El country marca su territorio (XXXVIII)

texas cactus 109. If you gonna play in Texas. Este éxito fue escrito por Murray Kellum y Dan Mitchell y grabado por el grupo Alabama para su disco Roll on (1984). La canción empieza de manera suave, recordando en su primer verso el himno de la Universidad de Texas, tanto en El Paso como en la capital del estado –Austin–, que fuera grabado, por cierto, por Roy Orbison: “The eyes of Texas are upon you”, para luego convertirse en una explosión de sonido. El título completo de la canción es If you gonna play in Texas (you gotta have a fiddle in the band) y de eso, precisamente, trata la canción. En la letra se hace referencia al clásico de Bob Wills Faded Love, que ya escuchamos en la entrada sobre “el paradigma del fiddle(8 de agosto) y también a Cotton Eyed Joe, otro ejemplo del uso de este instrumento al que dedicaré una entrada en breve. 110. Texas Lullaby. El cantante de outlaw country David Allan Coe, de 75 años de edad, es el creador de esta canción nostálgica, en la que recuerda su niñez en Texas (aunque Coe nació en Ohio) y la nana que le cantaba su padre. Presenta al protagonista, presumiblemente un cowboy, en el desierto, donde se hiela hasta los huesos, y en la letra hay cabida para las flores de cactus y las tumbleweeds, una especie de planta rodadora que vuela por el desierto, ambas típicas de Texas. 111. You’ll never take Texas out of me. En 1987 MCA Records publicó el disco de Waylon Jennings A man called Hoss, con canciones escritas por el propio Jennings en colaboración con Roger Murrah. Jennings, oriundo de Texas, declara en este tema su amor a este estado cuando dice que “podéis eliminar la música de Texas pero no a Texas de mí”.

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El paradigma del fiddle

fiddle
Hoy os voy a hablar de Faded Love, escrita por Bob Wills (ver entrada del 28 de marzo), su padre, John Wills, y su hermano, Billy Jack Wills.
La melodía está basada en una antigua canción popular de 1858, Darling Nelly Grey, que el padre de Wills solía tocar al violín o fiddle, y que el hijo revitalizó y convirtió en todo un clásico del western swing, del que fue su máximo exponente.
Escuchemos, primero, Darling Nelly Grey, la canción que inspira Faded Love. Fue compuesta como un himno antiesclavista por Benjamin Hanby, el hijo de un obispo. Un hombre llora la pérdida de su amada, vendida como esclava a una familia de Georgia y con la que no volverá a reunirse hasta que ambos estén en el cielo. Os dejo con la versión de Tom Roush.

Ahora, vamos con la canción propiamente dicha, Faded Love, grabada por Bob Wills y los Texas Cowboys en 1950 y que alcanzó el número 8 de las listas country.

En 1962, Leon McAuliff nos regaló una nueva versión instrumental del tema.

Pero, quizá, la más conocida fuera la de Patsy Cline de 1963, la última que grabó antes de su trágico accidente de aviación en marzo de ese año.

Sweet dreams. Don Gibson, 1956

Estamos ante una de las baladas country más importantes de la historia. Don Gibson la compuso en 1956, y pasó sin pena ni gloria. Pero tras la grabación original del propio Gibson, un joven de 24 años, Faron Young, grabó su propia versión y la llevó al segundo puesto de las listas country.
No obstante, la canción es recordada sobre todo en la voz de Patsy Cline, una de las más puras de todos los tiempos, que la grabó en 1963 como parte de su disco Faded Love. Se dice que a Patsy no le gustaba demasiado el uso de los violines en la canción, pero, en cualquier caso, le faltó tiempo para lamentarlo: el disco se vio malogrado por la muerte de Patsy en un accidente aéreo el 5 de marzo de ese año.
De modo que Sweet dreams fue una de las últimas canciones que grabó. Dio título, además, a la película de 1985 con Jessica Lange en la piel de la artista. La versión de Cline también fue utilizada en Infiltrados, de Martin Scorsese (2006). Luego, Tommy McLaine grabó su propia interpretación en 1966, y Emmylou Harris hizo lo propio en su número 1 de 1976.
La canción es agridulce y sencilla. Aunque la relación ha terminado, ella sigue teniendo “dulces sueños” con su chico, aunque reconoce que debería olvidarlo y amar de nuevo. La calidez de la voz de Cline hace que el tema se haya convertido en un clásico dentro del clásico de los desencuentros amorosos.