Todos tenemos algo de Johnny en nosotros

FILE PHOTO: French singer Johnny Hallyday waves to fans attending a ceremony to promote his new album "Jamais seul" (Never alone) at the Virgin Megastore in Paris

El pasado 6 de diciembre nos despertamos con la muerte de uno de los cantautores franceses más internacionales, Jean-Philippe Léo Smet. Tenía 74 años, y, naturalmente, era más conocido por su nombre artístico, Johnny Hallyday. Su muerte llega solo un mes después de que saliera un disco-homenaje en el que quince artistas interpretaban sus temas más famosos, con un título, Quelque chose en nous de Johnny, que celebraba su mítica canción Quelque chose de Tennessee.

Johnny pasó sus primeros años en Londres con su tía, después de que su padre los abandonara y su madre se viera incapaz de hacerse cargo de él. Fue entonces cuando tomó el apellido de su tío, el artista de variedades americano Lee Halliday.

A lo largo de su dilatada carrera, que se prolongó durante casi seis décadas, Hallyday se convirtió en todo un icono del rock francés, siguiendo primero los pasos de Elvis Presley, y vendió más de 100 millones de discos.

Aunque se centró en el rock y el pop, en su ingente discografía nos encontramos con un disco dedicado al country y al folk, Country-Folk-Rock (1972), otro de country-rock, La terre promise (1975), y otro dedicado a la capital de la música country, Nashville 84 (1984), que contiene Drôle de métier y Spécial Enfants du rock. En los últimos años se instaló en Los Ángeles, una ciudad que conocía como la palma de su mano.

Su primera actuación tuvo lugar en 1956, a los 13 años, cuando interpretó La ballade de Davy Crockett.

Escuchemos ahora una de sus canciones más populares, Quelque chose de Tennessee, de su disco Rock’n’Roll Attitude (1985). Este canto a la libertad y a la vida empieza con una parte recitativa sacada de La gata sobre el tejado de zinc, de Tennessee Williams, y su estribillo repite: “Todos tenemos en nosotros algo de Tennessee, esa voluntad de prolongar la noche, ese deseo loco de vivir otra vida, ese sueño interior escrito con sus palabras, esa fuerza que nos empuja al infinito”.

Del disco Nashville 84, concretamente de Drôle de métier, escuchemos Nashville Blues. La canción fue compuesta por Felice y Boudleaux Bryant y Pierre Billon.

El álbum La Terre Promise fue grabado en Nashville y contiene algunas adaptaciones en francés de clásicos del country. Escuchemos, como botón de muestra, el inmortal tema de Kris Kristofferson Help me make it through the night, adaptado al francés por Long Chris con el título Reste avec moi cette nuit.

Por último, os dejo con Ma main au feu, compuesta por Michel Mallory y que aparecía en el disco Country-Folk-Rock (1972). El protagonista refiere una serie de situaciones por las que no estaría dispuesto a poner la mano en el fuego.

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Danny Boy, la esencia de Irlanda

danny boy

Pocas veces un solo título se identifica tanto con un país como en el caso de Danny Boy e Irlanda.

Sin embargo, ¿quién diría que su letra no fue escrita por un irlandés sino por un inglés? ¡La música no tiene fronteras! Su autor fue, en efecto, un abogado británico que destacó en su faceta como compositor –se cree que escribió la letra de nada menos que 3.000 canciones populares–. Se llamaba Frederic Weatherby y la alumbró en Bath (Inglaterra) en 1910, si bien su popularidad le llegó dos años más tarde, cuando su cuñada irlandesa, que había emigrado como tantos compatriotas a Estados Unidos, le envió la melodía de Londonderry Air, una nostálgica tonada muy popular en Irlanda. Weatherby adaptó la letra a esa música y la publicó, finalmente, en 1913.

No se sabe con certeza quién fue el creador de la melodía, aunque se suele citar el nombre de Rory Dall O’Cahan, quien vivió allá por el siglo XVII.

El tema se hizo muy popular y en 1915 se grabó por primera vez. Teniendo en cuenta el contexto en el que prosperó, durante la Primera Guerra Mundial y los años que condujeron a la independencia de Irlanda (1921), la interpretación más extendida es que habla de un anciano padre que despide a su hijo, que va a partir a la guerra, y le insta a volver cuando haya teminado y rece una oración ante su tumba. Aunque no es una canción expresamente religiosa, raro es que no suene en los funerales irlandeses.

Considerada un himno no oficial por parte de muchas comunidades de estadounidenses y canadienses de ascendencia irlandesa, como la melodía nació en el condado de Derry (Irlanda del Norte), también es muy apreciada allí, especialmente en el ámbito deportivo.

Escuchemos ya algunas grabaciones de esta canción por relevantes figuras de la música country.

Aunque las primeras grabaciones de Danny Boy fuera de Europa ya habían tenido lugar en los años cuarenta merced a Glenn Miller o Bing Crosby, entre otros, el primer cantante de country que se fijó en ella fue Slim Whitman en 1955.

Conway Twitty fue el primero en incluirla en un disco de larga duración. Su versión pertenece a Saturday Night (1959).

Johnny Cash grabó Danny Boy en dos ocasiones: una en Orange Blossom Special (1965) y otra hacia el final de su vida en American IV: The Man Comes Around (2002). Escuchemos la segunda de ellas.

Jim Reeves la grabó como single en 1961.

La versión de Ray Price pertenece a su disco homónimo, Danny Boy (1967).

Glen Campbell grabó un álbum con varios temas folk en The Artistry of Glen Campbell (1972); entre ellos se incluía Danny Boy.

Una de las últimas canciones que grabó Elvis Presley antes de morir fue esta en febrero de 1976.

Billy Joe Shaver, el despegue del outlaw country

billyjoe

Hace 78 años nacía en Texas nuestro protagonista. Pasó la mayor parte de la niñez con su abuela, tras el divorcio de sus padres. De joven sufrió un accidente laboral en el que perdió dos dedos de la mano derecha, lo que retardó su dedicación a la música y le hizo enfocarse primero en su carrera como compositor. Así, multitud de artistas, como Waylon Jennings en su disco Honky-Tonk Heroes, Elvis Presley, Kris Kristofferson o Willie Nelson, grabaron sus canciones.

Por suerte, se recuperó lo bastante como para poder tocar la guitarra y grabar su propio material. Debutó con el álbum Old Five and Dimers Like Me, uno de los hitos del flamante género del outlaw country. Otros discos suyos fueron When I Get My Wings (1976) o Gypsy Boys (1977). En 2006 entró en el Salón de la Fama de la Música de Texas. Un año más tarde se vio involucrado en un tiroteo en un bar de Texas, incidente del que fue absuelto, ya que se entendió que había disparado en legítima defensa.

Escuchemos el tema que da título a su disco de debut, Old Five and Dimers Like Me (1973). Como dice el título, el narrador no tiene buen concepto de sí mismo, pues no encuentra ningún futuro y se define a sí mismo como carne de “tienda de todo a cien”.

El mismo año Waylon Jennings grabó su versión en Honky-Tonk Heroes.

Willie Nelson hizo lo propio en Me and Paul (1985).

Emmylou Harris la incluyó en All I intended to be (2008). Aquí la canta a dúo con John Starling.

 

Rolling with the Flow. Jerry Hayes, 1977

rolling with the flow

Hoy vamos a retrasar los relojes 40 años. En junio de 1977 triunfaba en la escena country el single de Charlie Rich Rolling with the Flow. El tema, escrito por un relativamente desconocido Jerry Hayes, nos presenta a un tipo que, a pesar de que ya no tiene edad para ello, se resiste a dejar su estilo de vida adolescente y se limita a “seguir rodando con la corriente”. Así se forja la ilusión de que nunca envejecerá.

En primer lugar, os dejo con el original de Charlie Rich en su disco Rollin’ with the Flow (1977).

Escuchemos ahora la versión que hizo Mark Chesnutt en 2007, que aparece en su disco del mismo nombre.

Precisamente en 1977, el año en que salió esta canción, moría Elvis Presley. Un cantante de voz asombrosamente parecida a la del Rey construyó su carrera sobre esa similitud, y su discográfica, con fines promocionales, no dudó en alimentar la leyenda de que “Elvis vive”, obligándolo por contrato a aparecer siempre enmascarado. Jimmy Ellis, que se hacía llamar Orion, había nacido en el mismo estado que Elvis, Mississippi –qué curioso, qué coincidencia–, aunque en otra ciudad. Su figura fue objeto de un documental, Orion: The Man who would be king (2015). Seis meses después de su muerte, en 1999, apareció un recopilatorio de 4 CDs con un sinfín de versiones de canciones de Elvis Presley bajo el título Who was that Masked Man? He aquí Rolling with the Flow.

Elvis, su testamento musical

moody blue

Sin lugar a dudas, Elvis Aaron Presley ocupa un lugar de honor como revolucionario de la música de la segunda mitad del siglo XX. A lo largo de su carrera, tocó muchos géneros musicales: rock, gospel, soul y, cómo no, country. De hecho, el último álbum que vio la luz en julio de 1977, solo un mes antes de su muerte, tenía trazos de este estilo. Llevaba por título Moody Blue, y en él mezclaba material de estudio con otras grabaciones en directo.

De febrero de 1976 datan Moody Blue, que da título al disco, y She Thinks I still Care, un tema de Dickey Lee y Steve Duffy que popularizara George Jones en 1962. Os dejo con la versión de Elvis de esta última.

Otro de los bloques del disco lo constituyen las cuatro últimas grabaciones de estudio que hizo en octubre de 1976: It’s Easy for you, de Andrew Lloyd Webber y Tim Rice; Pledging My Love, de Don Robey y Ferdinand Washington; Way Down, de Layng Martine Jr.; y He’ll Have to Go, un tema country de 1958 de Joe Allison. Este último, grabado el 31 de octubre en Graceland, fue su postrer trabajo de estudio.

En vista de que carecía de material suficiente, la discográfica, RCA, incluyó otras tres grabaciones en directo de un concierto en Michigan en abril de 1977. Estas fueron Unchained Melody, de Alex North y Hy Zaret; Little Darling, de Maurice Williams; y If you love (let me know), de John Rostill, que ya había grabado Olivia Newton-John. La última es la más country de las tres, y fue grabada en último lugar, por lo que, estrictamente, puede considerarse su epílogo musical en directo. Escuchémosla.

No está aquí: ha resucitado

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Esta semana tan intensa para el mundo cristiano toca a su fin con el Domingo de Resurrección, que celebraremos aquí con otro tema góspel.

It is no secret what God can do fue escrito a principios de la década de los 50 por Stuart Hamblen. Este había gozado de cierto éxito en los primeros tiempos del country y es considerado uno de los primeros cowboys cantantes, que proliferaron en la radio y el cine allá por los años 30. Su estilo de vida –dio varias veces con sus huesos en la cárcel por delitos de desorden público– no hacía pensar, ni mucho menos, que terminaría escribiendo canciones de temática religiosa, si bien era hijo de un pastor metodista de Texas.

En la época en que trabajaba en el mundo del espectáculo en California, se hizo amigo del actor John Wayne y del predicador Billy Graham y, gracias a este último, se convenció de que tenía que cambiar de vida. Y tanto fue así, que en las elecciones presidenciales de 1952, las que ganó Eisenhower, fue candidato por el Partido de la Prohibición, aunque no consiguió más que unos 70.000 votos. Su aversión por el alcohol le ocasionó, por cierto, no pocos problemas con los patrocinadores de su programa, ya que se negaba a anunciar bebidas alcohólicas.

Según cuenta la leyenda, en una conversación con su amigo John Wayne, sorprendido este por su “reforma”, Hamblen le dijo: “No es ningún secreto lo que Dios ha hecho por mí”, a lo que el actor replicó que eso sonaba a canción y le recomendó que se pusiera manos a la obra para escribirla.

Hamblen le hizo caso y el resto es historia. El consejo de John fue óptimo, y la canción se considera hoy el primer crossover hit –un éxito que cruza las fronteras de su género– del góspel. A modo de ejemplo, llegó al número 1 de las listas pop gracias a las versiones de Jo Stafford o Elvis Presley, entre otros.

La letra habla del inmenso poder de Dios en nuestras vidas: “No es ningún secreto lo que Dios puede hacer; lo que ha hecho por otros lo hará por ti. Con los brazos abiertos, te perdonará”.

La primera grabación de este clásico es la de Bill Kenny, del grupo The Ink Spots junto con The Song Spinners, en 1951.

Ese mismo año Jo Stafford hizo su propia versión.

Escuchemos ahora una del propio autor, Stuart Hamblen, en su álbum It is no secret (1956).

En España, Elvis Presley es recordado sobre todo por su faceta rock, pero en Estados Unidos sus grabaciones góspel gozaron de gran éxito. En 1957 grabó It is no secret what God can do, que vio la luz en Elvis’ Christmas Album.

Su éxito hizo que todo el mundo quisiera incorporarla a su repertorio. Al año siguiente lo hizo Jim Reeves en God Be with You.

Willie Nelson la incluyó en How Great Thou Art (1996), con un espléndido acompañamiento de piano.

En 2007 apareció la recopilación Ultimate Gospel, de temas de esta naturaleza grabados por Johnny Cash a lo largo de su vida.

Por último, escuchemos la versión de la conocida reina del góspel Mahalia Jackson.

 

Crece la familia del Salón de la Fama

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Uno de los mayores honores en la música country es ser nombrado miembro de su Salón de la Fama. El pasado 5 de abril se anunció la terna agraciada de este año, que se sumará a los 130 nombres que ya forman parte de él, desde que abriera sus puertas en 1961. El encargado del anuncio fue Vince Gill, miembro desde 2007. ¿Quiénes protagonizarán la ceremonia de ingreso de este otoño? A saber:

Jerry Reed (cuya biografía podéis ver aquí) es el único miembro de este año ya fallecido –en 2008–. Chet Atkins, nada menos, solía referirse a él como el mejor guitarrista del mundo. También hizo sus pinitos en la gran pantalla, sobre todo en películas de carácter comercial junto a Burt Reynolds.

The Unbelievable Guitar and Voice of Jerry Reed (1967) fue el primer disco de este guitarrista. A él pertenece Guitar Man, sobre un tipo que deja su trabajo en un taller para tocar la guitarra en distintos puntos de la geografía estadounidense. El éxito le da la espalda hasta que triunfa en un club de Alabama.

Años más tarde, la grabó Elvis Presley, insistiendo en que Jerry tocara la guitarra.

Se suele decir que “lo bueno de la música country es que siempre cuenta una historia”. Pues bien, el siguiente miembro del Salón de la Fama contribuye a que así sea. Me refiero al compositor Don Schlitz, autor de la letra de temas tan memorables como The Gambler –cantada por Kenny Rogers y uno de los primeros temas que escribió–, Forever and Ever, Amen –popularizada por Randy Travis– o When You Say Nothing At All, grabada por Keith Whitley y Alison Krauss. En Nashville, hay un coqueto café, el Bluebird, con actuaciones country en directo, en el que se considera todo un honor salir al escenario. Don Schlitz fue un habitual casi desde el comienzo.

Midnight Girl in a Sunset Town (1986) fue escrita por Schlitz para el dúo country Sweetheart of the Rodeo, que la grabaría en su álbum de debut. Su protagonista es una chica que vive en una ciudad provinciana que no colma sus inquietudes. Esta “chica de medianoche en una ciudad crepuscular” reza para llegar a ser alguien en la gran ciudad.

Pero el rostro más conocido de este año es Alan Jackson, de 58 años, quien entra en el Salón de la Fama en la categoría de Era Moderna. Su trayectoria es apabullante: más de 20 álbumes –desde que se diera a conocer con Here in the Real World–, más de 60 millones de discos vendidos en sus 27 años de carrera profesional y canciones tan emblemáticas como Chattahoochee o Midnight in Montgomery. También es miembro del Grand Ole Opry y ha hecho incursiones en el gospel y el bluegrass.

Escuchemos Freight Train, de su álbum homónimo de 2010. Escrita por el compositor canadiense Fred Eaglesmith, el narrador confiesa querer ser un tren de mercancías para llegar rápidamente al lugar donde vive su novia.

I Can Help. Billy Swan,1974

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La canción de hoy, que constituyó un éxito inmediato a nivel internacional, es un ejemplo muy ilustrativo de la fusión entre el country, el pop y el rockabilly. Su autor, Billy Swan, compondría numerosos temas para otros artistas, pero, sin lugar a dudas, esta es la canción por la que más se le recuerda, y, además, la grabó él mismo.

Fijaos cómo hacia el final hace amago de acabarse, pero la guitarra la retoma de nuevo, un recurso que ahora puede parecer no tan novedoso, pero que sí lo era hace 40 años. Tal como sostiene Swan, ese solo instrumental es, de hecho, por lo por lo que la mayoría de la gente recuerda la canción. Ah, y una curiosidad: el órgano que se escucha en la grabación fue un regalo de boda de unos viejos amigos suyos, Kris Kristofferson y Rita Coolidge; Swan empezó a “trastear” con él y en solo 20 minutos salió la canción. De nuevo en sus palabras, “por experiencia, las canciones que salen en poco tiempo son las mejores”.

Fuera de sus fronteras, como apunté antes, fue una de las canciones más escuchadas de 1974: en Europa llegó al número 1 en Noruega, Austria, Bélgica, Países Bajos, Suiza, Alemania, Suecia, Dinamarca y Francia, y arrasó también en Australia y Nueva Zelanda.

La canción habla de un hombre que se ofrece a casarse con una mujer que ya tiene un hijo: “Todo lo que tienes que hacer es llamar, sabes lo que siento por ti, si tu hijo necesita un padre, tengo dos brazos fuertes, puedo ayudar”.

Escuchemos la versión original de Billy Swan en I Can Help (1974).

Elvis Presley se dio cuenta de su potencial, que encajaba perfectamente con su estilo, y la hizo suya. Juzgad por vosotros mismos; en mi opinión, no llega a la calidad de la original.

Pure Love, Eddie Rabbitt, 1974

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La canción que vamos a escuchar hoy abrió muchas puertas tanto para su compositor, Eddie Rabbitt, como para el cantante que la popularizó, Ronnie Milsap.

Aunque Rabbitt ya gozaba de cierto renombre en la industria por ser el autor de una canción cantada por Elvis, Kentucky Rain, fue esta la que lo catapultó a la fama. Para Milsap, significó, a su vez, el primero de los 30 números 1 en las listas que alcanzaría en su carrera.

La venturosa canción compara el amor que siente el protagonista al levantarse con un copioso desayuno compuesto de miel, leche, una conocida marca de cereales de la época, Captain Crunch, y su amada.

Ronnie Milsap la incluyó en su disco del mismo nombre.

Escuchemos ahora la grabación del autor en su disco de debut Eddie Rabbitt.

You Ask Me To. Billy Joe Shaver y Waylon Jennings, 1973

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Aprovechando que la temporada cinematográfica está bullendo con las películas candidatas a los Oscar (candidaturas anunciadas la semana pasada), hoy vamos a escuchar un clásico del country que aparece en la banda sonora de Hell or High Water (estrenada en España como Comanchería y que opta a 4 galardones).

La música de esta cinta incluye nombres como Nick Cave, Townes van Zandt o Chris Stapleton, pero aquí vamos a señalar la recuperación de un tema escrito hace más de 40 años por Waylon Jennings y Billy Joe Shaver, dos exponentes del outlaw country. El tema de You Ask Me To es la fe ciega en el amor. El protagonista haría cualquier cosa que le pidiera su pareja. Aunque de estilos totalmente diferentes, el mensaje que transmite recuerda a una canción de Edith Piaf de finales de los 40, Hymne à l’amour, en la que la artista afirma: “Bien pueden reírse de mí, haría cualquier cosa si tú me lo pidieras”.

La versión original de Waylon Jennings, que es la que aparece en la película, pertenece al disco Honky-Tonk Heroes (1973).

Para celebrar su 40 cumpleaños, Elvis Presley sacó en enero de 1975 el disco Promised Land, en el que versionó esta canción, que había grabado en diciembre de 1973.

El otro compositor, Billy Joe Shaver, la incluyó en su álbum Gypsy Boy (1977) con la colaboración especial de Willie Nelson.

Shaver, Nelson, Jennings y Kris Kristofferson la grabaron de nuevo en Honky-Tonk Heroes (2000).