Una aflicción interminable

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Ayer Cristo fue crucificado y mañana resucitará pero hoy, ay, los cristianos se sienten huérfanos y perdidos, ya que Dios no está…

He tratado de que la canción de hoy fuera la más apropiada para este día. El tema, Lost Soul, se encuentra a medio camino entre el bluegrass y el góspel, y se lo debemos a Doc Watson y su familia.

A principios de los años 60 se dio una revitalización de la música folk americana. Ralph Rinzler y Jeff Place, dos musicólogos de Folkways Records, se pusieron en contacto con Watson para que este grabara una colección de temas tradicionales utilizando el banjo y el fiddle. Entre ellos, este Lost Soul, que aparecería en el disco The Watson Family (1963). El mismo sello lo reeditaría en 1990 en formato CD, con varias pistas adicionales grabadas en los 70.

El tono es tan sombrío, que los responsables de una película de terror, Beneath, la incluyeron en su banda sonora, lo único bueno de la cinta junto con el The End. La letra presenta un tétrico panorama el día del juicio final, cuando “todos nosotros, pecadores, partiremos a una aflicción interminable”. El narrador se arrepiente de su vida, pero sabe que es demasiado tarde: “Aunque pido ayuda, es en vano porque estoy condenado para siempre. Si pudiera revivir todos los años pasados, los dedicaría a la causa de mi Salvador, pero nunca más volverán a mí”. Cada verso es repetido como si fuera un eco, para darle mayor gravedad al asunto. Alegría no le falta…

Vamos ya con este clásico del bluegrass, interpretado por Doc Watson y su familia.

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Country Urbano (XVIII)

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44. Crescent City. Lucinda Williams compuso esta canción para su tercer álbum, Lucinda Williams (1988), como homenaje a Nueva Orleans, “la ciudad del creciente”. Influida por la música cajun, no faltan en la letra referencias al estado de Louisiana: el lago Pontchartrain, la pequeña ciudad de Mandeville… Aunque fue escrita muchos antes del Katrina, volvió a ponerse de moda a raíz del huracán. Escuchémosla y, como dice la canción, “laissez les bons temps rouler”, o, lo que es lo mismo, “que vengan los buenos tiempos”.

En 1993, Emmylou Harris la versionó en su álbum Cowgirl’s Prayer.

45. Back to New Orleans. Fundado en 1998, Old Medicine Crow Show es un grupo especializado en música folk y bluegrass, que empezó actuando en las calles. Dos años más tarde, la leyenda del bluegrass Doc Watson los descubrió tocando en Boone, Carolina del Norte, y, con semejante padrino, se trasladaron a Nashville, donde actuaron en el Grand Ole Opry. Hasta la fecha han sacado 8 álbumes de estudio, y este tema pertenece a su EP Caroline (2008). Nueva Orleans ejerce una atracción irresistible para su narrador, que está dispuesto a llegar allí como sea. Tras perder su billete de autobús, pide dinero al primero que se cruza en su camino y lleva ya 40 días con sus noches caminando bajo el sol ardiente de Texas para cumplir su sueño.

46. Do you know what it means to miss New Orleans. Nació como un tema de jazz, y la oímos por primera vez en la película New Orleans (1947), con Louis Armstrong y Billie Holiday, pero la versión que os traigo hoy es de uno de los mayores exponentes del bluegrass de nuestros días, Alison Krauss, quien la grabó en 1989, a los 18 años. La canción está tan asociada a esta ciudad, que David Simon la escogió para cerrar su serie Treme.

Escuchemos a Jimmy Buffett junto a Allen Toussaint al piano en 2006.

Sittin’ on Top of the World. Walter Vinson y Lonnie Chatmon, 1930

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No es ninguna novedad la enorme contribución del blues a la música country, y esta de hoy es otra demostración. El tema fue compuesto como una canción country-blues por los miembros de los Mississippi Sheiks Walter Vinson y Lonnie Chatmon. En 2008 la canción entró en el Salón de la Fama de los Grammy. La letra habla de una ruptura pero, aun así, el protagonista se siente esperanzado, “sentado en la cima del mundo”.
El título guarda relación con una canción popularizada por Al Jolson en 1926, I’m Sitting on Top of the World, aunque la melodía es totalmente diferente. Pocos años después, desde su grabación por Bob Wills y los Texas Playboys, se convirtió en un clásico de la música western swing.
Los seguidores de Elia Kazan quizá reconozcan esta melodía, ya que sonó en Un rostro en la multitud (1957). También la escuchamos en la película Cold Mountain, en una versión de Jack White que pondré luego; y, en los últimos años, ha aparecido en la banda sonora de la serie Hijos de la Anarquía.
La primera vez que se grabó fue en febrero de 1930 por los Mississippi Sheiks, un grupo formado por la familia Chatmon y Walter Vinson que se disolvió en 1933.

Bob Wills convirtió este clásico en un estándar de la música western swing en 1935.

The Light Crust Doughboys alcanzó la cima de su fama en los años inmediatamente anteriores al estallido de la Segunda Guerra Mundial. Esta grabación corresponde a 1938.

Un jovencísimo Ray Charles –no había cumplido aún los 20– grabó esta versión en 1949.

En 1957, Howlin’ Wolf hizo una de las versiones más conocidas de este tema.

Esta es la interpretación de Doc Watson en los años sesenta.

Cream, en su álbum Wheels of Fire (1968).

Os dejo ahora con la versión de Jack White.

Nos quitamos el sombrero con el gran guitarrista Chet Atkins.

Will the Circle Be Unbroken Vol. 2 (1989) es un álbum de Nitty Gritty Dirt Band del que extraemos esta pista.

Marty Stuart, fusión de estilos

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Nuestro protagonista nació en Mississippi en 1958. A los 12 años empezó a tocar en el grupo de bluegrass The Sullivan Family. En los 70, trabajó en la formación del legendario Lester Flatt hasta la muerte de este en 1978. Después, su carrera seguiría la estela del bluegrass junto a otro de los grandes del género, Vassar Clements.
Marty Stuart se introdujo en el country colaborando con todas las leyendas a su alcance. Lo hizo con Doc Watson e incluso con Johnny Cash, con cuya hija se casó (y se divorció poco después). A mediados de los 80, abandonó el bluegrass, comenzó su carrera en solitario y fichó por la Columbia. Sus discos no conseguían despegar del todo, pero las revistas de la época lo seguían considerando una de las promesas más seguras del country.
Por fin, en 1989 le llegó el éxito tras firmar con MCA, la antigua Decca Records, con quienes publicó Hillbilly Rock, disco de oro. Uno de sus singles –el que le da título– fue su primer Top 10 en las listas country. En los 90 hiló un hit tras otro. Su siguiente trabajo, Tempted, reeditó la notoriedad de su anterior obra y, en 1992, su dúo con Travis Tritt The Whiskey Ain’t Working le procuró la mejor posición en las listas, el número 2, y el primer Grammy de su carrera. En 1997 se casó con otra estrella del country, Connie Smith, a quien produjo su álbum Connie Smith.
Su último proyecto le ha llevado a la cuna de la música country en Bristol, Tennessee, donde tuvieron lugar las primeras grabaciones en 1927 (aquí podéis ver la entrada correspondiente). Allí ha realizado el álbum Ortophonic Joy: The Bristol Sessions Revisited, que vio la luz el pasado mes de mayo, y se ha reunido con personalidades como Dolly Parton, Vince Gill, Steve Martin o Emmylou Harris.
Escuchemos el primer single de Marty Stuart, Arlene, publicado en 1985 como anticipo de su álbum Marty Stuart (1986). Escrito por Curtis Allen, lo publicó la Columbia y llegó al puesto 19. Habla de una chica llamada Arlene a la que el protagonista ve desde lejos, mientras va conduciendo por la carretera. Se queda prendado de ella, pero pronto descubre que la seducción no será fácil, porque su padre la “tiene atada muy en corto”.

Norte y Sur (VI)

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Si el último día de esta serie os hablaba de Bonnie Blue Flag, hoy vamos a escuchar otra significativa canción del bando Confederado: Bright Sunny South. En este caso, no es posible determinar su origen. La letra está contada desde el punto de vista de un joven soldado que ha sido enviado a la guerra (“antes de que hubieran pasado los días de mi infancia”) y ha dejado atrás a su familia. Le aflige la separación de su madre, evoca las palabras de su progenitor (“Hijo, sé valiente pero muestra piedad siempre que puedas, nuestros corazones están contigo”) y aún puede ver las lágrimas de su hermana en el momento de la partida.
Escuchemos la sentida versión del grupo Bittersweet and Brier, en su álbum Hard Times-Songs of the Civil War.

Este es Dock Boggs al banjo.

En 1984, Doc y Merle Watson la incluyeron en su álbum Down South.

Ahora disfrutemos del tema en clave bluegrass con The Union Station (2002), un grupo formado por la gran violinista Allison Krauss, Dan Tyminski, Jerry Douglass, Ron Block y Barry Bales.

La última vez que se grabó fue en 2013, cuando Sam Amidon, de 33 años, la incluyó en su disco Bright Sunny South, cambiando levemente la letra.

El country marca su territorio (XXIV)

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68. Heads Carolina, Tails California. No a uno sino a dos… En efecto, esta canción hace referencia a dos estados que, además, se asocian con una manera opuesta de vivir. El estado sureño de Carolina y California, uno de los paradigmas de la vida ajetreada del país. Jo Dee Messina debutó con este single en 1996, en el que le propone a su pareja jugarse a cara o cruz el lugar donde echar raíces para construir su vida. En realidad, lo único que realmente importa es que vayan juntos. La canción fue escrita por Tim Nichols y Mark D. Sanders y editada por el sello independiente Curb Records.

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69. Tennessee Stud. Evidentemente, el estado donde nació la música country –y cuya capital es sede del Grand Ole Opry y de gran parte de los sellos discográficos de este género– tenía que estar representada con holgura en esta serie. Empezamos por una canción compuesta por Jimmy Driftwood, ese profesor que se dedicaba también a componer, como vimos en la entrada dedicada a The battle of New Orleans. Esta que vamos a escuchar es su composición más versionada. Driftwood hila una historia divertida acerca de un semental de Tennessee. En 1825, el narrador sale de allí en dirección a Arkansas, por problemas con su familia política. En su nuevo destino se enfrenta con un forajido a cuenta de su caballo. “Le disparó y el otro cayó dándose un batacazo”. Cuando vuelve a Tennessee, le da su merecido a la familia de su novia, se olvida de esta y se enamora de una chica de cabellos dorados que monta una yegua. Finalmente, se casan, tienen un hijo y la yegua y el caballo tienen un potro. La primera versión de Eddy Arnold se convirtió en un éxito en 1959 y su interpretación le valió una nominación a los Grammy.

Escuchemos la versión de Johnny Cash, correspondiente a su álbum American Recordings, de 1994.

Por último, os dejo con una de las mejores versiones de este tema: la de Doc Watson para su álbum Tennessee Stud (2003).

70. Tennessee Flat-Top Box. A finales de 1961, salió esta canción escrita por Johnny Cash. La letra cuenta la historia de un chico de pelo oscuro, un as tocando la guitarra acústica (coloquialmente, flat-top box), que, en los comienzos de su carrera, actúa en un bar de Texas cerca de la frontera. Tanta popularidad hace que todas las chicas –“desde los 9 a los 90 años”– queden hipnotizadas con sus actuaciones. Algunas se van casa a hurtadillas y hasta empeñan sus joyas para disfrutar de su música. Un día, el chico desaparece del bar y sus fans le esperan día tras día, hasta que lo ven en el Hit Parade con su sueño cumplido.

En 1987, Rosanne Cash, la hija del maestro, nos regaló una versión que no desmerece en absoluto del original, y en la que Randy Scruggs, el hijo de Earl (de quien os hablé el pasado 28 de abril), se ocupa de los solos de guitarra.

Crónica de sucesos: Tom Dooley

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Las letras de la música folk se basan en gran parte en anécdotas reales, algunas de ellas un tanto escabrosas, como esta que vamos a escuchar hoy.
La historia alcanzó un tremendo eco en su época, finales del siglo XIX. En 1866, un año después de que terminara la Guerra de Secesión, un asesinato –que hoy catalogaríamos como de violencia de género– sacudió a Carolina del Norte. Un veterano confederado, Tom Dula (pronunciado Dooley por la población sureña, al igual que dicen Grand Ole Opry en lugar de Grand Ole Opera), fue acusado de matar a su prometida Laura Foster.
Ahorcado por el crimen, no está muy claro que fuera él el responsable, ya que, a la vez, era amante de una prima de Laura, Ann Melton, y es posible que él la encubriera, pero que fuera ella quien matara a su prima por celos.
Una tonada popular recreó esta historia, y hoy vamos a escuchar varias versiones de la misma, comenzando por la más antigua, de 1929, cantada por Grayson y Whitter.

Avanzamos 10 años y nos encontramos con la versión de Frank Poffitt.

Un grupo que inició su andadura en California, The Kingstron Trio, consiguió su mayor éxito con esta melodía. En 1958, editaron Tom Dooley con una breve introducción recitada en un disco publicado por Capitol Records.

Doc Watson hizo su propia versión en 1964 con un dulce sabor bluegrass. El disco, también llamado Doc Watson, fue editado por Vanguard Records.

La canción cruzó el charco, y, para demostrarlo, aquí tenéis la versión en alemán de Die Nielsen Brothers.

Oh Susana, no llores más por mí

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Hoy os voy a hablar del banjo, un instrumento sin el cual la música country estaría coja (y también el folk, y el bluegrass). Lo hemos escuchado tímidamente en el teatro musical (Hello, Dolly, La ópera de cuatro cuartos…) o en las primeras grabaciones de jazz, en las que aparecía el banjitar (banjo guitar), como en los discos de Johnny St. Cyr, un jazzista nacido en Nueva Orleans.
Este instrumento de cuerda –de 4, 5 o 6 cuerdas, según el caso– fue utilizado por primera vez por esclavos africanos en Estados Unidos. En el siglo XIX, proliferaban en América espectáculos de juglares (los llamados “hombres orquesta”), con el banjo y el violín –o fiddle– como invitados de honor a esta fiesta. De hecho, la primera noticia que tenemos de su utilización en un escenario fue en la década de 1830 por parte del pionero Sweeney.
Pero, ¿de dónde viene el nombre de banjo? Los etimólogos no se ponen de acuerdo, pero una de las teorías apunta a que podría ser una corrupción de la palabra española bandurria. O sea, que algo nos toca.
Ha habido muchos virtuosos del banjo, pero aquí voy a citar solo a tres de los más importantes: Earl Scuggs, fallecido en 2012, Harry Reser y Eddie Peabody. Escuchemos una grabación del primero de ellos, perteneciente al tema Foggy Mountain Breakdown, que sonó en el festival bluegrass de 1971 de Camp Springs (Carolina del Norte).

Y, después de esta experiencia, hagamos una prueba. Si al sonido del instrumento le añadimos letra, obtenemos un resultado tan satisfactorio como este, que se corresponde con la canción What would you give in exchange for your soul (1935).