Country Urbano (XXXIV)

boston
90. Bowling Green. Don Everly nació a cien kilómetros de Bowling Green, y los Everly Brothers se acordaron de la ciudad en este tema, compuesto por Jacqueline Ertel y el bajista Terry Slater. Salió como single en 1967, y no tardó en convertirse en uno de los mayores éxitos de la carrera de los hermanos. Bowling Green, dice la letra, tiene las chicas más guapas, la gente es amable, el sol calienta el cuerpo y el alma, y qué decir del bluegrass.

Glen Campbell la incluyó el mismo año en su álbum Gentle on My Mind.

La cantante Neko Case la versionó en clave de rock en 1997.

91. Eight more miles to Louisville. Los franceses ayudaron a Estados Unidos a independizarse de Gran Bretaña, y, entre otros lugares, se asentaron en Louisville, Kentucky, cuyo nombre proviene de Luis XVI. En 1946 Louis “Grandpa” Jones escribió este clásico del bluegrass, en el que el narrador expresa su satisfacción porque sólo le quedan ocho millas para llegar a Louisville, donde “nunca más estará triste”.

Mac Wiseman recuperó este estándar en su disco Concert Favorites (1973).

Escuchemos ahora la interpretación en directo que nos ofreció Sam Bush, acompañado por Stephen Mougin, en una emisora local de San Luis en 2010.

92. Please, come to Boston. Esta canción de 1974 fue escrita por Dave Loggins, el primero en grabarla. Pertenece a su álbum Apprentice (in a musical workshop) y su sentida interpretación le valió una nominación al Grammy a la mejor actuación vocal masculina. El narrador, un viajero empedernido, intenta convencer a su pareja de que vuelva con él a Boston en primavera, a Denver cuando lleguen las nieves y a Los Ángeles para siempre. Ella se niega: prefiere seguir viviendo en Tennessee. Dave Loggins hizo así un guiño a su estado natal, Tennessee, por supuesto. Os dejo con él.

Willie Nelson la grabó en 1884 y la incluyó en su álbum City of New Orleans.

Kenny Chesney lo hizo en directo para su álbum When the Sun Goes Down (2004).

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Roll On (Eighteen Wheeler). Dave Loggins, 1983

roadsongs
Alabama fue uno de los grupos de música country más exitosos de los 80: encadenaron nada menos que 26 números 1 a lo largo de esa década, y este de hoy fue el duodécimo.
Pertenece al disco homónimo Roll On, que vio la luz en enero de 1984 y había sido grabado un año antes. La canción –el primer single del álbum– es toda una síntesis de ese subgénero del country conocido como “truck songs” (canciones de camioneros). Gracias a su estribillo pegadizo y al mensaje optimista que transmite, no tardó en triunfar.
Un camionero ha de mantener a su mujer y sus hijos, y emprende un viaje de trabajo con su camión de dieciocho ruedas. Pero la ventisca que asola el centro de Estados Unidos hace que se pierda y las autoridades inician su búsqueda tras informar a la esposa del suceso. No obstante, el mal tiempo hace que se vean obligados a abandonar las tareas de rescate. La familia no pierde la esperanza y reza para que sobreviva. En la estrofa final, suena el teléfono, y, aunque esperan lo peor, el “hombre del piso de arriba” –referencia a Dios– ha escuchado sus súplicas y la voz que responde es la del padre. Este pregunta a su “equipo” si se han acordado de cantar la canción que les enseñó en su día: “Sigue adelante, carretera, sigue adelante, papá, hasta que vuelvas a casa, sigue adelante, familia, seguid adelante, equipo, sigue adelante, mamá, como te dije que hicieras”.
Escuchemos la versión original de Alabama.

En 1994, David Allan Coe hizo otra en su álbum Twenty Greatest Hits.

No trabajes en la Fiesta del Trabajo

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Con motivo de la fiesta del Trabajo que hoy celebramos, os presento una selección de cinco canciones country que encuentran su inspiración en este tema.
Take this job and shove it. David Allan Coe compuso esta canción en 1977, y se la ofreció a Jonny Paycheck, quien la grabó por primera vez en su álbum Take this job and shove it. Paycheck fue uno de los máximos representantes del outlaw country y este fue su único número 1. El tema, que daría lugar a la película homónima de 1981 dirigida por Gus Trikonis, habla de un tipo que, tras quince años de trabajo, se encuentra con que su mujer lo ha abandonado, y ya no ve razones para seguir ahí, al pie del cañón, de modo que puede decir sin miedo: “Coge este empleo y métetelo por donde te quepa. El capataz es un perro, el jefe es tonto, se ha hecho un nuevo peinado y se cree que está de moda”. Una letra rompedora, ¿no? Y un discurso apetecible…

Forty hour week (for a living). Compuesta por Don Schlitz, Dave Loggins y Lisa Silver, fue popularizada por Alabama en su álbum Forty Hour Week (1984). Constituye todo un tributo al trabajo industrial y abunda en referencias a los talleres de automóviles o las fábricas de acero, sin olvidar, por supuesto, otro tipo de quehaceres: la lucha contra el fuego, el trabajo con el martillo, la venta tras un mostrador, el correo, el campo, las minas… En definitiva, un homenaje a todo el que cumple “una semana de cuarenta horas con un espíritu que no se puede reemplazar por las máquinas”. Al final, se oyen las notas de America the Beautiful.

Working Man Blues. Merle Haggard compuso e interpretó esta canción, que vio la luz en 1969 como single de su álbum A Portrait of Merle Haggard. Se trata de un tema emblemático para el sonido Bakersfield. Su protagonista debe mantener a su mujer y a nueve niños, por lo que no tiene más remedio que trabajar mientras pueda usar las manos. Aunque a veces piensa en dejarlo todo y coger un tren a otra ciudad, vuelve a su rutina y a cantar el blues del trabajador.

Shiftwork. Esta canción pertenece al disco Just Who I Am: Poets & Pirates (2007). Fue compuesta por Troy Jones y cantada a dúo por Kenny Chesney y George Strait, que se quejan de la cantidad de trabajo que tienen y de que, encima, lo tienen que hacer por turnos: de 7 a 3, de 3 a 11 y de 11 a 7. Al final proponen ir a la playa e irse de fiesta de 7 a 3, de 3 a 11 y de 11 a 7.

Little man. En 1999 apareció el disco de Alan Jackson High Mileage, en el que figuraba esta canción, que salió como single con fines promocionales. Compuesta por el propio Jackson, la letra añora los tiempos en que había pequeñas empresas, engullidas ya por las grandes corporaciones. Antes se podía comprar en la ferretería de Johnson, la joyería de Morgan o la botica de Lee King…, pero ahora todas esas tiendas están vacías, y solo han quedado el cartel de la Coca Cola y tiendas de autoservicio. El mundo se ha olvidado del “hombre pequeño”.