Un poco más cerca de ti

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Al igual que hice el año pasado con motivo de la celebración de la Semana Santa, traeré cada día a este blog un nuevo tema góspel. Para hoy, Jueves Santo, he elegido un clásico de este estilo, Just a Closer Walk With Thee.

Sus orígenes se remontan probablemente a la época de la Guerra de Secesión, cuando la entonaban los esclavos afroamericanos en las plantaciones. Durante muchos años se mantuvo como una canción popular, sin que nadie la hubiera publicado ni patentado. Así fue hasta 1940, cuando un compositor, Kenneth Morris, hizo un viaje en tren y en una de las paradas escuchó a lo lejos esta melodía. Ni que decir tiene que se enamoró de ella. Incapaz de deshacerse de la tonada, se bajó del tren en la siguiente estación y compró un billete de vuelta hacia aquella donde la había escuchado. Entonces, anotó la música y la letra, y las publicó añadiendo algunas líneas.

Desde entonces, Just a Closer Walk With Thee es una de las canciones góspel más versionadas de la historia. A Red Foley, el autor de una de ellas, le cupo el honor de convertirla en la primera de su género que superaba el millón de copias vendidas, allá por 1950. El tema ha traspasado todas las fronteras y ha subyugado incluso al jazz.

La letra habla de la necesidad de caminar un poco más cerca de Dios. “Estaré satisfecho mientras camine, déjame caminar más cerca de Ti”. La primera grabación que se conserva es de 1941, obra de The Selah Jubilee Singers. Os dejo ya con algunas de sus múltiples versiones. Comienzo por 1941 y Rosetta Tharpe.

La que ha sido considerada reina del góspel, Mahalia Jackson, la cantó varias veces a lo largo de su carrera.

Esta es la interpretación de Red Foley de la que os hablaba antes.

Tennessee Ernie Ford también consiguió llegar a las listas con su versión de 1957.

En 1959, Patsy Cline la incorporó a su repertorio.

Poco después la cantó junto a Willie Nelson.

He aquí un instrumental que hizo Chet Atkins a la guitarra en Plays Back Home Hymns (1962).

Loretta Lynn en God Bless America Again (1972).

El grupo Alabama la incluyó en su disco góspel Angels Among Us: Hymns and Gospel Favorites (2014).

Termino por hoy con Ronnie Milsap en How Sweet the Sound (2009).

 

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El primer cuarteto de cuerda de Nashville

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Chet Atkins concibió una interesante iniciativa en los años setenta: reunirse con otros guitarristas y formar con ellos un cuarteto. El fruto de esos encuentros, unas grabaciones celebradas entre septiembre y noviembre de 1978, fue el álbum The First Nashville Guitar Quartet, editado en 1979 por RCA Records.

El cuarteto estaba compuesto por el propio Atkins, Liona Boyd –guitarrista canadiense que había estudiado con Andrés Segovia, lo que explica que se incluyera un arreglo para guitarra del Concierto de Aranjuez–, John Knowles y John Pell.

Este disco ha sido reeditado en dos ocasiones junto con otros trabajos de Atkins: la primera, en 1997, con Me and My Guitar (1978); y la segunda, diez años después, con The Night Atlanta Burned (1975).

Llama la atención la variedad de estilos que aúna el álbum, a los que Atkins y su grupo dan una perfecta cohesión. Empezamos con un tema country que resultó un éxito para Anne Murray en Let’s Keep it That Way (1978) y que ganó el premio a la mejor canción en la Academia de Música Country. Sin más, You Needed Me, escrita por Randy Goodrum.

Os dejo ahora con la grabación de la canadiense Anne Murray.

El único single fue Love Song of Pepe Sanchez, de John Pell, una alegre melodía a la que Pell aporta un inconfundible sabor latino.

Vamos ahora con un tema propio de Disney, Someday My Prince Will Come, que escribieron Larry Morey –la letra– y Frank Churchill –la música– para la película Blancanieves (1937).

Una de las marchas militares más conocidas es The Washington Post March, un encargo de ese periódico a John Philip Sousa. Escuchemos la grabación de Chet Atkins.

Otro tema es Londonderry Air, una melodía que luego se utilizaría para la quintaesencia de las canciones irlandesas, Danny Boy, ya escuchada aquí.

El disco termina con dos adaptaciones de Chet Atkins de sendas piezas de música clásica, y es que este hombre se atrevía con todo. Primero, la citada interpretación del concierto de Aranjuez, que en el disco figura con el nombre Rodrigo Concerto.

Por último, una pieza de Johann Sebastian Bach inspirada en sus conciertos de Brandenburgo, Brandenburg, interpretada a la guitarra por los cuatro virtuosos.

 

Como hermanos (I): Everly Brothers

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Hoy estamos de estreno. Aparte de inaugurar mes, emprendemos una nueva serie temática sobre hermanos que se han dedicado a esto del country (aunque también tocaremos los palos del bluegrass y el gospel).

Para la primera entrega, comienzo con uno de los dúos fraternales más conocidos, los Everly Brothers, Don y Phil Everly, este último fallecido en 2014. Entraron en la música gracias a un amigo de la familia, Chet Atkins, bajo cuyo paraguas consiguieron sus primeros contratos discográficos.

Su primer éxito, Bye, Bye Love (1957), que podéis escuchar aquí, los catapultó a la fama. En la década de los 60, con la invasión musical británica, las ventas se les resintieron un poco, pero supieron capear el temporal con el disco Two Yanks in England (1966), compuesto, fundamentalmente, de versiones de The Hollies, un grupo británico que los admiraba y con los que llegaron a triunfar en las islas británicas.

A partir de los años 80 su estrella empezó a declinar. En 2001 el dúo consiguió el mayor honor que se concede en la música country: entraron en su Salón de la Fama (del Salón del Rock and Roll eran miembros desde 1986).

Su influencia ha sido enorme. Los Beatles gustaban de definirse como “los Everly Brothers británicos” e incluso el premio Nobel Bob Dylan dijo: “Se lo debemos todo. Ellos fueron los que lo empezaron”. Escuchemos algunos ejemplos de su discografía.

Para la compañía Cadence Records, con la que firmaron su primer contrato, grabaron en 1957 Should We Tell Him, que saldría al mercado al año siguiente. Obra de ambos, en la letra el narrador sospecha que una chica le es infiel a su novio, buen amigo suyo, y duda si contárselo o no.

Una de las canciones más recordadas de los Everly Brothers es este All I Have to Do is Dream, compuesta por el matrimonio Bryant, que ya había escrito para ellos Bye, Bye, Love. A la guitarra, Chet Atkins.

Bird Dog, de Boudleaux Bryant, fue grabada por nuestra pareja en 1958. El título hace referencia a un tipo de perro cazador de aves, a las que rastrean por el olor. El protagonista compara a un amigo suyo con este tipo de perro porque, una y otra vez, trata de quitarle a la novia.

Como cara B del single que acabamos de escuchar, aparecía Devoted to You, escrita también por Boudleaux Bryant, en esta ocasión junto a su mujer, Felice Bryant. En esta balada de amor, el narrador afirma que dedicará toda su vida a su pareja.

When Will I Be Loved pertenece a su disco The Fabulous Style of the Everly Brothers (1960). Encuadrada en el rockabilly, fue compuesta por Phil Everly y constituyó su primer single escrito en solitario.

Sonny Curtis creó Walk Right Back en 1961, mientras estaba en el ejército. Cuando le dieron un permiso, se dirigió a Hollywood, donde coincidió con los Everly Brothers que, al escucharla, se decidieron a grabarla de inmediato.

Crying in the Rain (1962) nació de la colaboración entre Carole King (la música) y Howard Greenfield (la letra). A pesar de su éxito comercial, fue la única vez que trabajaron juntos.

La melancólica Love of the Common People, de John Hurley y Ronnie Wilkins, describe una historia de pobreza y marginalidad provocada por el desempleo. Sin embargo, la canción evoluciona hacia un tono optimista, ya que los protagonistas seguirán adelante gracias al “amor de la gente corriente”. Un temprano ejemplo de la canción social que eclosionaría a finales de los 60. El tema ha tenido multitud de versiones. Os dejo con la de los Everly Brothers de 1967.

 

Jerry Jeff Walker, icono del country de Texas

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Ronald Clyde Crosby nació en una zona rural de Nueva York en 1942. Desde pequeño, y por tradición familiar, estuvo en contacto con la música: sus abuelos se dedicaban a ella de forma amateur y él se interesó especialmente por el folk.

Tras abandonar el hogar, vagó por todo el país intentando ganarse la vida con la música. Adoptó el nombre artístico de Jerry Jeff Walker, y en 1967 creó el grupo Circus Maximus, de vida muy efímera por la incompatibilidad de caracteres de sus miembros. Walker emprendió entonces una carrera en solitario, y se instaló en Texas, donde le llovieron los contratos discográficos, fundamentalmente con MCA y Elektra. Durante los años 70 se orientó hacia el outlaw country, y su creciente éxito lo llevó a fundar su propio sello, Tried & True Music.

Escuchemos su canción más conocida, Mr. Bojangles, que escribió en 1967 y grabó al año siguiente. En uno de sus múltiples viajes de juventud, Jerry recaló en Nueva Orleans, donde se metió en problemas y acabó en la cárcel. Su compañero de celda era un alcohólico que había sido arrestado por vagabundeo. Este se hacía llamar Mr. Bojangles, dadas sus dotes como bailarín de claqué (Mr. Bojangles era el nombre artístico de un bailarín de claqué de la primera mitad del siglo XX, Bill Robinson). Jerry Jeff Walker se inspiró en él para escribir esta canción.

La versión de Nitty Gritty Dirt Band, sacada de su álbum Uncle Charlie & His Dog Teddy (1970), alcanzó gran popularidad.

La primera vez que John Denver grabó esta canción fue en Whose Garden Was This (1970).

Chet Atkins hizo una versión instrumental en Superpickers (1974).

Centenario de Merle Travis

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Un 29 de noviembre de hace un siglo nacía en Kentucky Merle Travis, uno de los mejores guitarristas del siglo XX (ver aquí su biografía).

Cien años después de su nacimiento todavía podemos disfrutar de su habilidad con la guitarra, como muestra el siguiente ejemplo. Cannonball Rag fue compuesta por Kennedy Jones pero fueron las grabaciones de Merle las que la elevaron a la categoría de arte, y, así, el propio Travis suele aparecer en los créditos como autor de la misma. Esta versión pertenece a su disco instrumental Strictly Guitar (1968).

Una de sus composiciones más conocidas es Sixteen Tons, en la que cuenta la historia de un minero y su arduo trabajo –Travis nació en una comunidad minera, hecho que determinó muchas de sus canciones–. Aunque él también la grabó, en este caso la versión más conocida es la de Tennessee Ernie Ford de 1955.

Travis fue una figura muy influyente y en ciertos aspectos pionera en la historia de la música: él fue de los primeros que grabó un disco de larga duración, Folk Songs of the Hills (1947). De este álbum vamos a escuchar That’s All.

Los aficionados al cine recordarán Re-Enlistment Blues, un tema compuesto por James Jones, Fred Karger y Robert Wells que aparecía en la película De aquí a la eternidad (1953). Aquí Merle Travis toca la guitarra.

Otro grande de este instrumento, Chet Atkins, era un apasionado del trabajo de Merle Travis, con el que tuvo la dicha de trabajar. Os dejo con I´ll See You in my Dreams, escrita en 1924 por Isham Jones. Merle Travis la grabó en dos ocasiones, una en Strictly Guitar (1968) y otra en su álbum en colaboración con Atkins, The Atkins-Travis Show (1974). El enlace que sigue corresponde a este último.

Termino con uno de sus postreros trabajos antes de su muerte en 1983. Ese año pudimos gozar de su colaboración con Joe Maphis Country Guitar Thunder, del que, como botón de muestra, os traigo la animada pieza instrumental Alabama Jubilee.

 

Premios de la Asociación de la Música Country 2017

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Cincuenta y una. Esas son las ediciones que la Asociación de la Música Country lleva premiando lo más destacado del género. El pasado 8 de noviembre –madrugada del 9 en España– se dieron a conocer los galardones correspondientes a esta edición, cuyas nominaciones se anticiparon ya el 4 de septiembre. La ceremonia, capitaneada por décimo año consecutivo por Brad Paisley y Carrie Underwood (¡no se puede decir que no tengan experiencia en estas lides!), tuvo lugar, como es habitual, en el Bridgestone Arena de Nashville.

El acto estuvo dedicado a recordar las tragedias que han comocionado la geografía estadounidense estos últimos meses, desastres naturales como los huracanes y tormentas que han asolado Puerto Rico, Texas y Florida, o la matanza de Las Vegas durante un concierto de música country de Jason Aldean en el que fallecieron 58 personas. También hubo un recuerdo especial a dos personalidades del country que nos han dejado este año: Glen Campbell, enfermo de Alzheimer desde hacía varios años y en cuyo homenaje sonó Wichita Lineman, y Troy Gentry, componente del dúo Montgomery Gentry, víctima de un accidente de helicóptero de camino a una actuación.

Miranda Lambert sumaba el mayor número de candidaturas, pero los únicos que repitieron galardón fueron Chris Stapleton y Brothers Osborne. Aquí tenéis la relación de premios de este año:

Artista del año: Garth Brooks ha ganado por sexta vez en esta categoría. La primera fue casi al principio de su carrera, en 1991.

Vocalista masculino del año: Chris Stapleton se alzó con el premio por tercer año consecutivo.

Vocalista femenina del año: El año pasado Miranda Lambert se quedó a las puertas, pero éste ha regresado a lo más alto (y van siete).

Álbum del año: From a Room Vol. 1, de Chris Stapleton. El segundo álbum de Stapleton ha sido honrado al igual que su primer trabajo, Traveller, hace dos años.

Single del año: Blue Ain’t Your Color, de Keith Urban. El australiano sacó esta canción en agosto de 2016 dentro de su álbum Ripcord. Fue escrita por Hillary Lindsey, Clint Lagerberg y Steven Lee Olsen.

Canción del año: Better Man, escrita por Taylor Swift e interpretada por Little Big Town. El premio se otorga al compositor de la canción, pero como Taylor Swift no estaba presente en la ceremonia, lo recogieron sus intérpretes.

Artista novel del año: Jon Pardi. Este californiano de 32 años, con dos álbumes de estudio en su haber, fue el único que estrenó su palmarés en la velada.

Dúo vocal del año: Por segundo año consecutivo, Brothers Osborne se proclamaron vencedores en esta categoría.

Grupo vocal del año: Little Big Town. Otros que repiten: es su sexto año consecutivo en el podio.

Vídeo musical del año: It Ain’t My Fault, de Brothers Osborne. El segundo premio de este dúo les llovió por este single, extraído de su disco Pawn Shop, que vio la luz el pasado mes de enero. En el vídeo, los ladrones que roban la tienda llevan máscaras de presidentes de Estados Unidos.

Acontecimiento musical del año: Funny how time slips away, de Willie Nelson y Glen Campbell. Una de las últimas grabaciones de Campbell –que aparece en su último disco Adiós (2017)– fue este tema junto a Willie Nelson.

Músico del año: Mac McAnally. Este guitarrista alcanza su noveno premio en esta categoría, igualando así el récord establecido por Chet Atkins. McAnally ha dejado claro, no obstante, que él no está en absoluto a la altura de Chet…

Stu Phillips, un cantante country y episcopaliano

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Stu Phillips, nacido en Montreal en 1933, creció escuchando el Grand Ole Opry, lo que le inoculó su afición por la música country. A muy temprana edad formó su primer grupo musical y empezó a hacer sus pinitos como locutor de radio. De las ondas dio el salto a la televisión, donde también presentó programas musicales. En 1965 su país natal se le quedó pequeño y decidió instalarse en la meca de la música country, Nashville.

Allí entró en contacto con la RCA, que tenía a Chet Atkins como productor, y decidieron contratarle. Phillips consiguió hacer realidad su sueño cuando en 1967 entró en el Grand Ole Opry (fue el segundo canadiense en conseguirlo, tras Hank Snow 17 años antes). Dispuso de programa de radio propio y su creciente popularidad posibilitó que hiciera giras por numerosos países europeos con igual fortuna.

A principios de los 80 emprendió los estudios para convertirse en ministro de la iglesia episcopal, de la que es miembro, sin descuidar sus actuaciones en el Opry. En 1993 fue nombrado miembro del Salón de la Fama de la música country de Canadá. Su último disco antes de su retiro llevaba por título You Love the Hurt Away (1998). Actualmente vive en Nashville.

Escuchemos uno de sus mayores éxitos en Estados Unidos, grabado poco después de llegar a Nashville en 1966. Braceros hace referencia a los trabajadores mexicanos que se ganan la vida en la frontera de California, Arizona o Texas. La letra denuncia sus dificultades para conseguir trabajo, más teniendo en cuenta su origen: “En California los guardas de la frontera te avisan de que los permisos de trabajo son difíciles de conseguir, en Arizona dicen que no necesitan muchos braceros este año”. Como curiosidad, la letra mezcla el inglés y el español: “Not mucho dinero for you, poor bracero”.

 

Cajun Moon. Jim Rushing, 1985

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Chet Atkins dijo en los años 80 que Ricky Skaggs, por sí solo, había salvado la música country. A juzgar por la canción que vamos a escuchar –y, en realidad, del álbum donde va incluida–, no le faltaba razón al bueno de Chet. La pericia de este todoterreno del country y el bluegrass no se reduce sólo a la mandolina, sino que también se atreve con el fiddle, la guitarra, el mandocaster –mandolina eléctrica– o el banjo.

A principios de los 80, Skaggs era capaz de convertir en oro todo lo que tocaba (y no me refiero solo a la certificación de sus discos en razón a sus ventas). De ahí que, a sus 30 años, se lanzara a un salto sin red a su primer disco en directo, Live in London, al que pertenece Cajun Moon.

Como era de esperar, reeditó el éxito y llegó al número 1 con su correspondiente disco de oro. La música, muy alegre, se corresponde con el tono de la letra: habla de un baile local en el sur de Estados Unidos al ritmo de la música cajun, propia de Louisiana, y cita el clásico Jolie Blonde, ya escuchado aquí. El estribillo repite: “Luna cajun, pepita de oro, río de luz en el bayou, eres como la lluvia sobre un amor que florece, así que brilla sobre mí, luna cajun”.

Escuchemos la grabación de Ricky Skaggs en Live in London, que salió como single en enero del año siguiente, 1986.

 

Merle Travis, el trovador de las minas

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Merle Robert Travis nació en un pueblo minero de Kentucky en 1917. Su infancia le inspiraría algunos de sus éxitos más sonados, como Sixteen Tons o Dark as a Dungeon. De familia pobre, ni siquiera pudo comprarse una guitarra, por lo que aprendió a tocarla con una que le hizo su hermano. Su estilo asombraba a todo el mundo y, a los 20 años, era ya toda una institución en el mundo del folk, cuando el country ni siquiera se llamaba country. Sin ir más lejos, Chet Atkins era un devoto admirador suyo.

Tras un breve lapso en el que sirvió como marine durante la Segunda Guerra Mundial, reanudó su carrera y alcanzó entonces sus mayores éxitos: Divorce Me C.O.D., No Vacancy (ya escuchada aquí) o So Round, So Firm, So Fully Packed, que escucharemos luego.

Otro de sus grandes éxitos fue Sixteen Tons, cuya popularidad se la debemos, sin embargo, a la versión de Tennessee Ernie Ford de 1955. Su carácter pionero se afianza si recordamos que uno de los primeros LPs o discos de larga duración en la historia del country fue suyo, Folk Songs of the Hills (1947).

En 1953 Travis apareció en la película De aquí a la eternidad interpretando su éxito Re-enlistment Blues. En 1970 entró en el Salón de la Fama de los Compositores de Nashville y siete años después en el de la Música Country. Falleció en 1983 de un ataque al corazón.

Entre su numerosa producción, vamos a escuchar su segundo single en alcanzar el primer puesto de las listas. Merle Travis escribió So Round, So Firm, So Fully Packed en 1947 con la colaboración de Cliffie Stone y Eddie Kirk. El narrador se inspira en varios eslóganes publicitarios para alabar a su chica. Así, “tan redondos, tan firmes, tan perfectamente empaquetados” hace referencia a un anuncio de Lucky Strike y, cuando dice “simplemente pregunta al hombre que posee una”, se refiere a otro anuncio de los automóviles Packard. “Tiene una pausa tan refrescante” alude, a su vez, a un anuncio de Coca-Cola de los años 40. Esta es la versión original de Merle Travis de 1947.

A ese mismo año pertenecen las dos versiones que vamos a escuchar ahora. La primera es obra de Johnny Bond.

Os dejo con la de Ernest Tubb.

Eddy Arnold la grabó en dos ocasiones, en 1954 y dos años después. Escuchemos esta última.

 

Crece la familia del Salón de la Fama

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Uno de los mayores honores en la música country es ser nombrado miembro de su Salón de la Fama. El pasado 5 de abril se anunció la terna agraciada de este año, que se sumará a los 130 nombres que ya forman parte de él, desde que abriera sus puertas en 1961. El encargado del anuncio fue Vince Gill, miembro desde 2007. ¿Quiénes protagonizarán la ceremonia de ingreso de este otoño? A saber:

Jerry Reed (cuya biografía podéis ver aquí) es el único miembro de este año ya fallecido –en 2008–. Chet Atkins, nada menos, solía referirse a él como el mejor guitarrista del mundo. También hizo sus pinitos en la gran pantalla, sobre todo en películas de carácter comercial junto a Burt Reynolds.

The Unbelievable Guitar and Voice of Jerry Reed (1967) fue el primer disco de este guitarrista. A él pertenece Guitar Man, sobre un tipo que deja su trabajo en un taller para tocar la guitarra en distintos puntos de la geografía estadounidense. El éxito le da la espalda hasta que triunfa en un club de Alabama.

Años más tarde, la grabó Elvis Presley, insistiendo en que Jerry tocara la guitarra.

Se suele decir que “lo bueno de la música country es que siempre cuenta una historia”. Pues bien, el siguiente miembro del Salón de la Fama contribuye a que así sea. Me refiero al compositor Don Schlitz, autor de la letra de temas tan memorables como The Gambler –cantada por Kenny Rogers y uno de los primeros temas que escribió–, Forever and Ever, Amen –popularizada por Randy Travis– o When You Say Nothing At All, grabada por Keith Whitley y Alison Krauss. En Nashville, hay un coqueto café, el Bluebird, con actuaciones country en directo, en el que se considera todo un honor salir al escenario. Don Schlitz fue un habitual casi desde el comienzo.

Midnight Girl in a Sunset Town (1986) fue escrita por Schlitz para el dúo country Sweetheart of the Rodeo, que la grabaría en su álbum de debut. Su protagonista es una chica que vive en una ciudad provinciana que no colma sus inquietudes. Esta “chica de medianoche en una ciudad crepuscular” reza para llegar a ser alguien en la gran ciudad.

Pero el rostro más conocido de este año es Alan Jackson, de 58 años, quien entra en el Salón de la Fama en la categoría de Era Moderna. Su trayectoria es apabullante: más de 20 álbumes –desde que se diera a conocer con Here in the Real World–, más de 60 millones de discos vendidos en sus 27 años de carrera profesional y canciones tan emblemáticas como Chattahoochee o Midnight in Montgomery. También es miembro del Grand Ole Opry y ha hecho incursiones en el gospel y el bluegrass.

Escuchemos Freight Train, de su álbum homónimo de 2010. Escrita por el compositor canadiense Fred Eaglesmith, el narrador confiesa querer ser un tren de mercancías para llegar rápidamente al lugar donde vive su novia.