar una noche de pasión junto a su pareja: “Cualesquiera colores que tengas en la mente, yo te los mostraré y los verás brillar”.

Escuchemos ahora una de las tomas eliminadas del disco, One more night. El narrador habla de su soledad después su reciente ruptura y admite con resignación que “una noche más, se ven las estrellas y la luna brilla pero ninguna luz brillará sobre mí”.

If not for you pertenece a New Morning (1970). El protagonista enumera todo lo que le debe a su pareja: “Si no fuera por ti la lluvia se acumularía, el cielo caería y el invierno no tendría primavera”.

Por último, escuchemos You Ain’t Going Nowhere, incluida en Greatest Hits Vol. II (1971) pero escrita con anterioridad, coincidiendo con el festival de Woodstock de 1967. La canción aparece en la banda sonora de I’m Not There (2007), de Todd Haynes. La letra habla de la futilidad de la vida, repleta de hechos anecdóticos que no conducen a ninguna parte.

La ceremonia de entrega, presidida por el rey de Suecia, Carlos XVI Gustavo, tendrá lugar el próximo 10 de diciembre.