Una estrella en alza

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En alguna ocasión os he comentado que en la música country actual no todo es música que coquetea con el pop para concitar el mayor número de adhesiones. También hay solistas y grupos que mantienen la esencia del country clásico. Chris Stapleton es uno de los primeros nombres que se me vienen a la cabeza, pero, desde luego, no el único.

Hoy os voy a hablar de Mo Pitney, un joven cantante –tiene solo 24 años y lleva tres dedicado plenamente a la música– nacido en Illinois. Su talento se manifestó de forma precoz: a los 6 años ya tocaba la batería y a los 12 la guitarra, sin que la escayola que tenía en ese momento coerciera su arte. Formó un grupo de bluegrass con sus amigos y sus ansias por seguir aprendiendo le llevaron a tocar el banjo. Cuando descubrió la música de Keith Whitley y de otros neotradicionalistas, supo que ese estilo era el suyo.

Un amigo le animó a trasladarse a Nashville, donde sedujo a las discográficas que apostaban por los jóvenes talentos. En 2014 fichó por Curb Records y, en octubre de 2016, apareció su disco de debut, Behind This Guitar, en el que se incluían sus dos primeros singles, Country y Boy and a Girl Thing. Este año ha aparecido el tercer single del álbum, Everywhere.

Su primer single, Country, vio la luz en 2014. Pitney la escribió en colaboración con dos veteranos, Bill Anderson y Bobby Tomberlin, y en su letra definió el magnetismo que ejerce la música country.

Su segundo single, Boy and a Girl Thing, es obra del propio Pitney junto a Don Sampson. La letra describe el primer amor de una pareja adolescente.

En febrero de este año pudimos disfrutar de su tercer single, Everywhere. Os dejo con él.

Escuchemos ahora la canción que da título al disco, Behind This Guitar, de carácter autobiográfico: “Tras esta guitarra sólo un chico que tenía un sueño en su corazón, un tipo que no puede creer que haya llegado tan lejos”.

En junio de 2014 Mo Pitney fue invitado al Grand Ole Opry y una de las canciones que interpretó fue Clean Up on Aisle 5. La letra nos presenta a un hombre que se encuentra casualmente con su ex pareja y no puede evitar que las lágrimas afloren a sus ojos. Tiene un aire al clásico Crying, de Roy Orbison.

 

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Burn. Jo Dee Messina, 2000

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A principios de septiembre la cantante country Jo Dee Messina, bastante popular en la escena de Nashville del cambio de siglo, anunció que le habían diagnosticado cáncer.

Confiemos en que se recupere pronto y recordemos hoy uno de sus mejores trabajos, Burn, el tercer disco de su carrera, que fue lanzado al mercado por Curb Records. Orientado al country-pop, le sirvió para alcanzar por primera vez el primer puesto de las listas.

El primer single que apareció del álbum fue That’s the Way. Compuesta por Annie Roboff y Holly Lamar, la letra habla de la necesidad de amoldarnos a las circunstancias, ya que no podemos tenerlo todo bajo control.

Al que acabamos de escuchar le siguió como single Burn, que daría título al disco. La protagonista anima a su amante a “arder por ella como una vela en la noche”.

Una de sus compositoras, Tina Arena, lo había grabado dos años antes para su álbum In Deep.

El tema con el que se abre el disco es Downtime, obra de Phillip Coleman y Carolyn Dawn Johnson. La narradora intenta afrontar positivamente su ruptura sentimental.

Os dejo por hoy con Bring on the Rain, que Dee Messina cantó a dúo con Tim McGraw, uno de los productores del disco. Billy Montana y Helen Darling nos hablan aquí del afán de superación ante las dificultades cotidianas.

 

Blue. LeAnn Rimes, 1996

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El disco de hoy es otro ejemplo de un debut precoz en el mundo del country –parece increíble, al escucharlo, que su autora solo tuviera 13 años–.No era la primera vez que se daba esa circunstancia: Tanya Tucker también había sacado su primer disco, Delta Dawn, a la misma edad. Sin embargo, el caso de Rimes no tiene precedentes, pues dos años antes había sacado otro disco, All That –en formato casete y CD– con un sello independiente, Nor Va Jak, que, aunque no fue bien en el mercado, hizo que Curb Records se fijara en ella, comenzando así su carrera profesional. Al poco de firmar con ellos, aparecería, sí, Blue.

Vamos primero con la canción que le da título, que Rimes había grabado ya para All That. Debido a una confusión, Curb Records editó como single ese primer trabajo, el que hizo a los 11 años, en lugar del que grabó para ellos. Escrito por Bill Mack en 1958, él mismo lo había dado a conocer, pero fue la versión de LeAnn Rimes la que lo puso en órbita. De hecho, gracias a ella Mack ganaría el Grammy como mejor canción country así como el premio de la Academia de Música Country, a la vez que Rimes obtenía el primero de esos galardones en la categoría de mejor interpretación femenina. Cuando Mack escribió la canción, Patsy Cline seguía siendo la mayor estrella femenina del country, e inevitablemente surgió la cuestión de si la había escrito para ella. Mack siempre lo negó. La protagonista se pregunta por qué su pareja no está tan triste como ella tras la ruptura.

Otro single extraído del disco fue One Way Ticket (Because I can), obra de Keith Hinton y Judy Rodman, que constituyó su único número 1 en Estados Unidos. La letra nos presenta a una persona deseosa de lanzarse al mundo y “comprarse un billete de ida para ver lo lejos que puede llegar”.

El último single que apareció del disco original fue The Light in Your Eyes, de Dan Tyler, aunque estaba previsto que fuera el primero (tras el impacto que produjo Blue, la discográfica no tuvo más remedio que cambiar de planes). La letra es un aldabonazo de esperanza ante las situaciones adversas: “Nunca pierdas la luz de tus ojos”.

Durante la Navidad de 1996 salió Blue con dos bonus tracks, Put a Little Holiday in your Heart, compuesta por Greg, Scott y Roger Wojohn, y la versión de Unchained Melody, compuesta por Alex North –la música– y Hy Zaret –la letra– en 1955. Ambas salieron como singles. Escuchémoslas consecutivamente.

Hal Ketchum, cantante y pintor a tiempo parcial

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En 1953 nacía en Nueva York Hal Michael Ketchum. Allí despuntó como intérprete de rhythm and blues, aunque lo suyo era el country. A punto de cumplir 30 años, se trasladó a Texas, una tierra mucho más propicia para triunfar en este estilo.

Su álbum de debut, Threadbare Alibis, apareció en 1986, pero la popularidad no le tocaría hasta que se desplazara a Nashville. Allí firmó un contrato con Curb Records, sello en el que vio la luz su mayor éxito comercial, Past the Point of Rescue. Al año siguiente publicó su siguiente álbum, Sure Love, que, junto con el éxito alcanzado por Every Little Word, le valieron que el Grand Ole Opry le abriera sus puertas como miembro en 1994. Por si fuera poco, en 2002 expuso su obra pictórica en una muestra en Santa Fe (Nuevo México), confirmando que es un artista multidisciplinar. Su último trabajo, I’m the Trobadour, apareció en octubre de 2014.

Vamos con uno sus primeros singles, Past the Point of Rescue, de su álbum homónimo de 1991. Compuesto por el irlandés Mick Hanly, habla de un tipo que desea que su pareja vuelva a su lado para librarle de su desesperación, pero, en el fondo, duda de que a esas alturas pueda ser rescatado. Os dejo con la versión de Hal Ketchum.

Unos años antes la cantante irlandesa Mary Black había alcanzado visibilidad internacional con su álbum No Frontiers (1989), en el que grabó esta canción.

El grupo Dixie Chicks hizo lo propio en Little Ol’ Cowgirl (1992).

Termino con dos versiones folk. En la primera, John Wright se acompaña del fiddle en un directo en Vredenburg (Países Bajos).

Celtic Thunder, un grupo irlandés fundado en 2007, también la ha versionado.

 

Not a Moment Too Soon. Tim McGraw, 1994

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El álbum de debut de Tim McGraw tuvo una recepción comercial más que discreta, pero su siguiente trabajo, que os traigo hoy, fue un éxito total. Llegó al primer puesto de las listas y se colocó como el álbum country más vendido del año. Fue, sin duda, la auténtica carta de presentación de este artista. Editado por Curb Records, alumbró nada menos que cinco singles, en los que se aprecia la influencia del rock sureño.
Indian Outlaw fue el primero de ellos. Escrito por Tommy Barnes, Gene Simmons y John D. Loudermilk, los estereotipos con que caracteriza a los indios soliviantaron al público de la época.

El segundo single que apareció es más propio del country tradicional, y su letra cuenta una historia más elaborada. Don’t Take the Girl fue compuesta por Craig Martin y Larry W. Johnson. La historia sigue la relación a lo largo del tiempo entre un chico y una chica. Empieza en la niñez, cuando él le pide a su padre que no se lleve a la niña de pesca porque quiere estar junto a ella. Luego pasan diez años: los jóvenes amantes disfrutan del cine cuando les sorprende un ladrón y el chico le da todo su dinero con tal de que no se lleve a la chica. Transcurren cinco años. Los protagonistas ya se han casado y esperan su primer hijo. El bebé nace bien, pero surgen complicaciones en el parto y la vida de la mujer corre peligro. Su marido reza a Dios para que no se lleve a la chica (“Quítame el aliento que me diste, quítame este corazón del pecho, con gusto tomaría su lugar si me dejas, llévame de este mundo pero por favor no te lleves a mi chica”). La canción termina repitiendo la primera estrofa, para ilustrar que la vida y las historias de amor son como un ciclo que nunca termina.

Down on the Farm es una composición de Jerry Laseter y Kerry Kurt Phillips. Se trata de un tema alegre que rinde homenaje a las fiestas en las zonas rurales, que superan siempre a los “encorsetados” saraos de la ciudad.

El tema que da título al disco, Not a Moment Too Soon, fue compuesto por Wayne Perry y Joe Barnhill. El protagonista se siente agradecido a su pareja porque su amor le salvó “justo a tiempo”. El single llegó al número 1 de las listas.

Refried Dreams recupera el típico ambiente del honky-tonk, en el que un hombre se lamenta en un bar por el abandono de su novia. La composición de Jim Foster y Mark Peterson incluye sonidos propios del pop.

Termino con It doesn’t get any countrier than this, la única de las que vamos a escuchar que no salió como single. Jerry Vandiver y Randy Archer, sus autores, tiran de metáfora para perfilar la apasionada relación de dos amantes: “Hace que arranque el motor de mi tractor con solo un beso, sé que no creció en una granja pero sabe cómo actuar detrás de un granero”. No puede ser más country.

 

Con nombre propio (I)

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Las historias que cuentan las canciones siempre tienen un protagonista que, en ocasiones, se materializa en el mismo título. Comienzo hoy una serie dedicada a temas de country en cuyo título aparece el nombre de una persona. Muchas son canciones de amor dedicadas a una mujer y otras tratan sobre personajes históricos. En la variedad está el gusto.
Después de 20 años con el sello Curb Records, Tim McGraw sacó su primer álbum, Two Lanes of Fredom (2013) con Big Machine Records. A este álbum pertenece Annie, I owe you a dance. Escrita por Tom Douglas y James T. Slater, habla de una pareja de antiguos novios que se vuelve a encontrar pasado el tiempo. El narrador reconoce: “Annie, te debo un baile”.

Ahora, una muestra de bluegrass de la mano de Alison Krauss y su grupo The Union Station. Krauss incluyó Bonita and Bill Butler, una composición de Sidney Cox, en su disco Paper Airplane (2011). Aunque se escribió hace pocos años, capturó a la perfección el espíritu de los temas del siglo XIX. Escrita en un lenguaje deliberadamente anticuado, habla del viaje de un barco, Bonita, en el que los antepasados del autor llegaron desde Virginia a Louisiana.

The Oak Ridge Boys estaban en su punto álgido a principios de los 80 y nos sorprendieron con su álbum Bobbie Sue, del que vamos a escuchar la canción homónima, que llegó al primer puesto de las listas en 1982. Obra de Wood Newton, Dan Tyler y Adele Tyler, aborda el amor de una joven pareja que planea fugarse, desafiando la opinión de sus padres.

Tim McGraw o cómo compaginar el country con el cine

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El protagonista de hoy nació en Louisiana en 1967. No conoció a su padre, y hasta los once años creyó que el marido de su madre era su padre biológico. Cuando descubrió que, en realidad, era hijo de Tug McGraw, un conocido jugador de baseball de la época, estrechó la relación con él y la mantuvo hasta la muerte de su progenitor.
Uno de sus grandes ídolos era Keith Whitley (del que ya os he hablado). Tras la muerte de este, se fue a Nashville a emprender su propia carrera en el country. Por mediación de su “verdadero” padre, consiguió su primer contrato con Curb Records y su primer álbum vio la luz en 1993. Sin embargo, no sería hasta el año siguiente cuando asentara su triunfo con su segundo álbum, Not a Moment Too Soon, el álbum country más vendido de ese año.
Su presencia en los medios de comunicación aumentó todavía más tras casarse en 1996 con otra estrella del country, Faith Hill, con quien ha compartido varias giras. Su buena racha continuó con Everywhere (1997) y A Place in the Sun (1999). Su último álbum, Damn Country Music, apareció en 2015; hasta la fecha, han salido dos singles de este, Top of the World y Humble and Kind, que interpretó en la última gala de la Academia de Música Country.
Tim McGraw también ha hecho incursiones en el cine. Lo hemos visto en Friday Night Lights (2004), Un sueño imposible (2009) o Country Strong (2010), entre otras.
Escuchemos ya uno de sus múltiples números 1, Just to See You Smile. Pertenece a su álbum Everywhere (1997) y fue escrito por Mark Nesler y Tony Martin. Certificado como disco de oro tras vender más de medio millón de copias, el narrador dice que haría lo que fuera sólo por ver sonreír a la chica que ama. Incluso cuando la ve con su nueva pareja, le desea lo mejor y, si se presenta otra vez la ocasión, volvería a mentir para hacerla feliz.

El country marca su territorio (XXXIX)

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112. No place but Texas. Terminamos nuestro viaje por Texas con esta canción compuesta por el texano por excelencia, Willie Nelson. En esta balada de corte nostálgico, el autor expresa su pasión inquebrantable por su hogar, y es que, de acuerdo con la letra, Dios no pudo hacer mejor trabajo al crear Texas. Su amor va más allá de la vida, ya que, cuando muera, espera ser enterrado a las orillas del río Pedernales, un afluente del Colorado cuyo recorrido transcurre por el centro del estado de la estrella solitaria.

113. If I ever see Utah again. Larry Gatlin (Texas, 1948) grabó este single en 2010 para su disco Pilgrimage, aparecido el año anterior en Curb Records. Gatlin, y aquí lo vuelve a demostrar, es famoso por su voz de falsete, de tonos artificialmente altos. Conocida también como If I ever see you or Utah again, se enmarca en la capital del estado, Salt Lake City, y habla de una separación. Cuando se marchó, hace ya dos años, ella le dijo que no le importaría no volver a verlo nunca más. Ni a él… ni a Utah.

114. Longing for old Virginia. A este estado, apodado el Antiguo Dominio y cuyo nombre proviene de Isabel I, la reina virgen, le cabe el honor de ser el asentamiento británico más antiguo en Estados Unidos, puesto que en 1607 se estableció allí una colonia. Su papel en el nacimiento de Estados Unidos fue decisivo, y no en vano es el estado que más presidentes ha dado a la nación, un total de ocho, desde George Washington a Woodrow Wilson, pasando por Thomas Jefferson o James Madison. La familia Carter grabó este tema en noviembre de 1934 –¡hace casi 80 años!–, en Camden, Nueva Jersey, con la sensacional Sara Carter a la guitarra y su prima Maybelle al arpa. El protagonista se encuentra lejos de Virginia, pero promete a su amada que en primavera le llevará un anillo de boda a su hogar en ese estado.

Escuchemos ahora la revisión que Bill Clifton hizo de este clásico del bluegrass en 2006, cuando contaba 75 años de edad. A Clifton lo conocimos ya en una entrada anterior de esta serie con The Girl I left in sunny Tennessee.

El country marca su territorio (XXIV)

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68. Heads Carolina, Tails California. No a uno sino a dos… En efecto, esta canción hace referencia a dos estados que, además, se asocian con una manera opuesta de vivir. El estado sureño de Carolina y California, uno de los paradigmas de la vida ajetreada del país. Jo Dee Messina debutó con este single en 1996, en el que le propone a su pareja jugarse a cara o cruz el lugar donde echar raíces para construir su vida. En realidad, lo único que realmente importa es que vayan juntos. La canción fue escrita por Tim Nichols y Mark D. Sanders y editada por el sello independiente Curb Records.

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69. Tennessee Stud. Evidentemente, el estado donde nació la música country –y cuya capital es sede del Grand Ole Opry y de gran parte de los sellos discográficos de este género– tenía que estar representada con holgura en esta serie. Empezamos por una canción compuesta por Jimmy Driftwood, ese profesor que se dedicaba también a componer, como vimos en la entrada dedicada a The battle of New Orleans. Esta que vamos a escuchar es su composición más versionada. Driftwood hila una historia divertida acerca de un semental de Tennessee. En 1825, el narrador sale de allí en dirección a Arkansas, por problemas con su familia política. En su nuevo destino se enfrenta con un forajido a cuenta de su caballo. “Le disparó y el otro cayó dándose un batacazo”. Cuando vuelve a Tennessee, le da su merecido a la familia de su novia, se olvida de esta y se enamora de una chica de cabellos dorados que monta una yegua. Finalmente, se casan, tienen un hijo y la yegua y el caballo tienen un potro. La primera versión de Eddy Arnold se convirtió en un éxito en 1959 y su interpretación le valió una nominación a los Grammy.

Escuchemos la versión de Johnny Cash, correspondiente a su álbum American Recordings, de 1994.

Por último, os dejo con una de las mejores versiones de este tema: la de Doc Watson para su álbum Tennessee Stud (2003).

70. Tennessee Flat-Top Box. A finales de 1961, salió esta canción escrita por Johnny Cash. La letra cuenta la historia de un chico de pelo oscuro, un as tocando la guitarra acústica (coloquialmente, flat-top box), que, en los comienzos de su carrera, actúa en un bar de Texas cerca de la frontera. Tanta popularidad hace que todas las chicas –“desde los 9 a los 90 años”– queden hipnotizadas con sus actuaciones. Algunas se van casa a hurtadillas y hasta empeñan sus joyas para disfrutar de su música. Un día, el chico desaparece del bar y sus fans le esperan día tras día, hasta que lo ven en el Hit Parade con su sueño cumplido.

En 1987, Rosanne Cash, la hija del maestro, nos regaló una versión que no desmerece en absoluto del original, y en la que Randy Scruggs, el hijo de Earl (de quien os hablé el pasado 28 de abril), se ocupa de los solos de guitarra.

El country marca su territorio (XXI)

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59. Lost in Oklahoma. Este tema es obra de un “rebelde” de la música country. El nieto de Hank Williams, conocido con el nombre artístico de Hank III, nunca se ha sentido cómodo con el llamado sonido Nashville, y su música se desvía de la corriente mayoritaria. Prueba de ello es el nombre del álbum al que pertenece esta canción, Rebel Within (“El rebelde dentro de mí”), editado por Curb Records en 2010. Su letra describe una típica historia de perdedores. El narrador dice estar perdido en Oklahoma. Lo meten en la cárcel y no tiene quien le pague la fianza. Vaga sin destino como un perro sin hogar y sigue bebiendo.

60. Oklahoma Town. Jeremy Glen Castle nació en Oklahoma City hace 39 años. Creció escuchando a los clásicos George Jones, Merle Haggard o George Strait y, tras graduarse, comenzó a cantar profesionalmente en diversos locales de Oklahoma. En 2010 editó el álbum The Life we’ve chose –al que pertenece este tema–, compuesto por 18 canciones compuestas por él mismo. En ésta, el autor cuenta la vida de un granjero de Oklahoma y cómo se debe enfrentar a las inclemencias del tiempo.

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61. Beautiful Ohio. El cantante de country Kenny Roberts alcanzó un gran éxito con este tema de 1951 que, con el tiempo, se convertiría en la canción oficial del estado de Ohio (1989). Compuesta en 1918 por Mary Earl con letra de Ballard MacDonald, en su origen era un vals en el que dos enamorados bailaban a la luz de las estrellas. Cuando se convirtió en canción oficial del estado, Wilbert B. McBride se encargó de redactar una nueva letra en la que se ensalzan las ciudades y las montañas de Ohio.