¡Sea crucificado!

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Hoy, Viernes Santo, se recuerda el día de la crucifixión de Cristo. Según la tradición cristiana, Jesús ofreció su sangre por nosotros, así que abordaremos una canción góspel que habla precisamente de eso –de la sangre–, y de cómo, metafóricamente, hemos de lavarnos en ella para salir purificados.

El tema que vamos a escuchar, publicado originariamente en 1878, lleva por título Are You Washed in the Blood?, y es obra de Elisha A. Hoffman, uno de los más prolíficos autores de canciones religiosas de todos los tiempos, hasta el punto que de su pluma salieron unos 2.000 himnos de esta naturaleza.

La letra concatena una serie de preguntas que abundan en la necesidad de tener siempre presente la sangre del Cordero: “¿Has ido a Jesús en busca de su poder purificador?, ¿te has lavado en la sangre del Cordero?, ¿están tus vestiduras sin mancha?, ¿están blancas como la nieve?”. Se han hecho multitud de versiones de este tema, las más conocidas en clave de bluegrass. Escuchemos algunas de ellas.

Carl Story, el conocido como “padre de la música góspel bluegrass”, y su grupo, The Rambling Mountaineers, la grabaron, y su trabajo apareció en un recopilatorio que comprendía sus obras entre 1942 y 1952.

Uno de los primeros grupos de bluegrass fue The Foggy Mountain Quartet. Aquí interpretan la canción con Earl Scruggs a la guitarra.

The Statler Brothers en Oh Happy Day (1969).

En un recopilatorio con las grabaciones de Red Allen entre 1962 y 1983 figuraba también este tema. Frank Wakefield, ¡nada menos!, es quien le acompaña a la mandolina.

Veamos una interpretación en directo de los Shenandoah Cut Ups en 1971.

Willie Nelson hizo su versión en Old Time Religion (1992).

The Charlie Daniels Band imprimió una gran energía a esta versión, aparecida en How Sweet The Sound: 25 Favorite Hymns and Gospel Favorites (2001).

Alan Jackson la incluyó en su disco Karaoke (2007).

Veamos a los Kings Highway en una actuación en el festival bluegrass de Jerusalem Ridge en 2008. El grupo está compuesto por Mark Hargis a la mandolina, Mike Fulkerson al banjo, Kevin Bowlds al fiddle y Byron Oost al contrabajo.

El dúo Joey + Rory la incluyó en Inspired: Songs of Faith and Family (2013).

La versión de Randy Travis aparece en Hymns: 17 Timeless Songs of Faith (2014).

Por último, una versión coral obra del Antrim Mennonite Choir, que salió en el disco Amazing Grace.

 

Los condes actualizan el Bluegrass

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El bluegrassver entrada 30 enero 2014– se nutre de las raíces del country; y, aunque en la actualidad se encuentre un tanto desplazado por la corriente más pop de este género, los grupos que se dedican a él lo hacen con verdadera pasión.
Es el caso de The Earls of Leicester (Los condes de Leicester), una formación nacida en 2013 cuyo nombre homenajea al dúo del guitarrista Lester Flatt (Lester y Leicester se pronuncian igual) y el intérprete del banjo Earl Scruggs. Creado por Jerry Douglas, gran admirador suyo, hasta la fecha ha sacado dos discos: The Earls of Leicester (2014), Grammy al mejor álbum bluegrass, y Rattle & Roar, que salió el pasado 15 de julio.
El 27 del mismo mes la Asociación Internacional de Música Bluegrass dio a conocer sus candidaturas. The Earls of Leicester parte con tres: artista del año, grupo vocal del año y grupo instrumental del año. A título individual, algunos de sus componentes también han alcanzado este reconocimiento: Jerry Douglas como intérprete de dobro, Shawn Camp como vocalista masculino, Barry Bales como intérprete de contrabajo y Charlie Cushman como intérprete de banjo. Si queréis saber si ganarán, atentos a la ceremonia del próximo 29 de septiembre.
Escuchemos ya algunas de sus actuaciones.
Lester Flatt, en colaboración con Bill Monroe, escribió Why Did You Wander.

He aquí su interpretación de Big Black Train en el teatro Ryman de Nashville en 2014. La canción, compuesta por Stanley Johnson y George Sherry, es la que abre su primer disco.

En el festival FreshGrass tocaron Don’t Let your Deal Go Down, que debemos a Louise Certain, George Sherry, Gladys Stacey y Wayne Walker.

Tom James y Jerry Organ compusieron I’ll Go Stepping Too (algo así como “Yo también me apunto”), incluida en el disco de debut de The Earls of Leicester.

Lester Flatt escribió en los 50 Get in Line Brother, un tema de carácter religioso en el que aconseja a los pecadores portarse bien.

Escuchemos la grabación de Flatts & Scruggs en 1951.

Los hermanos Stanley, Ralph y Carter, compusieron Who will Sing for Me. Escuchemos a The Earls of Leicester en una actuación de 2013.

Os dejo ahora con el tema instrumental Shucking Corn, cuyos acordes fueron escritos por Louise Certain, Buck Graves y Gladys Stacey.

Tom James y Marijohn Wilkin escribieron On my Mind, una nostálgica canción en la que el narrador echa de menos a su amada.

Por último, escuchemos el tema de Tompall Glaser I Don’t Care Anymore, que también aparece en el álbum The Earls of Leicester.

Shotgun Boogie. Tennessee Ernie Ford, 1950

shotgun boogie
Antes del nacimiento oficial del rock, hubo pioneros que anticiparon las característicos de este estilo. Tennesse Ernie Ford fue uno de ellos, y con Shotgun Boogie –25 semanas en las listas, tres de ellas como número 1–, triunfó por todo lo alto.
Este “boogie de la escopeta” presenta una letra muy divertida: el protagonista ve un conejo y una ardilla haciendo estropicios en su jardín. Va a buscar su escopeta, pero se encuentra con una chica y, con el fin de utilizar su escopeta, se van a los arbustos a disparar “grandes palomas”. La chica le dice que debería conocer a su padre porque también tiene una escopeta que está siempre cargada. Cuando aparece el padre, dispara con su rifle (“ningún cazador de arbustos va a quedarse con mi hija”) y el protagonista se va corriendo, pero promete volver cuando al padre se le acaben los casquillos.
Escuchemos primero a nuestro autor, Tennessee Ernie Ford.

Ahora, una grabación radiofónica de Hank Thompson en 1952.

En 1991 la discográfica Bear Family Records sacó una antología llamada Johnny Horton: The Early Years, en la que nos brinda esta otra versión.

En el accidente aéreo en el que murió Patsy Cline también falleció Hawkshaw Hawkins. ¿Lo escuchamos?

Un galés, Shakin’ Stevens, también se atrevió con ella.

Ahora, un artista no tan conocido, Jesse Lee Turner, en 1962.

En 1995 Don Walser la versionó acompañado por grandes instrumentistas de fiddle, steel guitar, piano y percusión.

Ya en nuestro siglo, Chris Scruggs, nieto del virtuoso del banjo Earl Scruggs, y su grupo BR549, nos regalaron este directo en el Grand Ole Opry.

Orange Blossom Special. Ervin T. Rouse, 1938

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Si hubiera que elegir una canción sobre una línea de tren, Orange Blossom Special sería una de nuestras candidatas. Esta melodía para fiddle, una de las más famosas del bluegrass, fue escrita por Ervin T. Rouse a los 20 años, aunque hay quien sostiene que Chubby Wise le ayudó en la tarea.
Está dedicada a la línea ferroviaria Nueva York-Miami, cuyo tren era conocido como Orange Blossom Special. La línea, que al principio solo llegaba a Palm Springs, Florida, inició su andadura en 1925, y dos años después fue ampliada hasta Miami. El viaje, de más de 2.000 kilómetros, se prolongaba unas 35 horas, pero con el tiempo llegó a ser la línea más rápida de Estados Unidos. El servicio se interrumpió durante la Segunda Guerra Mundial y, en 1953, dijo definitivamente adiós.
La primera grabación que se conserva es la de su autor, Ervin T. Rouse, que la grabó junto con su hermano Gordon en 1939.

Esta, de 1942, es de Bill Monroe.

Johnny Cash fue quien más contribuyó a su éxito gracias a su álbum At Folsom Prison (1968).

Lester Flatt y Earl Scruggs, dos de los máximos exponentes del bluegrass, nos ofrecieron esta hipnótica versión instrumental.

Escuchemos a The Charlie Daniels Band en Fire on the Mountain (1974).

En esta selección, tampoco podía faltar el virtuoso de la guitarra Chet Atkins, que hizo un arreglo para este instrumento. La grabó en su álbum Country After All These Years (1981) y salió como single ese mismo año.

Por último, os dejo con Rhonda Vincent y su banda, The Rage, en otra gran versión instrumental de fiddle.

Ricky Skaggs, el niño prodigio

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Ricky Lee Skaggs nació hace 60 años en Cordell, Kentucky. A los seis, ya tocaba la mandolina y colaboraba con el legendario Bill Monroe, padre del bluegrass. Posteriormente, entró en contacto con Lester Flatt y Earl Scruggs e intentó ingresar en el Grand Ole Opry, donde lo rechazaron porque todavía era un niño. Formó su primer grupo, los Clinch Mountain Boys, con 16 años, y cuatro después grabó su primer disco, That’s It. Su talento innato le llevó a colaborar con Vince Gill o Emmylou Harris y en los años 80 se convirtió en la voz más autorizada y modélica del bluegrass, dignidad que ha ostentado hasta ahora.
El productor y guitarrista Chet Atkins dijo de él: “Él solo ha salvado la música country”. Con 14 Grammys en sus vitrinas, su último disco, Hearts Like Ours, en colaboración con Sharon White, se puso de largo en septiembre del pasado año; y, junto con la citada White y Ry Cooder, este mes está recorriendo toda la geografía estadounidense en una gira.
Compuesta por Earl Scruggs, Lester Flatt, Carl Butler y Earl Sherry en 1960, Ricky Skaggs grabó Crying My Heart Out Over You en 1981, y al punto se convirtió en uno de sus grandes temas. El single lo lanzó el sello Epic y no tardó en alcanzar lo más alto de las listas (fue el primer número 1 para Skaggs). La letra es el lamento de un hombre que ha perdido a su compañera (“esos ojos azules ahora sonríen a alguien nuevo”), y llora tanto, que hasta el corazón se le sale del pecho.

Los maestros del bluegrass, y coautores de la canción, Earl Scruggs y Lester Flatt ya la habían grabado en su disco Dim Lights, Thick Smoke and Country Music (1960).

Hank Williams, Jr., la saga continúa

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Randall Hank Williams, el hijo del gran Hank, nació en Luisiana en 1949. Su padre murió cuando él tenía tres años de edad y fue educado por su madre. Durante su juventud, frecuentaron su casa grandes personalidades de la música como Johnny Cash, Earl Scruggs o Fats Domino. En 1964, rodaron una película biográfica sobre su padre y él, quién mejor, se encargó de poner voz a los clásicos de su progenitor.
Aunque empezó siendo un imitador de su padre, a mediados de los 70 cambió radicalmente su estilo, y sorprendió con una fusión entre rock sureño y country-rock, en la línea de Charlie Daniels y Waylon Jennings. Un accidente de montaña en 1975 le desfiguró la cara, y las gafas de sol, la barba y el sombrero de cowboy con que disimuló sus heridas se convirtieron con el tiempo en su seña de identidad.
Los años 80 fueron su época dorada, con nada menos que 15 discos. Toca la guitarra, el dobro, el banjo, el teclado, la armónica, el fiddle, el piano…, y su hijo ha seguido sus pasos, fusionando en su caso el country con el heavy metal o el punk.
Escuchemos aquí una de sus canciones más populares, All my rowdy friends are coming over tonight, que él mismo compuso y publicó en su disco Major Moves (1984). Llegó al número 10 de la prestigiosa lista Billboard; y, en 1985, recibió sendas nominaciones a los Grammy, como mejor canción country y mejor interpretación masculina de una canción country. “Todos mis amigos pendencieros vienen esta noche”, nos anuncia la letra, y la diversión está garantizada. Durante más de veinte años, el tema, con algunas variaciones (“All my Rowdy Friends are Here on Monday Night”), sirvió como sintonía del programa deportivo Monday Night Football.

Mac Wiseman, la voz con corazón

MacWiseman
Hoy os voy a hablar de una destacada personalidad del bluegrass, Malcolm Wiseman, nacido en Virginia en 1925. De exquisita formación musical, estudió en el conservatorio Shenandoah de Dayton (Virginia). Su destreza con el bajo y la guitarra llamó la atención de Earl Scruggs y Lester Flatt, máximos exponentes de la música bluegrass, que le ofrecieron entrar como guitarrista en su grupo, The Foggy Mountain Boys. También trabajó junto con el llamado padre del bluegrass, Bill Monroe. Durante los años 60, alcanzó su apogeo, coincidiendo con la recuperación del folk en general. A lo largo de su trayectoria ha trabajado en varios sellos discográficos, el principal Dot Records. En 1993 entró en Salón de Honor de la música bluegrass.
Pese a su avanzada edad, 89 años, sigue en activo, tras más de 70 años sobre el escenario, desde 1944. En 2014 publicó un nuevo disco, Songs from my mother’s hand, inspirado por los cuadernos escritos por su madre con las canciones que marcaron su niñez, del que luego escucharemos algún tema. En una entrevista promocional para Rolling Stone, declaró que quería grabar un disco con canciones antiguas. En su opinión (y en la nuestra), es una pena que las generaciones actuales no las conozcan, ya que son “una porción de vida”, no como las actuales, que no perduran porque “no dicen mucho”. En esa misma entrevista, Wiseman reconoció que todavía tenía material para unas 200 canciones, que le gustaría grabar “si el tiempo lo permitiera”. Ahora mismo está trabajando en un álbum con Merle Haggard y vive en Nashville. En 2014 entró en el Salón de la Fama de la Música Country.
Escuchemos uno de sus grandes éxitos, Jimmy Brown the Newsboy (1959). La letra cuenta la historia de un chico pobre, huérfano de padre –murió alcoholizado–, que se ve obligado a ir de un sitio a otro para ganarse el pan, vendiendo periódicos para ayudar a su madre.

Answer to Weeping Willow es un tema de su último disco. Lo popularizó la familia Carter allá por los años 30 y era uno de los preferidos de su madre. La canción es el lamento de un tipo, cuya novia muere antes de que él pueda decirle que la ama. Ahora se arrepiente y pide perdón por lo que le hizo sufrir en vida.

Old Rattler, también perteneciente a este disco, fue un éxito para Grandpa Jones. Es una canción amable, divertida, que cuenta la amistad entre un perro ciego llamado Rattler y un mapache.

El banjo en su máxima expresión

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Hablar de música bluegrass es hablar de su instrumento más popular, el banjo. Una de las mejores composiciones para este instrumento salió de la mente y la pluma de Earl Scruggs quien, en 1949, escribió Foggy Mountain Breakdown, una pieza instrumental llena de vitalidad.
En aquel momento Scruggs trabajaba junto a su eterno compañero Lester Flatt –ver entrada del 28 de abril–, y con él y los Foggy Mountain Boys, su grupo, la grabó y publicó en un single editado por Mercury Records.
Los amantes del cine probablemente recordéis este tema porque aparece en la banda sonora de la película de Arthur Penn Bonnie y Clyde (1967), en las escenas de persecuciones automovilísticas. Fue tal su éxito, que al año siguiente se reeditó en disco, esta vez bajo el paraguas de la Columbia. En 2002 asistimos a una nueva grabación que contó con la colaboración de Steve Martin, Randy Scruggs, Vince Gill o Marty Stuart, entre otros, y obtuvo un Grammy a la interpretación. Finalmente, la Librería del Congreso incluyó este clásico en su Registro de Grabaciones Nacionales por su contribución a hacer del banjo el instrumento esencial del bluegrass.
Escuchad primero la versión original de Foggy Mountain Breakdown, interpretada por Flatt y Scruggs:

Os dejo ahora con la interpretación que mereció el Grammy en 2002. Esta versión fue presentada en el show de David Letterman, un programa de máxima audiencia en Estados Unidos que este humorista lleva presentando ininterrumpidamente desde 1993 (lo hará hasta la próxima temporada, cuando lo suceda Stephen Colbert).

Este tema se inspiró, a su vez, en otra de las piezas emblemáticas del bluegrass instrumental, Bluegrass Breakdown (1945), compuesto por Bill Monroe. Aunque no se le reconoció en los créditos, contó con la colaboración de un jovencísimo Earl Scruggs. Escuchémoslo antes de despedirnos:

Lester Flatt y Earl Scruggs, un tándem inseparable

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Lester Flatt nació en 1914 en Tennessee en el seno de una familia numerosa. A los siete años ya tocaba la guitarra y cantaba en el coro de su iglesia. Cuando se casó en 1934, inició una colaboración vocal amateur con su mujer y poco después aprendió a tocar también la mandolina, si bien su especialidad seguía siendo la guitarra.
Su carrera despegó junto a la de Bill Monroe, y su amor por la música bluegrass no dejó de crecer con el paso del tiempo.
Se asoció con Earl Eugene Scruggs, en aquel entonces un alumno aventajado de Bill Monroe, y se convirtió en su compañero ideal durante la mayor parte de la carrera de ambos. Juntos formaron el grupo The Foggy Mountain Boys, que se mantuvo sólidamente unido hasta 1969, año en que Flatt formó The Nashville Grass, contratando, eso sí, a la mayor parte de los miembros de su antiguo grupo. Y con él trabajó hasta el mismo momento de su muerte, en 1979.
Admitido como miembro del Country Music Hall of Fame en 1985, tras su muerte su ciudad natal de Tennessee organizó durante años un festival de música bluegrass.
Os dejo con The Ballad of Jed Clampett, una de sus más famosas colaboraciones con su compañero, el virtuoso del banjo Earl Scruggs. La canción fue grabada en 1962 y se utilizó como sintonía de un programa de televisión de principios de los 60, The Beverly Hillbillies. Fue compuesta por Paul Henning y cantada por Jerry Scoggins, pero lo más destacable, desde luego, es el acompañamiento musical de Scruggs y de la guitarra de nuestro protagonista. Dada la popularidad del tema, se editó un single que llegó al número 1 de las listas en 1962.

Blue Moon of Kentucky. Bill Monroe, 1946

Si hubiera un himno nacional de la música bluegrass, sería este tema compuesto por Bill Monroe en 1946. El bluegrass surgió en la región de los Apalaches con raíces escocesas, irlandesas y galesas. No olvidemos que los colonos británicos llegaron a Nueva Inglaterra y trajeron sus propias influencias musicales, las cuales, al unirse con los elementos de jazz de los afroamericanos, dieron lugar a este subgénero.
En sus orígenes este tipo de música era conocido como hillbilly en general, como el resto de la música country, y el nombre de bluegrass proviene de una planta, la Poa pratensis, la “hierba azul”, que crece en el que se ha denominado “estado Bluegrass” porque Bill Monroe, el padre de este estilo, era originario de allí.
A estas alturas, ya os habréis dado cuenta de lo dados que son en Estados Unidos a asociar una canción a cada Estado, y, lógicamente, nuestro Blue Moon… se asocia con Kentucky, si bien el Kentucky Waltz, también de Bill Monroe, le hace competencia directa.
En la primera grabación de Columbia aparecían tres grandes del country: la voz de Bill Monroe, el banjo de Earl Scruggs y la guitarra de Lester Flatt. Más tarde, ya en 1954, un joven llamado Elvis Presley la eligió para grabarla dentro de su fulgurante inicio de carrera.
La canción es todo un canto a la naturaleza. El protagonista se lamenta porque ha sido abandonado por una mujer infiel (incluso las estrellas susurran que su amor se ha ido), pero, en fin, la vida sigue su curso y la naturaleza también, de modo que se consuela pensando que la luna azul, y triste, de Kentucky no dejará de brillar por eso.
Una recomendación: escuchad esta melodía con una copa en la mano una noche de calor asfixiante. Cualesquiera que sean las circunstancias, la vida siempre seguirá adelante…
En 2002 la Librería del Congreso confirió al tema una protección especial mediante su inclusión en el Registro de Grabaciones Nacionales.