Los cowboys cantantes

singing cowboys Con la explosión del cine sonoro, Hollywood se esforzó por aprovechar el tirón de la incipiente música country o, más específicamente, de su subgénero, la música western. Así comenzaron a surgir los llamados “singing cowboys” que, a lomos de un caballo, entonaban melodías sobre la vida en los campos y el camino. Se trataba de producciones de serie B, que alcanzaron gran popularidad hasta la década de los 40. Escuchemos la primera canción de este tipo, When the Work’s All Done This Fall, grabada por Carl T. Sprague en 1925 –antes, pues, de que comenzara el sonoro– para la RCA Victor. La historia narra las ansias de un joven cowboy, Charlie, por visitar a su madre al terminar sus tareas como guardián de ganado. Sin embargo, se produce una estampida y, cuando está intentando reagrupar el ganado, el buen hijo sufre una caída mortal. En la inscripción sobre su tumba se lee: “Charlie murió al amanecer de una caída; no visitará a su madre cuando acabe el trabajo este otoño”. Esta canción fue grabada también por Marty Robbins y figura en el disco Saddle Tramp (1966). El primer singing cowboy que apareció en una película sonora fue Ken Maynard, en Sons of the Saddle (1930). Escuchemos Cowboy’s Lament en la voz de Maynard, que luego se convertiría en un gran éxito con el título The Streets of Laredo. “El rey de los cowboys” fue Roy Rogers, que intervino en más de 100 películas. Escuchemos su interpretación de Don’t Fence Me In, de Cole Porter, en Hollywood Canteen (1944). Otro de los grandes clásicos es Gene Autry, a quien ya dediqué una entrada el pasado 1 de abril (aquí podéis verla). Y una última celebridad: Tex Ritter, que puso voz a High Noon, el oscarizado tema principal de Solo ante el peligro. Ritter actuó en unas 40 películas entre los años 30 y la primera mitad de los 40, para dedicarse luego en exclusiva a grabar discos. Os dejo con Rye Whiskey, que interpretó en Song of the Gringo (1936). Rodeo Boy es un tema de El héroe de Texas, (1937), que protagonizó junto con Rita Hayworth.

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Modern Sounds in Country and Western Music. Ray Charles, 1962

modern sounds
Este disco supuso un encuentro en la cumbre entre el country, el jazz y el rhythm and blues. Ray Charles lo publicó en abril de 1962 en el sello ABC-Paramount, donde trabajaba desde 1959. El proceso de grabación fue extremadamente rápido. Lo concluyó en tres sesiones durante la primera quincena de febrero, entre los estudios de Nueva York y Hollywood. Y fue todo un éxito, en una época en la que los artistas afroamericanos lo tenían muy difícil en la escena musical (la lucha por los derechos civiles estaba en su máximo apogeo).
El primer single que vio la luz fue I can’t stop loving you, de Don Gibson. La producción corrió a cargo del propio Ray Charles junto con el director de orquesta Sid Feller. A raíz de este trabajo, la carrera de Charles despegó como un cohete y, en los Grammy de 1963, el disco fue nominado al mejor álbum del año, mientras que la canción citada ganaba el premio a la mejor grabación de rhythm and blues. En octubre de 1988, Rhino Entertainment editó el disco en CD con tres temas adicionales, uno de ellos el clásico de Jimmie Davis You Are My Sunshine, que ya hemos escuchado aquí.
Escuchemos ahora una selección de los temas que componen el disco. Empezamos con dos composiciones de Hank Williams versionadas por Ray Charles. La primera es You Win Again de 1952.

Escuchad ahora Hey, Good Looking, que escribió Hank en 1951 basándose en una melodía de Cole Porter.

De 1955 data You Don’t Know Me, de Cindy Walker y Eddy Arnold, que fue quien la grabó por primera vez. Ray Charles le dio un sutil toque rhythm and blues.

Una de las mejores baladas country sobre perdedores es Born to Lose, de Ted Daffan. La versión de Ray Charles resulta memorable: su interpretación, aliñada de tristeza y desesperación, es muy personal.

El matrimonio formado por Felice y Boudleaux Bryant escribió en 1957 Bye, Bye, Love, la canción de más éxito de los Everly Brothers, también incorporada por Charles al disco.

Blue eyes cryin’ in the rain. Fred Rose, 1945

Si nos encontráramos en los Estados en los que se desarrollan los westerns y lleváramos sombrero de cowboy, nos tendríamos que descubrir ante este compositor, que no cantante, el gran Fred Rose.
Uno de sus mejores temas es este Blue eyes cryin’ in the rain, en el que compagina una melodía sutilmente perfecta con una letra de una profundidad raras veces oída, o leída, en la historia de la música.
El tema fue grabado por primera vez en 1945 por Roy Acuff y rápidamente versionado por otros artistas, como el icono del country Hank Williams en 1951, si bien la versión más famosa fue la que grabó Willie Nelson en febrero de 1975.
Nelson había triunfado en el mundo de la música country como compositor de temas tan inolvidables como Crazy, interpretado por Patsy Cline, o Hello Walls, por Faron Young. Pronto decidió dar el paso a la interpretación y este fue uno de sus mayores éxitos. Al año siguiente, nada menos que Elvis Presley hizo su propia versión… la última que grabó en su vida.
El título juega con el doble sentido de “blue”: azul y triste, y habla de una despedida definitiva, a la manera del clásico de Cole Porter Everytime we say goodbye, pero, cómo no, al más puro estilo country: “En el resplandor del crepúsculo veo unos ojos azules llorando bajo la lluvia”. El final de la canción lleva el adiós a sus últimas consecuencias: “Algún día nos encontraremos en el cielo, caminaremos de la mano de nuevo y recordaré los ojos azules bajo la lluvia”.

Aunque esta que acabáis de escuchar es la versión original, la canción fue reinterpretada de un modo magistral por Willie Nelson en su disco de 1975 Red Headed Stranger y merece la pena que también la escuchemos.