Jesse McReynolds, Mandolin Man

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Jesse Lester McReynolds nació en 1929 en Virginia, en una familia devota de la música tradicional (su abuelo participó en las primeras grabaciones de country, las de Bristol de 1927).

Su carrera estuvo indisolublemente ligada a la de su hermano Jim, dos años mayor que él y con quien empezó a actuar en 1947 con el nombre The McReynolds Brothers. Siendo ya uno de los mejores dúos de bluegrass, en 1951 se unieron a Larry Roll, adoptaron el nombre artístico The Virginia Trio e hicieron sus primeras grabaciones, una colección de canciones góspel. Demasiado joven todavía para participar en la Segunda Guerra Mundial, sí que fue llamado a la de Corea, donde coincidió con un bisoño Charlie Louvin –el de The Louvin Brothers–, con quien fundaría Dusty Roads Boys, un grupo que solía actuar para las tropas allí destacadas.

Jesse no descuidó su carrera artística en Corea. Siempre que tenía un permiso, aprovechaba para seguir grabando discos. A su vuelta, los McReynolds continuaron tocando juntos, ya con el nombre de Jim & Jesse, hasta la muerte de Jim en 2002 (ver entrada Hasta que la muerte los separó), cuando continuó su carrera en solitario. El mayor éxito de ambos llevaba por título Diesel on My Tail (1967).

Jesse, uno de los mejores mandolinistas que haya existido jamás, fue apodado Mandolin Man. En 1964 ingresó con su hermano en el Grand Ole Opry, de donde es hoy su miembro más veterano tras la muerte de Ralph Stanley en junio de 2016.

Como muestra de su maestría a la mandolina, escuchemos su interpretación de una conocida canción de Roy Acuff, Night Train to Memphis.

En 2012 participó en el festival de bluegrass de Nashville y, junto a The Virginia Boys, interpretó Deep Elem Blues. Se trata de una canción cuya primera grabación data de los años 30.

Por último, esta actuación de Standing on the Mountain es de 2015. La narra un hombre que pide matrimonio a una muchacha que finalmente no se presenta a la boda. “Acabo de ver a un pájaro hablando con un oso, se estaban riendo de cómo me dejó plantado”, dice.

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Hasta que la muerte los separó

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Hoy os voy a hablar no de un matrimonio, como sugiere el título de la entrada, sino de dos hermanos que formaron un tándem inseparable en la música bluegrass: Jim y Jesse McReynolds.
Herederos de una rica tradición musical –su abuelo había participado, al frente del grupo The Blue Mountain Moonshiners, en las legendarias sesiones de Bristol de 1927, las primeras grabaciones de música country (ver entrada 15 febrero de 2014)–, los hermanos McReynolds nacieron en Virginia y empezaron a trabajar juntos en 1947. En 1952 ficharon por Capitol Records y adoptaron el nombre con el que serían conocidos el resto de su carrera, Jim and Jesse.
Después de que el segundo volviera de servir en la guerra de Corea, reanudaron su actividad artística (Jesse tocaba la mandolina y Jim ponía la voz y tocaba la guitarra). Acompañados por la formación The Virginia Boys, en la que no faltaba ninguno de los instrumentos típicos del bluegrass –banjo, fiddle y contrabajo–, su popularidad fue en aumento y, en 1964, fueron nombrados miembros del Grand Ole Opry (hoy, Jesse McReynolds, a sus 87 años, es el miembro vivo más viejo de esta institución).
La muerte de Jim en 2002 puso fin a la colaboración artística más larga entre hermanos en la historia de la música country, ¡nada menos que 55 años! Escuchemos ya algunas de sus grabaciones.
Comenzamos por un clásico de la música gospel, Where the Soul of Man Never Dies, en la que el narrador anhela ir a la tierra “donde el alma del hombre nunca muere”, porque allí “no hay tristes despedidas, los ojos no estarán cegados por las lágrimas y la noche más oscura se convertirá en día”.

Ahora, Cotton Mill Man, que describe las duras condiciones de vida de un algodonero de Alabama: su hija murió en el parto porque no tenían dinero para llamar a un médico, comían comida en lata mientras sus jefes se alimentaban con filetes, no podían permitirse ir a la escuela… En el estribillo, el narrador pide a Dios que, en vista de la vida que ha llevado, no deje que su hijo siga sus pasos como algodonero.

The Ballad of Thunder Road había aparecido ya en la banda sonora de la película Camino de odio (1957), cantada por Robert Mitchum, también autor de su letra. En 1967 el dúo Jim and Jesse revitalizó este tema con música de Jack Marshall para su disco Diesel on my Tail. Un chico y su padre se dedican a destilar alcohol (el padre) y a llevar la carga para venderla ilegalmente (el hijo). Las fuerzas de la ley van tras el camión y, en la persecución, este se sale de la carretera: “El diablo se llevó el licor y al chico de las montañas ese día”.

De un álbum en colaboración con Charlie Louvin, Jim and Jesse and Charlie (1982), surgió North Wind, con la que me despido por hoy.

Country Urbano (X)

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25. Night train to Memphis. Entramos en uno de los feudos de la música country, Tennessee, estado en el que se encuentra Nashville. Y lo hacemos a lo grande, de la mano de Roy Acuff, todo un ídolo de los años 40 (Hank Williams dijo de él que era el mayor cantante que había conocido la música). Un hombre que vive en Memphis invita a su pareja a que tome el tren a esta ciudad; si lo hace, él le estará esperando en la estación y será toda una fiesta. Escrita por Owen Bradley, Marvin Hughes y Harry Beasley Smith, Acuff la grabó en 1944 y ese mismo año apareció en la película Cowboy Canteen.

Jerry Lee Lewis le dio un toque rockabilly.

El virtuoso de la mandolina Jesse Reynolds, apodado el “Hombre de Hierro del Bluegrass”, activo aún a sus 86 años, nos regaló esta versión llena de energía. En este vídeo lo vemos en una actuación en directo en Virginia.

En 1966 Ricky Nelson la incluyó en su álbum Bright Lights and Country Music.

Dolly Parton la versionó en Heartsongs Live from Home (1995).

26. Knoxville Girl. Basada en un poema inglés del siglo XVI, The Cruel Miller (“El cruel molinero”), se adaptó como canción popular en Gran Bretaña con el título The Oxford Girl y, en Irlanda, como The Wexford Girl. Cuando nació el country, y más concretamente el bluegrass, Estados Unidos hizo suya la melodía. Habla de un asesinato en la ciudad de Knoxville: el protagonista, Willie, narra con todo lujo de detalles cómo mató a una chica y luego se deshizo del cadáver arrojándolo al río.
Una de las primeras versiones que se conservan data de 1937 y se la debemos a The Blue Sky Boys, un grupo formado por Earl y Bill Bolick.

Los hermanos Ira y Charlie Louvin, The Louvin Brothers, la incluyeron en su álbum The Tragic Songs of Life (1956).

Y los también hermanos Virgil y Teddy Wilburn, The Wilburn Brothers, la grabaron tres años más tarde. Aquí la escuchamos en una interpretación en directo en el Grand Ole Opry en 1967.