Como hermanos (XXI): Bailes Brothers

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Brother in old town of Prague

Los Bailes Brothers (no confundir con los Bailey Brothers, de los que os hablé en una entrada anterior) fueron cuatro hermanos procedentes de Virginia Occidental. Se llamaban Homer (1922-2013), Johnnie (1918-1989), Walter (1920-2000) y Kyle (1915-1996).

Asiduos del Grand Ole Opry desde 1944 gracias a la recomendación de Roy Acuff, ya llevaban años volcados en estos menesteres antes de ingresar en esa institución. Johnnie fundó el grupo Happy Valley Folks en 1939; en 1944, iniciaron su carrera discográfica en Acuff-Rose; y, al año siguiente, ficharon por Columbia, donde grabaron sus canciones más conocidas. Después recalaron en King Records, se separaron en 1949, y cada uno siguió actuando por su lado hasta los años 80 (Johnnie y Walter, es cierto, formaron un grupo góspel en los 50). La última vez que se reunieron los cuatro para un álbum fue en 1977.

I Want to be Loved (But Only By You) es una balada de 1947 escrita por Savannah Churchill. Esta es la grabación de los Bailes Brothers.

Dust on the Bible data de 1947. Fue una canción muy popular en su época, que llegó a grabar el mismísimo Hank Williams. El narrador visita a unos amigos y se sorprende de que tengan la Biblia abandonada y cubierta de polvo. Escuchemos la original de los Bailes Brothers.

En el tema góspel I’ve got my one way ticket to the sky, el protagonista se alegra de tener su billete de ida al cielo, donde caminará junto a Dios, le dará la mano a su madre y su padre y vivirá en la mansión que el Señor le tiene preparada.

Otro tema góspel es Jesus, Hold My Hand, donde un hombre pide a Jesús que le coja la mano y le conduzca hacia su reino.

Termino por hoy con un tema escrito oportunamente al término de la Segunda Guerra Mundial, Searching for a Soldier’s Grave. El protagonista busca desesperadamente la tumba de su amigo muerto para rendirle homenaje.

 

 

Como hermanos (XV): Stanley Brothers

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Brother in old town of Prague

Seguimos hoy con un dúo de bluegrass. Los inicios de la carrera de los hermanos Stanley, Carter (1925-1966) y Ralph (1927-2016), son muy parecidos a los anteriores invitados de esta sección, los Bailey Brothers. Empezaron en la radio pero tuvieron que interrumpir su andadura por la Segunda Guerra Mundial. En 1946, tras abandonar el ejército, formaron el grupo The Clinch Mountain Boys. Del año siguiente data su primera grabación para Rich R Tone. En 1949 firmaron con Columbia y empezaron ya a ser muy conocidos. A principios de los 50 se separaron momentáneamente, pero volvieron con energías renovadas de la mano de Mercury Records.

Los Stanley Brothers fueron de los primeros artistas de bluegrass que hicieron una gira internacional: en 1966 recorrieron Europa. Poco después, murió Carter. No obstante, Ralph se ocupó de mantener vivo su legado y siguió en los escenarios con el grupo que había formado con aquel. En 1992, entraron en el Salón de la Fama de la música bluegrass y, en 2000, la figura de Ralph se revitalizó gracias a la banda sonora de la película de los Coen O Brother Where Art Thou. Finalmente, murió en 2016 (aquí podéis ver la entrada que le dediqué entonces).

Una de sus grabaciones más conocidas es Man of Constant Sorrow, una antigua canción folk que se podría traducir como “el hombre de la aflicción constante”. La melodía tiene más de cien años, aunque la letra actual se compuso hace unos noventa. La grabación de los Stanley Brothers apareció en mayo de 1951.

Mountain Dew, compuesta por Bascom Lamar Lunsford y Scotty Wiseman, trata de la destilación ilegal de alcohol en los años de la Prohibición.

Vamos ahora con una canción góspel de William Bradbury (música) y Jefferson Hascall (letra). Esta grabación de Angel Band es de 1955.

The Rank Stranger, todo un clásico del bluegrass, es obra de Albert E. Brumley. Los Stanley la interpretaron en 1960. Al final de su vida, el narrador regresa a su pueblo natal, y todo le resulta extraño. Aquellos a los que conoció ya están muertos: “Todos se han trasladado a una bella casa junto al mar cristalino y brillante”; y él espera ir allí algún día y sentirse como en casa.

Ralph es el autor de How Mountain Girls Can Love (1958), una alegre melodía en la que el narrador se asombra de lo bien que pueden llegar a amar las chicas de las montañas.

 

Between Here and Gone. Mary Chapin Carpenter, 2004

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El disco de hoy es obra de una cantautora que, aunque ha sido considerada country, trasciende las fronteras del género. Sus influencias son muy heterogéneas, y cabría encuadrarla mejor en la música Americana.

El octavo álbum de Mary Chapin Carpenter, tras su anterior trabajo Time*Sex*Love* (2001), fue grabado en Nashville, en los estudios de Columbia, y cosechó excelentes críticas y una simpática acogida comercial: llegó al quinto puesto de la lista Billboard. Todas sus canciones, 12 en total, fueron escritas por la propia Mary, coproductora del disco junto a Matt Rollins. Escuchemos ya algunos de sus temas más representativos.

El disco se abre con What Would You Say to Me, que, además, fue el primer single.

Este es River, que gustó mucho a la crítica.

Otro de sus singles llevaba por nombre Beautiful Racket.

El tema que le dio título es Between Here and Gone, inspirada en la muerte del músico Dave Carter.

Grand Central Station es una canción escrita como tributo a las víctimas del 11-S.

Como hermanos (X): Maddox Brothers

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La entrega de hoy no está dedicada a dos hermanos sino a cinco: cuatro hermanos y una hermana, una de las primeras mujeres que se dedicó a esto del country o hillbilly music, como se conocía entonces.

Habían nacido en Alabama pero, como muchas familias durante la Gran Depresión, sus padres se desplazaron a California para ganarse la vida. Los hermanos Maddox eran Cliff, nacido en 1912, Cal, en 1915, Fred, en 1919, Don, en 1922, y su hermana Rose, en 1925.

En 1937 aparecieron en un programa radiofónico de una emisora local de California y formaron un grupo que se hacía llamar “la banda más colorida de hillbilly“, nombre muy adecuado por la alegría contagiosa de sus letras.

De la mano de Four Star Records, hicieron sus primeras grabaciones en 1946 y se convirtieron en uno de los asiduos de este sello. Tras la prematura muerte de Cliff, entró en el grupo el hermano menor, Henry, nacido en 1928. En 1951, y hasta su disolución en 1956, trabajaron para Columbia: sus obras para este sello pueden considerarse pioneras del rockabilly y el rock and roll. Se especializaron, además, en versionar clásicos de artistas ya consagrados como Hank Williams o Merle Travis.

Cuando el grupo se desmembró en 1956, Rose Maddox inició una carrera en solitario. El único superviviente de la familia es Don que, a sus 95 años, todavía se atreve a subirse al escenario.

Escuchemos esta muestra de rockabilly de los 50, Stop Whistling Wolf.

Otro ejemplo de este estilo es Looky There Over There.

Vamos ahora con una historia sobre un abogado de Philadelphia especializado en divorcios. Philadelphia Lawyer es un tema hillbilly de finales de los 40.

El góspel también ocupó un lugar destacado en el repertorio de los hermanos Maddox. Os dejo con When I Lay My Burden Down, en la que el narrador espera con alegría el momento de depositar su carga.

En 1946, Merle Travis escribió Dark as a Dungeon, una canción que describe una mina como un lugar “oscuro como una mazmorra”. Alcanzó un éxito inmediato y fue versionada por multitud de artistas. Esta es la interpretación de los hermanos Maddox.

Termino con la alegre Pay Me Alimony, sobre una mujer que pide el divorcio y cuyo único deseo es que su exmarido le pague una “pensión alimenticia”.

 

Como hermanos (VI): Callahan Brothers

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Brother in old town of Prague

En 1910 y 1912, respectivamente, nacían los hermanos Callahan, Walter y Homer. Decidieron cambiarse los nombres por Joe y Bill, ya que creían que un nombre más corto les ayudaría a triunfar y, en los años 20, comenzaron a actuar como los Callahan Brothers.

Su carrera se desarrolló principalmente en la radio, aunque durante la década siguiente hicieron una serie de grabaciones de las que escucharemos algunas. Como ocurría con sus coetáneos, los Carlisle Brothers, de quienes os hablé en una entrada anterior de esta serie, estos hermanos hicieron del yodel su seña de identidad, siguiendo la estela de Jimmie Rodgers, muy popular en los años 30. En 1945 rodaron en Hollywood Springtime in Texas. Luego, Bill actuó como manager de Lefty Frizzel una temporada, y, finalmente, a mediados de los 50, los hermanos se separaron y dejaron atrás el mundo de la música. Walter “Joe” Callahan murió en 1971, y Homer “Bill”, en 2002.

De su primer año juntos (1934), escuchemos consecutivamente Little Log Poplar House on the Hill y She’s My Curly Headed Baby.

The House of the Rising Sun es una canción folk muy conocida, sobre todo a raíz de la versión de The Animals en los años 60. Sin embargo, es mucho más antigua: la vulgarizaron los mineros a principios del siglo XX y fue grabada por primera vez en 1933. Los Callahan Brothers lo hicieron en abril de 1935. Aquí va.

Como ejemplo de la última fase de su carrera, he seleccionado este I’ve Had My Share of Sorrow, que grabaron en 1952 para la Columbia.

La mano derecha de Hank

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No es ninguna novedad que Hank Williams ha sido una de las figuras más definitorias e influyentes de la música country. Pero sería cuando menos injusto no reconocer a las personas que estuvieron detrás de él y que contribuyeron en gran medida a que llegará a ser quien fue.

Sin lugar a dudas, el trabajo de Don Helms a la steel guitar fue esencial en su obra. Donald Hugh Helms nació en 1927 en Alabama. Creció escuchando western swing, concretamente a Bob Wills, cuyo guitarrista Leon McAuliffe ejerció una gran influencia sobre él; y, a los 15 años, adquirió su primera steel guitar. Su carrera despegó cuando Hank Williams lo fichó en 1944 para formar parte de su grupo The Drifting Cowboys como intérprete de la steel guitar. Aunque abandonó el grupo al año siguiente para alistarse en el ejército –R.D. Norred y Felton Pruett lo sustituyeron por un tiempo–, en 1949 volvió a él y se convirtió en su alma. De hecho, aparece en unas 100 grabaciones de Hank Williams y en 10 de sus 11 números 1.

Entre esos hits se encuentran I’m So Lonesome I Could Cry (3 abr 2014), I Can’t Help It If I’m Still In Love With You (26 may 2016), Jambalaya (21 abr 2014, como el vídeo de la canción ya no está disponible lo podéis escuchar aquí), Hey, goodlooking (2 jun 2016) o Your Cheatin’ Heart –su última colaboración con Hank antes de su muerte– (25 abr 2014).

Bill Lloyd, conservador de los instrumentos de cuerda en el Salón de la Fama de la Música Country, declaró tras conocerse la noticia de su fallecimiento: “Después de la quejumbrosa voz de Hank Williams y sus excelentes melodías, en lo siguiente que piensas es en la steel guitar“.

Miembro desde 1984 del Salón de la Fama de la Steel Guitar –como veis, hay un Salón de la Fama para casi todo–, Don Helms nos dejó en 2008 en Nashville a los 81 años de edad.

Tras la muerte de su “mentor” en el año 1953, Helms siguió al pie del cañón y su instrumento engrandeció un montón de clásicos, como Walking after Midnight de Patsy Cline (6 jun 2014), Waterloo de Stonewall Jackson (16 jul 2016) o Long Black Veil de Lefty Frizzell (17 sep 2014).

Entre las canciones que todavía no he comentado en el blog y en las que podemos disfrutar de su arte, citaría Blue Kentucky Girl, de Loretta Lynn, escrita por Johnny Mullins en 1965.

Otro ejemplo es Cash on the Barrelhead, popularizada por The Louvin Brothers en 1956.

A lo largo de su carrera, Don Helms trabajó con figuras del country como Johnny Cash (con quien grabó para la Columbia sus primeros álbumes), Jim Reeves, Ferlin Husky, Webb Pierce, Ernest Tubb o The Wilburn Brothers. Pero su admiración por Hank Williams fue inalcanzable: según recoge Paul Hemphill, autor de una biografía sobre Williams, en sus conciertos, cuando se apagaban las luces, solía decir: “Ahora, cerrad los ojos y pensad en Hank”. Él no dejó de hacerlo y perpetuó su memoria colaborando igualmente con los hijos del cantante, Hank Williams, Jr. y Jett Williams, su hija póstuma.

 

El tema country que inspiró a Chuck Berry

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En alguna ocasión hemos hablado de las fuentes country de que bebió el primer rock and roll de mediados de los 50. Hoy os traigo otro ejemplo. Chuck Berry, que falleció el pasado mes de marzo, es considerado uno de los precursores del rock and roll, en parte gracias a Maybellene.

Chuck escribió esta canción en 1955 inspirándose en una grabación country de Bob Wills (1938), el rey del western swing, con su grupo The Texas Playboys. Hay que precisar que el tema, Ida Red, tampoco era original suyo. Su origen habría que rastrearlo en el folklore popular del siglo XIX y, desde luego, no faltaban grabaciones anteriores a la suya, si bien fue Bob Wills quien le dio notoriedad.

Cuando Chuck Berry escuchó este tema, en la cadena de country KMOX de San Luis, quedó francamente impresionado y se sirvió de él como base para componer una canción similar con el título Ida Mae. Poco después, la testó con su grupo de entonces, The Johnny Johnson Trio, para Leonard Chess, el amo y señor de Chess Records. Este quedó encantado con ella pero le sugirió que le cambiara la letra y el título para sortear cualquier tipo de reclamación por copyright.

Escuchemos ya algunas versiones del tema de Bob Wills en que se basó Berry.

La primera grabación conocida data de 1924 y es debida a Fiddling Powers Family. La canta Carson Robison, hoy un nombre casi olvidado pero que jugó su papel en los primeros pasos del country.

Ahora, la versión de Dykes Magic City Trio, en una grabación que cumple ahora 90 años.

El virtuoso del violín o fiddle Gid Tanner la grabó para RCA en 1934 junto a The Skillet Lickers.

Uno de los mayores éxitos de 1938, como apuntaba antes, fue la adaptación de ritmo rápido que hicieron Bob Wills and The Texas Playboys.

Roy Acuff quiso incluirla también en su repertorio. He aquí su grabación para Columbia en 1939.

Pete Seeger, el gran revitalizador de la música folk, la interpretó al banjo.

Escuchemos este directo de Merle Haggard en 1976.

Los renovadores del western swing Asleep at the Wheel la homenajearon en 2012.

Stones in the Road. Mary Chapin Carpenter, 1994

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Hoy escucharemos extractos del quinto trabajo de una de las mejores compositoras de country en activo, Mary Chapin Carpenter, quien con este Stones in the Road se aupó, por primera y única vez en su carrera, a lo más alto de las listas.
Editado por Columbia en 1994, Carpenter ganaría por él dos Grammys al año siguiente: Mejor álbum country y Mejor actuación femenina en una canción country por Shut Up and Kiss Me (que luego escucharemos).
No se puede negar que este proyecto es hijo casi en exclusiva de Chapin, como prueba el hecho de que todas las canciones, hasta un total de 13, fueran escritas por ella, que asumió también la co-producción.
Shut Up and Kiss Me fue su primer single. La instrumentación incluye la guitarra de Lee Roy Parnell y el piano, que toca Benmont Tench, miembro fundador de Tom Petty and the Heartbreakers.

Posteriormente, salió Tender When I Want to Be, en el que la narradora afirma ser fuerte y tierna cuando quiere.

House of Cards describe el lugar donde creció –una pequeña ciudad– como un lugar aparentemente perfecto en el que, sin embargo, todo el mundo guardaba secretos que, en caso de descubrirse, harían que todo se desmoronara como un castillo de naipes.

El último single del álbum fue Why Walk When We Can Fly. Aun reconociendo que el mundo dista mucho de ser un sitio ideal, la letra invita a sobreponerse a las dificultades. “En este mundo hay mucho dolor, mucha culpa, mucha vergüenza, mucho frío, mucha aflicción… pero hay mucho terreno por ganar. ¿Por qué caminar si puedes volar?”

Por último, vamos con el tema que da título al disco, Stones in the Road. Está narrada desde la perspectiva de una persona acomodada que no se para a pensar en los que lo están pasando mal, a quienes no considera más que “piedras en el camino”. “Les damos un dólar y esperamos que nuestros ojos no se encuentren”, dice. La canción apareció en la banda sonora de la película Bye, Bye Love (1995).

Dos años antes que Carpenter, Joan Baez la había grabado en Play Me Backwards (1992).

 

Stonewall Jackson, el general del country

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Al general de la Confederación Thomas Jackson lo apodaron Stonewall porque enfrentarse a sus defensas era como encarar un muro de piedra. Pero, como este es un blog de música, no toca hablar de él, sino de un artista country cuyos padres sentían verdadera devoción hacia su figura y, aprovechando que se apellidaban Jackson, no dudaron en llamar a su hijo Stonewall.
Nació en una pequeña ciudad de Carolina del Norte en 1932, aunque creció en el vecino estado de Georgia, en la granja de su tío, ya que su padre murió poco después de nacer él. Durante su juventud supo que su futuro estaba en el country y en 1956 se trasladó a Nashville, donde empezó con muy buen pie. Tras conocer a Ernest Tubb, un peso pesado del country de la época, entró en el Grand Ole Opry incluso antes de firmar su primer contrato discográfico, que sellaría con la Columbia.
Su primer número 1 le llegó en 1959 con Waterloo, que ya hemos escuchado aquí. Durante los años 50 y 60 fue una de las figuras más populares del honky-tonk, pero su fama resultó efímera y, a partir de los años 70, se vio eclipsado por artistas más jóvenes, por lo que se le considera uno de los creadores country más subestimados de la historia.
Escuchemos I Washed My Hands in Muddy Water, que Jackson grabó para su Trouble & Me (1965). La canción fue escrita por Joe Babcock y, en la voz de Stonewall, alcanzó el número 8 de las listas. Perfecta fusión entre el country y el rock and roll, su título hace un guiño, además, al blues, merced a la referencia a Muddy Waters (“Aguas Embarradas”), el famoso bluesman de nombre real McKinley Morganfield.
Cuenta la historia de un joven de Georgia cuyo padre es un exconvicto que le aconseja que no siga sus pasos –“Si tienes las manos limpias no escucharás a los perros siguiéndote el rastro”–, pero el hijo se junta con malas compañías y acaba en la cárcel. El juez encargado de su caso le dice que si se porta bien aún está a tiempo de convertirse en un buen hombre, pero él no tiene paciencia, se escapa de la prisión y otra vez escucha los perros siguiéndole el rastro. Utilizando la metáfora que utilizaba el padre, el protagonista concluye que se lavó las manos en aguas embarradas, pero no salieron limpias.

Johnny Waters la versionó al año siguiente en su disco Golden Hits.

Charlie Rich la incluyó en Many New Sides (1966).

 

Un músico en la corte del rey Gustavo

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Esta mañana nos sorprendía la noticia de que el premio Nobel de Literatura recaía, por primera vez, en un compositor y cantautor, Robert Allen Zimmerman, más conocido como Bob Dylan, por “haber creado nuevas expresiones poéticas en la gran tradición de la canción americana”. No podía ser una decisión más acertada, pues el Comité Nobel reconoce la importancia de la letra de las canciones, algo sobre lo que siempre he hecho hincapié desde esta humilde tribuna, River of Country.
Este reconocimiento se viene a sumar a los que Dylan ha cosechado en sus más de 50 años de carrera, jalonados por cerca de 80 discos (el último, Fallen Angels, apareció en mayo de este año): 11 Grammys, un Globo de Oro, un Oscar, el Pulitzer, miembro del Salón de la Fama de Compositores, la medalla de EE.UU. de la libertad otorgada por Obama… Tampoco era un extraño en el paraíso sueco: en 2000 fue merecedor en ese país del Polar Music Prize, el llamado Nobel de la Música.
Aunque su nombre llevaba años sonando entre los candidados, el hecho de que no escribiera novelas o ensayos, sino canciones, hacía que la consecución del premio no pareciera muy probable.
Pionero del rock and roll y maestro del folk, en temas como Like a Rolling Stone, Blowing in the Wind o A Hard Rain’s a-Gonna Fall está muy presente el componente de crítica social. Sin embargo, el versátil Dylan se ha bandeado bien en todos los estilos (blues, gospel, rockabilly e incluso pequeñas incursiones en el jazz en su último disco).
La música country jugó un papel decisivo en los inicios de su carrera. Durante su infancia era oyente habitual de emisoras locales de country, lo que lo llevó a interesarse también por el folk. En su recopilatorio Biograph (1985), que incluía una entrevista con Cameron Crowe, decía: “El rock and roll para mí no era suficiente. Había grandes frases pegadizas y ritmos atrayentes pero las canciones no eran serias ni reflejaban la vida de una forma realista. Esto cambió cuando conocí la música folk. Las canciones tienen más desesperación, más tristeza, más triunfo, más fe en lo sobrenatural y sentimientos más profundos”.
Los grandes clásicos del country comparten con el folk esta verdad, y Dylan se lanzó de cabeza al género. Sin más, vamos a escuchar algunas de sus canciones country más significativas. A lo largo de su discografía, encontramos tres discos fundamentalmente country: John Wesley Harding (1967), Nashville Skyline (1969) y New morning (1970).
Del primero de ellos, escuchemos I’ll Be your Baby Tonight, en el que destaca el uso de la pedal steel guitar, uno de los instrumentos country por antonomasia.

El siguiente trabajo de Dylan, también para la Columbia, fue Nashville Skyline, una inmersión en toda regla en el country –el disco fue presentado en el programa de Johnny Cash–. Una de sus canciones más recordadas, Lay, Lady, Lay, iba a aparecer en la película Cowboy de medianoche, pero no llegó a tiempo para el montaje. Se trata de una bella canción de amor en la que el narrador se prepara para pasar una noche de pasión junto a su pareja: “Cualesquiera colores que tengas en la mente, yo te los mostraré y los verás brillar”.

Escuchemos ahora una de las tomas eliminadas del disco, One more night. El narrador habla de su soledad después su reciente ruptura y admite con resignación que “una noche más, se ven las estrellas y la luna brilla pero ninguna luz brillará sobre mí”.

If not for you pertenece a New Morning (1970). El protagonista enumera todo lo que le debe a su pareja: “Si no fuera por ti la lluvia se acumularía, el cielo caería y el invierno no tendría primavera”.

Por último, escuchemos You Ain’t Going Nowhere, incluida en Greatest Hits Vol. II (1971) pero escrita con anterioridad, coincidiendo con el festival de Woodstock de 1967. La canción aparece en la banda sonora de I’m Not There (2007), de Todd Haynes. La letra habla de la futilidad de la vida, repleta de hechos anecdóticos que no conducen a ninguna parte.

La ceremonia de entrega, presidida por el rey de Suecia, Carlos XVI Gustavo, tendrá lugar el próximo 10 de diciembre.