Linda on My Mind. Conway Twitty, 1975

linda on my mind

No hay duda de que Conway Twitty es uno de los grandes que ha dado el country. No deja de ser sorprendente, por tanto, que se le cerraran las puertas del Grand Ole Opry. Tras You’ve Never Been This Far Before, que ya escuchamos aquí, compuso, dos años después, otra de sus canciones más recordadas, Linda on My Mind.

Un hombre no puede evitar pensar en Linda, su amor de juventud, de la que sigue prendado, pero ninguno de los dos se atreve a dar el paso, porque Linda es amiga de su mujer. La versión original de Conway Twitty pertenece al disco homónimo y se mantuvo nada menos que ocho semanas como número 1.

Ese mismo año –1975– Ronnie Milsap la incluyó en Night Things.

En All-American Country, un recopilatorio que apareció en 2000, encontramos esta versión de Faron Young, que había muerto cuatro años antes.

La hija del autor, Kathy Twitty, también la ha grabado.

Anuncios

If you ain’t lovin’, you ain’t livin’. George Strait, 1988

If-You-Aint-Lovin-You-Aint-Livin-768x768
Los 80 fueron la década prodigiosa para George Strait: sacó un disco por año y todos vendieron más de un millón de unidades, o sea, que se vistieron de platino. Hablemos de su álbum de 1988, una obra de diez pistas editada por MCA Nashville y que produjo tres singles. Su título, If you ain’t lovin’, you ain’t livin’, está extraído de una antigua canción country que grabó Faron Young en 1954.
Se abre con el tema honky-tonk que le da nombre. Compuesta por Tommy Collins en 1954, habla de que lo verdaderamente importante es el amor: “Puede que tengas un Cadillac, una chabola de 40 habitaciones, un cubo lleno de dinero, pero si no tienes abrazos, besos ni amor, no tienes vida”. Escuchemos la versión de George Strait, primer single del disco.

Faron Young fue el primero en grabarla.

El segundo single llevaba por título Baby Blue. Escrita por Aaron Barker, se dice que Strait quiso homenajear con ella a su hija Jennifer, fallecida a los 13 años en un accidente de coche. La letra dice: “Trajo colores a mi vida que mis ojos nunca habían tocado”.

Famous Last Words for a Fool fue escrita en 1983 por Dean Dillon y Rex Huston. Relata la discusión de una pareja que se acaba separando. Él dijo unas palabras de las que ahora se arrepiente… “Le dije que no la echaría de menos cuando se fuera, que estaba contento de que hubiéramos terminado”. Son, en fin, “las últimas palabras de un tonto”. Escuchemos la versión de George Strait, que se convertiría en el tercer single del disco.

El tema fue grabado por uno de los compositores, Dean Dillon, en 1983.

Tres grandes, Dean Dillon, Vern Gosdin y Buddy Cannon, escribieron Is it that time again, en la que el narrador, que se lamenta en un bar de su reciente ruptura, se pregunta si ya es hora de cerrar y ha de volver a casa, porque no puede soportar otra noche sin ella.

Skip Ewing y Don Sampson compusieron Don’t Mind if I Do, una romántica canción en la que una pareja se prepara para pasar una velada juntos y olvidarse del mundo exterior. Escuchemos la grabación de Strait, que le imprimió un toque de jazz.

Bigger Man than Me, compuesta por Curtis Wayne, insiste en las dificultades de un tipo para enfrentarse a la soledad, y considera que para vencerla sería necesario “un hombre más fuerte que él”.

Country Urbano (XIII)

Memphis
32. Memphis, Tennessee. Nashville, que ya hemos visitado, es la capital del estado de Tennessee, pero no es su ciudad más poblada. Ese honor le corresponde a Memphis, cuna de Johnny Cash, Aretha Franklin y Elvis Presley. El tema que vamos a escuchar, también conocido como Memphis, lo escribió Chuck Berry, uno de los pioneros del rock and roll, en 1959, y, desde entonces, ha conocido multitud de versiones, también de cantantes country. El narrador pide ayuda a la operadora de información para ponerse en contacto con su sobrina Marie, de seis años de edad, que vive en Memphis.
Esta es la versión de Del Shannon, extraída de su disco Greatest Hits.

The Statler Brothers fue uno de los temas que tocaron en The Nashville Network.

He aquí la interpretación de Conway Twitty en Play, Guitar, Play (1977).

Un directo de Buck Owens de 1988.

Dejen sitio, que entra Faron Young.

Recientemente, Toby Keith la ha incluido en su disco Clancy’s Tavern (2011).

33. That’s how I got to Memphis. En esta canción, de Tom T. Hall, el narrador va a Memphis siguiendo los pasos de su amada. “Si me dices que ella no está aquí, seguiré el rastro de sus lágrimas; así es como llegué a Memphis”. Para los aficionados a las series, fijaos en que suena en el capítulo final de The Newsroom.
Tom T. Hall la incluyó en su álbum Ballad of Forty Dollars (1969).

Bobby Bare la grabó al año siguiente en This is Bare Country (1970), y el single llegó al tercer puesto de las listas de country.

Rosanne Cash la versionó en Somewhere on the Stars (1982), y su padre la acompañó.

Este es Buddy Miller en Your Love and Other Lies (1995).

En mayo de este año apareció Sonic Ranch, de Whitey Morgan, que posiblemente contenga la última versión de este pequeño clásico.

Roger Miller, el único cantautor country con premio Tony

RogerMiller
El protagonista de hoy nació en Texas en 1936. Su padre murió cuando él tenía solo un año y su madre se vio obligada a enviar a Roger con un tío suyo que vivía en Oklahoma. Corrían los tiempos de la Gran Depresión y no podía mantenerlo. El pequeño tuvo que echar una mano en la granja. En sus ratos libres, escuchaba el Grand Ole Opry, y aprendió a tocar la guitarra y el violín. Tras su paso por el ejército, Miller probó fortuna en Nashville, donde conoció a Chet Atkins, quien le abrió las puertas a colaborar con George Jones. En 1958, firmó su primer contrato con Decca Records y partió de gira con Faron Young. Sus primeras entradas en las listas llegaron con la discográfica con la que firmó luego, la RCA de Atkins. Para explotar su vis cómica, trabajó en Hollywood como actor de comedias, pero lo que realmente necesitaba era dinero rápido, por lo que firmó un nuevo contrato con Smash Records. Allí cosechó sus mayores éxitos con Dang Me!, King of the Road y England Swings (Inglaterra se columpia).
Aunque continuó en activo casi hasta su muerte, su carrera se desinfló durante los años 70 y 80. Así, le ofrecieron un programa de televisión que cancelaron semanas después por falta de audiencia. En 1978, optó por dejar de escribir canciones –se quejaba de que ya no eran apreciadas– y, dando palos de ciego, se embarcó en un terreno desconocido para él: una producción de Broadway, Big River, basada en Las aventuras de Huckleberry Finn. No le fue mal, pues ganó el Tony a la mejor partitura.
En 1992, Miller falleció de cáncer de pulmón –había sido un fumador empedernido toda su vida– y, tres años después, entró con carácter póstumo en el Salón de la Fama de la Música Country.
Escuchemos uno de sus mayores éxitos, el desenfadado Dang Me (1964), que se podría traducir como “¡Maldito sea yo!”. Este tema se llevó el Grammy a la mejor canción country y western el año siguiente, nada raro si consideramos que este artista acaparó nada menos que 11 “gramófonos” en solo dos años.

Don Rich, el principal colaborador de Buck Owens, hizo esta versión en 1965.

Y de Johnny Rivers nos llega este directo.

Willie Nelson, el proscrito

willie-nelson La entrada de hoy está dedicada a uno de los artistas country más importantes de Texas. Willie Nelson nació en la localidad de Abbott en 1933 y a sus 81 años todavía sigue en activo; su último trabajo es Band of Brothers, que ya comentamos aquí. El pequeño Willie fue educado por sus abuelos. Su madre se fue de casa poco después de su nacimiento, y el padre, tras casarse de nuevo, también abandonó el hogar. Eran los años de la Gran Depresión, y Willie no tuvo más remedio que ayudar a sus abuelos, recogiendo algodón. Pero lo que le gustaba era la música y empezó a tocar la guitarra. Formó su primer grupo cuando aún estaba en el instituto. En 1950, abandonó los estudios para alistarse en el ejército, donde permaneció dos años. Después de un período en el que trató de hallar su lugar en el mundo, en 1956 emprendió su carrera musical propiamente dicha, grabó su primer disco y apareció en un programa de televisión. En 1960, se trasladó a Nashville, donde conoció a grandes leyendas del country como Ray Price, Hank Cochran o Faron Young, y empezó a escribir canciones para ellos. Uno de sus primeros éxitos fue la que escribió para Patsy Cline, Crazy (1961), una muestra de su potencial como compositor, que luego enriquecería con su otra faceta como cantautor. En 1964, fue contratado por el sello discográfico de Chet Atkins y entró en el Grand Ole Opry. Durante los años 70, Nelson decidió cambiar de imagen y comenzó a brillar en el outlaw country, disciplina donde obtuvo un éxito espectacular formando dúos con Waylon Jennings. Sus discos Shotgun Willie (1973), Red Headed Stranger (1975) o Stardust (1978) se consideran clásicos del género. Al segundo de ellos pertenece una de sus canciones más logradas, Blue eyes cryin’ in the rain, versión del clásico de Fred Rose de 1945 (entrada 22 de febrero). Durante los años 80, mientras la carrera de otros clásicos del country empezaba a declinar, la de Willie Nelson se catapultaba hacia las más altas cumbres. Participó en películas, siguió sacando discos, colaboró con Johnny Cash, Ray Charles, Merle Haggard…, e incluso hizo un dúo con Julio Iglesias, To All the Girls I Loved Before, hasta que, en 1993 entró en el Salón de la Fama de la música country. Willie Nelson es hoy un icono de la vida americana. En lo personal, destaca su apoyo al movimiento LGBT, su defensa de la legalización de la marihuana y sus simpatías, con ciertas reservas, por el Partido Demócrata. En la actualidad, vive en Hawaii. Vamos a escuchar su versión de Always on my mind (1982), su más exitoso número 1. La canción fue escrita en 1972 por Johnny Christopher, Mark James y Wayne Carson, y la versión de Nelson se alzó con el Grammy en 1983 y obtuvo, durante dos años consecutivos, el premio de la Country Music Association Uno de los primeros en grabar esta canción fue Elvis Presley (1972) bajo el sello RCA Records, en una espléndida versión que, en mi opinión, está a la altura de la de Willie Nelson.

Faron Young, el sheriff cantante

faron YOUNG
Faron Young nació en Luisiana en 1932. De niño le regalaron una guitarra y empezó a interesarse por la música country y a idolatrar a Hank Williams, a quien fue a conocer en uno de sus conciertos. Cuando este murió en 1953, Faron fue designado su sucesor por la semejanza de sus estilos.
Su carrera profesional se inició a partir de su asociación con Webb Pierce –entrada del 28 de mayo–, con quien ejecutó varios dúos y sus primeras grabaciones dentro de un modesto sello. Al año siguiente, en 1952, firmó con la todopoderosa Capitol Records y entró a formar parte del Grand Ole Opry, institución de la que formaría parte hasta 1965.
Tras un breve intermedio debido a su alistamiento en la guerra de Corea, cultivó sin descanso el honky-tonk y se convirtió en una de las estrellas country más relevantes del momento. También probó fortuna en el mundo del cine y actuó en diversos westerns de bajo presupuesto; su apelativo, “el sheriff cantante”, proviene de uno de los papeles que interpretó.
Sin duda, Faron Young y su productora tenían muy buen ojo para escoger las canciones, y así, pudo trabajar con los grandes compositores country: Joe Allison, Don Gibson o Willie Nelson (Young fue uno de los primeros en grabar uno de sus temas). En 1971, cambió la Capitol por la Mercury Records, donde alcanzó sus últimos éxitos antes de que su carrera empezara a declinar en los años 80. Deprimido por su mala salud, Young se suicidó en 1996. ¿Cuántos artistas country han terminado voluntariamente con su vida? Pocos, muy pocos.
Live fast, love hard, die young (1955) fue uno de sus mayores éxitos, del que gozó casi al principio de su carrera. Su letra es muy sencilla. El cantante presenta una declaración de intenciones que le servirá de guía en el curso de su vida: vivir rápido, amar mucho, morir joven y dejar un buen recuerdo. Young declaró que al principio detestaba este tema y que lo grabó tan solo porque su discográfica le obligó a ello. Tras el éxito que cosechó –fue su primer número 1–, terminó gustándole, claro.

El pionero del rock Eddie Cochran la grabó con un amigo y en un garaje cuando solo contaba 16 años, si bien esta versión no vio la luz hasta 1997 en el álbum Rockin’ it Country Style.

Johnny Horton, el pescador cantante

Johnny Horton
John Gale Horton nació en 1925 en Los Ángeles y pasó su infancia en Texas. De espíritu inquieto, desde muy joven tanteó multitud de ocupaciones, aunque no acababa de dar con su verdadera vocación: trabajó en los estudios de Selznick, intentó estudiar Geología pero lo dejó, se fue con su hermano a buscar oro en Alaska y, a iniciativa de su hermana, participó en un concurso musical. Animado por el éxito en esta última iniciativa –ganó el primer premio–, decidió que lo suyo era la música. Trabajó en una radio local y le ofrecieron un programa semanal, The Singing Fisherman, aprovechando su destreza con la caña de pescar.
Su carrera profesional comenzó en 1952, cuando formó la banda The Rowley Trio, luego Johnny Horton and the Roadrunners. A mediados de 1955, tuvo el acierto de contratar a Tillman Franks como mánager y, al año siguiente, sacó sus primeros singles, que grabó en la meca del country, Nashville. Su gira con los grandes del momento, Johnny Cash, Roy Orbison, Faron Young o Sonny James, lo confirmaría en la elite de la industria. En lo personal, Johnny Horton se casó dos veces, la segunda con la viuda de Hank Williams tras la muerte de este en 1953.
Horton falleció a los 35 años de edad en un accidente de tráfico en Milano, Texas. Un estudiante universitario de 19 años, James Davis, chocó contra su coche. Las pruebas confirmaron que iba bebido. Al enterarse de la noticia, su gran amigo Johnny Cash se encerró en su habitación y lloró.
Escuchemos uno de sus mayores éxitos, Sink the Bismarck, que se editó justo el año de su muerte. Fue compuesta por Johnny Horton y Tillman Franks, su mánager, y apareció en el disco Johnny Horton makes History con una grafía errónea (“Bismark” en lugar de “Bismarck”), que sería subsanada en posteriores reediciones.
La canción se ambienta en 1941, al comienzo de la intervención estadounidense en la Segunda Guerra Mundial, y trata del hundimiento del conocido acorazado alemán en mayo de ese año y del combate que mantuvo con el Hood, un crucero de batalla de la Real Armada Británica. Al final, por supuesto, terminaron con él porque “estaba armando mucho follón y el mundo depende de nosotros”. La canción fue también versionada por los Blues Brothers, pero aquí vamos a escuchar la original.

Sweet dreams. Don Gibson, 1956

Estamos ante una de las baladas country más importantes de la historia. Don Gibson la compuso en 1956, y pasó sin pena ni gloria. Pero tras la grabación original del propio Gibson, un joven de 24 años, Faron Young, grabó su propia versión y la llevó al segundo puesto de las listas country.
No obstante, la canción es recordada sobre todo en la voz de Patsy Cline, una de las más puras de todos los tiempos, que la grabó en 1963 como parte de su disco Faded Love. Se dice que a Patsy no le gustaba demasiado el uso de los violines en la canción, pero, en cualquier caso, le faltó tiempo para lamentarlo: el disco se vio malogrado por la muerte de Patsy en un accidente aéreo el 5 de marzo de ese año.
De modo que Sweet dreams fue una de las últimas canciones que grabó. Dio título, además, a la película de 1985 con Jessica Lange en la piel de la artista. La versión de Cline también fue utilizada en Infiltrados, de Martin Scorsese (2006). Luego, Tommy McLaine grabó su propia interpretación en 1966, y Emmylou Harris hizo lo propio en su número 1 de 1976.
La canción es agridulce y sencilla. Aunque la relación ha terminado, ella sigue teniendo “dulces sueños” con su chico, aunque reconoce que debería olvidarlo y amar de nuevo. La calidez de la voz de Cline hace que el tema se haya convertido en un clásico dentro del clásico de los desencuentros amorosos.

Your cheating heart. Hank Williams, 1952

La última sesión de grabación de Hank Williams tuvo lugar el 23 de septiembre de 1952 y alumbró uno de los mayores clásicos de la música country.
El disco estaba acompañado en la cara A por Kaw-Liga –nombre de un nativo americano–, bajo los auspicios del editor y compositor Fred Rose. Williams se inspiró en su propia vida para escribir esta canción. Mientras conducía desde Nashville, Tennessee, a Shreveport, Louisiana, en compañía de su novia Billie Jean Jones con el fin de presentarla a sus padres (a la sazón, su matrimonio ya hacía aguas), creó un tema en el que comenzaba definiendo a la que muy pronto sería su ex-mujer, Audrey Sheppard, como “un corazón proclive al engaño”. Ella se sinceró y reconoció que estaba saliendo con el cantante de country Faron Young, al que no tardó en dejar. El narrador castiga a su compañera, diciendo que los nuevos derroteros que ha tomado su corazón le harán llorar y que llegará el tiempo en que añore el amor que ha tirado por la borda. La letra contiene también un homenaje a la canción de Ernest Tubb Walking the floor over you, en su verso “You’ll walk the floor the way I do” (“Darás vueltas como yo lo hago”).
El disco salió en enero de 1953 –poco después de la muerte de Hank–, e, impulsado por esta desgracia, se convirtió en un éxito, con ventas superiores al millón de discos.
En la grabación original se puede escuchar la guitarra acústica de Don Helms, así como unos melancólicos y evocadores violines.
En cuanto a las versiones más populares, destaca la de Joni James de ese mismo año, que fue la más escuchada en las gramolas de los bares (la canción tiene una cadencia al estilo honky-tonk). Más tarde, la grabaron Frankie Laine o Ray Charles, entre otros.
Más datos: la canción sirvió de título para el biopic de 1964 dedicado a la figura de este gran compositor, y como otros clásicos, su influencia ha trascendido la meramente musical: en un evento tan americano como la Super Bowl, el patrocinador, Pepsi, la utilizó para sus anuncios comerciales.

Blue eyes cryin’ in the rain. Fred Rose, 1945

Si nos encontráramos en los Estados en los que se desarrollan los westerns y lleváramos sombrero de cowboy, nos tendríamos que descubrir ante este compositor, que no cantante, el gran Fred Rose.
Uno de sus mejores temas es este Blue eyes cryin’ in the rain, en el que compagina una melodía sutilmente perfecta con una letra de una profundidad raras veces oída, o leída, en la historia de la música.
El tema fue grabado por primera vez en 1945 por Roy Acuff y rápidamente versionado por otros artistas, como el icono del country Hank Williams en 1951, si bien la versión más famosa fue la que grabó Willie Nelson en febrero de 1975.
Nelson había triunfado en el mundo de la música country como compositor de temas tan inolvidables como Crazy, interpretado por Patsy Cline, o Hello Walls, por Faron Young. Pronto decidió dar el paso a la interpretación y este fue uno de sus mayores éxitos. Al año siguiente, nada menos que Elvis Presley hizo su propia versión… la última que grabó en su vida.
El título juega con el doble sentido de “blue”: azul y triste, y habla de una despedida definitiva, a la manera del clásico de Cole Porter Everytime we say goodbye, pero, cómo no, al más puro estilo country: “En el resplandor del crepúsculo veo unos ojos azules llorando bajo la lluvia”. El final de la canción lleva el adiós a sus últimas consecuencias: “Algún día nos encontraremos en el cielo, caminaremos de la mano de nuevo y recordaré los ojos azules bajo la lluvia”.

Aunque esta que acabáis de escuchar es la versión original, la canción fue reinterpretada de un modo magistral por Willie Nelson en su disco de 1975 Red Headed Stranger y merece la pena que también la escuchemos.