Cifu para los amigos

jazz porque sí
Hoy voy a hacer una excepción, otra, en el blog, y os voy a hablar de un estilo musical que, desgraciadamente, tampoco es de los más conocidos en España. Por lo menos, no hasta que Juan Claudio Cifuentes, Cifu para los amigos, como decía siempre en su programa de radio, empezó su gran labor de divulgación del jazz.
Jazz porque sí, que dirigió hasta su muerte –el pasado 17 de marzo–, tiene el honor de ser el programa musical con mayor solera de la historia de las ondas españolas: empezó allá por 1971 y, desde entonces, se ha emitido ininterrumpidamente, eso sí, en diferentes emisoras, entre ellas Radio Popular Madrid, Antena Tres Radio, Cadena 100, y desde 1998 Radio Clásica de Radio Nacional. Durante los últimos años, Cifu compaginó este programa con el de Radio 3 A todo jazz.
Pero su pasión por el jazz no se limitó a estos clásicos: también presentó en la segunda cadena de TVE –todavía no se llamaba La 2– Jazz entre amigos, entre 1984 y 1991, y en su faceta de investigador publicó la primera Guía Profesional del jazz en España en 1994. Juan Claudio Cifuentes había nacido en París en 1941 de padres españoles y, a los 20 años, se trasladó a España, donde empezó a desarrollar su interés por el jazz. Su afición surgió cuando a los 11 años un familiar suyo le regaló un disco de Glenn Miller.
Hace poco más de un mes, el 6 de febrero, recibió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes 2014, y al recogerla señaló: “Lo verdaderamente importante para mí es que el jazz suene en esta medalla”. Este reconocimiento siguió al Premio Ondas recibido en 2010.
En una entrevista, dijo que cuando se jubilara tenía en mente abrir un restaurante con una sala de jazz en el sótano… Pero ha muerto antes. Antes de jubilarse ha muerto. Cifu para los amigos ha muerto. Su programa fue uno de los pocos que seguí a los 17 o 18 años, cuando la vida se abría como los colores de una postal o los sabores nuevos de ese país llamado Jazz. Aquellas tardes de sábado ya no volverán. Pasé los mejores ratos de mi vida leyendo a Chesterton y Oscar Wilde bajo la atenta mirada de Ella Fitzgerald, Sara Vaughan y Billie Holiday, a las que Cifu convocaba en mi cuarto con el sueño de una copa y el humo imaginado de un cigarro. El mundo era bonito: parecía que no se iba a acabar nunca. Yo era por fin un árbol, no un rastrojo en el camino. Tenía conciencia de mis raíces y de mi sombrero de copa tan frondoso y alto. Nadie podría talarme mientras la belleza de la música me protegiera. El dolor de las canciones era solo una advertencia. En la vida real decíamos adiós a los muertos y los muertos no decían nada. “I die a little…”. Me morí un poco la mañana que supe de tu muerte, Cifu.
Ahora, dejemos que él mismo termine esta entrada, con la frase con que despedía cada uno de sus programas: Besos, abrazos, carantoñas y achuchones múltiples para todos.
En cierta entrevista, Cifu hizo una pequeña selección musical de los temas que más le gustaban. Os dejo con cuatro de ellos, que escucharemos consecutivamente:
East Saint Louis-Toodle Oo, de Duke Elington (1927).

In the Mood, de Glenn Miller (1939).

Vette, de Djiango Reinhardt (1947).

My favorite things (1961) de John Coltrane.

Por último, yo añadiría Milestones (1958), de Miles Davis, cuyo principio servía de sintonía a su programa.

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