Forever and ever, amen. Paul Overstreet y Don Schlitz, 1987

forever and ever
Desde que apareció esta canción, se ha convertido en una de las preferidas por las parejas de recién casados americanos para que suene en sus bodas. A la vista del título, no es extraño que así sea, ya que condensa el anhelo de todos los enamorados que deciden pasar por el altar: te amaré por siempre jamás –aunque en ocasiones se olviden luego de cumplir la promesa.
El tema apareció como single en marzo de 1987, extraído del disco de Randy Travis Always and Forever, y ese mismo año se alzó con el Grammy a la mejor canción country y con el premio de la Academia de la Música Country en la misma categoría.
El narrador intenta convencer a su pareja, de todas las maneras posibles, de que su amor perdurará hasta el día de su muerte: “Dicen que la memoria juega malas pasadas y se pierde con la edad. A mí me pasa, ya me he olvidado de todas las mujeres que he conocido excepto de ti”.
Escuchemos en primer lugar a uno de los autores de la canción, Paul Overstreet, en una actuación en la cadena de televisión Blue Highways.

Sin embargo, el artista que le dio fama fue Randy Travis.

Os dejo ahora con un par de dúos entre Randy Travis y otras estrellas del country. En primer lugar, con Josh Turner, una de las voces más graves del country actual, en una interpretación de 2006.

Ahora, en la compañía del grupo Zac Brown Band.

Nuestro país es poco proclive a la música country, pero hay honrosas excepciones como la del valenciano Juáner Domínguez, que nos regaló esta versión.

Ahora, una voz femenina, la de la noruega Laila Hansen, que la incluyó en su CD Never Again (2003).

Y nos despedimos con el grupo Avett Brothers, que tradicionalmente toca bluegrass, en un concierto que dio en Huntsville, Alabama, en octubre de 2014.

No trabajes en la Fiesta del Trabajo

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Con motivo de la fiesta del Trabajo que hoy celebramos, os presento una selección de cinco canciones country que encuentran su inspiración en este tema.
Take this job and shove it. David Allan Coe compuso esta canción en 1977, y se la ofreció a Jonny Paycheck, quien la grabó por primera vez en su álbum Take this job and shove it. Paycheck fue uno de los máximos representantes del outlaw country y este fue su único número 1. El tema, que daría lugar a la película homónima de 1981 dirigida por Gus Trikonis, habla de un tipo que, tras quince años de trabajo, se encuentra con que su mujer lo ha abandonado, y ya no ve razones para seguir ahí, al pie del cañón, de modo que puede decir sin miedo: “Coge este empleo y métetelo por donde te quepa. El capataz es un perro, el jefe es tonto, se ha hecho un nuevo peinado y se cree que está de moda”. Una letra rompedora, ¿no? Y un discurso apetecible…

Forty hour week (for a living). Compuesta por Don Schlitz, Dave Loggins y Lisa Silver, fue popularizada por Alabama en su álbum Forty Hour Week (1984). Constituye todo un tributo al trabajo industrial y abunda en referencias a los talleres de automóviles o las fábricas de acero, sin olvidar, por supuesto, otro tipo de quehaceres: la lucha contra el fuego, el trabajo con el martillo, la venta tras un mostrador, el correo, el campo, las minas… En definitiva, un homenaje a todo el que cumple “una semana de cuarenta horas con un espíritu que no se puede reemplazar por las máquinas”. Al final, se oyen las notas de America the Beautiful.

Working Man Blues. Merle Haggard compuso e interpretó esta canción, que vio la luz en 1969 como single de su álbum A Portrait of Merle Haggard. Se trata de un tema emblemático para el sonido Bakersfield. Su protagonista debe mantener a su mujer y a nueve niños, por lo que no tiene más remedio que trabajar mientras pueda usar las manos. Aunque a veces piensa en dejarlo todo y coger un tren a otra ciudad, vuelve a su rutina y a cantar el blues del trabajador.

Shiftwork. Esta canción pertenece al disco Just Who I Am: Poets & Pirates (2007). Fue compuesta por Troy Jones y cantada a dúo por Kenny Chesney y George Strait, que se quejan de la cantidad de trabajo que tienen y de que, encima, lo tienen que hacer por turnos: de 7 a 3, de 3 a 11 y de 11 a 7. Al final proponen ir a la playa e irse de fiesta de 7 a 3, de 3 a 11 y de 11 a 7.

Little man. En 1999 apareció el disco de Alan Jackson High Mileage, en el que figuraba esta canción, que salió como single con fines promocionales. Compuesta por el propio Jackson, la letra añora los tiempos en que había pequeñas empresas, engullidas ya por las grandes corporaciones. Antes se podía comprar en la ferretería de Johnson, la joyería de Morgan o la botica de Lee King…, pero ahora todas esas tiendas están vacías, y solo han quedado el cartel de la Coca Cola y tiendas de autoservicio. El mundo se ha olvidado del “hombre pequeño”.

The Gambler. Don Schlitz, 1978

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Don Schlitz trabajaba como programador informático en la universidad de Vanderbilt (Nashville), pero lo que realmente quería era componer. Conoció a su mentor, el también compositor Bob McDill, quien le animó en sus intenciones, y, en 1976, Schlitz, entonces de 23 años, escribió su primera canción.
Nadie se interesó por ella al principio, y, ni corto ni perezoso, la grabó él mismo. Dos años después, la estrella Bobby Bare se fijó en su ritmo, pero tampoco tuvo suerte, y se malogró antes de convertirse en single. Su verdadero éxito le llegó en la voz de Kenny Rogers, quien la grabó en noviembre de 1978. Su versión le valió el Grammy a la mejor interpretación masculina y a Don Schlitz el de la mejor canción. Hoy, es uno de sus temas más conocidos, si no el que más.
La canción inspiró la franquicia de películas The Gambler (hubo cinco entre 1980 y 1994, las cuatro primeras dirigidas por Dick Lowry y la última por Jack Bender), todas protagonizadas por el propio Kenny Rogers.
La letra presenta una metáfora acerca de cómo afrontar la vida. Narra una conversación en un tren “que no va a ninguna parte” entre un tipo y un jugador profesional. Este, con una terminología propia del póquer, le da consejos sobre cómo tener éxito en la vida. “Por tu mirada, veo que no te quedan ases; a cambio de un poco de tu whiskey te daré un consejo. Si quieres jugar la partida, tienes que aprender a jugarla bien: Tienes que saber con qué cartas quedarte, cuándo mostrarlas, cuándo retirarte, nunca cuentes el dinero cuando estés en la mesa; ya habrá tiempo de contarlo cuando acabe la partida. El secreto para sobrevivir es saber con qué cartas quedarte y de cuáles descartarte. Lo mejor que puedes esperar es morir mientras duermes”. ¡Hagan juego, señoras y señores!
Esta es la versión que Kenny Rogers lanzó al estrellato. La grabó para su álbum The gambler (1978).

Johnny Cash lo hizo para Gone Girl (1978).

Unos meses antes, Bobby Bare la interpretó para Bare (1978).

Escuchemos ahora la propuesta de Don Schlitz.

Para acabar, Blake Shelton la incluyó en su disco Songs of the Year (2006).