All Around Cowboy. Marty Robbins, 1979

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En numerosas zonas del centro de Estados Unidos existe la tradición de participar en rodeos, en los que el ganador se lleva un suculento premio. La canción que vamos a escuchar rinde homenaje a todos los cowboys que se intentan ganar la vida de esa manera.

En los años 30 del pasado siglo nació la Asociación de Cowboys de Rodeo Profesionales, que organiza distintos concursos relacionados con esta disciplina. El premio gordo, el All-Around Cowboy, que se podría traducir como “cowboy todoterreno” o “cowboy para todo”, se lleva celebrando de forma ininterrumpida desde 1929; y, como curiosidad, os diré que el récord de títulos lo ostenta Trevor Brazile, con trece, diez de ellos consecutivos.

En 1979 Marty Robbins sacó un disco con una colección de canciones western, casi como una continuación de su álbum clásico de juventud Gunfighter Ballads and Trail Songs, en el que aparecían las emblemáticas El Paso o Big Iron.

La canción con la que se abre nuestro disco lleva por título, precisamente, All Around Cowboy. Habla de uno de estos personajes, muy curtido en estas lides, que se vanagloria de ser muy independiente y de que no dejará que nadie lo domestique, le marque como a las reses ni le eche el lazo. Hasta que se cruza en su camino la “reina del rodeo” y se enamora perdidamente de ella. Es ella quien consigue que ese “cowboy para todo” se parezca a un “tonto para todo”.

Escuchemos la versión original de Marty Robbins en All Around Cowboy (1979).

Unos años atrás Waylon Jennings había grabado un tema con una melodía y una letra diferentes, pero con el mismo título, en su álbum Dreaming My Dreams (1975). Jack Routh y Len Pollard son sus compositores.

 

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Country Urbano (II)

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3. Did you ever see Dallas from a DC9 at night. Seguimos en la ciudad con la que terminamos la entrega anterior. Esta canción compara a Dallas con una joya, una mujer que te pisoteará cuando estés deprimido, un hombre con un deseo de muerte en un ojos, una vista preciosa y concluye: “¿Has visto alguna vez Dallas desde un DC9 por la noche?” Joe Ely la grabó en 1980, y de ese año es el vídeo que os pongo.

Unos años antes, en 1972, The Flatlanders grabaron el original, obra de Jimmie Dale Gilmore.

4. Asshole from El Paso. Parodia del clásico Okie from Muskogee –ya escuchada aquí–, en la que el narrador se mostraba orgulloso de ser oriundo de Muskogee, Oklahoma, porque es un sitio donde todavía se conservan los valores tradicionales, aquí Kinky Friedman se ufana de ser un mamón de El Paso, una ciudad donde todo vale (“las vírgenes son desfloradas”) y nadie tiene ningún valor ético.

Por cierto, la canción más comúnmente asociada con la ciudad de El Paso es El Paso de Marty Robbins que podéis volver a escuchar aquí.
5. Laredo. Vamos ahora a Laredo –no a la de Cantabria, ejem, sino a la de Texas–. Este tema fue escrito por un dúo californiano de folk formado por Joey Ryan y Kenneth Pattengale, los Milk Carton Kids. Incluido en su disco de debut Retrospect (2011), habla de la pérdida de un tren que se dirige a Laredo, Texas, para reflexionar sobre todos esos trenes que dejamos pasar en la vida. Lo mejor que podemos hacer, sentencia, es dejarlos marchar sin oponer resistencia.

El country marca su territorio (XXX)

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85. Deep in the heart of Texas. Comienza hoy una serie de canciones que hablan sobre el mayor estado de los Estados Unidos, a excepción de Alaska. Y hablar del estado de la estrella solitaria es hacerlo de esta canción popular, que alaba la tierra tejana con sus estrellas, sus praderas, su fauna de coyotes y su flora de salvia. Fue escrita en 1941 por Don Swander y June Hershey, y se mantuvo cinco semanas en lo más alto de Your Hit Parade, el programa de radio más escuchado durante la Segunda Guerra Mundial. La versión que vais a escuchar es la de Gene Autry, la más conocida de todas, que cantó en la película Heart of the Rio Grande (1942).

Y, ahora, una curiosidad acerca de este tema tan pegadizo, cuyo estribillo lo acompañaba el público tocando las palmas. Pues bien, la BBC lo prohibió precisamente por este motivo, y es que durante la Segunda Guerra Mundial las autoridades no podían correr el riesgo de que los empleados en las fábricas de armamento lo escucharan y se distrajeran. Increíble, ¿verdad?

86. Somewhere down in Texas. En 2005, George Strait sacó en el sello MCA Nashville un disco al que esta canción da nombre. Strait, oriundo de la pequeña localidad de Poteet, Texas, cuenta que, cuando se retire, lo podrán encontrar descansando en algún lugar de Texas. Fue uno de los temas que eligió para su gira de despedida The Cowboy Rides Along. Sin duda, muy apropiado.

87. The Texas Blues. En ocasiones conocida simplemente como Texas, la canción pertenece al disco de Tex Ritter Wild West (1968). Ritter se identificaba tanto con su estado natal que se cambió el nombre de Woodward Maurice a Tex –mucho más comercial. La letra y la música son de Cindy Walker, y Wayne Gray acompaña al vocalista a la guitarra. El tema hace un exhaustivo recorrido por las ciudades más importante del estado: San Antonio, Houston, Dallas, Amarillo, Fort Worth, El Paso… Se trata de una canción de corte nostálgico ya que el narrador siente “tristeza” cuando no está en alguno de esos lugares.

El Paso. Marty Robbins, 1959

En esta canción se fusionaron los tonos más clásicos de la música country con la música western, entendida como la que se desarrolló en estados del Oeste como Texas, Nuevo México, Utah, Arizona…
Marty Robbins fue su artífice. Él mismo la grabó en abril de 1959, y la primera vez que sonó fue en el disco Gunfighter Ballads and Trail Songs (“Baladas de pistoleros y canciones del camino”), en septiembre del mismo año. Al mes siguiente, Robbins la lanzaría como sencillo para aprovechar su popularidad.
A principios de 1960 la canción ya podía presumir de ser todo un número 1 de la música country y del pop en general. Los premios Grammy la consagraron en su edición de 1961 como mejor canción country y western, y todavía hoy sigue siendo la canción más popular de su autor.
Aunque esta versión es, con creces, la más conocida, existen otras de gran calidad, como la de Grateful Dead, que solía interpretarla en todos sus conciertos (nada menos que 389 veces hasta su disolución en 1995). Y también ha estado sujeta a parodias: en 1960, H.B. Barnum perpetró una versión en la que la acción se trasladaba a California, y Felina –aquí bautizada como Lina– era una camarera que trabajaba no en la cantina de Rosa, sino en un café que servía pizza.
El propio Marty Robbins nos regaló sendas secuelas de la misma: en la primera, de 1966, contaba los orígenes de Felina, y en El Paso City, de 1976, evocaba la vieja canción.
La guitarra española de Grady Martin, que acompaña la balada, aporta ese aire Tex-Mex que hace que nos transportemos de inmediato a las malas tierras de Texas y Nuevo México.
Sorprende su duración, más de 4 minutos, algo bastante infrecuente en el country del momento. De hecho, la Columbia, el sello que la editó, no estaba convencida de que las cadenas de radio se atrevieran a emitir una canción tan larga y, por eso, gestaron también una versión reducida. El tiempo demostró que el oído del country estaba perfectamente capacitado, y, por supuesto, es la versión completa la que se recuerda.
Cualquier habitante del Oeste se puede identificar con este tema. Un cowboy que transita por la ciudad fronteriza de El Paso se enamora perdidamente de Felina, una chica mexicana “de ojos perversos y malignos” que trabaja en la cantina de Rosa. Pero al bar entra otro cowboy (“salvaje como el viento del oeste de Texas”), que igualmente queda prendado de ella. Hay que sacar el revólver y batirse por el amor de la muchacha. No queda otra. Al final, el duelo se decanta a favor del protagonista, que mata a su contrincante y huye. Se esconde en el desierto de Nuevo México, pero “su amor por Felina es más fuerte que su temor a la muerte”, y se dirige de nuevo a la cantina de Rosa, con la esperanza de ver a su amada una vez más. El protagonista es alcanzado por una bala, sin que la letra especifique quién ha apretado el gatillo, el sheriff o un amigo de la víctima. Finalmente nuestro héroe imagina que muere en los brazos de Felina.
Hoy en día, la canción ha recobrado su popularidad gracias al episodio final de Breaking Bad. Para aquellos lectores viajeros, existe en realidad una cantina de Rosa en El Paso. Su dirección es 3454 Doniphan Drive; 79922-1644 El Paso (Texas). Vigilen sus espaldas y no se fíen de su sombra.