Rosanne Cash, la hija del maestro

rosanne cash

Rosanne Cash nació en 1955, justo cuando su padre, Johnny, emprendía sus primeras grabaciones. Su debut frente a los micrófonos tuvo lugar en 1974, versionando un tema de Kris Kristofferson, Broken Freedom Song, dentro del álbum de su padre The Junkie and the Juicehead Minus Me.

Rosanne escribió Love Has Lost Again que, en 1976, Johnny grabó en su disco One Piece at a Time.

Su primer álbum en solitario, de 1978, apareció en un modesto sello, Ariola Records. Tuvo una pobre distribución, pero sirvió para atraer la atención de Columbia Records, que se ocupó ya de su siguiente trabajo, Right or Wrong (1980). Bajo el paraguas de Columbia encadenó varios álbumes de campanillas, como Seven Year Ache (1981), con el que se desligó de la figura paterna y se abrió un hueco en la industria. Aquí podéis escuchar la canción que da título a ese disco.

De esa misma década datan Somewhere in the Stars (1982), Rhythm & Romance (1985) o King’s Record Shop (1987). En los años 90, puso tierra de por medio tras divorciarse de Rodney Crowell –con el que se había casado en 1979– y abandonó Nashville para instalarse en Nueva York. Exploró el rock, el pop, el blues o el folk, y convenció a la crítica con su visión del género Americana. En su larga carrera, Rosanne Cash ha trabajado para los sellos Capitol Records, Manhattan Records y Blue Note Records y, en 2015, recogió los frutos de su trabajo del año anterior: tres Grammys por The River and the Thread (aquí podéis ver la entrada que le dediqué). A finales de ese año, entró también en el Salón de la Fama de los Compositores de Nashville.

Escuchemos un tema de Interiors (1990), uno de sus discos más aclamados. On the Surface es un dúo que interpretó junto a su marido de entonces, Rodney Crowell. Es casi una canción autobiográfica. Habla de una relación que está haciendo aguas (Cash y Crowell se divorciarían dos años después): “Aunque en la superficie todo va bien, nadie nota cómo se atenúa la luz”. La canción es obra de Rosanne Cash y Jimmy Tittle.

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Como hermanos (VI): Callahan Brothers

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Brother in old town of Prague

En 1910 y 1912, respectivamente, nacían los hermanos Callahan, Walter y Homer. Decidieron cambiarse los nombres por Joe y Bill, ya que creían que un nombre más corto les ayudaría a triunfar y, en los años 20, comenzaron a actuar como los Callahan Brothers.

Su carrera se desarrolló principalmente en la radio, aunque durante la década siguiente hicieron una serie de grabaciones de las que escucharemos algunas. Como ocurría con sus coetáneos, los Carlisle Brothers, de quienes os hablé en una entrada anterior de esta serie, estos hermanos hicieron del yodel su seña de identidad, siguiendo la estela de Jimmie Rodgers, muy popular en los años 30. En 1945 rodaron en Hollywood Springtime in Texas. Luego, Bill actuó como manager de Lefty Frizzel una temporada, y, finalmente, a mediados de los 50, los hermanos se separaron y dejaron atrás el mundo de la música. Walter “Joe” Callahan murió en 1971, y Homer “Bill”, en 2002.

De su primer año juntos (1934), escuchemos consecutivamente Little Log Poplar House on the Hill y She’s My Curly Headed Baby.

The House of the Rising Sun es una canción folk muy conocida, sobre todo a raíz de la versión de The Animals en los años 60. Sin embargo, es mucho más antigua: la vulgarizaron los mineros a principios del siglo XX y fue grabada por primera vez en 1933. Los Callahan Brothers lo hicieron en abril de 1935. Aquí va.

Como ejemplo de la última fase de su carrera, he seleccionado este I’ve Had My Share of Sorrow, que grabaron en 1952 para la Columbia.

Dobro significa bueno en cualquier lengua

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Aparte de instrumentos típicos como la guitarra, el violín o la batería, la música folk y el bluegrass se sirven de instrumentos propios como el banjo, la mandolina o el dobro, al que está dedicada la entrada de hoy.

El dobro es simplemente una guitarra de resonancia con un sonido más trémulo, más cercano al del banjo que al de la guitarra. En el bluegrass suele tocarse en posición horizontal con las cuerdas hacia arriba, mientras que en el blues se toca igual que una guitarra.

Es curioso que los inventores de un instrumento tan americano –léase estadounidense– como este vinieran de un lugar tan distante como Eslovaquia. Los hermanos Dopyera eran, en efecto, hijos del Imperio Austro-Húngaro. Poco antes del estallido de la Primera Guerra Mundial, la familia emigró a California. En su país natal se ganaban la vida haciendo violines y, una vez asentados en Estados Unidos, un empresario llamado Beauchamp les encargó que fabricaran un instrumento con un sonido más fuerte que el de la guitarra para que destacara más en una orquesta.

Así, los Dopyera inventaron un resonador que, acoplado en el cuerpo de una guitarra, le daba un sonido peculiar, como de lamento. Todo esto ocurría en 1928, pero el instrumento no fue bautizado hasta el año siguiente, cuando los hermanos fundaron la compañía Do Bros. –iniciales de Dopyera Brothers–, lo que propició que el nuevo instrumento se empezara a conocer como dobro. Da la casualidad de que dobro en eslovaco (y en otras lenguas eslavas) significa “bueno”, por lo que el lema de la compañía vino rodado: “Dobro significa bueno en cualquier lengua”. En homenaje a sus inventores, en Trnava (Eslovaquia), hay un pequeño museo llamado Salón de la Fama del Dobro.

Escuchemos ya a algunos de los mejores intérpretes del dobro de la historia. En primer lugar, os dejo con Josh Graves, artífice de su popularización a partir de 1950 tras incluirlo en Flatt & Scruggs, en el tema Carroll County Blues.

Gene Wooten en Beyond the Sunset.

Mike Auldridge interpreta el clásico del siglo XIX Lorena.

Bashful Brother Oswald, también conocido como Pete Kirby, fue un asiduo del Grand Ole Opry hasta su muerte. Aquí interpreta The End of the World.

En el capítulo de intérpretes vivos, traigo dos ejemplos. En primer lugar, Jerry Douglas, que atesora nada menos que 14 Grammys. En el disco recopilatorio Bluegrass Today (2003) se incluía Hey Joe, un tema versionado en múltiples ocasiones, entre otros por el gran Jimmi Hendrix.

Del mismo artista, Little Martha, perteneciente a su disco Lookout for Hope (2002). La composición fue escrita por Duane Allman en 1971.

Por último, Rob Ickes toca el dobro en Angeline the Baker, acompañado a la mandolina por Andy Leftwich. El tema pertenece al álbum Rob Ickes: Contemporary Dobro Artistry (2008).

Todos tenemos algo de Johnny en nosotros

FILE PHOTO: French singer Johnny Hallyday waves to fans attending a ceremony to promote his new album "Jamais seul" (Never alone) at the Virgin Megastore in Paris

El pasado 6 de diciembre nos despertamos con la muerte de uno de los cantautores franceses más internacionales, Jean-Philippe Léo Smet. Tenía 74 años, y, naturalmente, era más conocido por su nombre artístico, Johnny Hallyday. Su muerte llega solo un mes después de que saliera un disco-homenaje en el que quince artistas interpretaban sus temas más famosos, con un título, Quelque chose en nous de Johnny, que celebraba su mítica canción Quelque chose de Tennessee.

Johnny pasó sus primeros años en Londres con su tía, después de que su padre los abandonara y su madre se viera incapaz de hacerse cargo de él. Fue entonces cuando tomó el apellido de su tío, el artista de variedades americano Lee Halliday.

A lo largo de su dilatada carrera, que se prolongó durante casi seis décadas, Hallyday se convirtió en todo un icono del rock francés, siguiendo primero los pasos de Elvis Presley, y vendió más de 100 millones de discos.

Aunque se centró en el rock y el pop, en su ingente discografía nos encontramos con un disco dedicado al country y al folk, Country-Folk-Rock (1972), otro de country-rock, La terre promise (1975), y otro dedicado a la capital de la música country, Nashville 84 (1984), que contiene Drôle de métier y Spécial Enfants du rock. En los últimos años se instaló en Los Ángeles, una ciudad que conocía como la palma de su mano.

Su primera actuación tuvo lugar en 1956, a los 13 años, cuando interpretó La ballade de Davy Crockett.

Escuchemos ahora una de sus canciones más populares, Quelque chose de Tennessee, de su disco Rock’n’Roll Attitude (1985). Este canto a la libertad y a la vida empieza con una parte recitativa sacada de La gata sobre el tejado de zinc, de Tennessee Williams, y su estribillo repite: “Todos tenemos en nosotros algo de Tennessee, esa voluntad de prolongar la noche, ese deseo loco de vivir otra vida, ese sueño interior escrito con sus palabras, esa fuerza que nos empuja al infinito”.

Del disco Nashville 84, concretamente de Drôle de métier, escuchemos Nashville Blues. La canción fue compuesta por Felice y Boudleaux Bryant y Pierre Billon.

El álbum La Terre Promise fue grabado en Nashville y contiene algunas adaptaciones en francés de clásicos del country. Escuchemos, como botón de muestra, el inmortal tema de Kris Kristofferson Help me make it through the night, adaptado al francés por Long Chris con el título Reste avec moi cette nuit.

Por último, os dejo con Ma main au feu, compuesta por Michel Mallory y que aparecía en el disco Country-Folk-Rock (1972). El protagonista refiere una serie de situaciones por las que no estaría dispuesto a poner la mano en el fuego.

River of Country cumple 1000 entradas

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Casi cuatro después de que este blog iniciara su andadura, ha llegado el día de soplar 1000 velas. Para celebrar este pequeño paso para el hombre, he preparado una selección de canciones –no todas country– que tienen en su título la palabra “mil”.

Comencemos con las canciones ajenas a nuestro género de cabecera. Ya sabéis que aquí toda la buena música es bienvenida, y que otras veces, y con infinito placer, he abordado el folk, el blues, el R&B, el bluegrass o, en menor medida, el jazz. Vamos con ellas.

Un grupo insignia de la música doo-wop, que medró en los años 50 y 60, fue The Heartbeats. De ellos escucharemos A thousand miles away, que salió al mercado en 1957. La canción, escrita por William Miller y James Shepard, sería recuperada para la banda sonora de American Graffiti (1973).

Seguimos con el doo-wop. Corría 1960 y Kathy Young tenía solo 15 años cuando grabó esta canción, A Thousand Stars, que la catapultó al éxito. Los coros son del grupo The innocents.

Como ejemplo del pop de los 60 figura, en un lugar preeminente, Bobby Vee. The night has a thousand eyes (1962) fue uno de sus mayores éxitos. Escrita por Benjamin Weisman, Dorothy Wayne y Marylin Garrett, en la letra el narrador advierte a su pareja de que no le sea infiel porque la noche tiene mil ojos y él se enterará.

Ahora vamos con un poco de rhythm and blues. Este tema alcanzó el número 1 de la lista de este género. Aunque Land of 1000 dances, compuesta por Chris Kenner, es de 1962, la versión más famosa se la debemos a Wilson Pickett, que la incluyó cuatro años más tarde en su álbum The exciting Wilson Pickett.

Entramos en el siglo XXI con A thousand miles, una canción pop que supuso el debut de Vanessa Carlton. Aparece en su disco Be Not Nobody (2002).

Y nos acomodamos ya en el fértil terreno country con Lefty Frizzell y I love you a thousand ways (1959), en la que el protagonista está dispuesto a probar su amor de mil maneras diferentes.

Años más tarde Willie Nelson nos regaló una versión de este tema.

Webb Pierce y Mel Tillis escribieron A Thousand Miles Ago en 1959 y ambos la grabaron de forma independiente en el curso de sus carreras. Mientras va en un tren de mercancías, un tipo se pregunta por qué su amada le dejó hace mil millas. Os dejo con las dos grabaciones; la de Webb Pierce es de 1959.

Mel Tillis la grabó en 1962.

En su álbum This Time (1993), Dwight Yoakam incluyó su propia composición, A Thousand Miles from Nowhere.

En el segundo álbum de Lee Brice, Hard 2 Love (2012), sonaba Seven Days a Thousand Times, obra del mismo Brice, Billy Montana y Jon Stone. El narrador rememora los siete días de felicidad que gozó con su novia unas vacaciones, y afirma haberlos revivido mil veces.

 

Danny Boy, la esencia de Irlanda

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Pocas veces un solo título se identifica tanto con un país como en el caso de Danny Boy e Irlanda.

Sin embargo, ¿quién diría que su letra no fue escrita por un irlandés sino por un inglés? ¡La música no tiene fronteras! Su autor fue, en efecto, un abogado británico que destacó en su faceta como compositor –se cree que escribió la letra de nada menos que 3.000 canciones populares–. Se llamaba Frederic Weatherby y la alumbró en Bath (Inglaterra) en 1910, si bien su popularidad le llegó dos años más tarde, cuando su cuñada irlandesa, que había emigrado como tantos compatriotas a Estados Unidos, le envió la melodía de Londonderry Air, una nostálgica tonada muy popular en Irlanda. Weatherby adaptó la letra a esa música y la publicó, finalmente, en 1913.

No se sabe con certeza quién fue el creador de la melodía, aunque se suele citar el nombre de Rory Dall O’Cahan, quien vivió allá por el siglo XVII.

El tema se hizo muy popular y en 1915 se grabó por primera vez. Teniendo en cuenta el contexto en el que prosperó, durante la Primera Guerra Mundial y los años que condujeron a la independencia de Irlanda (1921), la interpretación más extendida es que habla de un anciano padre que despide a su hijo, que va a partir a la guerra, y le insta a volver cuando haya teminado y rece una oración ante su tumba. Aunque no es una canción expresamente religiosa, raro es que no suene en los funerales irlandeses.

Considerada un himno no oficial por parte de muchas comunidades de estadounidenses y canadienses de ascendencia irlandesa, como la melodía nació en el condado de Derry (Irlanda del Norte), también es muy apreciada allí, especialmente en el ámbito deportivo.

Escuchemos ya algunas grabaciones de esta canción por relevantes figuras de la música country.

Aunque las primeras grabaciones de Danny Boy fuera de Europa ya habían tenido lugar en los años cuarenta merced a Glenn Miller o Bing Crosby, entre otros, el primer cantante de country que se fijó en ella fue Slim Whitman en 1955.

Conway Twitty fue el primero en incluirla en un disco de larga duración. Su versión pertenece a Saturday Night (1959).

Johnny Cash grabó Danny Boy en dos ocasiones: una en Orange Blossom Special (1965) y otra hacia el final de su vida en American IV: The Man Comes Around (2002). Escuchemos la segunda de ellas.

Jim Reeves la grabó como single en 1961.

La versión de Ray Price pertenece a su disco homónimo, Danny Boy (1967).

Glen Campbell grabó un álbum con varios temas folk en The Artistry of Glen Campbell (1972); entre ellos se incluía Danny Boy.

Una de las últimas canciones que grabó Elvis Presley antes de morir fue esta en febrero de 1976.

Burnin’ Old Memories. Larry Boone, Paul Nelson y Gene Nelson, 1989

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Kathy Mattea popularizó este tema y lo llevó a lo más alto de las listas, haciendo gala de una de sus señas de identidad: la fusión de distintos estilos musicales, como el folk, el country tradicional o la música celta. En este tema en particular se aprecian, además, elementos jazzísticos.

Pertenece a su disco Willow in the Wind, y con él siguió la cadena de grandes éxitos que jalonaron su carrera a finales de los 80. Su tono de western swing, con cierta nostalgia de pasado, le da un ritmo muy alegre, y al público no le fue difícil conectar.

Habla de la ilusión de la protagonista ante su nuevo amor, tras romper con otra pareja que le hizo pensar que nunca volvería a enamorarse: “Estoy quemando los viejos recuerdos con una nueva llama”.

Escuchemos ya la grabación de Kathy Mattea.

Red Dirt Girl. Emmylou Harris, 2000

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El álbum que vamos a escuchar hoy no es un álbum country al uso. Este trabajo de Emmylou Harris tiene un sonido casi hipnótico. La artista escribió –ya en solitario, ya en colaboración– once de las 12 canciones que lo componen, y eso que hasta entonces se había limitado casi siempre a interpretar canciones de otros. De hecho, solo repetiría esta experiencia como autora en Stumble into Grace (2003).

A lo largo de su extensa carrera, Emmylou ha trabajado en diferentes sellos, pero Nonesuch Records –la dicográfica bajo la que vio la luz este trabajo– ha sido una de las más recurrentes. Dirigida durante más de 30 años por Robert Hurwitz, se convirtió en toda una institución en la industria, editando a autores de todos los espectros musicales, como Astor Piazzola, Stephen Sondheim, Bjork, Caetano Veloso, Pat Metheny o Ry Cooder… Bajo el dilatado liderazgo de Hurwitz, el sello consiguió 42 Grammys.

Como curiosidad, este álbum, que en su día se alzó con el Grammy en la categoría de folk contemporáneo, aparece en la publicación 1001 álbumes que debes escuchar antes de morir (2005). Escuchemos ya algunos de sus temas.

El disco se abre con The Pearl, cuya letra nos plantea una metáfora no demasiado halagüeña del significado y el destino final de la vida. “Nuestro camino está gastado, nuestros pies pobremente pertrechados, elevamos nuestras plegarias hacia la probabilidad y tememos que el silencio sea la voz de Dios”. En otra estrofa se dice: “La aflicción es constante y las alegrías breves, las estaciones vienen y no traen consuelo, el tiempo es un ladrón brutal y descuidado que se lleva nuestra suerte pero deja nuestra pena”.

Rodney Crowell colaboró con Emmylou en Tragedy. De manera poética la letra describe el dolor de la narradora ante la negativa de su pareja a involucrarse plenamente en su relación. “Habría pagado a lo largo de los años un precio más valioso que los rubíes y las lágrimas para mantenerte seguro a mi lado pero tus sospechas, tu miedo y tu promesa de no dejar a nadie acercarse a ti eran tu trinidad. Una tragedia”.

Guy Clark se alió con Harris para escribir una elegía al padre de esta, veterano de la guerra de Corea. El título, Bang the Drum Slowly, hace referencia a un clásico de las canciones de cowboys, Cowboy’s Lament, en el que se dice: “Golpea el tambor suavemente, toca la gaita humildemente”.

My Baby Needs a Shepherd es más bien una oración de una madre para que su bebé esté seguro en el mundo. Está estructurada como una nana en la que la protagonista dice: “Mi bebé necesita un pastor, está allí sola perdida en la colina, necesita un ángel, nunca aprendió a volar”.

El tema que da título al disco es Red Dirt Girl, que cuenta la historia de una chica sureña y todas sus desventuras hasta su fin, incluyendo la muerte de su hermano en la guerra de Vietnam o su matrimonio, que la sumió en una profunda depresión.

La única canción del disco que no fue escrita por Emmylou Harris, sino por Patti Griffin, es One Big Love, más positiva que las anteriores, ya que la protagonista se abre a las posibilidades que le trae un nuevo amor.

La propia autora, Patti Griffin, la grabó en su disco Flaming Red (1998).

El abuelo de la música country

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Si no fuera por el banjo, no cabe duda de que el country, el folk o el bluegrass perderían gran parte de su esencia. Por eso, y con motivo de la publicación en Estados Unidos de su biografía, escrita por su bisnieto Mike Doubler con el título Dixie Dewdrop: The Complete Uncle Dave Macon Story, hoy nos vamos a fijar en uno de los primeros virtuosos de este instrumento.

Nos referimos, sí, a Uncle Dave Macon, apodado The Dixie Dewdrop (“La gota de rocío de Dixie”). Nacido en 1870 como David Harrison Macon en un pequeño pueblo de Tennessee, su padre había sido capitán confederado en la Guerra de Secesión. Cuando contaba 13 años, su familia se trasladó a Nashville –que todavía, claro, no era la capital de la música country– para regentar un hotel, frente al cual su padre sería asesinado años después.

Nuestro protagonista fundó entonces una compañía de transporte de ganado en otra ciudad de Tennessee, que se vio obligado a cerrar tras la Primera Guerra Mundial por la competencia de los camiones y el ferrocarril.

Macon actuaba aquí y allá a su aire, sin plantearse dedicarse a ello de forma profesional. Tras la quiebra de su empresa, parecía el momento propicio y así fue como, a sus más de 50 años, nació la leyenda de uno de los mejores intérpretes de banjo de todos los tiempos. En palabras del historiador de la música Charles Wolfe, “si la gente llama a Jimmie Rodgers el padre de la música country, entonces Uncle Dave Macon debería ser el abuelo de la música country“.

Tras unirse al intérprete de fiddle Sid Harkreader, su destreza llegó a oídos de los dueños del Ryman Auditorium (lo que sería la sede del Grand Ole Opry, institución de la que formaría parte hasta su muerte y de la que sería su primera superestrella), y ya en 1927 formó su propio grupo, The Fruit Jar Drinkrers.

Había hecho algunas grabaciones para Vocalion en 1924, pero su carrera discográfica tomó impulso en 1930 cuando firmó con Okeh Records. En 1935 realizó para Bluebird Records sus famosas grabaciones con otros pioneros del country, The Delmore Brothers.

En total, hay registradas unas 170 grabaciones de Dave Macon entre los años 1924 y 1938. Nuestro hombre siguió al pie del cañón hasta semanas antes de su muerte en 1952 y, como prueba de su popularidad, a su funeral asistieron más de 5.000 personas, entre ellas Roy Acuff, Bill Monroe o el director del Grand Ole Opry, George D. Hay. Con carácter póstumo, el Salón de la Fama de la música country le abrió sus puertas en 1966.

Escuchemos ya algunas de sus grabaciones más emblemáticas.

En Way Down the Old Plank Road, grabada para Vocalion en 1926, Sam McGee lo acompaña a la guitarra.

Otro de sus grandes éxitos fue Soldier’s Joy, con Sid Harkreader al violín o fiddle.

Keep My Skillet Good and Greasy es un buen ejemplo de sus canciones optimistas, que le servían para luchar contra la depresión que le acechó toda la vida.

En la letra de Sail Away Ladies se dice que no vale la pena sentarse y llorar, solo hay que navegar y olvidarnos de nuestros problemas.

Una de las canciones gospel más conocidas es Rock of Ages. “Roca de los siglos cortada para mí, déjame esconder mi rostro en ti”, dice la letra. Aquí, Uncle Dave Macon la toca al banjo.

Durante la Guerra de Secesión, se hizo muy popular Richmond is a Hard Road to Travel, que hacía referencia a la dificultad de tomar Richmond –segunda capital de los Estados Confederados–. Uncle Dave Macon adaptó la letra a Jordan Am a Hard Road to Travel, aludiendo a la dificultad de cruzar el Jordán.

En 1940 Hollywood hizo una película ambientada en el Grand Ole Opry, titulada precisamente así, Grand Ole Opry, en la que Uncle Dave Macon interpretaba con su hijo Dorris a la guitarra Take Me Back to My Old Carolina Home. Os dejo con esta escena.

El tema country que inspiró a Chuck Berry

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En alguna ocasión hemos hablado de las fuentes country de que bebió el primer rock and roll de mediados de los 50. Hoy os traigo otro ejemplo. Chuck Berry, que falleció el pasado mes de marzo, es considerado uno de los precursores del rock and roll, en parte gracias a Maybellene.

Chuck escribió esta canción en 1955 inspirándose en una grabación country de Bob Wills (1938), el rey del western swing, con su grupo The Texas Playboys. Hay que precisar que el tema, Ida Red, tampoco era original suyo. Su origen habría que rastrearlo en el folklore popular del siglo XIX y, desde luego, no faltaban grabaciones anteriores a la suya, si bien fue Bob Wills quien le dio notoriedad.

Cuando Chuck Berry escuchó este tema, en la cadena de country KMOX de San Luis, quedó francamente impresionado y se sirvió de él como base para componer una canción similar con el título Ida Mae. Poco después, la testó con su grupo de entonces, The Johnny Johnson Trio, para Leonard Chess, el amo y señor de Chess Records. Este quedó encantado con ella pero le sugirió que le cambiara la letra y el título para sortear cualquier tipo de reclamación por copyright.

Escuchemos ya algunas versiones del tema de Bob Wills en que se basó Berry.

La primera grabación conocida data de 1924 y es debida a Fiddling Powers Family. La canta Carson Robison, hoy un nombre casi olvidado pero que jugó su papel en los primeros pasos del country.

Ahora, la versión de Dykes Magic City Trio, en una grabación que cumple ahora 90 años.

El virtuoso del violín o fiddle Gid Tanner la grabó para RCA en 1934 junto a The Skillet Lickers.

Uno de los mayores éxitos de 1938, como apuntaba antes, fue la adaptación de ritmo rápido que hicieron Bob Wills and The Texas Playboys.

Roy Acuff quiso incluirla también en su repertorio. He aquí su grabación para Columbia en 1939.

Pete Seeger, el gran revitalizador de la música folk, la interpretó al banjo.

Escuchemos este directo de Merle Haggard en 1976.

Los renovadores del western swing Asleep at the Wheel la homenajearon en 2012.