There goes my everything. Dallas Frazier, 1965

there goes my everything
Qué mejor, en la semana en que se han entregado los premios de la Asociación de Música Country, que escuchar el tema que ganó en su primera edición de 1967. La canción, una romántica y estremecedora balada, fue compuesta por Dallas Frazier en 1965, pero no fue hasta el año siguiente cuando triunfó realmente en las listas. Jack Greene –fallecido en 2013– fue el artífice de esta versión en un single editado por Decca y producido por nuestro conocido Owen Bradley (quien había sido productor de Patsy Cline).
El compositor, Dallas Frazier, declaró en una entrevista que la idea de la letra se la inspiró un amigo que se estaba divorciando. La canción narra los pensamientos del protagonista tras la ruptura: “Ahí va mi razón de vivir, ahí va la única de mis sueños, ahí va mi única posesión, ahí va mi todo”. Escuchemos la versión más conocida, la de Jack Greene.

Este tema ha conocido infinidad de versiones, entre ellas la de Loretta Lynn de 1967.

En el mismo año, otra de las grandes voces femeninas del country, Tammy Wynette, nos regaló esta interpretación.

En el mercado británico, la versión de más éxito fue la de Engelbert Humperdinck, en 1967.

En 1971, Elvis Presley la incluyó en su álbum Country Elvis: I’m 10000 years old.

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Walking the floor over you. Ernest Tubb, 1941

Uno de los fenómenos de la música country es el honky-tonk, en realidad unos locales en los que se ofrece música en directo, generalmente country. Ernest Tubb fue uno de los primeros en popularizar este subgénero con un tema imperecedero, Walking the floor over you, que se podría traducir como: “Dando vueltas fruto de la preocupación por ti”.
En su primera versión, la guitarra eléctrica de Fay “Smitty” Smith daba la réplica al trabajo vocal y la guitarra acústica de Tubb. Smith era oriundo de Dallas, Texas, y conoció a Tubb cuando ambos trabajaban para una emisora local, la KGKO.
A principios de los 60, Tubb volvió a grabar el tema con su propia banda, The Texas Trobadours, y su éxito ha sido tal que, a lo largo de la historia, ha llegado a vender más de un millón de discos. Ciertamente, el sello discográfico Decca, fundado en 1929, acertó plenamente al mostrar interés por este tema, cuya buena salud se ha prolongado hasta nuestros días, como prueba la buena acogida de la reedición que Decca Records presentó en 2012 con los mayores éxitos de Tubb.
A buen seguro, uno de los factores que explican su vigencia 75 años después es la típica pronunciación nasal propia de Texas y el ingenio que muestra la letra de principio a fin.
Esta tiene un tono nostálgico, por el sentimiento de pérdida que acecha al narrador, quien deambula por su propia habitación sin poder hacerse a la idea de que su pareja le ha abandonado. Al final, el autor sugiere que a su chica le podría aguardar el mismo destino, por lo que también se sentirá sola. Todo un consuelo, ¿no? Donde las dan, las toman.